Beihai

“Y tengo mal de altura, y aquí vuelan pájaros de oro” (Gustavo Cerati)

Llegué a Pekín el martes a las 15:00 hora local, chispa más o menos, después de un día entero de viaje. De Granada a Madrid me llevó un Blablacar conducido por una chica preciosa que canta en Youtube y un segundo pasajero que fue jugador de fútbol y ahora ejerce de marketero. De Madrid a Doha volé, vi tres charlas Ted y escribí unas 10 páginas de Word. Fue entre Doha y Pekín que empecé a escuchar a personas dejándose en carne viva la garganta, arrancándose flemas que luego escupían en una bolsa de papel, y sentí que me adentraba en China. Porque sí, esa es uno de los efectos más habituales en la banda sonora de este país.

Llegué a Pekín el martes a las 15:00 hora local, chispa más o menos, y el cielo estaba completamente gris. La cola de visados se encontraba atestada, con varios millares de criaturas esperando a que sus documentos fueran sellados debido a que estaban siendo escrutados más de lo normal porque estos días se celebra el congreso del Partido Comunista Chino, en el cual se decide el destino de China para el próximo quinquenio. En la cola conocí a un italiano que trabaja en una empresa de maquinaria industrial y me explicó que el cielo estaba así debido a la polución, sí, pero que también había nubes. De todas formas, pensé, qué valientes los que disputaron la Vuelta a Pekín de 2011 a 2014 con el desasosiego de competir bajo un manto de contaminación.

Tour de Guangxi. Etapa 0. Beihai. Tenía ganas de volver a China. Estuve en Hainan 10 maravillosos días en abril y me prometí que volvería este año para instalarme en la isla. Lo tenía todo hecho y a principios de agosto lo tiré abajo para comprometerme con un cliente que me cortó en septiembre. La Vida me ha regalado este viaje a Guangxi para compensar. También me sirve como excusa para reactivar esta nuestra ñusléter, que sobrevive errática en nuestros corazones y buzones de correo. Me gustaría convertirla en una cita semanal, pero para eso necesito descargarme de curros urgentes y atrasados y sentarme por fin a planificar 2018. Ya os contaré. De momento, información de servicio, decir que procuraré que esta ñús os llegue cada día a las 7:30… de la tarde. Con el cambio horario puede que caduque antes de ver la luz si la envío por la mañana.

Por fortuna, el Tour de Guangxi es completamente distinto a la Vuelta a Pekín. Para empezar, por la ubicación. Pekín se escribe en chino 北京;’北’ significa “norte”. La capital de Guangxi, Nanning, es 南宁;’南’ significa “sur”. Nanning está en la misma latitud que el Sahara Occidental; Pekín, en la de Valencia. Pekín, ciudad administrativa, financiera y con un fuerte tejido industrial, tiene una densidad de población cinco veces superior a Guangxi, una región menos intensamente desarrollada y con atracciones turísticas naturales como las playas de Beihai ó los paisajes de Guilin.

Más diferencias. La Vuelta a Pekín fue promovida en su día por la UCI y organizada mediante una empresa surgida de la misma, Global Cycling Promotions. Demonizada por los medios y por el pelotón, la carrera acabó siendo considerada como el máximo exponente de la oscura gestión de Pat McQuaid. El Tour de Guangxi lo promueve Wanda, gigante chino famoso en España por ser dueño del Atlético de Madrid. Su dueño, Wang Jianlin, se hizo milmillonario con negocios inmobiliarios y diversificó con inversiones en las industrias del turismo, el entretenimiento, el espectáculo y el deporte. Durante un tiempo fue el hombre más rico de China; ahora parece haber caído en desgracia ante las autoridades del país, que le acusan de haber generado demasiada deuda y cada vez le cortan más las alas. Se rumoreó que no le dejaban salir de territorio chino, algo que Wanda negó; sí es un hecho que le han obligado a cerrar varios campos de golf sin más razón aparente que luchar contra la corrupción de los propios políticos que gastaban demasiado dinero en ellos.

Entre las propiedades de Wanda está Infront Sports & Media, la agencia de comercialización y organización de eventos especializada en deporte cuyo CEO es Phiippe Blatter. En el ciclismo estuvo comercializando los derechos televisivos de las carreras de la UCI hasta 2016 y organiza la Vuelta a Suiza. Es por esto que el Tour de Guangxi comparte cúpula técnica con la ronda helvética, con el ex profesional David Loosli como director deportivo y diseñador de los recorridos.

Lo cierto es que han pergeñado una carrera con muchísima lógica. Inicia con tres etapas nada insidiosas, dos de ellas circuitos en capitales, para combatir el ‘jet lag’. Sigue un final en alto en una cuesta respetable, tres kilómetros al 10%, 4% y 6% en los que un sprinter con potencia en las cuestas puede sobrevivir fácilmente. Termina con dos etapas más quebradas, una de ellas larga, que supondrán castigo para las piernas de unos ciclistas ya esquilmados por ser final de temporada. Para poner picante habrá 6, 3 y 1 segundos de bonificación en meta; 3, 2 y 1 en los sprints intermedios. Lo que no habrá será televisión en directo: sólo resúmenes de Velon.

Los favoritos escogidos por la organización para la rueda de prensa de presentación han sido Julian Alaphilippe, Caleb Ewan y Wang Meiyin. El galo de Quick-Step tenía un aire perplejo, casi ausente; en la pelea por la meta en cuesta y la general final tendrá rivales muy duros entre los que destacaría a Michael Matthews y Matej Mohoric. El australiano de Orica-Scott aspira a anotarse las llegadas masivas, pero tendrá un rival de mucha altura en Fernando Gaviria y dos ‘outsider’ llamados Max Walscheid (el ‘Kittelín’ de Sunweb que el año pasado ganó cinco etapas en Hainan), y Matteo Pelucchi (que mostró buena forma en Turquía y se luce en las etapas de terreno puramente plano). Respecto al chino de Bahrain-Merida, hoy ha recibido mil preguntas de los medios locales sobre qué va a hacer, si puede ganar una etapa, rollos así. Él ha respondido remarcando que se limitará a seguir las órdenes del equipo. Sólo ha terminado 3 de las 12 carreras que ha hecho en Europa este año; bien es cierto que le han mandado a las clásicas de adoquines y de las Ardenas, un reto muy exigente para un recién llegado al World Tour.

En la versión ñusléter tenéis esa acostumbrada sección jugosa llamada ‘Bonus Track’, que en esta ocasión versa en torno a tres historias de ciclistas españoles que participan en el Tour de Guangxi. Para no perderte ninguna entrega de la ñús, ni su correspondiente ración de #LaSalsita, pincha en este párrafo: ahí tienes la versión ñús, con su ‘Bonus Track’. En lo más alto de la página pone ‘Subscribe’. Clica. No tengas miedo. Ahí puedes realizar #LaSuscripsió.

Algo mejor que ver… ¿Recordáis que antes he dicho que vi tres charlas TED en el avión? Aquí tenéis la que más me gustó, sobre cómo nosotros somos responsables y creadores de nuestra visión de la realidad. El orador es un antiguo actor de ‘Salvados por la campana’ que se quedó ciego a los 20 años por una enfermedad congénita.

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