Una camiseta con bolsillo

Hace dos días que pasó, y el pelotón pasta ahora como si nada en esos campos castellano-leoneses tan amarillos y tan eternos. Supongo que un campo puede ser eterno, pero el pavor, el frenesí y el éxtasis no. Vivimos en un mundo lleno de conflictos, basada en el movimiento constante, el choque de particulas, el consumo de productos… y todo lo permanente es algo así como patológico. Si la Vuelta a España hubiera estado en constante pavor, frenesí o éxtasis hubiera sido necesario que, tras el coche del médico, viajara otro vehículo con asistencia psicólogica. Quizá valiera con una moto, por aquello de que los utensilios de ese galeno cabrían en una riñonera y en su labor conviene un contacto más personal, sin chapa de por medio más allá del palique… Pero una moto es una moto, ocupa sitio y gasta combustible. Y eso, para una organización que no invierte ni en cobertura televisiva, ha de ser un engorro.

El factor diferencial de la Vuelta a España con respecto a Giro y Tour no ha sido tan deportivo como psicológico. También en el Tour de Francia se fue muy rápido, con Sky remolcando la carrera como si fuera un lastre; también el Giro de Italia fue incierto, decidiéndose por segundos y con grandes dosis de suspense y heroísmo de tinte épico. Pero la lucha por la general de la Vuelta está siendo, más allá de la competición en sí, emocionalmente intensa. Contador necesitaba sacudirse el trauma del filete, a ojos propios y ajenos. ‘Purito’ se aprovechó de ello en su terreno predilecto en la primera mitad de la Vuelta …

[ Aquí voy a hacer un inciso. Va a ser tan poco ortodoxo como esas camisetas con bolsillo, pero tampoco este texto va a ser mucho mejor que una de esas. Esta Vuelta a España 2012 me recuerda al Tour de Francia de 2011 o varios de los últimos Giros de Italia: dividido en dos mitades, una primera alternando finales en cuesta y esprints en la cual no se resuelve nada salvo que hay varios candidatos igualados, y una segunda en la cual se crean las diferencias. Creo que esa es la verdadera tendencia de las grandes vueltas modernas, junto a la parquedad de kilómetros contrarreloj. ]

… y luego, hace dos días, sucumbió ante ello para hallarse de nuevo ante su trauma, o complejo, de no poder alcanzar ese triunfo apoteósico, esa gran vuelta, esa clásica monumental, ese campeonato, porque siempre le falta un puntito: descorazona que la mejor carrera que haya ganado sea la Flecha Valona, o la Volta a Catalunya. Valverde, rebotado desde un Tour aciago y casi maldito, ha vuelto a ganar como ganaba y sumado esa solidez que desarrolló en la Vuelta 2009, aquella de ‘Ahorra Energía’, para autoafirmarse. Y Froome, el cuarto gran protagonista, está desplegando una dignidad inaudita en el rol de gran derrotado, sin escatimar la ceniza de sus piernas quemadas en cada meta alcanzada a fuerza de chepazos para recompensar el trabajo de sus coequipiers; una experiencia valiosa para convertirse en un líder de verdad.

Todo muy psicológico. Yo estudio Periodismo, pero hago asignaturas de Psicología; y no puedo con las teorías positivistas que convierten en una especie de Matemáticas todas esas visicitudes mentales que sufrimos las personas. Con lo sencillamente complicados que somos, pretender reducirnos a una serie de mecanismos identificables y lógicos es… Demasiado. Con el ciclismo me pasa algo similar: el positivismo de Sky es espléndido, pero puede llegar a ser desquiciante si se prolonga o, peor aún, se perpetúa…

Por eso es tan importante lo realizado por Alberto Contador, ‘Purito’ Rodríguez y Alejandro Valverde camino de Fuente Dé. En un terreno incómodo, perlado de falsos llanos y verdaderas rampas, arriba y abajo, no hubo lugar para consideraciones de vatios y sí para tácticas desasidas. Contador y su SaxoBank supieron plantear un escenario sin actores relevantes más allá de las fuerzas de los principales implicados: no había Gesinks, Talanskys o Antones cuyos intereses menores influyeran en la batalla; sólo los líderes y algunos gregarios.

