Adiós, Xavi

Ya han pasado 24 horas. Tanto yo como el mundillo ciclista en general lo hemos admitido, pero seguimos sin creérnoslo. Ayer se marchó Xavi Tondo. Uno de los nuestros, diría Frodo; dentro de un colectivo tan heterogéneo como el ciclista era, efectivamente, un individuo más. Una persona con filias y fobias, que daba voces en medio del pelotón llamando a compañeros con sorna, que se paraba a saludar a directores, periodistas e incluso aficionados en las salidas, con una manera particular de afrontar los buenos momentos (abierto, socarrón, siempre primaveral) y también los malos.
Esa era una gran característica distintiva de Xavi. Los malos ratos, al menos los conocidos públicamente, los afrontaba de una manera positiva, con resignación pero sin hundimiento, a pesar de que la bicicleta le regalaba uno sobre otro. En el Cinturón de l’Empordá de 2000, cuando era uno de los sub23 más prometedores y parecía preparado para subir a profesionales, se fracturó el fémur por dos sitios. Estuvo cinco o seis meses bajado de la bici y cuando volvió lo hizo con ilusión recuperada a pesar de la ocasión perdida. Más adelante, en 2003, Paternina le dejó en la estacada después de haber destacado en su campaña de neo…
Una historia de aquel año: en la primera etapa de su segunda carrera como profesional, la Vuelta a Andalucía, se marcó una fuga larguísima, una cabalgada a la antigua usanza; a resultas de ello se puso líder de todas las clasificaciones secundarias. Paternina le fijo su objetivo en las Metas Volantes, y Xavi disputó en el siguiente parcial todas las posibles con la ayuda de Carlos Golbano. Cogió puntos, se puso de líder… y no pudo volver a sumar hasta el final de la carrera, de fundido que iba. El almeriense sí que siguió acumulando. Empataron a 16. Pero la victoria fue para Xavi, que había pasado primero por más metas volantes que Carlos, y subió al podio en su segunda carrera como profesional a pesar de haber pasado tantas miserias como para acabar antepenúltimo de la general.
La cuestión es que Miguel Moreno no le renovó aquel invierno, a pesar de la insistencia de Carles Torrent, y Xavi se dedicó a impartir ‘clínics’, a enseñar a los transeúntes de un Carrefour cómo mantener su bici y consejos para circular sobre ella. Otro la hubiera mandado al carajo, pero él continúo su idilio con la ‘petite reine’. Una vez supo que no iba a continuar como ‘pro’, él y su entonces compañero de entrenamientos y amigo del alma Didac Cuadros (también “despreciado” por Moreno) se liaron la manta a la cabeza y continuaron disputando carreras amateurs. Creo que incluso se fueron a Francia, los dos solos, una época. Luego, cuando se acercaba el verano, estuvieron en el conjunto Ángel Mir; en agosto, a Xavi le sonrió la suerte que merecía y corrió la Volta a Portugal con Barbot. Pasó una miseria brutal mientras su compañero de generación David Arroyo (campeón de España sub23 cuando Xavi fue plata) ganaba las dos etapas reinas… Cogió una fuga de diez corredores en la sexta etapa, eso sí. Quedó décimo.
Barbot tampoco extendió su contrato; suele pasar con todos los “paracaidistas” españoles que llegan a Portugal. Ese invierno lo pasó Xavi trabajando en una fábrica de Kellogg’s, currando ocho horas y cogiendo la bicicleta como podía, por sí surgía una oportunidad como la que finalmente salió con Catalunya – Ángel Mir, un equipo continental nacido en la miseria por puras ganas de sus técnicos y corredores. En el reducidísimo calendario que disputaron., Tondo campeonó en tres ocasiones: etapa y general en Alentejo, etapa en Asturias con televisión de por medio en cuyas entrevistas aprovechó para revindicar un patrocinio para la escuadra en lugar de para revindicarse a sí mismo…
Los años oscuros es mejor no pensarlos. En Relax una mononucleosis le echó por alto media temporada; en LA-MSS un año ganó la Volta a Portugal (con la de miserias que había vivido allí en el pasado) y al siguiente vio interrumpido todo con la muerte de Bruno Neves y la operación policial antidopaje desarrollada en la parte portuguesa del equipo. Fue por esa coincidencia, imagino, y por sus constantes cambios de equipo (en toda su carrera sólo ha estado dos años seguidos con el mismo, LA-MSS; creo que en aficionados con Artevi también estuvo dos…), que Vaughters no lo consideraba de confianza para su Garmin. Luego, cuando Xavi denunció anónimamente una red de distribución de sustancias dopantes (puro altruismo, puro amor por el ciclismo), escribió un bonito artículo llamado ‘Joining Dots’ en que reconocía su error al prejuzgarlo.
Cosas como esa hicieron más brillante la sonrisa de Tondo. Y más entrañables sus ojos azules, y más cantarina esa voz tan jocosa, como salida de unos dibujos animados…
Precisamente de dibujos animados va la última anécdota de Xavi que quiero contar hoy. En la Vuelta a San Luis de este año, debut con Movistar, se puso de líder en la crono. Restaban dos etapas decisivas por delante donde debía defender su liderato ante un ‘sputnik’ chileno llamado Marco Arriagada. En la primera lo consiguió; en la segunda, después de un día durísimo con un calor infernal, Tondo cayó desfallecido al suelo en un descenso. Llegó a meta empujado por Mauricio Soler y algún otro coequipier que no me viene a la memoria. Una vez entró, Laura Meseguer (un abrazo, Laura) se acercó a preguntarle qué le había sucedido. Y él, en lugar de contar la típica historia de malas sensaciones o infortunio, repuso con una sonrisa: “ha venido a visitarme Pajaroto. ¿Lo has visto?”.
Pajaroto… Ese era Xavi Tondo. Pura alegría, pura naturalidad, pura expresividad; una de las mejores personas del pelotón. Es fácil ser agradable cuando eres feliz y estás viviendo tu sueño, y él llevo todo esto a la máxima expresión. Por eso, quizá porque ya han pasado las horas y la increíble herida se está cerrando para dejar una cicatriz hermosa por el recuerdo, resulta más sencillo sonreír recordando todo lo que fue Xavi y las lecciones que dejó repartidas por el mundo en general y por el ciclismo en particular a base de sonrisas. Seamos tan optimistas como él para las horas, duras, que vienen. Seamos felices, y así descansará en paz dentro de nosotros.

¡¡Adiós Xavi!!

