Apuesta por Démare

La vida es una cuestión de elecciones. A veces éstas son, también, apuestas; perdidas de antemano, desesperadas, aventuradas, lógicas, calculadas, ganadoras. Las decisiones son importantes, pero más aún lo es cómo se toman…
El miércoles, en la clásica belga Le Samyn – Fayt le Franc, Yauheni Hutarovich decidió ceder el liderazgo de FDJ a Arnaud Démare. El bielorruso, con 28 años y un futuro que prometía ser descollante pero hasta ahora concretado sólo en un confortable estatus de esprinter de referencia en pruebas de segundo nivel, pasaba el testigo al joven francés, campeón del mundo sub23 en Copenhague y una de las grandes sensaciones del inicio de temporada.
La apuesta resultó en triunfo. Mickäel Délage, quien desveló las entretelas de la confección del esprint a Velochrono, mantuvo a Hutarovich y Démare en las posiciones de privilegio en los ondulados kilómetros finales. A falta de 300 metros, el bielorruso inició un lanzamiento que quedó jibarizado por la espectacular arrancada del holandés Kris Boeckmans, quien pensaba llevar a su rueda a su compañero Romain Feillu. Pas de problème: Démare tiró de fuerza y cualidades para alcanzar y superar al corredor de Vacansoleil, dando con ello a FDJ la victoria número 300 de su ya dilatada historia.
No era la primera exhibición del joven velocista. En la última etapa de la Vuelta a Qatar aprovechó la inconmensurable labor de Délage, experto y habilidoso, y la caída de Mark Cavendish, que perturbó a corredores como Galimzyanov que se mostraron más rápidos pero anduvieron peor colocados, para ganar con varias bicicletas de ventaja. El pasado domingo en Kuurne – Bruselas – Kuurne, carrera donde compartió galones con Hutarovich, vino esprintando desde atrás hasta situarse en una notable cuarta posición tras Cavendish, el propio Hutarovich y Van Hummel.
Quizá fuera la gran impresión marcada aquel día la que impulsó al teórico líder bielorruso a darle la alternativa en una jornada que, por lo demás, tenía un final ideal (terreno quebrado, final en ligera subida) para las características del inspiradísimo Démare. La cuestión es que, merced a una decisión inteligente y humilde, similar a aquella tomada por el alma máter de FDJ, Marc Madiot, cuando decidió aprovechar un 2011 en Segunda División para sentar las bases de un 2012 de Primera, el vigente campeón del mundo sub23 fue una apuesta victoriosa. Y, con 20 años, promete serlo muchas más veces en el futuro.

La Clásica de Almería sí se disputará en 2012

A pesar de los malos presagios levantados en el día de ayer, finalmente la Clásica de Almería sí se disputará en 2012 merced a un acuerdo suscrito esta mañana entre la Diputación de Almería y el organizador de la carrera, José Manuel Muñoz. Éste se muestra “agradecido” por “el paso al frente que ha dado el presidente de la corporación, Gabriel Amat, para salvar la mejor prueba ciclista de la provincia”.
La fórmula que permitirá que la Clásica de Almería tenga lugar el próximo domingo 26 de febrero ha sido un adelanto del pago de la suma comprometida como patrocinio para esta campaña. “El patrocinio de 2011”, explica Muñoz, “ni siquiera está en trámite por omisión de los anteriores gestores de la Diputación”. De esta manera, la entidad organizadora Alcide saca adelante una carrera que cuenta con un sólido respaldo privado y de las instituciones almerienses, pero nula aportación por parte de la Junta de Andalucía.
Respecto de los detalles de cómo será la competición de 2012, Muñoz afirma que “aún no están cerrados ni recorrido ni participación, pero esperamos tenerlos confirmados bastante pronto. De momento es seguro que la Clásica terminará en Almería [tradicional esprint] y su trazado discurrirá por el Levante (zona este) de la provincia; la población que acogerá la salida intentaremos concretarla mañana”.
Respecto de la participación, Muñoz anuncia a “Garmin, Lotto, Rabobank y Project 1t4i; Movistar, Euskaltel, Caja Rural y Andalucía también estarán, en principio, presentes. Con el resto de escuadras, de momento, sólo estamos negociando”. Preguntado por la participación de los equipos continentales españoles, comenta que “probablemente acojamos a Orbea y Burgos BH: sólo son dos y hay que intentar ayudarles a tener un buen calendario”. Respecto de Gios-Deyser, “es imposible tenerle en la carrera por normativa, ya que está registrado en Grecia y una competición de categoría .HC no puede invitar continentales extranjeros”.