Las cartas se destaparon. En el cuerpo a cuerpo, Contador sacó tiempo a ‘Purito’ en el llano y lo mantuvo en Fuente Dé; el catalán, aun desarbolado por las circunstancias, no navegó al pairo y mantuvo el tipo en la subida final. Valverde, con más fuelle tras parapetarse en la desesperación de Katusha, remontó para dotar de más sentido a la pregunta irresoluble e impertinente de qué hubiera sucedido sin la caída de Valdezcaray.

Y nosotros, los aficionados incondicionles, tan felices con el espectáculo. Y los espectadores ocasionales, encantados. Es la gran virtud de esta Vuelta: ha terminado por contentarnos a todos. Y Galdós y Toribio, a punto de ser cazados por ese pelotón arrogante y abusón entre los eternos campos castellano-leoneses…

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El que la sigue

El otro día hablábamos de un rol clásico de las grandes vueltas, la revelación de la general. Hoy toca otro: el más combativo, el aventurero que se cuela en las escapadas de la primera semana de manera irreflexiva, sacrificando sus fuerzas a cambio del protagonismo, la relevancia y una rentabilidad que cualquier equipo ansía. El mejor en esta faceta está siendo, de momento, Javier Aramendia: cuatro fugas largas, todas premiadas con el dorsal rojo de la Combatividad, y una quinta casi-fuga camino de Valdezcaray, cuando la cabeza de carrera no esperó su persecución. Como ya ha contado su historia Alain Laiseka en Deia, el foco de Revolutio.es se va a dirigir hacia otro esforzado de la ruta especializado durante esta Vuelta en escapadas quiméricas…

El que la sigue la persigue y, al final, la consigue. Javier Chacón (1985, Vélez-Rubio) lleva persiguiéndola muchísimo tiempo. Es una de esas personas que decide ser ciclista muy joven y se pone a competir desde cadete en pos de su sueño. Eso, que en cualquier lugar es digno de admiración, en Almería resulta una proeza, habida cuenta del maldito desierto que es para el ciclismo organizado, pese a que el marco sea inmejorable.

Chacón emigró a Murcia, donde le acogieron técnicos característicos de la región como Paco Moya o José Antonio Ortuño, su “hermano mayor“. Su época como amateur fue notoria, pero demasiado larga: ocho años pasó como aficionado o semiprofesional. Cierto es que no era un ciclista ganador, pero sí que era habitual verle entre los primeros. 2006 fue su año más brillante, con el Campeonato de España CRI sub23 y otras tres victorias en el palmarés y una participación, no demasiado brillante pero valiosa, en el Mundial de Salzburgo. Sin embargo, en sus propias palabras, “aquel invierno no me llamó ni mi padre“.

Y no quedó sino seguir. Persistir. En 2007 probó con el filial amateur Andalucía para después volver junto a Ortuño en el Cafemax – Contentpolis, con quienes ganó varias mangas de la Copa de España en distintas campañas. Tras una de ellas (Pontevedra 2008), un rival quedó tan descontento con su conducta en el esprint que intentó pegarle un bidonazo.

Mientras terminaba sus estudios de Magisterio y preparaba las oposiciones, probó cucharadas de profesionalismo con la Selección Española y la estructura ciclista murciana de Ortuño. Vistiendo los colores del Heraklion Kastro Murcia continental pudo incluso estrenar su palmarés UCI con una etapa en la Vuelta a Venezuela (el comentarista cantaba: “¡viene España!”). En invierno de 2010 se comprometió para continuar su carrera con la secuela de aquella escuadra grecomurciana, el KTM Murcia. A última hora dio marcha atrás y volvió a la estructura Andalucía, buscando “estabilidad; hizo bien, visto cómo ha evolucionado su carrera y cuál fue el destino de aquel KTM Murcia.

