"Lamentamos el fichaje de Ricco’"

En una estación movida dentro del mundillo ciclista en general, el ojo de uno de los muchos huracanes de polémica desarrollados en los primeros compases de esta temporada se centró en el conjunto Vacansoleil. Los dos líderes incorporados por la formación holandesa de cara a las grandes vueltas, Riccardo Ricco’ y Ezequiel Mosquera, se vieron envueltos en sendos escándalos relacionados con el dopaje. El italiano se practicó un bricolaje sanguíneo que estuvo a punto de llevarle a la tumba. El gallego dio fue testado positivo en un control antidopaje en un resultado aún sin juzgar, siendo por ello apartado de su equipo a los pocos días de conocerse la absolución de Alberto Contador.
Para hablar de estos temas entrevistamos al director deportivo del conjunto neerlandés, Michel Cornelisse (1965, Amsterdam), quien también nos puso de manifiesto otras características del equipo mucho más honrosas que la polémica que lo envuelve. La combatividad, el arrojo y el atrevimiento propios de Vacansoleil son factores que les hacen ser uno de los conjuntos más populares y valorados del pelotón mundial.

Antes de pasar a la transcripción de la entrevista propiamente dicha, conviene reflejar que no hubo en la conversación de la cual emana este texto ningún asomo de tensión. Al contrario, Cornelisse se mostró abierto, dialogante y reflexivo, lo cual es de valorar cuando se tratan en público asuntos tan delicados tanto para su presente como para su futuro.
Vuestro primer año como ProTeam no está siendo ni mucho menos tranquilo…
Sí, hemos tenido un montón de problemas, pero no nos queda sino mirar hacia delante y no pensar más en lo sucedido.
En España existe mucha preocupación con la suspensión de Ezequiel Mosquera y…
Nosotros también estamos preocupados. Ahora mismo sólo nos queda esperar a la decisión de la UCI. No puedo decir nada más allá de eso.
¿No creéis que, suspendiendo a Mosquera, lo estáis señalando como culpable? ¿No hubiera sido mejor mantenerlo activo y compitiendo?
[Duda] Es un asunto muy difícil que concierne más bien al mánager del equipo. Nosotros sólo estamos esperando la decisión de la UCI; cuando la tomen, sabremos qué hacer. Pero ya se sabe, la UCI es muy lenta…
¿Ha habido presiones externas detrás de la suspensión de Ezequiel?
No lo sé. Te repito que este asunto es responsabilidad del mánager; yo sólo soy director deportivo. Pero sí que es la primera vez que oigo eso o algo parecido, así que no creo que sea cierto.
Respecto de Riccardo Ricco’ se ha hablado y escrito mucho, y además el equipo ya ha tomado medidas despidiéndole. Sin embargo, queda una pregunta por responder: ¿os arrepentís de haberle incorporado a Vacansoleil?
[Duda] Ahora sí, por supuesto; pero al principio estábamos muy contentos con él. Todo el mundo debe tener una segunda oportunidad, y él no era una excepción. Basso y muchos otros la han tenido y la han aprovechado; él la recibió de Vacansoleil y la ha malogrado… Así que sólo podemos lamentar su fichaje.
Ciertamente, todo el mundo debe tener una segunda oportunidad. Y Ricco’ parecía estar usándola apropiadamente…
Sí, de hecho a finales del año pasado lo hizo genial: ganó una carrera, consiguió buenos puestos… Estábamos contentos con él y yo creía que él estaba contento con nosotros, pero ha pasado lo que ha pasado.
Una vez Ricco’ está fuera del equipo y de ser sancionado Mosquera, ¿cuál será el plan de Vacansoleil de cara a las grandes vueltas?
Nuestro plan será el de siempre: atacar. Además tenemos buenos corredores, como Matteo Carrara o Johnny Hoogerland, capaces de dar la sorpresa y colarse entre los mejores de la general.
En esta temporada de clásicas contáis con Bjorn Leukemans y Stijn Devolder como líderes del equipo. ¿Creéis que podrán conseguir alguna victoria de calado?
Sí… Además tenemos otras posibles sorpresas como Lieuwe Werstra, o Matteo Carrara para las Ardenas, por lo que considero que sí tenemos opciones de llevarnos el triunfo en alguna gran clásica.
¿Qué resultados debe conseguir Vacansoleil para considerar que su temporada ha sido buena?
