Año de cambios en el Saunier Duval

Matxin afronta 2008 con nueve bajas (que podrían ser diez) y siete altas, en un equipo que apuesta de manera decidida por ciclistas jóvenes.

Tras una temporada exitosa, con casi treinta victorias en su palmarés, el equipo Saunier Duval ha llevado a cabo una remodelación en su plantilla aparentemente dirigida al rejuvenecimiento de la misma. Prueba de ello es la baja de Gilberto Simoni. Tras un 2007 decente, con etapa y cuarto puesto en el Giro de Italia, el italiano ha puesto rumbo hacia Diquigiovani-Selle Italia, que con su escuadrón de jóvenes escaladores sudamericanos y un líder sólido como “Gibo” puede armar auténticas emboscadas en la montaña de la carrera rosa”
Otras dos bajas importantes son las de Koldo Gil y Francisco Ventoso. Ambas poseen un denominador común: ser turbias. En el caso de Koldo, su presunta relación con la Operación Puerto le marcó como ‘non grato’ para muchos organizadores. Finalmente Matxin ha tenido que claudicar en su empeño de que compitiera como lo que es: un ciclista más.
En el caso de Fran Ventoso, la baja del joven esprinter cántabro, prácticamente un ahijado de Matxin, ha disparado toda clase de rumores. Hay quien dice que su estrecha relación con Joxean –que iba más allá de la típica entre ciclista y director– se ha deteriorado peligrosamente. Otros rumores dicen que han sido presiones de la UCI. La versión oficial es que Ventoso había acabado su ciclo en Saunier Duval. De todos modos, sorprende la baja de este esprinter joven que estaba en plena fase de crecimiento y cuyo futuro parecía muy prometedor.¿A quién creer? Eso depende del lector. Lo único seguro es que Ventoso correrá el año que viene en Andalucía-Cajasur.
Aparte de estas tres bajas, destaca la del adalid antidopaje David Millar que, tras dos años de rendimiento relativamente bajo en Saunier-Duval, vestirá en 2008 los colores del Slipstream. Por otro lado, Peter Mazur deja el ciclismo debido a problemas de ansiedad; Guido Trentin está al filo de la retirada tras un par de años ciertamente mediocres; Christophe Rinero, experto y buen compañero, se va de Saunier Duval para recalar en Agritubel; mientras que Carlos Zárate, rodador venido a menos y también recusado por la Operación Puerto, y el holandés Remmert Wielinga, fichaje de última hora el año pasado, dejan el equipo sin demasiadas tener perspectivas sobre su futuro. Punto y aparte en el capítulo de bajas es Iban Mayo. Positivo en el frasco A y Negativo en el frasco B de un control antidopaje, la UCI se muestra sin embargo dispuesta a perseguirle y sancionarle. Su futuro, una incógnita; la verdad es que su caso hay que tomarlo con diplomacia.

Entrando ya en el capítulo de altas, Saunier Duval no cuenta con fichajes de relumbrón. Al contrario, casi todos sus nuevos ciclistas son jóvenes en progresión… y con mucho que progresar. Solamente Josep Jufré se escapa de esta definición; el veterano catalán viene ya de vuelta, curtido en mil batallas a sus 32 años y dispuesto a dejarse la piel por sus líderes. Hablando ya de los jóvenes, vienen dos italianos muy prometedores: Eros Capecchi y Ermano Capella. Capecchi, de 21 años, es un escalador con aspiraciones de vueltómano procedente de Liquigas; Capelli, llegado directamente del campo “diletante” italiano (categoría de aficionados italiana), es un joven esprinter y todoterreno que puede dar mucho que hablar, al estilo de Riccardo Ricco.
En Francia se han firmado dos ciclistas rapidillos muy interesantes. Desde Jartazi llega Denis Flahaut, que ya ha impresionado con su velocidad en el calendario francés; por su parte, Aurélien Passeron llega desde Acqua&Sapone en una franca progresión, que ya dejó ver en España con su victoria de una etapa de la Vuelta a Burgos.
Ya en España, los dos jóvenes fichados traen campanillas detrás. Desde Saunier Duval sub 23 llega un Héctor González, que ya desde junior apuntaba una enorme calidad que ahora, ya convertido en un excelente todoterreno, viene dispuesto a confirmar. Y desde el Grupo Nicolás Mateos hace su aparición Beñat Intxausti, otro joven al cual no se tiene miedo a nombrar como superclase. A pesar de que en 2007 no lució a un nivel despampanante, sí que demostró un talento que augura cosas muy buenas para el futuro.
2008, en definitiva, se presenta bien para Saunier Duval. Ricco, Marchante, Cobo, el eterno Piepoli… se perfilan como líderes de un equipo que además contará con jóvenes que se encuentran a punto de dar el salto a la palestra en la segunda fila; gente como Jesús Del Nero, Alberto Fernández y Javier Mejías. Eso sin olvidar a expertos como Ruben Lobato, Josep Jufré o David Cañada, y a jovencísimos como Arkaitz Durán, Raúl Alarcón o los nuevos fichajes.

Dos equipos en peligro

En el ciclismo es habitual que un corredor quede en la estacada. Falsas promesas le llevan a pensar que todo está hecho, que tan solo debe centrarse en entrenar y progresar, que para el año que viene tiene un equipo donde correr… pero luego, tras varios días sin recibir una llamada de “su equipo”, dicho ciclista advierte que efectivamente aún no tiene donde correr al año siguiente. Entonces viene la vuelta a empezar, la vuelta a las llamadas y a la búsqueda de padrinos. Día a día.

No es tan habitual, sin embargo, que un equipo se quede en la estacada. Y no es lo mismo casos como el Linda Mc Cartney o el Mercury –estructuras sacadas a las carreteras a base de humo, que con humo pagaron y como humo se fueron– que casos como los que se están dando en las últimas horas. Ayer fue el último día para presentar los presupuestos definitivos de los equipos a los auditores suizos de Ernst&Young; y dos estructuras españolas consolidadas, que estaban haciendo las cosas bien y estaban prácticamente dentro de la categoría profesional del ciclismo, se pueden ver muy comprometidas por los “arrepentimientos” de sus copatrocinadores.
Según recientemente el diario La Nueva España, el equipo Relax-GAM (estructura de Deportpublic) se encuentra en un tremendo apuro económico toda vez que la empresa GAM (dedicada al alquiler de vehículos industriales) ha retirado a casi última hora su patrocinio al equipo. Esto a ahogado por falta de tiempo a los gestores del equipo, Augusto de Castañeda, David Plaza y Jesús Suárez Cueva, ya que el equipo tiene a cuatro ciclistas, dos masajistas y un mecánico con contrato firmado. Además de casi diez ciclistas más comprometidos para el año que viene. Ahora mismo, los tres gestores se encuentran buscando apoyo económico en España y Bélgica.

