Las claves del nuevo Garmin – Cervélo

El ciclismo es el deporte endémico por excelencia. Lo que pasa en su alto nivel sin ser visto como algo extraordinario ocurre muy raramente en el resto del deporte profesional, llámese fútbol, baloncesto o motociclismo. Es lo que sucede, por ejemplo, con las fusiones de equipos.
Cada año hay rumores de posibles fusiones dentro del pelotón. Estructuras que andan cortas de dinero pueden unir fuerzas, siempre que sus condiciones económicas y administrativas se lo permitan, para continuar en las carreteras una temporada más o incluso formar un proyecto estable a corto plazo. Fue el caso este abril del modesto Heraklion – Kastro – Murcia, que juntó a la estructura de Contentpolis (con Francisco Mancebo en sus filas) con el modesto Heraklion griego, formado por pistards del país heleno. El experimento, exitoso, parece llamado a tener continuidad en el futuro.
Históricamente, a un nivel muy superior, son paradigmáticas las fusiones que acabaron construyendo el gigantesco Mapei de finales de los 90 (primero con CLAS, luego con GB-MG), un equipo que aún hoy sobrevive como Quick Step. Hace relativamente poco, el conjunto Saeco juntó su estructura con la de Lampre para dar lugar al conjunto homónimo liderado esta temporada por Damiano Cunego. También Domo, formación belga de nivel medio-alto, unió sus destinos con el histórico Lotto en 2002 para sentar las bases del actual Omega Pharma-Lotto.

La marcha de la supuesta fusión
Es por ello que, cuando los rumores sobre una posible fusión entre Garmin y Cervélo arreciaron, basándose en la falta de liquidez del equipo sustentado por la marca de bicicletas suiza, nadie se sorprendió. Todo pareció encaminarse cuando se anunció que el conjunto Garmin cerraba una “exitosa relación” de cuatro años con su suministradora de máquinas Felt para pasar a usar las fabricadas por Gerard Vroomen y Phil White.
“Se ha presentado una ocasión de dar un salto más rápido de lo previsto. Todo encajaba, no teníamos mucha gente bajo contrato para el año que viene, y era posible realizar la fusión”, respondía sonriendo el director de Garmin-Transitions Johnny Weltz a preguntas de Arueda durante las primeras etapas de la Vuelta a España. La fusión parecía un hecho. Como parte de ella llegaban en principio Roger Hammond, Heinrich Haussler, Thor Hushovd y Andreas Klier; más adelante se confirmarían las llegadas de Daniel Lloyd, Gabriel Rasch (amigo íntimo de Hushovd) y Brett Lancaster, iniciador del rumor de fusión al anunciar en su twitter que iba a empezar a “buscar casa en Girona”, centro de operaciones del equipo Garmin.

Una maniobra para no asumir las obligaciones de Cervélo
Las principales fuentes de información del mundillo ciclista hablaban de fusión, medios afines a la escuadra de Jonathan Vaughters también lo hacían. Incluso Johnny Weltz admitía hablar de fusión. Sin embargo, no se podía hablar de fusión propiamente dicha. Una fuente cercana a la negociación nos lo aclaraba: no había fusión mercantil, la empresa Cycling United Racing AG (razón social del conjunto Cervélo) cesaba su existencia y Slipstream Sports (Garmin) tomaba el patrocinio de la marca Cervélo y, si tenía interés por ello, intentaría fichar a corredores del próximamente difunto equipo suizo.
El por qué de este proceder, en lugar de juntar ambas sociedades en una sola creada ‘ad hoc’ o de que una absorbiera a otra, responde a motivos económicos. Hubiera supuesto a Garmin asumir los contratos de un total de doce ciclistas de Cervélo, cuya relación con Cycling United se extendía hasta diciembre de 2011; de esta manera, Slipstream Sports (y en definitiva el futuro Garmin – Cervélo) se lava las manos con respecto de esos doce corredores. A estos solo les queda esperar que les hagan un hueco en el nuevo bloque o denunciar a la estructura ante la UCI por incumplimiento de contrato, lo que daría lugar a la ejecución de los avales depositados ante la UCI por el equipo al inicio de temporada y a que el ciclista cobrara tres meses del año que no correrá en Cervélo, quedando eso sí libre para comprometerse con otra formación para 2011. En definitiva, se lleva a cabo una triquiñuela legal para evitar doce contratos económicamente indeseables.
¿Cuál es el futuro para todos los corredores que quedan libres de Cervélo? Aparte de los ya mencionados incorporados al futuro Garmin, el esprinter Theo Bos se ha comprometido con Rabobank. El potente Ignatas Konovalovas y el escalador Xavi Tondo, actual tercer clasificado de la Vuelta a España, han firmado con Movistar, equipo con el que se relaciona al vallisoletano Oscar Pujol. Por su parte Carlos Sastre, uno de los alma máter de Cervélo, fue el primero en cerrar su futuro uniendo sus destinos con Geox; siguió sus pasos el joven suizo Marcel Wyss y podrían hacer lo propio el director Álex Sans y el veterano Iñigo Cuesta, corredor que el director de Geox Joxean Fernández ‘Matxin’ ya reconoció en Arueda estar dispuesto a contratar. El resto de corredores aún libres son igualmente interesantes para cualquier escuadra ProTour; Cervélo era uno de los conjuntos de mayor nivel medio, como ejemplifican el catalán Xavi Florencio, Philip Deignan (relacionado con AG2R) o Stefan Denifl. En cuanto al staff, se da por hecho que parte de él podría incorporarse al Garmin – Cervélo femenino o quedarse en el masculino, que al ver aumentada su plantilla necesitará refuerzos en la parte técnica.

