Creatividad

Las tareas hay que afrontarlas en momentos de inspiración y creatividad; si no, son un suplicio. Por eso, para escribir hay pocos momentos más propios que un viernes por la noche de vacaciones, en una terraza sugerente y amplia, rodeado de mosquitos que pican…

De picotazos se sirvió el año pasado Europcar durante el Tour de Francia según pesquisas de la policía francesa reveladas por L’Équipe.  Es una noticia de escaso valor, una maquinación: la típica charla sobre dopaje previa al Tour, momento de máxima afluencia en el auditorio ciclista que aprovechan las autoridades de la lucha contra la trampa para sacar pecho de sus méritos, que son muchos y muy buenos como dice Mario Zorzoli, policía metido a ladrón, o viceversa.

Comentarios vanos aparte, la actuación del conjunto dirigido por Jean-René Bernadeau en el pasado Tour fue tan lesiva para la lógica que difícilmente se repetirá. Para empezar, el flamante 4º clasificado en París, todo un creativo como Thomas Voeckler, se descarta de inicio de cara a la general: fastidiado de la rodilla, tanto que no podía doblarla hace diez días, afirma estar dispuesto a ejercer de gregario para Rolland.

Pierre Rolland, de la región de Loiret como Madame Bovary, tiene un punto menos dramático que su coequipier y su paisana pero promete emociones fuertes. Flamante ganador en Alpe d’Huez en 2011, derrotando a Samuel Sánchez, Jelle Vanendert o Alberto Contador, lleva toda la temporada construyendo su fondo físico con un ojo puesto en la Grande Boucle: 45 días de competición con una victoria el tercero, una etapa de la Estrella de Bèsseges. Su deber es refrendar su calidad de escalador, si bien su director elude cargarle de responsabilidad de cara a la general y prefiere que piense en conseguir victorias parciales, lamentando que la ausencia de Andy Schleck quizá le perjudique por restar un punto de azar, creatividad, a la carrera.

Entre los otros artistas de Bernadeau sobresale Christophe Kern, la incógnita, el paradero desconocido. Estarán dos jóvenes, Gautier y Jérôme, listos para destaparse; dos ciclistas exóticos, el japonés Arashiro y el guadalupeño Yohann Gené; la combatividad de Giovanni, el hijo de Bernadeau; y, como remate, un italiano que ha entrado en el gusto del cuerpo técnico ‘verde’, Davide Malacarne. A partir de ahí, cuánto nos asombraremos o epataremos en julio dependerá de la inspiración de este Europcar, de su creatividad y de los mosquitos.

Foto: Team Europcar / Presse Sport

Sangre y cuchillos largos, larguísimos

Un loco puede reventar la situación más idílica; todos los locos, juntos, pueden provocar un panorama dantesco, de confusión, caos y auténtico susto. RadioShack Nissan Trek, la escuadra megalómana capaz de tiranizar el calendario mundial, ha terminado siendo la puerta de una habitación bajo cuyo quicio fluye la sangre. No hablamos ya de la sangre de Armstrong (¿los fantasmas tienen sangre?). Está ahí, en ese charco inmenso del cual adivinamos sólo la orilla, la de Johan Bruyneel (que, tras sus problemas, no estará en la salida de Lieja y tiene la espada de Damocles del despido sobre su cabeza), la de Jakob Fuglsang (no correrá ninguna prueba WorldTour más en 2012: se va con Riis y no se puede llevar puntos consigo, más después de su inoportunidad). Mezclados, también hay unos cuantos decilitros del hermano mayor Fränk Schleck, desangrado en su lucha por tener al lado a su colega Kim Andersen; la del hermano pequeño lesionado, Andy, castigado a pensar en medirse con Contador en la próxima Vuelta. Incluso podemos distinguir los glóbulos rojos europeos de Andreas Klöden, y los 100% americanos de Chris Horner; esos que se odian hasta el punto de que Klöden jaleó en Twitter la ausencia de Horner en la preselección del Tour.

