¿Cuál será el papel de los "regresos"?

12 de Mayo, Arueda.com

Dos de las grandes figuras de este Giro son, sin duda alguna, Ivan Basso y Lance Armstrong. Ambos han vuelto este 2009 al máximo nivel competitivo, del que estuvieron apartados por motivos diferentes, y han centrado su temporada en conseguir la victoria en la ‘corsa rosa’.


Lance Armstrong se enroló en Astaná para volver de su retiro, consumado en julio de 2005 después de ganar la impresionante cifra de siete Tour de Francia consecutivos. Debutó en el Tour Down Under, para tomar la salida después en California, San Remo, Castilla-León y la pachanga del Tour de Gila. En todas estas carreras el tejano ha demostrado haber perdido bastante del nivel que poseía antes de su retirada en 2005. Si bien aún demuestra combatividad y orgullo personal, se le ve bastante “corto” en las subidas y falto de chispa a la hora de rodar en cabeza de pelotón. Siempre comparando, claro está, con el Armstrong de hace cuatro años; sus prestaciones serían muy buenas de darse en las piernas de cualquier ciclista de nivel medio.

Sus dos principales piedras de toque esta temporada se han saldado con un anónimo 125º puesto en Milán – San Remo, donde se descolgó en la Cipressa, y un 7º lugar aderezado con bastante presencia en carrera en la Vuelta a California. No son señales positivas si el objetivo es llevarse la ‘maglia rosa’. El desaliento es aún mayor si se tiene en cuenta su caída en la primera etapa de la Vuelta a Castilla-León. Una fractura de clavícula a mes y medio del cénit de tu estado de forma que podría echar a perder la preparación de cualquiera. Sin embargo, Lance Armstrong está hecho de otra pasta y así lo demostró en el semiprofesional Tour de Gila y en los primeros compases de este Giro.

Las dudas sobre la competitividad de Armstrong, por otra parte, quizá no estén al final sino al principio. En los porqué de su vuelta. En si se ha montado en la bicicleta para correr o para repopularizarse y proseguir su labora en la lucha contra el cáncer. También en si a las autoridades les ha agradado el ‘comeback’ (como lo llaman los angloparlantes) por la mediatización subsiguiente o si por el contrario les ha molestado y por ello le fríen a controles antidopaje. Se da a entender que a los grandes jefes no deseaban su regreso. Y se percibe que la vuelta al profesionalismo no tiene objetivo competitivo para Armstrong…

… Al contrario que para Ivan Basso. El corredor italiano comparte con el tejano la molestia provocada a algunas instancias del ciclismo por su regreso a la alta competición, este sí con la vista puesta en lo deportivo, en demostrar que todos sus éxitos anteriores a 2006 no tienen por qué estar bajo sospecha de dopaje. Que fueron fruto de su tremenda clase.

Para ello firmó en abril del año pasado, cuando le quedaban aún cinco meses para cumplir su sanción de veinticuatro, con Liquigas, posiblemente el mejor equipo italiano de la actualidad. Para ello han puesto a su disposición una alineación de gregarios contrastados, de la cual se ha quedado fuera incluso un velocista de campanillas como Bennati por no estar dispuesto a sacrificarse por Basso. Para ello, también, lleva dos años y medio preparándose el varesino…

Y es que Ivan Basso lleva con la mente puesta en este Giro de Italia, Giro del Centenario, desde el mismo día que le sancionaron. Constante, estajanovista, ha recorrido cada jornada 200 kilómetros y dado periódicamente cumplida información de ello a través de la Gazzeta dello Sport. Se ha mantenido en forma. No en vano, en su primera carrera tras la sanción (Copa Japón, Octubre de 2008) fue tercero ante lo más granado del pelotón italiano.

Ya en 2009 ha mostrado un buen golpe de pedal en la Vuelta a San Luis (mes de Enero en Argentina, fue quinto) y en Tirreno – Adriático, una cita de alto nivel donde consiguió un excelente quinto lugar. Su última demostración de fuerza ha sido el Giro del Trentino, cuya general se adjudicó después de ser protagonista en casi todas las etapas.

No caben dudas: Basso llega casi en la mejor forma física posible al Giro. Armstrong… no tanto. El transalpino seguramente luche hasta el final por el ‘rosa’, y parte con muchas opciones de salir victorioso; el americano, tal vez, se dedique más al espectáculo y la intimidación para dejar a su coequipier Levi Leipheimer en una posición inmejorable como tapado.

De cualquier modo, la respuesta a este interrogante y los otros dos planteados hace unos días ya se está dando. Comenzó el Giro, el Giro del Centenario; y promete grandes emociones. No como nunca, sino como siempre.

¿Por qué va Fuji – Servetto al Giro? ¿Cuál será su papel?

Segunda entrega del «tres preguntas…»
8 de Mayo, Arueda.com

En principio, su exclusión parecía lógica y consensuada por las tres Grandes Vueltas: el escándalo formado por Saunier Duval, antiguo nombre de la estructura, en el Tour de Francia con los positivos de Riccardo Ricco’ y Leonardo Piepoli, precedidos ambos de exhibiciones casi supersónicas, eran suficiente motivo para la marginación sistemática por parte de los limpísimos grandes organizadores.