El gran potencial del Garmin – Cervélo
Y es que Garmin – Cervélo aumentará considerablemente su plantilla en cantidad y calidad con este movimiento. A los siete ciclistas ya citados procedentes de Cervélo se unirán en el plano de incorporaciones Christophe Le Mével de la Française des Jeux y el prometedor vueltómano yanqui Andrew Talansky. Pero es que la lista de fichajes de Cervélo podría ampliarse; Jonathan Vaughters aseguró en declaraciones a VeloNation que “llegaremos al máximo, a los treinta ciclistas en plantilla”, mientras que hay rumores de que el propio Vaughters está intentando liquidar contratos de algunos corredores de la base americana de la escuadra que no han acabado de colmar las expectativas para hacer hueco.
Todo para mejorar el nivel medio de un bloque que, en ese aspecto, ha dejado mucho que desear. Muestra de ello son las alineaciones de Garmin en las grandes vueltas de 2010: cuatro corredores (Julian Dean, Christian Vandevelde, Tyler Farrar y David Millar) han tomado la salida en las tres. “La base del equipo”, asiente Johnny Weltz, que sin embargo puntualiza: “Querían repetir en las cuatro grandes vueltas. Tenemos otros corredores más apropiados para las clásicas, mientras estos cuatro no llegan cascados y les viene bien correr las grandes”. Unos argumentos algo débiles para excusar lo que parece una impepinable demostración de falta de talento en la plantilla de Garmin para esta temporada.
El próximo año, en cambio, las cosas cambiarán. El propio Weltz lo deja claro: “Llega un paquete de corredores de clase mundial. El resultado será un bloque muy sólido”. Quizá en las grandes vueltas la vida siga igual, puesto que aparte de Le Mével ninguna incorporación se hará sentir inmediatamente en este tipo de pruebas. Sin embargo, en clásicas el potencial de la formación sí ganará enteros. “Ya no tendremos que poner todos los huevos en la misma cesta. Como sucede con Quick Step, tendremos muchas bazas que jugar”. Realmente, en las clásicas de pavés, el bloque formado por los recién llegados Hushovd, Haussler, Klier y Hammond sumados a hombres como Van Summeren, Maaskant, Millar o Farrar que ya este año se encontraban en las fials de Garmin será de respetar o incluso de temer. Un auténtico rival para el Quick Step que refería Weltz.
Todas estas son las claves del refuerzo realizado por Cervélo al conjunto Garmin, que dará lugar a una nueva super estructura que se suma a la de Sky, Katusha, Movistar o HTC – Columbia en el panorama del ciclismo mundial. La escuadra capitaneada por Jonathan Vaughters está destinada a ser protagonista en las clásicas y estar muy presente en las grandes vueltas, lo cual es sin duda una gran noticia e incluso un aliciente de cara al año que viene. El pero, sin embargo, viene por cómo para posibilitar esto se ha liquidado a un equipo que parecía tener un gran recorrido, que ha costado muchos desvelos… y que podría dejar a una docena de ciclistas con el futuro aparentemente resuelto hace menos de un mes en la calle, sin derecho siquiera a cobrar íntegros sus contratos gracias a una triquiñuela legal. Eso no fue lo que se filtró en los medios de comunicación al principio de las negociaciones.

Tras Xorret, Nibali es el rival a batir

La llegada a Xorret de Catí va camino de convertirse no ya en un seguro de éxito, sino en un clásico para la Vuelta a España. Su estrecha carretera y empinada pendiente siempre deparan imágenes espectaculares; su labor de rompehielos, siendo casi siempre la cima alicantina una de las primeras etapas en marcar diferencias en la general, le confiere un cariz atractivo de prueba de fuego para los implicados en la lucha por el maillot de líder. Con ello permite análisis y emana sensaciones útiles para aventurar el posible devenir de la Vuelta.
Precisamente en torno al maillot rojo que distingue al número uno de la general se ha desatado la única polémica de la jornada. Joaquín Rodríguez e Igor Antón se pasaron el día entero pugnando por el liderato de la carrera ante la segura caída a puestos traseros de Gilbert en la subida a Xorret. Empatados a tiempo catalán y vizcaíno, el corredor de Euskaltel se hacía con el codiciado rojo por puestómetro (suma de los puestos obtenidos por ambos corredores en la meta de las etapas disputadas) de llegar ambos juntos a meta.

Así, Rodríguez pasó el día entero buscando ese segundo que le permitiera adelantar al de Galdakano. Se metió en la lucha por el esprint especial de Onil, donde consiguió ser tercero y con ello un segundo menos para la general; pero una caída previa a la disputa de la bonificación hizo que los jueces decidieran anularla. Purito, incansable, luchó a brazo partido en Xorret de Catí por distanciar a Antón. Le resultó imposible, así que llegado el momento decidió jugarse la carta de esprintar en la meta, situada dos kilómetros después de la cima, e intentar picar tiempo. Pareció conseguirlo, Antón perdía rueda respecto de Nibali y él; pero en los últimos metros el italiano se dejó ir, hizo función de puente y evitó que Purito tomara ese segundo que le colocaría como líder.
En un primer momento, sin embargo, los jueces estimaron que sí había habido esa distancia y llamaron a Joaquín Rodríguez al podio. Cuando repararon en su error y estimaron que era Antón el nuevo portador del maillot rojo, el rebote de Joaquín Rodríguez fue curioso según reporta José Andrés Ezquerro (AS) en su Twitter. La pregunta es si merece la pena el rebote, toda vez que ahora tocan dos etapas de terreno quebrado, lo que significa desgaste para el equipo de líder. Un tributo a pagar elevado teniendo en cuenta que ser primero en la general a estas alturas de la prueba es algo circunstancial. Da lo mismo ser segundo, tercero o…
Cuarto. Cuarto en la general es Xavi Tondo, catalán del conjunto Cervélo que parece haber intercambiado roles con su a priori líder Carlos Sastre. En el transcurso de la etapa de hoy, el conjunto dirigido por Álex Sans ha portado el peso de la carrera a partir del Puerto de la Carrasqueta. En principio parecía un trabajo destinado a dinamitar el pelotón y minar a los rivales de un Sastre que necesitaba recortar los dos minutos de desventaja con que contaba en la general. Luego, en Xorret, el abulense se puso en cabeza a seleccionar definitivamente el grupo de favoritos y se vio claro que el principal beneficiario de la labor realizada durante la etapa no era el abulense sino Tondo.

