Boonen y la evolución desatendida

Eddy Merckx realizó el pasado lunes unas declaraciones a Cyclingnews en las cuales analizaba las prestaciones y perspectivas de Tom Boonen. “No es el ciclista que fue. Ha tenido muchos problemas físicos y ya no es joven”, señaló el respetado Caníbal antes de realizar un diagnóstico sobre su futuro deportivo: “es una cuestión de motivación. Si se mentaliza quizá pueda ganar las Clásicas, pero será difícil que derrote a los velocistas”.

No erraba Merckx en sus consideraciones. Tom Boonen (1980, Mol – Bélgica) ha evolucionado tremendamente desde que, con apenas 21 años y encuadrado en US Postal, realizara una notable campaña de clásicas que culminó con su irrupción en el podio de la París – Roubaix, donde compartió honores con Johan Musseuw y Steffan Wesseman. Por aquel entonces, Boonen era un talento virgen, portador de la vitola de joven promesa destinada a dominar las carreras del norte en la siguiente década y aspirar al triunfo en el resto de pruebas donde se presentara merced a su brutal fuerza y excepcional planta. Hoy en día, el belga sigue siendo un superclase, percherón de enjundia, pero no es el tirano que apuntaba ser ni el ganador de otrora.
La clave de este cambio está en su evolución física. Siguiendo el patrón lógico en todo ciclista profesional, ‘Tommeke’ ha perdido con el paso del tiempo la punta de velocidad gracias a la cual consiguiera superar la decena de triunfos cinco años consecutivos (de 2004 a 2008) mientras ganaba paulatinamente en fondo y, sobre todo, experiencia.
Es una progresión que a muchos beneficia y otorga la posibilidad de conseguir más triunfos y de mayor enjundia, pero no ha sido el caso del belga. Boonen no ha sabido adaptar su forma de correr y ganar a sus nuevas cualidades. Ha seguido compitiendo de una manera bastante similar apoyado por la dirección deportiva de su equipo, que ha renunciado a incorporar velocistas de relumbrón en los últimos años para otorgar su confianza al oriundo de Mol. La situación no cambiará la próxima temporada con Omega Pharma – Quick Step. Apenas compartirá galones en las ‘volatas’ con Gerald Ciolek y Francesco Chicchi, hasta ahora un paso por detrás en jerarquía y rendimiento.
La otra circunstancia perjudicial estos últimos años para la evolución encarada por Tom Boonen fueron los constantes problemas físicos. El belga apenas pudo competir 44 días en 2010, el “año más duro de mi vida deportiva” en sus propias palabras, por diversas caídas y contratiempos. Esta temporada no fue mejor en ese aspecto: tuvo que renunciar a Tour de Francia, Vuelta a España y Mundial (los objetivos de su temporada, junto a las Clásicas del Norte) por caídas y las consiguientes lesiones.
A pesar de todo lo apuntado, su bagaje no deja de ser epatante. En las últimas dos temporadas, Tom Boonen ha conseguido seis victorias y se ha clasificado cuatro veces entre los cinco primeros de un Monumento. El belga sigue siendo un referente ineludible y favorito allá donde compite a poco que el recorrido no incluya montaña: uno de los mejores corredores de la actualidad. De la atención que preste a la evolución de sus cualidades y cómo se adapte a ello dependerá que se convierta, tal y como está destinado desde su juventud, en uno de los mejores de la historia.

