Argos pondrá el combustible para 1t4i

El mundo del ciclismo llevaba varios meses esperando esta rueda de prensa. La habladuría y el comentario destinados a dilucidar esta intriga se afinaron hasta devenir certeza, hasta tal punto que el acto de hoy ha tenido más aire de confirmación que de anuncio. Project 1t4i, estructura novísima y abanderada del nuevo ciclismo surgida del antiguo Skil-Shimano, pasará a ser conocida como Team Argos – Shimano, portando el nombre  y la imagen de una importante empresa energética y uno de sus más fieles patrocinadores.

Más allá de las chanzas, de Simon Geschke declarándose «inquieto por saber quién ha pagado mi salario estos tres meses» o Marcel Kittel confirmando que el espónsor no era «Hugh Hefner, con sus conejitas de Playboy«, la esponsorización de Argos North Sea Group [empresa resultante de la fusión entre las petroleras Argos Oil y North Sea Group, acaecida en los últimos meses] es una gran noticia para el ciclismo. No sólo por su duración (tres años) ni por su cuantía (que la directora comercial de la compañía, Jan Dirks, se negó a especificar), sino por su naturaleza.

Argos no invierte su dinero por altruismo o amor al ciclismo, sino porque considera que este deporte será rentable. En palabras de Peter Goedvolk, fundador de Argos y consejero delegado de Argos North Sea Group: «Estoy convencido de que patrocinar este talentoso y ambicioso equipo ciclista es la mejor forma para llamar la atención de los consumidores europeos sobre la marca Argos y, a partir de ahí, encauzar nuestras ambiciones de crecimiento mejor y más rápido«. Según se explica en la nota de prensa de la compañía, la multinacional busca diversificar sus servicios, no ser sólo petrolera sino también eléctrica y gasera. Y ha hallado en la bicicleta un buen vehículo para hacer llegar su imagen y valores a los consumidores europeos, hollando un camino que tal vez podría ser recorrido por otras empresas de similar calado y volumen de negocio.

En la parte deportiva, Argos – Shimano seguirá la senda de Project 1t4i, un verdadero conjunto World Tour en la sombra a semejanza del Cervélo Test Team de 2009 y 2010. La estructura de Iwan Spekenbrink tiene garantizada la entrada a la mayoría del calendario de máxima categoría por invitación; su imagen es intachable y sus relaciones también, como demostraba la presencia de Christian Prudhomme (gran jefe de ASO – Tour de Francia) en el acto de hoy. Y probablemente la próxima campaña tenga licencia World Tour por méritos propios. El rendimiento de sus mejores corredores, como Marcel Kittel o John Degenkolb, así lo presagia.

Foto vía @inrng

Media hora de conversación con Mikel Azparren

Quien escribe llevaba mucho tiempo pendiente de entrevistar a Mikel Azparren. En primer lugar porque este guipuzcoano es el actual mánager del Caja Rural, uno de los dos equipos profesionales que sobreviven en España. En segundo, porque en torno a él, a su figura actual y a su pasado, se hacen muchísimos comentarios, unos positivosy otros, negativos. Después de varias conversaciones telefónicas, en la Vuelta a Andalucía por fin tuvimos ocasión de encontrarnos un rato frente a frente. Le advertí que la entrevista era fuerte e iba a preguntarle por todos los temas, ya fueran agradables o complejos. “No tengo problema. Te voy a contestar a todo”.

Mikel Azparren (1971, San Sebastián) está enamorado del ciclismo y de su trabajo, pero el día de la entrevista se encontraba un tanto decepcionado por el resultado de su equipo. “Hemos trabajado bien, pero fallamos en los momentos finales”. Parecido balance hacía ayer tarde de la Volta a Catalunya. “Se nos ha visto: hemos sido combativos, hemos tirado del pelotón en ciertos compases de la carrera… Pero después, en los últimos kilómetros, desaparecíamos”. No le falta razón en su análisis: durante la ronda catalana Caja Rural tuvo una figuración adecuada, pero su mejor clasificación en meta fue un 15º lugar de Aitor Galdós en la primera etapa, con Marcos García 24º en la general final. “Y pienso que tenemos en nuestra plantilla calidad para bastante más”.