Qué es un Top 10

¿Habéis oído alguna vez aquello de que las preguntas sobre la vida jamás tienen la misma respuesta cuando se les hace a personas distintas? Pues es así. Tal vez una cuestión científica sea unívoca, pero nunca lo es una cuestión vital. A raíz de eso, y como conclusión para la Vuelta a España, hoy la pregunta es… ¿qué ha significado para cada uno de los ciclistas que han acabado entre los diez primeros la gran ronda española ese puesto de honor?
1. Vincenzo Nibali (Liquigas) Lo Squalo ha sido el gran protagonista de las horas posteriores al podio de Madrid. Era lo de menos tras completar una Vuelta casi anónima, cediendo la responsabilidad al resto de contendientes por la general hasta que en Peña Cabarga se hizo con el liderato prácticamente por eliminación y con ello obtuvo algo de atención mediática. Entonces empezó lo difícil para él. En la contrarreloj de Peñafiel casi perdió la Vuelta donde a priori iba a ganarla; pudo respirar tranquilo cuando le birló doce segundos a Mosquera en Toledo y finalmente ganó resistiendo al gallego en la Bola del Mundo. Tras hacerse con la Roja, el primer gran triunfo de su carrera deportiva, Nibali se ha postulado como candidato a rivalizar con Contador y Andy Schleck en el próximo Tour. No le falta calidad y ha mostrado esta temporada tanto en Vuelta como en Giro una solidez notable. Esta por ver, sin embargo, que pueda aguantar en montaña a los mejores del mundo. De cualquier manera, el próximo julio tendrá a su servicio a una gran escuadra como Liquigas que se volcará por su causa. No se puede descartar nada en lo que respecta al rendimiento de la gran esperanza italiana.
2. Ezequiel Mosquera (Xacobeo) La baja de Igor Antón le convirtió en el portador de todo el cariño y las esperanzas del público español, y desde luego ha sabido manejarse en esos términos. Es un escalador puro de los de antes, aunque su candidatura seria a la victoria en la general la presentó en la crono de Peñafiel; luego, en la Bola del Mundo, su corajudo ataque robó el corazón a los aficionados, que ya le identifican con los Escartín, Heras… Ayer por la tarde, Ezequiel confirmó lo que se negaba a refrendar por respeto a su actual equipo y era un secreto a voces: ha fichado por Vacansoleil, donde seguramente se lleve a algún compañero suyo de Xacobeo. Gracias a sus prestaciones en esta Vuelta los holandeses han echado el resto por ficharle. En principio, la escuadra capitaneada por Dan Luijkx se asegura con su fichaje correr la gran ronda española; una cita que se une al Giro, más o menos plausible gracias al fichaje de Ricco’ (ya redimido, es una de las grandes figuras del pelotón italiano), y a la expectativa de acudir al Tour gracias a la calidad de su plantel. De cualquier manera, Mosquera conocerá la élite internacional a sus 34 años gracias a Vacansoleil y, sobre todo, a su trabajo en esta Vuelta.
3. Peter Velits (Columbia) El eslovaco llegaba a esta Vuelta rebotado: no contemplaba competir en la Vuelta a principios de año, pero una lesión en abril le hizo cambiar su calendario. Gracias a esto llegó, vio y triunfó obteniendo un cajón de podio con el cual ni siquiera soñaba en la apoteósica salida de Sevilla. Mostró regularidad, algo inesperado toda vez que, como él mismo reconocía, en las grandes vueltas “un día iba bien y al siguiente mal, siempre”. Tras esto cambia su mente: el mejor de los Velits no sólo puede aspirar a ser un gran clasicómano o un decente corredor de grandes vueltas. Puede ser un líder desde ya para un equipo sin demasiadas bazas para las carreras por etapas como HTC – Columbia. De su techo hablaremos cuando dispute un Tour a plena máquina pensando en la general; por lo pronto, no se avista.
4. Joaquín Rodríguez (Katusha) El escalador catalán llegaba a la Vuelta sin presión después de una dignísima campaña en marzo y abril y un Tour superlativo. Con los deberes hechos, pero también con ambición. ‘Purito’ aspiraba a colocarse como mejor ciclista del mundo y lo ha conseguido, tal y como atestigua el nuevo ránking UCI. Por el camino ha conseguido algo más intangible y, también, más glorioso: se ha situado en la memoria de los españoles gracias a su espíritu combativo y sus ansias de ir siempre a por algo más. Ha acabado fundido, de hecho ha tenido que renunciar al Mundial; pero también ha recibido un tremendo empujón moral que le hará afrontar la próxima temporada con la convicción de que, ya sí, es uno de los corredores más importantes del ciclismo internacional.
5. Frank Schleck (Saxo Bank) El luxemburgués no tenía nada que perder ni que ganar en esta Vuelta. Una actuación discreta no hubiera sido saludada con gestos de asombro, ya se sabe que los Schleck gustan de venir a España pero no precisamente por competición; una sobresaliente, en realidad, tampoco le hubiera supuesto un gran beneficio. Deja su equipo, ya tiene resuelto su futuro como jefe de filas en una estructura creada ad hoc para él y su hermano; no había, en definitiva, una gran motivación para Frank en esta Vuelta que no fuera la honrilla y el salvar un año por lo demás algo opaco. Eso se notó. Al final de la carrera, conforme se fue sintiendo mejor después de dos meses sin casi competir, el mayor de los Schleck sí se mostró más incisivo; antes se movió en la zona gris. Su quinto puesto final ha sido una recompensa a su regularidad y a una seriedad que, por desgracia, no tuvo su hermano.
6. Xavier Tondo (Cervélo) Es uno de los grandes triunfadores de la carrera, a la altura de Velits. El ciclista de Valls jamás había terminado una grande en toda su carrera, y esta Vuelta no sólo la ha concluido sino que ha estado con los mejores e incluso ido a más los últimos días. Ha hecho gala de una inteligente manera de correr que hasta ahora no había mostrado, sin duda aprendida de Carlos Sastre: se dejaba ir cuando demarraban los más fuertes y luego iba recuperando terreno conforme se sucedían los kilómetros de ascensión. Además se le vio fuerte en la crono de Peñafiel, lo cual hace que a partir de ahora sea un hombre a tener en cuenta en las próximas grandes rondas que dispute para luchar por la general. Esto lo han sabido ver los rectores del nuevo Movistar, que cuenta con el catalán como líder para las vueltas de tres semanas de la próxima campaña.
7. Nicolas Roche (AG2R) Como Velits y Tondo, al irlandés este top10 en la Vuelta le sirve para autoafirmarse como futuro corredor de generales. No cabe duda de que es una de las mayores promesas en esta especialidad, siendo que muestra una solidez impepinable en las llegadas en alto y ‘punch’ para las subidas cortas, lo que le habilita para luchar por las clásicas de las Árdenas. Su problema puede ser la contrarreloj, terreno donde se deja más tiempo del deseable. No parece un ganador, pero sí un digno contrincante por el podio de las vueltas de tres semanas de esta década.
8. Carlos Sastre (Cervélo) Qué signfica para él esta Vuelta lo ha dejado claro en su última nota de prensa: el cierre del proyecto Cervélo. Le costó los mejores años de su carrera deportiva alumbrarlo, y lo aparca con un deje de decepción. La época dorada del abulense ya pasó; esta temporada, maratoniana para él una vez que ha hecho las tres grandes vueltas, ha acusado notablemente la pérdida de chispa propia de la edad. La próxima campaña, en el equipo Geox, tendrá la oportunidad de darse un último día de gloria antes de proceder a una digna retirada y subirse a un coche de equipo. En su debe en esta Vuelta: prácticamente no ayudó a su compañero Xavi Tondo, claramente en mejor estado de forma que él.
9. Tom Danielson (Garmin) No se le ha dedicado una línea en las crónicas, y eso es muy sintomático para el ciclista americano. Por un lado, es señal de que siendo regular, sin estridencias, uno se puede encaramar a posiciones de privilegio en una gran ronda. Por otro, es señal de que un corredor como él, simplemente, no engancha. Lleva tres top10 en la Vuelta a España en su carrera deportiva y, sin embargo, nadie parece recordárselos. A sus 32 años quizá no sea tarde para reciclarse en un buen gregario… o a lo mejor prefiere seguir engrosando su palmarés de vueltómano de segunda fila.
10. Luis León Sánchez (Caisse d’Épargne) El murciano cerró. Cerró el top10, cerró la historia de Caisse d’Épargne en las grandes vueltas y cerró su ciclo en el equipo bancario. Llegó a la Vuelta sin responsabilidad, pensando en triunfos parciales y en preparar el Mundial, y tuvo que tomar galones cuando ninguno de sus compañeros fue capaz de dar mejores prestaciones que él en la general. Al final forzó la máquina más de lo deseable para apuntarse su primer puesto entre los diez primeros en una gran vuelta, el camino por el que le ha llevado Eusebio Unzué estos años. Sin embargo, no parece que sea el ideal para él. Veremos qué opinan en su próximo equipo, Rabobank.

Las claves del nuevo Garmin – Cervélo

El ciclismo es el deporte endémico por excelencia. Lo que pasa en su alto nivel sin ser visto como algo extraordinario ocurre muy raramente en el resto del deporte profesional, llámese fútbol, baloncesto o motociclismo. Es lo que sucede, por ejemplo, con las fusiones de equipos.
Cada año hay rumores de posibles fusiones dentro del pelotón. Estructuras que andan cortas de dinero pueden unir fuerzas, siempre que sus condiciones económicas y administrativas se lo permitan, para continuar en las carreteras una temporada más o incluso formar un proyecto estable a corto plazo. Fue el caso este abril del modesto Heraklion – Kastro – Murcia, que juntó a la estructura de Contentpolis (con Francisco Mancebo en sus filas) con el modesto Heraklion griego, formado por pistards del país heleno. El experimento, exitoso, parece llamado a tener continuidad en el futuro.
Históricamente, a un nivel muy superior, son paradigmáticas las fusiones que acabaron construyendo el gigantesco Mapei de finales de los 90 (primero con CLAS, luego con GB-MG), un equipo que aún hoy sobrevive como Quick Step. Hace relativamente poco, el conjunto Saeco juntó su estructura con la de Lampre para dar lugar al conjunto homónimo liderado esta temporada por Damiano Cunego. También Domo, formación belga de nivel medio-alto, unió sus destinos con el histórico Lotto en 2002 para sentar las bases del actual Omega Pharma-Lotto.

