Las dudas de Carlos

Mañana empieza en Rotterdam una nueva edición del Giro d’Italia, la 101, que ha apostado por un recorrido clásico y repetir fórmulas ya experimentadas. Los corredores se preparan con mimo: la ‘maglia rosa’ es un trofeo codiciado, distingue no tanto al mejor vueltómano en general como al mejor fondista, al hombre capaz de aguantar catorce días de competición repletos de emboscadas y llegar fresco a la temible última semana, con decenas de puertos de montaña salpicados por su trazado. La nómina de máximos aspirantes, de aquellos con derecho a soñarse en lo más alto del podio de Verona, la forman Cadel Evans, Alexandre Vinokourov, Ivan Basso y el español Carlos Sastre.
Todos llegan con mayores o menores dudas a Rotterdam. Basso admitió recientemente haberse encontrado demasiado corto de forma en el Giro del Trentino. Evans sabe a su equipo, BMC, muy inferior al de sus contrincantes. Vinokourov, por su parte, contempla decepcionado cómo el público no se alegra por sus victorias sino todo lo contrario; además, entiende complicado que aguante en el estado de forma óptimo el mes y medio necesario para imponerse en Lieja como hizo hace dos semanas y en el Giro, como debería hacer dentro de tres. Y Sastre…
Este invierno ha sido muy largo para Carlos Sastre. Casi ocho meses de parón competitivo. El abulense necesitaba vivir a cámara lenta por un tiempo, «estaba agotado física y mentalmente». Construirse una escuadra para sí mismo, con el apoyo de Cervélo y de otro gran corredor como Thor Hushovd pero básicamente cargándolo a sus espaldas en solitario, fue demasiado. «Es como aquello de que los hombres no podemos hacer dos cosas al mismo tiempo», explica divertido. «Yo intenté a la vez ser ciclista y mánager, entrenar e ir a reuniones…»
Eso fue demasiado para él. La receta contra este agotamiento fue sencilla, hacer cosas distintas. «Disfruté de mi familia, fui a ver a Fernando Alonso al Gran Premio de Valencia, a un rally con el finlandés Mikko Hirvonen…». Desconectar. Sastre, Carlos, es al fin y al cabo una persona; se agobia y tiene un punto en el cual no puede más. La tensión le desborda. Como a todo hijo de vecino.
Le sucedió en el Tour de Francia del año pasado. Hundido por una mala actuación y desquiciado por el enfoque que muchos periodistas daban a la gran ronda francesa, centrándose en el duelo Contador vs Armstrong y despreciando el hecho de que era él, Carlos, el portador del dorsal número uno, se descolgó con unas declaraciones en contra de los medios. A Carlos no le quedó más remedio que rectificar, y aprovechó de paso para pedir perdón a sus compañeros en una nota de prensa que sorprendió a propios y extraños. Venía a decir que no se había dejado ayudar en todo el Tour, dejaba ver que el ambiente en el seno de Cervélo no había sido el mejor durante la ronda francesa y se culpaba de ello. El enorme papel de Heinrich Haussler y Thor Hushovd no debía ocultar el hecho de que él, Carlos, había estado muy por debajo de su nivel, agobiado y terminando en un decepcionante 17º puesto.
El Tour fue su colapso. Pero antes Carlos había realizado una temporada que sí colmaba las expectativas. Especialmente satisfactorio había sido su papel en el Giro, donde se erigió como mejor escalador de la carrera al derrotar en dos finales en alto a sus rivales: en el Monte Petrano los derrotó atacando desde abajo y rompiendo la banca con un ritmo infernal, mientras que en el Vesuvio demarró de nuevo de lejos, con menos chispa pero idéntico resultado. Llegó a Roma en cuarta posición de la general; los papeles reflejan una tercera debido al positivo de Danilo Di Luca.
El reto para este Giro es doble. Por un lado, recuperar sensaciones. Por otro, que esa presencia en el podio no sea sólo un número sino también una fotografía, sita esta vez en Verona. Si lo hiciera, sería el cuarto español de la historia en subir al cajón en las tres grandes vueltas; antes sólo lo han hecho José Manuel ‘Tarangu’ Fuente, el extraterrestre Miguel Indurain y el superclase Alberto Contador. La ocasión es buena; las sensaciones, mejorables. Sastre señala sus vacilaciones: «apenas he hecho ocho días de competición, por lo que tengo dudas de mi condición física».
Ciertamente, su calendario ha sido corto. Sólo ha corrido la Volta a Catalunya y la Lieja – Bastogne – Lieja, ambas carreras de altísimo nivel y ambas saldadas con actuaciones completamente anónimas. No puede decirse, por contra, que esto sea realmente un hándicap a la hora de enfrentar una carrera como el Giro donde lo decisivo se concentra en los últimos días de competición. Tal vez sea un buen plan. Lo que no es tan aceptable es que, siendo la ‘corsa rosa’ el gran objetivo del abulense, no haya tenido éste arrestos para ir a reconocer las etapas más importantes de la carrera. «Para eso están los directores», afirma despreocupado. Quizá piense Carlos que ya se preocupó lo suficiente el año pasado. De cualquier manera, será el tiempo quien dará y quitará razones, definiendo la realidad de las dudas de Carlos.

Un clásico Giro para fondistas (I)

Después de cuatro meses de competición que han dejado un fantástico sabor de boca, gracias en especial a la enorme campaña de clásicas donde hemos presenciado gestas históricas como el doblete de Cancellara en Flandes y Roubaix, la temporada ciclista llega a un nuevo clímax con el mes de mayo y el Giro d’Italia, la primera gran vuelta del año.
Un mayo más, un Giro más. Contrariamente a lo que sucede en la cultura popular, donde mayo es un mes de revolución, en el inmovilista deporte ciclista mayo es un mes de tradición, donde la lucha por la ‘maglia rosa’ se escenifica en un recorrido que siempre responde al mismo esquema: un festival inicial espectacular, una primera y segunda semanas llanas aunque plagadas de finales trampa y con algún final en alto, y en la tercera llega el turno de la montaña, con varias etapas de dureza máxima encadenadas.
El Giro de 2010, no podía ser de otra manera, responde a esta tradición fielmente. La concentración de gran parte de la dureza en la última semana hace de la gran ronda italiana una carrera ideal para fondistas, dejando además terreno para el lucimiento de los ‘passistas’ (escaladores con buena punta de velocidad) y los velocistas puros, tipos de corredores muy apreciados en el país con forma de bota, en los primeros [tibios] días de competición.
Rompe el esquema de esta edición de la ronda italiana el inicio, la nota novedosa con que ya sazonara su trazado la Vuelta a España 2009: la salida desde la ciudad de Rotterdam, en los Países Bajos. Los neerlandeses son grandes aficionados al ciclismo y la ausencia de una prueba por etapas de nivel en su país hace que trasladar el ‘circo’ por unos días a esas tierras sea un auténtico caramelo para los organizadores de las grandes vueltas. RCS, entidad que pone en marcha el Giro, aprovechará la tesitura para realizar un espectacular prólogo por las calles de Rotterdam y un par de etapas llanas que servirán para calentar las piernas de los corredores antes de la disputa de la contrarreloj por equipos de Cuneo.
Este será, precisamente, el primer punto decisivo del Giro d’Italia. Serán 33 kilómetros en terreno ligeramente ascendente por carreteras anchas. Esta última circunstancia es decisiva: querrá decir que un equipo bien compenetrado y con buenos rodadores en su formación podrá marcar diferencias. Apenas habrá dificultades, curvas ratoneras o emboscadas; sólo habrá que desplegar potencia. Esto posiblemente deje muy malparados a aquellos favoritos cuya escuadra no sea especialmente fuerte, cuya táctica quedará condicionada por el tiempo perdido en esta etapa.
Sin embargo, habrá terreno de sobra para que esos hombres de la general que cedan tiempo en la CRE desequilibren la contienda a su favor. El trazado incluye una gran profusión de emboscadas en esta ‘corsa rosa’, siendo especialmente interesantes los tramos de ‘sterrato’ que se recorrerán en la séptima jornada en la provincia de Siena o la peligrosa subida al Monte Grappa (casi veinte kilómetros de puerto) del decimocuarto parcial. Y, por supuesto, el tradicional final en alto de los primeros compases de la carrera, que siempre sirve para eliminar contendientes de la general y en esta ocasión estará sito en el temible Terminillo.
Entre medias habrá una gran profusión de jornadas de transición, con al menos seis finales de etapa claramente orientados al esprint. Terreno de sobra para que diriman su duelo los grandes velocistas presentes en este Giro d’Itaila, con Tyler Farrar, Alessandro Petacchi y André Greipel como cabezas de cartel. Será interesante ver el desempeño de un Greipel que contará con todo un equipo volcado por su causa de demostrar a Mark Cavendish que, en realidad, no está tan lejos de él. Farrar y, sobre todo, Petacchi, no contarán con grandes escuadras tras ellos, pero sí con lo necesario para plantear batalla. Otros candidatos en las llegadas masivas serán Greg Henderson (Sky) o un Robbie McEwen (Katusha) con el que ya nadie parece contar.
Todos estos nombres desaparecerán de la circulación el domingo 23 de mayo. Ese día se disputará una de las etapas reinas del Giro 2010, la decimoquinta con final en el Monte Zoncolan. El gigante de la provincia de Friuli se subirá por la vertiente de Ovaro, la más dura posible: en apenas diez kilómetros se ascenderán más de 1150 metros respecto del nivel del mar. Un desnivel pavoroso, habitualmente comparado con el asturiano Alto de l’Angliru, que vio triunfar en 2007 a un Gilberto Simoni que estará presente en la salida de Rotterdam formando parte de Lampre, pero ya lejos del nivel que le valiera saludar desde lo más alto del podio de Milán en 2001 y 2003.
Tras el día de descanso, llegará la cronoescalada de Plan de Corones, repitiendo la etapa de hace dos años donde Alberto Contador dio un golpe de mano en su camino a la victoria final. Seguido, un parcial sin un metro llano que concluirá en Peio Terme, o lo que es lo mismo, las primeras estribaciones del Stelvio. Y dos jornadas después, en lo que será la antepenúltima etapa, se tira de tradición para plantear un terrible trazado con final en el durísimo terreno rompepiernas de Aprica… previo paso por el Mortirolo, puerto mítico donde los haya, donde los principales favoritos tendrán una buena oportunidad de marcar diferencias.
Sin embargo, es de preveer que no aprovecharán del todo esta ocasión. Se reservarán de cara al día siguiente, de cara al monstruoso penúltimo parcial. El trazado, demencial, recorre 178 km que abarcan cinco puertos. El primero, Forcola de Livigno, compondrá cuarenta kilómetros de subida constante, con la única interrupción de apenas una decena de kilómetros de falso llano. Eira y Foscagno, de menor entidad, servirán para no dejar terreno de recuperación y llegar cuanto antes al mítico Gavia, Cima Coppi con sus 2618 metros de altura y que suele dejar espectaculares estampas en la retina del aficionado. Como colofón se subirá al Passo del Tonale, relativamente flojo para ser un primera, que supondrá un último envite para los favoritos, quien sabe si el golpe de gracia para más de uno. El último parcial de la carrera será una contrarreloj de quince kilómetros quebrados en los alrededores de Verona, que dará los últimos cincelazos a una general que seguramente ya llegará definida… o deparará unos kilómetros para el infarto.

