El guión de Juanjo Lobato

La persona de Juan José Lobato (1988, Trebujena) es contradictoria a primera vista. Se antoja tímida, y de hecho al principio resulta complicado sacarle del monosílabo; pero algunas de sus miradas denotan un atrevimiento que se irá imponiendo a lo largo de la entrevista. Su talla es menuda, pero esconde una potencia inmensa y un talento inconmensurable: es un genio de la ruta. “¿Cómo me vas a hacer la entrevista? ¿Con guión o sin guión?”, pregunta divertido. “Sin guión”, es la respuesta. “Mejor… Las cosas, improvisadas, salen mejor”. Así vive el jovencísimo velocista gaditano de Andalucía – Caja Granada: improvisando su vida deportiva, cuyo guión se tratará de esbozar en este reportaje…

Escena primera: Los inicios
Lobato practica ciclismo desde muy joven, pero es consciente que en la bicicleta no cuenta tanto cuándo se inicia sino cuánto tiempo se goza de la experiencia. “Disfruto de la bicicleta de los juveniles. Antes corría porque me gustaba, pero básicamente era una cuestión de pasar el rato haciendo deporte… Cuando gané el Campeonato de España Juvenil [2006] fue cuando empecé a vivir la bici de verdad”. Ahora, aun siendo profesional, no olvida esos inicios donde el objetivo era practicar deportes varios para divertirse. “En pretemporada combino los ratos de ciclismo con otros deportes. Una vez entrado el año debo aparcarlos un poco, pero sigo practicando algunos. Por ejemplo, el domingo pasado me fui a hacer senderismo al Veleta. Siempre que no se cometan excesos, hacer otros deportes viene bien”.
Escensa segunda: La felicidad en Cuevas del Soplao
Nuestro protagonista estuvo sus tres primeras temporadas como sub23 formándose en la escuadra cántabra Cuevas del Soplao. “Aquella época fue magnífica, la mejor hasta ahora de toda mi carrera deportiva”. Destaca dos vertientes en su contento: “era un equipo de corredores especiales por su talento, pero también una auténtica familia. Si preguntáramos uno por uno a quienes estábamos en el equipo si volveríamos, todos diríamos que sí seguro. El ambiente era inmejorable. Yo a veces tenía que hacer novecientos kilómetros en mi coche, solo, para ir a competir con el equipo… Y no me pesaban. Iba con ganas”.
Escena tercera: La preparación estajanovista
Aunque lleva la impronta del Soplao de Juan González y Manolo Sáiz, Lobato no es dogmático para el entrenamiento. “Si sigues el guión, revientas. El ciclista se conoce bien a sí mismo, más que cualquier plan de entrenamiento. Estos son orientaciones, muy buenas y aconsejables, pero a veces hay que saltárselos si sabes que tus sensaciones son incompatibles”. A pesar de esta filosofía estajanovista, basada en la percepción del subordinado por encima de las directrices del jefe, Lobato cuida su preparación física, la observa con detenimiento y la pone en manos de unos de los mejores centros técnicos de España (SportLab). Cuenta además con algunos de los mejores medios posibles: “me compré una cámara hipobárica y gracias a eso puedo descansar simulando estar a 2000 metros de altura a la par que entreno al nivel del mar en mi pueblo… ¡El ideal de la preparación física!”.
Escena cuarta: 2010, el año del gran salto
Tras pasar medio año en su filial, Juanjo Lobato debutó con profesionales en agosto en las filas de Andalucía – CajaSur con la calidad de ‘stagiaire’. Fue tercero en dos etapas de la Volta a Portugal, su segunda prueba en la categoría, para asombro de propios y extraños. “Al día siguiente del primer tercer puesto vino Antonio Cabello a la carrera para firmarme el contrato”. La sorpresa de sus prestaciones, eso sí, fue relativa: antes y después rozó el palo en citas internacionales importantes que podrían haber dejado clara su valía. En los Europeos de Ankara, el extraño desarrollo del esprint le dejó a centímetros del bronce y separado del oro que hubiera estado a su alcance de no ser por los efectos de una maldita ‘chicane’ situada en los metros finales. Más rabia aún le dio lo sucedido en los Mundiales sub23 de Australia. “Aquel día iba sin cadena. Cogí la recta de meta a rueda del ganador, John Degenkolb: estaba en una posición inmejorable… Pero en el repecho final me quedé bloqueado. No podía subir piñones porque pensaba que no avanzaría, ni bajarlos porque me hubiera clavado. No era capaz de cambiar de desarrollo y perdí la rueda del alemán”. Con ello se esfumó también una oportunidad de entrar en el máximo escaparate internacional por la puerta grande.

