Campanadas y carcajadas

Poquísimas personas hubieran apostado un solo euro por que Footon – Servetto estrenara su palmarés en enero. Pero sucedió, los dorados consiguieron un triunfo el pasado martes en el Tour de San Luis argentino de la mano de Rafa Valls. Y, por si fuera poco, esta madrugada ha sido el luso Manuel Cardoso quien se ha impuesto en la tercera etapa del Tour Down Under. Alegría en «casa Matxin». Como si las penurias sufridas este invierno pagaran el ‘forfait’ para disfrutar de todas las pistas del cielo durante este día de invierno. Aunque todo se ha conseguido, eso sí, al calor del verano austral…

Dos victorias, dos campanadas. Valls ganó en la llegada al Mirador el Potrero con un ataque corajudo con el que fulminó al poderoso venezolano Jackson Rodríguez y, sobre todo, a un tremendo viento de cara que retrajo al resto de favoritos de saltar a por la victoria con su misma alegría. Sus contrincantes no eran ciclistas vulgares; estaban Nibali, Mazzanti, Serpa, el redimido Rasmussen, incluso el triunfo del jienense Javi Moreno hubiera tenido más lógica. Pero la valentía, sazonada de fuerza, tuvo recompensa.

En Australia la sorpresa fue si cabe mayor. El tren militar impuesto por Caisse d’Épargne en los últimos veinte kilómetros se disolvió en la subida definitiva a Stirling, tal vez porque a estas alturas de temporada no hay condición física y cuesta controlar una carrera. Río revuelto, ganancia de un experto pescador como Manuel Cardoso que demarró hacia la victoria e hizo inútil el impresionante ‘rush’ final de Valverde, Evans… y dos jóvenes pura sangre de Liquigas, Peter Sagan y Mauro Finetto (ex CSF), que parecen dispuestos a dar que hablar.

Campanadas y carcajadas en el seno de Footon – Servetto. Triunfos sorprendentes, de valor, porque deportivamente se puede asegurar que en los dorados no hay más cera que la que arde. Tanto en minúsculas (el nivel del efectivo es medio-bajo) como en mayúsculas. Matxin y Gianetti sonríen; de momento, les salió bien la locura.

Foto: Prensa Footon – Servetto

Las abúlicas piernas del ciclismo alemán

Fueron el tercer peor equipo del ProTour el año pasado; 2010 no pinta mucho mejor. Milram se ha presentado hoy en Dortmund, y se ha presentado entre declaraciones de ‘mea culpa’. Tanto Linus Gerdemann como Gerald Ciolek han asumido que la temporada pasada no fue buena. Mientras, el mánager Gerry Van Gerwen se ha apresurado a bajar aún más el listón y decir que se conformarán con «ser saludables (?), divertirse y trabajar con profesionalidad». Es de suponer que ninguno de estos objetivos se cumplieron en el pasado.

En el aspecto de las cualidades deportivas, Van Gerwen y compañía no han hecho demasiado por mejorar la situación. Se marcharon a Columbia dos jóvenes promesas, los hermanos Velits. Se retiraron dos hombres que siempre dieron la talla, Martin Müller y Ronny Scholz. Se desprendieron dos jóvenes que no acabaron de cuajar, uno producto de la «fábrica continental», Chris Kux, y otro heredado de la época de Stanga, Luca Barla; este último, afectado por una lesión de espalda, volverá a las carreteras con Nippo a partir de Junio. Todo ello se observó desde la dirección técnica en voz pasiva.

Lo único que importaba, parece, era mantener en plantilla a dos de las grandes esperanzas del ciclismo alemán, a sus estandartes, a Ciolek y Gerdemann; jóvenes, amigos casi íntimos, felices de tener a su disposición el liderar un equipo ProTour casi sin necesidad de resultados deportivos. Y, sobre todo, la nacionalidad. Ya lo reconoció Ciolek. Pesa mucho en esta escuadra desde que hace dos años pasó a tener estructura y patrocinadores alemanes… curiosamente bajo la gestión de un holandés. La nota de prensa enviada a los medios con motivo de la presentación, de hecho, hace hincapié en que 16 de los 24 corredores de que dispondrá el conjunto en 2010 serán alemanes.

Los fichajes han ido en una línea algo distinta. No se ha mirado demasiado el pasaporte de los incorporados. Dos belgas (Roy Sentjens, Wim De Vocht), un australiano (Luke Roberts), sólo dos alemanes (Roger Kluge, Alexander Nerz). Nerz es un joven talento de sólo 20 años, escalador, casi un diamante en bruto. El pistard Kluge, Roberts, De Vocht y Sentenjs son rodadores puros, capaces de ayudar a Ciolek en los metros finales tal y como indica el propio Roberts en Cyclismag. Aquí la tendencia parece clara: arropar a Gerald Ciolek para catapultarlo a la primera línea de los velocistas, allá donde están Cavendish, Greipel, Farrar y Hushvod.

Porque aparte de Ciolek, ¿qué más? Sólo Gerdemann y Wegmann parecen garantizar alguna presencia en carrera. No se puede esperar este año un salto de calidad fulgurante de Frölinger, Terpstra ó Röels; aunque a buen seguro lo darán a medio plazo. Tampoco se puede esperar que Markus Fothen ó Robert Förster despierten de su letargo aburguesado, a pesar de la labor motivacional llevada a cabo por Geert-Jan Theunisse en el seno del equipo alemán. Quizá Rohregger o Knees den la sorpresa en algún momento; yo, francamente, lo dudo.

La casa lechera Nordmilch, quien pone el dinero a través de su marca Milram, ha manifestado su intención de cesar pronto como espónsor principal. En diciembre dejó claro a Van Gerwen que debía buscar una casa comercial que hiciera de copatrocinador y asumiera la parte del león del presupuesto a partir de 2011. Por lo pronto no hay noticias. Esperemos que las haya, para que puedan seguir girando las abúlicas piernas del ciclismo alemán.
Foto: Cyclingnews

Caisse d’Épargne, un año más a por las Grandes

Primera parte: 4 de Enero, Arueda.com
Segunda parte: 5 de Enero, Arueda.com

Después de once años de sequía, Caisse d’Épargne volvió a adjudicarse una Gran Vuelta en 2009 de la mano de Alejandro Valverde. Fue su retorno a la senda donde caminaron durante mucho tiempo, y todos sus movimientos en el mercado de fichajes van orientados a seguir en ella.
Once años sin ganar una Gran Vuelta eran ya demasiados. Más para una estructura como la dirigida por Eusebio Unzué (otrora en comandita con José Miguel Echavarri), cuya ascendente ha sido siempre la de competir por la victoria en las carreras de tres semanas. Desde los primeros años del ya mítico Reynolds de Ángel Arroyo hasta la época de finales de los 90 con Olano, Zülle y el Chaba Jiménez en plenitud, pasando por supuesto por la época dorada de los Banesto de Perico Delgado y Miguel Indurain. Sin embargo, con el cambio de siglo esta tendencia triunfadora se perdió. Los proyectos de vueltómano con los que se contó en plantilla desde entonces no llegaron a cuajar como ganadores dentro del equipo bancario. Fue el caso de, entre otros, Unai Osa, Santi Blanco, Francisco Mancebo ó Denis Mechov; y, más recientemente, de Óscar Pereiro y Vladimir Karpets.

Parecía ser también el caso de Alejandro Valverde. Desde su llegada en 2005 a la estrctura, entonces patrocinada por Illes Balears, se le intentó encaminar hacia la disputa de grandes rondas a pesar de sus prometedoras condiciones (luego refrendadas) para las clásicas. La impresionante victoria conseguida por el murciano en la décima etapa del Tour de 2005, derrotando en la cima de Courchevel al heptacampeón Lance Armstrong, vino a respaldar este propósito de Echavarri y Unzué. Sin embargo, todo lo que sucedió después lo desavaló. Los éxitos de Valverde en las clásicas (resultó ganador en Flecha Valona’06 y Lieja’06 y ’08) llevaban aparejadas decepciones en las carreras de tres semanas, como la Vuelta que perdió ante Vinokourov in extremis en 2006 ó los mediocres resultados en las generales de los Tour de 2007 (sexto) y 2008 (octavo).

