Ashgabat

“Ilnur dice que el año pasado su padre murió. Ilnur intentó ganar por padre. Su gran sueño era honrarlo, recordar a su padre… que murió… Intentó ganar por su padre. Y también su madrastra… Porque su madrastra murió hace seis meses y eso fue una gran, gran tragedia en su familia…” (Alexander, sospecho que médico de Team Katusha-Alpecin, traduciendo para mí a Ilnur Zakarin en la cima del Angliru)

Periodísticamente he vivido momentos muy buenos en esta Vuelta. El mejor fue la noticia del Movistar Team femenino, uno de esos momentos en los que se hace valer una trayectoria profesional. Sin embargo, averiguar, contrastar y revelar una información en un podcast no tiene la intensidad de escuchar a una persona abriendo su historia.

Vuelta a España. Etapa 21. Madrid. Disculpadme por no haber enviado ñusléter en las etapas de Gijón y Angliru. Tenía muchísimas cosas que contar pero estaba anegado de curro: demasiado ocupado como para escribir antes de cenar y demasiado exigido como para escribir después. Lo lamento particularmente porque la intensidad emocional del Angliru fue elevadísima y me hubiera encantado reflejarla en una entrega de la ñús. Por desgracia, el trabajo obligó.

Lo que me une con Ilnur Zakarin lo conocéis de sobra. Es lo mismo que me une con Romain Bardet. Ambos me parecen personajes fascinantes, cada uno en su registro, y con los que me siento identificado. En el caso del ruso empatizo con lo difícil que le ha sido abrirse camino, con las decepciones e infortunios, con la fuerza, con las expectativas sobre sus espaldas, con la sensación de no saber qué depara el futuro, con la distancia con la cual se relaciona con el mundo.

Sólo he entrevistado a Zakarin dos veces: una por e-mail, que no aportó nada más que resolver las típicas preguntas de cómo se interesó por la bicicleta, y otra presencial este invierno en un hotel de Terra Mítica – apareció en Ciclismo a Fondo, donde también he escrito unas cuántas páginas sobre esta Vuelta a España, y podéis leerla pinchando aquí. Antes, durante y después hemos hablado unas cuantas veces; unas fueron conversaciones monosilábicas y otras, más articuladas. En el Angliru, eso sí, percibí un Zakarin completamente distinto por exhausto y por emocionado, contagiado por la mística del Angliru y por la alegría de un éxito que ha estado persiguiendo una larga década. De primeras su jefe de prensa me dijo que Ilnur había pedido que la entrevista fuese “corta”; cuando me vio sonrió, se echó atrás en el asiento de la furgoneta y dijo:“It can be long but, you know, Russian” mientras señalaba a Alexander. Cuando contaba la muerte de sus padres, sus ojos azules me parecieron transparentes.

Hasta aquí lo que escribí en Madrid, justo después de terminar la Vuelta a España.

Juegos Asiáticos. Día -3. Ashgabat. Cuando aterricé en el aeropuerto de Estambul, miré la pantalla de ‘Salidas’. Vi un montón de ciudades exóticas (Chisinau, Jartum, Addis Adeba, Islamabad, Katmandú) e incluso algunas desconocidas para mí (Cidde, Meshed, Isfahan, Dammam, Lahor). Se me cayó la ficha: estaba viajando hacia otro mundo. Cuando llegué al hotel me miré en el espejo del ascensor y me pregunté: “¿Qué carajo hago aquí?” Como vosotros seguramente os hagáis la misma pregunta, os la contesto: la agencia con la que trabajé en el Mundial de Doha 2016 (donde formé parte del departamento de comunicación y ejercí de anfitrión en las ruedas de prensa) me ha llamado para trabajar en este evento de dos semanas en Turkmenistán, cubriendo el ciclismo en pista. Ya os contaré: es un país muy singular. Pero vamos a terminar con #LaVueltaTiesa, que cerrarla en falso no le hubiera hecho justicia a lo bien que lo hemos pasado en estas cuatro semanas…

Considero casi obligatorio dedicar los últimos párrafos a los dos grandes protagonistas de la Vuelta a España. Chris Froome ha tenido una de las actuaciones más maduras que he visto. Ha sido el más regular tanto en los concursos de vatios como en los esfuerzos largos, con el único borrón de Los Machucos; y tengo la sensación de que hubiera podido ser el mejor en más jornadas que Benitatxell y Logroño. Tiene muchísimo mérito que haya logrado controlar sus impulsos para hacer el mejor uso posible de su equipo y no mermar de más su físico, probablemente ya muy deteriorado después del Tour de Francia. Los hundimientos de Fabio Aru o Romain Bardet realzan el valor de estos dos meses y medio tan competitivos que ha producido Froome. Dominar una carrera no es ganar cada una de las etapas, sino ser capaz de controlarlas usando todos los recursos disponibles de modo que el premio gordo acabe en el zurrón.

En el otro lado de la moneda, Alberto Contador. Ha tenido una despedida de cuento de hadas. Quería realizar una actuación que le resumiera y le encumbrara a los ojos del aficionado español, que poco a poco se ha ido volcando con él hasta el éxtasis. Os puedo decir que el habitual gentío alrededor del autobús de Trek se duplicó en la última semana; que amigos míos que sólo siguen el ciclismo de forma casual se interesaron como nunca les había visto antes. El pinteño ha acertado a ser mucho más que un deportista y convertirse en un fenómeno mediático en varios tramos de su carrera. Incluso os diría, con perspectiva, que gestionó muy bien el asunto del clembuterol: no benefició a su marca personal, pero sí la hizo más notoria y reconocible aunque fuera a base de subirse a La Noria para que Miguel Ángel Revilla le mirara a los ojos.

Yo tenía una sospecha con Contador: que, como héroe genuinamente español, y en este punto reconozco que mi concepto de “héroe español” está muy influido por Pérez-Reverte, no podía sino fracasar en su última excursión en busca de la gloria. Y sin embargo triunfó en el Angliru, y lo hizo escenificando además un pase de testigo con Enric Mas y Marc Soler, a día de hoy los dos grandes favoritos a sucederle en el imaginario colectivo nacional junto a un Mikel Landa que ya se encuentra establecido en él. Reconozco que me gustó y me emocionó. Como aficionado, narrador y admirador del ciclismo hubiera firmado con los ojos cerrados una etapa como la que vivimos el pasado sábado.

Y con esto termina La Vuelta Tiesa. Muchas gracias por estar ahí estas 21 etapas y disculpadme por haber fallado en algunas entregas. No sé qué va a pasar con esta ñusléter en el futuro. Pero no os preocupéis: os enteraréis con un mensaje que aparecerá en vuestro correo electrónico un día cualquiera a las 7:30. Mientras tanto, quien quiera suscribirse puede pinchar en este párrafo. ¡Salud y Alegría!

Algo mejor que leer… Existe en Estados Unidos un medio de comunicación teóricamente escrito por los propios deportistas, ‘The Players Tribune’. No es publicidad ni publicity, sino contenido de calidad en el cual se explica el deporte profesional desde el punto de vista de los protagonistas. Este post del jugador de baloncesto Isaiah Thomas explicando qué significa para él cambiar de equipo es sencillamente espectacular.

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