Paliativos

“Lo ocurrido hoy es un pequeño anticipo de cómo estamos todos. Dicho esto, diría que este final encaja mejor a unos ciclistas que a otros. Con una rampa tan empinada en la parte final, un tío como Dan Martin va a estar muy delante. Y lo hizo fenomenal, pero la carrera sigue estando muy igualada. Queda mucho Tour por delante” (Chris Froome)

A la hora de analizar la etapa de ayer es necesario empezar colocando unos cuantos asteriscos. Es el primer contacto con la alta montaña del Tour de Francia, lo cual siempre adultera un poco las sensaciones. Fue una etapa relativamente sencilla en términos de altimetría, prácticamente unipuerto. Y, sobre todo, La Planche des Belles Filles es una subida particular, bastante distinta a las habitualmente decisivas en un Tour de Francia por corta y por irregular.

Tour de Francia. Etapa 5. Vittel – La Planche des Belles Filles. El martes por la noche me enteré de que la cronoescalada de mi pueblo es este domingo. Agradecí a Zeus la intensidad con la que estoy entrenando últimamente. En los últimos cinco días naturales he subido a La Hoya de la Mora por el Purche, al Charcón / Duque (subida favorita de Valverde, por cierto) y dos veces a los Blancares. Así que, que carajo, voy a aprovechar el buen momento de forma para medirme por primera vez en mi vida con otros globeretes. Mientras el pelotón del Tour de Francia piensa en el Mont du Chat, yo soñaré con Hirmes.

Todos estos son los paliativos para la exhibición de Fabio Aru. La superioridad del sardo fue magnífica por mil motivos: la fuerza, la agresividad, la valentía, la falta de precedentes. Jamás un ciclista se había fumado al Team Sky cara a cara y con tanta holgura como lo hizo el líder de Astana. Contó en su favor con el ‘factor sorpresa’: aunque sea de sobra conocido, no forma parte de la primera ni de la segunda línea de favoritos a la victoria en esta Grande Boucle. Por eso, y porque su demarraje fue poderosísimo, le dieron una rienda suelta de la cual no volverá a gozar este mes.

Una vez más, los caminos del Señor son inescrutables. No hace ni tres meses estaba absolutamente hundido en la cima de Sierra Nevada después de fastidiarse la rodilla en plena concentración previa al Giro. “Fueron días complicados”, me ratificó Aritz Arberas, preparador de Astana, cuando nos encontramos en Soria. Sin embargo, gracias a esa miseria ha llegado en plena forma a un Tour de Francia, con menos días de competición que ningún otro favorito y vestido con un bellísimo maillot de campeón de Italia.

Se percibió un Sky más flojo de lo acostumbrado. Veníamos de un conjunto insultantemente potente, capaz de tener prácticamente tantos subalternos como rivales en el grupo de elegidos de cualquier etapa de montaña. Esta vez, en cambio, el ritmo de los Henao, Kwiatkowski o Nieve hizo daño pero fue soportable para hasta diez enemigos. Incluso Chris Froome tuvo a tres ciclistas a su rueda, una auténtica pasada teniendo en cuenta que en otra época nadie era capaz de toserle, y no fue capaz de secar a Fabio Aru. Un Tour de Francia con superioridad numérica pero no física en la montaña sería territorio sin explorar para Team Sky…

Hablando de números, fue llamativa la distancia entre los gregarios de Nairo Quintana y su líder. El colombiano estuvo solo desde el pie de la subida final y su primer compañero (‘Bananito’ Betancur) entró el 42. Sólo Dan Martin, con Gilbert el 63, tuvo más lejos a su gregario más cercano. El dato es preocupante, pero también comprensible: falta Alejandro Valverde, uno que hubiera estado muy cerca de Quintana o incluso por delante de él en esta subida. No se puede acusar a Movistar Team de haber confeccionado una mala alineación, si bien yo hubiera restado un rodador para incluir a un escalador más como Rubén Fernández.

Podríamos seguir elucidando en torno a Alberto Contador, que se defendió como gato panza arriba y con éxito; también sobre Dan Martin, fantástico en su asalto al top5 de la Grande Boucle; o de Romain Bardet, preparado para repetir podio en los Campos Elíseos; incluso de Esteban Chaves, que confirmó signos de estar por debajo de su nivel. Sin embargo, recordemos los paliativos y concluyamos que sólo podemos extraer el trazo grueso en el análisis de esta etapa. El grupo de 10-12 ciclistas que coparán el top10 de aquí a París será muy parecido al que ayer subía a rueda de Mikel Nieve, si no el mismo. No hay más conclusiones certeras posibles.

Algo mejor que leer… Este perfil de Thibaut Pinot escrito por un ex Cyclismag, Clément Guillou, y publicado en Le Monde. Nos retrata a una persona adusta, introvertida, sencilla, muy ligada con su tierra, que considera el Tour de Francia un monstruo demasiado grande para él.

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