Pero, finalmente, Chris Horner sí estará en el Tour. Así que al apátrida le tocará esconder su arma homicida bajo la almohada y ser prudente: a pesar de que lleve un mes sin correr, el aficionado a la hamburguesa de Oregon es el aspirante más sólido de RSNT para la general de la ‘Grande Boucle’, donde acudirá con el buen dato de haber finalizado las tres rondas en las que ha tomado parte esta temporada entre los diez primeros. Klöden, 0 puntos World Tour en 2012, no puede decir ni lo mismo ni nada parecido, aunque sobre el papel la gran cantidad de contrarreloj le hace más apto como contendiente. Fränk Schleck, el líder espiritual, llega a la ronda francesa en las últimas; después de su medio Giro y esas honrosas actuaciones en Luxemburgo y Suiza, es de esperar que claudique de aspiraciones altas desde bien pronto.

Las dudas que ofrecen los líderes, sin embargo, no quieren decir que los avales de RSNT sean escasos. Si este equipo no puede guardar sus cadáveres en el armario es porque tiene éste repleto de buenos corredores como los que completan su ‘nueve’ para el Tour de Francia. Fabian Cancellara, por ejemplo, va ‘in crescendo’ desde su desgraciada lesión y ya se perfila como gran favorito para las cronos de la carrera pese a la dura oposición de Wiggins y Martin. Jens Voigt y Yaroslav Popovych son garantía de buen trabajo; Tony Gallopin promete algún momento brillante, diamante entre tanto metal y tanta sangre. Y luego están dos ‘tapados’, Haimar Zubeldia y Maxime Monfort, que si figuraran en cualquier otra alineación serían candidatos claros al top10… y, de fallar quienes les preceden en el escalafón, podrían asumir su rol para completar una actuación que salve la papeleta de lo que fue el equipo de Bruyneel y los Schleck y ahora es la viva imagen de la puñalada.

Foto: RadioShack Nissan Trek

Por qué Mikel Nieve en Suiza

Meta de la séptima etapa de la Vuelta a Suiza. Michael Albasini ha cruzado hace algo más de un minuto, añadiendo una muesca más a ese revólver que con tanto acierto ha disparado en 2012 después de tenerlo todos estos años discretamente oculto en la faltriquera, y aparece un grupo con Mikel Nieve, Fränk Schleck y Levi Leipheimer. El navarro aprieta los dientes ante la indolencia de sus compañeros de aventura: ¡segundo! 4 puntos para el Ránking del UCI World Tour. De haber sido más vago, Nieve quizá hubiera sido cuarto, sumando sólo 1 para una balance donde actualmente hay 42, sin contar los que está recabando en Suiza.

Euskaltel lo pasó mal este invierno para entrar en el UCI World Tour. El Ránking de Mérito, ese galimatías de criterios incomprensiblemente privados, penalizó mucho la ausencia de ‘killers’ en su plantilla. Sólo cuatro de sus corredores sumaban más de 10 Puntos de Mérito y uno de ellos, Koldo Fernández de Larrea, se marchó a Garmin. Las incorporaciones aportaban, en total, 3 exiguos puntos. El valor final de su plantilla 2012 se quedó en 460 Puntos de Mérito, de los cuales 282 venían de Samuel Sánchez. Con estas cifras, Euskaltel entró por los pelos en la zona del Ránking que daba derecho a ser considerado por la Comisión de Licencias para integrarse en la primera división. Los ‘naranjas’ pasaron el trámite, pero el susto se quedó en el cuerpo.

¿Por qué Mikel Nieve en Suiza? Por eso.

A pesar de su 10ª posición en el Giro de Italia, obtenida de manera brillante por cuanto no llegó haciendo la goma sino a través de la valentía, Mikel Nieve no correrá ni Tour de Francia ni Vuelta a España esta temporada; en lugar de ello, está afrontando Suiza y después hará Polonia y las clásicas WT de Canadá. No ha trascendido ninguna explicación oficial, pero se puede adivinar una que mezcla deporte y guarismos. En el Tour, Samuel Sánchez llevará a su bloque tradicional con Egoi Martínez o Gorka Verdugo; en la Vuelta, Igor Antón parte de líder indiscutible y tendrá el respaldo de Mikel Landa, cuyo debut promete ser llamativo. Llevar a Nieve a cualquiera de estas dos carreras supondría someterlo a un rol secundario; en un calendario alternativo, el leitzarra puede ejercer de primer espada y ser de utilidad para el equipo consiguiendo resultados… y puntos.