La marcha de la supuesta fusión
Es por ello que, cuando los rumores sobre una posible fusión entre Garmin y Cervélo arreciaron, basándose en la falta de liquidez del equipo sustentado por la marca de bicicletas suiza, nadie se sorprendió. Todo pareció encaminarse cuando se anunció que el conjunto Garmin cerraba una “exitosa relación” de cuatro años con su suministradora de máquinas Felt para pasar a usar las fabricadas por Gerard Vroomen y Phil White.
“Se ha presentado una ocasión de dar un salto más rápido de lo previsto. Todo encajaba, no teníamos mucha gente bajo contrato para el año que viene, y era posible realizar la fusión”, respondía sonriendo el director de Garmin-Transitions Johnny Weltz a preguntas de Arueda durante las primeras etapas de la Vuelta a España. La fusión parecía un hecho. Como parte de ella llegaban en principio Roger Hammond, Heinrich Haussler, Thor Hushovd y Andreas Klier; más adelante se confirmarían las llegadas de Daniel Lloyd, Gabriel Rasch (amigo íntimo de Hushovd) y Brett Lancaster, iniciador del rumor de fusión al anunciar en su twitter que iba a empezar a “buscar casa en Girona”, centro de operaciones del equipo Garmin.

Una maniobra para no asumir las obligaciones de Cervélo
Las principales fuentes de información del mundillo ciclista hablaban de fusión, medios afines a la escuadra de Jonathan Vaughters también lo hacían. Incluso Johnny Weltz admitía hablar de fusión. Sin embargo, no se podía hablar de fusión propiamente dicha. Una fuente cercana a la negociación nos lo aclaraba: no había fusión mercantil, la empresa Cycling United Racing AG (razón social del conjunto Cervélo) cesaba su existencia y Slipstream Sports (Garmin) tomaba el patrocinio de la marca Cervélo y, si tenía interés por ello, intentaría fichar a corredores del próximamente difunto equipo suizo.
El por qué de este proceder, en lugar de juntar ambas sociedades en una sola creada ‘ad hoc’ o de que una absorbiera a otra, responde a motivos económicos. Hubiera supuesto a Garmin asumir los contratos de un total de doce ciclistas de Cervélo, cuya relación con Cycling United se extendía hasta diciembre de 2011; de esta manera, Slipstream Sports (y en definitiva el futuro Garmin – Cervélo) se lava las manos con respecto de esos doce corredores. A estos solo les queda esperar que les hagan un hueco en el nuevo bloque o denunciar a la estructura ante la UCI por incumplimiento de contrato, lo que daría lugar a la ejecución de los avales depositados ante la UCI por el equipo al inicio de temporada y a que el ciclista cobrara tres meses del año que no correrá en Cervélo, quedando eso sí libre para comprometerse con otra formación para 2011. En definitiva, se lleva a cabo una triquiñuela legal para evitar doce contratos económicamente indeseables.
¿Cuál es el futuro para todos los corredores que quedan libres de Cervélo? Aparte de los ya mencionados incorporados al futuro Garmin, el esprinter Theo Bos se ha comprometido con Rabobank. El potente Ignatas Konovalovas y el escalador Xavi Tondo, actual tercer clasificado de la Vuelta a España, han firmado con Movistar, equipo con el que se relaciona al vallisoletano Oscar Pujol. Por su parte Carlos Sastre, uno de los alma máter de Cervélo, fue el primero en cerrar su futuro uniendo sus destinos con Geox; siguió sus pasos el joven suizo Marcel Wyss y podrían hacer lo propio el director Álex Sans y el veterano Iñigo Cuesta, corredor que el director de Geox Joxean Fernández ‘Matxin’ ya reconoció en Arueda estar dispuesto a contratar. El resto de corredores aún libres son igualmente interesantes para cualquier escuadra ProTour; Cervélo era uno de los conjuntos de mayor nivel medio, como ejemplifican el catalán Xavi Florencio, Philip Deignan (relacionado con AG2R) o Stefan Denifl. En cuanto al staff, se da por hecho que parte de él podría incorporarse al Garmin – Cervélo femenino o quedarse en el masculino, que al ver aumentada su plantilla necesitará refuerzos en la parte técnica.

El gran potencial del Garmin – Cervélo
Y es que Garmin – Cervélo aumentará considerablemente su plantilla en cantidad y calidad con este movimiento. A los siete ciclistas ya citados procedentes de Cervélo se unirán en el plano de incorporaciones Christophe Le Mével de la Française des Jeux y el prometedor vueltómano yanqui Andrew Talansky. Pero es que la lista de fichajes de Cervélo podría ampliarse; Jonathan Vaughters aseguró en declaraciones a VeloNation que “llegaremos al máximo, a los treinta ciclistas en plantilla”, mientras que hay rumores de que el propio Vaughters está intentando liquidar contratos de algunos corredores de la base americana de la escuadra que no han acabado de colmar las expectativas para hacer hueco.
Todo para mejorar el nivel medio de un bloque que, en ese aspecto, ha dejado mucho que desear. Muestra de ello son las alineaciones de Garmin en las grandes vueltas de 2010: cuatro corredores (Julian Dean, Christian Vandevelde, Tyler Farrar y David Millar) han tomado la salida en las tres. “La base del equipo”, asiente Johnny Weltz, que sin embargo puntualiza: “Querían repetir en las cuatro grandes vueltas. Tenemos otros corredores más apropiados para las clásicas, mientras estos cuatro no llegan cascados y les viene bien correr las grandes”. Unos argumentos algo débiles para excusar lo que parece una impepinable demostración de falta de talento en la plantilla de Garmin para esta temporada.
El próximo año, en cambio, las cosas cambiarán. El propio Weltz lo deja claro: “Llega un paquete de corredores de clase mundial. El resultado será un bloque muy sólido”. Quizá en las grandes vueltas la vida siga igual, puesto que aparte de Le Mével ninguna incorporación se hará sentir inmediatamente en este tipo de pruebas. Sin embargo, en clásicas el potencial de la formación sí ganará enteros. “Ya no tendremos que poner todos los huevos en la misma cesta. Como sucede con Quick Step, tendremos muchas bazas que jugar”. Realmente, en las clásicas de pavés, el bloque formado por los recién llegados Hushovd, Haussler, Klier y Hammond sumados a hombres como Van Summeren, Maaskant, Millar o Farrar que ya este año se encontraban en las fials de Garmin será de respetar o incluso de temer. Un auténtico rival para el Quick Step que refería Weltz.
Todas estas son las claves del refuerzo realizado por Cervélo al conjunto Garmin, que dará lugar a una nueva super estructura que se suma a la de Sky, Katusha, Movistar o HTC – Columbia en el panorama del ciclismo mundial. La escuadra capitaneada por Jonathan Vaughters está destinada a ser protagonista en las clásicas y estar muy presente en las grandes vueltas, lo cual es sin duda una gran noticia e incluso un aliciente de cara al año que viene. El pero, sin embargo, viene por cómo para posibilitar esto se ha liquidado a un equipo que parecía tener un gran recorrido, que ha costado muchos desvelos… y que podría dejar a una docena de ciclistas con el futuro aparentemente resuelto hace menos de un mes en la calle, sin derecho siquiera a cobrar íntegros sus contratos gracias a una triquiñuela legal. Eso no fue lo que se filtró en los medios de comunicación al principio de las negociaciones.

