Por qué Mikel Nieve en Suiza

Meta de la séptima etapa de la Vuelta a Suiza. Michael Albasini ha cruzado hace algo más de un minuto, añadiendo una muesca más a ese revólver que con tanto acierto ha disparado en 2012 después de tenerlo todos estos años discretamente oculto en la faltriquera, y aparece un grupo con Mikel Nieve, Fränk Schleck y Levi Leipheimer. El navarro aprieta los dientes ante la indolencia de sus compañeros de aventura: ¡segundo! 4 puntos para el Ránking del UCI World Tour. De haber sido más vago, Nieve quizá hubiera sido cuarto, sumando sólo 1 para una balance donde actualmente hay 42, sin contar los que está recabando en Suiza.

Euskaltel lo pasó mal este invierno para entrar en el UCI World Tour. El Ránking de Mérito, ese galimatías de criterios incomprensiblemente privados, penalizó mucho la ausencia de ‘killers’ en su plantilla. Sólo cuatro de sus corredores sumaban más de 10 Puntos de Mérito y uno de ellos, Koldo Fernández de Larrea, se marchó a Garmin. Las incorporaciones aportaban, en total, 3 exiguos puntos. El valor final de su plantilla 2012 se quedó en 460 Puntos de Mérito, de los cuales 282 venían de Samuel Sánchez. Con estas cifras, Euskaltel entró por los pelos en la zona del Ránking que daba derecho a ser considerado por la Comisión de Licencias para integrarse en la primera división. Los ‘naranjas’ pasaron el trámite, pero el susto se quedó en el cuerpo.

¿Por qué Mikel Nieve en Suiza? Por eso.

A pesar de su 10ª posición en el Giro de Italia, obtenida de manera brillante por cuanto no llegó haciendo la goma sino a través de la valentía, Mikel Nieve no correrá ni Tour de Francia ni Vuelta a España esta temporada; en lugar de ello, está afrontando Suiza y después hará Polonia y las clásicas WT de Canadá. No ha trascendido ninguna explicación oficial, pero se puede adivinar una que mezcla deporte y guarismos. En el Tour, Samuel Sánchez llevará a su bloque tradicional con Egoi Martínez o Gorka Verdugo; en la Vuelta, Igor Antón parte de líder indiscutible y tendrá el respaldo de Mikel Landa, cuyo debut promete ser llamativo. Llevar a Nieve a cualquiera de estas dos carreras supondría someterlo a un rol secundario; en un calendario alternativo, el leitzarra puede ejercer de primer espada y ser de utilidad para el equipo consiguiendo resultados… y puntos.

Actualmente, Mikel Nieve tiene en su haber 27 Puntos de Mérito: 7 por la etapa de Gardeccia del pasado Giro de Italia y 20 por el Ránking World Tour unificado 2011. Su actual cantidad de puntos acumulados para el Ránking WT 2012 le garantizan al menos 10 Puntos de Mérito al final de temporada; ser 5º en la general final de Suiza (su posición actual) y tener una actuación similar en Polonia situaría su recuento en 148 puntos WorldTour, lo cual le haría sumar hasta 50 Puntos de Mérito más. Eso sin contar con que sus prestaciones sean mejores, o con cuánto pueda conseguir en los GP de Montreal y Québec. Aunque parezca un sinsentido a bote pronto, el calendario de Mikel Nieve en lo que resta de 2012 puede ser de gran ayuda para ese hipotético Euskaltel-Festina de 2013.

Foto: Iraia Calvo

Una etapa de culto

No ha sido la más espectacular, por cuanto hemos visto carreras mucho más duras, repletas de pajarones, perladas de ataques épicos… Tampoco la más significativa, por cuanto ésta no es una prueba que marque la temporada, si bien es cierto que suele sellar antes y después en las carreras deportivas de quienes triunfan o fracasan en ella. Pero la jornada de hoy del Critérium du Dauphiné, con inicio en Saint-Alban-Leysse y final en Morzine tras 167,5 kilómetros en los cuales se superaban seis puertos, incluyendo los míticos Colombiére (1ª) y Joux Plane (HC), ha estado llena de detalles y actuaciones que acentúan sensaciones

1. Sky calentando en el rodillo

Antes de la salida, en previsión de la batalla que se desataría de inicio con la subida al Col de Plainpalais (1ª). No se equivocaron los británicos: la lucha en ese primer puerto fue importante, y generó una fuga potente y cortes en el pelotón.

2. El abandono de Andy Schleck

El luxemburgués se bajó a los 67 kilómetros tras circular descolgado desde el principio, rebasando la línea del patetismo. No es una cuestión de sufrimiento por su arrogancia ignorante, o ignorancia arrogante; va algo más lejos. Sufre las consecuencias de meses de mala planificación, falta de tensión y escasa mentalidad competitiva. En este Dauphiné ha demostrado no estar bien a ningún nivel: su estado de forma es poco esperanzador, parece frágil mentalmente. Y, por si fuera poco, sufre problemas de salud, con una rodilla renqueante por un percance en Sierra Nevada y el costado derecho dolorido tras su caída en la ‘crono’ del pasado jueves. Demasiadas malas vibraciones juntas.