Actualmente, Mikel Nieve tiene en su haber 27 Puntos de Mérito: 7 por la etapa de Gardeccia del pasado Giro de Italia y 20 por el Ránking World Tour unificado 2011. Su actual cantidad de puntos acumulados para el Ránking WT 2012 le garantizan al menos 10 Puntos de Mérito al final de temporada; ser 5º en la general final de Suiza (su posición actual) y tener una actuación similar en Polonia situaría su recuento en 148 puntos WorldTour, lo cual le haría sumar hasta 50 Puntos de Mérito más. Eso sin contar con que sus prestaciones sean mejores, o con cuánto pueda conseguir en los GP de Montreal y Québec. Aunque parezca un sinsentido a bote pronto, el calendario de Mikel Nieve en lo que resta de 2012 puede ser de gran ayuda para ese hipotético Euskaltel-Festina de 2013.

Foto: Iraia Calvo

Talento español exiliado y exitoso

Mientras España, en su concepción de empresa-estado, es amenazada de rescate, víctima de recortes y paciente de regomeyos, los ciclistas españoles se revindican fuera de nuestras fronteras, en calendarios de nivel bajo y encuadrados en equipos de tercera donde escasean los medios pero al menos abundan las esperanzas. Porque, dado que en España sólo existan cuatro equipos profesionales y tres continentales y tenemos agujeros de 44 días sin competición en pleno apogeo de la temporada ciclista, no queda sino hacer la maleta

Uno de los casos más destacados lo presentamos el pasado mes de abril: Óscar Pujol y Vidal Celis, ambos sin equipo tras haber militado en la máxima categoría en los últimos años, se marchaban a la aventura persa. Esta semana han confirmado que no fue, ni mucho menos, una mala decisión: en el modesto Tour de Singkarak, con su Azad University Cross, el vallisoletano ex Cervélo ha pasado tres días en fuga que ha relatado al detalle en Twitter y su página web.

El rédito de este arrojo consiste en una victoria de etapa y el liderato provisional de la carrera a dos días de su conclusión. También en una bonita experiencia, un apreciable saldo de ilusión… y puntos para el famoso Ránking de Mérito. El triunfo parcial en la pequeña ronda indonesia aporta 1 punto, al cual se sumarán 3 más si el vallisoletano logra adjudicarse la general. El balance podría incrementarse si Pujol realiza buenas actuaciones en otras pruebas del UCI Asia Tour: clasificarse entre el 6º y el 15º lugar se paga con 5 puntos, y el top5 con 20. Sin embargo, es complicado llegar a esas posiciones a golpe de carreras .2 como Singkarak. La clave para auparse a lo alto de esta tabla estará en la Vuelta al Lago Qinghai (julio, 2.HC) y las dos Vuelta a China (septiembre, 2.1), que repartirán puntos de verdad y a mansalva…

Mientras Pujol y Vidal Celis (las dos jornadas que restan en Signkarak se prestan a que luzca su esprint) se marcharon a Oriente, Víctor de la Parte optó por quedarse en Europa y recaló en el SP Tableware griego, donde coincide con Joaquín Sobrino, también ex corredor de Caja Rural. Si bien el asturiano ya ha disputado un apreciable calendario con el conjunto heleno, e incluso nutrió su palmarés con una victoria de etapa en la Vuelta a Algeria, el alavés debutó hace apenas una semana con sus nuevos colores en la Vuelta a Rumanía.

Los resultados no se han hecho esperar para De la Parte, que hoy se ha impuesto en la etapa reina por delante del curtido croata Matija Kvasina, para el cual la ronda rumana es el principal objetivo de la temporada dado que compite para un equipo oriundo, Tusnad. Si bien el nivel no es excesivamente alto, con las jóvenes promesas locales como Andrei Nechita y los ucranianos de ISD como cabezas de cartel junto a SP Tableware, el terreno no era desdeñable: un final en alto a unos 2100 metros de altura sobre el nivel del mar, tras ascender 1600 en los últimos 30 kilómetros y rampas de más del 10% en los compases finales de la ruta.