Prefiero asumir retos

En la presentación de su equipo en Pamplona, Mikel Azparren dejó un titular llamativo: “Hay que ganar carreras”. Una disgresión importante respecto de la habitual idiosincrasia de las escuadras españolas de segunda fila, cuyos objetivos suelen limitarse a dar oportunidades a corredores de la zona y estar presentes en las escapadas.

Pero es que hay que intentar ganar. Un patrocinador no va a pagar únicamente por formar ciclistas”. Lo malo de esa filosofía es que supone un riesgo: terminar la temporada sin victorias supondría un tremendo fracaso. “Siempre es más factible la decepción cuando se fundan expectativas. Si no te arriesgas, no pierdes. Quienes tienen como expectativa vivir en el segundo o tercer plano jamás serán criticados: ése es el papel fácil. Yo prefiero asumir retos. No sólo quiero presencia en las escapadas y en momentos fugaces; también quiero que mi equipo esté presente en los finales de etapa. Caja Rural tiene carencias, es obvio, y siempre las va a tener; pero también tiene virtudes, y las vamos a intentar explotar para ganar. Por ejemplo: no podemos preparar esprints a la manera del antiguo HTC o Sky, pero sí que tenemos buenos velocistas como Manuel Cardoso, Francesco Lasca o Aitor Galdos”.

Quiero victorias en Vuelta al País Vasco y Vuelta a España

Cuantitativamente, ¿cuál es el reto? “No marco un número concreto de victorias como objetivo”. ¿Entonces? “Quiero que las victorias vengan en las pruebas de mayor interés para los patrocinadores del equipo: Gran Premio Miguel Indurain, Vuelta al País Vasco y Vuelta a España. El resto de carreras serán el camino hacia esos objetivos. Por ese camino también buscaremos victorias, por supuesto; pero los objetivos son esos. Será difícil ganar, porque al fin y al cabo son pruebas de máximo nivel con una participación de máximo nivel; pero lucharemos con todas nuestras fuerzas y nuestros mejores corredores”.

Estos son, por palmarés, Manuel Cardoso y David de la Fuente. El primero no participará en la Itzulia (que inicia el próximo lunes); el segundo lo hará mermado por sus problemas de asma. “Pero es un tío de clase, tengo la esperanza de que encontrará buenas piernas durante la semana”. Siguiendo con el repaso de la escuadra ‘verde’ de cara a País Vasco, Azparren destaca “a Marcos [García] y Juli [Sánchez Pimienta], que dieron un buen nivel en Catalunya y pienso que son capaces de, por lo menos, repetir prestaciones. También está Gari [Bravo], que corre en casa y anduvo bastante bien (top15) en la Vuelta a Murcia”.

Caja Rural, reconociendo Arrate

Sobre la reestructuración del pasado invierno

Una vez discutidos el presente y el futuro más inmediato, toca volver la vista hacia el pasado y hablar sobre el convulso invierno de 2011. Azparren, que había asumido el mando de Caja Rural la temporada anterior con la plantilla prácticamente cerrada, concluyó la campaña un tanto decepcionado por el rendimiento y funcionamiento del equipo y metió el bisturí. A resultas de esto, trece de los veinte integrantes de la plantilla abandonaron la escuadra; algunos, como Diego Milán, Arturo Mora o Higinio Fernández, quedaron sin equipo. También salió el director deportivo Xabier Artetxe, considerado como uno de los mejores técnicos del ciclismo español.