3. La exhibición de Sky

Controló la etapa y echó abajo la potente fuga de Feillu, Machado y compañía, ayudado al final de dicha labor por un ambicioso Lotto. Luego, su dominio tiránico en el Joux Plane recordó al US Postal de Lance Armstrong, con Edvald Boasson Hagen ejerciendo de rodador-triturador en sus compases iniciales al estilo de Pavel Padrnos o George Hincapie y cuatro ‘galácticos’ en el grupo de nueve favoritos que llegó a coronar unido el mítico puerto. Un Michael Rogers desconocido, ofreciendo las mejores prestaciones de su vida en montaña; Richie Porte, abstracción eficaz; Chris Froome, tan fácil… Tal fue la sugestión, el revival, que incluso Haimar Zubeldia estuvo a cola  de ese grupo de privilegiados, recordando al de Euskaltel.

4. El ímpetu de Cadel Evans

El vigente campeón del Tour de Francia no se resignó ante la aplastante superioridad de Sky en el Joux Plane. Atacó en el inicio del descenso y no logró hacer hueco, perjudicado por la bondadosa pendiente inicial de éste; probó de nuevo en su parte final, y ahí sí que logró hacer hueco. Se jugó el físico en cada curva de la peligrosa travesía hacia Morzine; Sky debió ralentizar para no arriesgar el suyo. A la postre, Evans apenas sacó unos segundos de renta, migajas; pero consiguió algo más relevante, enseñando los dientes y las ganas de ser un campeón que prometen que no será un elemento pasivo en julio.

5. El desgaste de Evans y Sky

Vástago indeseable de sus respectivas actuaciones. Decía Manolo Sáiz en Twitter que este Tour huele al del 96, y explicaba que «la exigente lucha Indurain vs ONCE nos sometió a un desgaste excesivo«. Aquella campaña, la batalla en el entonces llamado Dauphiné Liberé mermó tanto a los contendientes que sólo tres de los 10 primeros clasificados del Tour de Francia habían pasado por él. 1º y 2º, Riis y Ullrich, venían de la Vuelta a Suiza. En 2012, los beneficiarios de este factor, el desgaste del individuo Evans y el colectivo de Wiggins, pueden ser Robert Gesink, Alejandro Valverde o Levi Leipheimer.

6. La presentación en sociedad de Nairo Quintana

El colombiano de Movistar Team está llamado a ser uno de los mejores vueltómanos del mundo de aquí a unos pocos años; lleva demostrándolo desde su victoria en el Tour del Porvenir de 2010 o la Volta a Catalunya del año pasado, donde brilló con el maillot de Colombia. Movistar le reclutó este invierno y en Murcia se explicó por qué, pero para meterle en el saco de los jóvenes superclases donde sólo caben tres o cuatro elegidos le faltaba una actuación de relumbrón… Y ha sido aquí, en Morzine, donde ha revindicado su cuerpo de insultante juventud (22 años) a pesar de su apariencia curtida y esas maneras de cafetero humilde y prudente. Salvo sorpresa no estará en el Tour, está fuera de la preselección, pero después de su exhibición podemos empezar a pensar en sus posibilidades de cara a la Vuelta y las grandes rondas de un futuro próximo.

En definitiva…

A la vista de todos estos detalles apuntados hoy, parece seguro que ésta es la etapa a la cual nos referiremos una y otra vez en un futuro para explicar por qué los ciclistas hacen rodillo antes de cada carrera de inicio intenso, cuál es la razón de que Andy Schleck no trascendiera a la historia del ciclismo, por qué recordamos a Cadel Evans, qué fue aquel revolucionario equipo Sky, cuál fue la clave del Tour 2012, dónde iniciaron las páginas doradas de la leyenda de Nairo Quintana. Esta séptima etapa del Critérium du Dauphiné ha sido una etapa de culto. Una de esas jornadas que explican ‘per se’ por qué el ciclismo mola tanto.

Fotos: Movistar Team, Team Sky

Talento español exiliado y exitoso

Mientras España, en su concepción de empresa-estado, es amenazada de rescate, víctima de recortes y paciente de regomeyos, los ciclistas españoles se revindican fuera de nuestras fronteras, en calendarios de nivel bajo y encuadrados en equipos de tercera donde escasean los medios pero al menos abundan las esperanzas. Porque, dado que en España sólo existan cuatro equipos profesionales y tres continentales y tenemos agujeros de 44 días sin competición en pleno apogeo de la temporada ciclista, no queda sino hacer la maleta

Uno de los casos más destacados lo presentamos el pasado mes de abril: Óscar Pujol y Vidal Celis, ambos sin equipo tras haber militado en la máxima categoría en los últimos años, se marchaban a la aventura persa. Esta semana han confirmado que no fue, ni mucho menos, una mala decisión: en el modesto Tour de Singkarak, con su Azad University Cross, el vallisoletano ex Cervélo ha pasado tres días en fuga que ha relatado al detalle en Twitter y su página web.

El rédito de este arrojo consiste en una victoria de etapa y el liderato provisional de la carrera a dos días de su conclusión. También en una bonita experiencia, un apreciable saldo de ilusión… y puntos para el famoso Ránking de Mérito. El triunfo parcial en la pequeña ronda indonesia aporta 1 punto, al cual se sumarán 3 más si el vallisoletano logra adjudicarse la general. El balance podría incrementarse si Pujol realiza buenas actuaciones en otras pruebas del UCI Asia Tour: clasificarse entre el 6º y el 15º lugar se paga con 5 puntos, y el top5 con 20. Sin embargo, es complicado llegar a esas posiciones a golpe de carreras .2 como Singkarak. La clave para auparse a lo alto de esta tabla estará en la Vuelta al Lago Qinghai (julio, 2.HC) y las dos Vuelta a China (septiembre, 2.1), que repartirán puntos de verdad y a mansalva…

Mientras Pujol y Vidal Celis (las dos jornadas que restan en Signkarak se prestan a que luzca su esprint) se marcharon a Oriente, Víctor de la Parte optó por quedarse en Europa y recaló en el SP Tableware griego, donde coincide con Joaquín Sobrino, también ex corredor de Caja Rural. Si bien el asturiano ya ha disputado un apreciable calendario con el conjunto heleno, e incluso nutrió su palmarés con una victoria de etapa en la Vuelta a Algeria, el alavés debutó hace apenas una semana con sus nuevos colores en la Vuelta a Rumanía.