Eso es algo difícil de especificar. Podría decir que veinte victorias arrojarían un buen balance, pero una victoria en Flandes o Roubaix podría superar el prestigio de esas veinte victorias si éstas vinieran en carreras de poco nivel. Creo que lo mejor que nos puede suceder es ser combativos, seguir siendo un ejemplo de ciclismo ofensivo… En general, si todos los corredores dan lo mejor de sí mismos podremos estar satisfechos.
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Perfilando la nueva élite del ciclismo

Con un día de retraso y en medio de una tremenda expectación, la UCI ha dado a conocer hoy su ránking de méritos deportivos de los equipos profesionales inscritos para 2011. La importancia de éste ya fue reseñada en su día en esta página: los quince primeros del citado ránking tendrían garantizada su presencia en el UCI World Tour, nuevo circuito de élite del ciclismo, y los cinco siguientes clasificados optarían a ser una de las tres escuadras restantes hasta completar los dieciocho equipos que, en teoría, formarán la primera división.
El comunicado de la UCI, algo obtuso a simple vista, aclara toda esta situación y confirma los cuatro primeros equipos ProTeam: Rabobank, Garmin, Omega Pharma y Sky. El hecho de que sólo confirmen a estas cuatro estructuras dentro de la élite obedece al criterio de que han entrado entres los quince primeros del ránking deportivo y sus condiciones económicas y éticas no ofrecen la menor de las dudas. Los otros once clasificados en los puestos de privilegio (el Luxembourg Pro Cycling Project de los Schleck, HTC-High Road, Lampre, Katusha, Liquigas, Saxo Bank, RadioShack, Vacansoleil, Astaná, Movistar y BMC) deberán esperar hasta el 20 de Octubre a que la Comisión de Licencias examine sus condiciones éticas y económicas para recibir definitivamente su pasaporte a la élite, un trámite que en teoría no debería suponer ningún problema para ninguno de ellos. Por si acaso, y según reporta VeloChrono, los holandeses de Vacansoleil han decidido dejar a Mosquera fuera de su valoración deportiva en lo que constituye una decisión tan inteligente como contradictoria y, por qué no decirlo, algo hipócrita.
Siguiendo con la lectura del ránking, del decimosexto al vigésimo puesto se sitúan cinco aspirantes a la condición de ProTeam que tambíen tendrán que esperar a la revisión de la Comisión de Licencias: Euskaltel, Geox-TMC, Quick Step, Cofidis y AG2R. Por debajo suya quedan otros veintidós equpos que en principio deberán conformarse con encuadrarse en la segunda división, entre ellos el histórico Française des Jeux (que paga su falta de talento y resultados), los australianos de Pegasus Sports (incapaces de atraer grandes corredores con su dinero, en parte por lo opaco de su megalómano proyecto) y los españoles Caja Rural y Andalucía-Cajasur.
La gran incógnita queda ahora fijada en determinar cuáles serán los tres equipos a los que será concedida la licencia ProTeam. En principio, Quick Step debería entrar sobradamente gracias a una ética intachable (problemas con la cocaína de Boonen aparte), a un presupuesto alto garantizado por un patrocinio fuerte que sin embargo cesará a final de temporada y a una histórica solidez y nivel deportivo con Boonen o Chavanel que convertiría prácticamente en un sacrilegio su ausencia en la élite. Por su parte, el equipo Geox-TMC goza de una situación económica privilegiada (patrocinador fuerte y compromiso largo) y un nivel deportivo muy digno que, sin embargo, pueden verse desmerecidos por los problemas de la estructura con el dopaje con casos como los de Ricco’ o Piepoli.
Con respecto a los franceses de Cofidis y AG2R, su situación económica y ética es inmejorable; arrastran, además, una larga historia detrás. Su problema es más bien deportivo, toda vez que ninguno cuenta con ningún aspirante real a victorias o podios en carreras de primer nivel. Sin embargo, hay un factor decisivo que puede catapultarles al UCI World Tour: la ausencia de escuadras francesas entre los quince ProTeams más o menos definidos. Sería, cuanto menos, extraño ver la primera división del ciclismo sin representación del país en que se disputa la prueba más grande de este deporte. Ello hace pensar que al menos una de estas dos escuadras deberían entrar a formar parte del nuevo circuito de la UCI…
… Una circunstancia que podría perjudicar, y mucho, a Euskaltel-Euskadi. El equipo vasco podría verse privado de licencia ProTeam por el mayor potencial de Quick Step y Geox y la conveniencia de contar con una escuadra francesa en la élite. Ello podría venirles bien por cuanto les eximiría de competir en ciertas carreras, como el Giro de Italia, que les suponen un engorro; pero, por otro lado, dejaría en el alero su presencia en el Tour de Francia, objetivo insobornable de la estructura vasca cuya realización quedaría bastante comprometida.