Escena quinta: El futuro a corto plazo
“Correré la Vuelta al Lago Qinghai esta semana; después, parón de competiciones; Vuelta a Burgos… y la Volta a Portugal o la Vuelta a España… No sé cuál de ellas aún. Ninguno del equipo sabemos todavía dónde iremos en agosto”. Se ofrecen, pues, oportunidades para añadir brillo a una temporada por lo pronto satisfactoria: especialmente en la Vuelta donde si va espera “estar al cien por cien”. No quiere decir, en cambio, si se ve ganando alguna etapa en la gran ronda española: “es fácil decir dónde podría verme, pero la verdad es que llevo toda la temporada viéndome arriba y capaz de estrenarme… pero aún no he conseguido ganar nada”.

Escena sexta: El futuro a medio plazo y la élite

No tiene prisa por dejar su actual equipo ni por dar el salto a la élite, pero no excluye estos asuntos de su mente. “Pienso en el futuro, pero sin obsesionarme: tengo aún otra temporada más de contrato con Andalucía. Lo terminaré con 24 años: entonces habrá tiempo para decidir dónde ir”. Reconoce que tuvo la posibilidad de saltar directamente a una escuadra superior a su actual Andalucía (Geox) esta campaña: “Matxin me llamó nada más terminar la Volta a Portugal, pero ya había firmado con Cabello para entonces”.
Escena séptima: Ídolos y referentes
Es recurrente el símil de Juan José Lobato con Óscar Freire. El gaditano, sin embargo, es cauto. “Es difícil decir que se parece a mí. Hay gente que compara, pero yo no lo haría. Honestamente, pienso que van a pasar muchos años hasta que surja un corredor con su calidad y su capacidad mental”. No esconde su admiración por el superclase cántabro: “es el maestro. Me encantaría haber conseguido al final de mi carrera la mitad de lo que él tiene en el palmarés ahora mismo”. Y expresa un deseo: “me gustaría compartir equipo con él algún día. Seguro que aprendería un montón”. Otro ídolo para el rápido ciclista de Trebujena es Philippe Gilbert: “le sigo desde que estaba en la Française des Jeux”. Y se extiende con palabras de pura idolatría: “¿Has visto cómo ha ido este año en las Árdenas? Parece que es imposible mejorar sus actuaciones… pero seguro que acabará haciéndolo”.
Escena octava: El futuro a largo plazo. Definición, perspectivas, sueños
“No soy un esprinter puro”, afirma. Y razona por qué no le gustaría serlo: “es un rol que limita mucho, obliga a desarrollar el tren superior en el gimnasio y eso supone un lastre en otros terrenos”. Las ambiciones de Lobato van por otro lado: “quiero centrarme en Mundiales y Clásicas”. Preguntado por su prueba predilecta, responde sin dudar: “el Tour de Flandes. El adoquín, los muros, la afición… Hay muchos motivos por los que esa carrera me encanta”. Para su cita complementaria, París-Roubaix, no tiene tan buenas palabras: “me gusta bastante menos. Es demasiado llana y beneficia a los corredores de potencia con respecto de los más livianos como yo”. Otros lugares donde se hallan sus ambiciones son “las carreras que acaban en subidas cortas, como las clásicas de las Árdenas. Amstel, Flecha, Lieja… son pruebas que me llaman la atención y donde espero destacar en un futuro”.
Estas son ocho posibles escenas del guión de la carrera deportiva Juan José Lobato, una improvisación que promete convertirse en una verdadera obra de maestra del ciclismo español.
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"Tenemos la mejor cantera de España"