Extranjeros al asalto de la ronda nacional

28 de Agosto, Arueda.com

Decíamos el otro día que, este año, la Vuelta estaba ante su gran oportunidad de instalarse de nuevo en el cariño del público. Aducíamos motivos mediáticos. También el recorrido acompañaba. Nos quedamos sin hablar de un tercer factor, muchas veces el decisivo, que esta vez también ayuda: la participación.

Pocas veces podrá presumir la Vuelta de un plantel de favoritos como el de este año. Aunque a priori la ausencia de Alberto Contador, Carlos Sastre ó Lance Armstrong pueda deslucirla, la participación es casi inmejorable. De cara a la clasificación general, los seis equipos españoles acuden con líderes de garantías que han centrado la temporada en esta carrera por uno u otro motivo, tales como Alejandro Valverde, Samuel Sánchez, Juanjo Cobo, Xavi Tondo ó Ezequiel Mosquera. Y los extranjeros, lejos de desentenderse, entrarán al trapo: desde antiguos dominadores redimidos como Ivan Basso ó Vinokourov, hasta decepcionados en busca de esa redención como Evans ó Gesink.


Saxo Bank, el bloque más temible

Sin embargo, si hay un nombre entre los foráneos que buscan el maillot oro que brille con luz propia, ése es el de Andy Schleck. El gran rival de Alberto Contador, un hombre que desde su salto a profesionales a finales de 2004 no ha dejado de progresar. Que desde su irrupción en el primer nivel, con sólo 21 años siendo segundo en el Giro de 2007, no ha dejado de asombrar. Su talento para la escalada, combinado con un motor aceptable (aún por pulir) para la contrarreloj, le convierten en favorito para cualquier vuelta donde tome la salida. Según ha anunciado, no viene a ganar; sólo a preparar el Mundial. Pero claro, también Contador fue al Giro’08 directamente desde la playa…

De cualquier manera, Andy no estará sólo. Aunque anunciando las mismas intenciones, su hermano Frank también formará parte del ‘nueve’ de Saxo Bank. A su lado estará la locomotora suiza Fabian Cancellara, también camino del Mundial y con las tres cronos de la Vuelta entre ceja y ceja… sin descartar alguna exhibición en el llano. Precisamente en el llano tendrá que lucir un sprinter en estado de gracia como Matti Breschel. Como «gregarios», cuatro auténticos pura sangre capaces de brillar individualmente: el medallista mundial Kolobnev, los pragmáticos Kroon y Arvesen y el experimentado O’Grady. Como joya de la corona, un joven que sí va a probar el asalto a la general en su primera gran vuelta: el danés Jakob Fulgsang, un proyecto de superclase que ya asombró en Dauphiné Liberé y parece destinado a grandes cosas en el futuro.

Gesink y Basso, alternativas sólidas

Un pasito por delante de Fulgsang en el escalafón de jóvenes llamados a hacer grandes cosas está el holandés Robert Gesink. El corredor de Rabobank, frustrado por tener que abandonar prematuramente el Tour debido a una caída, acude a la Vuelta dispuesto a mejorar su actuación del año pasado, cuando fue séptimo mostrando una solidez impropia de un chaval de 22 años. Ahora, con un año más, busca revindicar su talento para la escalada flanqueado por el hombre que cumplió su sueño en el Mont Ventoux [[aquí enlace a la crónica del Mont Ventoux]], Juanma Gárate, y por otra joven promesa que llega entero después de una temporada de lesiones y buscará su lucimiento en las contrarrelojes y el llano: Lars Boom.

Bien flanqueado por su equipo, Liquigas, llega también Ivan Basso. El italiano, enfant terrible con madera de dominador mundial hasta que tropezó con el dopaje, ha centrado la segunda parte de su año de regreso a la competición en esta Vuelta. Escalador sublime, su rendimiento en crono era también excelente antes de su sanción aunque haya bajado tras su regreso. Seguramente sea, por cualidades, mentalización, preparación y equipo, el candidato más sólido a la victoria entre los corredores extranjeros. A su lado tendrá a una de las sensaciones del pasado Tour, el checo Roman Kreuziger, de quien no se sabe si disputará la general; amén de un bloque sólido donde destacan los gregarios Szmyd, Zaugg y Quinziato. Y un sprinter de primera categoría como Daniele Bennati.

Las dudas: Evans y Vinokourov

Menos sólidos parecen a priori los otros dos grandes candidatos foráneos, Alexandre Vinokourov y Cadel Evans. Evans llega a la Vuelta a contrapié, después de una temporada demasiado larga que quizá acuse. Y no se sabe si acude a las carreteras españolas pensando en el maillot oro o en el arcoiris. En cualquier caso, su equipo vuelve a ser extremadamente débil: sólo Lloyd y Wegelius dan algo de garantías como gregarios, mientras Philippe Gilbert formará parte del nueve… para competir a libre albedrío, preparando la cita del Mundial de Mendrisio.

Aunque si de incógnitas hablamos, la número uno es la de Alexandre Vinokourov. El kazajo corre, enrolado en el Astaná que él mismo ayudó a crear, apoyado más por asuntos políticos que por criterios deportivos. En los mentideros se habla de que el director de Astaná Johan Bruyneel ha aceptado que forme parte del equipo porque, a cambio, se le rescindirá el contrato para poder irse al Team RadioShack de su amigo Lance Armstrong. Centrándonos en lo deportivo, Vinokourov ha estado casi dos años alejado de la bicicleta tras su exhibición y posterior positivo del Tour 2007. Volvió a la competición en el Tour de l’Ain, compitiendo con los colores de la selección kazaja y llevándose una contrarreloj, bagaje nada despreciable para quien vuelve a las carreras después de un parón. Después, campeón de Asia, también contra el crono, y plata en la prueba de ruta de esos mismos campeonatos. La duda es si aguantará las tres semanas de competición con ese mismo nivel. Para ello, tendrá junto a él a Chechu Rubiera, Dani Navarro, Haimar Zubeldia y Christopher Horner, cabiendo la posibilidad de que estos dos últimos disputen la general por su cuenta.