Quick Step, AG2R y Euskaltel completarán el UCI World Tour

Han pasado ya unas tres semanas desde que salió a la luz el cacareado ránking de mérito deportivo según el cual la UCI establecería qué dieciocho equipos formarían parte del nuevo World Tour, sucesor del defenestrado ProTour. Como se reseñó en este blog el citado ránking aseguraba la licencia ProTeam a sus quince primeros clasificados, a la par que dejaba a las cinco escuadras siguientes pendientes de una evaluación más exhaustiva que les otorgara una de las tres plazas restantes en la élite del ciclismo mundial. Euskaltel, Geox, Quick Step, AG2R y Cofidis tendrían que acudir durante el mes de noviembre a la sede de la UCI en Aigle para defender ante la Comisión de Licencias los fundamentos económicos y éticos de su proyecto deportivo, quedando luego a la expectativa de las deliberaciones del citado órgano para saber si obtendrían la calidad de ProTeam y con ello el derecho y la obligación de competir en las mejores carreras del mundo (incluyendo en principio las tres grandes vueltas) en 2011.
Aunque el anuncio oficial se retrasará hasta el día 10 de Diciembre, parece ser que la Comisión de Licencias ya ha tomado una decisión. Según diversos rumores, valoraciones y filtraciones, Euskaltel, Quick Step y AG2R formarán parte la próxima temporada del UCI World Tour, mientras que Geox y Cofidis quedarán encuadrados en la categoría Profesional Continental, la Segunda División del ciclismo mundial.
En el dictamen de la Comisión de Licencias habrían pesado bastante los compromisos adquiridos por la UCI, de la cual teóricamente es indepediente el citado órgano. El máximo órgano federativo internacional garantizó, hace unos meses, un puesto dentro del ProTour (anterior denominación de la Primera División del ciclismo) tanto a AG2R como a Quick Step. Dada esta circunstancia, ni el bajón de potencial deportivo de ambas escuadras ni el hecho de que el patrocinio de la estructura de Patrick Lefevere cesa a finales de la próxima campaña, lo cual hace previsibles ciertos agobios económicos para el técnico belga, desaconsejaron la inclusión de ambos equipos en la élite. Haber dejado fuera del World Tour a algunas de éstas escuadras hubiera desencadenado una batalla legal entre UCI y el equipo agraviado, que reclamaría (con razón) el estatus de Primera División que se le había garantizado en Agosto.
Quedaba pues una única plaza libre y tres equipos a la expectativa; o, mejor dicho, dos. Que AG2R obtuviera un lugar en el World Tour eliminó de la lucha por la posición de honor, casi automáticamente, a Cofidis. La escuadras francesas era las que menor nivel deportivo tenían de entre las cinco aspirantes, y su mayor baza se fundamentaba en el hecho de que no había ningún equipo galo entre los quince clasificados directamente por el ránking de mérito y la UCI, con cierta lógica, no estaba dispuesta a dejar a una nación histórica como Francia sin representantes entre la élite del ciclismo. Una vez la escuadra dirigida por Vincent Lavenu aseguró su plaza por condicionantes administrativos, las opciones de los de Eric Boyer bajaron enteros. En estos momentos son, prácticamente, integrantes de la Segunda División del ciclismo.
Así las cosas, Geox y Euskaltel eran, básicamente, los dos equipos que realmente se la jugaban ante la Comisión de Licencias. El veredicto, aparentemente, no fue complicado. La Comisión de Licencias se posicionó en pro de la estructura vasca, la larga duración de un proyecto bien fundado en el trabajo de base y con una afición sólida que alumbró al equipo y saludaría con disgusto que éste quedara fuera de la élite teniendo mimbres de sobra para ello. Geox, por su parte, quedaba desacreditado por su historial pretérito y su casi proverbial inestabilidad.
La deliberación parace, pues, finiquitada. Los responsables de los equipos no aseguran ni desmienten nada; Lefevere (Quick Step) ha dicho en Het Nieuwsblad que no ha “oído nada”, mientras que Gianetti (Geox) afirma en Tuttobici que tampoco ha “recibido en ninguna llamada”. Es la lógica prudencia, el compás de espera necesario cuando se habla de un proceso administrativo regido por la UCI. Pero todo parece indicar que en 2011 Euskaltel, Quick Step y AG2R serán parte del UCI World Tour, mientras Geox y Cofidis forman parte de la división Profesional.
Hasta aquí la noticia. Ahora, mi valoración a título absolutamente personal. El reparto de licencias me parece justo, por cuanto la UCI tenía con AG2R y Quick Step un compromiso que no debía vulnerarse y, de la terna Euskaltel – Geox – Cofidis, me parece que Euskaltel es quien más se merece la calidad de ProTeam. Desde un punto de vista estrictamente deportivo, seguramente, hubiera “borrado” a AG2R (o a Quick Step…) para poner en su lugar a Geox. Pero no era el criterio preponderante en este segundo corte del UCI World Tour.

