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La gigantesca maniobra de publicidad del informe del Senado francés sobre el dopaje ha tenido el efecto deseado. De él no emana ningún compromiso sino varias recomendaciones y un buen estruendo, lo ideal para justificar sueldos sin adquirir calentamientos de cabeza.

El medio para este fin es un anexo con una lista de positivos de dos Tours de Francia del pasado siglo. Pruebas caducadas de un dopaje que en todos los casos estaba asumido y en algunos, incluso, admitido.
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Competir para no ganar

Qué difícil es competir para no ganar. La motivación se diluye, porque para quien está acostumbrado a pelear por los honores le incomoda limitarse a defender el honor.

A Wiggins y a Hesjedal les pasó en cierta medida eso. Ambos cayeron enfermos y, como no podían dar lo mejor de sí mismos, optaron por una retirada a tiempo que, a la larga, se puede traducir en alguna victoria. Antes de que el británico arrojara definitivamente la toalla, Dave Brailsford, mandamás deportivo de Sky, razonaba que quizá podría hallar una motivación en pelear por la cronoescalada de este jueves en Polsa. Pero una etapa de gran vuelta es un premio menor para el mejor ciclista de 2012, y la salud no acompañaba.

Se fue Hesjedal, se fue Wiggins, y se quedaron Evans, Urán, Scarponi y Santambrogio. Este último parece ser el único capaz de salir totalmente feliz del Giro, toda vez que está mejorando cualquiera de sus precedentes y expectativas más optimistas. Los otros, en cambio, parecen abocados a ocupar lugares secundarios, esperando el fallo de un Nibali notablemente superior, dominante en el tú a tú y también en lo colectivo.

Nibali es el mejor ciclista de la carrera y tiene el mejor equipo. Eso provoca que los pronósticos de espectáculo en la siempre mítica última semana de ‘corsa rosa’ no sean especialmente lustrosos. Sólo existe una alternativa: que los inmediatos perseguidores de ‘lo Squalo’ decidan arriesgarse, todo o nada, aprovechando la cantidad de metros de ascensión que restan de aquí a Brescia. Si se conforman con ordenarse a sus espaldas, como sucedió en el Galibier, les resultará muy difícil competir… Y los observadores, posiblemente, nos aburriremos.

Tres factores para ‘Petacchi OPQS’

Texto leído originalmente en el programa Demarraje del 29 de abril

La semana pasada, Alessandro Petacchi dejó Lampre. Sus palabras nunca mencionaron que fuera a abandonar definitivamente la competición profesional en bicicleta, pero la nota de prensa publicada por el equipo lo daba a entender y la lógica inmediata sobre un corredor veterano que cesaba su contrato a mitad de temporada también. Así que los medios se lanzaron a anunciar su retiro y glosar las gestas de su carrera deportiva.

Ahora resulta que Petacchi no se retira y quizá fiche por Omega Pharma – Quick Step para lanzar a Cavendish en Giro y Tour.

Este interés mutuo de Petacchi y Cavendish por trabajar juntos no es nuevo. Ya el año pasado hubo muchos rumores de una posible unión de caminos entre dos de los mejores esprinters del siglo. En principio fue descartado, según publicó Cyclingnews, por la incertidumbre en torno a dónde iba a correr el prodigioso velocista británico, lo cual forzó a Petacchi a renovar por Lampre pese a que, según reconocía, buscaba “otros estímulos mayores” que luchar por éxitos que su nivel deportivo no le permitía alcanzar.

Ser lanzador es una salida interesante para Petacchi. Poca gente sabrá mejor que él cómo se gestiona un ‘treno’ y se prepara un esprint; y pocos equipos hay más necesitados de una guía en esta suerte del ciclismo como OPQS, cuyos desbarajustes han dado lugar a dimes, diretes y rajadas públicas por doquier.

Para que se complete el movimiento restan tres factores. El primero, que la UCI dé su conformidad a un traspaso que podría considerar como ilegal si quisiera. El segundo, que RCS y la UCI consientan que Petacchi corra el Giro pese a no estar inscrito en la preselección reglamentaria. El tercero, que Patrick Lefévre, mánager de OPQS, concluya sus pesquisas en torno a qué implicación y consecuencias puede sufrir Petacchi en los dos procesos judiciales relacionados con dopaje que hay en marcha en torno a Lampre.

Serebryakov son las olas

El ruso que fichó Euskaltel por los puntos da positivo y los dedos se apresuran en señalar a Igor como culpable. Y yo no estoy de acuerdo.

Serebryakov llegó al conjunto vasco en una época de fiebre, de enfermedad provocada por un Ránking ininteligible emanente de un sistema corrupto. Igor Galdeano tuvo que adaptarse para mantener el equipo en WorldTour y fichar corredores desconocidos con puntos provenientes de carreras donde los controles antidopaje no son exhaustivos.

Carreras donde muchos van a cuchillo y trucan el motor a cara de perro con la esperanza de agarrar un contrato de primera división al año siguiente.