Completó la jornada de victorias españolas modestas José Antonio Carrasco imponiéndose en la primera etapa del GP Abimota, una carrera teóricamente portuguesa pero cuya jornada inaugural ha transcurrido entre Salamanca y Ciudad Rodrigo. El madrileño de Gios-Deyser, modesta escuadra ‘rosa’ de financiación greco-española (¿prima de riesgo?), logró imponerse al esprint a su coequipier Francisco José Pacheco en una prueba donde también participan, entre otros, los continentales españoles Orbea y Burgos BH.

Ha sido, en definitiva, un día para la revindicación del talento español, modesto y exiliado por la carestía en la cual se haya el panorama ciclista nacional. ¿Significan las actuaciones de hoy que Pujol, Carrasco o De la Parte tienen nivel para estar en el UCI World Tour? Por sí solas, no. Pero sí dan lugar a una conclusión: quien se anime a sacar a las carreteras una escuadra de categoría Profesional no lo tendrá difícil para ensamblar una plantilla de buen nivel a base de españoles.

Foto: tourdesingkarak.com

¡Que hable Scarponi!

Entre la brillantez de ‘Purito’, la sorpresa de Hesjedal, el patronazgo de Basso y la exhuberancia de Pozzovivo se esconde, opaco, Michele Scarponi. Lleva todo el Giro gris a pesar de su atavío estridente, ese ‘blufucsia’ Lampre en la línea del canon de fósforo del ciclismo italiano inspirador del verde Liquigas, el flúor Farnese, el turquesa Colnago y la bandera venezolana de Androni.

Dicen los números que Scarponi marcha 4º en la general a 1’36” de la ‘maglia rosa’; lo cual indica, al menos, seria solidez. Conservador, el marchigiano no ha encendido aún su mecha, temoroso quizá de dar un petardazo como el de José Rujano, cuyos fuegos artificiales del Col de Joux le quemaron las alas de Cóndor antes de poder siquiera saborear el éter. Aquejado de fiebre, ahora vuela bajo, a 42 minutos en la general que aspiraba encabezar…

Pero estábamos con Scarponi, el único candidato a ganar el Giro que aún no se ha pronunciado más allá de un ataque romo en Rocca di Cambio (le superó Tiralongo, gregario que trece años después quiere hablar en primera persona para disgusto de Kreuziger y quebradero de cabeza de Astaná, la casa de los líos) y unos calambres al final del Passo Giau que por fortuna no le impidieron entrar con los mejores en la meta de Cortina d’Ampezzo.

En los momentos clave se ha encontrado desasistido por su equipo, Lampre, que de cara a este Giro le cortó la cabeza a Petacchi para que sólo él llevara corona. Quizá por eso, por celos de verse sin el símbolo regio, el príncipe Cunego ha orbitado excéntrico y sin dar una pedalada por ‘Scarpa’. Amparado en la juventud y los aires de futura estrella, Diego Ulissi corre un tanto a su bola. Przemyslaw Niemiec, valiosísimo el año pasado para su táctica conservadora, limitada por un pico de forma excesivo y desesperanzada por el dominio de Contador, está bastante por debajo de lo esperado.

A pesar de que leídos de esta manera los hechos apunten a silencio y duelo, aún queda posibilidad de algarabía en las piernas de Scarponi. Sus cualidades de fondista ligero deberían prevalecer en la etapa con final en Alpe di Pampeago; o, quizá, en las 48 herraduras del Stelvio, que espera frío y quizá nevado para ser el juez de la ‘corsa rosa’. Aunque de momento la apariencia diga mutismo, será difícil que Scarponi termine el Giro sin tomar la palabra.

Foto: BettiniPhoto – Lampre

Se necesita un equipo fuerte

El pasado viernes por la mañana, en la salida de la 13ª etapa del Giro, Cyclingnews entrevistó a Sylvester Szmyd. “Hasta ahora, los líderes han estado escondidos; pero en realidad aún no ha habido terreno para ellos por cuanto sólo se han afrontado subidas cortas y rutas donde los gregarios podían controlarlo todo. Pero mañana [por el sábado, subida a Cervinia] esto cambiará“, aseveraba. “Habrá gregarios; de hecho, estarán más tiempo en cabeza que sus líderes. Sin embargo, se desatará la batalla entre los grandes en los tres o cuatro últimos kilómetros“.

