Epílogo

“Pero el momentos más inolvidable, el más romántico, llega la noche del transbordo en dirección París, cuando el cuerpo técnico viaja por la noche con el autobús y toda la infraestructura y se para a dormir a medio camino. Por lo general coincidimos con otros equipos. Y por la mañana salimos al párking, limpiamos los vehículos, charlamos, bromeamos… Y tiramos hacia París. Tenemos la sensación de haber hecho algo grande, y también de estar terminando una historia. Es una atmósfera preciosa en la que estoy deseando verme de nuevo” (Carlo Saronni)

Reconozco que ayer iba con André Greipel. Me ha parecido encomiable la lealtad que ha tenido Lotto-Soudal con el ‘Gorila’, trabajando para él hasta el último día pese a que su nivel era considerablemente inferior al de los dominadores de los sprints. También me apetecía que, como el año pasado, salvara su racha de grandes vueltas consecutivas ganando etapa en la prestigiosa llegada de los Campos Elíseos. Sin embargo, mi gozo en un pozo, Alexander Kristoff fue incapaz de mantenerse a rueda de Groenewegen y generó un corte insalvable para quienes remontaban desde atrás. Los resultados del noruego en este mes de julio no han sido malos, pero han puesto de manifiesto que este año no es el suyo.

Tour de Francia. Etapa 21. Montgeron – París. Mi Tour ha terminado media hora antes que la etapa de los Campos Elíseos, cuando he entregado una página sobre Romain Bardet que aparecerá en la próxima Ciclismo a Fondo. ¡Ya era hora de un poco de libertad, de huelga tisular consentida! Decir que estoy muy contento con cómo ha funcionado el experimento de la newsletter y pienso repetirlo en la Vuelta a España, cuando será más interesante todavía porque estaré in situ para recoger historias y sensaciones. En los próximos días mandaré una circular con preguntas sobre el formato para que me deis vuestra opinión. ¡Muchas gracias por haber estado ahí estas tres semanas!

No obstante, la victoria de Dylan Groenwegen también mola. Estoy siguiendo con muchísimo interés la construcción del ‘treno’ de LottoNL-Jumbo, un equipo que desde que embarcó a Merijn Zeeman empezó a tener un plan y dejó de acusar un karma desastroso que le zancadilleaba cada dos por tres. Una recomendación: este extraordinario perfil de Groenewegen que publicaron en Cycligntips, analizando tanto al deportista como a la persona y a su entorno. Un detalle: su último lanzador en los Campos Elíseos fue, según la nota de prensa de LottoNL, ¡Primoz Roglic!

De todas las declaraciones surgidas a partir de la contrarreloj de Marsella, las que más me llamaron la atención fueron las de Julien Jurdie, director de confianza de Romain Bardet, en L’Équipe. El técnico de Ag2r reivindicaba, esencialmente, que ASO debe producir un recorrido a medida de su pupilo para posibilitar su victoria y romper la sequía que vive Francia en su Grande Boucle. Personalmente, creo que hay pocos recorridos mejores para Bardet que el utilizado este año: finales en descenso, dureza muy repartida, escasísimos kilómetros de contrarreloj en los que Chris Froome pudiera inflingirle un KO. Otra cuestión es si ganar un Tour de Francia está realmente al alcance de Bardet. No tengo respuesta ni opinión al respecto.

Para analizar el resultado final del Tour de Francia me apetece hablar de significados. ¿Qué significa este Tour para Froome? Que, incluso sin estar a tope, es el mejor vueltómano de la actualidad; que está confeccionando una leyenda; que sabe compensar la mala suerte con piernas y jerarquía. ¿Para Urán? Que existe y que las grandes vueltas blandas le son propicias. ¿Para Bardet? Que ya está consagrado como estrella del ciclismo mundial y su carrera deportiva entra en una nueva fase en la cual tendrá que lidiar con la presión y las expectativas del exigente público francés. ¿Para Aru? Que puede triunfar en esta carrera en el futuro. ¿Para Dan Martin? Que ya está listo para disputar generales. ¿Para Barguil? Que se genera más ilusión y éxito siendo valiente, como había sido toda la vida, que ordinario, como fue en las últimas temporadas. ¿Para Landa…?

Venga: una opinión sobre la actuación española. Se partió con muy pocos ciclistas, pero de mucha calidad; se perdió a dos estiletes a las primeras de cambio; y aun así, España ha tenido dos ciclistas en el top10 y protagonismo en casi cada jornada. Mikel Landa polarizó una cuota importante de la narrativa de esta Grande Boucle gracias a su carisma, a sus piernas y a formar parte de un conjunto británico, lo cual ponía a su servicio la hegemonía cultural. Está claro que tiene que volver a esta carrera como jefe de filas de algún equipo. Si es Movistar, me parece que encaja perfectamente con un Nairo a simple vista estancado y un Valverde que algún día tendrá que decaer. Me preocupa un poco, en cambio, que pueda obstaculizar la progresión de Marc Soler o Rubén Fernández. Pero también confío en que tanto el catalán como el murciano serán capaces de brillar aun supeditados. De Alberto Contador ya ha escrito mucho en este Tour, y me limito a recalcar mis ideas: ha competido con mucha dignidad estas semanas a pesar del lógico declive que sobreviene a cualquier deportista cuando se acerca a los 40. Entre los demás, destacar a Mikel Nieve, inconmensurable gregario: no entiendo cómo Sky le deja escapar.

Como último párrafo, una impresión general. Creo que hemos vivido un buen Tour de Francia, divertido y con una elevada dosis de suspense deportivo gracias a un recorrido concebido precisamente para evitar que hubiera diferencias. Sólo hay una etapa que, creo, vamos a recordar a la larga: la del Jura. Las demás han sido más bien olvidables. No hemos vivido grandes revelaciones salvo la sorpresa de ‘Rigo’ Urán; sin embargo, hemos constatado que ha habido un relevo generacional en el pelotón internacional. ¿No me creéis? Mirad el top10 del Tour 2013 y el actual. Nada que ver.

Y así concluye ‘El Tour por las Patillas’. Gracias de nuevo por vuestra compañía en esta Grande Boucle.

Algo mejor que leer… Este reportaje de Thomas de Gendt que publicamos este invierno en Ciclismo a Fondo. Me ha sorprendido que no le hayan dado el premio al más combativo del Tour de Francia. Es cierto que sus fugas, aunque hayan sido muchas, no han tenido la entidad ni la trascendencia suficientes para justificar el premio. No obstante, creo que Barguil ya había tenido premio suficiente con la clasificación de la Montaña y que la trayectoria de De Gendt merece un reconocimiento como ése. Tarde o temporano lo recibirá. Respecto al reportaje, la entrevista se hizo en el primer día de descanso de la pasada Vuelta y moló mucho. Hago mucho hincapié en cómo decidió ser el tipo de ciclista y persona que es en detrimento de tener una carrera deportiva más exitosa.

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