Información anterior: La Clásica de Almería 2012, en peligro

La edición 2012 de la Clásica de Almería, fechada para el próximo domingo 26 de febrero, podría no disputarse. El motivo, según ha confirmado en declaraciones telefónicas el organizador de la prueba José Manuel Muñoz, son los 30.000 € que distintas instituciones públicas adeudan a Alcide, entidad gestora de la prueba andaluza de nivel .HC. “No es un problema de aportación del sector privado”, sostiene Muñoz, “sino de inferencia del público”.
La parte del león de la deuda correspondería a la Diputación de Almería, que aún no habría liquidado la suma comprometida para patrocinar la Clásica la pasada temporada. “Este año hubo cambio de corporación”, explica Muñoz. “La anterior dejó nuestra cuenta pendiente y la nueva aún no la ha hecho efectiva. Sin embargo, no se puede decir que la disponibilidad de los actuales gestores de la Diputación haya sido mala; de hecho, el viernes tendremos una reunión para explorar posibles salidas a esta situación. En cambio, sí se puede decir que ha llegado un tanto a destiempo…”. Respecto del resto de la deuda, corresponde a “distintos ayuntamientos que tampoco han pagado facturas de ediciones anteriores”.
Del resultado del encuentro del viernes entre miembros de la Diputación de Almería y de la organización de la Clásica de Almería dependerá, por tanto, la celebración o no de la carrera. De no llegar ésta a disputarse, los problemas crecerían para Muñoz: según cuenta, tiene “contratos firmados a mi nombre con todos los equipos que participarían. Si no puedo hacerlos efectivos porque la Clásica no tenga lugar, me vería obligado a responder de ellos ante las escuadras que decidieran reclamarlos”.

Era tan fuerte el deseo… – El retorno de Valverde

Era tan fuerte el deseo que la realidad sólo podía adaptarse a él. Parecía incluso una predestinación. “Mis dos últimos compañeros de habitación en el Tour Down Under, Luis León Sánchez y Fran Ventoso, ganaron en Willunga Hill”, tuiteaba José Joaquín Rojas. “Imaginad quién es mi compañero de habitación”, escribía cómplice. Quién iba a ser. Alejandro Valverde.

La historia del murciano, de los últimos años de su vida, es dramatismo. Más allá de justicia o injusticia, de espadas de Damocles o de marcas de Caín, el hecho es que Valverde convivió cuatro años con la sombra de la sospecha primero y la persecución después; la presión, infame, acabó por estallar y devenir sanción retroactiva en junio de 2010. A partir de entonces siguieron dieciocho meses de pura voluntad, apoyo encubierto desde la estructura que siempre le sostuvo (Caisse d’Épargne, Movistar: el equipo de Eusebio Unzué) mientras el murciano cumplía su parte del trato a base de abdominales, entrenamientos e incluso concentraciones.
Concentrado estaba en Sierra Nevada cuando murió Xavi Tondo en aquella estremecedora mañana de mayo. Hoy, en la entrevista televisiva de meta, Valverde tuvo un recuerdo para él. Sollozando, envió un agradecimiento “a quienes me han apoyado siempre”; a pesar de su sanción y la saña de la UCI, a Alejandro jamás le faltaron cariño o atención. También reconoció la labor de su equipo: “ha estado genial”.
Y no era para menos. Movistar deseaba la victoria de Valverde en Willunga Hill tanto o más que el principal interesado. No aportará puntos para el ránking de mérito de la UCI, ese artefacto siniestro que determina quién está en primera division y quién no, por obra y gracia de un “malu” o penalización de dudoso calado; pero importaba poco. Los telefónicos querían recibir al que ha sido su líder en la sombra con el honor merecido, y pusieron toda la carne en el asador.
Imanol Erviti controló en el llano; David López marcó un paso demoledor en la primera subida a Willunga Hill; Iván Gutiérrez y José Joaquín Rojas colaboraron con RadioShack en mantener un ritmo vertiginoso en el llano previo a la segunda y definitiva ascensión a la cota australiana; Ángel Madrazo marcó distancias con uno de sus habituales y desaforados demarrajes; Javi Moreno fue sorprendentemente el último eslabón que enganchó a los favoritos con los fugados Tiago Machado y Rohan Dennis para colocar a Valverde en la mejor disposición posible con apenas 500 metros hasta meta…
… Y final feliz. Al murciano casi le marra el triunfo verse obligado a tomar la curva final por el exterior. Pero eran tan grandes las ganas de campeonar, de poder decir con la cabeza bien alta que había vuelto, estaba limpio y seguía ganando… que superar al astuto Gerrans en el último golpe de riñón supuso una dulce tarea. Ahora tiene frente a sí un reto: imponerse al australiano en la general del Tour Down Under, misión harto complicada de cumplir toda vez que el potencial de su GreenEdge en el llano es enorme y obviamente superior al de Movistar. Pero el mayor de los desafíos ya está satisfecho. Valverde ha resistido su sanción y conseguido a las primeras de cambio una victoria en la élite para confirmar su retorno, su condición de superclase, su fuerte deseo de emocionar y emocionarse sobre la bicicleta.