De los veintidós equipos que podrían tomar como máximo la salida en el próximo Tour, dieciocho serán en teoría los ProTeam y cuatro serían componentes de la categoría profesional (donde hipotéticamente estaría encuadrado Euskaltel) invitados por ASO. El problema viene por el hecho de que en dicha categoría habría cuatro escuadras francesas que lógicamente aspiran a esas invitaciones y podrían gozar del favor de los organizadores: Française des Jeux, Saur-Sojasun, Europcar (ex Bouygues Telecom) y AG2R o Cofidis. La pregunta sería si ASO estaría dispuesta a dejar al equipo del cuarto clasificado del Tour de la temporada anterior y la mayor promesa del ciclismo patrio por puro chovinismo. Una encrucijada a la que, esperemos, no se llegue… por el bien de un Euskaltel que, deportivamente, tiene méritos de sobra para estar en la élite del ciclismo mundial.
Os animo a votar en la encuesta que hay a la derecha de la página para determinar cuáles serán los tres equipos que, en vuestra opinión, rellenarán o deberían rellenar los huecos restantes entre los conjuntos ProTeam. A la hora en que publico este artículo se registra una victoria aplastante de Quick Step, un casi triple empate entre Geox, AG2R y Euskaltel… y Cofidis muy atrás con un solo voto de diecisiete posibles

Qué es un Top 10

¿Habéis oído alguna vez aquello de que las preguntas sobre la vida jamás tienen la misma respuesta cuando se les hace a personas distintas? Pues es así. Tal vez una cuestión científica sea unívoca, pero nunca lo es una cuestión vital. A raíz de eso, y como conclusión para la Vuelta a España, hoy la pregunta es… ¿qué ha significado para cada uno de los ciclistas que han acabado entre los diez primeros la gran ronda española ese puesto de honor?
1. Vincenzo Nibali (Liquigas) Lo Squalo ha sido el gran protagonista de las horas posteriores al podio de Madrid. Era lo de menos tras completar una Vuelta casi anónima, cediendo la responsabilidad al resto de contendientes por la general hasta que en Peña Cabarga se hizo con el liderato prácticamente por eliminación y con ello obtuvo algo de atención mediática. Entonces empezó lo difícil para él. En la contrarreloj de Peñafiel casi perdió la Vuelta donde a priori iba a ganarla; pudo respirar tranquilo cuando le birló doce segundos a Mosquera en Toledo y finalmente ganó resistiendo al gallego en la Bola del Mundo. Tras hacerse con la Roja, el primer gran triunfo de su carrera deportiva, Nibali se ha postulado como candidato a rivalizar con Contador y Andy Schleck en el próximo Tour. No le falta calidad y ha mostrado esta temporada tanto en Vuelta como en Giro una solidez notable. Esta por ver, sin embargo, que pueda aguantar en montaña a los mejores del mundo. De cualquier manera, el próximo julio tendrá a su servicio a una gran escuadra como Liquigas que se volcará por su causa. No se puede descartar nada en lo que respecta al rendimiento de la gran esperanza italiana.
2. Ezequiel Mosquera (Xacobeo) La baja de Igor Antón le convirtió en el portador de todo el cariño y las esperanzas del público español, y desde luego ha sabido manejarse en esos términos. Es un escalador puro de los de antes, aunque su candidatura seria a la victoria en la general la presentó en la crono de Peñafiel; luego, en la Bola del Mundo, su corajudo ataque robó el corazón a los aficionados, que ya le identifican con los Escartín, Heras… Ayer por la tarde, Ezequiel confirmó lo que se negaba a refrendar por respeto a su actual equipo y era un secreto a voces: ha fichado por Vacansoleil, donde seguramente se lleve a algún compañero suyo de Xacobeo. Gracias a sus prestaciones en esta Vuelta los holandeses han echado el resto por ficharle. En principio, la escuadra capitaneada por Dan Luijkx se asegura con su fichaje correr la gran ronda española; una cita que se une al Giro, más o menos plausible gracias al fichaje de Ricco’ (ya redimido, es una de las grandes figuras del pelotón italiano), y a la expectativa de acudir al Tour gracias a la calidad de su plantel. De cualquier manera, Mosquera conocerá la élite internacional a sus 34 años gracias a Vacansoleil y, sobre todo, a su trabajo en esta Vuelta.