Sin embargo, vino el problema cuando Fuji – Servetto reclamó su legítimo derecho a participar en el Giro apelando a su condición de Pro Tour y presentando un recurso ante el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo). Y la salvación no llegó porque Fuji tuviera razón, que la tenía, y no hubiera base jurídica para la exclusión; sino según fuentes cercanas al equipo por los débiles argumentos de RCS para defender su postura. Antes de que el Tribunal llegara a fallar, el Giro pactó con Fuji: yo te dejo participar, tú me traes a tus mejores ciclistas.

Y así será. Sólo hay un ‘pero’: no todos llegarán a la salida de Venecia en el estado de forma adecuado. Algunos llegarán cortos y tendrán que echar mano del pundonor en espera de que la competición les dé el punto necesario: es el caso de Jesús Del Nero, el desafortunado Ángel ‘Litu’ Gómez, Alberto Fernández de la Puebla ó Héctor González. El sorprendente ex biker noruego Frederik Kessiakoff tal vez llegue algo pasado de forma después de una temporada que inició en febrero y, desde el principio, con un gran rendimiento; posiblemente se vaya deshinchando con el paso de los días.

Pero no todo son sombras. También hay luces, y no sólo puestas en la expectativa del paso de los días y las fugas. El joven Eros Capecchi y el experto Iker Camaño llegan en buen momento y pueden ser los líderes del equipo para figurar entre los primeros de la general; el sprinter Davide Viganó puede competir fácilmente en unas llegadas masivas algo deslucidas en cuanto a nombres. Y también está un Ricardo Serrano al cual los quebrados kilómetros finales de algunas etapas pueden venir como anillo al dedo…

¿Debe Xacobeo acudir al Giro en perjuicio de Ceramica Flaminia?

Primera parte de «Tres preguntas sobre el Giro»
8 de Mayo, Arueda.com

Desde el año pasado lleva el equipo de Álvaro Pino invitado a la ‘corsa rosa’; la lista de equipos ha estado configurándose durante meses, Xacobeo ha sido un fijo en ella siempre. Fue en marzo cuando RCS, empresa organizadora de la carrera, anunció los participantes más o menos definitivos: 21 escuadras entre las cuales había catorce Pro Tour legítimos, un Pro Tour ‘de facto’ Cervélo, dos profesionales extranjeros (Barloworld y Xacobeo) y cuatro profesionales de base italiana (ISD, Acqua e Sapone, LPR y Diquigiovanni). Quedaban tres equipos de Segunda italianos sin invitar (Navigare, Amica Chips – Knauf y Ceramica Flaminia), y quedaba también una puerta abierta para la participación de uno de ellos, dado que aún quedaba una plaza vacante para completar el máximo de 22 escuadras que fija la UCI.

Sin embargo, la puerta se cerró. Y con ello se abrió la polémica. El Pro Tour español Fuji – Servetto fue quien llenó la vacante, consiguieron ser absueltos por RCS de los pecados de dopaje cometidos en el seno del equipo el pasado año. El hueco no iba a ser para ningún italiano, y esto indignó a unos transalpinos que se pusieron a clamar por la invitación de Ceramica Flaminia, de los excluidos el más potente deportivamente.

Y, en realidad, por nivel deberían estar en el Giro 2009. Pueden aspirar a un top-10 en la general de la mano del polivalente ex Liberty Giampaolo Caruso; en las ‘volatas’ tienen a un Enrico Rossi en progresión que con su descaro les daría bastante presencia. Y el resto del equipo… variado y con posibilidad de éxito en fugas: el veterano escalador Massimiliano Gentili, el jovencísimo rodador Maurizio Biondo o el campeón de Italia Filippo Simeoni, que ha renunciado a su maillot de campeón nacional como acto de protesta por la no invitación del equipo… Mimbres suficientes para aspirar a alguna victoria parcial.

Xacobeo, por el contrario, ofrece menos a nivel competitivo después del varapalo que ha supuesto el accidente doméstico que deja fuera del ‘nueve’ al escalador Ezequiel Mosquera. David García Dapena queda así como cabeza visible del equipo, secundado por Gustavo César Veloso de cara a la general. Sin embargo, el mejor terreno para que los gallegos se dejen ver será el de las fugas, donde cuentan con los talentos rusos Eduard Vorganov y Vladimir Isachev, el combativo vasco Iban Mayoz y el jovencísimo superclase madrileño Marcos García.

A priori, Flaminia parece un equipo más apropiado para el Giro. Tiene mejor plantilla, al menos para lo que a esta carrera respecta y, encima, es italiano. Pero es de suponer que el empeño de RCS que llevó a contar a la empresa a invitar a los hombres de Álvaro Pino (tener una escuadra netamente española en el Giro) persiste, y eso sí que es una garantía por muchas quejas que haya.

Nota a posteriori. Qué chusco David García Dapena, que afirma en Cyclingnews que quiere una victoria en el Giro para dedicársela a Simeoni. Genio y figura.

Españoles en rosa (II)

Un repaso a los últimos españoles que pelearon por el Giro
Hace unos días dejábamos este reportaje con Quique Gutiérrez, ángel caído tras hacer el Giro de su vida en 2006. Ahora, seguiremos el repaso de españoles que han luchado por la ‘maglia rosa’ con el último que ha conseguido colarse en dos ocasiones en el podio: Abraham Olano.