Posibles outsiders

Completando la nómina de favoritos a destacar en la general, es obligatorio empezar por AG2R, un equipo acostumbrado a llevar a cabo buenas actuaciones en la Vuelta. Este año viene liderado por Tadej Valjavec, que ha declarado sentirse preparado para quedar entre los cinco primeros y estará secundado por Vladimir Efimkin y el italiano Rinaldo Nocentini, líder del Tour durante varias etapas este mismo año. También de un equipo francés, Cofidis, viene un candidato a joven sorpresa: el estonio Rein Taaramae. Lampre trae a Damiano Cunego, que seguramente y al igual que su compañero Alessandro Ballan, vendrá con la mente puesta en Mendrisio. Milram alinea a su mejor dúo posible para las general, el alemán Linus Gerdemann y el austríaco Thomas Rohregger. Y Cervélo acude con el contrarrelojista Konovalovas y un bloque de españoles interesante, encabezado por Gómez Marchante.

Por último, los americanos. El Team Columbia llega con su tradicional bloque de rodadores y sprinters, siendo su líder para la general el luxemburgués Kim Kirchen y sus opciones de victoria en cronos el prologuista Frantisek Rabon y el vigente campeón del mundo CRI Bert Grabsch. Por otro lado, Garmin trae una bicefalia que se antoja productiva para la general: el renacido por enésima vez Tom Danielson (el mayor oponente de Valverde en la reciente Vuelta a Burgos) y el prometedorcísimo irlandés Daniel Martin, un escalador de tronío que también aspira a dar la sorpresa. Y, junto a ellos, dos contrarrelojistas de postín como Svein Tuft y David Millar.


Farrar, Greipel y Boonen, los mejores sprinters

No sólo de general vive la Vuelta, también habrá lucha por los triunfos parciales y ahí llega el turno de los sprinters. En principio, son tres los máximos favoritos: Tyler Farrar, de Garmin y reciente vencedor de la Vatenfall Cyclassics; André Greipel, de Columbia y ganador de 16 de los 25 sprints que ha disputado este año; y Tom Boonen, de Quick Step y gran figura del ciclismo belga. En una segunda fila están los citados Daniele Bennati y Matti Breschel, el tricampeón mundial en horas bajas Óscar Freire (Rabobank), los compañeros de Boonen Weylandt y Davis… y otro compañero, este de Greipel: Greg Henderson. Completan la nómina de sprinters el prometedor croata Borut Bozic (Vacansoleil), el clásico Sébastien Chavanel (FdJeux), el italiano Davide Vigano’ (Fuji) y el trío de velocistas de Contentpolis-AMPO: Mikel Gaztañaga, Francisco José Pacheco y Javier Benítez.

¿Por qué han sido estos últimos los únicos corredores de equipos españoles mencionados con algo de consistencia en el artículo? Porque el análisis de las formaciones nacionales toca mañana, en la que será tercera y última parte de nuestra previa de la Vuelta.

Las opciones españolas para esta Vuelta

28 de Agosto, Arueda.com

Seis serán los equipos españoles en la salida de esta Vuelta a España y, realmente, ninguno acude a la gran ronda nacional con los deberes hechos. Unos por las inclemencias de la mafia ciclista (Fuji), otros por el acoso y derribo a su estrella (Caisse); el resto, porque directamente han planteado la temporada así. Todos llegan a la Vuelta con la necesidad de destacar y justificar su año ante los patrocinadores, que en algún caso ya andan un poco dudosos acerca de la renovación del contrato de esponsorización.

El equipo que más fuerte llega a la línea de salida de Assen es, sin duda, Caisse d’Épargne. La campaña del fiscal antidopaje del CONI (Cómite Olímpico Italiano) Ettore Torri contra Alejandro Valverde ha acabado con una esperpéntica sanción al ciclista murciano que le impide competir en territorio italiano, lo cual obligó a Valverde a renunciar al Tour (que transcurría ¡60 kilómetros! por territorio transalpino) y centrar sus esfuerzos en la Vuelta, ocasión propicia para desmentir a todos aquellos que dudan de su capacidad para competir por la victoria en una gran vuelta. Para conseguirlo, deberá mostrar una mayor solidez en montaña y afianzar sus progresos en contrarreloj. La aproximación, con victoria en la Vuelta a Burgos, ha sido inmejorable.

A su alrededor, Eusebio Unzué ha dispuesto a toda la artillería pesada. Joaquín Rodríguez, ya firmado por Katusha para el año que viene, será el apoyo número uno del murciano en la montaña e incluso podría tomar el liderato del equipo en caso de fallo de éste. Dani Moreno, David López, Fran Pérez y Xabi Zandio deberán también estar ahí en la montaña, mientras que en el llano serán Vasil Kyrienka, Chente García Acosta e Imanol Erviti quienes tendrá que estar cerca de Valverde.

Euskaltel, por su parte, también llega necesitado de una revindicación para su gran estrella Samuel Sánchez… y para el propio equipo, después de que los positivos de Iñigo Landaluze y, sobre todo, Mikel Astarloza dieran al traste con su buena imagen. Centrándonos en el corredor asturiano, todo parece dispuesto para que llegue en su mejor momento de forma: prácticamente no ha aparecido en toda la temporada, si dejamos aparte la Vuelta al País Vasco y su victorioso GP de Llodio. Portador anecdótico del dorsal uno ante la ausencia de Contador, le falta solidez en montaña y contrarreloj para considerarlo un favorito número uno, pero su fe y su habitual ‘punch’ en la tercera semana le confieren alguna ventaja respecto a sus rivales. Junto a él, un bloque con Igor Antón de hombre libre y Txurruka y Egoi Martínez como principales gregarios.

Aunque, si hablamos de equipos necesitados, el número uno es Fuji – Servetto. El apestado, aquel al que todos dan de lado por los positivos de Piepoli y Ricco’ cuando aún se llamaba Saunier Duval. Esta temporada ha sido muy difícil, con la escuadra en permanente vigilia para competir allá donde les dejaran. Los resultados, en estas condiciones, han sido malos. En esta Vuelta debe justificar, más que ninguno, el año entero de patrocinio. Para ello acude con los mejores: el irregular Juanjo Cobo como teórico líder (aunque con molestias físicas), mientras por detrás hay tres extranjeros capaces de lo mejor e incluso de colarse en el podio final de Madrid. Se trata del italiano Eros Capecchi, el croata Robert Kiserlovski y el sueco Frederik Kessiakoff, recientemente contratado por Garmin. Otros nombres destacados del nueve son el prometedor Beñat Intxausti y el ‘niño prodigio’ Arkaitz Durán.

Con respecto a los tres equipos de segunda división, dos llegan con las mejores galas… y otro no. Este es Andalucía – Cajasur, una escuadra perseguida por el infortunio en su camino para la Vuelta. Contaba con cuatro líderes a principio de año: Xavi Tondo, Javi Moreno, Ángel Vicioso y José Antonio Redondo. Moreno y Vicioso han sufrido sendas caídas y se han visto obligados a renunciar; Redondo dio positivo en junio y salió por la puerta de atrás merecidamente después de no dar ni una cuarta parte de lo que ha recibido. Sólo queda en pie Xavi Tondo, que parte con opciones serias de hacer entre los diez primeros tras un año sensacional y exitoso que quizá le pase factura con el paso de los días. Tras él, un bloque combativo aunque poco cualificado donde destaca Antonio Piedra, buen escalador y reciente ganador de etapa en la Volta a Portugal.

Por su parte, Contentpolis-AMPO sí llega con todo a esta Vuelta. Sólo faltan, de entre sus mejores hombres, el lesionado José Herrada y Javier Etxarri. El resto, está: desde el trío de sprinters formado por Gaztañaga, Pacheco y Benítez, hasta combativos como Palomares ó Manuel Vázquez que podrían obtener un triunfo de etapa. Precisamente el propio Vázquez ó Julián Sánchez Pimienta pueden ser buenas opciones para un puesto entre los diez primeros de la general, aunque ésta parece más bien una meta lejana para el equipo dirigido por José Manuel López. Un punto de interés alrededor de esta escuadra será también el rendimiento en cronos del joven Sergio Domínguez, a priori prometedor en este terreno.

Por último, Xacobeo – Galicia Calidad y una sola palabra: Mosquera. El ciclista de Teo llega a la salida pensando en mejorar su actuación del año pasado, cuando acabó cuarto e incluso peleó de tú a tú con el todopoderoso Alberto Contador. Viene, como dijo en una entrevista que publicamos aquí [enlace!], «aspirando al podio». Sin duda, podrá; más aún, teniendo a su alrededor un bloque potente con Gustavo César ó Gustavo Domínguez, más opciones de victoria encarnadas en los siempre incisivos David García Dapena, Eduard Vorganov y David Herrero.

