Caballos negros

Buen reportaje y entrevista el que dedican en Cyclingnews a Carlos Sastre: “The dark horse rider“. El título, acertadísimo, hace referencia mediante un juego de palabras a dos circunstancias del ciclista abulense. Por un lado, con la expresión inglesa “being a dark horse” (que viene a significar ser una persona que aún habiendo alcanzado el éxito sigue siendo un tanto desconocido para el público), el artículo deja entrever su condición de ganador de Tour de Francia tan digno como poco glamuroso, algo que por otra parte no deja de ser injusto. Y, por otra parte, ese título de dark horse se refiere al color de su nuevo equipo, Cervélo.

Un equipo que, como está demostrando estos días en Qatar, esta auténticamente hecho de caballos negros. Sólo hay que mirar su ‘ocho’ de esta carrera para comprobarlo: rodadores expertos como Andreas Klier ó Roger Hammond, noveles prometedores como Martin Reimer, irregulares con potencial de bestia como Heinrich Haussler, más un polivalente valioso como Xavi Florencio. Con esta alineación, Cervélo ha tenido la capacidad de monopolizar, o casi, la atención en la ronda asiática: es el promotor de los abanicos que tanto castigan al pelotón y su principal beneficiario.

Y el resultado no podría ser mejor: una victoria de etapa, cinco hombres entre los ocho primeros de la general. Bueno, realmente sí podría ser mejor; falta en la alineación un rematador, un velocista ganador, alguien con olfato capaz de rentabilizar el grandísimo potencial del resto de caballos negros. Pero sólo hay un ciclista de estas características en la plantilla: es noruego, se llama Thor Hushovd y seguramente es uno de los tres corredores más potentes del mundo. Por debajo de él, sólo un Haussler centrado puede funcionar como surtidor de triunfos para a escuadra. O él, o un ciclista joven que de un rendimiento inusitado.

Los ocho del Tour de Qatar son el reflejo de la totalidad del Cervélo TestTeam. La estructura capitaneada por Carlos Sastre, en mi opinión, ha sido capaz de reunir una buena plantilla con caballos negros que pueden tirar con total efectividad de una cuádriga cuyo auriga sea digno de su fortaleza. El problema es que sólo existen dos aurigas que reunan esa condición, Sastre y Hushvod, lo cual se antoja bastante poco. Y es que, no nos engañemos, ni Haussler ni Gómez Marchante (casos paralelos de buenos ciclistas perjudicados por las circunstancias) reúnen las condiciones para liderar al equipo en momentos importantes de la temporada. Y qué decir de los jóvenes emergentes contratados, como Konovalovas, Pauwels, Fleeman, Deignan ó Pujol, que crecerán en la sombra en espera de reunir una mayor madurez.

¿Deberes para el año que viene? Es demasiado pronto para establecerlos, aunque parece meridianamente claro que es necesario fichar algún líder más para afrontar con garantías un calendario que incluye la gran mayoría de grandes clásicas y vueltas. No parece suficiente tener a Hushovd y Sastre como jefes únicos, como aurigas de una cuádriga tirada por potentísimos caballos negros.

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