Tras Xorret, Nibali es el rival a batir

La llegada a Xorret de Catí va camino de convertirse no ya en un seguro de éxito, sino en un clásico para la Vuelta a España. Su estrecha carretera y empinada pendiente siempre deparan imágenes espectaculares; su labor de rompehielos, siendo casi siempre la cima alicantina una de las primeras etapas en marcar diferencias en la general, le confiere un cariz atractivo de prueba de fuego para los implicados en la lucha por el maillot de líder. Con ello permite análisis y emana sensaciones útiles para aventurar el posible devenir de la Vuelta.
Precisamente en torno al maillot rojo que distingue al número uno de la general se ha desatado la única polémica de la jornada. Joaquín Rodríguez e Igor Antón se pasaron el día entero pugnando por el liderato de la carrera ante la segura caída a puestos traseros de Gilbert en la subida a Xorret. Empatados a tiempo catalán y vizcaíno, el corredor de Euskaltel se hacía con el codiciado rojo por puestómetro (suma de los puestos obtenidos por ambos corredores en la meta de las etapas disputadas) de llegar ambos juntos a meta.

Así, Rodríguez pasó el día entero buscando ese segundo que le permitiera adelantar al de Galdakano. Se metió en la lucha por el esprint especial de Onil, donde consiguió ser tercero y con ello un segundo menos para la general; pero una caída previa a la disputa de la bonificación hizo que los jueces decidieran anularla. Purito, incansable, luchó a brazo partido en Xorret de Catí por distanciar a Antón. Le resultó imposible, así que llegado el momento decidió jugarse la carta de esprintar en la meta, situada dos kilómetros después de la cima, e intentar picar tiempo. Pareció conseguirlo, Antón perdía rueda respecto de Nibali y él; pero en los últimos metros el italiano se dejó ir, hizo función de puente y evitó que Purito tomara ese segundo que le colocaría como líder.
En un primer momento, sin embargo, los jueces estimaron que sí había habido esa distancia y llamaron a Joaquín Rodríguez al podio. Cuando repararon en su error y estimaron que era Antón el nuevo portador del maillot rojo, el rebote de Joaquín Rodríguez fue curioso según reporta José Andrés Ezquerro (AS) en su Twitter. La pregunta es si merece la pena el rebote, toda vez que ahora tocan dos etapas de terreno quebrado, lo que significa desgaste para el equipo de líder. Un tributo a pagar elevado teniendo en cuenta que ser primero en la general a estas alturas de la prueba es algo circunstancial. Da lo mismo ser segundo, tercero o…
Cuarto. Cuarto en la general es Xavi Tondo, catalán del conjunto Cervélo que parece haber intercambiado roles con su a priori líder Carlos Sastre. En el transcurso de la etapa de hoy, el conjunto dirigido por Álex Sans ha portado el peso de la carrera a partir del Puerto de la Carrasqueta. En principio parecía un trabajo destinado a dinamitar el pelotón y minar a los rivales de un Sastre que necesitaba recortar los dos minutos de desventaja con que contaba en la general. Luego, en Xorret, el abulense se puso en cabeza a seleccionar definitivamente el grupo de favoritos y se vio claro que el principal beneficiario de la labor realizada durante la etapa no era el abulense sino Tondo.

Parece ser que Sastre ha admitido estar un peldaño por debajo del catalán en estos momentos y ha trabajado para él tanto en la subida al puerto alicantino como en la bajadadel mismo. El corredor de Valls llega más fresco a esta Vuelta, toda vez que no ha competido en junio y julio con la descarga que ello supone para sus piernas. En su contra juegan dos factores que precisamente acreditan a Sastre como contendiente en la general: adolece de consistencia en los momentos decisivos (como ha demostrado hoy cediendo unos segundos insignificantes pero sintomáticos en meta ante el esprint de Rodríguez y Nibali) y aún está por ver su capacidad de afrontar a tope la tercera semana de una grande, cita que no ha disputado a tope en toda su carrera deportiva.
Otro equipo que deberá replantearse su táctica una vez transcurridas las primeras etapas de la Vuelta es Caisse d’Épargne. Hoy ha colocado cinco corredores en el grupo de favoritos. Los hombres de Eusebio Unzué son líderes en la clasificación por escuadras y cuenta en sus filas con cinco ciclistas capaces de entrar en el top20 de la general… pero ninguno para el top5, por más que ‘il asino’ Marzio Brusheghin se halle situado en el quinto lugar provisional. Para brillar en la gran ronda española y aspirar al rojo, no quedará sino echar mano de una táctica valiente como la del glorioso día de L’Aquila, movimiento audaz que les permitió aupar al segundo cajón del Giro de Italia a David Arroyo. Avala esto el hecho de que en esta Vuelta lo más parecido a un bloque sólido para controlar la carrera es un Katusha que ya ha gastado bastantes balas en estos primeros compases de carrera, por lo cual es relativamente asequible dar un vuelco táctico. Lo que parece claro es que, sólo con la regularidad de sus mejores ciclistas, la escuadra navarra no puede aspirar sino a acumular hombres en el top10.
El capítulo de decepciones se abre con Denis Menchov. El ruso de Rabobank llega a la Vuelta acomodado, con la temporada justificada por su podio en el Tour y su futuro asegurado por un contrato con el equipo Geox. No tiene necesidad de apretar, ni de buscar los puestos de honor; eso genera una distensión que en días como hoy le lleva a ceder más de dos minutos en una subida de apenas cinco kilómetros. Tampoco han estado en el lugar adecuado Ezequiel Mosquera y Frank Schleck; el de hoy no era el terreno ideal para el gallego, mientras que el luxemburgués sencillamente no acaba de cogerle el punto a esta Vuelta.
Haciendo un análisis rápido, la primera fila de entre los aspirantes al cajón más alto del podio de Madrid han quedado reducidos a una terna formada por Joaquín Rodríguez, Igor Antón y Vincenzo Nibali, separados entre sí por dos exiguos segundos. De ellos, Antón es el que más y mejor se ha mostrado, toda vez que ya lleva un triunfo parcial (Valdepeñas) en el zurrón. Rodríguez, por su parte, parece fuerte y capaz de todo, pero esta por ver si acusará los esfuerzos del Tour en la parte final de la carrera.
En cuanto a Nibali, lo ‘Squalo’ no acaba de lucir pero esta ahí. Siempre con los mejores, a rueda de los favoritos, entre los seis primeros en todas las etapas decisivas de lo que llevamos de Vuelta. No parece sencillo distanciarlo en montaña, donde se muestra sólido al estilo de los grandes campeones; mientras en contrarreloj es flagrantemente superior a la pléyade de escaladores españoles que pudiera acosarle de tomar el rojo en la crono de Peñafiel. El italiano es, ahora mismo, el rival a batir en una Vuelta que ha iniciado ilusionante y, sobre todo, bonita.

Xavi Tondo: "Veo a Sastre ganando la Vuelta"