Tras un año acumulando triunfos como amateur, Chacón se ganó sucesivamente un puesto como ‘stagiaire’ en 2011, un contrato profesional para 2012 y defender los colores de la escuadra de Antonio Cabello en esta Vuelta a España. Si bien sus capacidades eran evidentes, lo cierto es que su progresión ha sido notable y le ha llevado incluso a sumar una segunda victoria UCI, con la etapa reina de la Vuelta a Azerbaiyán. Xabier Artetxe, técnico vasco que comenzó a encargarse de su preparación física este año, lo explica: “Lleva toda la vida entrenando por sensaciones. Empezar a hacerlo con método le ha venido muy bien para explotar sus cualidades, que se han incrementado también por la exigencia que supone la primera campaña completa como profesional. Y tiene margen de progresión, porque esta temporada ha tenido varias enfermedades que han interrumpido sus entrenamientos…

Esta Vuelta a España está siendo su presentación y revindicación ante el gran público. Chacón ha hecho gala de los valores de su equipo, que tan interiorizados tiene: “ser combativos y dejarnos ver“. Ha recogido dos premios de la Combatividad y vestido el maillot de la montaña merced a tres escapadas (una de ellas, Logroño, en solitario). Tres fugas de mérito para un recién llegado en la categoría. “Y ojo“, señala un compañero de equipo, “que Chaki no coge las escapadas por listo, sino por cojones. No es de los que se guarda, realiza un ataque y tiene la suerte de marcharse. Él se marca un día y se mete en el primer corte, en el segundo, en el tercero… Y así hasta que se filtra en la escapada buena“.

Puro mérito para erigirse en miembro de ese honroso encaste de los batalladores, escapistas o barodeurs; herederos de los ‘torerillos’ de Miguel Moreno, esos que saltaban en cada instante buscando un minuto televisivo de oro para sus espónsors. Mérito necesario para espolear a los políticos andaluces a renovar el patrocinio del imprescindible equipo Andalucía. Mérito para reconocer la carrera deportiva de Javier Chacón que, después de tanto seguirla, y perseguirla, al fin lo ha conseguido. Ya es un ciclista con todas las letras.

Foto: Equipo Andalucía

Javier Chacón, en Ciclista y Ciclismo

Regresa el gran Valverde

El tránsito por una sanción es traumático. La competición es un modo de vida indispensable para los corredores, y estar alejado de ella mina mental y físicamente a cualquier ciclista enamorado de su profesión. Nadie es el mismo antes y después de su inactividad; cuesta retornar al nivel previo. Por bien que se entrene, la chispa no se mantiene con el mismo esplendor y sólo se recupera con el paso de las carreras. Alberto Contador, recién cumplidos sus seis meses efectivos de castigo, está en ello; Alejandro Valverde, a juzgar por lo que se está viendo en esta Vuelta, ya ha recuperado tanto su punta de velocidad como el instinto asesino.

La subida al Col de la Gallina ha sido despiadada, a cara de perro tras una etapa rapidísima pese a su perfil escarpado gracias al impulso de un Sky dispuesto a tomar el liderato. Para su desgracia, el capitán Chris Froome olvidó en el Col de la Gallina todo el cálculo y la frialdad que caracteriza al conjunto británico; atacó sin más concesiones que las impuestas por sus limitaciones, y eso fue tan agradecido para el espectáculo como perjudicial para sus intereses deportivos.

Contador tampoco actuó como sí mismo; retuvo en sus piernas todos los demarrajes que había derrochado en Arrate para soltar sólo uno, cerca de meta, que pretendía definitivo. Sin embargo, al pinteño la sanción le ha pasado factura: carece de remate. Fue Valverde quien se llevó el gato al agua, aprovechando la arrancada de ‘Purito’ Rodríguez en busca de una victoria prestigiosa jugando de local.

El triunfo resultó imperial. No hubo distancias milimétricas, como en Arrate, Willunga Hill o Lac de Vassivière. Tampoco fue una cabalgada como la de Peryagudes, tan magnífica como extraña en la carrera deportiva del superclase murciano. Valverde ganó casi como en sus mejores momentos, como en Courchevel, el Morredero, la Pandera o Lieja. Esprintó con fuerza en los compases finales de una subida de entidad, y le bastó para evitar que cualquier rueda ajena asomara cerca de la suya en meta. Ha sido el primer gran triunfo de Alejandro Valverde en su suerte natural desde que regresó de su sanción, y quizá tenga réplica pronto en Barcelona, Ézaro… o Ancares.