Parece ser que Sastre ha admitido estar un peldaño por debajo del catalán en estos momentos y ha trabajado para él tanto en la subida al puerto alicantino como en la bajadadel mismo. El corredor de Valls llega más fresco a esta Vuelta, toda vez que no ha competido en junio y julio con la descarga que ello supone para sus piernas. En su contra juegan dos factores que precisamente acreditan a Sastre como contendiente en la general: adolece de consistencia en los momentos decisivos (como ha demostrado hoy cediendo unos segundos insignificantes pero sintomáticos en meta ante el esprint de Rodríguez y Nibali) y aún está por ver su capacidad de afrontar a tope la tercera semana de una grande, cita que no ha disputado a tope en toda su carrera deportiva.
Otro equipo que deberá replantearse su táctica una vez transcurridas las primeras etapas de la Vuelta es Caisse d’Épargne. Hoy ha colocado cinco corredores en el grupo de favoritos. Los hombres de Eusebio Unzué son líderes en la clasificación por escuadras y cuenta en sus filas con cinco ciclistas capaces de entrar en el top20 de la general… pero ninguno para el top5, por más que ‘il asino’ Marzio Brusheghin se halle situado en el quinto lugar provisional. Para brillar en la gran ronda española y aspirar al rojo, no quedará sino echar mano de una táctica valiente como la del glorioso día de L’Aquila, movimiento audaz que les permitió aupar al segundo cajón del Giro de Italia a David Arroyo. Avala esto el hecho de que en esta Vuelta lo más parecido a un bloque sólido para controlar la carrera es un Katusha que ya ha gastado bastantes balas en estos primeros compases de carrera, por lo cual es relativamente asequible dar un vuelco táctico. Lo que parece claro es que, sólo con la regularidad de sus mejores ciclistas, la escuadra navarra no puede aspirar sino a acumular hombres en el top10.
El capítulo de decepciones se abre con Denis Menchov. El ruso de Rabobank llega a la Vuelta acomodado, con la temporada justificada por su podio en el Tour y su futuro asegurado por un contrato con el equipo Geox. No tiene necesidad de apretar, ni de buscar los puestos de honor; eso genera una distensión que en días como hoy le lleva a ceder más de dos minutos en una subida de apenas cinco kilómetros. Tampoco han estado en el lugar adecuado Ezequiel Mosquera y Frank Schleck; el de hoy no era el terreno ideal para el gallego, mientras que el luxemburgués sencillamente no acaba de cogerle el punto a esta Vuelta.
Haciendo un análisis rápido, la primera fila de entre los aspirantes al cajón más alto del podio de Madrid han quedado reducidos a una terna formada por Joaquín Rodríguez, Igor Antón y Vincenzo Nibali, separados entre sí por dos exiguos segundos. De ellos, Antón es el que más y mejor se ha mostrado, toda vez que ya lleva un triunfo parcial (Valdepeñas) en el zurrón. Rodríguez, por su parte, parece fuerte y capaz de todo, pero esta por ver si acusará los esfuerzos del Tour en la parte final de la carrera.
En cuanto a Nibali, lo ‘Squalo’ no acaba de lucir pero esta ahí. Siempre con los mejores, a rueda de los favoritos, entre los seis primeros en todas las etapas decisivas de lo que llevamos de Vuelta. No parece sencillo distanciarlo en montaña, donde se muestra sólido al estilo de los grandes campeones; mientras en contrarreloj es flagrantemente superior a la pléyade de escaladores españoles que pudiera acosarle de tomar el rojo en la crono de Peñafiel. El italiano es, ahora mismo, el rival a batir en una Vuelta que ha iniciado ilusionante y, sobre todo, bonita.

Xavi Tondo: "Veo a Sastre ganando la Vuelta"

Hay en el pelotón muchos gregarios que podrían ser líderes. Xavier Tondo (1978, Valls) es uno de ellos. Escalador fuerte y abnegado, buen contrarrelojista, experimentado pero no exprimido. El catalán lleva ya ocho temporadas como profesional en los cuales ha pasado por siete equipos de los calados más diversos, desde la precariedad de Barbot o Catalunya – Ángel Mir a la exuberancia del Cervélo donde ahora mismo está encuadrado. Conoce lo malo y lo bueno porque, para él, “cada año ha sido diferente”.