El polaco, 12 abnegadas temporadas como gregario profesional, sabía de lo que hablaba. Efectivamente, tanto en Cervinia como ayer en Pian dei Resinelli no hubo gregarios que valieran en los últimos kilómetros. A pesar de ello, fueron claves en el desarrollo de la carrera. En la jornada de ayer jugaron en algunos casos el papel de baza táctica, como sucedió con Losada o Petrov que evitaron el trabajo de sus coequipiers por detrás; otros, como Cunego, fueron verso libre.

Sólo dos formaciones realizaron una brega clásica: el Garmin del hasta ayer líder Ryder Hesjedal y el Liquigas de Ivan Basso. Los ‘verdes’ están llevando a cabo en este Giro una labor poco agradecida, controlando una carrera que por lo pronto no es suya. Es más: el resto de conjuntos se aprovechan su trabajo, juegan a ponerles en jaque y dejarles la tostada. “A nosotros nos da igual“, dice Szmyd; “simplemente hacemos nuestro labor. Ya veremos cómo nos ha ido en Milán“. Los rivales son conscientes de la poca ilusión de Liquigas por tomar alternativas desde aquella salvaje jornada de L’Aquila 2010, cuando colocar a cuatro gregarios en la escapada casi les cuesta la carrera por confiar en un Astaná desarmado.

Pero en la táctica monocorde de Liquigas no sólo juega el factor del recuerdo; también la condicionan las características de su líder, el diésel Ivan Basso y su impericia para demarrar. Habla Szmyd: “Debemos jugar de acuerdo con sus cualidades. No es un ‘scattista’, así que tenemos que mantener un ritmo muy alto para que los otros no puedan atacar“. La imagen clásica de la ‘Cabra Polaca’, en cabeza desde que faltan diez kilómetros hasta meta hasta que, restando cuatro, deja a su líder dar el arreón final. Entre tanto, Szmyd adormece las ganas de atacar de otros contendientes; por eso, en algunos foros le llama ‘Cloroformo‘.

Es la estrategia de dirimir todo en el fondo físico, allí donde Basso es mejor, para la cual se necesita, más que en ningún otro caso, un equipo fuerte. Por ello la labor del experto Longo Borghini, el brillante Agnoli, un joven emergente llamado Damiano Caruso, el siempre fiable Szmyd y el hasta ahora decepcionante Capecchi resultan claves para propiciar que el varesino alcance la ‘maglia rosa’. Por lo pronto, sin haber hecho ningún movimiento espectacular, Basso se halla situado en un confortable 3ª lugar en la general, a 1’22” del hasta ahora magnífico ‘Purito’ Rodríguez y a 52″ de Ryder Hesjedal, que en Pian dei Resinelli dio las primeras muestras de [sólida] debilidad. “Creemos que Ivan puede ganar el Giro. Y, si lo hace, será en Alpe di Pampeago o el Stelvio“. Palabra de Szmyd, apostándolo todo a las dos últimas jornadas de alta montaña antes de la crono de Milán.

¿Rodador o escalador?

Contrarrelojista. “El único apasionado del reloj de Androni”, dijo en una entrevista con Tuttobici antes de la crono por equipos de Verona.

Alessandro De Marchi (1986, Friuli) anduvo en la fuga que cubrió de gloria a Andrei Amador, costarricense de Movistar Team; le atrapó en la subida final a Cervinia, a una decena de kilómetros de meta, y tuvo un rato de teórica con él. “Esperaba que cuando le atrapara colaborara, pero sabía que era rápido y…” Pausa. “Esto es ciclismo“, concluía ante el micrófono de Gazzeta TV. “Hoy era un día perfecto. Para rematar una fuga es necesario tener piernas y un poco de suerte“, y él había cumplido con ambas cosas, pero no supo mantener la cabeza fría ante la indolencia del ‘tico’ Amador, el empuje de Barta y el hostigamiento de Hesjedal, que partía desde el pelotón hacia un nuevo ‘rosa’, éste no tan escondido.