¿Por qué no sigue Xabier Artetxe? “Por no entender la forma de trabajar, de estar cada uno en su puesto de trabajo y dónde tiene que estar. Nada más”. ¿Se extralimitó? ”Yo no he dicho eso. Sólo que cada uno tiene que cumplir el trabajo que se le encomienda y estar en lo que debe estar”. Respecto de los corredores descartados: algunos de ellos eran y son considerados el futuro del ciclismo español… “¿Entonces por qué no los cogen otros equipos? ¿Por qué Caja Rural está obligado a seguir apostando por ellos? Hay más escuadras en España. Además, te pongo un ejemplo: si comparamos a Diego Milán con Francesco Lasca, ¿quién ha dado mejor rendimiento?”.

Director deportivo y ex “profesional por circunstancias

Este invierno, también, Mikel Azparren se vio rodeado de una gran polémica al obtener de la RFEC la licencia de Director Deportivo de Nivel III sin necesidad de pasar por cursos de Nivel I y II, privilegio reservado para antiguos ciclistas profesionales. Él tenía apenas cinco días de competición como profesional en su haber, disputados en una Vuelta a Colombia, y las críticas arreciaron. “Quise sacarme el título para hacer las cosas bien. Yo, como mánager, podría ir sentado dirigiendo al equipo con uno de los masajistas, como Gaztañaga o Tarzanín, poniendo su título de director para que todo fuera en regla”.

Y explica la historia de su breve periplo en la élite. “Reconozco que fui profesional por circunstancias. Con 35 años [2006] se me presentó la oportunidad de correr la Vuelta a Colombia, con licencia colombiana y encuadrado en el equipo Atom [escuadra continental registrada en Colombia y gestionada por el guipuzcoano José María Íñiguiz]. Tuve la mala fortuna de que en el prólogo me caí: me llevé 17 puntos en la ceja, 14 en la cabeza y me rompí la cabeza del radio. Así, hecho un Cristo, aguanté cinco etapas hasta retirarme”. Y remata defendiendo la obtención de su licencia con una experiencia tan exigua: “Para sacarme el título de director deportivo nacional hice uso del mismo derecho que han ejercido otros desde hace mucho tiempo”.

Intentaré ganar de nuevo la Quebrantahuesos

A pesar de su bizarro episodio profesional, la celebridad de Azparren (y los múltiples comentarios poco halagadores sobre su persona) venía de su intensa actividad cicloturista. “Más bien ciclodeportiva”, puntualiza; “a mí me gusta competir”. Solía encabezar todas las marchas en las cuales tomaba parte. La máxima expresión de este afán competitivo fue la Quebrantahuesos de 2007, a la cual acudió con la asistencia del vehículo de la intachable escuadra amateur que auspiciaba con su constructora, Azpiru. También tomaron parte en la marcha varios integrantes de dicho equipo, incluido el ex profesional Óscar Pujol, que según se comentó le sirvieron de liebres para marcar el récord de la Quebrantahuesos, que ahora mismo ostenta.

Azparren relata lo sucedido. “Varios chicos de mi equipo vinieron a la marcha, como muchos corredores amateur o incluso profesionales también hacen. Respecto al coche de equipo, también fue a la cicloturista, sí; pero el tramo en el cual se me criticó por llevarlo era un tramo abierto, en el cual podía circular cualquiera. De todas maneras, los quince de delante de la Quebrantahuesos van siempre con vehículos de apoyo. Lo mío llamó la atención porque yo tenía mi equipo amateur, Azpiru, e iba con su coche. Si hubiera competido con cualquier otro maillot y el vehículo de un amigo quizá hubiera pasado desapercibido”.