Abraham fue uno de los vueltómanos españoles que sufrió el síndrome post-Indurain que buscaba desesperadamente un heredero para el navarro. Seguramente el que más. Aquellos inolvidables Mundiales de Duitama’95, donde fue segundo tras el navarro en contrarreloj y vencedor en la prueba en línea precisamente por delante de él, relacionaron para siempre al guipuzcoano con el extraterrestre villavés. También sus enormes condiciones como rodador y su aceptable rendimiento en montaña ayudaron a ello. Cuando Indurain se retiró en 1996, el tándem director de Banesto le fichó del equipo Mapei – CLAS, donde había desarrollado hasta entonces su carrera, para sustituir al gran ídolo navarro. Fue una sombra muy alargada para él, una responsabilidad, un ‘deber ser’ que quizá le impidió llegar más alto.

Precisamente su último año en Mapei fue una de las ocasiones en las que casi logró emularlo. Giro’96: poca contrarreloj y mucha, mucha montaña, en una ‘corsa rosa’ que salió de Atenas el 18 de mayo. Una ‘corsa rosa’ en la que Olano hizo gala de sus grandes cualidades contra el reloj en la única ocasión de que dispuso (no ganó, le superó Evgeny Berzin, pero infligió unos valiosos minutos a sus rivales), y las aunó a una gran fortaleza en montaña que le llevó incluso a atacar en el Passo Pordoi, al más puro estilo Indurain. La diferencia con el omnipresente navarro fue que, hasta entonces, éste no había demostrado ser humano; no había fallado casi nunca, aún menos de manera estrepitosa. Si acaso, en el Giro’94 que le birló precisamente Evgeny Berzin, enrolado en las filas de aquel monstruoso Gewiss. Miguelón demostraría ser humano precisamente ese verano; pero en ese momento aún no lo había hecho, y eso marcaba su diferencia con Olano. La humanidad. La misma que puso la zancadilla a Olano en la penúltima etapa de aquel Giro’96, vistiendo la ‘maglia rosa’ y sucumbiendo ante Tonkov y Gotti camino de Aprica. Cayó hasta el tercer cajón del podio.

Ese mismo año fue segundo en la contrarreloj de los Juegos Olímpicos, de nuevo detrás de Indurain. En 1998 llegó el amargo culmen de su carrera, tras la cuarta posición del Tour’97: Abraham se hizo con la Vuelta a España, vestido con los colores de Banesto. Consiguió lo que Indurain jamás hizo, se impuso en la gran ronda nacional. Pero cometió el error de vencer por delante de dos ciclistas que caían mejor, eran más románticos. Por un lado, el sacrificado oscense Fernando Escartín. Por el otro, y sobre todo, el mejor escalador español de los últimos tiempos, más impulsivo y menos calculador que el guipuzcoano: José María ‘Chaba’ Jiménez. Eso no cayó bien, Olano no cayó bien. Había tenido la debilidad de cometer el delito de cerrar el paso a un héroe. Presión mediática durante toda la Vuelta, el equipo hizo poco por solucionarlo. Al año siguiente, Abraham fichó por la ONCE. Ganó la guerra el genio.

Al Chaba solamente se le puede definir como genio y figura. Fue capaz de poner a todo un país en contra del proyecto de ídolo por el que, a priori, iban a beber los vientos. Escalador puro, de raza, pasional. El ciclismo era su vida; el Giro, con sus empinadas montañas, parecía ideal para él. Sin embargo, no fue así: solamente participó dos veces, siendo su mejor resultado la segunda posición en el Gran Sesso d’Italia’99 tras un ciclista con el que comparte forma de ciclismo, de vida y de tragedia: Marco Pantani.

Cinco años pasaron hasta que Olano volvió al Giro. Fue en 2001, cuando arrojó la toalla con la victoria en el Tour y llegaron Beloki e Igor Galdeano a hacerle la competencia en el puesto de líder para las grandes vueltas. Así, Abraham se plantó en la salida de Pescara con intención de llevarse la ‘maglia rosa’ en una edición que resultaría a la postre histórica para el ciclismo español.

Abraham contó con un tren de rodadores y un lugarteniente de lujo como José Azevedo a su servicio. Estuvo siempre en la pomada, beneficiándose de escándalos extradeportivos (expulsión de Belli por agredir a un espectador, la dantesca noche de registros en San Remo que tuvo como resultado la anulación de una dura etapa de montaña y la expulsión de Dario Frigo) y metiéndose, por méritos propios, en el segundo lugar del podio. Pero, mientras Olano brillaba por última vez en una gran vuelta antes de retirarse y Pablo ‘Pencas’ Lastras se hacía con su primer triunfo de prestigio en Gorizia…

… se abría paso un escalador, también guipuzcoano, con cara de niño y enrolado en el equipo Banesto. Unai Osa. Fue su explosión, con 26 años y tras superar múltiples problemas físicos que más adelante siguieron condicionado su carrera. Se marcó unos Dolomitas sensacionales, fue segundo en una etapa ganada por el antiguo escarabajo de Kelme Carlos Contreras. Le perjudicó la suspensión derivada de la redada de San Remo, ya que estaba fuerte y dispuesto a atacar en la etapa afectada. Fue tercero en el podio de Milán; parecía el inicio de una carrera rutilante. Sin embargo, la estrella de Unai se apagó con el agua de los problemas físicos. Volvió a la gran ronda italiana en años siguientes; su rendimiento, aunque aceptable, no fue el mismo.