¿Rodador, escalador o contrarrelojista? Más bien, valiente. Unas piernas corajudas valen lo mismo para subir que para bajar, para repartir bidones y para ser campeón italiano de persecución tanto individual como por equipos. Gianni Savio, director de De Marchi en Androni, tiene especial predilección por él: “No es un ganador, pero es muy trabajador. Un hombre para el futuro“. Recuerda maravillado su debut como ‘stagiaire’ con el entonces Diquigiovanni-Androni, una París-Bruselas en la cual se fugó 200 kilómetros. Fue la mejor manera de ratificar las sensaciones de Alessandro Bertolini, veteranísimo ‘capitano’ de la escuadra de los cuarenta patrocinadores, quien lo conoció en un campeonato de pista y recomendó al carismático mánager y director deportivo incorporarlo, ponerlo a prueba, porque en él había madera.

Valiente. Al mes siguiente, De Marchi volvió a dar otro signo de su arrojo en el Gran Piemonte, clásica en la cual se fugó junto a otros cinco ciclistas, entre ellos Óscar Pujol; cuando su intentona estaba en disposición de prosperar hasta meta, la Policía equivocó la ruta y les dejó fuera de carrera.

Tanto le gustó De Marchi a Gianni Savio, más allá de consideraciones sobre su calificación como corredor, que le dio un calendario de lujo en 2011, con aparición en Milán – San Remo (donde, obviamente, protagonizó la fuga del día) y debut en el Giro de Italia, que concluyó frustrado por no coger ninguna escapada. Ese mal sabor de boca se lo quitó camino de Cervinia, el día de su 26 cumpleaños, con esa fuga que finalmente sólo fue provechosa para el ídolo costarricense Andrei Amador.

Todas las fugas de Alessandro De Marchi como profesional

2012: 11ª y 5ª etapas del Giro de Italia, 5ª etapa de Vuelta a Langkawi, GP Costa de los Etruscos
2011: París – Bruselas, 3ª etapa de Semana Lombarda, Coppa Bernocchi, Giro dell’Appenino, Milán – San Remo, 2ª etapa del Giro de Cerdeña
2010: Giro del Piemonte, París – Bruselas

Foto: Androni Giocattoli

Conformidad social

Siendo un ciclista rápido, ¿por qué no has probado nunca a disputar esprints masivos? “Porque, para ser esprinter, no basta con ser rápido“, me respondió Giovanni Visconti. “También es necesario tener la cabeza de un esprinter. En esencia, estar un poco loco“.

Decíamos ayer que los esprints de las primeras etapas de toda gran vuelta son un ejercicio colosal de fuerza, estrategia y técnica. Para desarrollarlo, los corredores tiran de adrenalina, instinto, reflejos y cólera. Pedalean más rápido que el miedo que cualquiera en su sano juicio sentiría en mitad de ese quilombo, prácticamente incontrolable cuando hay 200 bicicletas rodando delante, detrás, a izquierda y derecha, con el mismo objetivo de cruzar en primera posición la línea de meta…

La segunda etapa en línea del Giro de Italia ha visto hoy un incidente desagradable. Roberto Ferrari cruzó por detrás de los tres gigantes que se disputaban la victoria, Goss (vencedor final), Yei Yei Haedo y el despuntado Farrar, y su movimiento provocó la colisión y caída de Mark Cavendish. El vigente campeón del mundo venía lanzado, jugándose el todo por el todo en solitario después de perder la rueda de sus gregarios Kennaugh y Thomas a dos kilómetros de meta por ceder la posición ante su antiguo hombre de confianza Mark Renshaw. Aprovechaba Cavendish dos condiciones imperceptibles por televisión pero muy influyentes: la recta de meta picaba hacia abajo, lo cual aumentaba la velocidad; y había un gran viento de cara, por lo que cobijarse tras tres muros como Goss, Haedo y Farrar le aportaba un plus de rapidez que le impidió prever o evitar el movimiento del velocista de Androni. Suerte hubo de los reflejos de Démare, que anduvo cerca de rodar sobre su cabeza; de la habilidad de Guardini, que saltó con la bici sobre su cuerpo; y del altruismo de De Negri, que prefirió brindarse un costalazo a comerse el cuerpo del pequeño gran esprinter británico.