Lo único que se ha mantenido constante durante la vida profesional de Xavi Tondo ha sido su entrega, fuera de toda duda. En algunas ocasiones, pocas, faltó suerte; fue el caso del año aciago de Relax, donde las lesiones no le dejaron lucir cuando la oportunidad parecía perfecta. Cuando el infortunio le ha respetado, Tondo siempre ha rendido a buen nivel. Rara vez se le ha escapado un año sin triunfos o actuaciones destacadas, acabando por erigirse siempre en referencia del equipo de turno.
En 2010, su enorme campaña con Andalucía-Cajasur le valió el pase al suizo Cervélo, donde ha sido uno de los mejores lugartenientes de Carlos Sastre. También ha encontrado momento para el lucimiento personal, eso sí, como sucediera en la París-Niza donde consiguió una etapa merced a una cabalgada majestuosa. En el Giro, la segunda gran vuelta de su vida, tuvo un papel brillante en los primeros diez días colándose en los puestos más altos de la general y la fuga de L’Aquila; luego acusó lo cargado de su calendario pre ‘corsa rosa’ y una enfermedad acabó de sepultar sus opciones de destacar. A la Vuelta acude con ánimo, con hambre de bicicleta como siempre, y con el convencimiento de ayudar lo máximo posible a su líder Carlos Sastre y buscar su oportunidad cuando sea posible.
¿En qué estado de forma te encuentras en este momento?
Es una incógnita, apenas he competido desde el Giro; sólo en Polonia, donde estuve únicamente cuatro etapas llanas y después me caí. Las sensaciones eran muy buenas, pero después de la caída he estado mucho tiempo entrenando en rodillo y me encuentro un poco raro. Llego bien, pero no sé exactamente cómo.
¿Notaste en la crono por equipos esa caída? ¿Pasaste miseria?
Al contrario, tuve un gran día, hice un buen trabajo e incluso me felicitaron mis compañeros. Pero la crono por equipos era un esfuerzo corto, de menos de un cuarto de hora… La Vuelta no se decide en un esfuerzo de quince minutos, sino en los de media hora que se hacen después de cinco horas sobre la bici. De todas maneras, me vino bien para coger moral.
¿Cuál va a ser tu papel en esta Vuelta?
Sin duda voy a estar supeditado a Carlos Sastre. Él nos ha expresado que está en el mejor momento de la temporada, tal y como él quería después del año de mala suerte que ha tenido. Las caídas del Giro le impidieron entrenar antes del Tour, ninguna de las carreras le salió como quiso y aquí sí que llega bien. Es un corredor fiable y creo que para mí es incluso es mejor para mí tenerle de líder, es un grande del cual puedo aprender. Aquí en la Vuelta me dejan libertad hasta que lleguen los momentos comprometidos, ya cuando Carlos me necesite lo daré todo para echarle una mano y que él intente ganar.
Como en el Giro, ¿no?
Claro, allí demostramos que podemos hacer muy buena pareja. En Italia estuvimos los dos entre los diez primeros hasta que me puse malo y nunca se sabe; un día se puede jugar una carta, otro otra… Pero eso sí, siempre dejando muy claro que Carlos es el líder.
Entonces le ves a capaz de llegar a lo máximo en esta Vuelta…
Sí, le veo ganando. De hecho la crono fue muy bien, empezamos con buen pie al contrario de lo que sucedió en el Giro
Cambiando de tema, el domingo por la mañana se confirmó tu fichaje por el equipo Movistar. ¿Qué esperas del salto al equipo de Unzué?
Como puse en mi Facebook, cuando empecé en el ciclismo fue por Perico e Indurain. La estructura ha continuado, ahora empieza una nueva andadura con un patrocinador que es prácticamente el mejor posible. Para mí, que tengo mucha ilusión por el ciclismo, esto es una pasada. El año que viene tendré oportunidades, cuando vuelva Valverde quizá las cosas sean diferentes pero eso de momento no me preocupa.
¿Te ha prometido Eusebio Unzué un rol de líder o te ha puesto en la segunda línea junto a Cobo, Rubén Plaza…?
Iremos viendo, depende de la temporada y las circunstancias. Cada año es diferente. Yo trabajaré cuando haya que trabajar e intentaré estar delante cuando me lo pidan. En ese sentido, me adaptaré.
Dices que cada año es diferente, y en tu caso eso se cumple al pie de la letra. En ocho años has estado en siete equipos diferentes.
Sí, pero bueno… ahora tengo un contrato de permanencia de 24 meses con Movistar [risas] Ahora sólo queda esperar que sea fructífero y estemos a gusto.