Entrevista a Antonio Cabello, mánager de Andalucía – Caja Granada
Mientras esperábamos para realizar la entrevista, Antonio Cabello (1956, Córdoba) saludaba aquí y allá a todos los invitados a la presentación de su Andalucía – Caja Granada. En mitad del maremagnum de cortesía y compromisos, un niño que no alcanzaba los diez años se acercó, tocó a Cabello en el brazo para llamarle la atención y, una vez éste comenzó a mirarle, le dijo que quería incorporarse al equipo. El mánager cordobés le preguntó si montaba en bicicleta y el chico respondió que sí, que estaba en la escuela ciclista de su pueblo. “Ahí estás bien, entonces. Dentro de unos años podrás correr con nosotos”. Niño y hombre sonrieron complacidos. Luego, antes de empezar con la entrevista, Cabello comentó con un deje de ternura: “me gustan más ciclistas como ése que los profesionales”.

Hoy el equipo se ha presentado con un nuevo espónsor. ¿Ilusiones renovadas?
Sí, siempre vamos renovando. Cada año entra gente nueva de la cantera: este año han sido tres, a mediados de esta campaña está previsto subir a otros tres… Como siempre, realizamos una labor de cantera importante.
¿Cuáles son los objetivos deportivos para esta temporada?
Luchar y dejarnos ver. Actuar como en el Tour de San Luis: siempre estábamos en la fuga, un día hicimos segundo, otro tercero, ganamos la clasificación de la montaña… Nuestro objetivo deportivo es ser combativos, mostrarnos, competir desde el kilómetro cero de cada carrera. Ésa es siempre nuestra filosofía.
En el acto de hoy ha destacado la presencia de Abraham Olano, Paco Giner y Javier Guillén: el cuadro directivo de la Vuelta a España al completo. ¿Se interpreta eso como un gesto de buena sintonía con Unipublic? ¿Es segura la invitación a la Vuelta?
Seguro nunca hay nada, pero que estén ellos aquí, viendo la presentación y apoyando al equipo, es una señal positiva. Ellos tienen invitaciones para la presentación de muchas escuadras y no van a la de casi ninguna, pero sí han estado en ésta. Es una señal positiva: el equipo es carismático gracias a la labor que han realizado los corredores en estos seis años de lucha y actitud combativa en carrera.
¿Qué se espera de los fichajes de Palomares, Bernabéu y Benítez?
Vienen a reforzar el nivel deportivo. Especialmente Benítez es una incorporación bastante deseada. El Geox lo ha dejado fuera a última hora y nosotros llevábamos un par de años tras él. Es un ciclista de gran valía y hace equipo, lo cual es muy importante para nosotros.
De los tres ciclistas subidos este año desde el filial sub 23, Juan José Lobato parece el más interesante. ¿Puede dar resultados ya desde su primera temporada completa como profesional?
Sí, además le veo capaz de llegar a lo más alto. Esta campaña puede conseguir cosas, pero tiene que estar tranquilo porque es joven. Este equipo es uno de los mejores posibles para él, ya que aquí no tiene que trabajar para nadie y puede crecer a su ritmo. Es un chico con mucho futuro.
¿Le parece exagerada la comparación con Óscar Freire?
No es exagerada. Se queda incluso corta: para mí va a ser mejor que él. No quiero tampoco construir castillos en el aire, porque para llegar a ese nivel hay que trabajar mucho y muy bien. Tiene que calcular sus distancias y su progresión para formarse adecuadamente; a partir de ahí irán llegando las cosas.
La pasada campaña subieron a profesionales a dos corredores de apenas 20 años, Antonio Cabello y Pablo Lechuga. Se calificó el movimiento como “experimento”, para determinar cómo de pronto podía darse una plaza en el profesionalismo a los jóvenes de la cantera. ¿Cómo ha salido el experimento?
Bien, ambos corredores se han adaptado bien. Cuesta mucho facilitarles ese proceso, hay que seleccionarles mucho el calendario porque una prueba ProTour, una vuelta de cinco días demasiado dura… puede chafarlos. Pero en general la prueba ha sido satisfactoria.
Siguiendo con la cantera, según las estadísticas sólo dos corredores que hayan militado en el equipo Andalucía durante sus seis años de existencia están ahora mismo en una escuadra ProTour; ninguno de ellos es andaluz. ¿Indica eso un fallo en el modelo?
Las edades de nuestros ciclistas rondan los 20 ó 24 años. Un equipo ProTour no quiere a ciclistas de menos de 26 ó 27 años porque antes de esa edad apenas están hechos. Eso sí, los equipos ProTour en cualquier momento nos quitarán tres o cuatro ciclistas… No es un fallo de modelo, hay que tener en cuenta que los equipos de primera división quieren gente curtida y hecha, que lleven ya cinco o seis años como profesionales. Pero tenemos la mejor cantera de España y una de las mejores de Europa. El tiempo lo dirá.
Por último: hoy hemos visto escuadras de todo género dentro de la estructura Andalucía – Caja Granada, desde escuelas hasta profesionales, también paralímpicos… ¿Para cuando una sección de chicas?
El equipo de féminas vendrá pronto. Aún hay que planificarlo y demás, pero vendrá pronto.