Foto: Movistar Team

Os presento a Andrew

En todo gran escenario termina por destellar alguna estrella emergente. En estos primeros compases de Vuelta a España, de momento, podríamos considerar como gran sorpresa el tremendo dominio de John Degenkolb en los esprints: la potencia del alemán no era ningún secreto, pero su punta de velocidad sí era algo más desconocida y ha servido para batir a otros velocistas de futuro como Bouhanni, Viviani o Ben Swift una, dos y tres veces. También ha sido relevante la irrupción de Javier Chacón, neoprofesional y más combativo de la carrera hasta ahora. En la lucha por el premio gordo de la general, sin embargo, no ha habido una gran explosión como las de Froome o Cobo la pasada campaña: el ‘statu quo’ ha sido más o menos respetado. Pero sí han asomado dos nombres llamativos, ambos relegados hoy por los cortes de Alcañiz pero igualmente apreciables de cara al futuro: el colombiano Winner Anacona, de Lampre, y el objeto de esta pieza…

Andrew Talansky (1988, New York / Miami) no es un producto genuino de la factoría Slipstream, pero casi. No se ha formado en las categorías inferiores de la estructura patrocinada por Garmin; ni siquiera pasó por el filial, Chipotle. Sin embargo, tanto sus cualidades como su carácter son totalmente ‘argyle’. Si Vaughters dijo en su día que fichaba a Charly Wegelius como director deportivo por ser “quirky” (traducible como ‘excéntrico’), Talansky puede encajar en la definición a juzgar por lo que se desprende de sus diversas entrevistas: desde la pinta nerd a su gusto por la quiropraxis, o el ánimo de “vivir solo para tener mi propio espacio” que puso como pretexto para vivir en Lucca durante 2011, a lo cual tuvo que renunciar este año para establecerse en Girona como el grueso de Garmin-Sharp.

Aunque su apreciable carrera profesional indique lo contrario, Talansky no lleva más que seis años montando en bicicleta. Antes practicaba los típicos deportes escolares americanos, siendo su preferido la carrera a pie. Una lesión entrenando en 2007 le obligó a buscar otra disciplina, y eligió la bici; comenzó a disputar carreritas por su zona de Florida, destacó y le cazó un mánager, Todd Hancock, que le colocó en el Toshiba continental para que, con apenas un año de experiencia en competición sobre dos ruedas, hiciera sus primeros pinitos en pruebas profesionales.

En invierno el equipo cesó y, ante la perspectiva de no poder continuar progresando en su recién emprendida faceta, Talansky mandó su currículum y valores sanguíneos “a todos los equipos americanos y continentales extranjeros que pudo. Suscitó el interés de uno, el peculiar Amore e Vita: “Me llamaron y dijeron: ‘¿Quieres venir a correr a Italia?’. Me sonó romántico y no tenía nada que perder, así que me fui tres meses allí“.

Fue su primera experiencia en Europa; algo mísera, pero suficiente para ilustrarle y convencerle de que la bicicleta era su destino. Tuvo incluso la oportunidad de presentarse en sociedad en el Philadelphia International Championship, una clásica de categoría 1.HC. Otra joven promesa norteamericana, Daniel Holloway, se lanzó en una fuga solitaria; Talansky, ni corto ni perezoso, se fue tras él. No logró contactarle: se acercaba en el repecho del circuito por el cual discurría la prueba, pero Holloway se lanzaba en el descenso y restablecía las diferencias.

No fue esta actuación lo decisivo en la progresión profesional de Talansky, sino un cambio en USA Cycling (la federación estadounidense de ciclismo). El mítico Noel Dejonckheere ejercía por aquel entonces de seleccionador sub23 y no le había convocado en ninguna ocasión pese a sus méritos; en invierno de 2009 se marchó a BMC, y su sucesor sí contó con él. Esta fue su plataforma para destacar, rubricar un contrato por tres años con Slipstream en verano y firmar un segundo puesto en el Tour del Porvenir en septiembre tras otro corredor que está aumentando su caché en esta Vuelta, Nairo Quintana.

