¡Que hable Scarponi!

Entre la brillantez de ‘Purito’, la sorpresa de Hesjedal, el patronazgo de Basso y la exhuberancia de Pozzovivo se esconde, opaco, Michele Scarponi. Lleva todo el Giro gris a pesar de su atavío estridente, ese ‘blufucsia’ Lampre en la línea del canon de fósforo del ciclismo italiano inspirador del verde Liquigas, el flúor Farnese, el turquesa Colnago y la bandera venezolana de Androni.

Dicen los números que Scarponi marcha 4º en la general a 1’36” de la ‘maglia rosa’; lo cual indica, al menos, seria solidez. Conservador, el marchigiano no ha encendido aún su mecha, temoroso quizá de dar un petardazo como el de José Rujano, cuyos fuegos artificiales del Col de Joux le quemaron las alas de Cóndor antes de poder siquiera saborear el éter. Aquejado de fiebre, ahora vuela bajo, a 42 minutos en la general que aspiraba encabezar…

Pero estábamos con Scarponi, el único candidato a ganar el Giro que aún no se ha pronunciado más allá de un ataque romo en Rocca di Cambio (le superó Tiralongo, gregario que trece años después quiere hablar en primera persona para disgusto de Kreuziger y quebradero de cabeza de Astaná, la casa de los líos) y unos calambres al final del Passo Giau que por fortuna no le impidieron entrar con los mejores en la meta de Cortina d’Ampezzo.

En los momentos clave se ha encontrado desasistido por su equipo, Lampre, que de cara a este Giro le cortó la cabeza a Petacchi para que sólo él llevara corona. Quizá por eso, por celos de verse sin el símbolo regio, el príncipe Cunego ha orbitado excéntrico y sin dar una pedalada por ‘Scarpa’. Amparado en la juventud y los aires de futura estrella, Diego Ulissi corre un tanto a su bola. Przemyslaw Niemiec, valiosísimo el año pasado para su táctica conservadora, limitada por un pico de forma excesivo y desesperanzada por el dominio de Contador, está bastante por debajo de lo esperado.

A pesar de que leídos de esta manera los hechos apunten a silencio y duelo, aún queda posibilidad de algarabía en las piernas de Scarponi. Sus cualidades de fondista ligero deberían prevalecer en la etapa con final en Alpe di Pampeago; o, quizá, en las 48 herraduras del Stelvio, que espera frío y quizá nevado para ser el juez de la ‘corsa rosa’. Aunque de momento la apariencia diga mutismo, será difícil que Scarponi termine el Giro sin tomar la palabra.

Foto: BettiniPhoto – Lampre

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