Esta fue una edición histórica del Giro de Italia para España. Se igualaron dos récord que databan de los 70: Olano consiguió un segundo podio en la ‘corsa rosa’, único ciclista español que lo ha conseguido junto a Francisco Galdós, ciclista más conocido fuera de España que dentro. Por delante de ellos estará siempre Miguel Indurain, tres veces en el podio y dos victorias. Por otro lado, se consiguió acumular dos ciclistas en el podio final, algo que solo se consiguió en 1972 con el ‘Tarangu’ Fuente (2º) y Francisco Galdós (3º). Históricos registros que algún año se igualarán; posiblemente no este, pero más adelante…

Demasiado limitados, demasiado jóvenes

Sobre el papel de los equipos españoles en el Giro de Italia
Hoy las portadas de los periódicos españoles, generalistas y deportivos (también digitales), aparecen copadas por el enorme papel de Alberto Contador y su excelente, asombrosa, victoria en el Giro de Italia. Viene un alud mediático que quizá devuelva al ciclismo sus tiempos de «deporte de masas». Feo término, a la vez muy descriptivo: «deporte de masas».

En los medios especializados, mejor dicho en blogs y foros, empiezan a surgir los primeros análisis pormenorizados, equipo por equipo. Por lo pronto, hay dos muy buenos: Dani en Esquemas Ciclistas y Gimondi en Parlamento Ciclista.

A grandes rasgos los dos coinciden en lo mismo. En el análisis de los equipos españoles, también: bien Euskaltel (para lo que llevaban), regular Caisse d’Épargne, mal Saunier Duval (excepto Ricco’). Pero, ¿realmente lo hizo regular Caisse d’Épargne? ¿Tan bien Euskaltel? ¿Llevaba Saunier Duval un buen equipo?

Empecemos por el final. El equipo que llevaba Saunier Duval era muy justito, carente de experiencia en unos casos y de talento en otros. Su líder, Riccardo Ricco’, dio la talla en el plano individual; con un poco más de equipo podría haber aspirado a ganar el Giro de Italia. Y es que su principal lugarteniente, Leonardo Piepoli, sufrió una caída que nos impidió ver hasta donde podría haber llegado, ya fuera ayudando a Ricco’ ó buscando sus propias opciones. Y el resto…

El resto de corredores de Saunier Duval no conformaban un equipo con las suficientes garantías como para luchar por la maglia rosa. Incluso Contador, con Colom e Ilgynski (más puntuales ayudas de Leipheimer y Klöden, además de un trabajo oscuro en el llano que no sabría muy bien a quién adjudicar), tuvo mejor [y mayor] ayuda por parte de sus compañeros. No dieron para más; baste ver que el siguiente ciclista de Saunier Duval fue David Cañada, 58º y a casi dos horas. [[[El aragonés no es el prototipo de gregario sacrificado; al contrario, es un ciclista ganador que se anula cuando lo que se le pide es trabajo. No es por aptitud, sino por algún condicionante que no comprendo]]] [Texto dudoso-falso]

Los otros dos españoles del equipo Saunier para este Giro de Italia eran Iker Camaño (75º) y José Alberto Benítez (106º). Camaño es un ciclista completo, lo sabemos; con el paso del tiempo, ha ido perdiendo brillo para ganar en regularidad y convertirse en un gregario decente. Sin embarog, no parece haber estado a la altura en este Giro. De Benítez no se puede decir nada malo: lleva en forma desde el principio de año, debutaba en el Giro sin tener una experiencia extensa en grandes vueltas… y, además, no es un ciclista con unas hechuras que permitan exigirle resultados en grandes vueltas. Su terreno son las pequeñas vueltas, en especial las de carácter menor; con 26 años, aún en progresión, puede aspirar a la victoria de pruebas como París – Niza.

Completaban el equipo el letón Raivis Belohvocksis (eliminado por Fuera de Control en Plan de Corones, buen gregario aunque incapaz en la montaña), el unidimensional Luciano Pagliarini (sólo sirve para sprintar) y dos jóvenes italianos, Eros Capecchi y Ermano Capelli. Bastante hizo el primero con completar la ‘corsa rosa’.

Pero, si hablamos de bloques pobres, la palma se la llevaría Euskaltel. Acabaron cuatro. De ellos, Alan Pérez fue el más destacado: entró en dos fugas que llegaron a meta y fue segundo en una etapa, superado por Matteo Priamo. Alan es (al menos lo ha sido en este Giro) un ejemplo de ciclista que cubre sus carencias con actitud, que se distingue del «montón malo» gracias a las ganas de sufrir. En menor medida, Josu Agirre hizo lo mismo: superó un via crucis, fue cuarto por la cola… pero al menos se dejó ver con una fuga en el llano. Markel Irízar no apareció (perdonable, ha estado cargado de competiciones desde principio de año) e Iván Velasco tuvo una decente prestación en la montaña que debe llevarle a plantearse si merece la pena sufrir en el pelotón para ser el 54º… o es preferible aprovechar sus cualidades, limitadas, en fugas. No pasará a la historia, pero al menos podrá afianzar su sitio entre los profesionales.