Paralelamente, el diario Hoy de Extremadura informaba del mal trago pasado por el equipo Extremadura. A priori, el conjunto de Alfonso Rodríguez iba a ser patrocinado por el grupo Marca Extremadura y por una segunda marca patrocinadora que contribuiría con alrededor de 400.000 euros. Este dinero iba a ser aportado por el Grupo Alfonso Gallardo, empresa siderúrgica que destaca por ser el mayor productor de acero corrugado de España, y cuyo dueño reside en Extremadura, concretamente en Jerez de los Caballeros. Lo que en principio parecía un compromiso serio, poco a poco se fue minimizando. Cada día se iba bajando la aportación… hasta que se diluyó totalmente. Ahora, Alfonso Rodríguez se encuentra con un tremendo agujero en su presupuesto por rellenar; y con dieciséis ciclistas contratados, además de auxiliares y técnicos.
¿Cuál es la solución para estos problemas? Obviamente, unos patrocinadores en condiciones. Sin embargo, a corto plazo se supone que ambos equipos pedirán una pequeña ampliación del plazo para poder resolver la financiación de sus estructuras. Relax podría salir a las carreteras con un sólo patrocinador a la espera de una segunda aportación que complete su presupuesto; Extremadura, por su parte, necesitaría o la ampliación del apoyo de Marca Extremadura o la entrada de un nuevo patrocinador; si no, sería imposible asumir el coste de un equipo de categoría profesional.
En cualquier caso, la situación es desesperada. No se antoja fácil (tampoco imposible) que estos equipos encuentren lo que buscan en este tiempo. Diez días extra que les deja la UCI para rellenar su presupuesto. De cualquier modo, sólo cabe un final feliz en esta historia; ese final feliz se resume con la palabra dinero. Y no se sabe si se dará.

Haimar Zubeldia, sin levantar los brazos (y II)

Tras su gran Tour de 2003, Haimar dio su salto de calidad definitivo. Fue tentado por otros equipos, extranjeros en su mayoría, para unirse a ellos y dejar Euskaltel. Finalmente, dijo no a todas las ofertas para quedarse en su equipo de toda la vida, mirando a 2004 con la ilusión de entrar en el podio del Tour.
Volvió a repetir la fórmula de 2003, centrándose en el calendario español. Séptimo en Alcobendas, tercero en Asturias, quinto en Bicicleta Vasca… los triunfos no llegaban, pero los presagios eran buenos. Sin embargo, todos estos presagios se derrumbaron en Wasquehal, donde tanto él como Mayo cayeron al suelo, se atrancaron en los difíciles tramos de pavé dispersos durante la etapa y finalmente perdía cuatro minutos en meta. Acabó abandonando, derrotado, en Plateau de Beille. Después acudió a la Vuelta a España, donde realizó un gris papel (40º).
28 años ya. 2005 era el año de la reivindicación, debía ser el año de Haimar: el año de demostrar que 2004 era un bache, que él seguía siendo tremendamente bueno. Hubo cambio de fórmula para preparar el Tour, usando el Giro de Italia para ello y sacrificando la Vuelta a España. En Italia hizo un papel gris (49º), pero todo era un compás de espera hasta la gran ronda francesa. Durante ella, los focos se centraron en su compañero Iban Mayo, que fracasó estrepitosamente quedando en un insignificante 60º lugar. Haimar, por su parte, hizo una carrera de menos a más que le valió un décimo quinto lugar que no pasará a los anales de la historia pero que, en aquel momento, le sirvió para reafirmarse como corredor. Un séptimo lugar en la Clásica de San Sebastián terminó de conformar otro año gris.

En 2006 Haimar tomó el modelo Lance Armstrong, o el modelo de no competir apenas hasta el Tour. Octavo en Bicicleta Vasca, décimo en Castilla León. De nuevo poco bagaje en la salida de la gran ronda francesa. Y ahí realizó una buena actuación, superando el nivel de todos los años anteriores salvo 2003: una regularidad extrema (en las jornadas clave jamás superó el séptimo lugar, pero nunca bajó del vigésimo) le llevaron al noveno puesto de la general final (octavo si “descalificamos” a Floyd Landis). La Vuelta a España, nuevamente gris (34º), cerró una buena temporada en lo que respecta al Tour, pero que resultó más movida en invierno que en verano.
Y es que ese año 2006 se vivió una auténtica revolución en Euskaltel, con la llegada a la cúpula deportiva de Igor Galdeano… y la salida de Julián Gorospe. Galdeano llegó con intención de limpiar el corral, un corral lleno de gallos acomodados cuyo rendimiento estaba por debajo de lo que podían dar. Nadie tuvo su hueco asegurado, y se cayeron del equipo pesos pesados como Iker Camaño o, sobre todo, Iban Mayo. Haimar no tuvo resuelto su futuro hasta bien entrado noviembre, cuando accedieron a renovarle tanto a él como a su hermano.
Así, llegó a 2007 con 30 años y con la intención de que “se verá a otro Haimar”. Esto es, anunciando una mayor combatividad por su parte. De nuevo focalizó su temporada en Tour y Vuelta, pero esta vez preparándose en el calendario internacional, donde apenas sí consiguió buenos resultados; lo mejor, octavo en el GP Paredes portugués. De nuevo, Haimar llegó a la salida del Tour de Francia con todo por demostrar. Y lo demostró: combativo, filtrándose en fugas, pero regular como siempre, firmó un destacado quinto lugar en París. Bordeó el triunfo en Loudenville (tercero tras Vinokourov y Kirchen), pero la victoria se le siguió resistiendo. Completó una Vuelta a España anónima una vez más (44º). Pero con el Tour fue suficiente.
Esta es la historia de Haimar Zubeldia, uno de los ciclistas españoles más conocidos y respetados del pelotón internacional. Todo ello a pesar de que sólo ha ganado dos veces… y en ninguna alzó los brazos en señal de victoria.

Haimar Zubeldia, sin levantar los brazos (I)

El ciclismo nunca dejará de tener historias sorprendentes. La de Haimar es una de ellas.