Hay en el pelotón muchos gregarios que podrían ser líderes. Xavier Tondo (1978, Valls) es uno de ellos. Escalador fuerte y abnegado, buen contrarrelojista, experimentado pero no exprimido. El catalán lleva ya ocho temporadas como profesional en los cuales ha pasado por siete equipos de los calados más diversos, desde la precariedad de Barbot o Catalunya – Ángel Mir a la exuberancia del Cervélo donde ahora mismo está encuadrado. Conoce lo malo y lo bueno porque, para él, “cada año ha sido diferente”.
Lo único que se ha mantenido constante durante la vida profesional de Xavi Tondo ha sido su entrega, fuera de toda duda. En algunas ocasiones, pocas, faltó suerte; fue el caso del año aciago de Relax, donde las lesiones no le dejaron lucir cuando la oportunidad parecía perfecta. Cuando el infortunio le ha respetado, Tondo siempre ha rendido a buen nivel. Rara vez se le ha escapado un año sin triunfos o actuaciones destacadas, acabando por erigirse siempre en referencia del equipo de turno.
En 2010, su enorme campaña con Andalucía-Cajasur le valió el pase al suizo Cervélo, donde ha sido uno de los mejores lugartenientes de Carlos Sastre. También ha encontrado momento para el lucimiento personal, eso sí, como sucediera en la París-Niza donde consiguió una etapa merced a una cabalgada majestuosa. En el Giro, la segunda gran vuelta de su vida, tuvo un papel brillante en los primeros diez días colándose en los puestos más altos de la general y la fuga de L’Aquila; luego acusó lo cargado de su calendario pre ‘corsa rosa’ y una enfermedad acabó de sepultar sus opciones de destacar. A la Vuelta acude con ánimo, con hambre de bicicleta como siempre, y con el convencimiento de ayudar lo máximo posible a su líder Carlos Sastre y buscar su oportunidad cuando sea posible.
¿En qué estado de forma te encuentras en este momento?
Es una incógnita, apenas he competido desde el Giro; sólo en Polonia, donde estuve únicamente cuatro etapas llanas y después me caí. Las sensaciones eran muy buenas, pero después de la caída he estado mucho tiempo entrenando en rodillo y me encuentro un poco raro. Llego bien, pero no sé exactamente cómo.
¿Notaste en la crono por equipos esa caída? ¿Pasaste miseria?
Al contrario, tuve un gran día, hice un buen trabajo e incluso me felicitaron mis compañeros. Pero la crono por equipos era un esfuerzo corto, de menos de un cuarto de hora… La Vuelta no se decide en un esfuerzo de quince minutos, sino en los de media hora que se hacen después de cinco horas sobre la bici. De todas maneras, me vino bien para coger moral.
¿Cuál va a ser tu papel en esta Vuelta?
Sin duda voy a estar supeditado a Carlos Sastre. Él nos ha expresado que está en el mejor momento de la temporada, tal y como él quería después del año de mala suerte que ha tenido. Las caídas del Giro le impidieron entrenar antes del Tour, ninguna de las carreras le salió como quiso y aquí sí que llega bien. Es un corredor fiable y creo que para mí es incluso es mejor para mí tenerle de líder, es un grande del cual puedo aprender. Aquí en la Vuelta me dejan libertad hasta que lleguen los momentos comprometidos, ya cuando Carlos me necesite lo daré todo para echarle una mano y que él intente ganar.
Como en el Giro, ¿no?
Claro, allí demostramos que podemos hacer muy buena pareja. En Italia estuvimos los dos entre los diez primeros hasta que me puse malo y nunca se sabe; un día se puede jugar una carta, otro otra… Pero eso sí, siempre dejando muy claro que Carlos es el líder.
Entonces le ves a capaz de llegar a lo máximo en esta Vuelta…
Sí, le veo ganando. De hecho la crono fue muy bien, empezamos con buen pie al contrario de lo que sucedió en el Giro
Cambiando de tema, el domingo por la mañana se confirmó tu fichaje por el equipo Movistar. ¿Qué esperas del salto al equipo de Unzué?
Como puse en mi Facebook, cuando empecé en el ciclismo fue por Perico e Indurain. La estructura ha continuado, ahora empieza una nueva andadura con un patrocinador que es prácticamente el mejor posible. Para mí, que tengo mucha ilusión por el ciclismo, esto es una pasada. El año que viene tendré oportunidades, cuando vuelva Valverde quizá las cosas sean diferentes pero eso de momento no me preocupa.
¿Te ha prometido Eusebio Unzué un rol de líder o te ha puesto en la segunda línea junto a Cobo, Rubén Plaza…?
Iremos viendo, depende de la temporada y las circunstancias. Cada año es diferente. Yo trabajaré cuando haya que trabajar e intentaré estar delante cuando me lo pidan. En ese sentido, me adaptaré.
Dices que cada año es diferente, y en tu caso eso se cumple al pie de la letra. En ocho años has estado en siete equipos diferentes.
Sí, pero bueno… ahora tengo un contrato de permanencia de 24 meses con Movistar [risas] Ahora sólo queda esperar que sea fructífero y estemos a gusto.

El arte de la fuga bidón

El miércoles, el Giro d’Italia quizá vivió su etapa más decisiva de su edición 2010. El recorrido quebrado y maratoniano que unía las ciudades de Lucera y L’Aquila en el undécimo parcial de la carrera parecía destinado únicamente a mermar a los corredores, que a priori debían pasar unas ocho horas sobre su máquina y estar atentos únicamente en la emboscada tendida en los últimos kilómetros con una ‘tachuela’ y un final en cuesta. Pero el guión de una prueba ciclista no lo pone la carretera, sino los corredores…
La fuga bidón es uno de esos antiguos artes del ciclismo que ya no se estilan, como los ataques por parejas o las escapadas en solitario. Antes no había gran ronda que no viera, al menos por un día, que un grupo grande de corredores inofensivos para la general se distanciara de un permisivo pelotón para jugarse la victoria de etapa y el liderato. Estos corredores, con el paso de las jornadas, iban cediendo tiempo paulatinamente respecto de los grandes favoritos para acabar situados de nuevo en las catacumbas de la general. A veces, pocas, los componentes de esta fuga bidón conseguían lo impensable, aguantaban su ventaja y se llevaban el gato al agua. Tal fue el caso del francés de origen polaco Roger Walkowiak, a quien dos escapadas de este género y un innegable talento le valieron llevarse el Tour de Francia de 1956; caramelo envenenado, este triunfo acabó por demoler su carrera deportiva… Pero esa es otra historia.
En el ciclismo moderno, el de los grandes equipos capaces de bloquear la carrera, las fugas bidón quedaron fuera de lugar. La fortaleza de las escuadras de los favoritos hacía posible que no hubiera grupo de valientes capaz de alejarse del pelotón para hacerse con el jersey de líder. La permisividad llegaba en la tercera semana, cuando se dejaban ir las llamadas escapadas consentidas, una suerte que llegó a tener incluso sus especialistas, los cazaetapas.
Así, las fugas bidón se convirtieron en ‘rara avis’. Hasta que llegaron los Tours de Lance Armstrong, y con ellos el dominio de su equipo US Postal. Johan Bruyneel, director del conjunto norteamericano, se encontró con un problema: la irresistible superioridad del tejano y sus coequipiers hacía que éste cogiera el maillot amarillo demasiado pronto, obligando a los suyos a desgastarse durante demasiados días en cabeza del pelotón, controlando la carrera tal y como corresponde a la escuadra del líder. Para resolver el inconveniente, el belga recurrió a la fuga bidón: regalar el liderato a un anónimo del pelotón, para así encomendar a él y su equipo el deber de controlar la carrera.
La fuga bidón por excelencia de la época Armstrong fue, sin duda, la que tuvo lugar en 2001 camino de Pontarlier. Fue una jornada larguísima y marcada por el mal tiempo… y la fuga de catorce corredores que contaron con el beneplácito del pelotón para adelantarse y coger el mando de la carrera. Los grandes fueron permisivos hasta la exageración: casi 36 minutos de ventaja colocaron en los primeros lugares de la general a Stuart O’Grady, François Simon y el kazajo Andrei Kivilev. Y, si bien el australiano claudicó a las primeras de cambio, el francés tomó el liderato y lo aguantó cuatro jornadas más para finalizar sexto en la general final, mientras el kazajo quedó cuarto a escasos cincuenta segundos del podio, cuyo último integrante fue el lazkaotarra Joseba Beloki.
Aunque, si hablamos de fugas bidón trascendentes para la general, sin duda el caso paradigmático en esta década es el de la fuga de Montelimar que encumbró a Óscar Pereiro como líder del Tour de Francia 2006. No era, en realidad, una fuga bidón de manual. Lejos de las decenas de ciclistas que suelen involucrarse en este tipo de escapadas, la del gallego sólo contaba con cinco implicados: Andrei Grivko, Sylvain Chavanel, Manuel Quinziato, Jens Voigt y el propio Pereiro. En esta ocasión fue Phonak, que contaba en sus filas con el líder de la carrera en la persona de Floyd Landis, quien permitió que la escapada cogiera la ventaja suficiente para que Óscar Pereiro se colocara en primera posición de la general. Más adelante, Landis recuperaría el liderato de manos del gallego gracias a una prodigiosa exhibición camino de Morzine. Tenía truco. Y Pereiro, segundo en París, pasará a la historia como ganador de aquella edición del Tour. Todo gracias no sólo a la bajeza de Landis, sino a su audacia para realizar su movimiento camino de Montelimar.
El pasado miércoles, el Giro de Italia 2010 quizá viviera su particular Pontarlier, o Montelimar. Fue camino de L’Aquila cuando un grupo con la friolera de 56 corredores se adelantó respecto del pelotón de los favoritos para aventajarles en más de doce minutos en la meta y, con ello, volver la carrera del revés. La debilidad del Astaná del líder Vinokourov y el BMC de Evans permitió esta circunstancia. Y la inactividad del Liquigas de Basso y Nibali, equipo más potente de la ‘corsa rosa’, pensando en que no había peligro real en los integrantes de la escapada, la alentaron. Ahora, cabe especular hasta dónde llegarán las consecuencias de este desastre táctico para los citados…
En principio, el actual líder Richie Porte (Saxo Bank) debería desaparecer pronto de las primeras posiciones de la general. Porte, ex triatleta, afronta su primera vuelta grande y posiblemente acuse el paso de los días cuando la carrera se encuentre inmersa en la durísima tercera semana. Tras él se encuentra un dúo de ciclistas correosos: tanto David Arroyo (Caisse d’Épargne) como Robert Kiserlovski (Liquigas) muestran una considerable fortaleza y aptitud para las grandes rondas, siendo el croata si cabe más brillante que el talaverano. Valerio Agnoli (Liquigas) y Linus Gerdemann (Milram) tendrán que enfrentarse con sus limitaciones y dar el salto de calidad si quieren agarrarse a un puesto en el top 5. Y luego están Wiggins y los Cervélo…
Bradley Wiggins (Sky) llegó a la salida de Amsterdam siendo una auténtica incógnita, que pareció despejarse primero con su excelsa victoria en el prólogo y, luego, con su mal rendimiento en el movido periplo holandés. Después de emplearse de manera digna el resto de parciales, su presencia en la fuga le colocó en la zona noble de la general, paliando la desventaja que acumuló en los primeros días de carrera y colocándose en disposición de pelear por la victoria final como ya hiciera en el pasado Tour de Francia. Aunque, refieriéndonos a paliar desventajas, sin duda el gran exponente y principal beneficiado de la fuga bidón es un Carlos Sastre (Cervélo) que ya tiene “ganas de que llegue la montaña” para demostrar que su infame primera semana de carrera fue únicamente producto de la mala suerte. Los doce minutos recuperados en la meta de L’Aquila vienen como anillo al dedo al abulense, que ha dado un gran golpe moral y afronta los días finales de la gran ronda italiana, su especialidad, muy alto de moral y cercano a un buen estado de forma.
Su gran rival de entre todos los presentes en la fuga bidón posiblemente sea su compañero de equipo Xavi Tondo. El catalán, que ha llegado al ProTour este año tras desempeñarse durante años a gran nivel en el segundo plano del ciclismo, ha sorprendido a propios y extraños durante toda la temporada. Este Giro no ha hecho sino seguir la tónica: sacrificado en pos de Sastre, en la primera jornada de montaña fue liberado de sus obligaciones y se coronó como mejor escalador del grupo de favoritos, adelantando a los grandes de la carrera en veinte signficativos segundos. Con la fuga de L’Aquila no sólo enjugó su desventaja, sino que consiguió seis minutos de ventaja respecto de Vinokourov, primero de los principales aspirantes a la ‘maglia rosa’.
Ahora, tanto Vinokourov como el resto de peces gordos, llámense Evans, Basso, Nibali o Scarponi, tienen la pelota en su tejado. Deberán trabajar para recortar toda la diferencia que concedieron camino de L’Aquila a todos estos buenos corredores. Para conseguirlo deberán echar mano obligatoriamente de tácticas agresivas. Y eso, por fortuna para el aficionado, es sinónimo de espectáculo.