Alejandro Valverde, líder e incógnita

Por todo esto, el maillot oro conseguido por Alejandro Valverde en la Vuelta a España 2009 tiene un significado especial: devuelve las mieles del éxito en una Grande al equipo bancario, después de que éste las saboreara por última vez en la Vuelta de 1998 gracias a Abraham Olano. Además, las características y circunstancias del murciano dan a la historia un toque especial; de hecho, Eusebio Unzué reconoció en Meta2Mil que ganar la Vuelta con él era «un reto personal». Fue el propio director navarro quien nos contó en primera persona las ambiciones de Alejandro para 2010: «Será nuestro jefe de filas en el Tour, donde peleará por el podio. Espero que su comportamiento y el posterior resultado en la última Vuelta a España cambien su mentalidad de cara a las carreras de tres semanas y le hagan más fuerte».
La cuestión reside, precisamente, en si será capaz de mostrar en el Tour de 2010 la misma solidez y vigor que le encumbraron en la Vuelta del año pasado. Y también si será capaz de discutir de tú a tú en la ronda francesa con otros tres superclases camino de convertirse en míticos (alguno de ellos ya lo es) como Alberto Contador, Lance Armstrong y Andy Schleck. Parece complicado. Alejandro es muy fuerte, y brillante. Pero para conseguir un puesto de honor en el Tour hay que ser algo más. Más regular, más consistente.
El resto de la temporada de Alejandro repetirá en cierto modo el esquema de los últimos años. «Va a iniciar la temporada en enero con el Tour Down Under. La idea es seguir con París – Niza y disputar después País Vasco ó Catalunya. El primer ciclo se cerrará a finales de abril con las clásicas. Después, seguramente tomará parte en Dauphiné para preparar el Tour». Después, siempre según el propio Unzué, Valverde se exprimiría un poco más para estar en la salida de la Vuelta a España, aunque quizá no en condiciones para defender con éxito su vigente campeonato en la misma. Pero siempre sin perder de vista que el gran objetivo del año es el Tour de Francia.

Unos refuerzos con la vista puesta en el Tour

Los fichajes realizados por Caisse d’Épargne tampoco se apartan demasiado de esta premisa. Si bien entre las seis bajas de la escuadra hispano-francesa se incluyen algunas especialmente apreciables para esta misión como la el ganador del Tour’06 Óscar Pereiro (a Astaná) o las del bronce mundialista Joaquín Rodríguez y el madrileño Dani Moreno (que se marchan a Katusha y Omega Pharma para ser jefes de filas), éstas quedan de sobra compensadas con cinco altas de mucho valor como son Rubén Plaza (Liberty), Juanjo Cobo (Fuji), Juan Mauricio Soler (Barloworld), Christophe Moreau (Agritubel) y Marzio Brusheghin (Lampre).

Todos ellos eran líderes en sus anteriores equipos. La duda parece evidente: ¿aceptarán adquirir un rol secundario? «La temporada es muy amplia, hay objetivos para todos. Habrá momentos en que serán grandes gregarios y otros en los que serán líderes». Como caso paradigmático, Unzué cita a Brusheghin, que «correrá el Giro con mentalidad de líder y luego será gregario en el Tour». En principio, Cobo, Soler y Brusheghin tienen confirmada en su calendario la gran ronda francesa; Moreau permanece en duda, por cuanto su nivel deportivo dista ahora bastante de aquel ágil contrarrelojista que quedara a las puertas del podio en el Tour del año 2000. Por su parte, Rubén Plaza tampoco parece tener en sus planes la ‘grande boucle’.

Rubén Plaza, el regreso del hijo dos veces pródigo

Posiblemente el fichaje más llamativo de Caisse d’Épargne sea el de Rubén Plaza. No se trata ni mucho menos de un asunto de calidad, algo que el alicantino posee a raudales, sino más bien de una relación profesional bastante peculiar con esta estructura. Plaza debutó en profesionales con ella cuando llevaba el nombre de iBanesto.com en 2001, y permaneció en sus filas durante tres años en los cuales apenas pudo rendir por problemas de espalda. Aún así, fue capaz de anotarse un Campeonato de España (2003) que le valió la confianza de Vicente Belda, quien le incorporó al añorado Comunidad Valenciana – Kelme, donde se mantuvo tres temporadas adquiriendo un apreciable palmarés, experiencia… y una sombra sobre su vida deportiva, al verse implicado de refilón y sin merecerlo en la triste Operación Puerto.
En 2007, Eusebio Unzué le reincorporó a su equipo, ya por aquel entonces con el patrocinio de la Caisse d’Épargne; tuvo que dejarle ir al final de la temporada. La sospecha y la hipocresía del mundo ciclista pesó más que sus buenos resultados (ganó la Vuelta a La Rioja), su gran calidad y las repetidas ocasiones en que Eufemiano Fuentes le exculpó públicamente de ser su cliente. Ahora, después de un periplo de dos años en Portugal, Plaza vuelve a Caisse gracias a «un documento emitido por la RFEC donde se da fe de que está completamente libre de sospecha de ningún asunto de dopaje». En su temporada de regreso a la élite, Unzué espera «aprovechar sus grandes cualidades en objetivos mayores, a su medida. Por ejemplo, en la Vuelta a España podría asumir el papel de líder del equipo».

Una plantilla fuerte… y prometedora

Al flanco de Valverde y los cinco fichajes hay un grupo de corredores que atesoran una calidad imponente. El murciano Luis León Sánchez, ganador de la París – Niza y una etapa en el Tour el año pasado, tomará los galones del equipo en la Vuelta a España junto a Rubén Plaza. Otro murciano, José Joaquín Rojas, augura un salto de calidad que le llevará a convertir parte de sus numerosos puestos de honor en flamantes victorias. José Iván Gutiérrez, por su parte, intentará recuperar el estado de forma que le llevó a ser considerado mucho tiempo como el mejor contrarrelojista de España. Hay también cazaetapas consolidados como Pablo Lastras, Vasil Kiryienka ó Chente García Acosta, y un bloque de gregarios para la montaña que ha demostrado de sobra su solidez: David Arroyo, David López, Alberto Losada, Luis Pasamontes, Xabi Zandio…
Pero, sobre todo, hay un grupo de jóvenes que son la envidia del pelotón mundial. Unzué se refiere a ellos con cautela: «tienen calidad. Pero no se puede poner velocidad a su progresión, simplemente cada año irán evolucionando. A corto plazo alguno de ellos y a largo el resto podrán hacer cosas importantes». Esta cuadrilla viene liderada por el colombiano Rigoberto Urán, proyecto de ganador del Tour de Francia, que ya el año pasado destacó en la ‘grande boucle’ con sólo 22 años y esta temporada acudirá al Giro sin ataduras ni límites. A su estela están el ‘killer’ portugués Rui Costa, el potentísimo costarricense Andrei Amador, el pundonoroso escalador francés Arnold Jeannesson y el proyecto de superclase cántabro Ángel Madrazo. El futuro asegurado…
Precisamente sobre el futuro versó nuestra última pregunta a Eusebio Unzué. ¿Hasta cuándo está firmado el patrocinio de la Caisse d’Épargne? «Acaba en 2010, nos sentaremos a negociar pronto para garantizarnos la supervivencia de la escuadra más allá de esa fecha». Económicamente, aún no está todo atado, aunque la tranquilidad de Unzué denota la seguridad de que no habrá problema para que la historia de la estructura siga adelante. La Historia va mucho más allá de las incógnitas de Valverde ó el futuro de unos jóvenes maravillosos. Con esta son ya 31 temporadas en la carretera, que incluyen la friolera de seis Tours de Francia ganados. La Historia, y la tradicional querencia de esta escuadra por las grandes vueltas, no puede sino seguir adelante.

¿Qué problema hay entre equipos y organizadores?

21 de Diciembre, Arueda.com

En el deporte, como en el teatro, los bastidores y tramoyas suelen ser más grandes que el escenario. El gran público sólo ve esa palestra donde los actores representan la obra y, de hecho, personifica al teatro a esos actores. La realidad es que quienes realmente escriben la obra y lo disponen todo para su ejecución están detrás, en la sombra. Sus movimientos en la oscuridad condicionan por completo qué sucede en la luz.