Los resultados no se han hecho esperar para De la Parte, que hoy se ha impuesto en la etapa reina por delante del curtido croata Matija Kvasina, para el cual la ronda rumana es el principal objetivo de la temporada dado que compite para un equipo oriundo, Tusnad. Si bien el nivel no es excesivamente alto, con las jóvenes promesas locales como Andrei Nechita y los ucranianos de ISD como cabezas de cartel junto a SP Tableware, el terreno no era desdeñable: un final en alto a unos 2100 metros de altura sobre el nivel del mar, tras ascender 1600 en los últimos 30 kilómetros y rampas de más del 10% en los compases finales de la ruta.

Completó la jornada de victorias españolas modestas José Antonio Carrasco imponiéndose en la primera etapa del GP Abimota, una carrera teóricamente portuguesa pero cuya jornada inaugural ha transcurrido entre Salamanca y Ciudad Rodrigo. El madrileño de Gios-Deyser, modesta escuadra ‘rosa’ de financiación greco-española (¿prima de riesgo?), logró imponerse al esprint a su coequipier Francisco José Pacheco en una prueba donde también participan, entre otros, los continentales españoles Orbea y Burgos BH.

Ha sido, en definitiva, un día para la revindicación del talento español, modesto y exiliado por la carestía en la cual se haya el panorama ciclista nacional. ¿Significan las actuaciones de hoy que Pujol, Carrasco o De la Parte tienen nivel para estar en el UCI World Tour? Por sí solas, no. Pero sí dan lugar a una conclusión: quien se anime a sacar a las carreteras una escuadra de categoría Profesional no lo tendrá difícil para ensamblar una plantilla de buen nivel a base de españoles.

Foto: tourdesingkarak.com

Estará en el podio del Tour, por los kazajos

En la primera etapa en línea del Critérium du Dauphiné, Samuel Sánchez cruzaba la meta 24 minutos tarde, roto, protegido por Ricar García y Pello Bilbao, jóvenes abnegados a quienes le toco mantener al Cid naranja montado en su Babieca marca Orbea, antes de que se bajara y rompiera en dolor. Siete minutos antes, Dan Martin hacía lo propio, pero en solitario, acusando el temor de no poder debutar este verano en el Tour de Francia, donde sería un ‘outsider’ relevante. Catorce minutos antes que el corredor de Garmin había llegado Andy Schleck, complacido en el desafío a su teórico jefe Johan Bruyneel, que envainó su autoridad contundente en el comunicado de prensa de RSNT asegurando al luxemburgués su hueco en el ‘nueve’ de la escuadra para el Tour. A su lado, charlando, Alexandre Vinokourov

… Y con tres minutos de diferencia positiva, a las 16:27, Cadel Evans triunfaba en la meta de Saint-Vailler con un esprint sobresaliente, 250 metros cara al aire y de pie, tras casi un kilómetro en cabeza del grupito de fugitivos surgido de un ataque pícaro a 5 kilómetros del final. Segundo fue Jérôme Coppel, el que lanzó la primera piedra de esa fuga definitiva; y tercero, incapaz como el francés de remontar al poderoso vigente campeón del Tour de Francia, un aspirante a sucederle en el palmarés llamado Andrei Kashechkin (1980, Kzyl Orda).

Tiras, aflojas y luchas de poder

No es un hombre que necesite demasiada presentación, pero nunca está de más recordar su peculiar historia. Llegó a Europa con 18 años y usurpó su hogar adoptivo a Dimitry Murayev; hizo carrera en escuadras de diverso pelaje como Domo, Quick Step o Crédit Agricole hasta llegar a militar junto a su compatriota y referente Vinokourov en el último Liberty Seguros de Manolo Sáiz, transformado después de la Operación Puerto en Astaná por obra y gracia de los contactos de ‘Kash’ y ‘Vino’ en las altas esferas políticas y económicas de Kazajistán. Llegó después la apoteosis de septiembre de 2006, esa Vuelta donde el dúo derrotó a Valverde, tras la cual Vinokourov definió a Kashechkin como su «amigo» y «sucesor«. Dos bolsas de sangre mal transfundidas después, la exitosa pareja dejó de poder verse. Andrei pasó a ser «un riesgo« para Astaná.

En verano de 2011 sus caminos se cruzaron de nuevo en la convulsión. Vinokourov se rompió disputando el Tour de Francia en el que pretendía realizar su última gesta deportiva para postularse como héroe de la patria. En ese momento aparecieron, hábiles, Andrei Kashechkin, marginado en Lampre y víctima de un ataque de patriotismo, y el jefe comercial del conjunto Astaná, hombre fuerte dentro del ‘holding’ empresarial público Samruk Kazyna y ex luchador Aidar Makhmetov, competidor directo de ‘Vino’ en la escalada hacia lo más alto de la república presidencialista asiática. Ambos, ‘Kash’ y Makhmetov, se convirtieron en aliados de conveniencia con un objetivo común: hacerse con el Team Astana, derrocar a Vinokourov para medrar, uno en el campo deportivo y otro en el político, aprovechando su convalecencia y la caída en desgracia de su gran valedor en la oligarquía nacional, Daniel Akhmetov, expulsado del gobierno por presunta corrupción.