Respceto a los cinco que se retiraron, la mejor actuación la llevó a cabo Koldo Fernández de Larrea con varios puestos entre los diez primeros que confirman su progresión. «Debo consolidarme», me decía a principio de año; lo ha hecho. Dioni Galparsoro tuvo también la honra de mostrarse en las fugas. Aitor Galdós se retiró pronto, ignoro el motivo. Iñigo Landaluze, cuya inclusión en el ‘nueve’ sonaba a intento de darle categoría, directamente no estuvo. Por último, Lander Aperribai tuvo un rendimiento bajísimo que reafirma el interrogante de si quizá el nivel Pro Tour es excesivo para él. Convendría que tuviera un par de años en algún equipo continental, a un ritmo competitivo menor, para ver hasta dónde puede llegar y, entonces sí, incluirlo en un equipo de mayor rango.

Por último está Caisse d’Épargne, el mejor equipo de España… con licencia francesa. Terminaron sus nueve ciclistas, siendo sin duda alguna el mejor Joaquim Rodríguez: tres terceros puestos y unas excelentes sensaciones desde la primera etapa fueron su balance. Faltó constancia en momentos puntuales para asegurarse un mejor puesto en la general; pero el balance sólo puede ser satisfactorio. Los otros dos grandes líderes, José Rujano y Vladimir Karpets, sufrieron dos contratiempos: Karpets una caída que le dejó tocada la muñeca, Rujano su preocupante aureola de flor de un día. Esta vez ha mostrado más fortaleza psicológica que en precedentes; pero no es lo que podía ser. Conviene no olvidar que el líder era David Arroyo, quien salió del ‘nueve’ a última hora debido a una caída.

Luis Pasamontes tuvo un rendimiento más que decente, 36º en la general; Fran Pérez estuvo en algunas fugas; Pablo Lastras fue segundo en la etapa que se adjudicó Bertolini, y pudo ganar si no es por la caída de Baliani (Bertolini era superior a ambos, pero llevaba el primer puesto antes de la última curva y eso, en un sprint, es sinónimo de derrota); Joan Horrach, mallorquín que se ha profesionalizado con el tiempo, no apareció esta vez. El francés Mathieu Perget tampoco demostró esta vez por qué está en el Pro Tour. A sus 23 años, necesita urgentemente una revindicación. Poco que decir sobre el colombiano Marlon Pérez, inseparable de Rujano, que no hizo nada. Le falta nivel para el Pro Tour, no nos engañemos.

Repito la pregunta: ¿realmente lo hizo regular Caisse d’Épargne? ¿Tan bien Euskaltel? ¿Llevaba Saunier Duval un buen equipo?. Ahora les doy respuesta:
– No. Lo hizo bien, aunque faltó un líder sólido para la general y una victoria de etapa.
– Sí teniendo en cuenta el bloque que llevaban, falto de calidad. La aptitud se sustituyó por actitud, y eso les honra.
– No. Sin embargo, no podemos culpar a los jóvenes; quizá habría que mirar a la dirección deportiva, que erró al no contar con más ciclista válidos para grandes vueltas. La presencia de Alberto Fernández de la Puebla o Josep Jufré hubiera cambiado la cara al equipo

Españoles en rosa (I)

Un repaso a los últimos españoles que pelearon por el Giro
20 de Mayo, Arueda.com
La presencia de españoles en la lucha por la ‘maglia rosa’ ha sido tradicionalmente esporádica. La práctica coincidencia en el tiempo de Vuelta y Giro hasta 1994 (se corrían en abril y mayo, respectivamente, con una sola semana de diferencia entre ambas) hacía casi imposible la disputa con garantías de ambas carreras. El único ciclista español que ganó el Giro en ese tiempo (y hasta ahora) fue ése extraterrestre de Villava llamado Miguel Indurain; de hecho, lo hizo en dos ocasiones consecutivas: 1992 y 1993.


Sin embargo, si hay que hablar de hombres Giro españoles de de hace más de una década, brilla con luz propia un asturiano recordado y carismático en Italia que en su patria: José Manuel Fuente, alias ‘el Tarangu’. Ocho etapas, cuatro veces mejor escalador, dieciocho días visitó la ‘maglia rosa’ en total. Su mejor puesto en la general final de un Giro lo obtuvo en 1972, cuando fue segundo. Sin embargo, la combatividad de la que siempre hizo gala y su rivalidad deportiva con el superclase Eddy Merckx le valieron el cariño y el recuerdo del público italiano… aunque no tanto del español.

Una vez la Vuelta se separó en el calendario del Giro, los españoles quedaron sin excusas lógicas para no disputarlo. Más aún siendo que la gran ronda italiana es la que históricamente mejor se ha dado a los escaladores puros, raza predominante en España. También se prestaba a la épica, a la fuga, algo que también ha sido propicio para los españoles.

Fue precisamente el equipo combativo y escalador por excelencia, Kelme, quien más en serio se tomó siempre esta carrera; al principio fue un coto reservado para sus ciclistas colombianos, después un banco de pruebas para todos sus líderes antes de llegar al estrellato. Uno de los mejores escaladores españoles, si no el mejor, de los últimos tiempos como es Roberto Heras fue quinto en 1999, adjudicándose la etapa de Aprica; mientras, un imberbe Óscar Sevilla se resarcía de la retirada del año anterior y terminaba su primera grande, siendo 13º en la general. Al año siguiente fue 16º; después, no volvió.