Vuestra opinión no iba muy lejos de la mía. De entre los 41 votantes en la encuesta, casi todos (38) abogábais por la presencia de Quick Step en la élite; sólo unos pocos (11) tomábais partido por Cofidis. Mientras, AG2R (21), Euskaltel (28) y Geox (24) estaban bastante parejos, si bien las dos estructuras con filiación española tenían cierta ventaja. Me ha gustado bastante la experiencia de poner una encuesta en el blog; quizá la repita pronto 😉

Perfilando la nueva élite del ciclismo

Con un día de retraso y en medio de una tremenda expectación, la UCI ha dado a conocer hoy su ránking de méritos deportivos de los equipos profesionales inscritos para 2011. La importancia de éste ya fue reseñada en su día en esta página: los quince primeros del citado ránking tendrían garantizada su presencia en el UCI World Tour, nuevo circuito de élite del ciclismo, y los cinco siguientes clasificados optarían a ser una de las tres escuadras restantes hasta completar los dieciocho equipos que, en teoría, formarán la primera división.
El comunicado de la UCI, algo obtuso a simple vista, aclara toda esta situación y confirma los cuatro primeros equipos ProTeam: Rabobank, Garmin, Omega Pharma y Sky. El hecho de que sólo confirmen a estas cuatro estructuras dentro de la élite obedece al criterio de que han entrado entres los quince primeros del ránking deportivo y sus condiciones económicas y éticas no ofrecen la menor de las dudas. Los otros once clasificados en los puestos de privilegio (el Luxembourg Pro Cycling Project de los Schleck, HTC-High Road, Lampre, Katusha, Liquigas, Saxo Bank, RadioShack, Vacansoleil, Astaná, Movistar y BMC) deberán esperar hasta el 20 de Octubre a que la Comisión de Licencias examine sus condiciones éticas y económicas para recibir definitivamente su pasaporte a la élite, un trámite que en teoría no debería suponer ningún problema para ninguno de ellos. Por si acaso, y según reporta VeloChrono, los holandeses de Vacansoleil han decidido dejar a Mosquera fuera de su valoración deportiva en lo que constituye una decisión tan inteligente como contradictoria y, por qué no decirlo, algo hipócrita.
Siguiendo con la lectura del ránking, del decimosexto al vigésimo puesto se sitúan cinco aspirantes a la condición de ProTeam que tambíen tendrán que esperar a la revisión de la Comisión de Licencias: Euskaltel, Geox-TMC, Quick Step, Cofidis y AG2R. Por debajo suya quedan otros veintidós equpos que en principio deberán conformarse con encuadrarse en la segunda división, entre ellos el histórico Française des Jeux (que paga su falta de talento y resultados), los australianos de Pegasus Sports (incapaces de atraer grandes corredores con su dinero, en parte por lo opaco de su megalómano proyecto) y los españoles Caja Rural y Andalucía-Cajasur.
La gran incógnita queda ahora fijada en determinar cuáles serán los tres equipos a los que será concedida la licencia ProTeam. En principio, Quick Step debería entrar sobradamente gracias a una ética intachable (problemas con la cocaína de Boonen aparte), a un presupuesto alto garantizado por un patrocinio fuerte que sin embargo cesará a final de temporada y a una histórica solidez y nivel deportivo con Boonen o Chavanel que convertiría prácticamente en un sacrilegio su ausencia en la élite. Por su parte, el equipo Geox-TMC goza de una situación económica privilegiada (patrocinador fuerte y compromiso largo) y un nivel deportivo muy digno que, sin embargo, pueden verse desmerecidos por los problemas de la estructura con el dopaje con casos como los de Ricco’ o Piepoli.
Con respecto a los franceses de Cofidis y AG2R, su situación económica y ética es inmejorable; arrastran, además, una larga historia detrás. Su problema es más bien deportivo, toda vez que ninguno cuenta con ningún aspirante real a victorias o podios en carreras de primer nivel. Sin embargo, hay un factor decisivo que puede catapultarles al UCI World Tour: la ausencia de escuadras francesas entre los quince ProTeams más o menos definidos. Sería, cuanto menos, extraño ver la primera división del ciclismo sin representación del país en que se disputa la prueba más grande de este deporte. Ello hace pensar que al menos una de estas dos escuadras deberían entrar a formar parte del nuevo circuito de la UCI…
… Una circunstancia que podría perjudicar, y mucho, a Euskaltel-Euskadi. El equipo vasco podría verse privado de licencia ProTeam por el mayor potencial de Quick Step y Geox y la conveniencia de contar con una escuadra francesa en la élite. Ello podría venirles bien por cuanto les eximiría de competir en ciertas carreras, como el Giro de Italia, que les suponen un engorro; pero, por otro lado, dejaría en el alero su presencia en el Tour de Francia, objetivo insobornable de la estructura vasca cuya realización quedaría bastante comprometida.
De los veintidós equipos que podrían tomar como máximo la salida en el próximo Tour, dieciocho serán en teoría los ProTeam y cuatro serían componentes de la categoría profesional (donde hipotéticamente estaría encuadrado Euskaltel) invitados por ASO. El problema viene por el hecho de que en dicha categoría habría cuatro escuadras francesas que lógicamente aspiran a esas invitaciones y podrían gozar del favor de los organizadores: Française des Jeux, Saur-Sojasun, Europcar (ex Bouygues Telecom) y AG2R o Cofidis. La pregunta sería si ASO estaría dispuesta a dejar al equipo del cuarto clasificado del Tour de la temporada anterior y la mayor promesa del ciclismo patrio por puro chovinismo. Una encrucijada a la que, esperemos, no se llegue… por el bien de un Euskaltel que, deportivamente, tiene méritos de sobra para estar en la élite del ciclismo mundial.
Os animo a votar en la encuesta que hay a la derecha de la página para determinar cuáles serán los tres equipos que, en vuestra opinión, rellenarán o deberían rellenar los huecos restantes entre los conjuntos ProTeam. A la hora en que publico este artículo se registra una victoria aplastante de Quick Step, un casi triple empate entre Geox, AG2R y Euskaltel… y Cofidis muy atrás con un solo voto de diecisiete posibles