Este año ha cumplido diez temporadas como profesional. En esos diez años, Haimar Zubeldia (1977, Usúrbil) se ha hecho con un nombre dentro del pelotón profesional. No es un ciclista que levante excesiva expectación, pero siempre está ahí. Tres veces entre los diez primeros del Tour de Francia, numerosos buenos puestos en carreras de respetable categoría… y una alarmante falta de instinto ganador.

Ciclista precoz, pasó solamente dos años en Olarra sub 23 antes de fichar por Euskaltel con tan solo 20 años en 1998. Precedido por una fama de sufridor, de ser extremadamente regular, su primer año fue el típico de adaptación; un décimo primer lugar en la Vuelta a Murcia fue todo su bagaje. Al año siguiente, aún sin presión, realizó una excelente Volta a Cataluña, siendo décimo en la edición de la trágica muerte de Manuel Sanroma. Noveno también en la Vuelta a Burgos, sus 22 años le hacían prometer un futuro bondadoso a sus mentores. Al año siguiente, en 2000, Haimar dio un gran salto de calidad. Estrenó su palmarés en la Bicicleta Vasca, carrera donde, además de la general, se hizo con la contrarreloj de Mendaro ante su actual ‘jefe’ Igor González de Galdeano. Sus dos primeras victorias… y las únicas hasta el momento.
Pero la cosa no quedó ahí. Haimar se destapó a nivel internacional consiguiendo un maravilloso segundo lugar en el Dauphiné Liberé. En la carrera donde Euskaltel (que corría como equipo invitado y aún pertenecía a la Segunda División) se destapó como aspirante a equipo grande, con López de Munain consiguiendo el triunfo de su vida en la cronoescalada inaugural (con el correspondiente liderato), con el bloque mostrando una actitud combativa excelente… y con un Zubeldia inconmensurable que fue líder tras la llegada al Mont Ventoux y al que sólo un ataque en pareja de Tyler Hamilton y el legendario Lance Armstrong (compañeros en el US Postal aquel año) en Digne le Bains apartó de la victoria. Ese mismo año Haimar realizó otra actuación de campanillas con un destacable décimo lugar en la Vuelta a España dominada por Roberto Heras.
Todo esto le adjudicó galones en el equipo. Al año siguiente, 2001, pidió contar con su hermano Joseba junto a él y la posiblilidad de disputar Tour y Vuelta a pleno rendimiento, sin preocuparse de nada más. Su año no pudo ser más decepcionante para las expectativas creadas; desaparecido en las generales de las dos grandes que corrió, apenas un séptimo lugar en la Volta a Cataluña y su quinto puesto en una fuga de la Vuelta a España conformaron su pobre bagaje; sus directores, sin embargo, no perdieron la confianza en él… y acertaron.
2002, ya con 25 años, se presentaba como un año de maduración para Haimar Zubeldia. El mal desarrollo de 2001 hizo que el aficionado se preguntara si Haimar no sería una estrella fugaz más del ciclismo. Un mero bluf. Así, se presentó a principio de año con mucho que demostrar; y, aunque no deslumbró, si brilló: cuarto en Dauphiné Liberé (por detrás del tándem Landis-Armstrong y de Christophe Moreau), realizó un discreto Tour de Francia (39º) y remachó su temporada en la Vuelta a España, con un meritorio 11º lugar. Poca cosa para un superclase, pero un palmarés bueno para un corredor de clase alta. Había que seguir mejorando…
Tras el mediano año 2002 y ya con 26 años, Haimar Zubeldia se plantó en 2003 de nuevo con el deber de demostrar lo apuntado hacía ya tres años. Prescindió del calendario internacional para centrarse en el nacional: tercero en Murcia y segundo en la Cresta de Gallo, cuarto en la Bicicleta Vasca y segundo en Arrate… el triunfo se le resistía. Llegó al Tour de Francia en un momento de forma óptimo. Tercero en el prólogo, cuarto en la crono de Cap Découverte, en el top ten en cimas míticas como Luz Ardiden, Plateau de Bonascre y Alpe d’Huez… regularidad. Sólo la combatividad de Vinokourov y la exhibición de Hamilton en Bayona le privaron del podio, firmando finalmente un destacadísimo quinto lugar. A la par que su compañero en la jefatura de filas de Euskatel, Iban Mayo, se encumbraba en Alpe d’Huez y acababa sexto en la general. Después aprovechó el momento de forma del Tour para acabar tercero en la Subida a Urkiola tras Piepoli y Bruylandts.

Cadel Evans, el hombre gancho (y II)

Ese mismo año, Evans también ganó una etapa de la Clásica Uniqa y la contrarreloj de los Juegos de la Commonwealth, algo que no hizo sino acentuar algo a lo que apenas se reparaba: no solo subía, también rodaba muy bien. Tomó nota Telekom, que aprovechó el río revuelto que creó la desaparición de Mapei para pescarle. A él y a todo un histórico como Daniele Nardello. Además de reforzar la plantilla con el ganador del Giro’02, Paolo Savoldelli, y a la sensación del Tour, Santiago Botero.
Pero aquellos eran años difíciles para el equipo alemán. Todo aquel que venía de otro equipo no brillaba, por caídas o por mala suerte. En el caso de Cadel, tocaron las caídas: hasta tres veces se rompió la clavícula aquel año, incluyendo una caída en la tercera etapa de la Vuelta donde iba a tratar de revindicarse. Al año siguiente, ya más recuperado, dio muestras de mejoría: etapa y general de su fetiche Vuelta a Austria, tercero en Murcia, cuarto en todo un monumento como el Giro de Lombardía. Sin embargo, a Evans le hacía falta un cambio de aires, y el supo dárselo fichando por Davitamon-Lotto.