Hace unas semanas, saltaba la noticia de que las escuadras profesionales españolas no tomarían la salida en las Vueltas a Andalucía y Murcia. Las explicaciones, parcas, se limitaban a que los organizadores de las citadas carreras no iban a cumplir el Convenio AEOCC y sí el Convenio UCI; y, en esas condiciones, los equipos no estaban dispuestos a participar. Pero, todo esto… ¿qué significa?

Para resolver esta pregunta, en Arueda nos pusimos en contacto con Joaquín Cuevas, director general de Deporinter y organizador de la Vuelta a Andalucía; Alfonso Galilea, director deportivo de Caisse d’Épargne y presidente de la ECP (asociación de Equipos Ciclistas Profesionales españoles); y Julián Eraso, antiguo organizador de la ahora desaparecida Euskal Bizikleta y máximo representante de AEOCC (Asociación Española de Organizadores de Carreras Ciclistas). Los tres tuvieron a bien atendernos en distintas circunstancias, y antes de exponer el resultado de nuestras pesquisas quisiéramos reiterarles nuestro agradecimiento.

Empezando por el principio, conviene explicar que las organizaciones de las carreras pagan un determinado dinero a los equipos a cambio de su participación en las mismas. Para fijar la cantidad de dinero a percibir por los equipos se recurre a convenios, acuerdos vinculantes entre las partes implicadas, en este caso escuadras y organizadores. En el concierto internacional, la pauta la marca el Convenio UCI, que establece unas condiciones económicas mínimas a cumplir en todo el mundo. En España, tal y como sucede en casi todos los ámbitos con un mínimo aire burocrático, nos regimos por una norma propia y distinta. En este caso con cierta razón de ser, por cuanto en el momento de su creación aún no existía la norma internacional.

«En los años 70, cuando apenas había equipos profesionales en España, resultaba muy complicado completar la participación de las carreras. Con objeto de ayudar a los equipos a salir a las carreteras y de ayudarnos a nosotros mismos a reunir una participación decente, los organizadores decidimos crear un ‘forfait’ y ofrecer una cierta cantidad de dinero a todas las escuadras españolas a cambio de venir a nuestras carreras», explica Joaquín Cuevas. Julián Eraso, por su parte, apunta: «El Convenio AEOCC se ha venido renovando por tradición y por venir bien a la mayoría de los organizadores. Es complicado asegurarse la presencia de los conjuntos españoles en todas las carreras, especialmente a mitad de temporada cuando el calendario está más cargado, y esta era una buena vía para ello». «A todos nos interesaba, era más fácil para las estructuras salir a las carreteras y para nosotros reunir una buena participación», remacha Cuevas.

Sin embargo, en los últimos tiempos ese Convenio AEOCC que regía las condiciones económicas para los equipos españoles empezó a vulnerarse. Según Cuevas, «llegó un punto en que los conjuntos españoles empezaban a faltar carreras, alegando tener otros compromisos. Eso no puede ser, más cuando les estás pagando una suma superior a la que das a los extranjeros». Con este pretexto, ya el año pasado los organizadores de las Vueltas a Andalucía y Murcia decidieron abandonar el Convenio AEOCC y ceñirse a los mínimos establecidos por la UCI. Alegaban, además, que era un convenio de libre adhesión y otras carreras españolas, como las ProTour ó la Challenge de Mallorca, no se incluían en él.

«Eso es falso», dice Alfonso Galilea. «Un convenio obliga a dos partes, en este a todos los miembros de AEOCC y ECP; en el momento en que es de libre adhesión, deja de ser convenio». Aquí, Eraso puntualiza: «se planteó la posibilidad de que fuera de libre adhesión para los organizadores; pero en ese caso también lo sería para los equipos y dejaría de ser tan beneficioso». Y Cuevas contradice a ambos: «en la Asamblea de la AEOCC sí que se planteó la libre adhesión y, de hecho, nosotros [Andalucía y Murcia] no nos adherimos. Nuestros propios compañeros de AEOCC dijeron que no había ningún problema con ello. Y es que si lo hubiera, el Convenio sería canalizado, una coacción en toda regla».


Galilea continúa con su réplica: «Sí, hay carreras españolas fuera del Convenio AEOCC: son las ProTour [Vuelta al País Vasco, Volta a Catalunya, Clásica de San Sebastián y Vuelta a España], que se rigen por una normativa de la UCI que resulta mucho más gravosa para ellos. Pero la Challenge de Mallorca sí está contemplada en el Convenio; concretamente en el artículo 3, por sus condiciones geográficas especiales. En su día llegamos a una sinergia que beneficiaba a todo el ciclismo español. Si no la quieren respetar, que no lo hagan; pero que no manipulen la realidad con afirmaciones falsas».

En 2009, los equipos españoles aceptaron las condiciones UCI y tomaron la salida tanto en Andalucía como en Murcia, según ellos por falta de tiempo para encontrar un calendario alternativo. Este año, sin embargo, no será así. «No sería justo para con el resto de organizadores españoles que fuéramos a correr sus carreras con otras condiciones», declara Galilea.

Es en este punto cuando cabe preguntarse por qué esas condiciones son buenas para unos y no para otros. Es Julián Eraso quien nos da la mejor explicación. «No les favorece económicamente. Están en un punto muy ventajoso, tanto de calendario como geográfico. Todos los equipos quieren correr en Andalucía y Murcia. Están dispuestos a aceptar el Convenio UCI, que fija unas cifras para las carreras de cinco días de 2000 € y gastos pagados para cada equipo; el Convenio AEOCC marca 9000 € brutos para cada escuadra, que debe extraer de ahí todos sus gastos. Y, teniendo en cuenta que en febrero y marzo [cuando se disputan Andalucía y Murcia] los hoteles están en temporada baja, claramente les viene mejor el Convenio UCI».

La ausencia de todos los equipos profesionales españoles (excepto Andalucía, que correrá por su compromiso geográfico, político y económico) en su carrera parece preocupar poco a Joaquín Cuevas. «Desde el mismo momento en que rechazaron participar con las Condiciones UCI, nos pusimos en marcha para contratar equipos extranjeros. Tenemos la participación cerrada, y ésta incluye por ejemplo a Freire y los hermanos Schleck. Los equipos españoles irán a competir al extranjero y, para reclamar el Convenio AEOCC, competirán el extranjero cobrando el UCI y teniendo que pagar de su bolsillo los gastos de viaje. ¿No sería mejor correr Andalucía, Almería y Murcia seguidas, sin apenas desembolso en viajes?». razona. «Los conjuntos españoles han tirado un órdago y les ha salido el tiro por la culata», remacha.

«No se trata de un órdago, el ciclismo no está para órdagos. Estamos en una situación delicada y es muy triste haber llegado a este punto. No participaremos en sus carreras únicamente por coherencia y respeto al resto de componentes de AEOCC. Con todos los organizadores hemos estado reunidos y llevado a término las negociaciones plácidamente», replica Galilea. Eraso viene a corroborar esto: «El Convenio ya está negociado, de hecho el acto de firma iba a ser hoy, pero no hemos creído conveniente distraer la atención de lo que ya de por sí es un acontecimiento del ciclismo [la entrevista tuvo lugar en la Presentación de la Vuelta a España el pasado Miércoles 16]». En principio, según Galilea, «el Convenio se firmará el miércoles y acto seguido ambas asociaciones enviaremos un comunicado para aclarar los malentendidos que han habido y las declaraciones en cierta forma malintencionadas por parte de los organizadores de Andalucía y Murcia».

Por otro lado, Cuevas continúa legitimándose en su decisión de pagar únicamente el Convenio UCI: «La ausencia de los equipos españoles perjudica al aficionado, pero sólo hasta cierto punto. Él quiere ver a los mejores ciclistas españoles y, realmente, no iban a venir aunque sí estuvieran sus equipos. Y en realidad, para la publicidad, los equipos extranjeros resultan ser más rentables. El año pasado tuvimos un 43% de audiencia televisiva en la parte flamenca de Bélgica. Con estos condicionantes, me interesa traer al Quick Step que al Caisse d’Épargne sin ninguna figura».

