Sobre la carta abierta de Pat McQuaid y el ocaso de la UCI

Pat McQuaid se ha ganado a pulso que se mire con sorna cualquier cosa proveniente de su despacho. Su larga historia de desmanes, golpes de timón y declaraciones improcedentes le ha granjeado una imagen de impresentable entre quienes observamos con miedo los bandazos de la UCI. Mi percepción sobre el actual presidente de la UCI se resumía en la foto que aparece debajo y el pie que le puso inrng: “The left or right foot?”. De risa.

Por ello, cuando he visto en Biciclismo una ‘Carta abierta de Pat McQuaid a los corredores’ se me ha dibujado una sonrisa en el rostro. He empezado a leerla buscando el primer desvarío del irlandés y, progresivamente, el ánimo socarrón se ha tornado en reflexivo. Hacia mitad de la carta había leído unos cuantos argumentos en favor de la polémica decisión de suprimir los pinganillos cuya trascendencia era enorme dado el cargo ostentado por quien los emitía. También se revelaban públicamente detalles hasta ahora oscurecidos sobre la toma de la decisión. El texto era expositivo y hasta convincente.
Entonces llegué a los párrafos en los cuales McQuaid acusaba a los corredores de consentir el dopaje. Y también a aquellos donde de alguna manera les incitaba la rebelión contra sus superiores. Ridículo. Si Pat fuera un adiestrador de perros, su método consistiría en pegar a las mascotas y después incitarlos a morder a sus dueños. El resultado de ello sería, probablemente, que los canes lo intentarían destrozar a mordiscos. Y en este caso, francamente, no me sorprendería que sucediera algo análogo con los corredores y la UCI. McQuaid perdía una vez más una batalla de poder en el campo de la comunicación…
Sin embargo, el punto más interesante estaba aún por llegar. En su carta, Pat McQuaid da por primera vez pábulo público a los rumores que señalaban un posible cisma dentro del ciclismo mundial a través de la escisión de algunos equipos, que se sienten ninguneados por la Federación y legítimos dueños de una parte importante del trozo de pastel económico que ésta se lleva, para crear una nueva liga ciclista paralela. Johan Bruyneel, con periódicos tuits en este sentido, es uno de los principales instigadores. Los combativos miembros de la AIGCP, con Jonathan Vaughters a la cabeza, podrían estar detrás también del ‘World Cycling Tour’ mentado por McQuaid. Claro que ese ‘WCT’ sin carreras no sería nada. Ayer Vaughters tomó café con Angelo Zomegnan, cabeza de RCS. ¿Especulamos?
¿Perderá la UCI de McQuaid el mando del ciclismo mundial? No sería descartable. En muchos deportes poderosos económicamente mandan los equipos por encima de las federaciones, que sobreviven como legisladoras ocasionales y renuncian a gran parte de su poder para sobrevivir y seguir sacando tajada económica del ‘circo’ donde antes eran promotores. En España podemos observar el caso del fútbol (donde es la LFP, y no la RFEF, quien organiza y gestiona la Liga) o el baloncesto (ACB), y algo similar se pude extrapolar a competiciones anglosajonas importantísimas a nivel mundial como la Premier League o las cuatro grandes Ligas americanas. Creo que, con el traspaso de poderes a los equipos, el ciclismo daría un paso natural. La duda es, conociendo cómo se ha regido hasta ahora nuestro deporte, si esto será a la larga positivo o negativo.
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