La Vuelta del Público

Arueda.com

En España, cualquier figura medianamente pública es un muñeco de trapo al cual maniatar, vejar y agredir cuando y como se quiera. Una y otra vez. A veces, incluso, esa figura pública es linchada, estando los sicarios que propinan la paliza cargados de razones y bendiciones.

En España, también, hay figuras públicas que caen en gracia. Figuras a las cuales la prensa y, por extensión, el público, se vuelven afines. Figuras a las que no hacen daño aquellos que deciden ser críticos, por cuanto sus ataques no se hacen tanto desde la razón como desde la apatía. Figuras, por tanto, cuyas numerosas virtudes se resaltan y cuyos numerosos defectos se ocultan, por interés o por filias completamente personales.

Buena prensa para la Vuelta: una ocasión de recuperar brillo

La Vuelta es, este año, una de esas figuras públicas a las que prensa y público abrazan sin dudar. Factores para ello hay muchos. A ojos del gran público, resultan agradables las recientes imágenes de un español como Contador avasallando en el Tour de Francia y, por tanto, se recibirán gustosas las próximas dosis de alta competición ciclista. Para el aficionado a este deporte, la nómina de participantes es ilusionante y el recorrido da pie a que se vivan buenas jornadas de ciclismo. Para el entendido, la clave está en el cambio de jefatura en los despachos de Unipublic; ahora dirige la empresa Javier Guillén, un novel que ilusiona con sus ideas frescas y claras, totalmente distinto a lo habitual entre los dirigentes ciclistas, que no cesa de recibir elogios y de quien yo no puedo sino hablar bien.

Las campañas mediáticas para recibir a esta Vuelta a España están siendo, por tanto, positivas. Si bien en los medios generalistas y en los llamados «deportivos» no son numerosas las páginas que se le dedican a la carrera más importante del país, dichas páginas sí que están siendo muy bondadosas, con la Vuelta y con el ciclismo. El positivo de Mikel Astarloza, aún sin aclarar, ha pasado afortunadamente de puntillas por el panorama informativo, a pesar de que el corredor de Pasajes sí acaparó en su día algunos titulares de portada por su triunfo en el Tour. De la Vuelta y del ciclismo, por una vez, sólo se habla bien.

Es la ocasión perfecta. El momento ideal para volver a situar a la Vuelta en la estima de los españoles. Tal y como se pretendía con el eslogan de ‘Tu Vuelta’, tal y como se ha pretendido dejando al público pasar a la zona de autobuses para que puedan comprobar que los ídolos que ven por la tele son de carne y hueso. Y, para aprovechar esta tesitura, nada mejor que un espectáculo interesante, que enganche. Para ello, son necesarias grandes ciclistas y un gran recorrido donde puedan desempeñarse. De lo primero hablaremos en próximos días. De lo segundo hablaremos hoy.

La Vuelta, centrada en el sur

Siguiendo el inexorable criterio de Unipublic de repartir los momentos decisivos de la Vuelta en años alternos entre ambos extremos de la Península, en esta edición será el sur la parte de España que marcará el desenlace de la carrera y, de paso, acogerá la práctica totalidad de su recorrido. La montaña de la carrera, sin Pirineos ni Asturias, se repartirá principalmente en tres zonas: Valencia (dos finales en alto), Andalucía (tres) y el tradicional paso por la sierra de Madrid, que este año sólo constará de dos etapas, siendo realmente dura únicamente la segunda. Ésta, la decimonovena y por tanto antepenúltima etapa, se disputará entre Ávila y La Granja de San Ildefonso, con dos pasos por el Alto de Navacerrada (el último a 17 kilómetros de meta) como plato fuerte.

Más significativa será la ración montañosa valenciana, situada en la octava y la novena etapa. La octava, el domingo 6 de septiembre, finalizará con la larga aunque tendida subida del Alto de Aitana, que vendrá precedida por siete puertos de segunda y tercera categoría que endurecerán las piernas de todos los corredores. Al día siguiente, nueva remesa de puertos de mediana entidad, seis en esta ocasión, para después encarar el muro de Xorret de Catí, de corta longitud pero empinada pendiente. Después de esos cinco kilómetros de ascenso vendrán dos y medio de descenso que podrían servir para aumentar o recortar diferencias entre quienes coronen en cabeza y los rezagados.

Andalucía y las contrarrelojes, verdaderos jueces de la carrera

Pero, si algún bloque debe ser señalado como decisivo en esta Vuelta a España, ése es sin duda el andaluz. Serán cinco etapas las que transcurrirán por este territorio; de ellas, tres serán finales en alto. El viernes 11 de septiembre, al día siguiente de la jornada de descanso, la duodécima etapa saldrá de Almería para adentrarse en la Sierra de los Filabres: doble paso por el durísimo Alto de Velefique (final de alto) y, en medio, uno por la vertiente «blanda» de Calar Alto. Al día siguiente, se comenzará en Berja para, previo paso por el inédito y acongojante Puerto de la Ragua, llegar a Sierra Nevada… al cual se le encadenará el durísimo Puerto de Monachil, dando lugar a treinta kilómetros de ascenso que a buen seguro provocarán grandes diferencias. El fin de fiesta lo pondrá la Sierra de la Pandera, precedida como es tradición por el Alto de los Villares y un pequeño rodeo rompepiernas por Sierra Mágina.

Estos tres parciales serán posiblemente los más decisivos y espectaculares en lo que a etapas en línea se refiere. Pero en ninguna vuelta que se precie nos podemos olvidar de la contrarreloj, disciplina a la que en esta Vuelta a España se recurrirá en tres ocasiones. La primera, testimonial, serán 4’5 km de show por el circuito de Assen donde un prologuista debería llevarse el gato al agua. La segunda, treinta kilómetros llanos alrededor de Valencia que configurarán la séptima etapa, debería ver como vencedor a una auténtica locomotora. La tercera y última crono, penúltima etapa en los alrededores de Toledo, tendrá una distancia similar a la de Valencia (26 km)… pero una orografía bastante diferente, puesto que el terreno será quebrado y no dará el triunfo al mejor especialista, sino al más fuerte.

El periplo holandés, ¿desaprovechado?

Se esperaba con expectación el ver qué darían de sí los parciales disputados en tierras neerlandesas y belgas; sobre todo, por las voces que apuntaban que el recorrido incluiría homenajes a las grandes clásicas, cuyos trazados incluso se copiarían como final de etapa. Sin embargo, habrá poco espectáculo deportivo en la incursión holandesa, a pesar de que el éxito a nivel de público está garantizado. De las cuatro etapas, una es puro show en el circuito de Assen; dos, llano absoluto (finales en Emmen y Venlo); el cuarto y último parcial, al menos, nos dejará ver el Cauberg en dos ocasiones y un paso por la conocida cota de Saint Nicholas antes de terminar en Lieja. Tal vez se podría haber sacado algo más de jugo a la historia y tradición que acompaña a la meca del ciclismo de clásicas.

Por último, es de ley mencionar la evolución de las etapas de transición en esta Vuelta. Sólo hay cinco sin dificultades montañosas reseñables cerca de meta (Emmen, Venlo, Puertollano, Talavera de la Reina y Madrid); el resto presentan trampas ó repechos donde romper la carrera. En Córdoba se pasa dos veces el Alto de San Jerónimo; en Murcia, será el Alto de la Cresta de Gallo el encargado de desatar las hostilidades; las tachuelas de Benigárim y La Ermita en Vinarós y Xátiva… Junto a la quebrada etapa con final en Caravaca de la Cruz, terreno de sobra para tender emboscadas.

El recorrido, como hemos visto, parece muy bueno. Movido, con aliciente, con puertos interesantes y puntos donde mover la carrera. Ahora falta ver quién ó quiénes serán los encargados de sacarle rendimiento a este trazado. Y eso lo haremos a partir de mañana.

¿Serán los equipos españoles comparsas en el Tour?

3 de Julio, Arueda.com

El teatro del Tour 2009 está a punto de estrenarse. Mañana se abrirá el telón en Mónaco, durante estos días hemos hablado del escenario donde tendrá lugar esta obra cuyo guión desconocemos y de los que parecen llamados a actuar en papeles protagonistas. Para el final dejamos a los equipos patrios, a las dos escuadras Pro Tour registradas en España que tomarán la salida en el Tour de Francia. A dos equipos a priori más débiles de lo que deberían…

Tanto Euskaltel como Caisse d’Épargne acuden a Francia con dos bloques algo desangelados. El motivo no es falta de calidad deportiva en ellos, ya que haberla hayla. Son más bien las ausencias de sus respectivos líderes, Samuel Sánchez y Alejandro Valverde, las que quitan ese broche de oro que es necesario en cualquier formación para que sea tenida en cuenta. Son ausencias distintas, la primera por motivos deportivos y la segunda por extradeportivos; su efecto, sin embargo, es muy parecido. Sin ellos, posiblemente, sus equipos se vean obligados a renunciar a los papeles protagonistas y convertirse en meros actores de reparto o, peor aún, figurantes.