Chavanel se concede un bis

El pasado lunes, camino de Ans, Sylvain Chavanel consumaba una de las suertes más complicadas y honrosas del ciclismo en ruta: obtener una victoria gracias a una escapada lejana. En el Tour de Francia. Y, por si fuera poco, añadía a la proeza un elemento de valor al hacerse también con el liderato de la prueba, efímero a la postre pero gratificante durante las veinticuatro horas que duró en sus espaldas. Chavanel había conseguido lo que los franceses llaman un ‘coup double’, doble golpe, un triunfo parcial que lleva aparejado el liderato absoluto. Sin embargo, aquel día, la gesta del galo de Quick Step no tuvo la repercusión que merecía en las crónicas. Le hurtó el protagonismo el sindicalismo ciclista, ese movimiento encabezado por Fabian Cancellara que sintió a los corredores acometidos por la organización y decidió que ese día el tramo final de la etapa no se iba a disputar.
A Sylvain Chavanel no le gustó la decisión, y tampoco le gustó pensar que su magnífico ‘coup double’ pudiera haberse visto favorecido por el feo gesto del pelotón. Así lo expresó en meta aquel día, y así lo dijo ayer tras repetir gesta en la Station des Rousses: “es una revancha para mí. Cuando gané el lunes, el pelotón se había detenido…”. Contento. Chavanel saltó en el penúltimo puerto acompañado de otros corredores de nivel medio-alto como Thomas Voeckler, Dani Moreno, Juanma Gárate o Rafa Valls (que llegó segundo a meta a sus 23 años, mostrando un descaro que siempre debiera acompañar al talento y seguramente le hará llegar lejos); en las primeras estribaciones de la última ascensión les abandonó. Superó a su coequipier Jérôme Pineau, cabeza de carrera proveniente de la fuga, y el resto fue coser y cantar.
Chavanel es el hombre que el ciclismo francés estaba esperando. Todoterreno de calidad y altas prestaciones, combativo, con cierto olfato para la victoria pero (¡ay!, dice aquí el aficionado francés) con poca fascinación cuando se le habla del Tour de Francia. No considera que sea su destino, le llaman más las clásicas. Fue el hecho diferencial para que, en invierno de 2008, se decidiera por Quick Step en lugar de por la estructura de Johan Bruyneel. Unos hablaban de adoquines y otros de grandes rondas. Este año acaba contrato y está decidido a firmar por un país del hexágono, para volver a sentir el cariño del aficionado galo que poco a poco le había ido archivando en el cajón mental de los belgas; en el mejor caso, junto a los valones. Los puntos UCI que está cosechando, eso sí, le garantizarán un contrato generoso, por si no fueran suficiente motivo para rubricar el mismo sus excelentes cualidades.
La otra sensación del día, más leve, fue el intercambio de papeles entre el Astaná de Contador y el RadioShack de Lance Armstrong. Por un momento, parecía que fuera el madrileño quien tuviera un equipo de garantías a sus órdenes y el americano el que contara con una compañía de nivel poco concluyente. La escuadra kazaja se mostró sólida, incluso aumentó el ritmo en la ascensión final para seleccionar el grupo; Tiralongo y Navarro imperiales, Vinokourov pululando por las primeras plazas aun sin recibir un soplo de viento en la cara, Contador satisfecho. Mientras tanto, en la formación americana los básicos (Paulinho, Popovych, Murayev) se desfondaban demasiado pronto tirando del pelotón cuando no se debía, Klöden pegaba el petardazo y cedía cuatro minutos, Horner y Brajkovic sufrían a cola de grupo; sólo Leipheimer aguantaba el tirón de Astaná al lado de Armstrong. Ante este panorama, ni rastro de la táctica ofensiva anunciada.
Peor que Armstrong lo pasó, eso sí, Andy Schleck. El jovencísimo luxemburgués prácticamente se quedó sin coequipiers. Hoy sólo aguantó a su lado Chris Anker Sörensen, incluso el danés Jakob Fuglsang puso las luces rojas y perdió trece sintomáticos minutos en meta. El resto se había dejado ir antes. Parece que Andy, sin Frank a su lado cuando las cosas se pongan serias, estará expuesto a sentirse muy solo…