La réplica de Galilea es contundente: «Es obvio que todos los organizadores quieren que llevemos a Valverde a su carrera, pero resulta imposible; hay una planificación deportiva que hay que respetar por encima de todo. Y, si es así y les interesa más traer a equipos extranjeros, que lo hagan. Que no inviten a ningún español. Me parece triste que se agarren a esa razón cuando, a la vez, circulan rumores de que estos organizadores ni siquiera cumplen las Condiciones UCI y traen a los equipos casi gratuitamente y como haciéndoles un favor porque en esa época del año son la mejor opción». Cuevas, por su parte, le contradice: «Nosotros cumplimos el mínimo UCI. Con los españoles desde 2009 y con los extranjeros desde siempre. ¿Cómo no vamos a hacerlo?»

Para cerrar el debate, nada mejor que dos citas que dan una lección acerca de este y cualquier conflicto. «Hasta ahora no hemos querido entrar al trapo porque no considerábamos que fuera el momento para empezar un fuego cruzado», afirma Galilea. Curiosamente, al otro lado de las trincheras donde se desarrolla ese «fuego cruzado», Cuevas declara algo parecido: «Yo no he dicho nada hasta que los equipos no han dicho algo en público». Ambas partes consideran al otro iniciador del problema. «Parece que nosotros fuéramos los malos», dice Cuevas con indignación. No es cierto, pero tampoco es verdad que sean los buenos. En realidad, aquí sólo hay dos partes con sus respectivos argumentos legítimos que intentan hacer valer ante la otra. Para lo que no debería haber lugar es para la tensión ó el desacuerdo.

Julián Eraso pretende poner colofón al asunto: «Que el Convenio AEOCC sea perjudicial para los organizadores sólo está demostrado para los casos de Andalucía y Murcia; para el resto, no es así. Yo he intentado acercar posturas entre todas las partes, pero no ha habido manera. El Convenio se firmará el próximo Miércoles y tendrá validez hasta 2010. En 2011 quizá el Convenio caiga de maduro y no quede otra que dar lugar a la negociación libre». Y, por último, lanza una pequeña reflexión: «Cuando yo organizaba la Euskal Bizikleta, sin dificultades económicas irresolubles, tuvimos problemas de participación y acabamos por echar el cierre. Ahora mismo tienen más peso negociando los equipos que las carreras, y éstas van desapareciendo año a año».

Seguramente sería preferible, para todo el ciclismo español, rescatar la «sinergia» de que hablaba Galilea. Las carreras se asegurarían la presencia de los equipos, y estos tendrían calendario para salir a las carreteras con regularidad. Pero para ello todas las partes deberían entenderse. Y eso, ahora mismo, parece difícil.

La Vuelta sigue innovando

17 de Diciembre, Arueda.com

Hoy ha tenido lugar en el Palacio de Congresos de Sevilla la presentación recorrido de la 65ª edición de la Vuelta a España, que se disputará en los días del 28 de Agosto al 19 de Septiembre de 2010. La ruta está diseñada sin duda pensando en los escaladores. Para muestra, un dato: serán seis las llegadas en alto y sólo dos las contrarrelojes.
Los exiguos sesenta kilómetros contra el crono de la próxima Vuelta estarán repartidos en dos raciones. La primera son los quince kilómetros de la novedosa crono por equipos nocturna que dará inicio a la carrera en Sevilla; la segunda, cuarenta y cinco intensos kilómetros en modalidad individual tras un día de descanso en Peñafiel. Serán la 17ª etapa y, a buen seguro, acabarán de definir la general.
Pero, si algo va a ser definitivo y definitorio en esta Vuelta será la montaña. Los seis finales en alto marcarán el destino de una Vuelta con acento escalador. Los fuegos de artificio de las pendientes iniciarán en la 8ª etapa, con la clásica llegada a Xorret de Catí, y continuarán tres jornadas después con un perfil unipuerto y final en el Col de Pal: casi treinta kilómetros de ascenso continuo. La traca, sin embargo, llegará en las etapas 14, 15 y 16. Éstas conforman un tríptico temible por la Cornisa Cantábrica, con finales en el rescatado Peña Cabarga (donde no se llega desde 1979, con victoria de Zoetmelk), Lagos de Covadonga y el novedosísimo Cotobello, que vendrá precedido de dos ‘primeras’ de impresión como San Lorenzo y la Cobertoria. El fin de fiesta será la penúltima jornada, con llegada a la Bola del Mundo; o lo que es lo mismo, Navacerrada con un tramo extra inédito de gran pendiente y carretera de hormigón.
Las grandes novedades del recorrido han sido, sin duda, la CRE nocturna y los puertos inéditos. Entre estos destacan, amén de los mencionados Cotobello y Bola del Mundo, el sobrecogedor Rat Penat, santuario cicloturista catalán de corto kilometraje y enorme pendiente. Otra tendencia destacable en el diseño de esta Vuelta a España es la inclinación por los finales de etapa nerviosos, con pequeños repechos y emboscadas que obligarán a los favoritos a meterse en la pelea si no quieren quedar eliminados.
En general, el recorrido de la Vuelta deja un buen sabor de boca tanto a los componentes del mundillo ciclista como a los aficionados. Sólo se echan en falta más kilómetros contrarreloj y, en una época donde se reclama la humanización del ciclismo, una menor acumulación de esfuerzos. Rara vez conseguirá Unipublic la satisfacción unánime de todo el gremio del ciclismo; pero lo que no cabe duda es de que ha conseguido innovar, tal y como viene sucediendo desde la asunción del cargo de director por parte de Javier Guillén.

Declaraciones de los protagonistas

Alejandro Valverde Sin duda alguna, la gran sorpresa del recorrido es la Bola del Mundo, aunque seguramente la carrera ya llegará decidida a su disputa. Creo que la montaña está bien repartida y el recorrido me viene bien, pero seguro que la sucesión de los tres finales en alto en la Cornisa Cantábrica y la crono se hará muy dura. Mi presencia en la carrera no está descartada, de hecho la idea del equipo es que esté ahí. Si voy, intentaré aprovechar mis oportunidades para la victoria en etapas nerviosas, pero también conservaré un poco porque me he demostrado que es la manera de triunfar en la general.
Alberto Contador El recorrido es propicio para mí, y por tanto me hace plantearme mi participación. De todas maneras, no me quiero cargar de presión para con la Vuelta, ni tener el compromiso de estar en la salida como estandarte del ciclismo español. Me gustaría que hubiera en la ruta alguna crono más. Creo que las etapas decisivas serán los tres finales en alto y la crono consecutivos. Respecto a la Bola del Mundo, la gran dificultad será el firme de hormigón; preferiría que asfaltaran la subida.
Samuel Sánchez Casi todas las etapas tienen algo de dureza, no podremos despistarnos nunca porque el recorrido está plagado de encerronas. La jornada de Cotobello, con Cobertoria y San Lorenzo antes, es casi una etapa Tour donde se definirá la Vuelta. También la CRI de Peñafiel marcará muchas diferencias, más aún después del día de descanso; de aquí saldrá decidida la carrera. No descarto aún tomar parte en la Vuelta. Sólo tengo decidido mi calendario hasta el Tour de Francia, y la posibilidad de correr varios días en mi casa con una etapa mítica -Lagos- y otra inédita -Cotobello- me anima a competir aquí. Eso sí: si vengo a la Vuelta, vendré a por lo máximo.
Ezequiel Mosquera El recorrido me beneficia al ser para escaladores, aunque mis opciones dependen en gran parte de la participación que haya. Lo que más me ha sorprendido es Peña Cabarga y Rat Penat, pero la etapa reina será la de Cotobello. El espectáculo estará en la Bola del Mundo; sin embargo, allí la carrera llegará ya decidida.
Vladimir Karpets Es un recorrido distinto, más duro. No creo que se adapte a mis características, subidas tan empinadas como la Bola del Mundo no son buenas para mí. Aún así, vendré a la Vuelta como jefe de filas de Katusha e intentaré estar en la lucha por la general.

Astaná, Contador y la incertidumbre (y II)

Segunda parte de un mal artículo
Arueda.com

Finalmente, Astaná ha conseguido retener a Contador, pero sólo por un año. A su alrededor han montado el mejor equipo que un dinero volátil puede conseguir.