Andalucía – Caja Granada: proyecto y cantera

El pasado miércoles tuvo lugar, en el salón de actos de la sede central de Caja Granada (popularmente conocida como el Cubo), la presentación del equipo ciclista Andalucía – Caja Granada. No hubo grandes fastos ni espectaculares vídeos, como se estila en escuadras de mayor calado; el tono general fue sobrio, con Rafa Vega (de Canal Sur) y Juan Mari Guajardo como maestros de ceremonia.
Por el estrado pasaron los representantes institucionales, como corresponde en este tipo de eventos, pero también casi un centenar de ciclistas de casi todas las categorías de carretera: niños de escuelas, juveniles, profesionales, paraciclistas… Sólo faltaron féminas, que según declaró el mánager Antonio Cabello a Arueda.com tendrán “pronto” un hueco en la estructura del Andalucía – Caja Granada.

Un modelo formativo con claroscuros
De todas las palabras oídas en el acto de ayer, dos resonaron por encima del resto: proyecto y cantera. Andalucía – Caja Granada no es meramente una escuadra deportiva, con la gloria y los resultados como objetivos últimos; bien al contrario, el mayor énfasis de su labor está puesto en ser un ejemplo social y en dar salida a jóvenes talentos que luchan por labrarse un futuro en el ciclismo profesional.
Dicho así, el modelo del equipo Andalucía parece adecuado y loable. Tiene también, sin embargo, una cara menos amable. La concentración del patrocinio institucional dedicado al ciclismo de base en una única estructura da lugar a un progresivo empobrecimiento del resto del panorama andaluz, a expensas de un patrocinio privado normalmente escaso en estas categorías. Con ello desciende, a largo plazo, la posibilidad de que crezcan jóvenes talentos en la zona ajenos al conjunto Andalucía.
Las cifras ponen también en duda la efectividad de la forma de trabajar del equipo Andalucía – Caja Granada de cara a generar ciclistas para la élite. Sólo dos corredores que hayan militado en la escuadra dirigida por Antonio Cabello durante sus ya seis años de vida competirán este año en un conjunto ProTour: Fran Ventoso y Xavier Tondo. Ambos lo harán en Movistar y ninguno de ellos es andaluz. Habrá que esperar dos o tres campañas, hasta la plenitud de los primeros ciclistas genuinamente formados en el seno de la estructura, para dirimir si el modelo es efectivamente mejorable.