En este equipo Cadel conoció el Tour. Y el resultado fue muy bueno: octavo en su primera participación. No cupo duda desde entonces de que él era un hombre Tour; regular, bueno subiendo y contra el crono, con una gran capacidad de sufrir… le faltaba ser capaz de romper la carrera, pero no se podía tener todo. Aquel año, además, ganó una etapa en la Vuelta a Alemania e hizo una digna Lieja-Bastogne-Lieja (quinto).
Al año siguiente, desde el equipo se propusieron dar un paso adelante: luchar a lo largo de todo el calendario y así poder optar a ganar la general del UCI Pro Tour. Evans trató de hacerlo, y casi lo consigue: etapa y general del Tour de Romandía, segundo en la Vuelta a Polonia, octavo en País Vasco, décimo (aunque muy activo) en la Vuelta a Suiza… y, en su gran objetivo del año, en ‘su’ Tour de Francia, quinto. Tres peldaños más alto dentro del top ten. En la general del Pro Tour, cuarto. Sin duda, una gran temporada.
Y llegamos a 2007. Un año que pudo ser mejor, pero no mucho. Un año excelente. Como quien mucho abarca poco aprieta, y buscando el mayor lucimiento posible en el Tour, Cadel renunció prácticamente al resto del calendario. Un sector en la Semana Internacional y un tercer lugar en Dauphiné Liberé constituía su pobre balance en la salida de Londres; todo un riesgo para uno de los ciclistas mejor pagados del mundo jugárselo todo a la carta del Tour de Francia. Y la apuesta casi le sale bien…
Sin atacar ni una sola vez, al menos ni una sola vez en serio, Evans se hizo con el segundo puesto del Tour de Francia. Por detrás del español Alberto Contador, y beneficiado por la descalificación del danés Michael Rasmussen (como el español, por otra parte), aunque con opciones hasta el final en la agónica contrarreloj de Angouleme. Finalmente, 23 segundos le separaron de la victoria final. Una victoria que quizá pudiera haber conseguido de haber arriesgado, de haber dejado de sufrir a la rueda del rival para sufrir con el viento dándole en la cara.

Después de esto, Evans se impuso en la contrarreloj de prueba del circuito de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Y después, en una Vuelta a la que iba “just for train” (Cadel dixit), fue capaz de acabar cuarto solo desbancado por el empuje de Samuel y Sastre… y por su propio cansancio. Tras esto, y viendo que podía hacerse con la clasificación del Pro Tour si finalmente descalificaban Danilo Di Luca de la misma por el turbio Oil for Drugs, Cadel alargó aún más su momento de forma para quedar quinto en el Mundial en línea y sexto en el Giro de Lombardía; lo cual le valió para llevarse el triunfo en la Challenge de la UCI y su maillot blanco correspondiente.
Nos encontramos ante uno de los mejores ciclistas del mundo sin duda alguna. Le falta ese puntito de agresividad y carisma que separa al mito de la leyenda menor. Su estilo puede gustar más o menos. Pero no podemos negar que sufriendo a rueda, como un auténtico hombre gancho, le va muy bien.

Cadel Evans, el hombre gancho (I)

Antítesis del ciclismo de ataque, esta es la historia de Cadel Evans, un sufridor nato y reciente ganador del Pro Tour 2008.
La etapa 16 del Giro de Italia 2002 fue un auténtico infierno para los ciclistas, y también el escenario del nacimiento de uno de los ídolos más importantes del momento. La etapa aglutinaba los terribles “Passos” de Staulanza, Pordoi y Fedaia en apenas 160 kilómetros, además de varios puertos de tercera, uno de ellos a menos de diez kilómetros de meta. Ahí, un ex biker australiano de 25 años y cara blanca aderezada con el colorido maillot de Mapei, comenzó a escribir su particular historia.

Antes de esto, Cadel (1977, Arthurs Creek-Australia) era el modelo aventajado del típico biker pasado a carretera: bueno escalando, correcto poniendo ritmos altos durante un largo período de tiempo y con una mínima capacidad de demarraje que le privaba de obtener triunfos de relumbrón. Aunque siempre tuvo un puntito más que sus semejantes.
Fue Saeco quien le dio la oportunidad en 1999 de probar el ciclismo en ruta europeo tras obtener buenos resultados en carreras australianas como la Redlands Cycling Classic o el Tour Down Under. Tras un periplo corto donde tuvo la cabeza siempre puesta en la disciplina de ruedas gordas, Cadel volvió a lo suyo con resultados menos satisfactorios: si bien en el invierno de 1999 reeditó su triunfo en la Copa del Mundo MTB (ya en 1998 se proclamó campeón por primera vez), en 2000 los resultados no fueron tan halagüeños: apenas dos carreras menores. Sin embargo, él ya tenía en la mente su gran objetivo para ese año: la temporada de carretera.
Volvió con Saeco en 2001. Y esta vez los resultados le acompañaron: etapa y general de la Vuelta a Austria, A través de Lausana (en la última edición de esta carrera disputada en dos sectores, ambos en cronoescalada) y la general del prestigioso Brixia Tour, normalmente vedado para clasicómanos. Además de un segundo puesto en la Japan Cup.
Este año, prometedor para un hombre de 24 años, le valió el salto de categoría: más sueldo, más galones y un fichaje por el mejor equipo del mundo por aquel entonces: el Mapei. Se dejó ver a principios de temporada: etapa en el Tour Down Under, y tercero en las dos carreras de aproximación al Giro: Semana Internacional y Tour de Romandía.

Así, llegó al Giro de 2002 en plenitud de forma; muy regular, mantuvo sus esfuerzos, sufrió a rueda de quien hizo falta, para ponerse segundo de la general en la contrarreloj de Numana, sólo por detrás de un gregario histórico como Jens Heppner (Telekom). Al día siguiente, día de esprint, venció Cipollini. Cadel esperó agazapado su momento. Este llegó en la infernal etapa 16, con final en Corvara in Badia. La victoria se la llevó Pérez Cuapio, inmerso en el Giro de su explosión (en parte favorecido por las expulsiones de Francesco Casagrande y Gilberto Simoni de carrera, lo cual dejaba campo libre a sus cualidades de grimpeur); pero el verdadero triunfador fue Cadel Evans, que al llegar penúltimo del grupo de favoritos, se vestía con la maglia rosa al aventajar a Heppner en seis minutos.
Al día siguiente, nuevo etapón: de salida, Gardena (allá donde “Chechu” Rubiera le birló una etapa a Simoni en el año 2000) y Sella; 150 km salpicados de repechos, falsos llanos y descensos; y, como traca final, Santa Bárbara y Folgaria. Este perfil, esa coyuntura, ese marco de un Giro polémico por las expulsiones y reentrés de ciclistas enterrados en equipos de segunda, como Dario Frigo o Paolo Savoldelli, deparó una de las mejores etapas de nuestro recién estrenado siglo. La carrera se rompió en Santa Bárbara (si bien el terreno anterior ya dio para más de un ataque), y en Folgaria todos cayeron definitivamente como moscas. Una etapa donde entre el primero y el duodécimo (Marcelino García) hubo casi siete minutos de distancia; donde los ciclistas llegaron de uno en uno a meta; donde hay que remontarse al puesto cuarenta de la clasificación de la etapa para ver el primer grupo de más de dos hombres.
En ese grupo, llegado a diecisiete minutos, iban tres Mapei: Andrea Noe, Dario David Cioni… y Cadel Evans. El australiano se vació totalmente en la etapa anterior, y sufrió un día de esos que curten para siempre al ciclista, un día que jamás podrá olvidar, en el que pasó de ser el primero, el número uno, a ser el anónimo decimoséptimo lugar de la general. Un día que también le sirvió para conocer al que sería su gregario “de cabecera” a partir de entonces: Cioni. A Milán llegó finalmente en decimocuarto lugar.