A los mandos de todo, aparte de Vinokourov y otros nombres oscuros, estuvo la UCI. Desde Aigle, sede de la citada Unión Ciclista Internacional, se impuso que la administración del equipo corriera a cargo de un hombre de confianza que ya había lidiado con las peores circunstancias del ciclismo en el Festina’99, el francés Yvon Sanquer. Y, como director deportivo, los gestores kazajos eligieron a otro individuo curtido en mil batallas como Giuseppe Martinelli, quien en su día dirigiera a Mercatone Uno ó Saeco y que quedó en la estacada esta temporada en el fallido proyecto Amica Chips – Knauf. Martinelli trajo bajo el brazo a todo el staff que había reunido para el citado Amica Chips, con Guido Bontempi como segundo de a bordo.

La reconstrucción de la plantilla, todo un reto

Si difícil fue retener a Contador, más aún lo ha sido reunir una plantilla de garantías en torno a él. Ha sido una misión imposible que, en efecto, no se puede definir como superada. El corredor madrileño recibió desde el principio un cheque en blanco, la posibilidad de incorporar a Astaná a cualquier corredor o técnico que él deseara. Pero, en sus cavilaciones y flirteos con otros equipos, no hizo uso de él. Por parte kazaja, la sensación de provisionalidad insuflada por la historia previa de Astaná, el oscurantismo del nuevo proyecto y los deseos de salir expresados por el supuesto baluarte del equipo hicieron un cóctel que propició un éxodo de quienes también tenían contrato (como sucedió con Zubeldia) y supuso un freno a la hora de cerrar cualquier nueva incorporación…

Y aún así, cuando se cerraban, las vacilaciones e improvisaciones aparecían de nuevo en escena, esta vez casi convertidas en ilegalidades. Óscar Pereiro las sufrió en un caso flagrante que llevó acertadamente a la prensa desde el principio. Después de todo un frustrante invierno de negociaciones para poder formar parte del equipo Xacobeo-Galicia, Pereiro tuvo que renunciar a su idea de correr los años postreros de su carrera a un nivel más modesto para aceptar alguna de las ofertas de equipos grandes de que disponía.

La mejor fue la de Astaná, tanto en el plano deportivo (sin presión, sólo debía trabajar para Contador y dejarse ver cuando la ocasión fuera propicia) como en el económico (a pesar de que rebajaba su caché en un 75%). Una vez rubricado el contrato, el mánager Yvon Sanquer se arrepintió: Pereiro iba a cobrar demasiado dinero por ser un gregario. Se intentó anular el contrato o cambiar las cifras, siempre aludiendo a «presiones»; finalmente, fue necesaria la intervención de la empresa de representación deportiva KEC Pro Sport para desatascar las negociaciones. Óscar Pereiro correrá la próxima temporada en Astaná; de hecho, está participando en la concentración inicial de Pisa. Pero es innegable que su periplo kazajo ha comenzado con mal pie.

«Un equipo más débil que otros años»

Sólo han estado dentro de la escuadra en todo momento los corredores kazajos, con el renacido Vinokourov a la cabeza. El que resultara ganador de la Vuelta en 2006 y podio del Tour en 2003 intentará dar lo máximo por el equipo del cual es factótum, aunque en principio no correrá el Tour de Francia para no perturbar a Alberto Contador. En cuanto al resto de kazajos, el sprinter Assan Bazayev y el luchador Maxim Ilgynskiy parecen dispuestos a tomar el liderato del equipo en las clásicas junto a dos refuerzos de buen nivel como el cántabro David De la Fuente (Fuji) y Enrico Gasparotto (Lampre).

Aparte, se han incorporado a corredores solventes como Fofonov ó Gourov (Carmiooro), que seguramente tomarán parte en la gran ronda francesa como «cuota étnica» para ayudar a Alberto Contador. Y, sobre todo, dentro del bloque kazajo se espera con avidez la explosión de promesas como Alexandre Dyachenko, séptimo en la Volta a Catalunya’09, ó de un Andrey Zeits que obtuvo en su año de neoprofesional una meritoria 35º plaza en el Giro. El completo Kiriyev ó el jovencísimo Nepomnyachsniy parecen también buenas bazas de futuro que continuarán evolucionando esta temporada.

Pocas garantías para dominar el Tour

Los corredores del equipo que en principio aportan más calidad y ofrecerán un mayor rendimiento son aquellos reclutados por Martinelli y Contador, los que seguramente formarán el ‘nueve’ de Astaná para la carrera más importante de su año. Los ya citados De la Fuente y Gasparotto liderarán al equipo en las clásicas y tendrán el ayudar a Contador a luchar por el maillot amarillo como un objetivo secundario; el resto parecen reclutados únicamente para la causa del madrileño. Empezando por el gallego Óscar Pereiro, y siguiendo por los tres hombres de confianza que el mejor vueltómano de la actualidad siempre quiere llevar de su mano: el gregario-aguador Benjamín Noval y los escaladores Dani Navarro y Jesús Hernández. Además se ha incorporado otro español más al equipo en las últimas fechas, el escalador catalán Josep Jufré (Fuji), que firmó por Astaná toda vez que la posibilidad de liderar un nuevo equipo profesional con base española se diluyó ante la falta de patrocinadores.

El fichaje más interesante ha sido seguramente el de una de las sensaciones de la última Vuelta a España, el veterano Paolo Tiralongo (Lampre). Tiralongo es un gregario especialista, escalador sobrio y decente rodador, que será de gran ayuda a Contador en el Tour y seguramente asuma el liderato del equipo en algunas citas puntuales tal y como venía haciendo en Lampre. También de Lampre llega el pundonoroso esloveno Gorazd Stangelj (Lampre). Y, de territorio italiano, el neoprofesional Mirko Selvaggi y un ucraniano que necesita aprovechar mejor sus cualidades, Andrei Grivko (ISD).

Algunos de estos nueve nombres, junto a Contador y un par de kazajos para contentar a los mecenas, formarán el bloque que deberá ayudar a Contador en su asalto al tercer maillot amarillo de su carrera. No parece suficiente, ni mucho menos, para bloquear la carrera; el madrileño deberá de correr con muchísima sangre fría, marcando bien los tiempos para no coger el liderato demasiado pronto y mostrándose muy fuerte una vez lo tenga a sus espaldas para asustar a sus rivales. Es el precio a pagar por un invierno de incertidumbre y vacilaciones.

Astaná, Contador y la incertidumbre (I)

13 de Diciembre, Arueda.com

Todo un invierno de dudas y vaivenes sólo puede tener consecuencias negativas. Alberto Contador es «consciente de tener un equipo más débil que otros años». Desde este mismo momento, concentrado en Pisa (Italia) con sus nuevos coequipiers, debe luchar por empezar a subsanar este defecto creado por muchos factores que empiezan en su propia indefinición.

La historia que ha envuelto al equipo Astaná este invierno es como una novela donde sólo se hubieran escrito la mitad de los párrafos: turbia, desconcertante y difícil de entender. Desde que se confirmara la salida de Armstrong, Bruyneel y su pléyade de la estructura, esta quedó completamente al pairo: sin dirección técnica ni potencial deportivo alguno, sólo se salvaba del naufragio por su estatus ProTour y por la figura de Alberto Contador, gran estrella del ciclismo mundial y por tanto una base sólida sobre la que iniciar un nuevo proyecto a largo plazo. Pero ni siquiera estos pilares fueron firmes… empezando por el corredor madrileño, que no quería ver su futuro ligado a un patrocinador tan inestable como históricamente ha sido Astaná.

Astaná, un patrocinador maldito

En cierto modo, Contador tenía [y tiene razón]. Desde su entrada en el mundo del ciclismo a finales de 2006 apoyando a la moribunda estructura de la ONCE de Manolo Sáiz, Astaná ha ido dejando un reguero de desilusiones a su paso. El marcado personalismo del patrocinio, sujeto siempre en la luz y en la sombra por la figura de Alexandre Vinokourov, propició la disolución de la citada estructura de Sáiz en el invierno de 2006 y el nacimiento y muerte de otra dirigida por el suizo Marc Biver al año siguiente debido a un affaire de dopaje que afectó directamente al propio Vinokourov.