Dos años antes, en 1997, Kelme había realizado una carrera memorable. Sin ningún gran líder, con un grupo de grandes gregarios en proceso de formación (Pipe Gómez, José Ángel Vidal, Marcos Serrano y Chechu Rubiera entre otros) y dos colombianos expertos como Chepe González y Hernán Buenahora, el equipo dirigido por Álvaro Pino consiguió logros insospechados: la clasificación por equipos, una etapa y la ‘maglia verde’ para Chepe González, otra etapa en Falzes para Chechu Rubiera y dos top ten a cargo del propio Rubiera (10º) y del gallego Marcos Serrano (8º). Fue la única representación española en la prueba (junto al madrileño Félix García Casas, 12º), y dejó el pabellón nacional muy alto.

Rubiera fue, sin duda, un enamorado de la gran ronda italiana. Tras ese espectacular debut de 1997, disputó la ‘corsa rosa’ los tres años siguientes sobreponiéndose a la alergia al polen que sufría y, de hecho, sufre. En 1998, mientras Edo consumaba su segunda ‘volata vincente’ (la primera, dos años antes) y Dani Clavero hacía un magnífico quinto puesto, Rubiera fue “tan sólo” 13º, mostrando una mayor regularidad y consiguiendo un inusitado cuarto puesto en la llegada de Milán. Al año siguiente se vio obligado a retirarse a las primeras de cambio. En 2000, su último año en Kelme antes de pasar a engrosar las filas del equipo de Lance Armstrong, consiguió una preciosa victoria en Selva di Val Gardena luchando mano a mano con Simoni y, además, un octavo lugar en la general; la mejor y la última actuación de Chechu Rubiera en el Giro de Italia.

Solamente un liderato consiguió Kelme en toda su historia en el Giro de Italia. Fue efímero, también sufrido. Todo sucedió cuando, camino de Prato, una fuga abrió hueco. Era una jornada de media montaña; el pelotón se fraccionó, no había un dominador claro ni velocistas de relumbrón. Un valenciano por aquel entonces imberbe, corpulento, con una tremenda potencia en las piernas y una versatilidad que hacía imposible determinar el techo de su carrera, iba en ella; si todos llegaban juntos, sería líder. La providencia quiso meterse en su camino; pinchó a muy poco de meta. También viajaba en la fuga un belga hijo de leyenda, Axel Merckx, al cual le bastaba con veinte segundos de ventaja más la bonificación para convertirse en ‘maglia rosa’ por delante del valenciano; llevaba un compañero, tiraron a muerte para eliminarle. Pero es que el valenciano también llevaba un compañero, colombiano, José Javier Castelblanco; éste le devolvió al grupo, dándole un liderato efímero (un solo día) y a la vez un nombre en el pelotón internacional: Quique Gutiérrez.

No volvió a participar hasta seis años después, cuando hizo su aparición con el maillot de Phonak. Se metió entre los primeros en el prólogo y se aupó a la segunda posición de la general en la octava etapa. No se bajó de ella hasta el final de la carrera, fue quien mejor aguantó los envites de un Ivan Basso sensacional. La Operación Puerto estalló seis días antes del final de la ‘corsa rosa’; su triunfo (no hace falta ganar para triunfar) quedó ensombrecido por la sospecha para siempre. Después de él se le marginó, se le apartó de la alta competición; tras un año gris en LPR, donde tuvo un buen rendimiento en las semiclásicas de final de temporada, su nombre fue asociado este invierno al modesto equipo continental húngaro Katay. Finalmente, no se concretó nada y se retiró en el más absoluto anonimato.

Ricco’, venenoso y letal

Etapa de incertidumbres y espectacular llegada en Tivoli
Crónica no publicada por corta… y penca
Polémico por definición, ciclista por profesión y estrella por excelencia. Esa podría ser la radiografía en pocas palabras de Riccardo Ricco’, ganador hoy de la octava etapa del Giro de Italia con final en Tivoli por delante de sus compatriotas Paolo Bettini y Davide Rebellin.


La carrera siguió un guión típico, convencional: fuga de salida con cinco hombres poco peligrosos para la general como fueron los italianos Daniele Nardello (Diquigiovani), Alessandro Spiazaletti (LPR), Fortunato Baliani (CSF), el francés Mathieu Perget (Caisse d’Épargne) y el australiano Adam Hansen (High Road). Este último fue el que más resistió en cabeza: no se resignó a ser cazado a algo menos de diez para meta, atacó y fue cazado siete kilómetros después.

El australiano era rebasado por Tiziano dall’Antonia, rodador de CSF – Navigare que decidió probar su suerte desde el pie de la pequeña subida donde estaba situada la meta. Pero la noticia estaba en otra parte. Danilo Di Luca aparecía en los últimos lugares del pelotón, rodeado de compañeros de LPR. Aparentemente, esto se debía a un problema mecánico. Y en el Giro no hay compasión: de inmediato, los ciclistas de Astaná (equipo del gran líder español, Alberto Contador) marcaron un ritmo infernal. Cuando estos se apartaron, fue el italiano Leonardo Piepoli, convertido desde que está en Saunier Duval en un formidable gregario, quien pasó a liderar el grupo en favor de su líder Riccardo Ricco’… y en contra de Di Luca, aparentemente desarbolado…

Fue en ese momento cuando, desde atrás, saltando desde el puesto cuarenta del pelotón, Danilo Di Luca apareció para reventar cualquier esquema que se pudiera haber establecido. Los grandes clasicómanos, los Rebellin, Bettini… Ricco’… se soldaron a su rueda, que era empujada por una pedalada furiosa. Tan furiosa como efímera: Di Luca acusaba el esfuerzo y no podía aguatar más.