El Pencas, en la cuerda floja

Uno de los grandes emblemas del Caisse d’Epargné, Pablo Lastras, a punto de ser licenciado por el equipo navarro, a pesar de su palmarés y de haberse adjudicado recientemente una etapa en el Eneco Tour.

Nacido hace 31 años en San Martín de Valdeiglesias, Pablo ‘Pencas’ Lastras puede presumir, al menos, de dos cosas en su carrera deportiva: de tener victorias en las tres grandes vueltas y de ser el segundo ciclista que más años lleva en la estructura Abarca Sports (Banesto, Illes Balears, Caisse d’Epargné) solamente tras el sempiterno Chente García Acosta.

El motivo de que Unzué y Echavarrí confíen así en Pablo es bien claro: a él más que a nadie le hace justicia la expresión “esforzado de la ruta”. Con solo 21 años ya empezó a formar parte de la estructura del equipo, con un contrato de “stagiaire”. Lastras hizo entonces gala de su instinto para la victoria e inauguró su palmarés en octubre, en el tristemente desaparecido Memorial Galera.
Lo que parecía el inicio de una prometedora carrera pudo verse truncado en 1998 por un grave accidente con su mountain bike en invierno. Su cadera sufrió una fractura que le alejó de las carreteras un año entero. Las consecuencias del accidente pudieron ser aún más graves si Pablo no hubiera estado (bien) acompañado por algún que otro ciclista profesional.
En los años siguientes, Pablo volvió a la senda de la victoria. Tres victorias en Portugal en dos años daban fe de su calidad. Incluso un segundo lugar en la última etapa de Dauphiné Liberé. Y ya con 25 años dio el salto definitivo con su victoria de etapa en el Giro. Una escapada numerosa, un final de potencia y táctica, un ataque a tres kilómetros de meta, victoria en Gorizia. El Pencas se daba a conocer a nivel internacional. Ese mismo año, Lastras repitió victoria en el Galera. La confianza de Unzué y Echavarrí en él fue en aumento. Lastras se graduó en la Vuelta a España: dos etapas entraron en su zurrón.
La primera victoria, en Córdoba, fue un paño caliente para su equipo, Ibanesto.com, que vivió en esa misma etapa una crisis tristemente memorable: un abanico dejó cortado a Paco Mancebo. Como no podía ser de otra manera, todos sus compañeros de escuadra se quedaron para ayudarle. Era el líder, claro. Pero Mancebo no estuvo a la altura de la situación, y se bajó de la bici en el momento en que se empezaba a emprender la caza. El cabreo de muchos de sus coequipiers fue notable; Chente García Acosta, capo del equipo, fue uno de los que peor reaccionó. Y no era para menos, la verdad.
La segunda victoria, en Villalba, no fue sino un nuevo refuerzo para la situación del equipo. Nuevo y definitivo; tras él, llegaron dos nuevas victorias para el grupo a cargo de Chente García Acosta y del bejarano Santi Blanco. En la general, el mejor fue Lastras 17º. No cabe duda de que Pablo fue básico para la reconstrucción de la escuadra en esa Vuelta a España.
En 2003, el tándem navarro que gobierna el grupo deportivo más longevo del pelotón español siguió confiando en Lastras, esta vez también para el Tour. Pablo respondió, y junto a Flecha dio dos victorias importantísimas al equipo en Francia. El triunfo de Lastras, en Saint Maixent l’École, no fue tan memorable como el del “arquero”, pero si fue bastante trascendente. Encima de todo, una fuga “bidón” le dio la general de la Vuelta a Burgos, completando así un año para enmarcar.
Al año siguiente empezó la cuesta abajo. Pablo no dio nunca la talla en las clásicas, y esa temporada no fue una excepción. Sin retos reales como escapista (con victorias en las tres grandes, a poco más se puede aspirar), Lastras trató de explotar una hipotética faceta de escalador y vueltómano. No salieron las cosas; ser décimo en la Vuelta a Cataluña y sexto en el Naranco no era suficiente y Pablo lo sabía. Así que al año siguiente volvió a la faceta de hombre-fuga. La etapa reina de la Vuelta a Suiza y una destacadísima Vuelta a España: hasta cinco veces entre los diez primeros de la etapa y vigésimo en la general atestiguaron lo acertado del cambio de mentalidad.
El año pasado, Pablo volvió a centrarse en las clásicas. Elección negativa. No entró ni siquiera entre los quince primeros de ninguna clásica, siendo su mejor puesto un 17º en la Clásica de San Sebastián. Aparte, cuarto en la Clásica de los Puertos y la Copa Japón, resultados que no compensaban su año, un año malo.
Este año, Pablo Lastras no había hecho nada hasta conseguir la victoria en la sexta etapa del Eneco Tour el pasado martes 28 de agosto. No compitió en el Tour; se centró en las nuevamente fallidas clásicas, y no tendrá oportunidad de redimirse en la Vuelta a España. Parece que el afrancesamiento del equipo no puede esperar mucho más y, por lo pronto, ya está nominado para abandonar el Caisse d’Epargnea al año que viene. Él y cuatro más (Markov, Sebastien Portal y los “sospechosos” Rubén Plaza y Tino Zaballa –triste situación–).
Sin embargo, creo que por ser buque insignia, tener sólo 31 años y un palmarés tan importante como el que acabáis de leer, Pablo ‘Pencas’ Lastras se merece una nueva oportunidad. Una oportunidad para volver al Giro, para batallar en la Vuelta, para olvidarse de las clásicas y de las facetas vueltómanas que le han hecho perder hasta tres años de carrera ciclista. De ser, en definitiva, Pablo Lastras, escapista consumado, como ha demostrado recientemente en el Eneco Tour.