La escuadra profesional, con jóvenes y la Vuelta como horizonte
El presente deportivo de la escuadra profesional andaluza cuenta con varias novedades remarcables, especialmente en lo referente a sus líderes. Cabello cambia a dos corredores repletos de clase y acosados por la mala suerte, José Ángel Gómez Marchante (aún sin equipo) y Javier Moreno (incorporado a Caja Rural), por dos hombres de menor brillo pero con una solidez fuera de toda duda como José Alberto Benítez (ex Footon) y David Bernabéu (ex Barbot), quien llega a la escuadra con “aportar su experiencia” y “disfrutar” como mayores objetivos. Con idénticos objetivos ficha Adrián Palomares, que tras un año sin competir vuelve a tener la oportunidad de ponerse un dorsal.
Siguiendo con el parte de bajas, su corredor más laureado la pasada temporada, Ángel Vicioso, partió hacia el Androni Giocattoli de Gianni Savio; otro baluarte, Manuel Calvente, colgó la bicicleta para sustituir a Josu Mondelo en la dirección del equipo sub23; y el argentino Jorge Martín Montenegro, a pesar de su correctísimo desempeño en 2010, no vio renovado su contrato.
Completan el cupo de incorporaciones tres corredores llegados, como no podía ser de otra manera, del filial. Hará equipo el rodador José Luis Cano, proyecto de gregario sólido que ya acabó la pasada temporada la durísima Volta a Portugal. El mollinato Eloy Ruiz, por su parte, tendrá dos años para demostrar la fuerza que le llevó a culminar exhibiciones como su victoria frente al italiano Luca Benedetti en la Vuelta a Bidasoa. La joya de la corona es el cordobés Juan José Lobato, noveno en el pasado Mundial sub23 y tercero en dos etapas de la ‘Grandísima’ lusitana: es un esprinter de relumbrón al cual se compara insistentemente con Óscar Freire.
Los objetivos deportivos de la escuadra andaluza serán los mismos de cada año: iniciar con fuerza en la Vuelta a Andalucía, lucir a buen nivel en las pruebas ProTour españolas y dejar una buena impresión en la Vuelta a España. Respecto a la gran ronda nacional, la invitación parece prácticamente segura (el equipo goza de las simpatías de Unipublic, como demostró la presencia de Javier Guillén en la presentación) aunque la dirección de la estructura prefiere ser cauta. Los ciclistas, en consonancia, prefieren no pensar demasiado en ella: como dice David Bernabéu, lo importante será desempeñarse bien en el resto del calendario y “ganarse una plaza para la Vuelta”. Un objetivo loable para el cual se tirará del espíritu de lucha que siempre ha caracterizado a la escuadra andaluza.