Otra cosa es si, una vez llegados a la élite, son listos y se resignan a no andar. O, por el contrario, continúan con el dopaje con la esperanza de seguir triunfando e indemnes.

Igor eligió ser víctima del sistema y después lo ha sido de la estupidez del elemento que fichó. Que no sólo sigue dopándose sino que lo hace con EPO, que equivale a robar un bar con una metralleta. Y encima supo de su positivo varios días antes de que fuera notificado a Euskaltel y, en lugar de decirlo, prefirió dejar que se desatara el escándalo en la vigilia de Roubaix y después de una Itzulia más bien catastrófica para los naranjas.

Ha hecho daño al equipo y a todo el ciclismo.

Como escribió una amiga mía en mi Twitter durante una noche rara: Serebryakov son las olas del camino que dicen “ven” y “no quiero”.

Qué fue antes

¿Qué fue antes, la gallina o el gallinero?

Estos días está siendo muy comentado, y lo va a ser más aún con el transcurso de los acontecimientos, el duelo de vueltas prestigiosas de principios de marzo que ha tenido como resultado la pérdida de la primacía de París-Niza respecto de Tirreno-Adriático. La carrera del sol tiene una participación peor que la carrera de los dos mares, que le ha ganado la partida sabiendo atraer a más estrellas y de mayor calado.

No es que en París-Niza no haya calidad. De hecho, hay muchos ‘top ten’, como Gesink, Van Garderen, Roche, Talansky, Fuglsang o Quintana; pero en Tirreno estarán los ganadores, los Mollema, Evans, Contador, Froome, Nibali, Purito…

La diferencia es sustancial y los motivos son difíciles de esclarecer. Velonews señala la mayor dureza de la ronda francesa; yo no estoy de acuerdo, sólo veo más incordio para los corredores en la meteorología. En Cobbles and Hills hay un buen análisis que no llega a una conclusión definida, pero aporta que los recorridos en Tirreno son cada vez más atractivos mientras en París-Niza van a peor. Velochrono, por su parte, apunta que la carrera italiana constituye una mejor preparación para las clásicas de primavera y el resto de competiciones posteriores.

Yo añadiría un último factor: el ‘revenue sharing’, o reparto de ingresos, de RCS. La organizadora de Tirreno, y el Giro de Italia, reparte los beneficios generados por sus carreras entre los equipos participantes, presumiblemente en función de los corredores alineados por cada escuadra. Dinero para comprar gallinas que den lustre al gallinero.

Mi fábula de Katusha

Mientras disfrutamos del inicio de la competición y observamos entre palomitas cómo la Operación Puerto salpica al fútbol, esta semana se empezará a resolver uno de los asuntos más controvertidos que afectan al ciclismo: Katusha se enfrenta a la Comisión de Licencias, y a la UCI, en el TAS.

Todo está dicho ya desde el punto de vista deportivo: es un sinsentido por su nivel, pero Katusha podría enfrentar una temporada de ostracismo, fuera de la élite. Respecto de los motivos concretos de la exclusión del WorldTour, se han escuchado tantos como bocas se han abierto. Y yo hoy voy a abrir la mía, que probablemente sea la menos válida, para contar mi particular fábula.

Katusha está fuera del WorldTour como aviso a sus gestores, que se quieren quedar la UCI.

El equipo está sufragado por Igor Makarov, un magnate gasero con tal afición al ciclismo que incluso lo practicó a alto nivel hace un cuarto de siglo. Makarov lleva comprando voluntades desde que fundó su Russian Global Cycling Project para culminar su proyecto personal de arrebatar al lobby que controla hoy día la UCI su lucrativo chiringuito.

Por ejemplo: ha llevado el ciclismo a países como Azerbaiyán con los cuales mantiene suculentos negocios, de la mano de la familia alemana, formada por antiguos integrantes de Cervélo y Gerolsteiner, que hoy día tiene un peso importante en las altas instancias. Otro caso: su empresa Itera es la principal patrocinadora de la Unión Europea de Ciclismo, asociación de federaciones nacionales del viejo continente cuyo presidente es Andrei Tchmil, otrora clasicómano venerado y exmánager de Katusha.

Makarov estaba yendo demasiado lejos. Apoyaba, postulaba a Tchmil para que fuera presidente de la UCI tras los comicios que tendrán lugar durante los Mundiales de Florencia 2013, lo cual chocaba con McQuaid y los suyos, que prefieren a Cookson, presidente de la federación británica, o en su defecto a Lappartient, de la francesa.

Cargarse a Holczer, miembro de la familia alemana que ejercía de topo en Katusha, fue la gota que colmó el vaso. Y, como en todas partes cuecen habas, no fue difícil proveer a la Comisión de Licencias de motivos para excluir al conjunto ruso, la joya de la corona de Makarov, del WorldTour.

Esa es mi versión de los hechos, una fábula conspiranoica preciosa. Creérsela o no es cosa de cada uno.