Euskaltel, a por etapas y un top 10

Euskaltel – Euskadi presenta en Mónaco un ‘nueve’ relativamente joven en el cual sólo dos de sus componentes llegan a la treintena. Un ‘nueve’ que sin embargo no es inexperto, ya que sólo Alan Pérez no ha debutado aún en la gran ronda francesa. En principio, los objetivos parecen claramente marcados por el director Igor González de Galdeano: conseguir una victoria de etapa mediante fugas y meter a Mikel Astarloza entre los diez primeros.

Esto último no es, ni mucho menos, una opción remota ni peregrina. El corredor de Pasajes ya entró en posición de privilegio en 2007, concretamente en un meritorio noveno lugar. Astarloza es uno de esos deportistas entrañables que suple la calidad con coraje y llega más lejos de lo que sus condiciones, a priori, le augurarían. Junto a él estará mirando de reojo a la general el joven Igor Antón, escalador casi igual de corajudo de Astarloza cuya falta de potencia es en ocasiones un hándicap demasiado pesado. Posiblemente se centre únicamente en buscar triunfos de etapa en los finales en alto.

Aunque, si hablamos de victorias de etapa, la opción número uno de Euskaltel es el prometedorcísimo sprinter Koldo Fernández de Larrea. Koldo llega algo justo a la salida del Tour, después de pasar casi toda la temporada en busca de un pico de forma que le permita ampliar su palmarés del año, reducido a una victoria de etapa en la Vuelta al Algarve. Sin embargo, cuenta con un factor a su favor: pasa mejor la montaña que el resto de los sprinters, incluso recupera mejor los esfuerzos, y por ello la segunda semana puede ser terreno abonado para su lucimiento.

Entre el resto de componentes del equipo, resaltan dos ciclistas que ya saben lo que es destacar en el Tour de Francia: Egoi Martínez, segundo en la etapa de Prato Nevoso’08, y Amets Txurruka, ganador del premio a la combatividad en 2007. Completan la formación vasca los completos Gorka Verdugo y Juanjo Oroz y dos batalladores genuinos como Alan Pérez y Rubén Pérez.


Caisse d’Épargne, a sobrevivir sin Valverde

Hasta el último momento estuvo Eusebio Unzué esperando para contar con Alejandro Valverde para este Tour de Francia. En todo ese tiempo, poco a poco, gota a gota, se fue consumando lo que era un secreto a voces desde que Ettore Torri puso al murciano en su punto de mira: la incursión por territorio italiano de este Tour’09 iba a costar cara al equipo bancario. Valverde, finalmente, no podrá estar presente en el Tour. No ha dado tiempo a que el TAS revoque ó anule la sanción infligida por el CONI.

Unzué intentará sobreponerse a esta circunstancia con un equipo multicéfalo, sin ningún líder teórico y varios hombres con opciones de hacer un puesto entre los diez primeros. Empezando por Óscar Pereiro, que ostenta un Tour (el de 2006) en su palmarés. Un Tour que suena ya lejano, no sólo en el tiempo sino también en las sensaciones: el gallego ya no es el de hace tres años. Su espíritu combativo se ha ido diluyendo a la par que su rendimiento, cada vez más bajo. No es el mismo subiendo, no es el mismo rodando, y en los descensos (su antigua especialidad) seguramente acusará su terrible caída bajando el Col d’Agnello. Sin embargo, nunca podemos descartar que su capacidad de mentalización le catapulte de nuevo al primer nivel.

Por otra parte, Caisse d’Épargne lleva en su ‘nueve’ un ciclista para el cual la ausencia de Valverde puede ser una de las mayores oportunidades de su vida: el también murciano Luis León Sánchez. Luis León lució el año pasado en esta misma carrera con su victoria en Aurillac, si bien acabó en las catacumbas de la general (59º) al estar centrado en ayudar a Valverde. Esta temporada, por contra, el muleño parece acudir con otros objetivos, reforzado por su excelente victoria en París – Niza: quiere ver hasta dónde puede llegar en la general. No es descabellado pensar en un top10.

La segunda fila del equipo de Unzué está formada por una terna de gregarios de calidad que, con libre albedrío, pueden hacerse con alguna que otra etapa: Luis Pasamontes, Iván Gutiérrez y David Arroyo. Este último, incluso, quizá se plantee buscar un puesto de honor en la general. Tras ellos, otra terna; ésta, de jóvenes de relumbrón.

El primero, José Joaquín Rojas, es un sprinter al cual le falta un salto de calidad que podría encontrar variando el momento en que arranca las volatas. El segundo, el portugués Rui Costa, se ha colado en el ‘nueve’ de improviso y buscará terminar su primera gran ronda con éxito. El tercero, el colombiano Rigoberto Urán, es una de las promesas más firmes del panorama ciclista actual, sin techo en su progresión y que en este Tour podría empezar a apuntar cosas de cara al futuro. Completa el equipoel francés Arnaud Coyot, un magnífico rodador.

Astaná y los demás

Repaso a la participación del Tour de Francia
2 de Julio, Arueda.com

Ayer hablábamos del recorrido, del escenario donde se iba a desarrollar el Tour de Francia, y concluíamos dos aseveraciones. La primera, que estaba ensombrecido por la penúltima etapa en el Mont Ventoux. La segunda, que su éxito dependía en gran medida de la actitud de los participantes, de los actores. Y en ellos nos centramos en esta segunda parte de la previa de la gran ronda francesa…

Si el escenario se opacaba con el Mont Ventoux, podríamos decir algo parecido de los actores con Astaná. Todas las miradas están en el equipo kazajo, que aglutina hasta seis ciclistas que son y han sido capaces de liderar a un bloque con garantías de puesto entre los diez primeros e incluso de podio. El vasco Haimar Zubeldia (5º en 2003), el ucraniano Yaroslav Popovych (8º en 2007), el americano Levi Leipheimer (3º en 2007) y el alemán Andreas Klöden (2º en 2004) conforman una potentísima y temible escuadra de gregarios de lujo al servicio de dos líderes de aún mayor postín de cuya cohabitación puede surgir una polémica casi histórica.


El debate de Astaná: ¿Armstrong ó Contador?

Lance Armstrong y Alberto Contador. El americano ha vuelto para ser el mejor, lo fue durante siete años consecutivos y, tras tres temporadas de parón, no parece dispuesto a renunciar a ese estatus de capo absoluto del pelotón. No parece dispuesto a abdicar en un pinteño que, durante su ausencia, no hizo sino crecer a pasos agigantados hasta el punto de conquistar en apenas catorce meses las tres grandes vueltas.

De hecho, el tejano ha sido explícito en sus declaraciones: él aboga porque el líder se decida en la carretera, en la contrarreloj de Mónaco, el único terreno donde teóricamente Armstrong puede ser superior. Un duelo donde sólo hay una pequeña esperanza de salir victorioso para Contador. El título de campeón de España contrarreloj que se adjudicó el pasado fin de semana apunta una gran evolución en esa especialidad que incluso podría servir para derrotar al heptacampeón, que por otra parte no ha pasado del décimo puesto en ninguna de las cronos donde ha tomado parte este año.

El resto de factores inclinan inexorablemente la balanza en favor de Contador. El ritmo de competición que el madrileño ha mostrado en todas y cada una de sus apariciones esta temporada ha sido impepinablemente mayor que el del tejano; las sensaciones también ha sido mejores. Incluso los resultados: ganador en País Vasco y Algarve, segundo en Castilla y León, tercero en Dauphiné, cuarto en París-Niza; ésa es la hoja de servicios de Alberto. La de Lance se reduce al 12º lugar en la general final del Giro de Italia. Las voces que, desde dentro del pelotón, apuntan a un Armstrong realmente fuerte capaz de aspirar al maillot amarillo no se pueden sustentar en ningún factor más o menos objetivo.

Sastre, Evans y Menchov: el resto de la primera fila de favoritos

Tras Armstrong y Contador, el siguiente gran candidato a ganar el Tour de Francia de este año es el vigente campeón Carlos Sastre. El abulense, enrolado este año en el equipo Cervélo, llega a la carrera francesa después de firmar un buen Giro (4º en la general y dos etapas fue su bagaje) y pasar casi un mes y medio descansando, sin dejarse ver por las competiciones. Su principal aval es la experiencia; su recelo es la falta de dinamita en las piernas, el no tener un terreno donde marcar diferencias concretas de no mediar circunstancias tácticas. La suerte es que estas últimas las domina a la perfección.