Había que arrimar el hombro

Hace un año, la supervivencia de la Volta a Catalunya corría peligro. Estaba ahogada económica, mediática y deportivamente: sus gestores no conseguían encontrar ni inversores ni difusión eficaces, mientras que la coincidencia en fechas con el Giro d’Italia suponía un tremendo hándicap en el marco del actual ciclismo de la globalización, donde el calendario europeo se va esquilmando poco a poco en favor del de otros continentes. Rubén Peris, cabeza visible de la organización de la ronda catalana, no cesaba de proclamar sus dificultades en la prensa y anunciar el probable deceso de la prueba.
La proximidad del Centenario de la carrera (que se disputó por primera vez en 1911 con victoria para Sebastien Masdeu) ha urgido a las instituciones catalanas y a la propia organización, y gracias a eso en 2010 han cambiado las tornas. En el plano económico se afianzó un patrocinador que asumió el Gran Premio de la carrera, el Esport Parc, una entidad nacida de la cooperación entre políticos, financieros y emprendedores privados que pretende crear un parque empresarial que aglutine las sedes regionales de las grandes marcas deportivas. Mediáticamente, se apostó por los resúmenes televisivos en Teledeporte y el 33 y adjudicar la difusión en papel al Grupo Godó (Mundo Deportivo, La Vanguardia).
Por último, en el plano deportivo se han tomado dos medidas. En primer lugar, las fechas: la Volta abandonó la tercera semana de Mayo para reubicarse en la penúltima de Marzo, mucho más propicia y ocupada hasta ahora por una Vuelta a Castilla y León que solía acoger una participación epatante que correspondía más al nivel ProTour de la ronda catalana. Cadalsa, organizadora de la prueba castellano-leonesa, aceptó alterar sus fechas y situarse en el hueco que ostentaba la Vuelta a Aragón, que desde hace unos años sólo existía en los papeles. En segundo, se alteró el diseño de las etapas, pasándose de un estilo tradicional y casi anodino (mayoría de etapas llanas y un par de parciales montañosos) a otro de perfiles quebrados, con terreno para la batalla, en la línea de París – Niza. Se mantuvo, eso sí, el final de carrera en el circuito de Montmeló, que va camino de convertirse en emblemático.
El resultado de todas estas medidas salta a la vista. No hace falta siquiera ver los buenísimos resúmenes televisivos, ni la cobertura de Mundo Deportivo, ni el balance económico de la carrera, que seguramente no muestre números rojos. Sólo hay que mirar la clasificación, con dos corredores de clase mundial (y además catalanes) como Joaquim Rodríguez y Xavi Tondo copándola. O a un hombre como Taaramae, quizá uno de los ciclistas más espectaculares de la actualidad, completando el podio. Victorias parciales para referencias mundiales como Cavendish o Voigt…
Todo esto viste mucho más que lo que se puede leer de ediciones anteriores. Promete mucho más sobre el papel, sin necesidad de adentrarse en el desarrollo de la carrera. No cabe duda de que se ha avanzado en la dirección correcta este año dentro de la organización de la Volta a Catalunya. No cabe duda de que a la Volta le hacía falta un impulso pero, sobre todo, hacía falta que quien debía dárselo tuviera ganas de arrimar el hombro para reverdecer laureles.

