De qué va Tinkov

Artículo publicado originalmente en Zona Matxin

El pasado Tour de Francia tuvo una estrella indiscutible en Twitter: Oleg Tinkov. Se trata del magnate ruso dueño del Tinkoff Bank que patrocina a la escuadra de Alberto Contador, Saxo-Tinkoff. Su biografia empresarial es curiosa y procelosa: empieza con cuatro pantalones vaqueros comprados en una carrera ciclista y revendidos por el cuádruple de su precio, pasa por una cadena de cervecerías y termina con el banco que posee actualmente. Se define como emprendedor, escribe libros ofreciendo consejos, se retrata a sí mismo como un multimillonario maleducado pero con el suficiente buen corazón para aliviar al ruso medio frente a la opresión de los grandes oligarcas postsoviéticos. Aunque, si algo le caracteriza, es la excentricidad.

Dos vídeos

Siguiendo la estela de este artículo de Revolutio, vamos a analizar dos vídeos que reflejan bien el carácter que proyecta al público.

Este es el anuncio de Tinkoff All Airlines. Se trata de un servicio ofrecido recientemente por su banco: una tarjeta bonificada para viajes en avión. El comercial es impresionante: varias mujeres de distintas razas, con prominentes escotes, pasan por la pantalla mientras rezan el texto. La escena final es Oleg Tinkov siendo agasajado por todas ellas. El anuncio es equívoco a posta: parece más de una aerolínea que de una tarjeta descuento. “Si hubiéramos dicho claramente lo que era desde el principio, no hubiera llamado tanto la atención”, reconoce el propio Tinkov en el siguiente vídeo…

“Por la mañana me odio a mí mismo, a mi mujer y a la Madre Patria”, dice Oleg Tinkov bajando las escaleras de su casa vestido con la equipación de Saxo-Tinkoff. Así inicia ‘Un día en la vida de Oleg Tinkov’, un supuesto reportaje documental-inspirador en el cual vemos al ruso regodearse en sí mismo durante quince minutos. Muestra su rehabilitación de una lesión de rodilla, vacila a las secretarias, a los cocineros y hasta a la contable de su empresa. Llega cinco minutos tardes a su reunión con tres directivos de la importante corporación financiera JP Morgan. Tras saludarlos, les dice que va a “mirar su correo” y les deja esperar sentados 15 minutos frente a su Specialized y varios trofeos. Se sienta canturreando en una sala de juntas con los directivos de JP Morgan; enciende la televisión y pone una carrera ciclista, mientras anuncia a los interesados: “Está corriendo los chicos de mi equipo, Saxo-Tinkoff, y tengo que apoyarles. Bueno, en realidad no están en cabeza, así que no es necesario apoyarles. De cualquier manera, los primeros diez minutos de nuestra reunión los mantendremos mientras vemos la carrera”. El penúltimo matiz ridículo del personaje en el vídeo es que su teléfono lleva una funda con la caricatura de PSY, el cantante del ‘Gangnam Style’. El último es despedir a la cámara diciendo: “Voy a ver a mi mujer. ‘Sex time’. ¡Chao!”

¿Y qué hace Tinkov en el ciclismo?

En el fondo, Oleg Tinkov es un genuino enamorado de este deporte. Fue ciclista semiprofesional y llegó a ganar 40 carreras según sus cuentas. En 2006 hizo sus pinitos con su propio equipo Continental, Tinkoff Restaurants, en el cual estuvo registrado como miembro de la plantilla aunque no llegó a debutar; en 2007 y 2008 tuvo a Tinkoff Credit Systems en la categoría Profesional, llegando incluso a correr un Giro y obtener buenos resultados como dos etapas del Giro d’Italia con Brutt y Kiryienka o la victoria de Alberto Loddo en una etapa de la Vuelta a Qatar cuya foto aún preside una sala de reuniones de su empresa.

Aquel Tinkoff terminó convirtiéndose en Katusha desde 2009, en lo que resultó un plato de mal gusto para Tinkov, que salió de la escuadra que manejaba empujado por Andrei Tchmil, desde entonces su enemigo eterno. En verano de 2012 volvió al ciclismo, se dice que para redimirse e incluso vengarse, copatrocinando junto a Saxo Bank la escuadra de Bjarne Riis y Alberto Contador. Ante las dudas de Saxo Bank, que pensaba en dejar de apoyar a la escuadra, Tinkov planteó según publicó L’Équipe y desmintió él mismo la posibilidad de comprar la estructura a Riis y quedarse como único patrocinador de la misma. Sin embargo, a mitad del Tour las negociaciones se torcieron: Saxo no consintió dejar el equipo, ni Riis venderlo. Tinkov decidió que no quería seguir. Y el cambio de actitud lo podemos ver en sus tuits…

Los tuits

Para seguir comprendiendo el personaje de Tinkov y observar su actitud según cómo iban las negociaciones para quedarse con Saxo-Tinkoff, veamos un análisis de la actividad durante el Tour de Francia de su cuenta no oficial de Twitter, @olegtinkov, sus opiniones y sus interacciones…

30 de junio: Calificar de “idiota” a un reportero de Sporten.dk, el mayor diario deportivo danés. Después, le amenaza directa y públicamente con demandarle.