Se desarrolló una guerra fría en la cual una trinchera anunciaba el ocaso de la contraria mientras ésta se defendía aludiendo a los pobres resultados del enemigo. Para prevalecer, Kashechkin contrató al prestigioso técnico catalán Jaume Mas, que debía ayudarle con la aerodinámica y a batir el récord kazajo de la hora. Finalmente, el proyecto de revindicación quedó en agua de borrajas y todo desembocó en una tregua tensa para la cual este Critérium du Dauphiné supone un hito: es la primera vez que ‘Kash’ y ‘Vino’ coinciden en una carrera como coequipiers desde el infausto Tour de Francia 2007.

Propaganda post soviética

La tregua no significa, claro está, que la guerra haya concluido. Los protagonistas de la contienda siguen teniendo animadversiones y alianzas, intereses y ambiciones. Y para muestra está el vídeo, un reportaje de quince minutos rodado por ‘una televisión francesa’ que se emitió el 18 de Diciembre pasado en la televisión pública kazaja durante los festejos del vigésimo aniversario del país… Un ejercicio de propaganda pura en torno a la figura de Andrei Kashechkin, retratado como un Alexey Stakhanov de la bicicleta, moderno, magnánimo y excelente, que a base de esfuerzo denodado y técnicas vanguardistas va a lograr honrar a su querida patria.

El vídeo no tiene desperdicio y recurre a todas las figuras halagógicas típicas, habituales en un país cuyo presidente es retratado junto al satélite que lanzó a la órbita terrestre. Inicia con imágenes de la opulencia monegasca en la cual vive inmerso Kashechkin, jugando al golf vestido con el maillot de Astaná, retratado jovialmente junto a Armstrong o paseando en un entorno ‘chic’ con su esposa Nadja; describe sus entrenamientos («todos los días recorre 200, 300, 400 o 500 kilómetros«); o entrevista a su médico personal, Stéphane Bermon, para que éste afirme que el ciclista kazajo tiene unas «cualidades físicas excepcionales«, ideales para «ganar el Tour, la Vuelta o el Giro«.

Tras unos cortes de Kashechkin pedaleando en un balcón, nadando en una piscina paradisíaca o tomando café con la dueña del gimnasio de alto standing donde tonifica su cuerpo, la aparición de la viuda de Andrei KivilevGracias a él, a sus gestos, tengo la sensación de que mi marido sigue presente«) y de su ‘amigo’ Aidar Makhmetov («Andrei fundó Astaná junto a Vinokourov junto a 2006; por tanto es una parte esencial de éste y es lógico es que esté en él«) dan el transfondo humano necesario para erigirse héroe de un pueblo deprimido por el totalitarismo. Para mayor identificación de éste con su nuevo ídolo, la voz en off apostilla otra frase estajanovista: «A partir de ahora el equipo va a cambiar progresivamente, a reforzarse. La prioridad: ganar, ganar y ganar limpiamente«.

Abundando en ese aspecto, el dopaje ocupa uno de los puntos culminantes del reportaje, con ‘Kash’ abominando las trampas y aseverando que el ciclismo «debe ser limpio y estar totalmente libre de dopaje. De garantizar que en Astaná estamos limpios se ocupará un doctor de gran prestigio en Europa«; el ya citado Bermon, que apostilla: «La condición sine qua non para que yo esté aquí es que nadie se dope«. El vídeo concluye con una larga toma de Kashechkin pedaleando y el primer plano de sus gafas de sol a ritmo de Coldplay (¡nada de Goran Bregovic ni Mahalageasca!); pero, antes, la voz en off deja constancia de un compromiso lapidario: «Andrei promete estar en el podio del próximo Tour de Francia… Por los kazajos«.

Foto: Team Astaná

Especular es de humanos

En el ciclismo actual, una semana sin carreras es una semana de habladuría, rumores y mehandichoqués. Más si estamos en junio, han pasado el Giro y las clásicas, los primeros balances aparecen y los protagonistas no rehuyen exponer en público sus problemas y rencores.

Ejemplo paradigmático de esto es Miguel Madariaga, presidente de la Fundación Euskadi y vigente mánager del equipo Euskaltel, que el pasado jueves contó en Marca cómo el nerviosismo se había asentado en la escuadra durante el Giro por la incertidumbre ante un futuro que no depende de él. De paso, Madariaga dejó un nuevo capítulo en su guerra abierta contra los representantes de corredores (contra algunos más que contra otros, en realidad) llamándoles «buitres«; una concepto que intenta inculcar a todos los ciclistas que pasan por la Fundación, a quienes recomienda no tener mánager para no hacer las cosas difíciles. Queda la duda del altruismo de su consejo

Como siempre, por otra parte. ¿Es un acto de inocencia que Paolo Bettini recomiende a Nibali ir a la Vuelta y, una vez allí, no intentar ganar la general? Eso hizo, y desató la guerra: Vincenzo Nibali aseveró que Liquigas pasaba de la opinión de sus corredores, mientras la dirección técnica ‘verde’ comentó de una manera casi sarcástica que disfrutaría de un mes de concentración en altitud entre agosto y septiembre en Estados Unidos, destino al cual quiere encaminarlo Liquigas pensando por los intereses comerciales de la bicicletera Cannondale, que son lo suficientemente fuertes para apartar a Nibali de la gran ronda española pero no como para mantener actualizada la versión inglesa de su web. Quizá sea una cuestión de puntos, de esos que ha revelado hoy Cigesma.