El australiano Cadel Evans, por su parte, llega con la esperanza de desligarse de la etiqueta de ‘Poulidor del Siglo XXI’ que se le empieza a aplicar después de años mostrando su impericia para hacerse con el triunfo en carreras grandes. A favor del ciclista del Silence-Lotto están su innegable calidad para subir y rodar y el cambio de actitud mostrado en la Dauphiné Liberé, que al dotarle de ambición puede marcar un antes y un después en la carrera del que parece destinado a ser un eterno segundón. En su contra está, además de la condición antes nombrada, la debilidad de su equipo, que le imposibilita defender un hipotético liderato con garantías.

De eso, de defender un liderato con unos coequipiers flojos, sabe bastante Denis Menchov. El ruso de Rabobank, ganador del Giro’09 con una escuadra ínfima, llega a la salida de Mónaco con los deberes hechos y más fuerte que nunca; la ‘maglia rosa’ es un punto de inflexión para el navarruso. Es cierto que antes había ganado la Vuelta en dos ocasiones, pero ante rivales menores o en una condición menor. Pero hacerse con el triunfo del Giro del Centenario mostrando una fortaleza tan apabullante tanto en montaña como en contrarreloj puede haberle dotado de otro tipo de fortaleza, la mental, que tanto había echado de menos en otras circunstancias. Junto a él estará uno de los favoritos al maillot blanco, el holandés Robert Gesink.


Dos bloques potentes: Saxo Bank y Liquigas

Si empezábamos hablando del bloque de Astaná y su disyuntiva del liderato, en la salida de Mónaco habrá otra formación capaz de poner en jaque la carrera si se lo propone. Una escuadra cuya fortaleza radica en la suma de outsiders, corredores capaces de aspirar a un puesto entre los diez primeros que coordinándose podrían auparse al podio. Se trata de Saxo Bank. Los chicos de Bjarne Riis acuden al Tour capitaneados por los hermanos Frank y Andy Schleck, 6º y 12º de la gran ronda francesa el año pasado, y poseen en la retaguardia a un ciclista que es garantía de espectáculo y resultados cuando está en forma… y de hecho lo está. Es suizo, se llama Fabian Cancellara y se presenta a este Tour como un tapado capaz de todo después de ganar la ronda de su país.

Desde Italia llega también otro equipo capaz de asustar y reventar la carrera si las cosas le funcionan: Liquigas. Los de Roberto Amadio han reservado a dos jóvenes casi prodigiosos para este Tour, llamados a batirse el cobre con los más grandes: el checo Roman Kreuziger y el italiano Vincenzo Nibali. Ambos, notables escaladores y contrarrelojistas, aspiran a un puesto entre los diez primeros pero no renuncian a nada, incluso a moverse en escaramuzas desde el inicio de la etapa. Estarán reforzados por todo un podio del Giro del Centenario, Franco Pellizotti, que acudirá en busca de etapas.

Algunos deberán confirmarse… y justificarse

Otro candidato de segunda fila a la general del Tour es el americano de Garmin Christian Vandevelde, que deberá confirmar el quinto puesto del año pasado. Tres puestos tras él el año pasado, el luxemburgués de Columbia Kim Kirchen se encuentra en una situación parecida y deberá ratificar sus buenas prestaciones de 2008, más aún en un 2009 que está siendo aciago para él. De reojo habrá que mirar a Marzio Brusheghin, que liderará al equipo Lampre y buscará completar una participación digna.

En los equipos franceses, por otra parte, hay cierta ansiedad por justificar temporadas cuyo eje es por completo el Tour de Francia. En este sentido, AG2R presenta a un candidato serio al top ten que se quedó a las puertas de figurar en él en 2008, el ruso Vladimir Efimkin, y a una posible sorpresa mayúscula como el irlandés Nicolas Roche. Agritubel llevará al eterno y decadente Christophe Moreau, mientras Cofidis pone sus esperanzas en el irregular escalador David Moncoutié y Française des Jeux en un Christophe Le Mével que parece dispuesto a jugar la carta de la general.

La pléyade de sprinters

No sólo de general vive el Tour, y como cada año se vivirá la lucha por el maillot verde y los triunfos obtenidos en los últimos metros merced a emocionantes volatas. Estará presente el indiscutible mejor velocista del momento Mark Cavendish (Columbia), con un equipo de buenos rodadores a su disposición. Frente a él, clásicos como el noruego Thor Hushovd (Cervélo) o el tricampeón mundial español Óscar Freire (Rabobank). También se encontrarán en las carreteras francesas tres corredores dispuestos a lavar la cara de su temporada como los accidentados Daniele Benatti (Liquigas) y Alessandro Ballan (Lampre), y Tom Boonen (Quick Step), cuyo segundo positivo por cocaína está siendo un calvario difícil de soportar.

El resto de opciones en el sprint pasan por posibles sorpresas como Ciolek (Milram), Haussler (Cervélo), Van Hummel (Skil-Shimano), Feillu (Agritubel), Dean (Garmin) ó el medallista en el Mundial de Madrid’05 Geslin (Française des Jeux). También por dos jóvenes españoles en plena progresión como Koldo Fernandez de Larrea y José Joaquín Rojas, cuyo posible rendimiento analizaremos mañana en la tercera parte de la previa del Tour de Francia junto al del resto de sus coequipiers en Euskaltel ó Caisse d’Épargne. ¿O creíais que habíamos olvidado a los equipos españoles?

Un Tour eclipsado por el Mont Ventoux

Presentación del recorrido del Tour de Francia
1 de Julio, Arueda.com

Se acerca la edición número 96 del Tour de Francia y se empieza a comentar sobre las distintas visicitudes de la carrera. Los distintos componentes y factores, los distintos elementos que conformarán un nuevo espectáculo dramático, un teatro deportivo que tendrá lugar, como siempre, en el mes de julio. Que promete mantenernos entretenidos. Una vez más.

Como siempre que enseñan una nueva película al público, en primer lugar se habla de los actores. El debate número uno es en quién recaerá la jefatura de filas en el equipo Astaná, en cuyo seno se encuentran dos máximos favoritos como Lance Armstrong y Alberto Contador. En el plano nacional, se destaca la ausencia de Alejandro Valverde por la sanción del CONI. En Bélgica es Tom Boonen y sus problemas relacionados con el consumo de cocaína quien se lleva la luz de todos los focos. Debates estériles, sin embargo, si pasamos por alto el escenario donde se va a representar la magnífica obra del ciclismo: el recorrido.

La gigantesca sombra del ‘monte pelado’

El trazado de este Tour fue en su día criticado casi unánimemente, y ahora mismo lo sigue siendo. A juicio de la práctica totalidad de aficionados y expertos, es un error terrible por parte de ASO, empresa organizadora de la gran ronda francesa, el haber colocado el penúltimo día la subida al Mont Ventoux, puerto mítico donde los haya e insignia del Tour junto a los no menos célebres Alpe d’Huez y Tourmalet. Puede convertir la carrera en un mero compás de espera, donde los grandes favoritos se marque entre sí con la expectativa de desequilibrar la balanza a su favor en el monte pelado o en las contrarrelojes, donde es imposible esconderse.

No tiene por qué ser así. Antes de la vigésima etapa, a disputar el sábado 25 de julio entre Montélimar y el Mont Ventoux, ASO ha preparado un trazado interesante. El paisaje lunar de la famosa montaña provenzal verá con toda seguridad la resolución final de la carrera, pero no tiene por qué ser la única jornada decisiva: hay al menos otros once parciales capaces de marcar la general. Aunque para que sea así y tomen ese estatus sea condición sinecuánime la combatividad de los grandes nombres…

Más jornadas decisivas de lo que parece

Un total de tres contrarreloj (una de ellas por equipos) hay este año en el recorrido del Tour de Francia. La primera etapa en Mónaco serán 15 kilómetros con una pequeña cota incluida donde los favoritos se empezarán a batir el cobre. Tres días después, en Montpellier, los 39 kilómetros de crono por escuadras marcarán diferencias en función de los adláteres que cada favorito lleve consigo; en este sentido, parece claro que bloques fuertes como Astaná, Saxo Bank o Columbia parten con cierta ventaja. La tercera y última contrarreloj tendrá lugar en Annecy, donde a cuatro días del final serán 40 los kilómetros en los que los más potentes podrán marcar diferencias… si no se les atraganta la Côte de Biuffy, puerto de tercera que se coronará a diez de meta.

Los escaladores, por su parte, tendrán dos llegadas en alto, aparte del Mont Ventoux, para lucirse. Amén de seis etapas con puertos de entidad donde poder reventar la carrera. Empezando por las primeras, la séptima etapa saldrá el viernes 10 de Julio de Barcelona para llegar a la estación de esquí de Ordino-Arcalís, puerto muy largo (se acumularán casi setenta kilómetros seguidos de subida) pero excesivamente tendido y con un asfalto en muy buenas condiciones que favorece a los ciclistas más pesados.