Interruptus en el ciclismo español

29 de Junio, Arueda.com

En el fútbol, deporte por excelencia del rumor y la especulación, son habituales los anuncios de fichajes que después no se realizan. Famosa fue la marcha atrás del Real Madrid con Gaby Milito, como famoso fue el desmentido del fichaje de David Beckham por el Barcelona. Sin embargo, en el ciclismo las cosas normalmente no son así: los fichajes son… seguros.
Pero, claro está, en las reglas hay excepciones. En el deporte de la bicicleta también hay fichajes que se anuncian y después no tienen lugar. Hay casos más famosos, como las negociaciones de Alejandro Valverde con T-Mobile, y hay casos que ya se han perdido en la noche de la información, como el presunto salto a profesionales de Rodrigo García con Paternina. En esta serie de reportajes encontaremos cinco casos significativos de interruptus sucedidos en el ciclismo español
Alejandro Valverde: 2007, T-Mobile / Caisse d’Épargne
En enero de 2007, los jefes del equipo T-Mobile buscaban un líder urgentemente. La inminente retirada de Jan Ullrich debido a la [justa] persecución sufrida por causa de la Operación Puerto y el paso a Astaná de Andreas Klöden dejaba a T-Mobile sin alguien con posibilidades reales de llegar a conseguir algo en una gran vuelta. Encima su gran promesa para estas pruebas, el austríaco Bernhard Kohl, recalaba en Gerolsteiner. Así las cosas, los mánagers del equipo alemán contaban con un saco de dinero para gastar y una necesidad que cubrir. A mediados de enero probaron a hacer saltar la banca: la prensa se hacía eco de las sorprendentes negociaciones llevadas a cabo en Murcia entre la plana mayor de T-Mobile (con Aldag y Goodefrot a la cabeza) con el ciclista de Caisse d’Epargné. Los cantos de sirena parecían seducir al murciano: un contrato multimillonario (cobraba 1’2 millones de euros y se hablaba de una oferta de 3, cifras astronómicas que parecían pertenecer más a la fantasía que a la realidad) y un planning deportivo que no distaba mucho del programado por el equipo Caisse d’Epargne.
Sin embargo, cuando algunos medios anunciaban el supuesto fichaje de Valverde por T-Mobile, aparecieron Echavarrí y Unzué; no querían ver como su gran estrella se marchaba tan lejos. Ofertaron, y las condiciones de Caisse convencieron a Alejandro de que lo mejor era quedarse en este equpo… ¿Qué dejó esto al panorama del ciclismo mundial? Un nuevo corredor mejor pagado. Valverde pasó a liderar la clasificación ciclista mundial de salarios con 2’5 millones de euros al año. ¿Y a Alejandro? La estabilidad, el convencimiento de estar donde debía. Hasta ahora, los resultados le dan la razón: victorias en las generales de la Vuelta a Murcia (etapa contarreloj incluida) y de la Vuelta a Valencia y dos segundos puestos en la Flecha Valona y en Lieja – Bastogne – Lieja. Aunque no todo son luces; también están las sombras de su presunta implicación en la Operación Puerto y el cacareado 18.- Valv. Piti.
Riccardo Riccó 2006, Panaria / Grupo Nicolás Mateos / Saunier Duval
La gran perla del ciclismo italiano, a sus 22 añitos y harto de triunfar een el calendario amateur nacional, buscaba nuevos retos en el campo profesional. Se puso en el mercado, y los principales equipos italianos no le hicieron caso: una mala fama de disoluto en su vida fuera de la bici hacía que las escuadras Pro Tour transalpinas prefirieran no arriesgar apostando por él. Solo un Pro Tour, Saunier Duval, y un profesional italiano, Panaria, manifestaron su interés real por él. A partir de mediados de noviembre se comenzaron a endurecer las negociaciones.
La oferta económica y deportiva de Saunier era más tentadora, pero a Riccardo no le convencía mucho salir de su país. Sin embargo, Ricco’ se decidió por la oferta de Saunier. Reinó la confusión y en páginas italianas se anunció su fichaje por Panaria. El motivo era que Matxin, sabedor de todos aquellos rumores… malintencionados… y tratando de averiguar hasta dónde llegaría Riccardo, quería que corriera su primer año en Grupo Nicolás Mateos, tutelado por José Luis de Santos. Después, ya se vería. A Ricco’ esto no le gustó, era una falta de confianza; decidió que era mejor correr con Panaria: quería nuevos listones que superar, cuanto antes y más altos mejor.
Matxin, hombre de visión donde los haya, comprendió que no podía dejar escapar semejante perla. Volvió a plantear la misma oferta, pero corriendo directamente en Saunier. A finales de noviembre, Riccardo Ricco’ ya era ciclista de Saunier Duval.
Los resultados no se hicieron esperar: Ricco’ no era un cabeza loca. Riccardo entrenaba bien y no vivía mal, y las cosas fueron bien: una etapa en la Semana Internacional y una excelente Tirreno – Adriático. No corrió el Grio por motivos que no han trascendido aún (quizá problemas con su altísimo hematocrito natural) y, ya en octubre, se hizo con la Copa Japón. En este 2007, de momento, una etapa en la Semana Internacional, dos en Tirreno – Adriático… y otra en el Giro, competición que supuso su confirmación como gran hombre de futuro. De momento, Acqua e Sapone y Milram ya le han tirado los tejos cara al año que viene…
David Blanco: 2007, Karpin – Galicia / Duja – Tavira
En otoño de 2006, la Xunta de Galicia hacía realidad su sueño y, junto a Valery Karpin, creó su equipo de ciclismo. De inmediato, comenzaron a sonar los nombres de la mayoría de los gallegos del pelotón: Ramón Troncoso, Luis Fernández, David García, Marcos Serrano… y David Blanco parecían haber firmado un preacuerdo con el nuevo equipo gallego. David quedaba libre de contrato debido al fin de su escuadra, Comunidad Valenciana: a sus 31 años, había llevado a cabo una buena temporada con victoria en la general de la Vuelta a Portugal aún y a pesar de todos los ‘affaires’ de la Operación Puerto. Un equipo como Karpin parecía la salida ideal para un hombre como él: sería uno de los líderes y podría configurar un calendario a su medida, con la posibilidad de ir a sus carreras favoritos: las Vueltas a Portugal y España.
Pero no hubo acuerdo. Álvaro Pino, director del equipo Karpin – Galicia, no le llegó al precio: el día 21 de Noviembre, David Blanco rescindía su precontrato alegando motivos personales para ser presentado el día 23 por el equipo portugués Duja – Tavira como estrella y líder del equipo. De momento, un buen séptimo lugar en la Volta ao Alentejo y la victoria del GP Paredes Rota dos Moveis conforman su palmarés 2007. Las miras, de momento, están puestas en agosto. Y las referencias… no podrían ser mejores.
Sergio Pardilla: 2006, Spiuk / Viña Magna
Un joven escalador ciudadrealeño de 21 años destacaba en las filas del Caprabo amateur y parecía contar con un prometedor futuro por delante. Se llamaba Sergio Pardilla, y a mitad de temporada ya había dado su palabra a Alfonso Rodríguez (director de Spiuk) de que pasaría a profesionales con los extremeños. Sin embargo, no firmó contrato. Y desde Castilla y León comenzaron a llegarle cantos de sirena: Julio Andrés Izquierdo iba a convertir el exitoso Viña Magna – Cropusa aficionado en equipo continental profesional, y quería a Sergio en el equipo. Poco a poco le cameló, le puso el contrato delante y Pardilla lo firmó. Las palabritas se las lleva el viento.
Desde las páginas de Meta2Mil, Alfonso Rodríguez acusó al ciudadrealeño de faltara su palabra. De algún modo tenía razón. Pero se sabe qué tipo de contrato ofreció a Sergio para que acabara consumando la espantada. La decisión fue buena para el ex Caprabo. En 2006, con solo 22 años, se anotó una etapa del Tour de Porvenir y destacó en la Vuelta a Navarra y el Circuito Montañés. En 2007 ya ha tenido destellos, en especial en el Cinturón de Mallorca. Y cada vez es una pieza más y más cotizada…
Rodrigo García: 2004 / 2005, Paternina / Comunidad Valenciana / Kaiku
Con 22 añitos un muchacho de Miajadas (Cáceres) comenzaba a despuntar en el conjunto FIAT – Calfisha amateur. Rodrigo García, que se llamaba el muchacho, era posiblemente uno de los mejores ciclistas aficionados de España; algunos equipos comenzaron a seguirle de cerca, y en invierno de 2003 parecía haber resuelto su futuro: Miguel Moreno, director de Paternina, proclamaba haber llegado en un acuerdo con Rodrigo par el año siguiente. Rodrigo, encantado la posibilidad de pasar a profesionales (algo nada fácil en aquellos tiempos), suscribía ese trato. Fue pasando el tiempo y Rodrigo seguía sin recibir la ropa del equipo, las bicis… ni el contrato. En definitiva, no formaba parte del equipo. Algunos medios seguían anunciando su fichaje por Paternina. Ya en marzo, la situación se aclaró: Moreno dejó colgado a Rodrigo García y lo único que hizo fue conseguirle un hueco en su filial amateur Spiuk – FIG – Zafra. Ganó la Copa de España 2004 y se multiplicaron las ofertas…
Dos directores le tiraban los tejos públicamente: Vicente Belda, de Comunidad Valenciana, y Óscar Guerrero, del nuevo Kaiku. Le querían en su equipo a toda costa. La oferta de Belda, mayor en términos de salario, tenía una duración de un año; la oferta de Guerrero, que solamente tenía el valor del sueldo mínimo para un neoprofesional, estaría tres años en vigor. Y Rodrigo se inclinó por lo seguro: firmó por Kaiku y tomó la decisión acertada. No en vano, ese año atesoró un quinto puesto en la Clásica de los Puertos y un sexto lugar en la Vuelta a La Rioja. En 2006 continuó en el equipo: hizo una gran Bicicleta Vasca y fue segundo en la Vuelta a Andalucía.
Este 2007, Rodrigo sigue bajo las órdenes de Óscar Guerrero en el equipo Fuerteventura – Canarias. No podría irle miejor. En la Vuelta a Asturias estrenó su palmarés y el de su equipo con dos victorias de etapa. Cuajó destacadas actuaciones en Murcia y Andalucía. El horizonte de su futuro pinta cada vez más celeste. ¿Se equivocó Moreno al… despreciarle?