Tondo vence a lo grande

La etapa de París – Niza hoy nos ha retrotraído a una época más antigua, a un ciclismo que empezó a morir cuando nacieron los primeros grandes equipos, cuando la tecnificación emparejó las fuerzas y convirtió en imposible para un corredor burlar en solitario al resto sin mediar circunstancias excepcionales. El catalán Xavi Tondo se ha impuesto en la séptima jornada de la París – Niza después de todo un día en fuga, casi doscientos kilómetros acompañado seguidos de treinta más en solitario. Pero, realmente, el trabajo que ha dado lugar a esta victoria, el derroche de fuerza y talento de Tondo, lleva mucho más tiempo produciéndose. Hace casi ocho años que se fraguaba este triunfo.
Su carrera deportiva, como la carrera de hoy, no ha sido ni mucho menos sencilla. Pasó a profesionales en 2003 con el histórico Paternina, donde llegó gracias a su buen desempeño y la ayuda del medallista olimpico Carles Torrent. Sólo se mantuvo en ese bloque un año, a pesar de que su pundonor fue básico para conseguir muchos de los éxitos del equipo almeriense aquella temporada, como la Volta a Catalunya que se llevó José Antonio Pecharromán. El porqué no renovó es un misterio incluso para él. Se quedó esperando la llamada, sin llaves a las puertas de una carrera profesional incipiente y prometedora.
Tuvo que reinventarse, peregrinar por equipos de poca enjundia como Barbot, Catalunya – Ángel Mir, Relax y LA-MSS para conseguir victorias de mérito y volver a llamar la atención de estructuras mayores. Otros en su lugar se habrían desanimado, pero Xavi tiene un factor diferencial: disfruta de la bicicleta. Es una de esas personas auténticas que consideran que están viviendo un sueño. Por eso el año pasado, cuando recibió la oportunidad de liderar una escuadra relativamente potente como Andalucía-Cajasur, la explotó al máximo realizando una temporada para enmarcar, consiguiendo la primera victoria española del año en el Tour de San Luis y colocándose al menos una vez entre los cinco primeros en ocho meses distintos de la campaña.
Este invierno llamaron a su puerta para incorporarlo a una formación de alto nivel. Fueron varias las ofertas y se decidió por la que más estimulante le resultó: Cervélo le ofrecía la oportunidad de probar material tope de gama, prototipos, todo un lujo para un aficionado a la bici como él. En la Clásica de Almería, su primera competición con los colores de su nuevo equipo, su omnipresente sonrisa se adornaba también con un brillo especial en los ojos. “Esto es otro mundo”. Como un niño con zapatos nuevos.
Xavi llevaba toda la vida sobre la bicicleta esperando a que llegara esta París – Niza, la de su debut en una carrera ProTour extranjera, en una de sus favoritas. En el prólogo se colocó con los mejores; resistió en Aurillac y en Mende le pudo la ambición de ir a por Alberto Contador, el número uno del ciclismo mundial. Pero el gran problema vino ayer, en Aix-en-Provence: el abanico de AG2R le dejó cortado. Se acababa el sueño de meterse entre los diez primeros de la general.
Pero los grandes ciclistas no sólo tienen un gran talento o una gran fuerza, sino también una gran determinación. Igual que en la Vuelta 2009 una lesión le mermó hasta bajarlo de la bicicleta y él no se resignó sino que atacó una y otra vez, hoy tocaba revolverse ante la mala suerte y los designios del destino. Revolverse con más trabajo. Cuando en el Alto de Barjols un grupo de buenos corredores se adelantaron para disputar los puntos de la montaña, Xavi no dudó un instante y se metió en la pelea. Acabó dentro de una escapada de 25 hombres que ponía tierra de por medio respecto del pelotón…
Y es que eran 25 hombres, pero sobre todo eran muy buenos. En el grupo se encontraban jóvenes promesas de relumbrón como Sicard (Euskaltel), Machado (Radioshack) o Gautier (Bouygues); el ganador de un Giro de Italia y tres Giro de Lombardía Damiano Cunego (Lampre); todo un podio del Tour como Levi Leipheimer (Radioshack); el medallista mundial Alexandr Kolobnev (Katusha); el mejor ciclistas francés de la actualidad como es Sylvain Chavanel (Quick Step)… una colección de corredores de primer nivel, aguerridos y valientes, que habían decidido desafiar al pelotón de tú a tú.
La fuga puso tierra de por medio de inmediato. Uno tras otro, piedra sobre piedra, se iban acumulando los segundos de ventaja. Los fuertes relevos de Tiago Machado en favor de Leipheimer eran continuados por Tony Martin, que trabajaba para Monfort (Columbia); después pasaba Moinard (Cofidis), encendido en pos del maillot de puntos rojos; si no, aparecía Van der Broeck (Omega Pharma) para hacer su trabajo en cabeza. No había un orden, no era la típica fuga acoplada y resignada a no llegar. Era una escapada hecha con el corazón, con unos pulmones privilegiados y unas piernas que no cesaban de girar los pedales pensando en la victoria, propia o ajena, pero nunca en la rendición.
Liquigas, Astaná y, sobre todo, Caisse d’Épargne tuvieron que llevar a cabo una labor titánica para menguar las distancias y evitar que el maillot amarillo recayera sobre Chavanel, muy bien colocado en la general y gran beneficiado de la tónica de la carrera. Pero consiguieron controlar la situación: los fugados contaban con una ventaja de apenas 1’30” al inicio del puerto de Vence, de primera categoría, que se coronaba a treinta kilómetros de meta. El hueco era pues, exiguo; parecía claro que una aceleración de cualquiera de los hombres más fuertes de la carrera acabaría con la escapada en un abrir y cerrar de ojos.
Fue entonces cuando Xavi Tondo inició la culminación de sus ocho años de trabajo a brazo partido. Comenzó a tirar, generoso, y fue deslavazando uno a uno a sus compañeros de aventura. Los últimos en aguantar fueron Cunego y el voluntarioso Gautier, que acabaron por ceder en un arreón del catalán. Quedaban más de cinco kilómetros de ascenso, seguidos de unos veinticinco de bajada y otros siete de subida hasta Tourretes-sur-Loup. Por detrás, el grupo se movía al son que dictaba Caisse d’Épargne a través del nunca suficientemente valorado David López. El pelotón llegó a quedarse en una veintena de unidades, señal del fuerte ritmo impuesto por el gregario vizcaíno; la distancia respecto de Tondo no se recortaba. Todos los escapados fueron absorbidos, pero Xavi seguía por delante.
Comenzaba el descenso, y con él comenzaba la agonía, el momento de sufrimiento que precede al éxtasis. El pelotón avanzaba y recortaba los segundos uno a uno, de nuevo piedra sobre piedra, lenta pero meticulosamente. Cuando iniciaron los kilómetros de subida finales, el acta de defunción de la aventura de Tondo estaba lista para sellarse. Pero, cuando parecía que todo se acababa, nacieron las dudas. Escaramuzas, ataques de segunda fila, parones; Xavi sacaba fuerzas de flaqueza mientras en el pelotón sólo un ataque del alemán Jens Voigt pareció capaz de amenazar la victoria del catalán, que a sólo un kilómetro de meta hacía aún más amplia esa sonrisa que siempre hay en su rostro.
Xavi Tondo cruzó la meta de Tourrettes-sur-Loup con apenas seis segundos sobre el gran grupo que, embravecido, aceleraba para rebasarle. Pero su mérito fue mucho más allá de esa mínima ventaja; su mérito son ocho años de lucha infatigable gracias a la ilusión de un niño con zapatos nuevos que se siente afortunado de vivir de la bicicleta, que al fin y al cabo es lo que más quiere junto a Silvia, su pareja. Fue capaz de culminar una victoria épica que tuvo tras de sí un trabajo igualmente épico. Por un día en esta París – Niza nos hemos olvidado de Valverde, Contador y Sagan. Hoy el merecido protagonista ha sido Xavi Tondo, que ha puesto en valor su trabajo, su fuerza, su talento, y ha disfrutado del ciclismo como siempre y como nunca a la vez. Y nos ha hecho disfrutar a todos los aficionados a este gran deporte.

Aires de superación en Andalucía-Cajasur

“No es un sueño de locos ir al Giro”. Con estas declaraciones en ‘El Día de Córdoba’ ha destapado Antonio Cabello el tarro de las esencias. El eco ha sido una noticia de Biciciclismo que anunciaba la ampliación de la plantilla del equipo andaluz. De inmediato, Andalucía se ha convertido en el centro de la especulación y la rumorología. Un plantel de veinte corredores y un calendario que podría incluir el Giro invitan a ello.


Especialmente interesante resulta esta última parte. ¿Cómo puede llegar Andalucía a correr el Giro d’Italia? Si bien es cierto que su estructura es modélica, con todas las categorías del ciclismo englobadas y una dirección ejemplar, el nivel de la plantilla profesional no parece suficiente para enfrentarse a la gran ronda italiana y a la española en un mismo año. El conjunto es ahora mismo limitado, y además se tendrá que enfrentar a la pérdida de su punta de lanza Xavi Tondo, cuyo futuro parece ligado a alguna estructura Pro Tour como Astaná, Katusha ó Caisse d’Épargne. No parece que las incorporaciones que se hagan, que deben incluir al menos tres corredores del filial para seguir la política deportiva del equipo, puedan garantizar un rendimiento mínimo.