3. Peter Velits (Columbia) El eslovaco llegaba a esta Vuelta rebotado: no contemplaba competir en la Vuelta a principios de año, pero una lesión en abril le hizo cambiar su calendario. Gracias a esto llegó, vio y triunfó obteniendo un cajón de podio con el cual ni siquiera soñaba en la apoteósica salida de Sevilla. Mostró regularidad, algo inesperado toda vez que, como él mismo reconocía, en las grandes vueltas “un día iba bien y al siguiente mal, siempre”. Tras esto cambia su mente: el mejor de los Velits no sólo puede aspirar a ser un gran clasicómano o un decente corredor de grandes vueltas. Puede ser un líder desde ya para un equipo sin demasiadas bazas para las carreras por etapas como HTC – Columbia. De su techo hablaremos cuando dispute un Tour a plena máquina pensando en la general; por lo pronto, no se avista.
4. Joaquín Rodríguez (Katusha) El escalador catalán llegaba a la Vuelta sin presión después de una dignísima campaña en marzo y abril y un Tour superlativo. Con los deberes hechos, pero también con ambición. ‘Purito’ aspiraba a colocarse como mejor ciclista del mundo y lo ha conseguido, tal y como atestigua el nuevo ránking UCI. Por el camino ha conseguido algo más intangible y, también, más glorioso: se ha situado en la memoria de los españoles gracias a su espíritu combativo y sus ansias de ir siempre a por algo más. Ha acabado fundido, de hecho ha tenido que renunciar al Mundial; pero también ha recibido un tremendo empujón moral que le hará afrontar la próxima temporada con la convicción de que, ya sí, es uno de los corredores más importantes del ciclismo internacional.
5. Frank Schleck (Saxo Bank) El luxemburgués no tenía nada que perder ni que ganar en esta Vuelta. Una actuación discreta no hubiera sido saludada con gestos de asombro, ya se sabe que los Schleck gustan de venir a España pero no precisamente por competición; una sobresaliente, en realidad, tampoco le hubiera supuesto un gran beneficio. Deja su equipo, ya tiene resuelto su futuro como jefe de filas en una estructura creada ad hoc para él y su hermano; no había, en definitiva, una gran motivación para Frank en esta Vuelta que no fuera la honrilla y el salvar un año por lo demás algo opaco. Eso se notó. Al final de la carrera, conforme se fue sintiendo mejor después de dos meses sin casi competir, el mayor de los Schleck sí se mostró más incisivo; antes se movió en la zona gris. Su quinto puesto final ha sido una recompensa a su regularidad y a una seriedad que, por desgracia, no tuvo su hermano.
6. Xavier Tondo (Cervélo) Es uno de los grandes triunfadores de la carrera, a la altura de Velits. El ciclista de Valls jamás había terminado una grande en toda su carrera, y esta Vuelta no sólo la ha concluido sino que ha estado con los mejores e incluso ido a más los últimos días. Ha hecho gala de una inteligente manera de correr que hasta ahora no había mostrado, sin duda aprendida de Carlos Sastre: se dejaba ir cuando demarraban los más fuertes y luego iba recuperando terreno conforme se sucedían los kilómetros de ascensión. Además se le vio fuerte en la crono de Peñafiel, lo cual hace que a partir de ahora sea un hombre a tener en cuenta en las próximas grandes rondas que dispute para luchar por la general. Esto lo han sabido ver los rectores del nuevo Movistar, que cuenta con el catalán como líder para las vueltas de tres semanas de la próxima campaña.
7. Nicolas Roche (AG2R) Como Velits y Tondo, al irlandés este top10 en la Vuelta le sirve para autoafirmarse como futuro corredor de generales. No cabe duda de que es una de las mayores promesas en esta especialidad, siendo que muestra una solidez impepinable en las llegadas en alto y ‘punch’ para las subidas cortas, lo que le habilita para luchar por las clásicas de las Árdenas. Su problema puede ser la contrarreloj, terreno donde se deja más tiempo del deseable. No parece un ganador, pero sí un digno contrincante por el podio de las vueltas de tres semanas de esta década.
8. Carlos Sastre (Cervélo) Qué signfica para él esta Vuelta lo ha dejado claro en su última nota de prensa: el cierre del proyecto Cervélo. Le costó los mejores años de su carrera deportiva alumbrarlo, y lo aparca con un deje de decepción. La época dorada del abulense ya pasó; esta temporada, maratoniana para él una vez que ha hecho las tres grandes vueltas, ha acusado notablemente la pérdida de chispa propia de la edad. La próxima campaña, en el equipo Geox, tendrá la oportunidad de darse un último día de gloria antes de proceder a una digna retirada y subirse a un coche de equipo. En su debe en esta Vuelta: prácticamente no ayudó a su compañero Xavi Tondo, claramente en mejor estado de forma que él.
