A Valverde le da igual la lluvia

Publicado originalmente en SUR

El murciano se impone en el prólogo contrarreloj de la Vuelta a Andalucía, disputado en San Fernando · Quince minutos de agua marraron el prólogo de parte de los favoritos al humedecer el recorrido

“Bien, bien”, y sonríe. Un grupo de aficionados interroga a Alejandro Valverde mientras se sube a la bicicleta que, acoplada a un rodillo, le servirá para calentar de cara a los seis kilómetros que dan el pistoletazo de salida a la Vuelta a Andalucía. Le preguntan cómo está y él responde así, y con la sonrisa recién dibujada en el rostro se monta en su máquina y queda de espaldas al público. Clava la mirada en la rueda del autobús y se concentra para media hora de pedaleo, cada vez más intenso, antes de pedalear de verdad, para disputar la carrera.

El prólogo disputado ayer era idéntico al disputado el año pasado: recta de tres kilómetros en una avenida de San Fernando, con cuatro rotondas y una curva en herradura para tomar la contrarrecta. Pero, pese la repetición y a la ausencia de curvas, no se hizo aburrido, “para nada”, en palabras del neerlandés Tom Dumoulin (Argos), que la pasada campaña fue 9º y esta vez concluyó 23º. “En siete minutos no da tiempo de aburrirse ni de cansarse”, asevera amable antes de reconocer su decepción: “Querría haber hecho mucho más hoy, pero con la lluvia…”

La lluvia. Ése fue el único factor que diferenció la crono de ayer de la disputada en 2012. Apareció cuando algo más de la mitad de los ciclistas ya había marcado su tiempo y perjudicó a la otra mitad. El porqué es sencillo, en palabras del técnico de Movistar Mikel Zabala: “Las ruedas deslizan, hay que desinflarlas un poco para que agarren más. Además, a principios de temporada nadie quiere arriesgar, por lo que en las curvas no se la juegan demasiado. Marcarán unos diez segundos más de lo que harían con sol”. Rubén Plaza, alicantino del conjunto telefónico presente en la conversación, rezonga: “Hasta en la recta me ha patinado la bici”.

Y así todos los afectados. Gregorz Stepniak, polaco del CCC, fue el único desafortunado que besó el suelo. Moisés Dueñas, del modesto Burgos BH, también se queja: “En las rotondas iba súper inseguro. Ha llovido lo justo para mojar la carretera, pero no tanto como para empaparla. Está lo más peligrosa posible”. Algo parecido piensan Antón, Nieve o Vanendert, favoritos que se han dejado un tiempo significativo, y otros como Van den Broeck, Coppel, Fuglsang, Dani Moreno o Mollema que podrían haber alcanzado la victoria de no ser por el agua… Aunque Dumoulin es menos estoico y opina contra sí mismo: “Que te afecte la lluvia es una cuestión de cabeza”.

Valverde opina parecido, visto lo visto, y decidió que a él no le importaba lo que cayera del cielo. Salió el último, con la referencia de Simon Spilak (Katusha) como rival a batir con un gran tiempo de 6’48”, marcado minutos antes de que empezara a llover e inferior al que sirvió a Patrick Gretsch (5º hoy) para imponerse la pasada temporada.

El esloveno se hallaba sentado en el ‘hot seat’: una silla en el podio, a ojos del público, donde el corredor que ha marcado el mejor tiempo de la contrarreloj espera mientras el resto de participantes concluyen su participación, a la espera de que alguien bata su registro.

Los anteriores ocupantes del ‘hot seat’, Farrar y De Clercq (“pese al nombre, la silla está fría”, decía entre risas el belga), habían tenido un reinado efímero. Spilak, por su parte, llevaba más de media hora apoltronado y se las prometía felices. Tanto que, cuando Van den Broeck cruzó la meta con dos segundos de sobra, las autoridades empezaron a felicitarle. No contaban con el ‘Bala’ que le batió para imponerse por primera vez desde su sanción en una contrarreloj, la disciplina que peor se adapta a su incontenible clase.

Valverde tiene hoy una gran ocasión para conseguir otra victoria. Se llega a Ubrique, previo paso por el durísimo Puerto de los Palomas, que se corona a unos 30 kilómetros de meta y estará seguido por un descenso relativamente pedaleable e incluso accidentado hasta meta. Se espera que Las Palomas propicie una primera criba entre los favoritos a imponerse en la carrera.

“Que gane un compañero”

Una vez terminada la ceremonia protocolaria, en la cual recibió todos los premios posibles con excepción del restringido a andaluces, Valverde se sacudió la responsabilidad: “Los objetivos son el Tour, la Vuelta y el Mundial, que están aún muy lejos. Esta temporada quiero ir con calma”. Para el murciano, “calma” significa contar dos victorias en apenas cuatro días de competición.

Respecto a la Vuelta a Andalucía, el líder de Movistar dijo que procurará “que gane un compañero”. El colombiano Nairo Quintana podría recoger los galones, pero es más factible que los tome el jienense Javi Moreno, mejor andaluz ayer al perder sólo 18”, uno menos que Maté. Moreno es una de las joyas ‘azules’: progresa a pasos agigantados, tanto física como mentalmente, y llega lanzado a Andalucía después de concluir segundo en el Tour Down Under. Pese a todo, tanto ayer como en la previa remarcaba que venía a esta carrera “a trabajar para Alejandro”.

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