Ensayo sobre hombres españoles para Grandes Vueltas

El texto sobre ciclismo más antiguo que conservo en mi ordenador. Qué atrevida era mi ignorancia.

Tal vez sea algo alarmista, pero en mi opinión, el descenso del equipo Kelme – Costa Blanca a la Segunda División ciclista (que merece todos mis respetos) es lo peor que le podría haber pasado al ciclismo español.

Todo el mundo se preguntará: “¿por qué?”. Y bien, porque se está monopolizando el ciclismo español en favor del Liberty Seguros y el Euskaltel – Euskadi que, sin comerlo ni beberlo ni haber influido para nada en las decisiones de la UCI, se han encontrado con que el prestigio del ciclismo español como colectivo ha quedado prácticamente en sus manos, dado que los líderes de grandes vueltas españoles de intachable calidad, excepto Beloki (Brioches la Boulangère), Pecharromán (Quick Step) y Aitor González (Fassa Bortolo) han quedado reducidos a aquellos dos equipos. Y es que, salvo sorpresa, Valverde recalará en Liberty, junto a Igor Galdeano, Heras y Nozal. Y Euskaltel tiene a Zubeldia y a Mayo.

¿Y? ¿Qué más? Porque, no nos engañemos, Mancebo (Illes Baleares) nos es un gran corredor. Sólo es un excelente corredor, pero su impericia a la hora de realizar cambios de ritmo le impiden llegar a ser un gran corredor. No es un corredor ganador. Los hermanos Osa demuestran año tras año que no son corredores de grandes vueltas, a pesar de que Unai nos “engañara” con aquel impecable Giro de Italia de hace unos años. Y Menchov no es español, así que no es de los que hablo.
Saunier Duval es un buen equipo. Pero tal vez ha tenido una política de fichajes algo errónea, fichando a gente excesivamente veterana, como Domínguez, para poder rendir demasiado satisfactoriamente. Y Rafael Casero, aunque le tenga cariño, es un corredor gris para las grandes vueltas.

El Relax – Bodysol – Fuenlabrada es el equipo que ha reemplazado al Kelme en la Primera División y, con todos mis respetos, no está a la altura. Porque Alberto Martínez debe de mejorar en montaña y Jufré en la contrarreloj. Y Santi Blanco ya es viejo. Le recomiendo encarecidamente a José María Pérez que no tome la actitud del año anterior; salió a comerse el mundo y no consiguió lo que aspiraban. No se le pueden pedir peras al olivo, señor Pérez, y usted hablaba de corredores de Segunda (a excepción de Jufré y Blanco; tienen categoría para estar con los mejores, pero no para ganarles) sin capacidad de victoria ante los grandes. Con un espíritu de lucha admirable, pero sin cualidades para hacer lo que usted pedía.