En 2008, Astaná dio su dinero a la escuadra de Johan Bruyneel, al heredero del recordado US Postal (luego Discovery Channel) donde Lance Armstrong consiguió su legendaria racha de siete triunfos consecutivos en el Tour de Francia. Y, con ello, la sumergió en un año de travesía por el desierto: los organizadores del Tour de Francia no querían ver al dinero kazajo tomando parte de su carrera después del negativísimo espectáculo de Vinokourov un año antes, retirada del Astaná al completo incluida. Aunque ello supusiera renunciar a la presencia del vigente campeón de su carrera, al que era campeón también por su criterio, que apartó al que iba a ser ganador de la competición cuando esta se desarrollaba. Un sinsentido que dejó al equipo de Bruyneel sin participar en la prueba en la cual son especialistas, pero a la vez dio a Contador la oportunidad de erigirse en vencedor de las tres grandes vueltas con tan solo 26 años.

Todos los problemas estructurales se resolvieron aparentemente esta temporada con la llegada de Lance Armstrong y su poder fáctico a Astaná. Pero sólo aparentemente, puesto que la cruda realidad mostraba que el dinero kazajo rara vez llegaba a la caja a tiempo. Antes del Tour hubo dudas acerca de si el equipo seguiría en pie, incluso se rumoreó la posibilidad de que Trek y la fundación Livestrong se hicieran cargo del patrocinio de la escuadra para garantizar la supervivencia de ésta. Y, aunque no se llegó a tal extremo e incluso la temporada acabó sin mayor novedad y sólo algo de tensión en el plano económico, los problemas se reprodujeron en otro plano, el deportivo, con la manifiesta incompatibilidad de Armstrong y Contador en las carreteras. El rumor dice que fue un pacto entre el madrileño y el resto de corredores españoles que participaban en la carrera, seguramente tácito, el que hizo posible que Contador llegara victorioso a París.

La fallida búsqueda de equipo de Contador

Desde el mismo momento en que la legión capitaneada por Bruyneel y Armstrong anunció su salida hacia el nuevo RadioShack, las raíces aéreas que sostenían a Astaná desaparecieron. Contador quiso saltar por la borda de ese barco a la deriva al cual le unía un año más de contrato, y para ello estuvo meses luchando junto al piloto de Fórmula 1 Fernando Alonso y el mánager de éste, Luis García-Abad, por el nacimiento de una nueva estructura de capital español que pretendía incluir un equipo ProTour con lo más granado del pelotón nacional y otra continental con las mejores promesas. Sin embargo, todo quedó en agua de borrajas: había que cortar mucha tela para que ese barco saliera de puerto. Era necesario, al menos, un año para que hubiera garantías de que el proyecto saliera bien. En 2011, si todo marcha según lo deseado, sí estará en las carreteras. Una condición que marca parte de la historia posterior.

Aunque no pudiera ser para formar parte de la nueva estructura creada en torno a él con el apoyo de Alonso, Contador seguía queriendo dejar Astaná. Y para ello no dudo en desairar varias veces al equipo a través de comunicados de prensa donde mostraba abiertamente esas ambiciones. Alberto se ha mostrado abierto en todo momento a firmar por cualquier escuadra que apostase decididamente por él. Lo malo es que no hubo ninguna. Por si no hubiese suficiente inconveniente exponerse a unas duras negociaciones con los kazajos, que blandían el compromiso hasta enero de 2011 que el corredor madrileño había rubricado en su día, el propio Contador ponía la traba de que sólo estaría en el equipo de paso para, a la temporada siguiente, pasar a «su» escuadra. Además, el ‘pack’ Contador incluía a tres ciclistas de su confianza: Benjamín Noval, Jesús Hernández y Dani Navarro.

Había que supeditar la planificación de todo un año a los deseos de Contador y ceder a todas sus peticiones a cambio de sólo eso, un año. Un año de relevancia y gloria deportiva asegurada pero que, a la vez, dejaría desmantelado cualquier gran proyecto de futuro. Aún así, hubo algunos que se interesaron, como Caisse d’Épargne, Liquigas, Garmin y Quick Step; estos últimos incluso lanzaron a través de su director Patrick Lefévre un cortejo en toda regla usando las páginas de L’Equipe. Nada llegó, sin embargo, a cristalizar. La dificultad de la operación era excesiva. Favorecidos por las circunstancias, los kazajos trataron de atar a Contador con una gran oferta de un total de en torno a veinte millones de euros por cuatro temporadas de contrato que en los medios se infló por haberse filtrado cifras brutas y un cambio de divisas inapropiado. Pero el madrileño, de nuevo condicionado por su futura estructura, rechazó la propuesta.

Finalmente, Astaná ha conseguido retener a Contador, pero sólo por un año. Las mimbres del equipo para la próxima temporada las analizaremos en el próximo artículo…

Footon – Servetto, un equipo bajo mínimos (y II)

La segunda parte del reportaje: la mala
25 de Noviembre, Arueda.com

Este 2010, de nuevo, Joxean Fernández ‘Matxin’ y Mauro Gianetti sacarán una estructura ProTour a las carreteras a pesar de todos los problemas que reseñamos en el artículo anterior.

Será gracias al esfuerzo de tres patrocinadores que esto saldrá adelante: la marca de bicicletas Fuji, la empresa de armarios Servetto y la «especializada en comercialización de productos para el bienestar y la salud» Footon. Pero, a la expectativa de la posible (aunque poco probable) llegada de la siderúrgica guipuzcoana Ampo como cuarto espónsor, lo cierto es que el presupuesto del equipo está en el mínimo absoluto. Según reconoce el propio Matxin en una reciente entrevista a Meta2Mil, se tratará del presupuesto más bajo que manejará la estructura desde su primera temporada en el profesionalismo.

Problemas económicos hijos de los problemas pretéritos creados por los errores cometidos y agravados por la intransigencia y el despotismo de los principales estamentos del ciclismo. Problemas pretéritos que generaron problemas deportivos este 2009, impidiendo a Fuji-Servetto tener la garantía de competir allá donde tenían derecho. Unos problemas deportivos que serán aún mayores la temporada que viene debido a los problemas económicos. La pescadilla que se muerde la cola.

Y es que la plantilla con la que cuenta a día de hoy el equipo Footon-Servetto de cara al próximo curso es, cuanto menos, mediocre. La estructura ha tenido que recortar gastos al máximo, firmando únicamente a ciclistas que aceptaran cobrar sólo el sueldo mínimo exigido por la UCI y manteniendo únicamente a 4 de los 29 hombres que formaban parte de su efectivo en 2009: sólo a aquellos con contrato en vigor. El resto, en su mayoría buenos ciclistas, tenían unas exigencias económicas mayores a las cuales no podía hacer frente el nuevo Footon y se ha prescindido de ellos; en unos casos de buenas maneras, en otros de malas según los afectados.

Las bajas más destacadas han sido las de sus dos líderes del año pasado. El cántabro Juanjo Cobo se ha comprometido con Caisse d’Épargne, donde desempeñará un rol de gregario que según Matxin se adaptará mejor a sus cualidades; mientras, David De la Fuente ha firmado con el nuevo Samruk (antiguo Astaná). Tres nombres importantes del equipo en 2009 como Kessiakoff, Kiserlovski y Vigano’ se marchan a Garmin, Liquigas y Sky respectivamente, donde a buen seguro darán que hablar. Quedan sin equipo, entre otros, buenos corredores como Jesús Del Nero, Josep Jufré, Ángel ‘Litu’ Gómez… o el joven Héctor González, una de las mayores promesas del ciclismo español.

Las altas del equipo no compensan para nada el nivel de las bajas. Objetivamente, es quimérico conformar un equipo que dé la talla en el ProTour con corredores procedentes en gran parte de la división continental o, directamente, del campo amateur. Y es que, a la hora de configurar la plantilla, no sólo ha habido problemas de dinero. También, como reconocía amargamente Matxin en Meta2Mil, ha habido influencias externas por parte de los estamentos del ciclismo que se empeñan en ahogar a la estructura, aconsejando y desaconsejando fichajes. Mediatizando para mal la plantilla. Ante esto, el técnico vizcaíno ha optado por formar el equipo a base de jóvenes…

Con estas premisas, el nivel del efectivo sólo podía ser bajo. Y lo es. El teórico líder es Eros Capecchi, que como Durán, Capelli y Benítez sigue en el equipo merced a un contrato preexistente. El corredor italiano deberá hacerse cargo de una responsabilidad, la de liderar un equipo ProTour, que no parece en principio capaz de asumir con garantías. Junto a él, los tres anteriormente citados y nuevas incorporaciones como Cheula (Barloworld), Rubiano (Centri della Calzatura) ó el austríaco Eibegger (Elk Haus) deberán ejercer la capitanía de la formación cuando halla que enfrentarse a carreras con montaña.