Foto: Movistar Team

De la Fuente y Caja Rural se necesitaban

Como Juanjo Cobo, David de la Fuente también había vivido su particular estampida hacia la gloria durante la pasada Vuelta a España. Una cita mágica después, su vida parecía cambiada; ilusiones renovadas, perspectivas mejoradas. Después vino la espantada de Geox; noviembre, diciembre, el paso del tiempo, aliado o verdugo en función de las circunstancias. Esta vez transcurrió a favor del corredor de Reinosa, quien deberá morder con voluntad indómita la ocasión de revindicarse en Caja Rural, de dar un paso atrás para saltar de nuevo hacia la primera línea del ciclismo.

En ese sentido, Caja Rural es el trampolín ideal. De sus filas salieron este invierno Javi Moreno y José Herrada con destino hacia otra escuadra navarra, Movistar, en la cual De la Fuente deseaba recalar de la mano de Juan José Cobo, su amigo, compañero de habitación y equipo durante una década con el único paréntesis de 2010. Por él transformó un monumental triunfo en la Farrapona en una monumental muestra de lealtad; su labor, dentro y fuera de la carretera, fue clave para que el ‘Bisonte’ campeonara en Madrid y Geox se llevara la general por equipos.
Resultaba injusto que este ciclista no tuviera posibilidad de continuar con su carrera profesional, constantemente digna y brillante en momentos puntuales. Una vez descartada la posibilidad de migrar junto a Cobo, su mánager Ángel Edo y su entorno en general comenzaron a pulsar diversas opciones. Por fortuna, a pesar del pesimismo destilado en una entrevista a Marca, despertó cierto eco en el mercado: hasta cuatro equipos (dos españoles y dos franceses) mostraron interés en hacerse con sus servicios, si bien faltaron propuestas concretas.
Caja Rural fue siempre la opción más sólida. Su fichaje por el conjunto ‘verde’ se materializó apenas en las horas previas al anuncio de su incorporación. “Todo ha surgido a última hora. De hecho el presupuesto estaba cerrado y ha habido que solicitar un esfuerzo a los patrocinadores para poder contratarle”, explica en una conversación telefónica el mánager de la escuadra Mikel Azparren, “pero la ocasión merecía la pena”. Azparren se muestra convencido de que De la Fuente “será uno de los mejores del equipo este año. Las referencias, desde luego, son inmejorables; y vamos a intentar proporcionarle un calendario a tono con ellas”.
Analizando pormenores, De la Fuente se antoja tan necesario para Caja Rural como Caja Rural lo es para De la Fuente. La formación navarra tenía carencias a nivel deportivo propiciadas por una política de fichajes cuando menos arriesgada tras la cual la escuadra invertía su identidad de joven y nacional a curtida y transnacional. Apenas emergía la figura de Manuel Cardoso como único corredor capaz de ganar una carrera profesional en 2011 fuera de la suspicaz Portugal. Tampoco De la Fuente ha logrado esto último; su último triunfo se remonta al GP Miguel Indurain 2009…
Sin embargo, su contratación despeja la inevitable duda de si Cardoso, Marcos García y Antonio Piedra daban ‘per se’ el nivel suficiente para justificar la invitación de Caja Rural a la Vuelta a España, gran objetivo de la escuadra en 2012. Azparren dice “no saber nada” en torno a si Unipublic les concederá esta prebenda. Cabe pensar, sin embargo, que la incorporación de un talento tan sólido como David de la Fuente debería acercarles a la salida de Pamplona al otorgarles un líder deseoso de revindicar sus cualidades y, lo que es más importante, muy capaz de ello.