Peligroso a la hora de evaluar esto es el precedente de Xacobeo este año. El equipo gallego acudió al Giro d’Italia de este año reclamado por el organizador, ayudado por las circunstancias que le señalaban como el mejor equipo puramente español dispuesto a acudir a la ‘corsa rosa’. La mala suerte se cebó con el equipo, que perdió de inicio a Ezequiel Mosquera por una caída y a las pocas etapas vio cómo tenía que abandonar un David García Dapena que marchaba líder de la montaña. Así, el papel de la escuadra gallega quedó limitada a los fogonazos de jóvenes como Rabuñal, Marcos García ó el ruso Isaichev, que sumados al temperamento del infatigable Eduard Vorganov dieron como resultado una actuación decente… pero al fin y al cabo mediocre. Mejorable por cualquier profesional italiano como Ceramica Flaminia, que acudiría motivado además por ser el Giro su gran objetivo de la temporada.

Después de esto, ¿estarían los organizadores del Giro dispuestos a repetir la invitación de Xacobeo en detrimento de otro equipo cuyos esfuerzos se centraran exclusivamente en su carrera? Posiblemente no. El nivel dado por Xacobeo, que no olvidemos es el mejor equipo profesional español en la actualidad casi sin discusión, no anima a ello. Y menos aún anima Andalucía-Cajasur, que por ejemplo sólo ha conseguido cinco victorias este año; dos de Tondo, una de Ortega, una de Piedra y otra del asturiano Ángel Vicioso. La invitación suena poco probable y, lo que es peor, poco merecida.

El espíritu de superación que emana de la entrevista a Cabello es encomiable. Y el desarrollo del proyecto de Andalucía, modélico. Paso a paso, año a año, ha ido creciendo. Este año ya se han aventurado a correr carreras por Europa. Quizá llegue el momento de dar el gran salto. Pero es difícil hacerlo con una plantilla basada en andaluces, que no muestran precisamente un nivel muy bollante. Quizá en un futuro, con incorporaciones no andaluzas, la evolución de promesas de la estructura como Antonio Piedra ó Pablo Lechuga y la adhesión al equipo de corredores de la región que evolucionan fuera de él como Luis Ángel Maté ó Manuel Vázquez… Quizá entonces se pueda pensar en dar ese salto con garantías.

Por lo pronto, realmente, no se puede aspirar a ello. Además, un detalle algo inquietante es la “recomendación de la UCI”, que suena a confusión con la ‘Label Wild Card’ que efectivamente recibieron del máximo organismo el año pasado… ó incluso a endiosamiento ante la prensa local. Ésta siempre ew fácil de engatusar en terrenos especializados tal y como demuestran muchos corredores en entrevistas antes de acudir a grandes carreras, donde casi siempre se muestran como aspirantes a la victoria.

Verdaderamente, es complicado entrar como invitado al Giro. Para Andalucía-Cajasur, por su condición de equipo modesto y español, mucho más. Aunque siempre es de aplaudir el optimismo y el afán por mejorar de este equipo, ejemplar en su gestión y capaz de mantenerse ajeno a todos los escándalos.

“Me gustaría quedar entre los diez primeros”

Entrevista a Xavier Tondo
12 de Septiembre, Arueda.com

Xavier Tondo (Valls – Tarragona, 1978) ha sido una de las grandes revelaciones de esta temporada en el panorama nacional.

Dos victorias conseguidas en sendas etapas del Tour de San Luis y la Vuelta a Andalucía, amén de ocho puestos entres los diez primeros (incluyendo cuatro podios) en vueltas y clásicas nacionales, le han colocado como líder indiscutible del Andalucía – Cajasur tras años de peregrinar por las carreteras en papeles menores.

Inició su carrera profesional en 2003 formando parte de Paternina – Costa de Almería, donde realizó un año prometedor tratándose de un neoprofesional. Incomprensiblemente, no le renovaron; “aún no sé por qué”, confiesa. Pasó fugazmente por Barbot-Gaia para después recalar en Catalunya – Ángel Mir, donde se revindicó con tres triunfos. Llamó entonces la atención de Relax – GAM, donde se desempeñó con dignidad durante una única temporada.

En 2007 llegó la llamada de Portugal, y Xavier no se lo pensó dos veces para dar el salto al país vecino enrolado en el LA-MSS. Su primer año fue de luces, con tres victorias que incluyeron el que es su triunfo más importante hasta la fecha, la Volta a Portugal. En ella demostró una regularidad importante, con grandes actuaciones contra el crono y también en la montaña.

Pero, si el primer año fue de luces, el segundo fue de sombras. A pesar de conseguir una victoria en la Subida al Naranco, la operación antidopaje desarrollada en torno a su equipo le impidió completar la temporada, dejándole en la estacada.

Por fortuna, su antiguo director en Paternina Juan Martínez Oliver le llamó para que se integrara en Andalucía – Cajasur. Con ellos llegó a la Vuelta con todas las ilusiones posibles, con esperanzas incluso de acabar entre los cinco primeros de la general. Todo se torció, sin embargo, durante la desafortunada cuarta etapa de Lieja: una caída dañaba el hueco oplídeo de su rodilla derecha, dejándolo mermado para el resto de la carrera.


¿Qué tal tu rodilla?
Bueno, ahí estamos luchando… En la etapa de Lieja me di un golpe muy fuerte, fui a una revisión médica y me diagnosticaron dos tendiditis. Para recuperarlas la única solución es el reposo, y estando aquí en la Vuelta es difícil curarse. Al menos, con el trabajo de los fisioterapeutas, estamos trabajando para que la lesión vaya a menos. Vamos a intentar terminar la Vuelta lo mejor posible, y que el día de descanso del jueves me haya sentado lo mejor posible.

Con esta lesión, ¿cambian un poco tus objetivos para esta Vuelta?
Sí. Venía con mucha ilusión, algunos directores me habían puesto en las quinielas para tener un papel destacado. Desgraciadamente, no he podido responder a las expectativas y no queda sino replantearse la carrera para buscar alguna motivación. Ahora mismo, me gustaría quedar entre los diez primeros.

¿Hasta dónde te veías capaz de llegar si no hubieras tenido ningún contratiempo?
Ahora mismo sería muy fácil decirlo… Prefiero esperar a otro año y ver si soy capaz de conseguir lo que yo pensaba. Ahora mismo, me conformo con hacer un puesto entre los diez primeros.

Sin embargo, ¿no crees que quizá tu calendario de esta temporada ha estado demasiado cargado siendo tu objetivo la Vuelta a España? Quizá te pudiera haber pesado en la tercera semana…
Desde el principio era muy complicado plantear el año, nunca había competido en una grande y no sabía cómo me iba a responder el cuerpo. Dentro de eso, hay otras carreras y otros objetivos que debemos cubrir, por lo que hemos enfocado la temporada pensando también en ellos. Después de la Vuelta analizaremos si ha sido lo más acertado o no de cara a preparar la carrera.

De todas maneras, el balance de tu año es positivo.
Sí, hasta la Vuelta ha sido una temporada muy buena. Lamentablemente, se ha torcido un poco ahora con estos problemas físicos. Me quedan diez días para volver a encauzar las cosas y situarme donde pensaba estar.

Aún así, una campaña con dos victorias y muchísimos puestos de honor no debería deslucirse por una mala actuación en la Vuelta. Más aún si esta viene motivada por un contratiempo y no por un fallo en la preparación.
Sí, pero la Vuelta es la carrera más importante del año y hay que ser consciente de ello. Aún quedan diez días para intentar hacerlo bien y marcharnos de la carrera con un buen sabor de boca.

De todas tus actuaciones de mérito de este año, ¿cuál ha sido la más significativa?
A mí la que más me dolió fue la Vuelta a Andalucía [donde ganó el prólogo y quedó segundo]. Creo que la perdimos por una decisión más que discutible de los jueces, que en la primera etapa picaron tiempo por un pequeño corte normal por el que normalmente no se picaría. Por culpa de eso perdimos una carrera que merecíamos ganar. Aparte, era la vuelta de casa para el patrocinador del equipo. Quedarme a las puertas de la victoria me dio mucha pena.

Para el año que viene, ¿qué proyectos tienes? ¿Cambiarás de equipo?
Hombre… el año que viene es 2010, no puedo decir mucho más. Se rumorea mucho, yo quiero acabar la Vuelta tranquilo y dar lo mejor de mí concentrándome únicamente en la carrera. Después ya plantearemos el futuro.