La prueba de fuego de Quick Step

Decía al principio de la temporada de clásicas que las preguntas que se planteaban ante ella las responderían las piedras. Un mes de competición después se podría decir que la mayoría de las incógnitas se alojan en el seno de Quick Step. Esta semana previa a la disputa del Tour de Flandes, carrera en la que el conjunto belga acumula cuatro de los últimos cinco triunfos gracias a Boonen y Devolder, ha estado marcada en ese sentido por las declaraciones del mánager de la escuadra flamenca Patrick Lefévre, que no dudo en declarar a P Magazine su enfado con la Federación Belga por condicionar a Iljo Keisse y, sobre todo, sus críticas a dos de los puntales de su propio equipo para las clásicas: Wouter Weylandt y Stijn Devolder.

Las críticas de Lefévre están cargadas de razón. A Weylandt le acusa de haber tenido unos pocos días buenos y, después, nada más. Lo cierto es que el velocista belga no tuvo demasiadas actuaciones brillantes la pasada temporada, y que ésta prácticamente no la ha empezado; cuenta, sin embargo, con el atenuante de su juventud. Respecto de Devolder existen menos paliativos: Lefévre le acusa de centrarse únicamente en el Tour de Flandes, y basta mirar sus resultados en 2009 para comprobar que no se puede más que estar de acuerdo con el técnico. Victoria en Flandes aparte, Stijn no hizo más que dos buenas cronos en Tirreno – Adriático (2º) y otra en el Campeonato de Bélgica (4º). El resto del año lo pasó en el anonimato, a pesar de completar más de medio centenar de días de competición adicionales.

Cabe la posibilidad de que las declaraciones de Lefévre fueran un latigazo para intentar hacer reaccionar a sus pupilos. En ese sentido, el acicate funcionó: tanto Devolder como Weylandt se mostraron agresivos y voluntariosos en los Tres Días de la Panne, el primero tirando del pelotón en solitario durante la etapa inaugural y el segundo esprintando en el sector matinal de la clausura, si bien también dejaron en evidencia que su forma física deja un poco que desear de cara a enfrentarse al Tour de Flandes, su gran compromiso de la temporada. Como consecuencia de este estado de forma precario, Weylandt se ha caído del ‘ocho’ de Quick Step para el Monumento flamenco. Devolder, por su parte, se ha visto relegado y se resigna a trabajar para que Tom Boonen consiga su tercera victoria en la clásica belga.