Proseguir la estampida

Qué feliz era el porvenir de Juanjo Cobo este mes de septiembre. El ‘Bisonte de la Pesa’ acababa de triunfar en la Vuelta a España, una de esas victorias que cambian vidas y a veces también personas completas, consumando una estampida gloriosa que recompensaba su capacidad de superación y dejaba a sus piernas libres del yugo de su cabeza para mostrar el potencial, crudo, existente en ellas. Su particular ‘Jumanji’ (véase el número 27), sin embargo, se vio contrarrestado por uno en dirección contraria a cargo de la empresa de Geox, que tras un año de convulsa esponsorización decidió poner todos sus huevos en la cesta de la Fórmula 1 a costa de destrozar un gallinero muy rentable.

A pesar de la desastrosa noticia, de estar abocada a la desaparición la estructura que iniciara su andadura en el profesionalismo con el nombre de Saunier Duval, Cobo se mantuvo fiel a su amo como sólo saben hacerlo las fieras. Agarrado a que Matxin o Gianetti encontraran un clavo ardiendo, como David De la Fuente y otros excelentes corredores que se han visto obligados a colocarse como saldos en un mercado ya de por sí persa como el ciclista, el ‘Bisonte’ esperó mientras su mánager Antonio Sánchez Sabater lo dejaba querer y anunciaba periódicamente que su cliente disponía de prolijas ofertas.
Desvanecida las ilusiones de Matxin, un lacónico artículo en El País adelantó lo que hoy se ha confirmado: Movistar ha hecho un hueco en su plantilla para Juanjo Cobo. Eusebio Unzué, mánager de la escuadra telefónica, apelaba aquel día a una especie de responsabilidad social: “si Cobo no encuentra equipo, nosotros le acogeríamos”. A través de su aparente condescendencia, el técnico navarro hacía ver cierta contradicción interna, como si acogerlo fuera un favor al ciclista y no una prebenda del mercado de fichajes que, a través de la desgracia ajena, le había proporcionado una figura de primer nivel a precio de ganga.
Tal vez pensaba Unzué en el Cobo que había tenido en plantilla la campaña anterior. En 2010, el corredor cántabro padeció un periplo desolador por el entonces llamado Caisse d’Épargne. “Una espina clavada”. No terminó ninguna de las cuatro carreras ProTour en las cuales tomó la salida; su mejor clasificación fue un discretísimo 35º lugar en la general del modesto Brixia Tour italiano. Los técnicos de Caisse no cesaban de preguntarle. “¿Qué te pasa? ¿Qué te hace falta?”. Juanjo no funcionó; se marchitó lejos de Matxin, el biombo que le protegía de sus propias tempestades.
Una Vuelta a España después, es de esperar que todo haya cambiado. Cobo tiene un motivo menos para sus dudas, pues ya sabe de qué es capaz. En la carretera puede someter sin pestañear a ciclistas de caché muy superior; fuera de ella es motivo para la inspiración de todos los enfermos de abulia. En Movistar tendrá el ambiente ideal para consolidarse y un calendario ilusionante, con el redebut en el Tour y la defensa de su campeonato de la Vuelta a España. Su reto será proseguir su estampida lejos del influjo de Matxin; la capacidad de superarlo la lleva consigo, dentro de ese cuerpo de potencial inigualable y esa mente cuya actividad ha de manejarse con tiento.

Leopard Trek: ¿resurge Mapei III?