Volviendo a Liquigas, sobre ellos versa hoy la ración de especulación de Gazzetta, baluarte de la rumorología del ‘mercato’ ciclista. La salida de Nibali a Astaná se da por hecha (la describieron con todo lujo de detalles, cena con Vinokourov incluida, el jueves): le acompañarían Vanotti, Agnoli y Szmyd, mientras Oss marcharía a BMC; continúan Basso y Sagan, y llegarían a la escuadra ‘verde’ De Marchi (Androni) y Brambilla (Colnago).

Perfilado el ‘roster’, quedaría por cerrar la financiación: Liquigas cesa el patrocinio este invierno, Ristora y Cannondale tienen contrato en vigor, pero aún no hay un primer espónsor. Éste podría ser Saxo Bank, que llegaría mediante fusión con la escuadra de Riis: tema complicado por la naturaleza de ambas estructuras, más aún si se pretende incluir en el trato a Contador y el fuerte patrocinio de Specialized. Se habló también de Geox, la firma que dejó tirados a Gianetti, ‘Matxin’ y Cobo el pasado mes de octubre; Venezuela, que estuvo a punto de recoger aquella escuadra que acababa de ganar una Vuelta a España, podría inyectar más dinero al Androni de Savio para subir al World Tour…

¡Basta! Suficiente por hoy. Los aficionados nos quedamos perplejos. ¡Cuánto combustible para nuestra imaginación en unos pocos días, en unos pocos párrafos! Tiene su punto, en verdad, por cuanto es en cierto modo entretenido elucubrar qué pasaría si Euskaltel bajara a Profesional y tuviera que dejar marchar a Samuel Sánchez para equilibrar el presupuesto; o cómo se repartirían el calendario Contador, Basso y Sagan; o imaginar esa cena en Milán con Nibali, el trascendente Vinokourov, el mánager Alex Carera y el ‘hombre de confianza’ de la empresa gasera Samruk Kazyna.

Pero no perdamos la perspectiva: la mayoría de estas informaciones suelen provenir de filtraciones interesadas que los emisores quieren hacer públicas por su juego, los periodistas publican (publicamos) porque son novedosas y los lectores degluten por atractivas. Mientras, la UCI se remite al 1 de Agosto, la fecha a partir de la cual se pueden hacer oficiales los traspasos de corredores. Por fortuna mañana inicia el Dauphiné. Rueden las bicis, que eso es lo que de verdad nos gusta.

La moneda

¡Qué triste ha sido el Giro de Italia!

Cruz. Una ‘corsa rosa’ descafeinada y mediocre. Los favoritos locales, habituales tiranos magníficos como Basso (decadente, mermando inútilmente a Liquigas) y Scarponi (romo y abandonado por su escuadra) no se comportaron como tales, pretendieron tomar las riendas pero, presos de sus limitaciones físcas, las dejaron sueltas para que se encabritaran la imaginación y las posibilidades de corredores de tercera fila en el escalafón de los vueltómanos.

Algo así confesó Hesjedal, noruego-canadiense que sólo se vio capaz de ganar el Giro a partir de Rocca di Cambio, cuando se vistió de ‘rosa’ sin exhibirse un ápice. Hesjedal: uno que había conseguido sólo tres victorias en sus diez años de carrera deportiva, de las cuales la más notoria era un final en alto de la Vuelta a España en Velefique, conseguida gracias a una agónica fuga donde su compañero de fatigas David García Dapena equivocó su esprint al confundir la pancarta de la Montaña con la meta.

A su vera en el podio estuvieron dos ciclistas carentes de la enjundia exigible para estas lides. A ‘Purito’ se le estuvo augurando el derrumbe durante dos semanas. Este no sucedió porque el catalán fue defensivo y se preocupó de revestir los cimientos de un puesto de podio que supo a poco porque quizá ésta sea, haya sido, su única ocasión para ganar una gran vuelta. Thomas De Gendt, por su parte, siguiendo una línea parecida, se escondió 19 días y apareció los dos últimos para aprovechar las dudas de los favoritos despanachados y una crono propicia. Tres favoritos sin pedigrí, de tres equipos que jamás habían tenido un hombre en el cajón de una ‘grande’, encaramados a un podio que debería ser sagrado pero estaba desnaturalizado por la ausencia de italianos por vez primera desde 1995…

… Y sin embargo, no es menos cierto que el pedigrí en el ciclismo no suele venir de nacimiento, sino que se adquiere a base de actuaciones de mérito, bien sea por inteligencia o por arrojo. De Gendt tiene de lo primero y de lo segundo; es capaz de aguardar y también de lanzarse a lo loco para regalarnos jornadas históricas como la de Stelvio, donde un ataque en el cemento final de una vertiente inédita del Mortirolo fue el pistoletazo de salida para un frenesí victorioso al que poco faltó para terminar en proeza épica. Tres cuartos de lo mismo se puede decir de un ‘Purito’ Rodríguez al cual pocos veían capaz de sobrevivir a la acumulación de esfuerzos tan brutal que plantea un Giro. El catalán no sólo subió al podio, sino que ganó dos etapas, compartió (?) otra con Rabottini, destronó a Cavendish en la Regularidad, despertó el alma chovinista y apasionada de la afición española e hizo gala de un estatus muchas veces refrendado y otras tantas ignorado: es uno de los cinco mejores ciclistas del mundo.