Las dos temporadas transcurridas en Garmin han sido un buen campo de pruebas y evolución para Andrew Talansky. Ha marcado buenos resultados, con doce contrarrelojes concluidas entre los veinte primeros; concluyó la Vuelta a España en 2011 (“Se me hizo bastante dura, pero fue un sufrimiento rentable“); subió al podio de una ronda WT, el Tour de Romandía (“No está mal terminar segundo tras el mejor vueltómano del mundo“) y, este mismo mes de agosto, ganó el Tour de l’Ain pese al acoso de Movistar.

Talansky se autorretrata como “un poco Wiggins. Un contrarrelojista con cualidades para la escalada, con querencia por “subidas largas y de pendiente sostenida donde poder usar mis cualidades para los esfuerzos en solitario“. Un gran fondo físico y un espléndido futuro culminan el relato de sus cualidades. Él confía en ellas, y el ‘staff’ de Garmin también; como repite en varias entrevistas, “Vaughters no me fichó para hacer de aguador“.

Esta Vuelta a España puede ser la primera prueba de valor para el vueltómano de Florida. No tanto porque se lo haya pedido el equipo como porque se lo exige él mismo: “Quiero saber si soy capaz de mantener cierta consistencia en tres semanas, aunque me lo voy a tomar día a día“. Por lo pronto es 21º de la general a 2’48” del líder ‘Purito’ Rodríguez; dato muy interesante contando que 1’27” de su retraso provienen de la CRE inicial, donde medio Garmin-Sharp se fue al suelo. 33″ cayeron ayer en Alcañiz y 39″ en el Fuerte del Rapitán de Jaca; en Valdezcaray entró con los favoritos y en Arrate junto a los mejores mortales. Es complicado pronosticar cuán alto llegará, tanto en esta Vuelta como en el total de su carrera deportiva; pero, por si acaso, ya os lo he presentado.

Fotos: Velonews / Lynelamoureux

¡Que vienen los nuevos yanquis!

“Si no te crees el ciclismo, vende tu bicicleta”

Crueldad sin necesidad de honra

Dice Borja que en el ciclismo corren dioses airados, pero yo diría que en realidad son héroes frenéticos buscando esa condición de dioses airados. Héroes sin medios, a veces también sin fines, pero con un objetivo: trascender.

No entiendo que Sky se haya comportado de una forma tan cruel“, dijo en meta Eusebio Unzué a Laura Meseguer. El técnico navarro aún estaba perplejo porque Alejandro Valverde, la joya de su corona, había sido descabalgado de la bicicleta y el liderato por un ataque de los británicos, buscando un abanico con una peligrosa maniobra que estrechó el pelotón y tuvo por consecuencias ineludibles los roces y la caída de unos veinte ciclistas entre los que se contaba medio Movistar.

Más crueldad: el movimiento fue liderado por Juan Antonio Flecha, ejecutado por Xabi Zandio y Rigoberto Urán, planificado por el director deportivo Nicolas Portal. Todos antiguos integrantes de la escuadra navarra; los tres últimos, incluso, ex compañeros de Valverde. El murciano fue al autobús de Sky y les espetó: “Estoy jodido. No me lo esperaba de vosotros“. Antes, en Cope, había hablado de antideportividad y falta de cojones. Mientras tanto, Flecha y ‘Purito’ escurrían el bulto, escudados en que ignoraban el infortunio de ‘Bala’. La diferencia entre ambos fue que Katusha cesó de tirar cuando Intxausti avisó de la circunstancia, mientras Sky continuó apoyado de manera desconcertante por BMC, súbitamente convencido de las condiciones de Steve Morabito.

Quizá vengaban afrentas de tiempos pasados, algo siempre presente en el complejo e intangible código del ciclismo. Porque, si en los duelos en pistola era poco honroso apuntar con esmero al cuerpo del contrincante o rematarle cuando se hallaba herido, en el deporte de la bicicleta la venganza suele servirse tan fría como fina, y el escudo de la legitimidad es amplio, amplísimo. Así que no hubo piedad a la hora de hacer revivir a Valverde aquella situación de Suances, de tirar por detrás desesperado mientras el pelotón desfilaba en el horizonte.