Huelgas y sindicalismo ciclistas

No esperemos encontrar jamás consenso en los grupos humanos. Al revés: si éste existe, será señal de que la masa se ha aborregado. Y eso va, inevitablemente, en perjuicio de la sociedad.
En efecto, cuando los sindicatos españoles convocaron una huelga general para el 29 de Septiembre de este año con motivo de la reforma laboral propuesta por el presidente Zapatero, muchos ciudadanos se echaron las manos a la cabeza. Militantes, periodistas, políticos, incluso sindicalistas de segunda fila, pensaban que la huelga estaba mal convocada. Consideraban que iba a destiempo por posponerse hasta después de verano. Que tendría dudoso alcance por cuanto se perdería la tensión social. Que la legitimidad era discutible toda vez que las protestas se centraban en detalles, árboles que ocultaban ver el bosque de los verdaderos problemas de los trabajadores. Todos, sin embargo, acabarán por ir a la huelga el 29-S. El aborregamiento no habrá sido de palabra, pero sí se consumará en hechos. Y, si no, ahí estarán los siniestros “piquetes informativos” para corregir conductas. Y adoctrinar.
La etapa de hoy del Tour de Francia estaba señalada como uno de esos días clave, tópicos, donde nadie gana la carrera pero alguno puede perderla. Ese posible perdedor fue hoy Andy Schleck, el principal perjudicado de entre los favoritos por la serie de caídas provocadas por lo angosto de las calzadas belgas, siempre traicioneras y sembradas de obstáculos, sumadas a lluvia fina y al aceite derramado por una moto de televisión que se derribó a si misma en el descenso del Col de Stockeau intentando no colisionar con Francesco Gavazzi (Lampre), que se había ido al suelo delante de ella y cuyos movimientos seguía. Sin embargo, el luxemburgués acabó por no sufrir las consecuencias de estas circunstancias; ni él ni ninguno de los Quince que formaban nuestra pléyade de favoritos antes del Tour. Se ocupó de ello el sindicalismo al frente del cual se situó Fabian Cancellara.
“Queríamos expresar nuestra solidaridad con todos los ciclistas caídos”, afirmaba Gerdemann. Se amparaba el sindicalismo ciclista en que las circunstancias habían sido propiciadas por los organizadores del Tour de Francia. La ruta era peligrosa, las carreteras del Benelux lo son por lo general; eso es cierto. Robert Hunter iba más lejos, demasiado lejos: “Ninguna GV debe ir a los países del norte, ¡que jodan al que diga lo contrario!”. El aceite desparramado por la carretera y el agua del cielo habían hecho el resto. Johan Bruyneel, director de RadioShack, definía el descenso de Stockeau como “una pista de patinaje”. Pueden atestiguarlo los casi setenta corredores que cayeron al suelo (algunos como George Hincapie o el propio Andy Schleck en dos ocasiones) y el mecánico que resbaló cuando se dirigía a atender a un ciclista de su equipo caído en el suelo.
Tras este tramo de locura y constantes caídas quedó como primer grupo del pelotón un colectivo de treinta ciclistas con los líderes de Rabobank (Menchov, un Gesink al que luego se ha descubierto una fisura en su codo), Cervélo (Sastre, Hushovd), BMC (Evans) y Caisse d’Épargne (Luis León Sánchez). Y Cancellara, el maillot amarillo y principal poder fáctico del día. El suizo se erigió en portavoz y protagonista: había que esperar a los afectados por los incidentes. Al ‘paquete’ principal donde viajaban Wiggins, Armstrong, Basso y Contador, solo en los momentos decisivos tal y como se venía temiendo y especulando. Y al grupo más retrasado donde viajaba su coequipier Andy Schleck junto a su hermano Frank y varios gregarios de Saxo Bank. Mientras tanto Sylvain Chavanel, que iba escapado antes de que se desatara la locura, pedaleaba ajeno, recorriendo la ruta hacia la victoria de etapa y el maillot amarillo.
En el grupo de Cancellara surgió el desconcierto, y después la indignación. Casi todos, sin embargo, hicieron caso al suizo; sólo Cervélo puso a tirar con brío al esprinter Jeremy Hunt, buscando el beneficio de sus jefes de filas. Este conato de rebeldía se zanjó con una mentira. “Cancellara le ha dicho a Thor [Hushovd] que la carrera había sido neutralizada y a nosotros no nos llegaba ningún tipo de información por radio…”, decía un Carlos Sastre que, de ser ciertas sus declaraciones, habría caído en la trampa de Bjarne Riis para evitar que sus líderes perdieran opciones de cara a la general. BMC y Rabobank hicieron mutis por el foro. Iván Gutiérrez también cayó, pero contrariado: “No sabes qué hacer exactamente en ese tipo de situaciones porque se habían producido muchas caídas que implicaban a hombres importantes. Por un lado, no era ético tirar pero por otro, la carrera es la carrera”. El cántabro hizo gestos ostensibles al hoy maillot amarillo para expresar su desacuerdo pero no llegó a tomar determinaciones concretas, tenía miedo de ser el esquirol que acaba siendo señalado por los huelguistas. Y, como reconocía en meta, “son momentos muy difíciles en los que necesitas indicaciones de tu director para saber qué hacer exactamente y en ese momento no las teníamos”.
La pregunta es por qué Iván no recibió indicaciones para tirar. Esa hubiera sido la lógica deportiva. Peor no piensa así su director en Caisse d’Épargne Eusebio Unzué: “Considero correcta la decisión de haber ralentizado la marcha por las circunstancias excepcionales. […] [Pero] se han beneficiado algunos ciclistas que no acostumbran a actuar con ese respeto que se les ha tenido”. El resto de directores, sin embargo, no han ido en la línea de Unzué. Joxean Fernández ‘Matxin’, de Footon-Servetto, se refería a una presunta “falta de personalidad” de los corredores. Gerry van Gerwen, de Milram, hablaba de que era necesiario guardar un “respeto a los patrocinadores, a los aficionados y a los organizadores”. Dave Brailsford, mánager de Sky, resumía el hecho con un explícito “absolutamente patético”.
La imagen del día, sin embargo, no ha sido tanto la fusión de todos los grupos en uno solo que, además, ha viajado durante casi veinte kilómetros extendido a todo lo ancho de la calzada en una actitud manifiesta de no-competición. Lo ha sido más bien el esprint, que Fabian Cancellara ordenó se convirtiera en un no-esprint con gestos inequívocos; cómo Maxime Bouet, de AG2R, daba una pedalada de más para entrar segundo en meta y el suizo se ofuscaba. Porque para algo había bajado el corredor de Saxo Bank unos kilómetros antes al coche del director de carrera para pactar que no hubiera ‘volata’ ni se repartieran puntos para el maillot de la regularidad en la llegada, cual líder sindical a la interlocución con políticos o empresarios…
En el Tour de Francia ha sucedido hoy algo parecido a lo que sucederá el 29-S en España. El proletariado, los ciclistas que viven constantemente ablentados por sus directores, los organizadores de carreras y los federativos (estamentos dominantes), se ha revelado con un paro liderado por cabezas visibles surgidas de él mismo por una causa nimia comparada con otras mucho más importantes. Que, como en la huelga general, esta protesta pueda no ser legítima, ir a destiempo, carecer de alcance o emanar del aborregamiento de la masa… es algo interpretable por el espectador, en mi opinión estafado hoy con una hora de ciclismo infame.