¿No consideras esto una perversión del espíritu no competitivo de la Quebrantahuesos? “Algunos pueden verlo excesivo desde un punto de vista cicloturista, no digo que no. Pero desde el punto de vista ciclodeportivo, no lo es tanto. Te pongo un caso menos conocido: un mes antes de aquella Quebrantahuesos corrí la Marcha de los Puertos de Ribagorza. Me fui solo en el kilómetro cinco. E hice el récord de la prueba”. ¿Volverás a competir para ganar la Quebrantahuesos?. En 2010 fui 3º, porque no pude más; en 2011 fui 10º, porque no pude más. Y este año iré otra vez si puedo, e iré también a por la victoria. La competiré mientras me sea posible, porque disfruto con ello: con la competición y con la bicicleta. Aunque quede el 80º”. ¿Y te hubiera gustado ser ciclista profesional? “No sé si hubiera sido un buen profesional. Es un trabajo muy duro. Me apasiona, sí, pero me gusta más verlo desde la perspectiva de aficionado, o desde la que tengo ahora”.

Las críticas. Y el amor por el ciclismo.

¿Te sientes bien valorado por el mundillo? “Siempre hay críticas. Lo raro es hacerlo bien para todo el mundo. A mí se me valora y critica, y no voy a decir a nadie cómo debe hacerlo. Pero creo que merezco un tiempo para que se vea cómo desempeño mi trabajo como mánager de Caja Rural antes de juzgarme”.

Más allá de todo lo dicho, juzgado y criticado, Mikel Azparren es un enamorado del ciclismo. “Llevo 31 años yendo a ver el Tour de Francia sin perderme ni un sólo año”, afirma con una sonrisa que le despega la comisura izquierda de sus labios. Nos despedimos y se marchó de la sala donde habíamos mantenido la entrevista. Un rato después abandoné el hotel y él estaba en la puerta, vestido de Caja Rural, haciendo rodillo aprovechando los últimos rayos de sol. No cabe duda de que, más allá de todo lo dicho, juzgado y criticado, Mikel Azparren es un enamorado del ciclismo.

Fotos: @javiblanco_ (cabecera) y Team Caja Rural

Cobo no correrá el Tour… pero quizá sí el Giro

El ganador de la Vuelta a España 2011 Juan José Cobo no correrá el Tour de Francia ni tiene aún la seguridad de participar en el Giro de Italia según ha declarado Yvon Ledanois, director deportivo del equipo Movistar, al portal francés Velochrono. De esta manera, el ‘Bisonte de la Pesa’ sólo tendría la defensa del título obtenido en la pasada Vuelta como cita fija en su calendario para la temporada 2012. El porqué de esta cambio de planes es explicado por Ledanois de forma escueta: «Quizá vaya al Giro, pero no estará en el Tour porque hoy en día es difícil disputar dos grandes vueltas consecutivas«.

Esta nueva planificación contrasta con la indicada en la puesta de largo del ciclista cántabro, en la cual se afirmó que tomaría parte en las grandes rondas francesa y española tras realizar un principio de temporada tranquilo, sin carga de competición. También va en contradicción con las intenciones expresadas por el propio Cobo en la presentación de la Vuelta a España, donde afirmó que el Tour era su «principal objetivo«, aunque «con la idea de llegar fresco a la Vuelta«. Curiosamente, el ‘Bisonte’ también declaró que «hoy en día se pueden hacer dos ‘grandes’ sin problemas«.

Así, parece que en los últimos meses ha habido un cambio de mentalidad en el cuadro técnico de la escuadra telefónica. Éste probablemente vaya orientado a distribuir el calendario de sus dos grandes líderes, Juanjo Cobo y Alejandro Valverde, de forma que estos alternen sus picos de forma, acudan como líderes únicos a Giro y Tour respectivamente y sólo coincidan en la Vuelta a España, en la cual se enfrentarían a Alberto Contador.

Por lo pronto, sus inicios de temporada han sido bastante distintos entre sí. El murciano sació su sed de competición y triunfo en Tour Down Under, Vuelta a Andalucía y París-Niza; cató la frustración a través de una caída en la Volta a Catalunya y ahora se recupera en casa pensando en las clásicas de las Ardenas. Cobo, por su parte, sólo ha completado la Vuelta a Murcia tras un invierno complicado por la desaparición de Geox y afrontará este sábado el GP Miguel Indurain.