Las prisas de Valverde detrás de Sky eran las de Luis Ángel Maté y sus cuatro compañeros de fuga delante. Merced al difícil terreno de salida, la fuga se había hecho de galgos: Maté, Jesús Rosendo, Assan Bazayev, Tony Martin, Simon Clarke. Todos con buen motor y, en mayor o menor medida, ambición por trascender. El ‘Lince Andaluz’, sabedor de que el maillot rojo estaba a su alcance si la complacencia cundía en Movistar, tiró hasta vaciarse. La joya de 13 minutos de ventaja que contaba la fuga a 40 km de meta fue reducida a quincalla de 6 por la crueldad de Sky. No había mucha esperanza de lidearto Valdezcaray arriba, aunque sí quedó un margen para la victoria que aprovechó el infravalorado Clarke para conseguir su primera victoria desde junio de 2008.

Hubo más historias en la etapa, como los ataques vanos de Contador, el extraño brillo de Nicolas Roche, la celebración a destiempo de un Marcos García que mostró hoy su mejor versión de siempre o la desacostumbrada solidez de Juanjo Cobo que, como suele sucederle, se ha descartado demasiado pronto. Aunque ninguna como las derivadas de ese movimiento cruel de Sky, legítimo porque su frenesí inició antes de la mala suerte, pero cuya honra es cuando menos discutible.

Fotos: Graham Watson – Vuelta a España

“Difícil para los modestos”

¿Cómo acude Andalucía a la Vuelta a España 2012? “Bien. Con mucha ilusión, como todos los años“, explica el mánager y capitán general de la escuadra Antonio Cabello. Para este equipo, cada edición de la gran ronda española es similar a la anterior, al menos en cuanto a objetivos y actitud se refiere: nunca aspiran a altas cotas, siempre piensan en ser protagonistas, llamar la atención y tocar la puerta de la suerte para ver si les abre como en 2007, cuando Luis Pérez Rodríguez consiguió la única victoria de la escuadra andaluza en la prueba patria.

Va a ser una carrera difícil para los equipos modestos“, reflexiona Cabello cuando se le pregunta cómo espera que se desarrolle la Vuelta. “La mayoría de finales dejan opciones para corredores como ‘Purito’, Valverde o Contador capaces de ser apabullar en llegadas en cuesta, y creo que sus equipos van a bloquear cualquier opción táctica para que ellos se planten al pie de la última subida con opciones de victoria. Además, la dureza e intensidad de la ruta provocará que las escapadas estén formadas por corredores de enjundia, disminuyendo las opciones de figurar de los ciclistas de menor potencial“. Y remata, con una risa resignada: “No nos van a dejar ni las metas volantes“.

Así las cosas, apenas restan opciones para la estrategia. “Iremos a por las fugas. Tenemos corredores de cortes muy distintos; veteranos con mucho instinto como Rosendo, Palomares o Ramirez Abeja, que lleva un año fantástico, y otros más inexpertos pero con valía“. ¿Hay posibilidad de que Andalucía prepare el esprint para Juanjo Lobato, teórica estrella del equipo, como ya hiciera en citas como el Campeonato de España? “El equipo va a trabajar para todos“, zanja; “es una prueba de mucho nivel como para controlar nosotros. Aunque todo se andará: quizá haya alguna ocasión puntual en que merezca la pena bregar, por Lobato o por algún otro ciclista del equipo“.

El punto amargo para Andalucía de esta Vuelta a España viene cuando se piensa en el futuro inmediato, que aún no ha sido garantizado por los políticos andaluces. “Existe un acuerdo económico con la Consejería de Turismo hasta 2014, pero para que sea efectivo hay que rubricar la prórroga de la esponsorización, que por cierto está siendo muy rentable. Aún así, no se puede refrendar que el equipo continúe el año que viene…” Y concluye: “De momento prefiero ser cauto. El escaparate de la carrera será muy importante para los corredores, y también para el equipo“.