La Vuelta deja fuera a RadioShack

A mediodía de ayer, la organización de la Vuelta a España remitía una nota de prensa con veintidós equipos y una nota al pie informando de su decisión respecto de la lista de invitados a la gran ronda española. Y con ello se desataba la guerra dialéctica.
Las escuadras que tomarán parte en la Vuelta serán, según los deseos de Unipublic, las dieciséis que firmaron el llamado ‘Acuerdo de Londres’ hace dos años (básicamente, los ProTour de 2008 que siguen en las carreteras) y seis que son directamente invitadas por la organización: los ProTour Sky, Katusha y Garmin y los profesionales Cervélo, Andalucía – Cajasur y Xacobeo – Galicia. Una selección, según declara Javier Guillén [máximo ejecutivo de la Vuelta a España] en As llevada a cabo en base a “criterios estrictamente deportivos”, que deja fuera de la carrera a la gran sensación de su pasada edición de la gran ronda española, Vacansoleil, al BMC de Cadel Evans y a uno de los indiscutibles mejores equipos del mundo, RadioShack.
Es en el seno de esta última estructura donde se ha hecho notar más el descontento y la indignación con Unipublic. La primera reacción fue de Johan Bruyneel, que en su Twitter anunció recién conocida la noticia que haría comentarios “interesantes y picantes”. Más tarde, emitió un comunicado donde se mostró “no sólo sorprendido, sino perplejo. Pensé que se trataba de un error y llamé a Javier Guillén para que me diera explicaciones. Me dijo que no ofrecíamos un equipo suficientemente bueno y no me lo podía creer. Sólo con Leipheimer, Klöden, Horner y Brajkovic llevábamos a cuatro potenciales ganadores de la Vuelta. Era nuestro otro objetivo del año junto al Tour, por eso (y porque debíamos correr la Vuelta a California) no corrimos el Giro de Italia”.
Si tomamos lo que dice Bruyneel como cierto, realmente la razón no está con Unipublic. Leipheimer, Klöden, Horner y Brajkovic parecen corredores de entidad suficiente como para garantizar la invitación del que, por otra parte, es el octavo equipo del mundo según el Ránking UCI y el quinto según CQ Ránking. Ahora bien, no parece que esa fuera efectivamente la alineación que RadioShack planeaba disponer en la gran ronda española.
Según algunas fuentes y declaraciones de Chechu Rubiera a Biciciclismo, ésta incluía a Janez Brajkovic, Chris Horner, Geert Steegmans y el bloque ibérico del equipo conformado por el propio Rubiera (que con la decisión de Unipublic no estará en el estreno en competición de la cima que lleva su nombre, también conocida como Coto Bello), Zubeldia, Irízar, Machado y Paulinho. Pero no por Leipheimer y Klöden, que de cumplir un calendario formado por Tour y Vuelta acabarían la temporada con 80 días de competición, una cifra a todas luces excesiva para ciclistas de 37 y 35 años respectivamente.
Así, no parece que Bruyneel las tenga todas consigo; pero lo mismo se puede decir de Javier Guillén. El valor deportivo del ‘nueve’ preseleccionado por RadioShack es enorme más allá de las ausencias de sus cabezas de cartel, empezando por el heptacampeón del Tour Lance Armstrong. No puede ser que sea el factor decisivo para esta no invitación a la Vuelta. Más bien puede que lo sea la nota al pie a la cual hacíamos referencia al principio, que establece que “Unipublic se reserva la posibilidad de modificar esta lista si circunstancias importantes así lo aconsejaran, teniendo siempre muy presentes las responsabilidades éticas de los participantes y su calidad deportiva”, y la intención sea presionar a RadioShack para que mejor aún más su propuesta.
O quizá, como señala en algunos mentideros, sea un castigo al equipo americano por lo que pueda haber de cierto en las declaraciones de Landis. O por las posturas contrarias a las sostenidas por las grandes autoridades que Bruyneel y Armstrong han adoptado en asuntos de trascendencia para el futuro del ciclismo. Un ciclismo que Bruyneel afirma “estar dispuesto a hacer todo lo posible para profesionalizar” en un pequeño ataque de megalomanía.
En Vacansoleil, en cambio, la decisión de Unipublic de dejarles fuera de la Vuelta en favor de equipos de menor calidad como Garmin o cuyo desprecio por el calendario español ha sido manifiesto como Sky ha sido acogida con resignación. Su mánager Dan Luijkx ha declarado que “es lamentable que no podamos hacer ninguna gran vuelta en 2010 después de lo bien y rápido que anduvo todo en 2009… Esperamos que estas peleas entre organizadores y equipos se acaben cuando llegue el nuevo sistema en 2011. Estamos tristes, pero tenemos que centrarnos en las muchas citas grandes que nos quedan en estos meses”. Evita así las polémicas el gerente del conjunto holandés, que revolucionó varias veces la gran ronda española el año pasado con su actitud combativa, y se pone en manos del sistema de invitaciones previsto para la próxima campaña, basado en méritos deportivos y no en económicos o, directamente, subjetivos.
El tercer agraviado significativo por la no invitación a la Vuelta a España, BMC, se lo toma con aún mayor filosofía y, sobre todo, con realismo. Y es que no posee plantilla ni estructura suficiente para afrontar las tres grandes rondas esta temporada, hecho que se hubiera consumado de haber estado presentes en la salida de Sevilla. “Nuestros planes pasaban por competir en un ‘grande’, el Giro de Italia”, explica ufano el mánager Jim Ochowicz, “y eventualmente una segunda, el Tour de Francia. Pero hacer la Vuelta, en 2010, no era posible”.
Por lo que respecta a los equipos a los que se ha otorgado una invitación, las reacciones de alegría han sido mucho más tibias. Andalucía, cuya viablidad depende en gran medida de estar presente en la gran ronda española, expresaba su agradecimiento a través de su jefe de filas José Ángel Gómez Marchante. Xacobeo, por su parte, afirmaba que su objetivo será mejorar en la Vuelta de 2010 lo hecho en la de 2009, para lo cual contará con el liderazgo de Ezequiel Mosquera y el respaldo de buenos elementos como David García Dapena, Gustavo César o Rodrigo García. Dave Brailsford, mánager de Sky, hablaba de un “voto de confianza de Unipublic”, mientras Katusha, Garmin y Cervélo aún no han realizado ninguna declaración al respecto. Los primeros están dentro por la predilección de Javier Guillén por su líder Joaquín Rodríguez; los segundos, por Tyler Farrar; los terceros, por Carlos Sastre. Ahora bien, no se sabe si por su presencia en el ‘nueve’ de la Vuelta o por su poder fáctico…

* Agradecimiento a Daniel Sánchez por su traducción de las declaraciones de Dan Luijkx