Unos hechos tan truculentos, con un protagonista tan notable y un culpable tan claro, eran el caldo de cultivo ideal para la polémica. La afección de Taylor Phinney pudo haber aplicado un extra de pimienta a los hechos pero, por fortuna, la implicación en la caída del vigente ‘maglia rosa’ se saldó con un profundo corte en el tobillo que no compromete su participación en la crono por equipos del miércoles aunque le obligará a no tocar la bicicleta en el día de descanso de mañana.

Preguntado por los hechos, Ferrari reaccionó con indolencia: “Hice mi esprint, no puedo preocuparme de quien venga detrás“. Su director Gianni Savio, más dechado en la relación pública, fue más conciliador y pidió disculpas de inmediato a Cavendish. El británico, en cambio, fue vehemente y pidió que Androni retirara a Ferrari de la carrera. Antes había solicitado lo mismo su gregario Geraint Thomas; después le secundó su antiguo coequipier y casi enemigo André Greipel. Otros corredores como Greg Henderson o Russel Downing (ambos antiguos miembros de Sky) se sumaron a la denostación; David Millar, directamente, le llamó “idiota“.

La espiral de mensajes en Twitter hostiles hacia Roberto Ferrari ha sido casi un fenómeno de conformidad social. Nadie ha defendido la acción del italiano, quizá por ser ésta difícilmente defendible más allá de proclamar su involuntariedad. Contraría un poco, quizá, que el principal instigador de esta cadena de recriminaciones y declaraciones afeando la conducta del velocista italiano sea un hombre contra el cual se plantaron en su día los coequipiers de tres ciclistas que quedaron fuera de juego por una maniobra similar cuyas consecuencias fueron incluso peores. Pero no es menos cierto que los argumentos ‘ad hominem’ son paupérrimos en cualquier ejercicio de dialéctica.

El incidente de Cavendish y Ferrari no ha sido el único de este inicio de Giro; de hecho, a juzgar por las multas por “conducta inapropiada” deben haber acaecido muchos más. Sin embargo, sí ha sido el único registrado en televisión. Otro de estas eventualidades aparecidas en la luz pública sucedió entre Enrico Gasparotto y Sébastien Rosseler. La destapó el reciente ganador de Amstel Gold Race en dos tuits (I y II) dirigidos a Robert Hunter, coequipier del belga: “Dile a Rosseler que embistió mi bicicleta por detrás y yo soy delgado y pequeño, pero la próxima vez es mejor quedarse callado que decir estupideces después de caerse. Yo estaba lúcido, pero quizá él no. Paso todo el día asumiendo riesgos y no me gusta estrellarme por estúpidos. ¡Gracias!“. Cosas de la adrenalina, y la cólera.

Foto: Team Sky

Flúor en el supermercado

Dos días antes del inicio del Giro de Italia, el equipo Farnese Vini presentaba sus bazas de cara a la ‘corsa rosa’ en la sucursal de Herning de la cadena de supermercados ABC Lavpris. Se trata de buenos clientes de la empresa vinícola, tan involucrada e identificada con el cicismo que incluso lanza ediciones especiales de su cepa estrella, Montepulciano d’Abruzzo, con Oscar Gatto en la vitola. La publicidad del evento llegó incluso a los volantes publicitarios del establecimiento, si bien no hay testimonio gráfico de su realización en unos días donde los periódicos daneses son rosas.

Actos curiosos aparte, Farnese Vini ha maximizado su labor en imagen y relaciones públicas en estos días previos a la gran ronda italiana con la producción de un spot ochentero a ritmo de Queen y la presentación de una nueva ‘maglia’, casi totalmente de color amarillo flúor, llevando hasta el extremo el lema de la escuadra: ‘Tutto il fluo del ciclismo‘.

Deportivamente, este Giro de Italia puede ser el todo o la nada para la estructura regida por Luca Scinto, Angelo Citracca y Serge Parsani. Su nueve se enfoca casi por completo al llano, lo cual la borrará del mapa en la segunda parte de la carrera salvo que Francesco Failli dé un paso adelante o Luca Mazzanti, el corredor más viejo de los presentes en la salida de Herning, sea capaz de revivir sus tiempos de Panaria.

