Tarazona de las avispas

Artículo publicado originalmente en Rock n’Vuelta – Arueda.com

La contrarreloj individual de la Vuelta, situada justo en el ecuador de la gran ronda española, premió a Fabian Cancellara con la victoria parcial y a Vincenzo Nibali con el maillot rojo de líder por tercera ocasión en lo que llevamos de carrera.

Nada como una contrarreloj para ejercer de navaja de Occam y ofrecer una radiografía exacta de las fuerzas de los contendientes de una carrera por etapas. La de ayer en Tarazona era ideal a tal efecto porque sus 38 kilómetros no eran unívocamente favorables para especialistas, aunque estos prevalecieran: había pues espacio para demostrar la condición física dentro de las características de cada uno. En la ruta había tres sectores: un primero en subida, un segundo mixto y un tercero en ligero descenso hasta meta. Con esta útil tabla de @velofacts en la mano resulta sencillo extraer conclusiones…

Fabian Cancellara es hoy por hoy superior a Tony Martin. ‘Espartaco’ fue el mejor en los tres tramos. El alemán sólo se pudo acercar a su actuación en el postrero, y aun así cedió tres segundos. Es la primera vez desde el Mundial de Geelong 2010 que Cancellara supera a Martin en un mano a mano en igualdad de condiciones, sin mediar lesiones o circunstancias azarosas de por medio. Esto puede suponer un golpe moral de cara precisamente al Mundial de Florencia; sin embargo, está por ver que el suizo participe en la cronometrada, ya que su objetivo es la prueba en línea.

Valverde y Nibali son los más fuertes de la Vuelta. Sin ser especialistas terminaron 4º y 7º, lo que sumado a lo visto en etapas precedentes les cualifica muy alto. Pese a los 27” de distancia en meta, no hubo diferencia de prestaciones entre ellos: el murciano sufrió un pinchazo al inicio de la prueba al que bien se puede culpar de dicha distancia. Valverde, de hecho, se dice “satisfecho” y “reforzado”.

Roche y Pozzovivo tocan a la puerta. Ambos fueron a menos con el paso de los kilómetros, pero eso no es óbice sus prestaciones fueron muy buenas, mucho mejor de lo esperable. Sobre todo en el caso de un Pozzovivo que, si bien había registrado progresión en la disciplina en los últimos años, nunca en su carrera profesional había terminado tan arriba una CRI. Ahora son candidatos firmes a un puesto entre los diez primeros de la general, y aspirantes a dar un paso más y luchar por el top5 o el podio.

Los escaladores sufrieron. Purito Rodríguez tuvo un mal inicio, siendo con diferencia el peor de los favoritos al dejarse casi un minuto respecto a Pozzovivo en los kilómetros más adecuados a sus características; en meta habló de una crono “caótica”, acuciado por diversos problemas técnicos. Chris Horner, por su parte, tuvo un mal final: sólo marcó el 51º mejor tiempo en el tercer sector, y tampoco había estado brillante en los precedentes. En general, estos dos hombres e Ivan Basso estuvieron en un nivel mediocre en todos los terrenos que se corresponde con sus habilidades en la lucha contra el reloj. Ninguna catástrofe para ellos, pero tampoco una buena noticia.

Así pues, queda definido el paisaje de cara a lo que resta de Vuelta a España. Nibali (1º de la general) y Valverde (3º, +46”) son los dos hombres a batir, y además cuentan con los equipos más fuertes a su servicio. Horner (4º, +46”), Purito (5º, +2’33”) y Basso (7º, +2’55”), quizá los mejores escaladores, deberán aprovechar los seis finales en alto que quedan de aquí a Madrid para exprimir sus opciones de podio. A este grupo se podría unir Pozzovivo (6º, +2’44”) si las piernas de hoy le siguen acompañando en jornadas venideras. Al sufridor Roche (2º, +33”) le tocará sacar partido de su posición actual para conseguir un puesto de honor en la general final. Y por detrás, ya a más de tres minutos y medio del ‘rojo’ están los Pinot, Majka, König… Lampando por escalar posiciones.

La anécdota del día la proveyeron dos avispas. La primera actuó en la jornada de descanso, picando a Nibali en el rostro para deformárselo hasta el punto de obligarle a participar en la ceremonia protocolaria con gafas de sol; no pudo tomar medicación alguna para mitigar la inflamación por las estrictas normas antidopaje del ciclismo. La segunda, según algunas fuentes una abeja, se metió en la boca de Chris Horner, que intentó tragársela pero terminó tosiéndola fuera de su cuerpo.

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