Samuel triunfa en las emboscadas

A la novena fue la vencida. Y no podía ser de otra manera: por circunstancias y por connotaciones, esta Vuelta al País Vasco debía terminar en el palmarés de Samuel Sánchez y Euskaltel-Euskadi.

Llevaba Samuel Sánchez toda su extensa carrera deportiva esperando para consumar este éxito. Antes de la edición 2012 contaba ocho participaciones, todas saldadas con una posición entre los diez primeros. Entre los diez primeros, también, ha terminado en 32 de los 56 parciales que ha disputado en la ronda vasca: de ellos, siete victorias y 11 segundas posiciones. Números considerables que expresaban su especial predilección por la Itzulia, pero también la ingratitud de la carrera para con el corredor.

A pesar de su constancia, Samuel Sánchez jamás se había adjudicado la Vuelta al País Vasco. Anduvo cerca en 2006, cuando vistió cuatro días el maillot amarillo de líder, pero la contrarreloj final en Zalla escenificó una alucinante remontada de José Ángel Gómez Marchante. Su Euskaltel-Euskadi, equipo eterno con fecha de caducidad estipulada el próximo invierno, tampoco había tenido demasiada suerte con la Itzulia: sólo la había ganado con Iban Mayo, en 2003.

Sin embargo, Euskaltel últimamente es adepto a las apoteosis en momentos delicados. La pasada temporada, las críticas por la llegada de la Vuelta a España a Bilbao fueron soliviantadas con una estimulante victoria de Igor Antón. Esta semana, las dudas por la emancipación del espónsor telefónico de la longeva estructura de la Fundación Euskadi y las dificultades financieras de la propia Vuelta al País Vasco han sido resarcidas con esta meritoria victoria de Samuel Sánchez.

Los factores fueron, siempre, favorables al asturiano. El recorrido le vino como anillo al dedo: una etapa con final en el Santuario de Arrate (donde cuenta tres victorias consecutivas), otra en Ibardin (cuyas grandes pendientes se le adaptan a la perfección), y una crono de recorrido técnico y disputada, para más inri, sobre mojado. Samuel, magistral, se aprovechó incluso del comportamiento de sus rivales y supo hacer buenos los pronósticos para consumar un final feliz y deseado por los actuales gestores de Vuelta al País Vasco y Euskaltel-Euskadi.

 

Galería Fotográfica de la Vuelta al País Vasco en El Pedal de Frodo
Vídeos de todas las etapas de la Vuelta al País Vasco en Youtube

OTRAS CLAVES

La ambición de ‘Purito’

Dentro de las circunstancias manejadas a la perfección por Samuel Sánchez, la más destacada es la ambición de Joaquín ‘Purito’ Rodríguez. El catalán venía a la ronda vasca con intención de obtener resultados, confianza y ‘momentum’ físico de cara a las Clásicas de las Ardenas, y cumplió con dos victorias en Ibardin y Oñate. En la vía hasta la consecución de ambos éxitos contó con la inestimable colaboración de Samuel, que supo ver la posibilidad de una comunión de intereses y el previsible flaqueo de Rodríguez en la crono final. Asimismo, fue relevante la labor de control del pelotón desarrollada por Katusha en la fase intermedia de las etapas, valiosísima para un Euskaltel que vio así aliviada la responsabilidad inherente a ser el equipo local.

El empuje de Kiserlovski

Calificar a alguien de “vencedor moral” suele equivaler a reconocer su fracaso en lo tangible. Así sucedió con Robert Kiserlovski. El croata de Astaná fue uno de los corredores más incisivos de la prueba, ansioso por lograr un resultado que certificara el salto de calidad efectuado en este inicio de temporada. Llevó esto al extremo en la quinta etapa, de recorrido quebrado y final en Oñate, en la cual emprendió una valerosa cabalgada en la cual supo mantener a raya al grueso del pelotón y estimular su ritmo cardíaco. Sólo Samuel y ‘Purito’ le echaron mano en la subida postrera para dejarle tercero en meta. La CRI de Oñate le arrebató el premio que ostentaba, un bonito top5 de la general, e incluso le sacó de las diez primeras posiciones. Eso sí; Kiserlovski, al menos, fue el vencedor moral.

La emboscada de Oñate

A priori, la veintena de kilómetros de lucha individual programados el último día parecían condicionar el total de la Itzulia, para ponerle el signo inequívoco de los contrarrelojistas. Sin embargo, el oriundo Markel Irízar se lo advertía a un periodista vasco: “en ese recorrido no se costea sacar la ‘cabra’”. Visto lo visto, así ha sido: la crono era técnicamente intrincada en el inicio y el final; su intríngulis fue acrecentado por la lluvia y puso el triunfo en bandeja a Samuel. Apenas la parte intermedia dejaba espacio para la alegría de los hombres potentes que, como Tony Martin o Chris Horner, se las prometían felices tras Arrate pero disminuyeron sus opciones en las dos jornadas precedentes. El reconocimiento de la crono-emboscada de Oñate, durante el cual el propio Martin se fue al suelo, terminó de borrarles la sonrisa… y las posibilidades.

Foto: El Pedal de Frodo

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