Hesjedal quizá no tenga una lista de méritos tan exhuberante como la del ciclista de Katusha, pero en este Giro ha demostrado que no es una casualidad ni un ‘sputnik’ destinado a retirarse en el anonimato. Fue la punta de lanza de turno de Garmin, un armario sin trajes ni trapos donde el nivel medio es la máxima virtud, e hizo valer el cálculo de la mente del mánager Jonathan Vaughters y sus delegados en Italia, Alan Peiper y Bingen Fernández. Casi naufraga camino del Stelvio, donde la guerra psicológica se volvió en su contra imponiéndole una ‘maglia rosa’ que no vestía; pero allí estuvieron Stetina y, sobre todo, Vandevelde para impulsarle a conquistar el Giro en la crono. Probablemente no vuelva a ganar otra gran vuelta, pero lo cierto es que con esta ya le vale para hacer historia.

Las posibilidades de estos tres esforzados de la ruta fueron transmutadas en realidades cuando se comprobó la aflicción de Scarponi y Basso. El varesino ejerció un patronazgo aparente, pero no lo concretó por pura impericia en el demarraje, síntoma inequívoco de un declive lógico (¡35 años!) y dramático para Liquigas, que tuvo una buena noticia en la emergencia de Damiano Caruso, heredero de la mirada del ‘killer’ Danilo Di Luca. ‘Scarpa’, por su parte, habló en el Stelvio pero no fue capaz de hacer callar al Giro. La ‘corsa rosa’ llegó encabritada a la crono de Milán porque nadie afirmó las riendas de sus contendientes, vueltómanos emergentes con ganas de poner lustre a su palmarés. Cara.

¡Qué emocionante ha sido el Giro de Italia!

Foto: This is Our Sport

Si os ha gustado este ejercicio de simetría, os recomiendo ‘El sueño de los héroes’, de Adolfo Bioy Casares

Las cábalas ante la crono decisiva

Decían los organizadores del Giro que éste de 2012 era un recorrido equilibrado, pero las cuentas no salían. ¿Qué clase de equilibrio era ése, con nueve puertos de primera y apenas 40 kilómetros de contrarreloj individual?

El tiempo ha dado la razón a Acquarone y los suyos. Tras la espectacular gesta de De Gendt ayer camino del Stelvio, hay cuatro implicados en la lucha por el podio final de la ‘corsa rosa’: dos escaladores, como ‘Purito’ y Scarponi, y dos vueltómanos, Hesjedal y De Gendt, cuya calidad diferencial reside teóricamente en la contrarreloj. Ante sí tienen 30 kilómetros completamente llanos en Milán y alrededores para medir fuerzas, cualidades, y configurar definitivamente la clasificación general de un emocionante Giro de Italia.

¿Qué puede pasar?

Por el momento, como podéis ver al final del artículo, ‘Purito’ Rodríguez es líder con 31″ sobre Hesjedal, 1’51» sobre Scarponi y 2’18» sobre De Gendt. Traduciendo esta diferencia a referencia, el catalán puede permitirse ceder 4,5″ por kilómetro con el belga, menos de 4″ con el italiano y 1″ con el canadiense. Y, si bien la calidad como contrarrelojista de ‘Scarpa’ es escasa y promete descabalgarle del cajón para configurar el primer Giro sin italianos en el podio desde 1995, tanto De Gendt como Hesjedal son considerados como buenos rodadores

En el caso de Hesjedal, de momento, es una cuestión casi de mito, alimentado concienzudamente por el canadiense en los últimos días. En realidad, ha quedado entre los 20 primeros de una crono de más de 20 kilómetros encuadrada en el World Tour sólo en tres ocasiones en su dilatada vida deportiva. De Gendt, en cambio, ha realizado cinco prestaciones del género en cuatro años, además de haber rayado a gran nivel en otras citas contra el reloj. Curiosamente el belga no ha ganado ninguna crono en profesionales, mientras una de las tres victorias que luce el líder de Garmin en su palmarés llegó en el Campeonato de Canadá CRI 2007. ‘Purito’, por su parte, jamás ha ganado una crono ni se ha clasificado 20º o mejor en una de más de 20 kilómetros de categoría WorldTour.

Sin embargo, esta no es una contrarreloj al uso, sino la última de una gran vuelta; una especialidad en sí misma, por cuanto la capacidad de expresar el talento de rodador se subordina a las fuerzas necesarias para ello. Y, tres semanas después, éstas escasean. Ahí puede radicar la fortaleza de Scarponi, 9º y 16º en las cronos finales de los Giros de 2010 y 2011. También la de Thomas De Gendt, quien fue nada menos que 3º en la crono final de la única gran vuelta que había disputado hasta ahora, el Tour de Francia 2011.

Hesjedal y ‘Purito’, por su parte, tienen precedentes negativos en esta suerte. En el Tour 2010, donde ambos se jugaban una posición de privilegio en la general, realizaron sendos malos ejercicios en la crono de Pauillac, rara por cuanto fue alterada por el viento pero de resultados incontestablemente poco halagüeños. Hesjedal fue 51º, a 6’40» de Cancellara, peor incluso que Andy Schleck; ‘Purito’, desastroso, perdió más de diez minutos. Igualmente mal se desempeñaron tanto el catalán como el canadiense en otras ocasiones, si bien el corredor de Garmin sí cuenta con una actuación positiva con la crono final del Tour de Francia 2008 (11º).

Así las cosas, el pronóstico para esta crono final en Milán es cuando menos reservado. La sensación es que De Gendt es el más beneficiado por el terreno y está muy fuerte, más que sus rivales; pero también es quien parte con un mayor retraso, 2’18» con ‘Purito’ y 1’47» con Hesjedal, que quizá tenga complicado paliar. Por otra parte parece probable que el canadiense adelante al catalán. Y está por ver la calidad del ‘rush’ final del gris Scarponi… Il Grande Giro nos tendrá en el filo del asiento hasta el último segundo.