Seguramente, ése no será el punto fuerte del equipo, que parece más bien orientado a los sprints. Para ellos ha firmado al mejor velocista de Portugal, el joven Manuel Cardoso (Liberty), que deberá demostrar en el calendario mundial lo apuntado en el país vecino. A su alrededor tendrá a un cántabro con merecida fama de lanzador como Vidal Celis (Barbot), al burgalés Enrique Mata (Burgos Monumental), a los italiano Michele Merlo y Marco Corti (Barloworld) y al neoprofesional británico Thomas Faiers, que pueden conformar un ‘treno’ potente y, sobre todo, con mucho margen de progresión.

Además, Footon también contará con un nutrido grupo de rodadores encabezado por el hispanosuizo David Vitoria (Rock & Racing), el jovencísimo campeón de Austria contrarreloj Mathias Brandle (Elk Haus) y, sobre todo, la promesa danesa Martin Pedersen (Capinordic). A su lado habrá un grupo de españoles de futuro como los también rodadores David Gutiérrez Palacios y David Gutiérrez Gutiérrez, que llevaban tiempo reclamando su salto a profesionales, el todoterreno mallorquín Rafa Valls (Burgos Monumental) y el neo Pedro Merino.

Se trata de mimbres buenos a largo plazo que, en pequeñas dosis como las que aplica por ejemplo Caisse d’Épargne, podrían resultar ilusionantes… pero a corto plazo y en grandes cantidades son algo desesperanzadoras. Por lo pronto, a menos que aparezca un nuevo patrocinador que permita la incorporación de nuevos corredores con mejores condiciones, el nivel de la plantilla es muy bajo. De hecho no se ve, a priori, ningún ciclista capaz de imponerse en una carrera de alto nivel.

Es una pena, pero también el tributo a pagar por los errores cometidos en el pasado. Errores propios a los cuales la intervención de los poderes fácticos del ciclismo, jueces y verdugos, expertos en el tejemaneje subterráneo, les han conferido un estatus de gravedad máxima. Tal vez sea el último año de funcionamiento del proyecto de Matxin, pero siempre quedará la satisfacción de haber resistido por un tiempo el acoso y derribo de todos los elementos perniciosos del ciclismo.

Footon – Servetto, un equipo bajo mínimos (I)

La primera parte, la buena, del reportaje
24 de Noviembre, Arueda.com

No es fácil lidiar con la lacra del dopaje. Tampoco con el acoso y derribo de las autoridades ciclistas. A ambas se está teniendo que enfrentar la estructura de Joxean Fernández ‘Matxin’ y Mauro Gianetti.

Hace ya cinco temporadas que la citada estructura salió a las carreteras. Fue en 2004, vestidos de amarillo y tras realizar un ensayo el año anterior con Vini Caldirola, equipo italiano que contó con Gianetti como mánager, Matxin como director y Saunier Duval como copatrocinador. Fue precisamente esta firma la que auspició la nueva escuadra, aumentando el esfuerzo económico que ya hacía para mantener un prestigioso equipo amateur. Llegaba la hora del gran salto.


En principio, Saunier Duval fue un soplo de aire fresco para el pelotón español. Era un equipo nuevo, cuya imagen era su director Joxean Fernández ‘Matxin’, de carrera intachable y buena fama gracias a su desempeño en el Mapei GS3 donde dieron sus primeras pedaladas profesionales superclases como Cancellara, Pozzato ó Rogers. La plantilla, equilibrada, contaba con hombres consolidados como Perdiguero, Piepoli o Juan Carlos Domínguez para ganar y jóvenes como Fran Ventoso, Juanjo Cobo o Purito Rodríguez que garantizaban el futuro y auguraban sorpresas.

En 2009, mirando con perspectiva, podemos decir que la vida de la escuadra que iniciara su vida como Saunier Duval ha estado en efecto plagada de sorpresas. Algunas fueron agradables, como la Volta a Catalunya 2004 donde Perdiguero se llevó tres etapas y la general, la entrada por la puerta grande en el UCI ProTour, la resurrección deportiva de Mayo en 2007 o los Giros donde el equipo amarillo dominó merced a una tercia de altura conformada por el propio Ricco’, Piepoli y Gilberto Simoni. Pero la mayoría han sido negativas.

El origen de los males de la estructura de Matxin y Gianetti podemos localizarlo en julio de 2007. Fue entonces cuando un renacido Iban Mayo daba positivo por EPO tras realizar un notable Tour de Francia. En ese momento se quebró el contrato fiduciario que cualquier equipo adquiere con cualquier organizador al acudir a su carrera: ya no había limpieza absoluta. Eso, en un deporte como el ciclismo donde los poderes fácticos cuentan más que los teóricos, se paga caro.

Y, en efecto, al año siguiente el Tour impuso penitencia a Saunier. La presión que sufrió el equipo a nivel de controles antidopaje fue enorme, más aún con las exhibiciones deportivas que algunos de sus componentes llevaron a cabo. Esta presión no hubiera servido de nada si ningún corredor hubiera incurrido en el error del dopaje, pero dos lo hicieron. Riccardo Ricco’ y Leonardo Piepoli, ganadores de etapa en la ronda francesa, dieron positivo. El equipo se retiró de inmediato de la carrera, pero el daño ya estaba hecho. Saunier retiró su patrocinio, la estructura malvivió hasta final de temporada con la esponsorización de Scott y acabó renunciando a competir en la última parte del año.

Después de esto, desengaño y desilusión a partes iguales. Y también necesidad. Matxin y Gianetti no tenían ninguna vía para recibir dinero pero sí un montón de contratos que cumplir. Así las cosas, no quedaba sino sacar a las carreteras la estructura un año más, buscar patrocinador a diestro y siniestro aunque fuera «tocando» a los que daban dinero a otros equipos, como se comentaba en el siempre lenguaraz ambiente ciclista. Finalmente, fue la marca japonesa de bicicletas Fuji quien aportó el dinero, con la ayuda de las empresas italianas Servetto y TMC Transformes.

Se rezaba por un año tranquilo, de transición y purga de penas. Sin despilfarros económicos para configurar la plantilla, porque no había dinero para ello. Sin tomar parte en las carreras más exclusivas, porque los organizadores miraban con lupa; no en vano, el Tour no les invitó aunque tuvieran derecho a ello. Y con tolerancia cero para el dopaje, porque cualquier mancha podía firmar la sentencia de muerte de la estructura. Pues bien: no sólo hubo una mancha, sino que fueron tres.


La primera, totalmente gratuita e innecesaria, vino de una Unión Ciclista Internacional que parecía dispuesta a ensañarse con la escuadra: reveló «valores sospechosos» en el pasaporte biológico de Rubén Lobato, que el año anterior formaba parte de la misma. La segunda, preocupante, llegó en julio con el positivo por CERA de Ricardo Serrano, que le había dado al equipo en la Vuelta a Romandía su victoria más importante del año. Y la tercera tuvo lugar hace apenas unas semanas: Alberto Fernández de la Puebla, un corredor que llevaba toda su carrera de la mano de Matxin, fue también controlado positivo. El tejemaneje ciclista en su máxima expresión y una formación herida de muerte…

Pero, a pesar de todo, no han podido. Ni los corredores sin escrúpulos, ni el acoso y derribo de los organizadores y federativos. No han podido derribar la estructura de Matxin y Gianetti, una torre no demasiado alta que se niega a caer a pesar de, ciertamente, haber hecho méritos para ello. Este 2010 saldrá a las carreteras gracias al apoyo de Footon y Servetto. Aunque sea más mal que bien y muy limitada de recursos, como analizaremos en el próximo artículo…

El perfecto final para la canción de Vanderbroucke

Si consideramos la muerte un buen final…
16 de Octubre, Arueda.com

Los genios son, muchas veces, canciones. Frank Vandenbroucke, el corredor con más clase desde Jalabert y hasta la aparición de Cancellara, es un genio y por tanto debe tener un tema musical que le vaya como anillo al dedo. Muchos le adjudicarían un blues. Yo le pondría ‘Cemetry Gates’, canción de ‘The Smiths’ de alegre melodía e inquietante letra, que dice en su inicio: «Un temible día soleado te espero en la puerta del cementerio».