La realidad es que, en este momento, el superclase de Mol es la baza más sólida que puede poner en liza el conjunto belga. A su alrededor apenas podrá disponer de un aspirante de segunda fila como Sylvain Chavanel, gregarios sólidos pero poco relevantes como Barredo, Hulsmans y Tossato y un candidato a sorpresa positiva como Maarten Wynants. La situación será muy distinta a la del año pasado, donde Quick Step pudo bloquear la carrera a su antojo y servir la victoria para aquel que más interesó. Seguramente Boonen deberá luchar cuerpo a cuerpo con el que, a tenor de lo visto en el E3 Harelbeke, es el rival a batir: el suizo Fabian Cancellara, que en 2009 vio frustradas sus aspiraciones de ganar su tercer Monumento por una cadena rota en el Koppenberg y una ansiedad excesiva y en 2010 tendrá en Matti Breschel un gregario de excepción. Tras ellos, la opción del catalán Flecha, la posibilidad de un Gilbert estelar y las múltiples bazas de Liquigas (Oss, Bennati, Quinziato) y Rabobank (Nuyens, Boom, Langeveld). En la línea de meta de Meerbeke sabremos el nombre del ganador; pero, antes, nos enteraremos de si Quick Step es capaz de superar su prueba de fuego.

Responderán las piedras

El pavés es, para una parte significativa del mundo del ciclismo, el terreno más espectacular para el deporte de la bicicleta. Resulta un poco aventurado afirmar esto, aunque sí podríamos asegurar que se trata de la especialidad más emotiva. La tremenda instantánea del corredor que embarrado hasta las cejas cruza la línea de meta del velódromo de Roubaix al límite de la extenuación es indudablemente más emocionante que la ligereza transmitida por el escalador puro bailando sobre cuestas del diez por ciento o la perfecta frialdad del contrarrelojista que se acopla en su ‘cabra’ y despliega su potencia mientras ofrece la mínima resistencia al viento.

En el adoquín, estas sensaciones se diluyen: no hay lugar para la ligereza, la potencia o la aerodinámica. En el adoquín sólo hay lugar para el sufrimiento, para el rostro desencajado y sucio, para las caídas injustas que arruinan grandes exhibiciones y para las diferencias brutales en terreno completamente llano. Y, si hay mal tiempo… si hay mal tiempo todo se amplifica, el deporte pasa a un segundo plano porque su lugar preminente lo toma la épica. La dificultad añadida casi imposibilitan la táctica y la técnica: sólo quedan la fuerza y el dolor de piernas… sólo queda ejercer de héroes…
Para muchos aficionados y corredores la temporada inicia el sábado de la última semana de febrero. Este día acoge la Omloop Het Vok, ahora llamada Omloop Het Nieuwsblad tras asimilar al tabloide Het Volk su compañero de conglomerado mediático Het Nieuwsblad: es la primera carrera de pavés del año.

Se alza el telón de la temporada de piedras y, en esta ocasión, el teatro ciclista no tiene guión. No existe un rival a batir que sea temido unánimemente, aunque los resultados del año pasado postulan al bloque de Quick Step como tal. No en vano, la escuadra belga cuenta con los ganadores de los dos Monumentos de pavés de 2009: Stijn Devolder, que se hizo con su segundo Tour de Flandes consecutivo y va en busca del tercero; y Tom Boonen, que en Roubaix se anotó también su segunda victoria seguida. Tras ellos, un segundo espada temible como Sylvain Chavanel y un grupo de gregarios capaces de lo mejor como Kevin Hulsmans, Kevin Van Impe, Wouter Weylandt o el español Carlos Barredo.
Frente a ellos, dudas. Tales como saber si Fabian Cancellara llegará en buenas condiciones a estas carreras, en contrapartida al lamentable estado de forma mostrado por la locomotora suiza el año pasado. Ver qué tal se desenvuelve el sensacional Boasson Hagen en el pavés donde ya ganó Gante – Wegelvem, si tomará los galones de líder en Sky o se los cederá al experimentado Juan Antonio Flecha, que quizá se encuentre ante una de sus últimas temporadas para optar a la victoria en Roubaix. Calibrar cuál es el potencial real de BMC, cuya cuarteta con el ex campeón mundial Ballan, Hincapie, Burghardt y Kroon puede ser el azote del resto de candidatos a todo. Y lo mismo podríamos decir de Cervélo, que en la pasada campaña tuvo un papel destacado con Thor Hushovd y Heinrich Haussler con el único remate del triunfo del noruego en la propia Het Nieuwsblad. Será interesante ver también la labor del inconsistente Maaskant con Van Summeren a su lado en Garmin, lo acertado o no de la fe ciega de Bjarne Riis en Matti Breschel, la necesaria redención del Omega Pharma – Lotto de Gilbert y Hoste tras sus desafortunadas actuaciones de 2009, si Pozzato conseguirá al fin el Monumento de pavés que su calidad merece…
Muchas, muchísimas preguntas. Muchísima emoción en este período de un curso ciclista 2010 que se presume incierto y sorprendente en general. Una parte de estas incertidumbres, sorpresas y preguntas… las determinarán y responderán las piedras en estos dos meses de ciclismo. Épico ciclismo…