Foto ©: Movistar Team

El estimable recorrido de Dauphiné

El Critérium du Dauphiné ha anunciado la ruta de su edición 2012. Ésta se caracterizará por una contrarreloj de 52 kilómetros, dos jornadas de alta montaña con el eterno Grand Colombière y el Joux Plane como platos fuertes y un único, postrero y exiguo final en alto en el modesto puerto de Châtel (3ª). Éste recorrido es interpretable en dos vías: en primer lugar, por su dureza, como una apuesta por dotar de valor propio a la carrera; en segundo, como un regreso a la tendencia de principio de siglo en la cual la contrarreloj tenía proporcionalmente más peso que la montaña.

Hubo una época, antes de su integración en la gigantesca ASO, en que esta prueba se llamaba Le Dauphiné Liberé en honor al periódico de la zona del Delfinado por la cual discurre y era conocida por ser la carrera en la cual Lance Armstrong estiraba las piernas pensando en su asalto al Tour de Francia. Para aferrarse al americano, garante de atención mediática, la ronda se amoldó a su preparación y perdió carisma y prestigio. En los últimos años, sin embargo, se ha apostado por volver a convertir Le Dauphiné en una carrera valiosa ‘per se’. Con este objeto se han venido programando recorridos duros como el de este año, en el cual los casi sesenta kilómetros de contrarreloj supondrán un exigente filtro, prácticamente infranqueable para quienes no acudan al cien por cien.

La prevalencia de la contrarreloj sobre la montaña es, precisamente, otro aspecto llamativo de la ruta del próximo Dauphiné. Esta será la edición de la ronda francesa con más kilómetros de crono de lo que llevamos de siglo. También la primera sin un final en alto en puerto de primera o superior desde 2004, cuando una cronoescalada al Mont Ventoux fue la única llegada en subida reseñable y sirvió a Iban Mayo para auparse a lo más alto del podio.  Esta característica contrasta notablemente con la ruta de la edición 2011, en la cual se programaron tres finales en puerto. El primero, en el tendido Les Gets, premió a Christophe Kern; el segundo y tercero tuvieron un desarrollo idéntico, con victoria para Joaquín Rodríguez, y no evitaron la victoria de un consumado rodador como Bradley Wiggins. Probablemente ASO haya percibido que tal acumulación de llegadas en alto era superflua y prácticamente contrarrestaba el espectáculo.

El Málaga descarga una tormenta sobre el Rayo, ¡sin Recio!

Crónica satírica escrita a medias con un colega para La Taberna Global

Los ingentes compases de espera entre la paciente parroquia malaguista están dando sus frutos. Durante la temporada y media que lleva el jeque, el equipo ha registrado altibajos en sus prestaciones, llegando a pedirse en más de una ocasión la cabeza de Pellegrini. El consejo deportivo del club, sin embargo, siguió empeñado en dar confianza a lo que se consideraba un proyecto a largo plazo, y esa fe en el técnico (que ofreció su dimisión la pasada temporada hasta en dos ocasiones) es la que ahora da el buen juego malaguista.
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Nieve en la casa del pobre

La Volta a Catalunya no está saliendo bien. En sus dos primeras etapas fue objeto de multitud de comentarios desfavorables por su retransmisión televisiva, gran novedad de esta edición 2012 y unánimemente criticada por su mala factura. Críticas por algo, al fin y al cabo, accesorio. Hoy el problema ha estado en lo esencial: la competición no se ha podido desarrollar con normalidad debido a las pésimas condiciones meteorológicas y la organización no ha reaccionado con rapidez ni, quizá, acierto. El resultado: descontento, malestar. Mala imagen.