9. Tom Danielson (Garmin) No se le ha dedicado una línea en las crónicas, y eso es muy sintomático para el ciclista americano. Por un lado, es señal de que siendo regular, sin estridencias, uno se puede encaramar a posiciones de privilegio en una gran ronda. Por otro, es señal de que un corredor como él, simplemente, no engancha. Lleva tres top10 en la Vuelta a España en su carrera deportiva y, sin embargo, nadie parece recordárselos. A sus 32 años quizá no sea tarde para reciclarse en un buen gregario… o a lo mejor prefiere seguir engrosando su palmarés de vueltómano de segunda fila.
10. Luis León Sánchez (Caisse d’Épargne) El murciano cerró. Cerró el top10, cerró la historia de Caisse d’Épargne en las grandes vueltas y cerró su ciclo en el equipo bancario. Llegó a la Vuelta sin responsabilidad, pensando en triunfos parciales y en preparar el Mundial, y tuvo que tomar galones cuando ninguno de sus compañeros fue capaz de dar mejores prestaciones que él en la general. Al final forzó la máquina más de lo deseable para apuntarse su primer puesto entre los diez primeros en una gran vuelta, el camino por el que le ha llevado Eusebio Unzué estos años. Sin embargo, no parece que sea el ideal para él. Veremos qué opinan en su próximo equipo, Rabobank.

La cuerda de Nibali y Mosquera

Nibali y Mosquera. Quedaban cuatro kilómetros a meta, la subida a la Bola del Mundo que se estrenaba en la Vuelta a España en el papel de colofon, el duelo estaba servido y la cuerda de cincuenta segundos empezaba a tensarse y relajarse. El gallego tiraba de un extremo por delante; lo Squalo sujetaba el otro a unos treinta metros de distancia. Había desatado las hostilidades un ataque inclemente de Frank Schleck un kilómetro antes. El luxemburgués se retorcía ahora a la par que el poseedor de la plaza de podio que anhelaba, el sorprendente Peter Velits, y otros dos aspirantes al mismo honor como Joaquín Rodríguez y Nicolas Roche. Todos ellos pecaron de pusilánimes durante el resto de los kilómetros de subida. En los puertos anteriores, donde ninguno llegó a intentar la escapada lejana que podría haber puesto en jaque a Velits, y en la ascensión a Navacerrada que precedía a la Bola, donde se conformaron con seguir la rueda de David García y Roman Kreuziger, los mejores gregarios de esta Vuelta que hoy escurrían sus últimos gramos de fuerza. Mientras, todos esperaban a que algo pasara y Velits respiraba tranquilo porque, efectivamente, iba a conservar su merecido puesto de honor.
Merecido. De merecimientos fue la historia de esos cuatro kilómetros de duelo entre Nibali y Mosquera. Los cincuenta segundos que les separaban podrían haber sido treinta y ocho de no haber mediado el despiste de ayer en Toledo por parte de Mosquera, y eso quizá pesara en los ánimos del gallego. La cuerda que separaba al futuro ciclista de Vacansoleil del rojo era doce segundos más larga y Nibali se aprovechó de ello pare evitar que llegara a tensarse. Reguló con acierto el italiano, que llegó a perder veinte segundos (más los ocho de bonificación extra que tomaría Mosquera) pero acabó por recortar la distancia hasta coger a una decena de metros de la línea de meta la rueda del gallego, que ya no apretaba buscando la general sino que se dejaba una marcha más en previsión de la lucha por la etapa.
Finalmente no hubo tal. Nibali no lo dijo claramente en meta, Mosquera dijo no saber nada y un elegante “si me ha regalado la etapa se lo agradezco”, Álvaro Pino fue menos caballeroso y se enfadó en antena con Chema Abad (presentador de Tablero Deportivo en RNE) cuando el periodista dio por hecho de manera algo impertinente que el italiano había regalado la etapa al ciclista de “su” Xacobeo. La percepción del que escribe fue que Nibali buscaba el triunfo parcial para complementar el de la general de la segunda gran vuelta de Liquigas este año (tres podios en tres grandes, un año fantástico para los ‘verdes’), llegó a rueda de Mosquera y le faltó tiempo para rebasarle, por lo que dejó de esforzarse.