La letra de la canción de Vandenbroucke es tan inquietante como la de ‘Cemetry Gates’, mientras que su melodía es si cabe más alegre. Era un corredor fino, casi un artista sobre la bicicleta. Su pedalear con el desarrollo justo para dar demostraciones de poder ha firmado etapas de antología. En España, casi siempre, recordamos la etapa de Ávila; de alguna manera, fue su obra maestra.

Situémonos en el tiempo. Vandenbroucke, VDB para los aficionados, vestía el maillot de Cofidis. Se corría la Vuelta a España de 1999, una de las ediciones más duras que se recuerdan, que a la postre engrosaría el palmarés de Jan Ullrich. VDB llevaba toda la carrera metido en la pomada de la general, defendiéndose con sus exiguas cualidades para la alta montaña para firmar un top15 y, de paso, preparar las clásicas de final de temporada y poder llevarse la general de la añorada Copa del Mundo. Sus ambiciones de cara a los puestos altos de la general se diluyeron ante la terrible competitividad y las inclemencias de un recorrido brutal. En los Rassos de Peguera pegó el petardazo definitivo, dejándose ir con el pelotón para llegar a más de veinte minutos de los primeros.

Ya sin la presión de la clasificación absoluta, o quizá presionado por su fallo, VDB decidió resarcirse. Lo hizo camino de Teruel, con una fuga típica de última semana de vuelta grande donde fue el más listo y el más fuerte para batir al sacrificado Jon Odriozola, que por aquel entonces vestía los colores de Banesto. La ventaja adquirida le permitió entrar de nuevo en la lucha por el simbólico top15 de la general; sin embargo, seguramente eso ya no le importaba. Frank Vandenbroucke era un genio, y una vez sin objetivo claro quería pedalear para disfrutar. También para demostrar que la suspensión interna de mes y medio que acababa de cumplir por su relación con el turbio Dr. Mabuse no iba a afectar a su rendimiento deportivo.

La máxima expresión de esto tuvo lugar tres días después. Se corría una etapa típica, El Escorial – Ávila: media montaña, llegada en el empinado pavés de las Murallas. El día previo, en otra etapa típica con final en el Alto de Abantos, Frank ya hizo de las suyas: sólo un despiste permitió a un fortísimo Roberto Laiseka llevarse la victoria en detrimento del belga. Ahora llegaba una nueva ocasión; Ávila es terreno abonado para el espectáculo. VDB decidió aprovechar esto cuanto antes, y a treinta kilómetros de meta realizó una escabechina. Pero no lo hizo en los dos puertos de primera que se subían aquella jornada, sino en el «flojo» Alto de Navalmoral de segunda categoría.

Allí encendió la máquina y descolgó a casi todos los integrantes de su grupo. Sólo le acompañaban, sufriendo, los cinco mejores de la general (Ullrich, Heras, Tonkov, Igor Galdeano, Chava Jiménez) y dos outsiders como Leonardo Piepoli y Mikel Zarrabeitia. A 500 metros para coronar, incluso, se permitió el lujo de apretar un poco más hasta poner tierra de por medio respecto de los favoritos. Se dejó después atrapar, dejó después que Zarrabeitia se marchara, dejó hacer en definitiva. Cuando Zarra llevaba veinte segundos de ventaja y sólo faltaban dos kilómetros para la meta, arrancó de nuevo. Nadie pudo seguirle, rebasó a Zarrabeitia antes de pasar por la pancarta del último kilómetro y, sobrado, celebró la victoria y la exhibición casi ochocientos metros. Aunque durante toda la Vuelta algunos medios e incluso integrantes del pelotón le criticaran por hacer un trabajo de equipo ilegítimo para Ullrich, todo quedó opacado por este tremendo acto de fuerza y valentía, por esta obra de arte impresionante. De videoteca.

El de Ávila era un Vandenbroucke genial, pero no menos lo era el de la Lieja de aquel mismo año 1999. En entrevistas previas a la carrera se permitió el lujo de anunciar que atacaría en la Côte de la Redoute y nadie podría seguirle. Efectivamente, lo probó en la citada cota; pero su ataque ganador se vio frustrado por la mayoría numérica del equipo Rabobank, que le reintegró al grupo de inmediato. No hubo problema, sólo tuvo que esperar hasta la Côte de Saint Nicolas. Ahí dio el segundo y definitivo hachazo; ni un Boogerd cercano a su cénit ni el por aquel entonces dominador Bartoli pudieron hacer nada.

Podríamos pasar líneas y líneas hablando de gestas de Vandenbroucke. De las auténticas exhibiciones que daba cada vez que se sentía inspirado, de cómo en su temporada de neoprofesional con sólo 20 años fue ya capaz de ganar una etapa del Tour del Mediterráneo. O esas cuatro etapas más la general que se llevó de botín en la Vuelta a Austria de 1996. Pero resulta imprescindible detenerse en la persona, en el Vandenbroucke que nos esperaba en la puerta del cementerio. En aquel genio sin control, talentoso e inestable a partes iguales.

En primer lugar, Frank demostró siempre un carácter arrollador. No sólo por su carisma, sino también por su determinación a la hora de tomar decisiones. Un ejemplo claro fue su cambio de equipo en 1995, dejando a su tío y director deportivo Jean-Luc atrás, yéndose de Lotto para recalar en Mapei. El mejor equipo del mundo para el mejor joven del mundo; por aquel entonces, la estructura dirigida por Giorgio Squinzi estaba recién nacida a partir de CLAS y se encontraba en crecimiento, a pesar de lo cual ya disponía de una plantilla más que interesante.

Fueron los cuatro años que se mantuvo allí, junto al primero de los dos que pasó en Cofidis, aquellos en los que dio un mayor rendimiento deportivo. Desde el affaire provocado por su relación con el Dr. Mabuse en 1999 nada volvió a ser igual; aquellas semanas apartado de la competición por la escuadra gala desestabilizaron su particular esquema mental. En invierno de ese año, de hecho, hizo un amago de dejar el equipo. Se quedó, completó una temporada mediocre y cambió de colores, pasando a Lampre. Allí, en lugar de mediocridad, indisciplina; no se presentaba a las carreras, pasaba de todo. Cavaba su tumba ciclista y personal.

A partir de allí, vida tortuosa en lo personal y en lo profesional. Arrepentimientos, falsas redenciones, nuevos pasos al cementerio en temibles días soleados. Ocho años y siete equipos: Domo, Quick Step, Fassa Bortolo, MrBookmaker – Unibet, Acqua e Sapone, Mitshubishi y Cinelli. Ocho años con pocos días buenos: el Tour de Flandes de 2003, donde fue segundo tras Van Petegem; su aceptable campaña de clásicas en Fassa Bortolo, donde no cumplió las expectativas. Ocho años que estuvieron repletos de tormenta, de entrenamientos sin completar y espantadas; pero también de preocupantes flirteos con el dopaje y la locura. Disparos al techo, chantajes emocionales, drogas de todo tipo. Vetado por los organizadores de las grandes carreras, Frank Vandenbroucke era ya sólo una sombra que de vez en cuando se materializaba para ilusionar a todos los aficionados con un posible retorno.


En los días previos a su trágica y misteriosa muerte senegalesa, de hecho, había anunciado una nueva vuelta a la competición. Apareció en el ambiente ciclista a raíz de los Campeonatos del Mundo, escenificando un acuerdo con su antiguo preparador físico Aldo Sassi para que le ayudara a ser el que fue. Había apuntado intenciones reales para ello, en otro temible día soleado, ganando una etapa de la modesta Boucle de l’Artois. Se decía, tal y como mencionó Carlos Arribas en El País, que tenía un acuerdo con Joxean Fernández ‘Matxin’ para el nuevo proyecto que el director vasco prepara a partir de Fuji – Servetto.

De nuevo, todo acabó un temible día soleado. Vandenbroucke pasó la noche con una mujer senegalesa en la habitación de una pensión, donde al parecer se administró una sobredosis de medicamentos. Era demasiado, al final cruzó la puerta del cementerio y nos dejó a todos un poco huérfanos del superclase al que aún esperábamos. Era el final perfecto, oscuro, para la vida de un genio como ha sido Frank Vandenbroucke. Siempre y cuando consideremos la muerte un buen final.