Esprinters 2011: todos contra el rey Cavendish

Después de una época de estancamiento, las ‘volatas’ han vuelto a ser lo que eran. Habían pasado unos años donde el esprint, una de las especialidades “reinas” del ciclismo junto a la montaña y la contrarreloj, adolecía de referencias claras y expectación. La generación de esprinters surgida tras Mario Cipollini y Erik Zabel, con los Petacchi, McEwen, Hushovd, Freire… se eternizaba en su estatus dominante. No llegaba una nueva capaz de derrocarla o, al menos, discutirle su supremacía: apenas un Boonen cuyo principal interés no era el esprint y puntuales apariciones de Bennati, Furlan o Förster ponían una nota de juventud y cambio en el panorama de la velocidad.
Entonces, en julio de 2008, apareció Mark Cavendish. Cuatro victorias de etapa en el Tour de Francia, cada una más incontestable que la anterior, le hicieron poseedor de la calidad de nuevo rey de la velocidad y abrieron las puertas a una nueva generación de esprinters destinados a luchar para derrocarle. La superioridad y el instinto ganador de Manx Express son prácticamente incontestables: cuando toma parte en una ‘volata’ con plenitud de condiciones suele ganar. Cuenta además con el equipo adecuado para ello, con lanzadores de gran nivel como Bernhard Eisel, Mark Renshaw o Matthew Goss, quien por cierto se adjudicó el domingo el Down Under Classic, primera prueba ciclista profesional de la temporada. Su único problema es su comentado carácter, que le lleva a protagonizar en muchas ocasiones actos lamentables más propios de un impresentable que de un rey.
Por debajo de Cavendish, aspirando a arrebatarle su puesto, figuran dos prácticos coetáneos con un trabajo, unos coequipiers y un talento similares a los del británico pero sin esa chispa de genialidad que distingue a aquellos concebidos para pasar a la historia. André Greipel, ex compañero de Cavendish y objeto de ira de éste en muchas ocasiones, ha generado grandes expectativas cambiando el blanco de HTC por el gris de Omega Pharma. Deja de estar a la sombra del superclase británico en busca de competir contra él y derrotarle. Se ha llevado consigo a la escuadra belga a valiosos gregarios como Vicente Reynés, Marcel Sieberg o Adam Hansen y encuentra un lanzador ideal como Jurgen Roelandts para completar el puzzle que, espera, le llevará a la supremacía. Sus ‘volatas’ son más largas que las de Cavenidsh, siendo el alemán amante de batirse en rectas donde la habilidad y la colocación queden relegadas a un segundo plano y es la potencia el factor decisivo.
El otro candidato al trono de Cavendish es Tyler Farrar. El estadounidense es un caso atípico de esprinter y, en general, de ciclista: durante la temporada, su físico no sólo no se desgasta sino que va in crescendo. Ése es el motivo de su falta de resultados en las primeras carreras del año y las excelentes sensaciones que deja en los compases finales. Su fortaleza radica en una inteligencia superior a la media y el gusto por los finales donde la colocación y el manejo de la bicicleta es capital. Muchas de sus victorias vienen de labores individuales; a pesar de ello, cuenta con un gregario de confianza como Julian Dean y en 2011 tendrá en su Garmin – Cervélo a dos grandes corredores que, según Vaughters, podrían plegarse a sus exigencias en ciertos momentos de la temporada: Heinrich Haussler y el campeón del mundo Thor Hushovd. En el debe de Farrar está una falta de punta de velocidad que le obliga en muchas ocasiones a conformarse con posiciones de honor.