Respecto del resto del ‘nueve’, sus líderes Filippo Pozzato y Oscar Gatto son en esencia clasicómanos, lo cual hace que sus mejores opciones de victoria pase por los finales con ‘strappi’, como Tropea el año pasado, como Asis, Montecantini Terme o Falzes. Respecto de su esprinter, Andrea Guardini, él mismo reconoce “no haber ganado tan fácil esta temporada“: la lógica dicta que tendrá complicado derrotar en el tú a tú a Cavendish, Goss o Renshaw, con quienes se midió con resultados no muy esperanzadores en la Vuelta a Turquía. A su servicio tendrá a uno de los corredores más sorprendentemente fuertes de las Clásicas del Norte, Elia Favilli, y a los voluntariosos De Negri y Rabottini.

17 días en el Teide

El Twitter de Ivan Basso no sólo sirve al lector para imaginarse cómo ha sido la fiesta de cumpleaños de su hija o cerciorarse de que su familia lo ama, como bien señaló Joan Seguidor. También permite hacer una reconstrucción de cuáles han sido, día a día, sus entrenamientos: así ha hecho Velochrono, recogiendo un testimonio sin precedentes, por exhaustivo, de cómo se fragua la forma física de cara a una gran vuelta.

Básicamente, la preparación del varesino de cara al próximo Giro de Italia anduvo bien sólo hasta finales de febrero, cuando una prematura retirada en el GP Lugano para no arriesgar las carreras de marzo evidenció que su estado de forma no era el esperado. Las participaciones posteriores en París-Niza y Volta a Catalunya se cerraron con sendas caídas que afectaron a la rodilla derecha, haciéndole perder un mes clave en su preparación de cara a la ‘corsa rosa’ y entrar en un “momento crítico” de inseguridad.

Borrón y cuenta nueva, la temporada 2012 de Basso empezó de nuevo el 25 de marzo. Ese día partió hacia Tenerife con otros cinco compañeros [a los cuales se sumaría posteriormente Cameron Wurf]: cuatro de sus gregarios para el próximo Giro (Szmyd, Capecchi, Agnoli y Salerno) y el hombre clave de su última maglia rosa, Vincenzo Nibali. Sobre el ‘Squalo’ dejó unas adecuadas declaraciones en el último número de Ciclismo a Fondo, interesantes por cuanto no dejan ver temor alguno por un posible solapamiento de intenciones: “Prefiero correr el Giro con él a mi lado. Juntos tendremos más opciones de derrotar a Scarponi“. También descartaba que una hipotética decisión del cuerpo técnico de Liquigas de incluir al siciliano en el ‘nueve’ de la gran ronda italiana fuera un signo de desconfianza por parte de sus superiores: “Sería para tener un bloque más fuerte, no por una falta de respeto hacia mí“.

Precisamente Nibali dio el mejor diagnóstico sobre el cómo y las consecuencias de la concentración canaria para la condición física de Basso: “Ha entrenado muy duro, como sólo el puede, y ha mejorado muchísimo“. Efectivamente, esos 17 días en el Teide, coincidiendo en el hotel con otro candidato a la ‘maglia rosa’ como Roman Kreuziger y el sólido Bradley Wiggins, sirvieron de mucho al varesino, que mostró otra cara en el Giro del Trentino. Allí trabajó con tino para su fiel gregario Sylvester Szmyd, que según CaF le deleita cada noche con 20 minutos de canto gregoriano. Esas buenas sensaciones las refrendó en el Tour de Romandía, donde a pesar de no lucir anduvo siempre en el grupo cabecero.

No se puede decir que la hoja de resultados previa a la cita rosa de Ivan Basso sea la mejor; ni siquiera es inspiradora. Pero tampoco lo fue en su anterior victoria en la gran ronda italiana, por lo que sería muy aventurado descartar sus opciones de conseguir un nuevo triunfo en la ‘corsa rosa’; el tercero, si añadimos el conseguido en mayo de 2006 en plena Operación Puerto. ¿Qué significaría para ti ganar este Giro?, le preguntaban en CaF. “No voy a cambiar. La gente me recodará por ser Ivan Basso, no por ganar dos o tres Giros. Lo importante es el carisma“.