Apuesta por Démare

La vida es una cuestión de elecciones. A veces éstas son, también, apuestas; perdidas de antemano, desesperadas, aventuradas, lógicas, calculadas, ganadoras. Las decisiones son importantes, pero más aún lo es cómo se toman…
El miércoles, en la clásica belga Le Samyn – Fayt le Franc, Yauheni Hutarovich decidió ceder el liderazgo de FDJ a Arnaud Démare. El bielorruso, con 28 años y un futuro que prometía ser descollante pero hasta ahora concretado sólo en un confortable estatus de esprinter de referencia en pruebas de segundo nivel, pasaba el testigo al joven francés, campeón del mundo sub23 en Copenhague y una de las grandes sensaciones del inicio de temporada.
La apuesta resultó en triunfo. Mickäel Délage, quien desveló las entretelas de la confección del esprint a Velochrono, mantuvo a Hutarovich y Démare en las posiciones de privilegio en los ondulados kilómetros finales. A falta de 300 metros, el bielorruso inició un lanzamiento que quedó jibarizado por la espectacular arrancada del holandés Kris Boeckmans, quien pensaba llevar a su rueda a su compañero Romain Feillu. Pas de problème: Démare tiró de fuerza y cualidades para alcanzar y superar al corredor de Vacansoleil, dando con ello a FDJ la victoria número 300 de su ya dilatada historia.
No era la primera exhibición del joven velocista. En la última etapa de la Vuelta a Qatar aprovechó la inconmensurable labor de Délage, experto y habilidoso, y la caída de Mark Cavendish, que perturbó a corredores como Galimzyanov que se mostraron más rápidos pero anduvieron peor colocados, para ganar con varias bicicletas de ventaja. El pasado domingo en Kuurne – Bruselas – Kuurne, carrera donde compartió galones con Hutarovich, vino esprintando desde atrás hasta situarse en una notable cuarta posición tras Cavendish, el propio Hutarovich y Van Hummel.
Quizá fuera la gran impresión marcada aquel día la que impulsó al teórico líder bielorruso a darle la alternativa en una jornada que, por lo demás, tenía un final ideal (terreno quebrado, final en ligera subida) para las características del inspiradísimo Démare. La cuestión es que, merced a una decisión inteligente y humilde, similar a aquella tomada por el alma máter de FDJ, Marc Madiot, cuando decidió aprovechar un 2011 en Segunda División para sentar las bases de un 2012 de Primera, el vigente campeón del mundo sub23 fue una apuesta victoriosa. Y, con 20 años, promete serlo muchas más veces en el futuro.
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