Tras estos tres grandes dominadores del esprint mundial se sitúan varios velocistas que afrontan un año crucial para saber hasta dónde podrán llegar. El argentino Juan José Haedo, de Saxo Bank, tendrá esta temporada vía libre para disputar Milán-San Remo y Tour de Francia con las mayores aspiraciones posibles; su largo esprint provoca que no le vayan bien las llegadas excesivamente controladas. Algo similar sucede con Yauheni Hutarovich, ganador de etapa en la Vuelta a quien la no inclusión de su FDJ en el World Tour podría perjudicar. Quick Step, por su parte, presenta junto al ya casi ex esprinter Tom Boonen a tres buenas balas: dos cuyo potencial real en la élite está por ver tras unos años grises (Gerald Ciolek y Geert Steegmans) y una cuya madurez debe confirmarse esta campaña, Francesco Chicchi. Por su parte, Sky presenta una nómina completa de esprinters poco ganadores que bien podría encabezarse con Greg Henderson; mientras, el Leopard de los hermanos Schleck confiará en que Daniele Bennati y Wouter Weylandt se acomoden por fin en el alto nivel.
2011 será, probablemente, el último año en la primera plana de un buen puñado de velocistas veteranos como Robbie McEwen, quien encontró acomodo en RadioShack tras el fiasco de Pegasus; Alessandro Petacchi, cuyo maillot verde en el pasado Tour podría ser su “canto del cisne”; y Óscar Freire, que esta temporada compartirá galones como velocista de Rabobank con Matti Breschel, Theo Bos y Michael Matthews.
Como Matthews, hay muchos otros elementos interesantes en el capítulo de esprinters de futuro. En Katusha, por ejemplo, han dejado ir a McEwen y Napolitano (ahora en Acqua e Sapone) y apostado fuerte este año por el jovencísimo Denis Galimzyanov, ex pistard cuya tremenda punta de velocidad se ve desmerecida con una falta de consistencia apreciable. Para corregir sus defectos tendrá un profesor de lujo como Mario Cipollini, que estará junto a él como Erik Zabel está en HTC para instruir a John Degenkolb (plata en el pasado Mundial sub23) y Leigh Howard. Otras dos escuadras presentan una nómina de esprinters jóvenes de impresión: Sky, con Davide Apollonio y Ben Swift en plena progresión, y Liquigas con Fabio Sabatini, Jacopo Guranieri y dos rapidísimos pistard: Elia Viviani y Davide Cimolai. Tres máquinas de ganar en categorías inferiores, Marko Kump (Geox), Adam Blythe (Omega Pharma) y Giacomo Nizzolo (Leopard), bien podría dar esta campaña sus primeros destellos en la élite.
Para el final quedan los velocistas españoles. En Movistar relucen Fran Ventoso, quien vuelve a la élite y promete buenos resultados gracias a sus inmensas condiciones físicas, y un José Joaquín Rojas de quien ya hablamos largo y tendido hace unos días. Koldo Fernández de Larrea, por su parte, llega este año a la treintena y deberá confirmar de una vez las buenas sensaciones que desprendía su potente esprint en el pasado; al final de la pasada campaña, de hecho, parecía encontrarse en el buen camino cuando una brutal caída en la París-Bourges cortó de cuajo su tendencia ascendente. Un joven que podría hacer saltar la banca es Juan José Lobato, el nuevo Óscar Freire que da el salto a profesionales con Andalucía – Caja Granada. Caso aparte son Diego Milán y Joaquín Sobrino, que afrontarán este año con Caja Rural su regreso al profesionalismo tras un año donde apenas tomaron la salida en carreras sueltas.
El panorama de la velocidad se presenta este año repleto de alicientes. El duelo entre tres esprinters de estilos diferentes como son Cavendish, Greipel y Farrar pondrá salsa a las ‘volatas’ ProTour esta temporada, con multitud de aspirantes a su alrededor dispuestos a superar a esta terna de superclases. El primer duelo, la primera cita donde comenzaremos a ver la puesta en práctica de toda esta teoría, tendrá lugar esta madrugada con el inicio del Tour Down Under. ¡El curso ciclista 2011 abre el telón!