‘Il Cobra’, como es apodado Riccardo Ricco’, mordió en el momento preciso. En los últimos metros estuvo a punto de ser rebasado por Paolo Bettini, deseoso de demostrar que no está ni mucho menos acabado. Mientras tanto, en la que ahora mismo es la anecdótica lucha por la ‘maglia rosa’ provisional, Giovanni Visconti (Quick Step) mantuvo la preciada prenda e incluso aumentó la ventaja sobre su gran rival, el alemán de Gerolsteiner Mathias Russ, quien llegó descolgado del pelotón.

Italia vs Resto del Mundo en el Giro

¿Seguirá la hegemonía italiana o habrá sucesor para Pavel Tonkov?
11 de Mayo, Arueda.com
En el terrible recorrido de esta edición del Giro de Italia lucharán por la victoria 198 ciclistas (197 tras el positivo de Richeze, de CSF-Navigare) pertenecientes a 22 equipos. En esta ocasión no parece tan claro el favoritismo de los italianos para la victoria final, tan aplastante en la últimas ediciones (el último extranjero ganador fue el ruso Pavel Tonkov en 1996).


En esta ocasión, los no italianos llegan encabezados por un alemán que tenía en el punto de mira esta carrera a pesar de no saber si iba a correrla: Andreas Klöden. Y es que el de Astaná llega en un buen momento de forma tras su victoria en Romandía. A su lado contará con dos gregarios de lujo que no parecen llegar lo suficientemente bien para optar a la victoria final: el americano Levi Leipheimer y el ídolo español Alberto Contador, que recientemente se ha descartado para la lucha por la ‘maglia rosa’; aún y a pesar de esto, no sería descabellado pensar en un puesto entre los diez primeros y al menos un triunfo de etapa.

El ruso de Rabobank Denis Menchov aspira también a suceder a su compatriota Pavel Tonkov como ganador extranjero del Giro. A priori, asistía como preparación para el Tour: sin embargo, la gran condición física demostrada en Romandía le apunta como gran favorito a la victoria final. Caisse d’Épargne lleva también como líder a un ruso, del cual hablamos recientemente: Vladimir Karpets.

De Latinoamérica llegan tres ciclistas con posibilidades de hacerlo bien en algunas etapas de montaña y, en algún caso, incluso en la general: el venezolano José Rujano (Caisse d’Épargne), el colombiano Mauricio Soler (Barloworld), el mexicano Julio Alberto Pérez Cuapio (CSF-Navigare)… y un aspirante a sorpresa como es el escalador colombiano de Serramenti-Diquigiovani José Serpa, que ha realizado una adecuada aproximación al Giro y podría hacer saltar la banca en alguna etapa y también optar a la ‘maglia verde’ si no se ve excesivamente supeditado a su líder Simoni.

La armada italiana se basa en tres puntales de tres generaciones diferentes: el veterano Gilberto Simoni (Serramenti), el maduro Danilo Di Luca (LPR) y el joven Riccardo Ricco (Saunier Duval). Simoni, un ciclista ya en declive pero con clase y ese puntito extra dado por la experiencia, llega con una forma física aceptable a pesar de no haberse dejado ver en exceso. Ya saboreó las mieles del triunfo en dos ocasiones, ha estado cerca de hacerlo varias más… y podría volver a hacerlo ahora.

Por su parte, Danilo Di Luca llega enrabietado tras los múltiples problemas del asunto ‘Oil for Drugs’, que le han sacado del Pro Tour y de la campaña de clásicas de primavera. Está absolutamente centrado en el Giro y aspira a hacerse con la ‘maglia rosa’ por segunda vez tras su triunfo del año pasado. Llega en una forma física ideal (ganó el Giro del Trentino), las trampas del recorrido en la primera semana no le son para nada hostiles. Es el favorito número uno.

Riccardo Ricco’, ‘El Cobra’, es el último de la terna de grandes favoritos italianos. Y el más imprevisible. Ha tenido una campaña de primavera desastrosa, problemas extradeportivos y físicos… Toda una incógnita. Su sexto lugar en el Giro el año pasado y su evidente margen de progresión, sin embargo, le señalan como favorito.

Un coetáno de Ricco’, Vincenzo Nibali (Liquigas) se presenta como principal alternativa a todos estos nombres… y como potencial sorpresa, ya que hay quien lo sitúa en el podio. A su lado tendrá al curtido Franco Pellizotti, que siguen en busca de ese “puntito extra” que le permita estar con los mejores. CSF-Navigare presenta a otra posible sorpresa, Domenico Pozzovivo, y a un hombre que busca revindicación como es Emanuele Sella. Tres veteranos que ya han brillado en el Giro son también candidatos a destacar: Leonardo Piepoli (Saunier Duval), Marzio Brusheghin (Lampre) y Paolo Savoldelli (LPR).

En el plano de los sprinters, hay múltiples nombres y ningún dominador claro ante la falta de Alessandro Petacchi. Robbie Mc Ewen (Silence-Lotto), Erik Zabel (Milram) y, sobre todo, Daniele Benatti (Liquigas) son los llamados a poseer la supremacía de las volatas; Paolo Bettini estará siempre ahí gracias a la dureza implícita en los finales de cada jornada.