Fue, en todo caso, un final justo. Mosquera no merecía irse de esta Vuelta de vacío, sólo con el segundo puesto de la general en el zurrón; su equipo, Xacobeo, tampoco. Nibali, por su parte, ha sido el mejor durante las tres semanas de esta carrera; poco espectacular, ha estado también poco obligado por sus rivales. ‘Purito’ Rodríguez se desinfló con el paso de las etapas, Frank Schleck despertó demasiado tarde, Velits y el resto de ciclistas del top10 nunca fueron una amenaza para él, Igor Antón se cayó cuando parecía el mejor. Mosquera se dejó 27 de los 41 segundos que finalmente le ha separado en la general en etapas teóricamente intrascendentes; en ellas se separó definitivamente del triunfo que quizá alcance el año que viene. Era de justicia pues que Nibali confirmara su victoria en la gran ronda española en la espectacular subida a la Bola del Mundo, golpe de gracia de una Vuelta a España que supone todo un triunfo para Unipublic.

Bielas en vísperas de la Bola del Mundo

1. Ezequiel Mosquera se ha dejado hoy doce segundos en la meta de Toledo respecto de Vincenzo Nibali, mucho más atento a la hora de seguir la rueda de los más explosivos en un final trampa que había pasado prácticamente inadvertido por lo maratoniano del resto de la jornada. Álvaro Pino, director saliente de Xacobeo, contó en televisión minutos antes cómo había ordenado a sus corredores que llevaran a Ezequiel a cabeza para que pasara lo más cómodo posible los últimos kilómetros. No lo hicieron bien y Mosquera perdió doce segundos que no son diferencia sino síntoma; síntoma de cómo la presión puede un poco con el modesto corredor gallego.
2. Ahora la distancia a recortar respecto de Nibali son cincuenta segundos. Ya sí resulta imprescindible para Mosquera coger bonificaciones en la meta de la Bola del Mundo para enfundarse el maillot rojo de esta emocionantísima Vuelta. Liquigas, por tanto, no pondrá mañana el menor interés en controlar la etapa (es de reseñar que tampoco podría hacerlo dada la relativa debilidad de los ‘verdes’ como equipo), dejará marchar a una fuga grande con opciones de llevar a buen término y ello obligará a trabajar a Xacobeo. Habrá que ver cómo se desenvuelven los hombres de Álvaro Pino. Como guerreros han dado un nivel excepcional; ¿harán lo mismo controlando la carrera?
3. Un factor que hará complicado el control del devenir de la carrera por parte del pelotón será la lucha que se desarrollará por el tercer lugar del podio. Peter Velits ostenta ahora mismo esa posición con unos dos minutos de ventaja sobre un grupo de seis hombres, algunos coequipiers como en el caso de Xavi Tondo y Carlos Sastre, distanciados entre sí por apenas treinta y cinco segundos. Es de esperar que todos ellos le buscarán las cosquillas al eslovaco, que deberá de defenderse con el solitario apoyo de Sitsov y un Van Garderen venido a menos. Ello garantiza una ascensión muy movida a la Bola del Mundo (“Navacerrada con el Xorret de Catí al final”, describió con acierto Mosquera) y también augura batalla desde el mismo banderazo de salida.
4. La lucha por la clasificación por equipos que sostienen Caisse d’Épargne y Katusha, ahora separados entre sí por unoa treinta segundos, también puede resultar clave en la labor de Xacobeo, que podría encontrarse con un aliado excepcional en cualquiera de estos dos equipos en caso de que saliera perdiendo durante la configuración de la fuga del día, por ejemplo introduciendo un hombre menos que su rival en ésta. Esta lógica alianza deportiva, sumado a otras menos lógicas que también podrían darse, quizá desempeñe un papel clave en la resolución de una etapa que promete ser legendaria.

Un diente que puede decidir la Vuelta

Una gran vuelta son noventa horas, pero se decide por insignificantes segundos que suelen corresponder a detalles nimios. Andy Schleck perdió el Tour de este año en una salida de cadena, Fignon cedió el amarillo en 1989 ante Lemond por sólo ocho segundos, a Óscar Sevilla se le escapó el podio de la Vuelta 2003 en una sucesión de problemas mecánicos desastrosos. Hoy, Ezequiel Mosquera ha puesto en discusión el triunfo de Vincenzo Nibali en la general de la Vuelta a España, que parecía garantizado. Un cambio importante causado por detalles. Por un desafortunado pinchazo mal solventado y por una audaz decisión del corredor de Xacobeo – Galicia a la hora de montar su bicicleta.