Hace diez años que Giorgio Squinzi, patrón del histórico equipo Mapei, decidió desdoblar su estructura después de dos campañas con un efectivo sobredimensionado de casi cuarenta y cinco corredores capaces de tiranizar allá donde compitieran. La fórmula fue relativamente sencilla: generar una nueva escuadra con los directores y ciclistas más jóvenes de aquel súper equipo. El resultado fue sencillamente extraordinario: la leyenda de una formación cuyos catorce ciclistas, todos ellos menores de 24 años, acumularon 47 victorias en aquel 2002.
La mera lectura de la plantilla del conocido como Mapei III explica por sí sola estos registros. En ella figuran hombres que jamás confirmaron lo apuntado (Zanotti, Zerzan) y otros cuya luz se apagó demasiado pronto (Gasparre, Sinkewitz, el velocísimo Clerc); pero también respetadísimos profesionales (Cheula, Willems, Murayev, Eisel, Petrov), prestigiosos ‘cracks’ (Allan Davis, el tricampeón mundial contrarreloj Michael Rogers, Filippo Pozzato) y, por encima de todos, uno de los mejores corredores de la actualidad y casi de la historia: Fabian Cancellara. Si a estos mimbres unimos el trabajo del Centro Mapei de Aldo Sassi, encargado de supervisar la preparación y evolución física de los entonces jóvenes prodigios, y la conjunción orquestada por la dirección de Roberto Damiani, Joxean Fernández ‘Matxin’ y Luca Guercilena, se comprende sin asomo de duda por qué Mapei III se ha convertido en un mito, referente y parangón para cualquier escuadra de formación de ciclistas.

Aunque cualquier comparación es osada e incluso odiosa, podría decirse que el espíritu de Mapei III resurgirá esta temporada con el Leopard Trek continental. Se trata de una escuadra nacida a modo de adláter a partir de la fusión entre el RadioShack de Armstrong y Bruyneel y el Leopard de los Schleck; aprovechará la estructura de su conjunto superior, esa acumulación de talento y aspiraciones encontradas llamado RadioShack – Nissan, y será capitaneado por uno de los directores de aquel mítico Mapei III, Luca Guercilena, y un ex ciclista del Mapei “grande”, Adriano Baffi. Su génesis no deja de ser un fruto de la conveniencia de Bruyneel, necesitado de mostrar cierto compromiso con el ciclismo luxemburgués a través del cuidado de sus principales promesas y, de paso, sacar provecho de la cantidad de auxiliares y directores con contrato en vigor.
La cabeza visible de Leopard Trek será Bob Jungels, proyecto de contrarrelojista de 19 años, compañero de entrenamientos de los hermanos Schleck y gran razón de ser para el nacimiento de este equipo por la necesidad de que sus cualidades se fogueen en buenas carreras bajo la tutela adecuada. Junto a él estarán cuatro compatriotas luxemburgueses de entre los que destaca su potente coetáneo Tom Kohn.
Más allá del Gran Ducado, la acumulación de talentos del resto de Europa es llamativa. De España se llevan al ligero Jesús Ezquerra, criado por Manolo Sáiz en Cuevas El Soplao; de Portugal a Fabio Silvestre, un contrarrelojista de campanillas capaz de ser podio en la Vuelta al Alentejo con apenas 20 primaveras; de Alemania, un talento puro y recio, el campeón de Europa sub23 Julian Kern. Leopard Trek contará además con tres velocistas con denominación de origen alpina: el suizo Oliver Hofstetter y los lombardos Eugenio Alafaci y Giorgio Brambilla, ya profesional un par de campañas con De Rosa y dos veces podio en la París-Roubaix sub23.
La cuota de experiencia y cierto exotismo la aportará el moldavo Alexander Pliuschin. Se trata de un ciclista con un Tour de Francia, tres campeonatos de su país y cuatro años de World Tour en las piernas, dos con Ag2r y dos con Katusha, además de cierta aureola de infravaloración. Pliuschin es un hombre completo y combativo, con aptitudes para los recorridos complicados como demostró ganando el Tour de Flandes sub23 en 2007. Baffi ya le ha señalado como líder de la escuadra para la próxima temporada, junto a Jungels.
El ilusionante proyecto Leopard Trek dio sus primeros pasos este mes de diciembre, compartiendo concentración en Calpe con sus ‘senior’ de RadioShack – Nissan. Ya tiene fecha para su debut en competición, que tendrá lugar el 4 de Febrero en el GP Costa de los Etruscos italiano. A partir de ese día podremos comenzar a dirimir si, efectivamente, la comparación de este nuevo vivero con aquel mítico Mapei III es osada, odiosa… o procedente.