Edición 11:50 Por «razones de viabilidad», la contrarreloj de Milán ha sido recortada a 28,1 km. Enlace a la noticia en AS.

Clasificación General provisional

1. Joaquín Rodríguez (Katusha)
2. Ryder Hesjedal (Garmin) a 31″
3. Michele Scarponi (Lampre) a 1’51»
4. Thomas De Gendt (Vacansoleil) a 2’18»
5. Ivan Basso (Liquigas) a 3’18»
Clasificación completa

Foto: Koen Miseur – Flickr

¡Que hable Scarponi!

Entre la brillantez de ‘Purito’, la sorpresa de Hesjedal, el patronazgo de Basso y la exhuberancia de Pozzovivo se esconde, opaco, Michele Scarponi. Lleva todo el Giro gris a pesar de su atavío estridente, ese ‘blufucsia’ Lampre en la línea del canon de fósforo del ciclismo italiano inspirador del verde Liquigas, el flúor Farnese, el turquesa Colnago y la bandera venezolana de Androni.

Dicen los números que Scarponi marcha 4º en la general a 1’36” de la ‘maglia rosa’; lo cual indica, al menos, seria solidez. Conservador, el marchigiano no ha encendido aún su mecha, temoroso quizá de dar un petardazo como el de José Rujano, cuyos fuegos artificiales del Col de Joux le quemaron las alas de Cóndor antes de poder siquiera saborear el éter. Aquejado de fiebre, ahora vuela bajo, a 42 minutos en la general que aspiraba encabezar…

Pero estábamos con Scarponi, el único candidato a ganar el Giro que aún no se ha pronunciado más allá de un ataque romo en Rocca di Cambio (le superó Tiralongo, gregario que trece años después quiere hablar en primera persona para disgusto de Kreuziger y quebradero de cabeza de Astaná, la casa de los líos) y unos calambres al final del Passo Giau que por fortuna no le impidieron entrar con los mejores en la meta de Cortina d’Ampezzo.

En los momentos clave se ha encontrado desasistido por su equipo, Lampre, que de cara a este Giro le cortó la cabeza a Petacchi para que sólo él llevara corona. Quizá por eso, por celos de verse sin el símbolo regio, el príncipe Cunego ha orbitado excéntrico y sin dar una pedalada por ‘Scarpa’. Amparado en la juventud y los aires de futura estrella, Diego Ulissi corre un tanto a su bola. Przemyslaw Niemiec, valiosísimo el año pasado para su táctica conservadora, limitada por un pico de forma excesivo y desesperanzada por el dominio de Contador, está bastante por debajo de lo esperado.

A pesar de que leídos de esta manera los hechos apunten a silencio y duelo, aún queda posibilidad de algarabía en las piernas de Scarponi. Sus cualidades de fondista ligero deberían prevalecer en la etapa con final en Alpe di Pampeago; o, quizá, en las 48 herraduras del Stelvio, que espera frío y quizá nevado para ser el juez de la ‘corsa rosa’. Aunque de momento la apariencia diga mutismo, será difícil que Scarponi termine el Giro sin tomar la palabra.

Foto: BettiniPhoto – Lampre

El patrón del Giro

En Cortina d’Ampezzo ganó ‘Purito’ Rodríguez y no hubo diferencias entre los cuatro primeros de la general; apenas uno de los contendientes más destacados por la ‘maglia rosa’, Roman Kreuziger, cedió de manera significativa. Esos son los hechos, lo que se reflejará en las hojas estadísticas y trascenderá con el paso del tiempo, pero quizá sea lo menos importante. Contextualizando la etapa en el total de la vuelta, lo relevante han sido las sensaciones y las actitudes, que han hecho cristalizar lo que decíamos el lunes: Liquigas quiere hacer la carrera dura para jugárselo todo al fondo fisico de su líder Ivan Basso, el verdadero patrón del Giro de Italia.

Hoy los hombres de Roberto Amadio compusieron un monólogo que hubiera sido perfecto de no marrarse el penúltimo ‘sketch’, habitualmente el más brillante, de Sylvester Szmyd. Valerio Agnoli había dejado el pelotón en una treinta de ciclistas subiendo el Passo Duran; Damiano Caruso ejerció de ‘killer’ inconmensurable en Forcella Staulanza y Eros Capecchi por fin cubrió las expectativas rompiendo la baraja al inicio del Giau, último puerto de la jornada cuya bajada llevaría a los corredores hasta Cortina. El número del acalambrado Szmyd quedó vacante, obligando a Basso a asumir su carga y controlar a los cinco rivales que quedaron vivos durante diez kilómetros cuya pendiente rondaba los dobles dígitos.

Se vivió media hora de impás, batalla de nervios y miradas de reojo que no cambiaron prácticamente nada. Probablemente Basso ya había conseguido lo que buscaba, confirmarse como el patrón del Giro, constatar que su dominio crece progresivamente a medida que las jornadas pasan y las fuerzas se consumen, meter miedo de cara a Alpe di Pampeago y Stelvio. Con él viajaban dos invitados incómodos, el ‘rosa’ real y el ‘rosa’ in pectore. El primero, un ‘Purito’ sólido a pesar de la deserción desafortunada de sus coequipiers (Losada y Vicioso claudicaron pronto; Moreno fue con el gancho todo el día, pese a que limitó pérdidas en meta); el segundo, Ryder Hesjedal, augusto y confiado porque sus fuerzas y los 30 kilómetros de contrarreloj final le inspiran los mejores augurios. También estaba Michele Scarponi, cuyo juego conservador le mantiene en la partida pero sólo le ha permitido robar tiempo en una jornada, Rocca di Cambio. Rigoberto Urán y Domenico Pozzovivo completaban el sexteto de supervivientes tras la masacre de Liquigas.