La contrarreloj de Peñafiel de la Vuelta a España ha sido una de esas grandes jornadas de ciclismo, de las que ponen al aficionado al borde del infarto y a prueba los nervios de los corredores, técnicos, organizadores… implicados en la carrera. Lo que al inicio parecía una contrarreloj cualquiera de una gran vuelta, con Cancellara marcando el mejor tiempo a pesar de sufrir un cierto desfallecimiento en la parte final de la prueba, se acabó convirtiendo en una auténtica esquizofrenia, un maremágnum donde la mala realización de TVE y la no provisión de referencias a los medios por parte de Unipublic jugaron un papel clave para convertir la excitación en confusión.
Se había preparado una contrarreloj llana que, por su trazado, propiciaría tres zonas bien diferenciadas de viento: una primera dirección Norte de unos seis kilómetros, una segunda dirección Oeste de dieciocho y una tercera dirección Este de veintidós. En las primeras horas del día apenas sopló el aire, lo cual dejaba todas estas cábalas en agua de borrajas. Sin embargo, conforme fue avanzando la jornada se levantó un viento fuerte dirección Este que cambió por completo el signo de la prueba. Ahora habría una zona con fuerte viento de cara, pero también una aún mayor con viento a favor que permitiría el desarrollo de una velocidad altísima.
Eso sólo lo supieron leer algunos como Denis Menchov, el primero en montar el plato de 55 dientes (que permite una velocidad punta mayor que el estándar en contrarreloj, de 54) y hacerlo notar en meta. También lo hizo Peter Velits, sorprendente ganador de la etapa que se confirma como gran revelación de la carrera aupándose al podio. Ezequiel Mosquera, el quijotesco escalador de Xacobeo que ha tomado el testigo de Igor Antón como acaparador de las simpatías de los aficionados, puso un plato de 55 dientes también; sus dos rivales para la general, Joaquín Rodríguez y Vincenzo Nibali, optaron por usar un 54.
Ahí se marcó la diferencia. Nibali, mucho mejor contrarrelojista que Mosquera, no pudo demostrar su superioridad en la carretera. Los 54 dientes fueron un factor; el otro, un pinchazo resuelto con amateurismo por los auxiliares del equipo italiano que le hizo perder unos treinta segundos. El resultado, una distancia de únicamente veinte segundos, treinta y ocho en la general, mucho menos de lo que podría haber sido, que deja la carrera completamente abierta a falta de una jornada con final en la Bola del Mundo, decisiva y garante de épica.
Junto a Nibali destaca en el capítulo de perdedores Joaquín Rodríguez, quien cedió el maillot rojo al italiano y también una inmensidad, seis minutos que le dejan muy lejos del podio que parecía tener asegurado y ahora pertenece a Velits. El resto de la general no ha cambiado sustancialmente: del cuarto (Schleck) al noveno (Sastre) hay apenas treinta segundos, y de allí al tercer lugar de Velits menos de dos minutos; una apretura que parece una llamada a la emoción en esa subida a la Bola del Mundo que se va a estrenar esta Vuelta entre la mayor de las expectaciones.
El ciclismo tiene algo de karmático. Suele inclinar los detalles, la gloria, por aquel que más y mejor trabaja. Unipublic llevaba tiempo trabajando por producir una gran Vuelta y aquí la tiene; Mosquera lleva años de trabajo infatigable para conseguir al fin un gran éxito basado en la humildad y el arrojo del que hacen gala tanto él como su equipo, y tiene una oportunidad de oro para lograrlo. Nibali, en cambio, reconoció no saber el recorrido de lo que quedaba de Vuelta en el primer día de descanso; en el segundo fue incluso más lejos al decir que no sabía quién era Mosquera, que por eso se quemó a su rueda en Pal. Eso, para algunos un comentario gracioso, para otros soez, para mí irrespetuoso, le ha acabado por pasar factura. En Pal y hoy en Peñafiel. Al Ciclismo le gustan los detalles y funciona con karma, y eso puede hacer que la Vuelta se decida del lado de Mosquera por un diente, el del plato de 55 que montó en su bicicleta por conocer bien el recorrido y las circunstancias, al contrario que su rival que a buen seguro sacará de esta gran ronda española una lección sobre lo que es el Ciclismo.