Los invitados a la fiesta del Tour de Francia

El diario deportivo L’Equipe ha anunciado en su edición de hoy los nombres de los 22 equipos que tomarán parte en el Tour de Francia 2010, que se disputará entre el 3 y el 25 de Julio. En principio, la lista no contiene grandes sorpresas: a las dieciséis escuadras cuya presencia estaba garantizada por el acuerdo que en su día sellaron las formaciones ProTour de 2008 y los organizadores de las grandes vueltas se han unido los seis equipos de nuevo cuño de mayor nivel deportivo: Cervélo, Garmin, BMC, Katusha, Sky y Radioshack.
La controversia nace, por un lado, del hecho de que se queda fuera un equipo profesional francés de gran progresión como Saur – Sojasun, que cuenta en plantilla con grandes exponentes del ciclismo galo como Jimmy Casper o Jonathan Hivert. Y por otro de que la salida de la gran ronda francesa se situará en Rotterdam (Países Bajos), lo cual hacía casi preceptivo la presencia de algún equipo neerlandés que se añadiera a Rabobank, como Skil ó Vacansoleil. Ambas estructuras, de hecho, llevan años haciendo méritos para recibir la invitación de la empresa ASO para la gran fiesta anual del ciclismo en este 2010.
Decepción para Vacansoleil…
Para Vacansoleil, la noticia ha sido un auténtico jarro de agua fría, habida cuenta de los precedentes que hacían probable su participación en el próximo Tour: sus actuaciones en carreras relacionadas con ASO como la Vuelta a España (donde fueron uno de los equipos más combativos) ó el Tour de Qatar disputado en Febrero (donde se llevó la general con Wouter Mol) eran, junto al fichaje de dos de los estandartes del ciclismo francés como son los hermanos Brice y Romain Feillu, un gran aval deportivo. Además, el patrocinio que la marca Vacansoleil aportó a la pasada París-Niza suponía un enorme guiño económico e institucional.
La reacción del mánager Hilaire Van der Schueren en Sporza ha ido en la línea del desencanto: “obviamente, estoy muy decepcionado”. Y apunta denodadamente contra la presencia de ciertos equipos cuya plaza estaba garantizada por pacto: “ASO comparte opinión conmigo, sin la norma de que los 16 ProTour que sobreviven de 2008 tengan plaza en la carrera automáticamente habría espacio para nosotros. Hay equipos cuyo nivel es menor que el nuestro, como Footon, que está lleno de jóvenes”. En este caso, el director neerlandés dispara donde más duele: la presencia en el Tour de una escuadra deportivamente débil que, para más inri, fue vetada de la carrera en el pasado por los problemas de dopaje de sus antiguos ciclistas estrella Riccardo Ricco’ y Leonardo Piepoli. “Al menos somos el primer equipo reserva”, se resigna Van Der Schueren.
… y para Skil – Shimano
En el caso de Skil, la estructura dirigida por Iwan Spekenbrink llegó incluso a participar en el Tour de Francia del año pasado, donde tuvo una suerte desigual: su combatividad, en especial durante las primeras etapas, no llegó a refrendarse con resultados en la línea de meta. A pesar de todo, el sabor de boca dejado por la escuadra antiguamente radicada en Japón fue bueno. Este invierno, con objeto de ganarse los favores de ASO, se consolidó una colonia francesa relativamente extensa en el equipo, con cinco corredores galos en plantilla. Sin embargo, no ha sido suficiente para convencer a los organizadores del Tour de Francia.
Al contrario de las reacciones del seno de Vacansoleil, que iban por la senda de la indignación, las de los hombres de Skil se acercaban más a la resignación. “En secreto esperas buenas noticias”, declaró el mánager Iwan Spekenbrink a De Telegraaf, “pero sabíamos que había buenísimos candidatos como Radioshack, Sky ó BMC. Ciertamente no puedo decir que no entienda la elección de equipos hecha por ASO”. El corredor Koen De Kort se expresa en su blog en la misma línea: “se veía venir, pero no deja de ser una decepción”, comienza. “Sin embargo, comprendo la decisión de ASO de dar las wild-card a quienes las han recibido”.
Los seis invitados
No es demasiado aventurado afirmar que dejar fuera a cualquiera de los seis equipos a los que se han otorgado a las invitaciones hubiera constituido un pequeño sacrilegio deportivo. La presencia del recién nacido Team Sky resulta indiscutible toda vez que cuenta con la mayor estructura de entre todos los equipos profesionales, además de con la gran promesa del ciclismo mundial (Edvald Boasson Hagen) y la gran sorpresa del Tour del año pasado (Bradley Wiggins). Radioshack posee un gran nivel medio y, por encima de todo, al heptacampeón Lance Armstrong. Garmin ha demostrado en sus dos participaciones en la gran ronda francesa una solidez sobrada que, seguramente, tendrá continuidad este año.
Ofrecían algo más de dudas Cervélo, Katusha y BMC. En los canadienses, la intención de Carlos Sastre (ganador del Tour 2008) de centrarse en disputar el Giro de Italia parecía una suerte de anticipación a la no inclusión del equipo entre los elegidos por ASO; sin embargo, han pesado otros nombres como Thor Hushvod y Heinrich Haussler, ambos ganadores de etapa en la edición del año pasado e incluso maillot verde de la regularidad en el caso del noruego. Para Katusha, su pobre nivel en el Tour de 2009, sin presencia en la general y con una única victoria de etapa a cargo de Serguei Ivanov, parecía un hándicap importante. Parece haberles redimido ante ASO su notable principio de año, con Joaquim Rodríguez, Robbie Mc Ewen y Filippo Pozzato a muy buen nivel.
Por último está BMC. La escuadra de base suiza recibe su invitación con alegría, seguramente porque se sabían en el alero toda vez que sus grandes estrellas, Cadel Evans y Alessandro Ballan, parecían convencidas de que no iban a estar en el Tour y dispuestas a darlo todo en el Giro de Italia. Han pesado para la decisión de ASO, por encima de todos, dos hechos: sus excelentes relaciones con el staff del equipo (Jim Ochowicz, mánager de BMC, ejercía el mismo cargo en 7-Eleven, primer equipo americano en correr el Tour; John Lelangue, director deportivo, trabajó durante años para ASO) y la presencia en la formación de Cadel Evans, podio en dos ocasiones en la gran ronda francesa y actual campeón del mundo de fondo en carretera. La duda, como en el caso de Sastre, es si el australiano dará el ancho en la ‘Grande Boucle’ después de darlo todo en la ‘corsa rosa’.
En definitiva, la lista de invitados a la fiesta del Tour de Francia ha sido la que dictaba la lógica. Se echa de menos únicamente la presencia de algún equipo holandés acompañando a Rabobank en la salida de Rotterdam. Para ello, tal vez, hubiera hecho falta un poco más de valentía en el seno de ASO: atreverse a dejar fuera a escuadras cuyo nivel esté en duda, como BMC o Katusha, para poner en liza a otras cuyo rendimiento será con toda seguridad bueno aunque no se traduzca en buenos resultados en la meta, como hubiera sido el caso de Vacansoleil, Skil o Saur. De cualquier manera, el espectáculo en las carreteras francesas este mes de Julio está servido… y garantizado.