Foto: Cyclingnews

Las Bielas de Flandes

El Tour de Flandes es un Monumento, y las cosas en Flandes son, cómo no, monumentales. Pero dentro de lo monumental, lógicamente, hay más monumental y menos monumental. La victoria de Stijn Devolver hoy ha sido, sin duda alguna, muy monumental. Monumentalísima

1. Por un momento parecía que Quick Step fallaba. Había conseguido una superioridad numérica incontestable, configurando gracias a una buena táctica un grupo de siete en cabeza de carrera donde había tres de los suyos. Devolder, Chavanel, Boonen; los tres eran muy fuertes, sólo Pozzato parecía capaz de hacerles sombra. No nos engañemos: a Hoste le falta un punto para ganar (como a Flecha…), Quinziato es algo menos que un plebeyo entre los reyes de las clásicas y Marco Bandiera tenía suficiente con presentarse en sociedad de esa manera tan brillante.

Pero entonces Peeters resbaló, o pareció resbalar. Mandó a Chavanel, el más desgastado de sus tres gallos, con Quinziato por delante. En el grupo, mientras tanto, parón. Tal vez los más de treinta kilómetros restantes hacían más conveniente tirar durante diez en bloque, gastando un poco de fuerzas para a cambio eliminar a un buen número de rivales que se organizaba por detrás. El peligro de ello era hacerle la carrera al superclase Pippo Pozzato. El peligro de mandar por delante a Chavanel era aún mayor: que se formara un pelotón, como efectivamente se formó, y que este tirara hasta neutralizarlo. Eso no sucedió por poco… La dirección técnica de Quick Step supo arreglar el problema a tiempo, puso la venda antes que la herida y lo hizo bien. Podríamos hablar de suerte; sin embargo, eso sería despreciar las capacidades de Peeters. O tal vez las de Devolder.

2. Preben Van Hecke es un ciclista de medianías que hoy ha vivido el momento más brillante de su carrera hasta el momento. Reclutado por la estructura Lotto desde 2004, cuando participó en aquel bizarro experimento de Relax-Bodysol que sólo podía salir mal, evolucionó en un principio como si de un corredor de grandes vueltas se tratase. Sin embargo, llegó un punto donde se vio que sus cualidades para la escalada eran más bien limitadas y en el llano no se desenvolvía del todo mal: un cazaetapas menor de libro. Lotto debió pensar que Van Hecke no valía y, tras un 2007 decepcionante donde no dio continuidad a la línea ascendente que le llevó a ganar la Schaal Seels en 2006, le despachó.

¿Su nuevo lugar de acogida? La estructura Vlaanderen, que con el patrocinio de Totsport sigue sirviendo y servirá como trampolín a los jóvenes flamencos desechados por Quick Step y Silence. Allí se le orientó a las clásicas, género predominante en Bélgica, y allí se ha ido reencontrando consigo mismo. Hoy, de hecho, se ha encontrado consigo mismo envuelto en la lucha de los gallos, con los veinte o treinta grandes. Ha concluido que, con su talento más bien limitado, no iba a llegar muy lejos si seguía con ellos; así que al menos, pensó, ataco y me dejo ver. Vaya si se dejó ver: tras él saltó Devolder, y entre los dos llegaron hasta la rueda de Quinziato y Chavanel, cuya escapada agonizaba ante los tirones del pelotón.