Bjarne Riis da qué pensar a Andy Schleck

La cabeza llega más lejos que las piernas. En el ciclismo hay pocas cosas tan definitivas como la voluntad; lección impepinable e imprescindible que poca gente conoce mejor que Bjarne Riis, actual director del Saxo Bank de Alberto Contador y otrora corredor limitado cuya extraordinaria mentalidad (y ciertas ayudas médicas, moneda de cambio habitual en la época según las malas lenguas) le valió para retirarse con un Tour de Francia en el palmarés.
Al hilo de esto, el danés ha conducido desde siempre a los líderes de su equipo haciendo hincapié en la psicología propia y ajena. Son célebres sus tácticas rebosantes de sangre fría para provocar los nervios de los contrincantes; son habituales sus declaraciones ensalzando a sus ciclistas y, en ocasiones, despreciando a rivales.
En este marco, no sorprenden sus palabras en el diario Ekstra Bladet comparando a Alberto Contador con Eddy Merckx mientras jibariza a Andy Schleck señalando que “le falta voluntad para ganar el Tour”. El madrileño es “un perfecto compendio de virtudes, física y mentalmente”; el luxemburgués, en cambio, “no ha sido hasta ahora lo suficientemente serio”.

Sin perder de vista que Riis pretende sembrar la duda en el seno de RadioShack – Nissan, lo cierto es que sus palabras son materia para la reflexión. Andy Schleck lo ha tenido, en palabras del técnico danés, “demasiado fácil”. Como bien se recuerda en un oportunísimo artículo de Velochrono, sólo tuvo que demostrar sus condiciones en pruebas sub23 donde ganaba con facilidad para firmar por CSC gracias a su hermano Frank, quien había horadado previamente el camino peregrinando por conjuntos como DeNardi. Siendo neoprofesional, tuteó a Lance Armstrong contestándole a un demarraje en la Vuelta a Georgia. En su primera gran vuelta, el Giro 2007, pisó el podio.
Todo muy fácil, todo muy pronto. Las cualidades físicas de Andy Schleck son tan superlativas que le han permitido ser segundo en cuatro de las cinco rondas de tres semanas que ha disputado; su mentalidad es tan cuestionable que jamás se ha impuesto en la general de una prueba por etapas, corta o larga. Es, tal vez, consecuencia de la “falta de voluntad” comentada por Riis y repetidas veces señalada en el mundillo. El prodigioso luxemburgués compite sin ánimo de disputar el triunfo en todas aquellas carreras que no son un objetivo irrecusable. En el mejor de los casos, como sucediera la pasada temporada en la Vuelta a Andalucía o el Gran Premio Miguel Indurain, juega a entrar en escapadas intrascendentes; en el peor, como ocurrió en la Vuelta a España de 2010, se sacrifica más de noche que de día.
Contrarrestar la insuficiente mentalidad de Andy será el gran reto de Johan Bruyneel la próxima campaña. El nueve veces ganador del Tour (siete con Armstrong, dos junto a Contador) tendrá en sus manos un dechado de capacidades que tendrá que convertir en un campeón con su proverbial habilidad motivadora. Deberá trabajar para ello marcándole el nivel de exigencia que Kim Andersen no supo implantar en Leopard Trek según reconocieron los propios Schleck. Deberá trabajar, también, en eliminar esa especie de obsesión de los hermanos con Contador, que les alejó de la victoria en los dos últimos Tour de Francia. De no remediarse este último síndrome quizá acabe siendo preceptivo darle nuevamente una cuota de razón a Riis cuando afirma que “el gran problema de Andy Schleck ha sido coincidir en el tiempo con Alberto Contador”.

Boonen y la evolución desatendida

Eddy Merckx realizó el pasado lunes unas declaraciones a Cyclingnews en las cuales analizaba las prestaciones y perspectivas de Tom Boonen. “No es el ciclista que fue. Ha tenido muchos problemas físicos y ya no es joven”, señaló el respetado Caníbal antes de realizar un diagnóstico sobre su futuro deportivo: “es una cuestión de motivación. Si se mentaliza quizá pueda ganar las Clásicas, pero será difícil que derrote a los velocistas”.