Quieren traerse un Mundial a España

Hace ya unos días que la comitiva española llegó a Geelong para participar en los prácticamente mal denominados Mundiales de Melbourne. Capitaneada por José Luis de Santos en la parte deportiva, con una representación institucional más amplia de lo habitual para defender a capa y espada la candidatura de la ciudad berciana de Ponferrada para optar a la organización de los Mundiales de 2013 y con el siempre eficaz jefe de prensa de la RFEC Luis Román Mendoza para contar sus peripecias. El objetivo: traerse al menos un Mundial a España.
La primera gran opción, esperanza e ilusión, era que los encargados de la candidatura de Ponferrada 2013 fueran quienes consiguieran el primer Mundial para la delegación española esta madrugada, mañana en Australia. Parecían ir bien colocados: los rivales de Florencia, Génova y Hooglede-Gits no tenían demasiado postín ni especial difusión. Además, Ponferrada 2013 había tenido mucho apoyo del Gobierno y la Junta de Castilla y León, aunque no tanto de los medios.
Una vez en Australia, las opciones de la candidatura española comenzaron a bajar enteros. La rumorología, bastante certera en estos casos, señalaba a Florencia como ciudad elegida en el cónclave de trece altos cargos de la UCI que decidiría dónde se desarrollarían los fastos de 2013. Y, efectivamente, este mediodía se confirmó la noticia. La UCI le ha concedido a Italia su cuarto Mundial en quince años; el quinto si contamos Mendrisio, ciudad suiza pero prácticamente italiana. Se dice que la solvencia organizativa de los italianos es admirable… Así pues, Ponferrada deberá esperar un año más para culminar su sueño de organizar un Mundial, dificultado sin duda por no ser una capital de provincia.
Féminas y sub23: opciones remotas
Una vez eliminados los bercianos, a España sólo le queda la opción deportiva para traerse un Mundial; los mejor colocados para ello son, sin duda, los hombres de categoría élite. Entre las chicas, las opciones son mínimas. Rosa Bravo, Ana Belén García y Belén López están por desgracia lejos de las Pooley, Vos o Ardnt; de hecho en la crono de hoy, ganada precisamente por Pooley, Bravo (31ª) y López (33ª) han completado sendas actuaciones anónimas.
En cuanto a los jóvenes, la distancia con la élite existe pero es algo menor. Jesús Herrada, Juan José Lobato, Higinio Fernández y Mikel Landa ya demostraron durante la temporada en general y en el Tour del Porvenir en particular capacidad de codearse con los mejores. En la prueba en ruta, Lobato es una interesantísima baza para el esprint mientras sus compañeros pueden buscar el triunfo mediante fugas. En la CRI, disputada esta mañana, Herrada ha cuajado una notable performance al ser octavo a sólo 1’18” del campeón, el irresistible Taylor Phinney.
Freire, a por su cuarto Mundial
Son los mayores quienes más posibilidades tienen de campeonar en Geelong. José Luis de Santos ha tenido buen criterio para realizar la lista, primando para la prueba en ruta la formación de un equipo sólido y entregado al cántabro Óscar Freire antes que la selección plagada de posibles ganadores que tuvo España en otras ocasiones. Para la contrarreloj ha habido más problemas. Hubo muchas dudas, con Rubén Plaza y Luis León renunciando a tomar parte en ella; pero finalmente se han saldado, como casi todo este año en la selección y en contraste con lo que sucedió en Mendrisio, sin malos rollos. Representarán a España Iván Gutiérrez y Luis León Sánchez, quienes tienen un recorrido adaptado a sus características pero una competencia brutal encabezada por Cancellara, Porte, Martin y Larsson.
En la ruta hay, de inicio, un grupo de seis ciclistas que ejercerán de gregarios y tendrán a Freire como líder, a Gárate como ‘capitano’ y a Samuel como hombre libre. Imanol Erviti, Luis León Sánchez, Rubén Plaza, Carlos Barredo, Haimar Zubeldia y Fran Ventoso llegan a la cita mundialista en un estado de forma óptimo; la mayoría han completado la Vuelta, mientras Zubeldia se ha preparado en las pruebas ProTour canadienses y Ventoso ha hecho lo propio en las semiclásicas italianas y francesas. Todos tienen avales de sobra y se centrarán en proteger a Freire y controlar una carrera que se prevé movida, muy influenciada por el viento. Para ello tendrán la compañía o la animadversión de otras selecciones potentes como Italia (Pozzato, Visconti), Australia (Goss, Evans) o Bélgica (Gilbert), que cuentan también con líderes definidos y quizá opten por dinamitar la prueba para eliminar a esprinters puros como el americano Farrar, el alemán Greipel o el británico Cavendish.
Los puntales de la selección, Gárate, Samuel y Freire, tienen ya sus funciones bien definidas. El hecho de que no habrá pinganillos en la prueba en ruta dota a Juanma Gárate de una importancia especial en los esquemas de la selección: al ser el más veterano del grupo, tomará galones y ejercerá de ‘capitano’; o, lo que es lo mismo, de director fáctico. Él tomará las decisiones y mandará tirar o parar a sus compañeros en función de las necesidades de Freire. Samuel Sánchez, por su parte, podrá jugar sus bazas y no estará atado a las necesidades del cántabro…
El cántabró. Óscar Freire. La mejor baza de todas, el mejor esprinter que ha tenido España en años, con un talento especial para los Mundiales. Ya lleva tres: desde Verona 2004 está empatado con Rik Van Steenbergen, Alfredo Binda y Eddy Merckx en esa plusmarca sólo al alcance de los dioses de este deporte. Su objetivo, de aquí a su retirada, será romperla y colocarse como líder en solitario de ese ránking de ensueño con cuatro impresionantes entorchados. Este año tiene una ocasión de oro con un recorrido que le viene como anillo al dedo y una selección volcada en jugar su baza. El domingo, alrededor de las nueve de la mañana, tras una madrugada donde los aficionados españoles lucharemos a brazo partido con Morfeo, sabremos si Freire consigue traerse ese anhelado Mundial a España.