Montilla lo deja todo para Rincón

Publicado originalmente en SUR

Hivert repite victoria en una etapa que apenas varió la general, en la que Valverde sigue líder · La Axarquía será la juez de la carrera

El comentario ayer en la Vuelta a Andalucía era unánime: “Vaya día”. Lo dijo Javi Moreno, resoplando con fastidio antes de salir, y también Juanjo Lobato, el gran protagonista al principio de la jornada porque la carrera partía de su pueblo, donde es un verdadero héroe a tenor de cómo los vecinos de su angosto pueblo, Trebujena, le vitoreaba.

Pasado el baño de multitudes, la realidad golpeó al pelotón con una cortina de agua que invitaba a resguardarse donde fuera posible. A falta de un sofá frente a la lumbre, el pelotón fue un buen cobijo para la mayoría de corredores.

Pese a las inclemencias meteorológicas, tres valientes decidieron aventurarse a abrir camino: el panameño Yelko Gómez (Caja Rural), el mallorquín Lluis Guillermo Mas (Burgos BH) y el francés Clément Lhotellerie (Colba).

Mas pretendía ponerse líder de la metas volantes, una de esas clasificaciones secundarias que sirven para gratificar a aquellos modestos que no pueden ofrecer lustre a la carrera, pero sí coraje; lo consiguió.

Lhotellerie, por su parte, quería revindicar la invitación de su equipo, un continental belga de medios escasos en el cual él es el único profesional hecho y derecho; que perdió cuatro corredores en la primera jornada en línea y otro más ayer, en palabras de James Mowatt (el otro integrante de la escuadra que queda vivo; cruzó la meta de Montilla penúltimo y aterido), porque “el nivel es demasiado alto para nosotros”. Frente a esta miseria deportiva, Lhotellerie puso un punto de fulgor, siendo el último superviviente de la escapada y rozando el maillot de la Montaña que finalmente vestirá hoy el malagueño Luis Ángel Maté.

En el avituallamiento, esperando el paso de los ciclistas, los masajistas preparan bolsas con comida y bidones para los esforzados de la ruta, se pertrechan e incluso se atrincheran juntos en los vehículos para matar el tiempo y espantar el frío. Mientras tanto, los aficionados se cubren con paraguas sabedores de que su paciencia tendrá premio. En el avituallamiento los corredores se desembarazan de bidones de líquido medio vacíos; estos caen en la orilla de la carretera y cualquiera puede recogerlos.

Egoitz es masajista. Debuta en esta carrera con Caja Rural, un equipo español de segunda división, y hace movimientos con los hombros como para evitar que le baje la temperatura. “Es que no pensaba que fuera hacer frío, ¡esto es Andalucía!, y no me traje el chaquetón del equipo… El que llevo es prestado”. “Y encima”, comenta jovial, “es la primera vez que reparto bolsas yo solo en el avituallamiento… ¡No sé cuántos seré capaz de entregar!”

A los cinco minutos pasa el pelotón, compacto; los masajistas se empapan repartiendo el alimento. Algunos corredores enfermos, como Rafa Valls, arrojan la toalla y se montan en el coche, hartos de padecer un clima que a ratos resultó dantesco. Egoitz se ha quedado con una sola bolsa en la mano: “¡No está mal para ser la primera vez!”, sonríe. Y en esas pasa por allí un anciano haciendo su agosto, con dos bolsas llenas de bidones desechados por los ciclistas.

Una vez cazada la escapada, el pelotón se dirigió a Montilla recorriendo unos kilómetros finales, ondulados pero no escarpados, que no pusieron dureza sino un reto a las piernas frías, heladas, de los integrantes del pelotón. Hubo escaramuzas sin trascendencia y todo terminó en un esprint donde Jonathan Hivert (Sojasun), ganador el lunes en Ubrique, volvió a imponerse; esta vez sin factores de distorsión, derrotó de tú a tú a velocistas como Tyler Farrar.
Alejandro Valverde no se implicó en la lucha por la etapa (dio la alternativa a su compañero Rojas, 7º) y conservó el liderato de la general sin apuros, con 7″ sobre Van den Broeck y otros doce corredores (dos de ellos coequipiers) a menos de un minuto en la general.

El murciano deberá defender su renta hoy, en la etapa que se disputará entre Lucena y Rincón de la Victoria con subidas al Torcal de Antequera (1ª), El León (1ª), Comares (3º), la Axarquía (1ª) y la Pasa (2ª), este último coronado a sólo 14 km de meta. Será la jornada reina, la decisiva por su dureza y por ser el colofón de esta Vuelta a Andalucía.

Maté, líder de la Montaña

“Ha sido un día de esos en los que no gusta ser ciclista”, opinaba tras cruzar la meta, en sintonía con el resto de sus compañeros de pelotón, pero sin poder reprimir la sonrisa por lo conseguido. Luis Ángel Maté, marbellí de Cofidis, se puso ayer líder de la Montaña, aprovechando los puntos conseguidos en la etapa de Ubrique y otros agarrados en las cotas de tercera de la jornada. Hoy, según sus palabras, no intentará defender ese liderato secundario ni pensará en el 7º lugar que ocupa en la general: “El objetivo es ayudar a Dani [Navarro, 13º], que viene en muy buena forma y puede aspirar a un triunfo”. Pese a todo, pregunta con interés a los presentes si saben qué tiempo hará mañana, quizá pensando en una ofensiva para una jornada que discurrirá por su territorio.

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