Kelme – Comunidad de Valencia ha quedado desmantelado con las bajas de Sevilla o Quique Gutiérrez. Y Valverde se va a ir. Solo van a una grande, como los dos siguientes, que es la Vuelta. Tiene a Casero, buen corredor, pero no siento predilección hacia él por ser un manta en montaña. Así que full.

Paternina – Costa de Almería es un equipo que se ha reforzado bien, pero podría haberse reforzado mejor. Solo va a una grande (Vuelta, obviamente), y no tiene hombres de grandes vueltas, así que no entraré en detalles.

Café Baqué es un equipo que posiblemente a ganado enteros con la fusión con Orbitel. Cárdenas es el líder, pero no es español, así que no me extenderé más.

Y Euskaltel tiene a Zubeldia y a Mayo, excelentes corredores, pero con una escuadra de poca garantía. Porque, abramos los ojos, la plantilla de Euskaltel – Euskadi es una plantilla joven de escasa garantía, lo que da pocas opciones a sus líderes, que Armstrong a necesitado a Beltrán, Heras y Rubiera para poder ser pentacampeón del Tour de Francia. Y, por mucha calidad que tenga el americano, un día malo lo tiene, y ahí la valía de tener un par de gregarios para salvar los muebles, cosa que no tienen los vascos. Tal vez el motivo por el que los excelentes corredores de Euskaltel no tengan opción de ganar el Tour es esa. El por qué de este mal es que el copatrocinio del gobierno vasco “obliga” a la estructura de Gorospe a incorporar un quinteto de corredores neoprofesionales vascos que, salvo casos aislados tipo Mayo o Zubeldia, tienen mala sombra (los buenos vascos se los suele llevar el Baqué, no el Orbea, y dado la tensión entre Baqué y Euskaltel, buenísimos vascos como Astarloa no llegaron a Euskaltel) y, como Julen Fernández y Rubén Díaz de Cerio, al paso de los años se acaban marchando del equipo sin haberle dado resultado alguno al bueno de Julián Gorospe.

Liberty es, quizá, uno de los ejemplos de estructura deportiva: Galdeano al Giro, Heras al Tour, Nozal a la Vuelta y Valverde y Vicioso a las clásicas. Está por confirmar todo, pero lo de que Valverde fiche por Liberty, que es algo de lo que más llamará la atención de este artículo, yo lo doy por hecho. Tiene, además, estructuras de gregarios que dan confianza, por lo que yo apostaría por un año de dominio Liberty apabullante en lo que al ciclismo español se refiere, con competencia de Euskaltel e Illes Balears y actuaciones regulares del resto. Además, cuentan con un corredor al que, no sé si por Saiz no quiere que se le dé bombo o porque realmente no ha llamado la atención a la gente, no se habla mucho de él.

Me refiero al benjamín del pelotón español del año pasado, un tal Alberto Contador, que realmente me deja embobado viendo la planta que tiene de buen escalador y excelente contrarrelojista, y tiene un futuro por delante impresionante. Yo de ustedes no lo perdería de vista, porque donde ustedes ven otro joven más, yo veo un futuro hombre Tour de los que dominarán insultantemente el Tour dentro de cuatro o, como mucho, seis años. No sé si este año Manolo lo llevará a alguna gran vuelta, pero de todas formas no lo pierdan de vista. . Y ojo con Ricardo Serrano y David López, ambos de Baqué, que este año van a explotar y a dar mucha guerra, como el ex – medallista Fran Gutiérrez, que no nos olvidemos, es un buen esprinter.

Ni a ellos ni a otros que me llaman mucho la atención como José Ángel Gómez Marchante neoprofesional de Paternina o Javier Ramírez, también neoprofesional de Liberty.
Ni tampoco de gente que viene detrás, como José Joaquín Rojas.
Lo siento. He prometido hablar de hombres para grandes vueltas, y me he acabado yendo a los hombres de futuro. Perdón, pero cuando empiezo a hablar de ciclismo, no puedo parar.

En fin, volviendo al espíritu inicial de este artículo, decir que me parece mal que, prácticamente, el prestigio español de grandes vueltas ha quedado en mano de dos equipos que, si fallan, dejarán al ciclismo de grandes vueltas español mal. Y yo no les echaré la culpa, porque casi se les ha regalado el monopolio.

Vuelta a Asturias cancelled due to budget shortfall

Noticia publicada originalmente en Cyclingnews

Nairo Quintana’s preparation for upcoming Giro d’Italia at stake

The 58th edition of the Vuelta a Asturias, which was scheduled on the following weekend from Friday 2 to Sunday 4 of May, will not take place because of sudden economic problems which overcame the race organization, Club Ciclista Aramo, this week.

The race’s official presentation was set to happen yesterday evening, but it was cancelled by the Club Ciclista Aramo with a laconic press release that stated it was «not possible to announce the full details of the race due to unexpected problems arisen lately».

Today La Nueva España, the Vuelta a Asturias’ official newspaper, was more specific and asserted the problems are «economic». According to its information, the Asturian institutions «had committed to hand a sum of money, but haven’t confirmed it yet», putting the race at risk. Other Asturian local newspaper, El Comercio, published today that Club Ciclista Aramo are short of 40,000 euro to make the race happen, and those were to be provided by sponsors which pulled out this week.

Nairo Quintana was set to be Vuelta a Asturias’ main star. Although the Colombian’s public statements contained doubts on whether he would take part in Asturias or the concurrent WorldTour stage race Tour de Romandie, he featured on the Spanish event’s official poster. Also, the general manager of Movistar Team, Eusebio Unzué, was reported to have confirmed Quintana’s attendance to Club Ciclista Aramo last week.

The cancellation of Vuelta a Asturias could mean Nairo Quintana would start the upcoming Giro d’Italia, the main target of his season, without having competed a single day since March, when he finished 5th at Volta a Catalunya. This would emulate the build-up of his breakout Tour de France, where he raced to the podium not having contested any event since April.

Quintana is currently preparing for the race at his home in Colombia along with teammate Jonathan Castroviejo. Both are intended to fly back to Europe this weekend. Asked for comment by Cyclingnews, Movistar Team DS José Luis Arrieta stated that not racing in Asturias «wouldn’t be a drama for Quintana performance-wise» and that a last-minute call for Romandie in order to test his condition before the Giro «hasn’t been considered».

The decision of cancelling 2014 Vuelta a Asturias was taken this afternoon, after a long meeting where the members of Club Ciclista Aramo unsuccessfully tried to contact the Asturian institutions that allegedly removed its support this week. This cancellation means a disaster for Spanish cycling, which in 7 years has lost 67 of the 96 UCI Europe Tour race days it had in 2007.