La jornada se mascaba dantesca. El tiempo, según anunció la propia organización el día anterior, iba a ser malísimo. Esta circunstancia se uniría al durísimo recorrido, de 210 kilométros en los cuales se ascenderían dos puertos de Primera y dos de Especial de 10, 25, 25 y 19 kilómetros de longitud. Las previsiones optimistas hablaban de épica y las pesimistas de tragedia…

De inicio se formó una fuga de doce intrépidos entre los cuales se encontraban nombres importantes como Mikaël Chérel, Matteo Carrara, Steven Kruijswijk o Janez Brajkovic. Durante la disputa de la carrera se difundieron decenas de imágenes de diversos puntos del recorrido nevados, de carreteras heladas y quitanieves trabajando. También llegaba información constante sobre ciclistas retirados, a punto de congelarse, algunos magullados por una montonera a los cinco kilómetros de carrera que, según lamenta José Azevedo (director de RadioShack), no han merecido deferencia por parte de los sanos.

No se podía competir en estas condiciones y la organización de la Volta decidió en el kilómetro 145 de carrera improvisar una línea de meta con cinta aislante en el 155. Por ella pasó en primer lugar Brajkovic; a partir de él, un sálvese quien pueda en el cual todos los corredores debieron refugiarse en los coches como bien pudieron.

Así concluyó la disputa de una etapa cuyos tiempos fueron anulados una hora después por el jurado técnico, haciendo con ello estériles los esfuerzos de todos los corredores que lograron concluirla. Cierto es que las reglas del juego cambiaron a media partida y, por ello, tomar en cuenta los resultados de ésta para la general hubiera sido arbitrario. Pero no es menos relevante el desasosiego que deben sentir los que sufrieron para nada durante cuatro horas y media, sobre un terreno hostil y bajo un temporal dantesco.

La Volta a Catalunya no está pasándolo bien, en absoluto. Su organización lleva años cubriendo el presupuesto a trancas y barrancas, haciendo malabarismos para salir adelante. Este año, por ejemplo, ha sido necesaria una inyección económica de la UCI. Por ello, porque su empeño en pos del ciclismo es indudable y el resultado desalentador, sabe mal criticar a los organizadores de la Volta por episodios como el televisivo, o el competitivo acaecido en el día de hoy.

A la organización de la Volta le ha faltado cintura para driblar a los problemas meteorológicos. Estando previstas unas condiciones tan adversas como para impedir la disputa normal de la prueba, lo lógico hubiera sido planificar de antemano una alternativa como la puesta en práctica. Haber decidido antes de la salida si se iba a recurrir a ella, o al menos haber avisado de la posibilidad de que se recurriera mediada la prueba. Sin embargo, no ha sucedido así: los corredores han tenido que afrontar la competición en unas condiciones deplorables, y ésta ha concluido en un ex abrupto difícilmente defendible cuya posterior traducción en nada lo ha hecho incomprensible.

Hoy en Catalunya ha nevado en la casa del pobre.