3. Después vino el descontrol. Corredores de tercera fila siguieron el ejemplo de Van Hecke y atacaron, Quick Step metía un hombre en cada corte porque tenía corredores de sobra para hacerlo, como jugueteando. Los favoritos, sin equipo para trabajar la gran mayoría, se miraban esperando a que un arreón de Pozzato seleccionara de nuevo y dejara un grupo de cinco dispuesto a la entente y a relevar a tope hasta llegar a cabeza, aún a costa de llevar a Boonen a rueda. Nada de esto sucedía, la ventaja crecía… El desastre para los favoritos que no fueran de Quick Step.

Al paso por el Kappelmuur demarró un Flecha que se había mostrado débil y con su movimiento confirmó la sensación, aunque con la combatividad mostrada compensó su falta de fuerza. Pozzato, Gilbert y Boonen pasaron en cabeza del grupo, pero no tenían convicción; Pippo debería haber tirado, tenía piernas para ello aunque luego afirmase lo contrario en meta. Por delante Devolder daba el estacazo mientras Van Hecke cedía y Quinziato y Chavanel se miraban y tiraban y se miraban de nuevo. El final fue el esperable: Devolder ganó con gran ventaja respecto del resto, que llegó en pelotón con cerca de un minuto perdido. Del resto excepto de Haussler, que se empeñó en mostrarse como futuro candidato al triunfo y esprintó desde lejos para hacerse con el segundo lugar del podio.

4. Nombres. Tom Boonen fue clave para el éxito táctico de Quick Step al actuar de secante de un Pippo Pozzato al cual le faltó sangre en las venas para haber podido aspirar a algo más. Boonen puede apuntarse dos Tour de Flandes extras en su palmarés, ya que en ambos triunfos de Devolder fue el más fuerte sobre la carretera y se sacrificó tácticamente para propiciar la victoria de su compañero.

Cervélo, por su parte, me sigue dando la misma sensación de caballos negros que antes. Todos son más o menos buenos, han llegado cuatro (si contamos al caído Hushovd) entre los treinta del pelotón principal. Sin embargo, ninguno acaba de ser un ‘top’ que sale en la primera línea de favoritos, aunque Haussler haya explotado y dentro de poco se convertirá en hombre a seguir.

Más nombres. Un “¿qué hacéis aquí?” para tres corredores cuya entrada con los favoritos hoy en Flandes sólo se puede calificar como sorpresa: Alexandre Pichot (Bouygues Telecom), Assan Bazayev (Astaná) y Paolo Longo Borghini (Barloworld). Casos como Hoogerland, De Waele, los hermanos Scheirlinkx o el regresado Leukemans son, dentro de lo que cabe, más normales.

Por último, Fabian Cancellara. Yo tenía curiosidad por saber hasta dónde llegaría. Respuesta: Koppenberg. Pero no por fuerzas, realmente no se le había visto tan mal como parecía llegar. Esta vez fue la mala suerte en forma de cadena rota quien le apartó de la competición. Parece que al bueno de Fabian le ha mirado un tuerto; su manera de tirar la bicicleta después de la avería confirma el nerviosismo y malestar derivado de todo ello. Sin embargo, todo acaba cayendo por su propio peso; Fabian es algo más que un grande, y tendrá la oportunidad de demostrarlo… en el Giro

Stijn fue solista en Flandes

El belga de Quick Step fue el más fuerte a lo largo de toda la carrera

A sus 29 años ha alcanzado el que posiblemente sea el cénit de su carrera. El Tour de Flandes es el segundo monumento de la carrera, pero quizá es el primero en lo que a afición e intensidad se refiere. La catarsis de la temporada ciclista belga, a pesar de que tenga lugar en las relativamente tempranas fechas de abril. Y es difícil ganarlo de una manera más bonita: exhibiéndose, con un tremendo ataque a treinta kilómetros de meta tras trabajar para su líder en fugas, pasando en cabeza de manera imperial por Kappelmuur y Bosberg y, como guinda, vestido como vigente campeón de Bélgica. Parecía casi lógico que, al cruzar la meta, se tapara la cara de la incredulidad. Algo tan ideal no pertenece a la realidad, sino a los sueños.

Primer párrafo de una crónica inacabada debido a un “infarto” sufrido por mi ordenador