Tondo vence a lo grande

La etapa de París – Niza hoy nos ha retrotraído a una época más antigua, a un ciclismo que empezó a morir cuando nacieron los primeros grandes equipos, cuando la tecnificación emparejó las fuerzas y convirtió en imposible para un corredor burlar en solitario al resto sin mediar circunstancias excepcionales. El catalán Xavi Tondo se ha impuesto en la séptima jornada de la París – Niza después de todo un día en fuga, casi doscientos kilómetros acompañado seguidos de treinta más en solitario. Pero, realmente, el trabajo que ha dado lugar a esta victoria, el derroche de fuerza y talento de Tondo, lleva mucho más tiempo produciéndose. Hace casi ocho años que se fraguaba este triunfo.
Su carrera deportiva, como la carrera de hoy, no ha sido ni mucho menos sencilla. Pasó a profesionales en 2003 con el histórico Paternina, donde llegó gracias a su buen desempeño y la ayuda del medallista olimpico Carles Torrent. Sólo se mantuvo en ese bloque un año, a pesar de que su pundonor fue básico para conseguir muchos de los éxitos del equipo almeriense aquella temporada, como la Volta a Catalunya que se llevó José Antonio Pecharromán. El porqué no renovó es un misterio incluso para él. Se quedó esperando la llamada, sin llaves a las puertas de una carrera profesional incipiente y prometedora.
Tuvo que reinventarse, peregrinar por equipos de poca enjundia como Barbot, Catalunya – Ángel Mir, Relax y LA-MSS para conseguir victorias de mérito y volver a llamar la atención de estructuras mayores. Otros en su lugar se habrían desanimado, pero Xavi tiene un factor diferencial: disfruta de la bicicleta. Es una de esas personas auténticas que consideran que están viviendo un sueño. Por eso el año pasado, cuando recibió la oportunidad de liderar una escuadra relativamente potente como Andalucía-Cajasur, la explotó al máximo realizando una temporada para enmarcar, consiguiendo la primera victoria española del año en el Tour de San Luis y colocándose al menos una vez entre los cinco primeros en ocho meses distintos de la campaña.
Este invierno llamaron a su puerta para incorporarlo a una formación de alto nivel. Fueron varias las ofertas y se decidió por la que más estimulante le resultó: Cervélo le ofrecía la oportunidad de probar material tope de gama, prototipos, todo un lujo para un aficionado a la bici como él. En la Clásica de Almería, su primera competición con los colores de su nuevo equipo, su omnipresente sonrisa se adornaba también con un brillo especial en los ojos. “Esto es otro mundo”. Como un niño con zapatos nuevos.
Xavi llevaba toda la vida sobre la bicicleta esperando a que llegara esta París – Niza, la de su debut en una carrera ProTour extranjera, en una de sus favoritas. En el prólogo se colocó con los mejores; resistió en Aurillac y en Mende le pudo la ambición de ir a por Alberto Contador, el número uno del ciclismo mundial. Pero el gran problema vino ayer, en Aix-en-Provence: el abanico de AG2R le dejó cortado. Se acababa el sueño de meterse entre los diez primeros de la general.
Pero los grandes ciclistas no sólo tienen un gran talento o una gran fuerza, sino también una gran determinación. Igual que en la Vuelta 2009 una lesión le mermó hasta bajarlo de la bicicleta y él no se resignó sino que atacó una y otra vez, hoy tocaba revolverse ante la mala suerte y los designios del destino. Revolverse con más trabajo. Cuando en el Alto de Barjols un grupo de buenos corredores se adelantaron para disputar los puntos de la montaña, Xavi no dudó un instante y se metió en la pelea. Acabó dentro de una escapada de 25 hombres que ponía tierra de por medio respecto del pelotón…
Y es que eran 25 hombres, pero sobre todo eran muy buenos. En el grupo se encontraban jóvenes promesas de relumbrón como Sicard (Euskaltel), Machado (Radioshack) o Gautier (Bouygues); el ganador de un Giro de Italia y tres Giro de Lombardía Damiano Cunego (Lampre); todo un podio del Tour como Levi Leipheimer (Radioshack); el medallista mundial Alexandr Kolobnev (Katusha); el mejor ciclistas francés de la actualidad como es Sylvain Chavanel (Quick Step)… una colección de corredores de primer nivel, aguerridos y valientes, que habían decidido desafiar al pelotón de tú a tú.
La fuga puso tierra de por medio de inmediato. Uno tras otro, piedra sobre piedra, se iban acumulando los segundos de ventaja. Los fuertes relevos de Tiago Machado en favor de Leipheimer eran continuados por Tony Martin, que trabajaba para Monfort (Columbia); después pasaba Moinard (Cofidis), encendido en pos del maillot de puntos rojos; si no, aparecía Van der Broeck (Omega Pharma) para hacer su trabajo en cabeza. No había un orden, no era la típica fuga acoplada y resignada a no llegar. Era una escapada hecha con el corazón, con unos pulmones privilegiados y unas piernas que no cesaban de girar los pedales pensando en la victoria, propia o ajena, pero nunca en la rendición.
Liquigas, Astaná y, sobre todo, Caisse d’Épargne tuvieron que llevar a cabo una labor titánica para menguar las distancias y evitar que el maillot amarillo recayera sobre Chavanel, muy bien colocado en la general y gran beneficiado de la tónica de la carrera. Pero consiguieron controlar la situación: los fugados contaban con una ventaja de apenas 1’30” al inicio del puerto de Vence, de primera categoría, que se coronaba a treinta kilómetros de meta. El hueco era pues, exiguo; parecía claro que una aceleración de cualquiera de los hombres más fuertes de la carrera acabaría con la escapada en un abrir y cerrar de ojos.
Fue entonces cuando Xavi Tondo inició la culminación de sus ocho años de trabajo a brazo partido. Comenzó a tirar, generoso, y fue deslavazando uno a uno a sus compañeros de aventura. Los últimos en aguantar fueron Cunego y el voluntarioso Gautier, que acabaron por ceder en un arreón del catalán. Quedaban más de cinco kilómetros de ascenso, seguidos de unos veinticinco de bajada y otros siete de subida hasta Tourretes-sur-Loup. Por detrás, el grupo se movía al son que dictaba Caisse d’Épargne a través del nunca suficientemente valorado David López. El pelotón llegó a quedarse en una veintena de unidades, señal del fuerte ritmo impuesto por el gregario vizcaíno; la distancia respecto de Tondo no se recortaba. Todos los escapados fueron absorbidos, pero Xavi seguía por delante.
Comenzaba el descenso, y con él comenzaba la agonía, el momento de sufrimiento que precede al éxtasis. El pelotón avanzaba y recortaba los segundos uno a uno, de nuevo piedra sobre piedra, lenta pero meticulosamente. Cuando iniciaron los kilómetros de subida finales, el acta de defunción de la aventura de Tondo estaba lista para sellarse. Pero, cuando parecía que todo se acababa, nacieron las dudas. Escaramuzas, ataques de segunda fila, parones; Xavi sacaba fuerzas de flaqueza mientras en el pelotón sólo un ataque del alemán Jens Voigt pareció capaz de amenazar la victoria del catalán, que a sólo un kilómetro de meta hacía aún más amplia esa sonrisa que siempre hay en su rostro.
Xavi Tondo cruzó la meta de Tourrettes-sur-Loup con apenas seis segundos sobre el gran grupo que, embravecido, aceleraba para rebasarle. Pero su mérito fue mucho más allá de esa mínima ventaja; su mérito son ocho años de lucha infatigable gracias a la ilusión de un niño con zapatos nuevos que se siente afortunado de vivir de la bicicleta, que al fin y al cabo es lo que más quiere junto a Silvia, su pareja. Fue capaz de culminar una victoria épica que tuvo tras de sí un trabajo igualmente épico. Por un día en esta París – Niza nos hemos olvidado de Valverde, Contador y Sagan. Hoy el merecido protagonista ha sido Xavi Tondo, que ha puesto en valor su trabajo, su fuerza, su talento, y ha disfrutado del ciclismo como siempre y como nunca a la vez. Y nos ha hecho disfrutar a todos los aficionados a este gran deporte.