No erraba Merckx en sus consideraciones. Tom Boonen (1980, Mol – Bélgica) ha evolucionado tremendamente desde que, con apenas 21 años y encuadrado en US Postal, realizara una notable campaña de clásicas que culminó con su irrupción en el podio de la París – Roubaix, donde compartió honores con Johan Musseuw y Steffan Wesseman. Por aquel entonces, Boonen era un talento virgen, portador de la vitola de joven promesa destinada a dominar las carreras del norte en la siguiente década y aspirar al triunfo en el resto de pruebas donde se presentara merced a su brutal fuerza y excepcional planta. Hoy en día, el belga sigue siendo un superclase, percherón de enjundia, pero no es el tirano que apuntaba ser ni el ganador de otrora.
La clave de este cambio está en su evolución física. Siguiendo el patrón lógico en todo ciclista profesional, ‘Tommeke’ ha perdido con el paso del tiempo la punta de velocidad gracias a la cual consiguiera superar la decena de triunfos cinco años consecutivos (de 2004 a 2008) mientras ganaba paulatinamente en fondo y, sobre todo, experiencia.
Es una progresión que a muchos beneficia y otorga la posibilidad de conseguir más triunfos y de mayor enjundia, pero no ha sido el caso del belga. Boonen no ha sabido adaptar su forma de correr y ganar a sus nuevas cualidades. Ha seguido compitiendo de una manera bastante similar apoyado por la dirección deportiva de su equipo, que ha renunciado a incorporar velocistas de relumbrón en los últimos años para otorgar su confianza al oriundo de Mol. La situación no cambiará la próxima temporada con Omega Pharma – Quick Step. Apenas compartirá galones en las ‘volatas’ con Gerald Ciolek y Francesco Chicchi, hasta ahora un paso por detrás en jerarquía y rendimiento.
La otra circunstancia perjudicial estos últimos años para la evolución encarada por Tom Boonen fueron los constantes problemas físicos. El belga apenas pudo competir 44 días en 2010, el “año más duro de mi vida deportiva” en sus propias palabras, por diversas caídas y contratiempos. Esta temporada no fue mejor en ese aspecto: tuvo que renunciar a Tour de Francia, Vuelta a España y Mundial (los objetivos de su temporada, junto a las Clásicas del Norte) por caídas y las consiguientes lesiones.
A pesar de todo lo apuntado, su bagaje no deja de ser epatante. En las últimas dos temporadas, Tom Boonen ha conseguido seis victorias y se ha clasificado cuatro veces entre los cinco primeros de un Monumento. El belga sigue siendo un referente ineludible y favorito allá donde compite a poco que el recorrido no incluya montaña: uno de los mejores corredores de la actualidad. De la atención que preste a la evolución de sus cualidades y cómo se adapte a ello dependerá que se convierta, tal y como está destinado desde su juventud, en uno de los mejores de la historia.

Andalucía permanecerá en Segunda

La Unión Ciclista Internacional ha publicado este mediodía un comunicado a través del cual ha confirmado la inclusión en la categoría Profesional de los conjuntos Rusvélo, Champion System, Farnese Vini, Utensilnord y Andalucía, que deja sin valor de esta manera los malos presagios que le situaban como Continental en 2012. La plaza de estos equipos en la Segunda división del ciclismo profesional ha venido otorgada por la Comisión de Licencias, órgano de escrutinio independiente de la UCI a cuya última audiencia debieron acudir después de no poder acreditar la solvencia económica necesaria en las precedentes.
En el caso concreto del conjunto Andalucía, el cese del patrocinio de Caja Granada había generado una coyuntura económica difícil. Los corredores comprometidos con la escuadra para 2012 fueron llamados a firmar nuevos contratos en previsión de un descenso de categoría, mientras el mánager de la formación, Antonio Cabello, trabajaba contrarreloj en la búsqueda de nuevos apoyos y esponsorizaciones para salvar la delicada situación financiera.
Finalmente, parece ser que el trabajo del técnico cordobés ha dado sus frutos y podría haber servido para concretar dos nuevos patrocinadores cuyo apoyo habría sido decisivo a la hora de inscribir a Andalucía un año más en la Segunda división del ciclismo. Una gran noticia para el pelotón español, que respira aliviado por mantener un segundo equipo en la categoría Profesional junto a Caja Rural tras haber perdido a Geox – TMC.