El domingo siguiente si habrá un final para trepadores, escaladores puros. Saliendo de Pontarlier, la población que otorgó al por aquel entonces anónimo corredor francés François Simon el maillot amarillo en el Tour’01, y pasando por el exigente Col de Mosses (2ª), se llegará a un puerto inédito en la gran ronda francesa como Verbier que es, sin embargo, más que temible. Su pendiente media de casi el 8% y sus alrededor de nueve kilómetros de longitud hablan por sí solos de la que puede ser una de las jornadas más recordadas del Tour de este año.

Seis etapas con subidas de entidad… lejos de meta

En lo referente a las etapas movidas, merece la pena detenerse en las decimoséptima, con paso por cuatro puertos de primera, incluyendo la Colombiére a quince kilómetros de meta y precediendo a un descenso vertiginoso hasta Le Grand Bornand. El día anterior, sube y baja con casi 3500 metros de subida acumulados en tan sólo dos puertos (Grand Saint Bernard y Petit Saint Bernard). Y, en las etapas de los viernes 17 y 24, finales en Colmar y Aubenas tras bajar los Col de Firstplan y L’Escrinet, respectivamente, que pueden dar más de una sorpresa.

Antes de esto se habrá pasado por los Pirineos. En ellos estará la caravana durante dos días más, aparte del previamente reseñado de Ordino. El primero, con final en Saint Girons, contará con el Envalira de salida y Agnés a cuarenta de meta; el segundo, que acaba en Tarbes, tendrá Aspin y, sobre todo, Tourmalet a setenta de meta para castigar las piernas de los corredores. Son dos días interesantes que, sin embargo, requieren una carrera muy rota o un bloque muy fuerte para que alguno de los grandes favoritos pueda poner en jaque la carrera.

El periplo catalán

De cara al público español poco aficionado a la bicicleta, el guiño de ASO viene con las etapas de los días 9 y 10 de Julio: Gerona – Barcelona y Barcelona – Ordino. Ambas discurrirán íntegramente por la Península, siendo la primera una etapa llana jalonada con algún pequeño puerto y la segunda una etapa de montaña en toda regla, de la que ya hemos hablado anteriormente. El principal interés vendrá en que los aficionados catalanes tendrán la oportunidad de vivir de cerca el espectáculo del Tour de Francia…

El auténtico teatro de los sueños. De los sueños ciclistas, obviamente. El escenario parece bueno, pero exige mucha capacidad de improvisación (más aún cuando ciertas etapas se harán sin pinganillo) y sobre todo mucho coraje y fuerzas. Sólo falta que los actores estén a la altura. Este año, más que nunca, el recorrido lo harán bueno o malo los ciclistas.

Una Vuelta diferente (III)

30 de Agosto, Arueda.com
En la parte anterior de esta presentación analizábamos a los equipos españoles sin detenernos en los extranjeros, quince escuadras de las cuales algunas vienen para destacar y otras… únicamente para cumplir el expediente.


De cara a la general, indudablemente el mejor arsenal lo traen los kazajos de Astaná. El líder y gran figura del equipo, Alberto Contador, estará respaldado por dos vueltómanos consagrados como son el americano Levi Leipheimer y el alemán Andreas Klöden. Contador llega a esta Vuelta con el objetivo de completar la inigualable la proeza de ganar las tres grandes vueltas en el plazo 14 meses y con tan solo 25 años. Las circunstancias, a priori adversas, pueden recompensar al madrileño con un hito histórico. Por su parte, Leipheimer llega en un estado de forma casi óptimo, supeditado a Contador aunque capacitado para buscar sus propias oportunidades. No se puede decir lo mismo de Klöden, que llegará en su tercer pico de forma tras preparar específicamente las vueltas de Romandía y Suiza; teóricamente, acusará dichos esfuerzos. Junto a estos tres primeros espadas, ejercerán de gregarios dos expertos gregarios asturianos como Benjamín Noval y Chechu Rubiera, este último en su última carrera como profesional.

El otro gran nombre español para la victoria absoluta enrolado en un equipo extranjero es, sin lugar a duda, Carlos Sastre. El abulense de CSC, henchido de moral después de su brillante triunfo en el Tour de Francia tratará aprovechar los recovecos de una Vuelta a priori adecuada para él. Caben dudas sobre su rendimiento después de mantener la condición física de la gran ronda francesa hasta los Juegos Olímpicos. ¿Habrá podido recuperarse de los esfuerzos derivados de ello? También habrá que ver cómo afronta la carrera después de las declaraciones de su director Bjarne Riis, que afirmó hace unos días que Carlos “no era el futuro del CSC-Saxo Bank”. De cualquier manera, a su servicio estarán gregarios de postín como Kolobnev, Gustov o el burgalés Iñigo Cuesta.

Por su parte, los tres nombres foráneos teóricamente destinados a hacer frente a los españoles en la general son toda una incógnita. La bisoñez del holandés de Rabobank Robert Gesink crea dudas en torno a su rendimiento, a pesar de su reconocida calidad. El ucraniano de Silence-Lotto Yaroslav Popovych parece haber perdido aptitudes para las grandes vueltas, aunque cuenta a su favor con las ganas de revindicarse que atesora tras su decepcionante Tour de Francia. Por último, el italiano Damiano Cunego (Lampre) tiene también ciertas ansias de revancha contra quienes le criticaron por su discreta actuación del último Tour.

Ningún foráneo más parece capacitado para entrar entre los cinco primeros de la Vuelta a España, si bien hay algunos que apuntan a posibles sorpresas; habrá que tener un ojo puesto en Pierre Rolland (Credit Agricole), Oliver Zaugg (Gerolsteiner), Mauricio Ardila (Rabobank), Matthew Lloyd (Silence) o los Tinkoff Evgeni Petrov y Walter Pedraza. Bazas poco consistentes pero que podrían dar la campanada.

Mención aparte merecen Carlos Barredo (Quick Step) y Marzio Brusheghin (Lampre). El asturiano tratará de repetir su impresionante papel de la Vuelta’07, cuando fue décimo contra todo pronóstico; contará para ello con la ayuda del irundarra Juanma Gárate, quien por cierto ya ha anunciado que dejará el equipo belga el año que viene para correr en Rabobank. Mientras, el italiano irá a por la machada de completar las tres grandes vueltas en un mismo año y podría, de paso, ser una baza importante para la general… y para el trabajo en favor de su coequipier Damiano Cunego.

Sin embargo, si algo aportan los equipos extranjeros a la Vuelta son cazaetapas y sprinters. En el bando de los hombres con instinto ganador encontramos destacadísimos clasicómanos como Paolo Bettini (Quick Step), Filippo Pozzato (Liquigas), Philippe Gilbert (Française des Jeux), Alessandro Ballan (Lampre), Davide Rebellin (Gerolsteiner), Sylvain Chavanel (Cofidis) o Rinaldo Nocentini (AG2R). Todos ellos pueden hacer saltar la sorpresa en cualquiera de los numerosos finales nerviosos de esta Vuelta a España. También habría que apuntar en este grupo al ruso Mikhail Ignatiev (Tinkoff), que podría aprovechar la condición física de los Juegos Olímpicos para dar la sorpresa en los últimos kilómetros de cualquier etapa llana con un ataque ‘a lo Recio’.


Y, en la parte de velocistas, la gran ronda española vuelve a contar con el mejor elenco posible. Los líderes del sprint mundial Daniele Bennati (Liquigas), Tom Boonen (Quick Step) y Óscar Freire (Rabobank) estarán presentes en carrera. A su sombra, otros hombres con gran punta de velocidad como Danilo Napolitano (Lampre), Juan José Haedo (CSC), Leonardo Duque (Cofidis), Alexandre Usov (AG2R), el ajado Erik Zabel (Milram) o los jóvenes Nicolas Roche (Credit Agricole) Heinrich Haussler y Óscar Gatto (Gerolsteiner). Una nómina de velocistas tremenda, más aún teniendo en cuenta que falta el auténtico equipo especialista en las volatas, Columbia.

Una Vuelta diferente, como reza el título de este artículo y sus dos “hermanos” precedentes, que a la postre dependerá de la voluntad de los corredores para confirmar si el cambio ha merecido la pena o ha sido más efectista que efectivo. A priori, la participación es de lujo. Pero del dicho al hecho…

Una Vuelta diferente (I)

27 de Agosto, Arueda.com
Acaba agosto, acaba el mes vacacional por excelencia. Empieza un mes de intervalo donde el fútbol vuelve a marcar los biorritmos de todo español, le guste el deporte rey o no. Y, mientras la piel de toro recupera la rutina perdida durante el estío, es recorrida por una serpiente, la multicolor. Todos estos acontecimientos coincidirán con precisión matemática este año. En el mismo fin de semana acabará agosto, comenzará la Liga y tendrá lugar el inicio de la Vuelta a España, que este año será diferente de todas las demás.