Foto ©: Volta a Catalunya
Vídeo ©: PedalierPro 

Nieve en la casa del pobre

La Volta a Catalunya no está saliendo bien. En sus dos primeras etapas fue objeto de multitud de comentarios desfavorables por su retransmisión televisiva, gran novedad de esta edición 2012 y unánimemente criticada por su mala factura. Críticas por algo, al fin y al cabo, accesorio. Hoy el problema ha estado en lo esencial: la competición no se ha podido desarrollar con normalidad debido a las pésimas condiciones meteorológicas y la organización no ha reaccionado con rapidez ni, quizá, acierto. El resultado: descontento, malestar. Mala imagen.
La jornada se mascaba dantesca. El tiempo, según anunció la propia organización el día anterior, iba a ser malísimo. Esta circunstancia se uniría al durísimo recorrido, de 210 kilométros en los cuales se ascenderían dos puertos de Primera y dos de Especial de 10, 25, 25 y 19 kilómetros de longitud. Las previsiones optimistas hablaban de épica y las pesimistas de tragedia…
De inicio se formó una fuga de doce intrépidos entre los cuales se encontraban nombres importantes como Mickäel Chérel, Matteo Carrara, Steven Kruuiswijk o Janez Brajkovic. Durante la disputa de la carrera se difundieron decenas de imágenes de diversos puntos del recorrido nevados, de carreteras heladas y quitanieves trabajando. También llegaba información constante sobre ciclistas retirados, a punto de congelarse, algunos magullados por una montonera a los cinco kilómetros de carrera que, según lamenta José Azevedo (director de RadioShack), no han merecido deferencia por parte de los sanos.
No se podía competir en estas condiciones y la organización de la Volta decidió en el kilómetro 145 de carrera improvisar una línea de meta con cinta aislante en el 155. Por ella pasó en primer lugar Brajkovic; a partir de él, un sálvese quien pueda en el cual todos los corredores debieron refugiarse en los coches como bien pudieron.
Así concluyó la disputa de una etapa cuyos tiempos fueron anulados una hora después por el jurado técnico, haciendo con ello estériles los esfuerzos de todos los corredores que lograron concluirla. Cierto es que las reglas del juego cambiaron a media partida y, por ello, tomar en cuenta los resultados de ésta para la general hubiera sido arbitrario. Pero no es menos relevante el desasosiego que deben sentir los que sufrieron para nada durante cuatro horas y media, sobre un terreno hostil y bajo un temporal dantesco.
La Volta a Catalunya no está pasándolo bien, en absoluto. Su organización lleva años cubriendo el presupuesto a trancas y barrancas, haciendo malabarismos para salir adelante. Este año, por ejemplo, ha sido necesaria una inyección económica de la UCI. Por ello, porque su empeño en pos del ciclismo es indudable y el resultado desalentador, sabe mal criticar a los organizadores de la Volta por episodios como el televisivo, o el competitivo acaecido en el día de hoy.
A la organización de la Volta le ha faltado cintura para driblar a los problemas meteorológicos. Estando previstas unas condiciones tan adversas como para impedir la disputa normal de la prueba, lo lógico hubiera sido planificar de antemano una alternativa como la puesta en práctica. Haber decidido antes de la salida si se iba a recurrir a ella, o al menos haber avisado de la posibilidad de que se recurriera mediada la prueba. Sin embargo, no ha sucedido así: los corredores han tenido que afrontar la competición en unas condiciones deplorables, y ésta ha concluido en un ex abrupto difícilmente defendible cuya posterior traducción en nada lo ha hecho incomprensible.
Hoy en Catalunya ha nevado en la casa del pobre.

Las reacciones de los corredores

Los corredores se quejan por haber tenido que competir en estas condiciones. El ganador, Janez Brajkovic, define la jornada como «el día más duro» de toda su carrera deportiva, y aporta un par de frases estremecedoras: «Desde el primer puerto seguíamos tirando sólo para seguir vivos» y «Si hubiéramos hecho la etapa entera no habría podido terminar». Stefan Denifl hablaba de «sentirse helado aun después de 20 minutos bajo la ducha»; Wilco Keldermann, de “temblar por el frío hasta el punto de no poder controlar la bicicleta en el descenso”. El joven francés Thibaut Pinot calificaba la etapa como “absurda”, mientras Levi Leipheimer la tildaba de “indescriptible” y “una demostración de que debería ser obligatorio planificar una ruta alternativa”.
Luis Ángel Maté ha sido el más vehemente: «Hoy he pasado uno de los peores días de mi vida encima de la bici. Ni épica ni hostias: esto no es ciclismo. ¡Sobre la bici vamos personas! Ver a corredores temblando de frio, tiritando, sin poder moverse… ¿Esto qué es?». Mickäel Chérel, segundo hoy y líder de la general si se hubieran tomado en cuenta los resultados, decía estar “extramadamente decepcionado”. Por último Thomas Peterson, envuelto en la caída del kilómetro 5, acusaba de provocar ésta a “un coche aparcado en la carretera” por la cual discurría la prueba.