Pasó a profesional desde un elefante

Perfil de Egoitz García, ciclista vizcaíno de Caja Rural fichado por Cofidis.
A Egoitz García (1986, Atxondo) la posibilidad de subir a profesionales le pilló subido a un elefante. “Estaba de vacaciones en Tailandia y no se me pasaba por la cabeza encontrar un hueco”, rememora. “Pero sonó el teléfono”.
Había pasado un año prácticamente inactivo merced a una promesa incumplida del equipo continental Andorra-Grandvalira. “En aquel año, 2009, sólo me salieron 18 días de competición. Desde la dirección de la escuadra se me prometió un contrato como profesional. Sin embargo, hubo problemas desde el principio por los requisitos que la estructura debía cumplir por poseer licencia andorrana y, finalmente, me quedé con las ganas de debutar aquel año”.
No tardó en llegar, sin embargo, la segunda oportunidad; la buena. Caja Rural le llamó para formar parte de su equipo continental, semilla de la escuadra que en 2011 iniciara su andadura en la segunda divisón del ciclismo mundial bajo la dirección de Mikel Azparren. Era lo justo y esperable para Egoitz, considerado desde siempre uno de los mejores exponentes de su generación desde juveniles, pasando por unos bonitos años como sub23 en el Würth de Manolo Sáiz y Juan González y el Seguros Bilbao de Xabier Artetxe. Sus cualidades: cierta potencia, cierta resistencia, cierta punta de velocidad; ideales para convertirse en un clasicómano y cazaetapas de desarrollar instinto ganador, o en un excelente gregario de no hacerlo.
“Han sido dos buenos años”, resume cuando se le pide un balance de su estancia en la escuadra navarra. “En la primera temporada, cuando Caja Rural era continental, tuve la oportunidad de adaptarme al ritmo de los profesionales; además pude hacer algún puestecito. En la segunda me he mostrado un poco más maduro e incluso he peleado por alguna victoria. En la Vuelta a Turquía anduve bastante cerca de triunfar un par de veces, pero estaba André Greipel y me ganó la mano en ambas ocasiones. En la Vuelta al País Vasco, por otra parte, iba con mucho respeto por aquello de ser una carrera World Tour… pero me encontré bastante cómodo y pude clasificarme dos veces entre los seis primeros”.

El World Tour, la primera división del ciclismo, tendrá ocasión de paladearlo un poco más la próxima campaña. Este invierno Egoitz ha firmado por Cofidis, un equipo que, si bien se encuadra en la categoría Profesional, suele gozar de un buen calendario en la división superior. Claves en su llegada a la estructura francesa fueron su representante, Antonio Vaquerizas, y el ex presidente de la Federación Vasca de ciclismo Iñaki Iglesias, a la sazón marido de la madre de la novia del ciclista vizcaíno. “Iñaki tenía contacto con Eric Boyer [mánager de Cofidis] y, cuando supimos de sus intenciones de incorporar un segundo español al equipo [el otro es el marbellí Luis Ángel Maté], le hicimos llegar mi currículum junto a mis analíticas y datos fisiológicos. Boyer mostró interés y, en la semana de los Mundiales, me envío un contrato para rubricar mi fichaje”.
Firmados los papeles, Egoitz García inició su andadura con Cofidis a mediados de noviembre participando del ‘stage’ que la escuadra del norte de Francia organizó en Lyon. “Fueron días divertidos, una bonita toma de contacto. Ando aún un poco corto a la hora de hablar francés, pero con la ayuda de Luis [Ángel Maté] he podido ir solventando ese problema. Compartimos cuarto, me acompañó a las pruebas biomecánicas, las tomas de medidas para equipaciones y bicicletas, los almuerzos y cenas… Y así pude entenderme con la gente del equipo durante la concentración”.
El vizcaíno tiene ante sí dos años, la duración de su contrato con Cofidis, para disfrutar y evolucionar en una formación de enjundia. “No sé qué esperan exactamente de mí, pero sí sé qué puedo ofrecer: trabajaré duro, me sacrificaré por mis compañeros cuando me lo pidan y, si algún día tengo la ocasión de disputar triunfos, lo haré”. Mira con buenos ojos “las carreras francesas en general, y las pruebas de un día en particular. Sus recorridos suelen contar con subidas que ajustan mucho las fuerzas y criban el grupo sin ser puertos largos, que es lo único que se me atraganta. Son imprevisibles en su desarrollo por cuanto no hay equipos dominantes y la mayoría de escuadras y corredores optan por tácticas agresivas en las cuales puedo desenvolverme bien. En definitiva, se adaptan bien a mis características y me veo capaz de rendir bien en ellas”.
Bonitas perspectivas para la carrera profesional de Egoitz García, aquella que iniciara hace dos inviernos con una llamada respondida a lomos de un elefante.