Promete ser diferente, al menos. Habrá una participación histórica, sin precedentes; de los grandes ciclistas españoles tan solo faltará el reciente oro olímpico Samuel Sánchez, que ha dado por finalizada su temporada, no cediendo así ante quienes le pedían que la estirara corriendo la Vuelta. Sin embargo, sí estarán las grandes estrellas nacionales como Alberto Contador, Óscar Freire, Alejandro Valverde, Carlos Sastre o Igor Antón. Por parte extranjera, ciclistas de clase internacional que vendrán a preparar los Mundiales como Paolo Bettini, Tom Boonen, Daniele Benatti o Davide Rebellin; amén de candidatos para la general como Yaroslav Popovych, Damiano Cunego, Levi Leipheimer Andreas Klöden … o un Robert Gesink que apunta a gran revelación de la carrera.

Será también una Vuelta diferente por cuanto estará en diferentes manos. Desde Junio, la Vuelta a España está integrada dentro del conglomerado deportivo ASO, propietario del Tour de Francia. No hay que descartar que muchos de los corredores presentes lo estén para guiñar un ojo a Unipublic. No hay que descartar que algún equipo traiga absolutamente a toda su artillería para “vengarse” de la empresa, que a su vez buscara precisamente eso cuando lo dejó fuera de la gran ronda francesa. No hay que descartar que los ausentes lo sean, también, por obra y gracia de ASO.


También se ha notado su mano en el diseño del recorrido, que sigue la tendencia del Tour de Francia con respecto a la inclusión de más finales nerviosos, de intentar que sean trascendentes desde el primer al último día. Así, ha caído en desuso la media montaña pura, tan habitual en la Vuelta a España y tan intrascendente para la general debido al miedo escénico que infundía a los contendientes la presencia de kilómetros llanos antes de meta; y su testigo ha sido recogido por el final de etapa tramposo, usado en ocasiones por los organizadores de la carrera española en los finales de Cuenca (Alto del Castillo) y Ávila (las Murallas).

La carrera comenzará en el mismo lugar que hace tres años, Granada. En aquella ocasión, se empezó con una contrarreloj individual dentro de la ciudad nazarí, con un itinerario de leyenda donde se recorría el casco histórico y los dominios de los antiguos califas. Se incluyó una subida preciosa, denominada para la ocasión Alto de la Alhambra; en realidad, el melancólico y empedrado Paseo de los Tristes.

Este año, sin embargo, se apuesta por un recorrido más urbanita y menos legendario; un paseo por las grandes vías de Granada hasta llegar al Parque Tecnológico de las Ciencias de Salud. Prácticamente, un itinerario de autovía para llegar a la orilla de ésta. Un itinerario ideal para el desarrollo de una contrarreloj por equipos que marcará las primeras diferencias de la carrera. Todas las que se puedan marcar en siete kilómetros, claro está.

Al día siguiente se abandona la gran ciudad de la Andalucía Oriental para llegar hasta Jaén entre olivares y repechos. El final, traicionero, pica ligeramente hacia arriba. Las siguientes dos etapas, con finales en Córdoba y Puertollano, no incluyen dificultades reales, por lo cual sería de esperar que se resolvieran al sprint. El quinto parcial de la carrera, por el contario, sí que será una cita importante para la general: contrarreloj individual en Ciudad Real, 42 kilómetros completamente llanos y para especialistas puros.

Quienes pierdan tiempo aquí tendrán la oportunidad de resarcirse, aún en caliente, en la sexta etapa: un recorrido llano se convertirá en una auténtica trampa en los últimos diez kilómetros, cuando en la ciudad de Toledo se afrontará un intrincado circuito urbano que desembocará en un final en cuesta que hará las delicias del murciano Alejandro Valverde. Será entonces cuando tenga lugar el primer día de descanso ó traslado, que dejará la infraestructura de la carrera en Barbastro…

… Desde donde partirá la primera etapa de alta montaña de la Vuelta a España. 220 kilómetros donde el Alto de la Rabassa marcará las primeras diferencias a favor de los escaladores. El coloso pirenaico se subirá por primera vez (sin llegarse a su cima) a treinta kilómetros de meta; y volverá a ser transitado por los esforzados de la ruta haciendo las veces de final en alto. En el último paso se llegará a Naturlandia, un parque de atracciones de invierno puesto en marcha por el Comú de Sant Julià de Loira en la Rabassa.

Sin descanso, al día siguiente se volverá a vivir una etapa de montaña en territorio andorrano. Saliendo de Les Escaldes se afrontarán las subidas al Port del Cantó (1ª categoría) y al Alto de Enviny (2ª categoría). Tras el descenso de este último, habrá treinta kilómetros completamente llanos hasta el pie del gran momento del día: los temibles veinte kilómetros del Puerto de la Bonaigua, puntuado en esta ocasión como de primera categoría. Tras esto, se subirá un retazo de apenas seis kilómetros del larguísimo (y tendido) Pla de Beret, llegándose finalmente a Salardú tras tres kilómetros de ligero descenso.

Cuatro finales destinados a los velocistas en Sabiñánigo, Zaragoza, Burgos y Suances conformarán una semana de transición antes del día de descanso que dará paso a la segunda tanda de alta montaña, desarrollada casi por completo en Asturias… Y que comenzará con la gran atracción de esta Vuelta a España: el Alto del Angliru.

En efecto, será en la 13ª etapa cuando se alcance el clímax de la gran ronda española. Final en el legendario Angliru, el puerto más duro de Europa según algunos entendidos. Como calentamiento se pasará durante los 209 kilómetros de la etapa por tres altos de primera: Arnicio, Colladona y Cordal. Después, la apoteosis de los trece kilómetros de un Angliru que se podría ver sazonado por el mal tiempo, por la niebla que ya azotó a ‘Chaba’ Jiménez y a Pavel Tonkov en la primera ocasión en que se subió en carrera. Mítico.

El día siguiente será más moderado dentro de la dureza imperante: final en la estación de esquí de Fuentes de Invierno, subiéndose un puerto largo pero de dureza media. Antes se subirán dos primeras, Coladiella y Colladona, que sin embargo están demasiado lejos del final como para resultar a la postre significativos.

Tras este atracón de alta montaña, la carrera pasará a un estado de nerviosismo acentuado por la extenuación que a buen seguro sufrirán los corredores a esas alturas de carrera. Una etapa de media montaña con recorrido ‘pestoso’ (incluyendo el Alto de Somiedo, de 1ª categoría) y final en Ponferrada será el primer compás de los últimos de esta Vuelta a España, de esos últimos compases donde sólo puede ganar (o perder) quién se salga del pentagrama por arriba (o por abajo). Al día siguiente, itinerario completamente llano hacia Zamora… salvo por el paso, de salida, por el temible Alto del Acebo (1ª); la cima distintiva de la Vuelta a Asturias servirá para calentar las piernas y quién sabe si no quemar algunas.

De nuevo llegarán dos etapas de transición con finales en Valladolid y Las Rozas, más destinados a priori a las fugas que a unos velocistas cuyos equipos llegarán mermados a esta fase de la Vuelta. También llegarán mermados, por qué no decirlo, ellos mismos.

La antepenúltima etapa será el típico recorrido por la sierra de Madrid, en esta ocasión por su parte norte. Se subirán dos altos temibles, Navacerrada y Navafría, aunque de nuevo lejos de meta. Día de perder lo menos posible, ya que a la mañana siguiente… espera Navacerrada, en una cronoescalada que recuerda a aquella de Abantos donde Isidro Nozal entregara su Vuelta a España, la que tenía ganada, al bejarano Roberto Heras. Serán 16 kilómetros donde los ciclistas sabrán si les han valido la pena los 3000 precedentes…

Al día siguiente, paseo desde San Sebastián de los Reyes hasta Madrid; el maillot oro, subido al podio de la Castellana. Final de 21 días tras los cuales ya habremos vuelto a la rutina y se habrán jugado tres jornadas de la Liga que nos condicionará durante el resto de año. También a los aficionados del ciclismo que, durante tres semanas, nos habremos saltado la norma viviendo con nuestros biorritmos adaptados a la Vuelta. Adelantado o retrasando la siesta en función de los esforzados de la ruta. Sintiendo que esta Vuelta nos convertirá por un tiempo en diferentes, como se ha convertido a ella misma.
Mapa sinóptico del recorrido de la Vuelta a España