Fue el corredor de Colnago, licenciado en Medicina, quien aplicó un tratamiento de choque a la modorra suspicaz en que se hallaba inmerso el grupo de privilegiados cambiando el ritmo en el último medio kilómetro de subida del Giau. De inmediato amputó a Scarponi, otro acalambrado, y a Urán, superado por las circunstancias. Ambos conectaron de nuevo en el descenso, pero dejaron patentes sus limitaciones.

Terminada la bajada, donde Hesjedal hizo un timido ataque cesado por miedo a dar con los huesos en el asfalto, llegaron los últimos kilómetros llanos y el esprint victorioso de ‘Purito’ Rodríguez, mucho más cerebral y maduro que de costumbre, que pudo franquear la meta en primer lugar y besar emotivamente un crespón negro para homenajear a su paisano Xavi Tondo, de cuya muerte se cumplía hoy un año. Los Movistar, últimos coequipiers del catalán, pueden ofrecerle la general por equipos, que prácticamente sentenciaron hoy gracias a la gran prestación de Intxausti, Pardilla y Brusheghin y el tremendo naufragio de Astaná, cuyos dos líderes (el polémico, Tiralongo, y el legítimo, Kreuziger) cedieron más tiempo del esperado. Mención de honor merecen los hombres de Euskaltel, muy ambiciosos tras el gran triunfo de Ion Izagirre ayer en Falzes, con Mikel Nieve afirmándose los galones con un ataque corajudo y una resistencia encomiable en la carnicería del Giau, donde poco le faltó para empalmar con el sexteto de privilegiados.

Foto: Liquigas Cannondale

Se necesita un equipo fuerte

El pasado viernes por la mañana, en la salida de la 13ª etapa del Giro, Cyclingnews entrevistó a Sylvester Szmyd. «Hasta ahora, los líderes han estado escondidos; pero en realidad aún no ha habido terreno para ellos por cuanto sólo se han afrontado subidas cortas y rutas donde los gregarios podían controlarlo todo. Pero mañana [por el sábado, subida a Cervinia] esto cambiará«, aseveraba. «Habrá gregarios; de hecho, estarán más tiempo en cabeza que sus líderes. Sin embargo, se desatará la batalla entre los grandes en los tres o cuatro últimos kilómetros«.

El polaco, 12 abnegadas temporadas como gregario profesional, sabía de lo que hablaba. Efectivamente, tanto en Cervinia como ayer en Pian dei Resinelli no hubo gregarios que valieran en los últimos kilómetros. A pesar de ello, fueron claves en el desarrollo de la carrera. En la jornada de ayer jugaron en algunos casos el papel de baza táctica, como sucedió con Losada o Petrov que evitaron el trabajo de sus coequipiers por detrás; otros, como Cunego, fueron verso libre.

Sólo dos formaciones realizaron una brega clásica: el Garmin del hasta ayer líder Ryder Hesjedal y el Liquigas de Ivan Basso. Los ‘verdes’ están llevando a cabo en este Giro una labor poco agradecida, controlando una carrera que por lo pronto no es suya. Es más: el resto de conjuntos se aprovechan su trabajo, juegan a ponerles en jaque y dejarles la tostada. «A nosotros nos da igual«, dice Szmyd; «simplemente hacemos nuestro labor. Ya veremos cómo nos ha ido en Milán«. Los rivales son conscientes de la poca ilusión de Liquigas por tomar alternativas desde aquella salvaje jornada de L’Aquila 2010, cuando colocar a cuatro gregarios en la escapada casi les cuesta la carrera por confiar en un Astaná desarmado.

Pero en la táctica monocorde de Liquigas no sólo juega el factor del recuerdo; también la condicionan las características de su líder, el diésel Ivan Basso y su impericia para demarrar. Habla Szmyd: «Debemos jugar de acuerdo con sus cualidades. No es un ‘scattista’, así que tenemos que mantener un ritmo muy alto para que los otros no puedan atacar«. La imagen clásica de la ‘Cabra Polaca’, en cabeza desde que faltan diez kilómetros hasta meta hasta que, restando cuatro, deja a su líder dar el arreón final. Entre tanto, Szmyd adormece las ganas de atacar de otros contendientes; por eso, en algunos foros le llama ‘Cloroformo‘.

Es la estrategia de dirimir todo en el fondo físico, allí donde Basso es mejor, para la cual se necesita, más que en ningún otro caso, un equipo fuerte. Por ello la labor del experto Longo Borghini, el brillante Agnoli, un joven emergente llamado Damiano Caruso, el siempre fiable Szmyd y el hasta ahora decepcionante Capecchi resultan claves para propiciar que el varesino alcance la ‘maglia rosa’. Por lo pronto, sin haber hecho ningún movimiento espectacular, Basso se halla situado en un confortable 3ª lugar en la general, a 1’22» del hasta ahora magnífico ‘Purito’ Rodríguez y a 52″ de Ryder Hesjedal, que en Pian dei Resinelli dio las primeras muestras de [sólida] debilidad. «Creemos que Ivan puede ganar el Giro. Y, si lo hace, será en Alpe di Pampeago o el Stelvio«. Palabra de Szmyd, apostándolo todo a las dos últimas jornadas de alta montaña antes de la crono de Milán.