7 de julio: Llama “estúpido” a Rupert Murdoch, el magnate dueño de News Corporation y a su vez de Sky, al que califica de “equipito de mierda”.

10 de julio:¡Follémonos a Sky!”. “Rusia jamás ha sido derrotada. Un 30% de la tierra emergida nos pertenece, ¿por qué nos vamos a rendir?”. Insulta a un tuitero diciéndole “capullo”, llama “gorditos de blanco” a los corredores de Argos, afirma que está “en la cama con un montón de putas de piernas largas”, hace un chiste antisemita, liga con una culturista y describe que está bebiendo “Magnum of Petrus82” y comiendo caviar de beluga.

11 de julio: Realiza un chiste pasadísimo de vueltas sobre comprarse un perro, ponerle Froome y darle una paliza dos veces cada día. Cuando le reprenden diciendo que es desagradable, dice que para el próximo chiste, en lugar de un perro, usará a su mujer. Dice estar dispuesto a pagarle 10 millones de dólares de sueldo a Froome y define a Astana como “mierda”.

14 de julio: Compara a Froome con Armstrong. Invita a sus seguidores a follar antes de hablar. Insinúa a una seguidora que la violaría. Hace un chiste homófobo. Invita a varios a seguidores a comerle la polla o masturbarse.

15 de julio: “Tinkoff Bank es sólo para ganadores. Jamás patrocinaremos un equipo de segundones”. “Dadme una razón para seguir dando dinero a un equipo que no puede ganar el Tour de Francia”. “Tengo una idea: montar un equipo femenino y fichar sólo putitas de piernas largas”. “Estoy cansado de vosotros, me voy a follar”. 26 minutos después: “Hecho”.

17 de julio: “Nunca confirmé que fuera a seguir patrocinando a Saxo-Tinkoff. Estamos conversando, pero tengo muchas otras oportunidades. Esto son negocios”.

18 de julio: “Creo que va a ganar Froome”.

19 de julio: Derrotista: “Hemos perdido. Espero que al menos ganemos por equipos”.

20 de julio: Predice que Contador se va a caer del podio y se jacta de su acierto.

21 de julio: Celebra la victoria en la clasificación por equipos.

22 de julio: Dos tuits contra Contador: “Necesita cambiar su preparación y ser más profesional” y “Su salario no está acorde con sus prestaciones. Demasiado rico para la poca hambre que tiene. Debe trabajar más duro”. Afirma que se lo dijo a la cara el domingo, y el lunes a Riis. Revela que el equipo tiene un agujero en el presupuesto de seis millones de euros.

23 de julio: A una tuitera: “Mi inglés es mejor que el tuyo, zorra estúpida”. Hace un par de chistes contra los españoles.

A qué venía todo esto

El comportamiento de Tinkov en Twitter es un mero reflejo de la personalidad que quiere transmitir, quién sabe si la suya propia. Parece un impresentable, pero hay que tomárselo como una maniobra mediática. En ese mismo sentido es explicable es el viraje de sus palabras sobre el equipo que esponsoriza y su estrella. Es difícil saber qué piensa Tinkov en realidad, pero su personaje realiza declaraciones claramente en función de sus intereses comerciales. Cuando quería quedarse con la estructura de Riis, o según sus palabras ser el patrocinador único de la misma, la apoyaba sin fisuras y se mostraba irrespetuoso con sus rivales. En el momento en que las negociaciones se rompieron o estancaron (Saxo Bank no las da por finalizadas aún), pasó a torpedearla. Una actitud lógica desde el punto de vista económico, buscando devaluar un producto que no había podido adquirir.

Lo mismo se puede decir de algún ataque al patrocinio ciclista en general: “Sólo un estúpido puede patrocinar un deporte como el ciclismo“. Un par de semanas antes de decir esto, quién sabe si para generar una corriente de opinión en este sentido, revindicó el ‘revenue sharing’, uno de los dogmas más espinosos del ciclismo que dicta que los organizadores de carreras deberían compartir los beneficios de la venta de sus derechos de imagen con los equipos participantes. También hablaba ayer del “provecho económico” de poseer y patrocinar un equipo ciclista. Difícil adivinar de qué va en realidad Oleg Tinkov, y sobre todo cuál es su agenda. Quizá sea preferible disfrutar de sus desbarres, sin más.

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