Un rascacielos con vistas a París

Alejandro Valverde no cesa de generar expectativas. Hoy apareció en la anunciada batalla de abanicos en la primera etapa de París-Niza, entre trotón y trotón. Supo aprovechar el trabajo de sus compañeros de Movistar, y especialmente el de su compañero de entrenamiento José Joaquín Rojas. Un hito más para el murciano en su retorno tras año y medio sin competir por mor de la sanción del TAS. Otro hecho para cimentar el rascacielos de expectativas que está construyendo sobre sus hombros.

Nadie dudaba de la calidad de Valverde. La había demostrado, más allá de turbiedades, durante años; desde que era cadete y le llamaban ‘Imbatido’ hasta su victoria, triste postre antes de ser suspendido, en la Vuelta a Romandía de 2010. Las reservas venían sobre si esa calidad se habría conservado bien, enlatada en entrenamientos y abdominales. Era factible que la fuerza del ‘Bala’ se hubiera anquilosado, que la inmensa explosividad que le caracterizaba hubiera envejecido, por mucho que impresionara en las concentraciones a sus compañeros de Movistar.
La prueba definitoria sería la competición; el murciano no la retrasó, quiso afrontarla lo antes posible en el Tour Down Under y sólo una exigua bonificación separó a su resultado de ser inmejorable. Las sensaciones, en cambio, sí fueron perfectas y se refrendaron un mes después en la Vuelta a Andalucía, donde Valverde realizó una crono decente y manejó a su antojo las llegadas en alto del Santuario de la Virgen de Araceli y La Guardia de Jaén. En adición, el líder de Movistar derrotó a una concurrencia de alto nivel (que incluía corredores con sus objetivos aún lejanos como Menchov, Samuel Sánchez o Frank Schleck, y otros que ya venían en gran forma como Täaramae o Coppel) y dio algunos golpes de mano para controlar el pelotón mediadas las etapas que inspiraron gran respeto en el resto de componentes del pelotón y levantaron voces…
¿Podrá Alejandro Valverde ganar el Tour de Francia tras su sanción? Algunos de sus coequipiers contestaban, sin vacilar, que sí; otros, rivales, lo veían igualmente posible. La facilidad con la cual había sometido a todos sus rivales, tanto en Australia como en Andalucía, así lo atestiguaban. Frente a sus capacidades físicas estarán las inmensas dudas que siempre ha ofrecido su solidez en una competición de tres semanas (teóricamente despejadas con su victoria en la Vuelta a España 2009, pero aún sin ratificación) y el recorrido de la ‘Grande Boucle’ en 2012, con casi cien kilómetros de contrarreloj tremendamente perniciosos para sus opciones.
Más allá de cuestiones que sólo podrán ser disipadas en julio, aparece una incógnita cercana con esta París-Niza, en principio no contemplada en su calendario (planteado como eminentemente español) pero incluida a raíz de sus excelentes prestaciones. Su nivel en la crono fue digno, pero no brillante (41º a 30” del ganador, Gustav Erik Larsson); su papel hoy en los abanicos, más que notable. Su gama de rivales en la lucha por la general de la carrera se ha reducido, con apenas Wiggins y Leipheimer en su nivel, y Van Garderen, Jeannesson, Spilak y Kiserlovski en una segunda fila. Y las seis jornadas restantes, con tres finales en cuesta consecutivos (a partir de mañana se afrontarán Le Lac de Vassiviére -3º-, Rodez -3ª- y Mende -1º-), dos jornadas de media montaña y una cronoescalada postrera al Col d’Eze, le son considerablemente favorables.
Quizá sea un buen momento para seguir apuntalando su rascacielos de expectativas… e incluso añadirle un par de pisos más desde los cuales otear París.