El truco del gregario

Dice el tópico que el ciclista gana las carreras no tanto con las piernas como la cabeza, auténtica suministradora de motivación y serenidad para el hombre que hace girar los pedales. En la jornada de ayer de la Vuelta, al igual que en la que acabó en Morzine-Avoiraz en el pasado Tour de Francia, se vio que esta máxima tiene un recoveco más en el hecho de que a veces al ciclista la mente no le sirve sólo para ayudarle a pedalear más, sino para pedalear menos… y evitar el pedaleo de los rivales.
La cima asturiana de Cotobello se estrenó en la competición representando en sus rampas una repetición de lo visto en Avoiraz. De paso, ha dejado la sensación de ser un puerto digno de leyenda, por encima de la norma española en longitud y pendiente media, con una carretera vistosa y en un lugar donde hay cierta afición por el ciclismo. Un auténtico acierto para Unipublic, organizadora de la Vuelta que recibió el chivatazo de esta interesante subida por medio de Chechu Rubiera, cuyo nombre adosaron a la cima en la presentación del recorrido. Cotobello – Cima Chechu Rubiera. A la hora de la verdad, se han ahorrado referir al ciclista asturiano en el Libro de Ruta por aquello de hacer olvidar la injusticia deportiva de que RadioShack no esté en la Vuelta. Es uno de los pocos detalles feos de Javier Guillén y su equipo, pero no hay que obviarlo.

Volviendo a la representación, sólo cambiaron los protagonistas respecto del Tour. Pongamos en el vídeo de Avoiraz a Nibali en lugar de Contador, Mosquera y Purito por Andy Schleck y Samuel Sánchez, y sobre todo Kreuziger por Dani Navarro, y tendremos la película de la subida de ayer. Nibali tenía su día malo y, para ocultarlo, hizo uso del mejor de sus gregarios para trucar la carrera y adormecer al resto de contendientes por la general. Cuando el checo Kreuziger tomó la delantera y comenzó a aumentar gradualmente el ritmo, todos se ajustaron a su incómoda rueda. Precisamente por eso, por incómoda, y porque la acumulación de esfuerzos del tríptico cantábrico y de una etapa exigente por los incesantes escarceos en particular hacía que ninguno de los mejores fuera con buenas sensaciones. Los mejores tenían motivos para respetar el paso de Liquigas: Purito Rodríguez sabía que, yendo como va justo, no podía permitirse alegrías; Mosquera, de largo el más combativo de toda la prueba en la alta montaña, parecía poco inspirado. Velits y Tondo, cuarto y quinto, acusaron de hecho el ritmo y cedieron un poco en el caso de eslovaco y algo más en el del catalán.
Hubo amagos de insurrección, momentos en que la paz artificial impuesta por Kreuziger estuvo a punto de desmoronarse, de fallar el truco del gregario. Fueron los ataques de Frank Schleck, Tom Danielson y Carlos Sastre, de la segunda fila del grupo de favoritos y aún con algo que decir en la carrera toda vez que los tres parecen estar acabando al alza la gran ronda española. Liquigas dejó ir a los atrevidos, como lo había hecho antes con los chavales de Euskaltel que encontraron premio a su valentía con la impresionante victoria de Mikel Nieve, en lo que se interpretó como un gesto de suficiencia. Como si el ataque de unos contrincantes que se encontraban a más de tres minutos en la general no fuera preocupante para ellos. Efectivamente, no lo era. Tenían mejores cosas de que preocuparse.
Como en la fábula del Rey Desnudo de Hans Christian Andersen, tuvo que ser el más niño e inocente quien gritara que en realidad el Rey iba como Dios lo trajo al mundo y aquel traje era una falacia. Nicolas Roche demarró al notar que poco a poco el ritmo de Kreuziger iba decreciendo sin que nadie hiciera nada, desarmó al checo e hizo saltar a la vista que Nibali estaba inerme e incapaz. Sobrevino entonces el carrusel de ataques, Rodríguez, Mosquera, un García Dapena increíblemente sólido. Todos dejando atrás a un Nibali clavado que cedía el liderato al motivadísimo Purito Rodríguez, que no se engañaba en meta y admitía estar destinado a ceder de nuevo el rojo en la crono.
Fueron 37 los segundos que cedió lo Squalo frente al catalán de Katusha en apenas 700 metros, pero no fueron ni mucho menos una derrota para el siciliano, que pasó el examen con nota tirando de precedentes con la inteligente maniobra de Contador en Avoiraz. Al revés, fue un triunfo. Engañó a sus contrincantes hasta dejarles para distanciarle sólo 700 metros que de otra manera podrían haber sido siete kilómetros. Entonces Nibali sí hubiera tenido un problema, pero lo evitó gracias al truco del gregario.