“Día a día”

La próxima Vuelta a España se presume espectacular, pero no decisiva. Difícilmente nada de lo que suceda cambiará vidas o carreras deportivas de gran lustre: habrá corredores, equipos, muy buenos y muy definidos en cualidades y defectos como para que una gran ronda planteada como objetivo secundario altere sus planteamientos. Pensemos en Contador, Froome, Gesink, ‘Purito’ Rodríguez, Valverde, incluso Cobo; ¿realmente una actuación extrema en la Vuelta, excelente o pésima, les encumbrará o derrotará de manera inapelable? No. Sólo juegan en el terreno de lo determinante tres escuadras: Euskaltel, por los malditos puntos; Andalucía, por circunstancias; y Caja Rural, por la presión de salir desde su casa (Pamplona) y ser su presentación en sociedad después de tres años para nacer y crecer.

La escuadra navarra presentó ayer su ‘nueve’ para la Vuelta, con hasta seis corredores de un perfil muy similar de escaladores combativos (Broco, André Cardoso, Petrov, De la Fuente, Marcos García, Piedra), un velocista jefe (Manuel Cardoso, ‘pichichi’ del equipo en 2012 con el Campeonato de Portugal y una etapa de Castilla y León en su haber) y dos subordinados, Galdós y Aramendia. Tanto los objetivos como las expectativas parecen muy claros sólo con leer la alineación: ser protagonistas a través de las escapadas, pues habrá pólvora de sobra para meter una bala en todas las fugas que se formen en días quebrados, y luchar por alguna victoria de etapa si las circunstancias son propicias o Manuel Cardoso se halla inspirado.

Pero, ¿y la general? ¿Alguno de los seis escaladores de segunda fila luchará por hacer un buen puesto en ella? “En principio, no“, explica el mánager de Caja Rural, Mikel Azparren. “Preferimos ir día a día. Si algún corredor se halla bien situado llegada la segunda semana cambiaremos el planteamiento. Pero pensar en hacer la general de inicio es demasiado ambicioso“. Así pues, tocará comenzar cada jornada de cero, buscando hoy el protagonismo como ayer y mañana, a razón de aventura diaria. Una elección táctica sujeta al pragmatismo. De hecho, la baza que más solidez ha demostrado de cara a la pelea por generales se queda fuera: David De la Cruz, que encadenara brillantemente tres top10 en rondas de españolas de una semana en abril y mayo, irá a la Vuelta a Portugal.

¿Por qué la ausencia de De la Cruz?Ha sido uno de los corredores más destacados del equipo este año, no cabe duda, y como tal se había ganado la opción de participar en la Vuelta. Los componentes del staff del equipo valoramos la situación con él y llegamos a la conclusión de que era más conveniente que participara en la Vuelta a Portugal, para que tuviera objetivos mayores y afrontara el reto de llevar la responsabilidad. En la Vuelta hubiera sido uno más, con el mero propósito de fugarse en una etapita y terminar las tres semanas de competición. En Portugal, en cambio, será el líder indiscutible y optará como mínimo a un sitio entre los diez primeros. Tengo interés por ver cómo afronta la presión“.

Las Vueltas a España y Portugal serán también decisivas para Caja Rural en un tercer aspecto más allá de la imagen y los resultados deportivos: será el examen final de la “evaluación continua” de los ciclistas ‘verdes’, para que puedan ganarse su renovación y su estatus de cara a la próxima temporada. “Aún no hemos hecho ninguna contratación para 2013“, explica Azparren. “Estamos esperando a ver qué sucede en estas dos citas para valorar qué tenemos en casa y qué hay en el mercado y decidir cuántos cambios merece la pena hacer en la plantilla“.

La gran ronda española será útil para definir esto, y también unas cuantas cuestiones más sobre determinados corredores del equipo. ¿Es Manuel Cardoso capaz de hallarse a sí mismo en el World Tour? ¿Confirmarán los escaladores portugueses y el búlgaro en el gran escenario lo apuntado en calendarios periféricos? ¿Repetirá De la Fuente su gran actuación de 2011, cuando fue el mejor gregario de su amigo Juanjo Cobo? ¿Despuntará el prometedor Marcos García, tras un año sólido pero no brillante? Preguntas que se responderán día a día.

Foto: Team Caja Rural