El australiano Graeme Brown (Rabobank), el británico Mark Cavendish (High Road) y el alemán Robert Förster (Gerolsteiner) son alternativas. Se presentan otros nombres destacados como Ilgynski y Bazayev (Astaná), Pagliarini (Saunier Duval), Loddo (Tinkoff) y Hondo (Diquigiovani). También hay un español con serias opciones de estrenar su casillero en vueltas por etapas, el vasco Koldo Fernández de Larrea (Euskaltel). Los sprints, eso parece claro, serán una lotería y un espectáculo ante la falta de un equipo que lleve el mando y la locura de todos los finales de etapa.

El recorrido del Giro en pocas palabras

10 de Mayo, Arueda.com
Llegó el Giro de Italia, primera vuelta de tres semanas del calendario y segunda en el escalafón de las Grandes tras el Tour de Francia, indiscutible rey de estas carreras. Mientras al Tour le acompañan la historia y la popularidad internacional, al Giro le caracterizan su dureza y la épica inherente a ésta. También la frescura con que los ciclistas llegan a la salida, sita en esta ocasión en la ciudad siciliana de Palermo. No solo la frescura, sino también la mentalización: para los vueltómanos italianos es la carrera más grande, y para los extranjeros la más bonita. La garra y la cerebralidad de los ciclistas italianos se manifiesta en cada ocasión, los extranjeros se ven obligado a correr a la contra dado que gracias a un recorrido con gran profusión de trampas hay muchas ocasiones. Épica, dureza y garra: el Giro de Italia.

El recorrido es, como siempre, traicionero y bello. Como casi siempre, se va desde el sur hasta el norte; el pistoletazo de salida se dará esta tarde en Palermo con una contrarreloj por equipos de 24 kilómetros. Al día siguiente, en Agrigento, final muy duro apto para la sorpresa. Esa misma descripción es aplicable a las siguientes seis etapas: todas presentan al menos una colina de consideración cerca de meta, con excepción de aquellas cuya meta pica hacia arriba. Terreno abonado para el espectáculo, en especial en la séptima etapa de Pesconstanzo: tres puertos en los últimos setenta kilómetros, con el duro Pietransieri (9’2 kilómetros al 6’5 %)… y, como colofón, un repecho traicionero ya en las calles de la ciudad. Insuperable.

La novena etapa será la primera absolutamente rendida a los sprinters, y la décima la primera contrarreloj individual de las tres que hay en la carrera. Cuarenta kilómetros duros para los favoritos del Giro de Italia, en su mayoría escaladores que encontrarán de verdad su terreno a partir de entonces. Día de descanso y, tras una etapa traidora en Cesena donde los favoritos perjudicados por la crono podrían saldar cuentas y dos de transición para sprinters, llega la montaña con el final en alto de Alpe di Pampeago, precedido del largo Manghem. Sin margen para el descanso, durísima 15ª etapa con Pordoi de salida, San Pellegrino, Giau… y la Marmolada (ó Passo Fedaia) como último y definitivo escollo. El tríptico se cierra con la cronoescalada a Plan de Corones, tras la cual llegará el oasis del segundo día de descanso.

La última semana empezará con dos etapas para fugas bidón en Locarno y Varese. Después llega el segundo tríptico decisivo: empieza con una jornada relativamente light, o mejor dicho: todo lo light que puede ser un final en alto en la Presolana ó Monte Pora. Sigue con la penúltima etapa de la carrera, con Gavia y Mortirolo de por medio para que los escaladores se jueguen sus opciones de lejos. Por último, la catarsis del Giro llega con una contrarreloj de treinta kilómetros en Milán que terminará de decidir las cosas.

Astaná correrá el Giro de Italia… ¡con Contador!

4 de Mayo, Arueda.com
El portavoz del equipo Astaná Philippe Maertens anunció ayer en el canal de televisión belga Sporza que la escuadra kazaja estará en el Giro de Italia 2008, cuyo pistoletazo de salida será el próxima día 10 de Mayo en la ciudad siciliana de Palermo. La única condición impuesta para ello al equipo de Johan Bruyneel es la presencia de sus tres mejores ciclistas: Andreas Klöden, Levi Leipheimer… y Alberto Contador.


El director de RCS (empresa organizadora del Giro de Italia) Angelo Zomegnan ha explicado por el contrario que la participación de Astaná no es aún definitiva (“a un 50%”) y que será decidida definitivamente mañana por la tarde, al término del Tour de Romandía que se disputa estos días en tierras suizas.

El modo en el cual se ha llegado a esta invitación de última hora es cuando menos rocambolesco. Tras el rechazo inicial por parte de RCS a que la escuadra dirigida por Bruyneel participará en la carrera, hace aproximadamente un mes la propia RCS se puso en contacto con la administración del equipo kazajo para proponerle tomar parte en su competición. Así, transmitieron a Astaná su deseo de que estuvieran en el Giro… siempre y cuando presentaran un ‘nueve’ de calidad, con sus tres grandes hombres. Un mes después de aceptadas las condiciones, concretamente el pasado viernes por la tarde, Johan Bruyneel recibió una llamada telefónica que confirmaba la presencia de su equipo en la salida de Palermo.

Los hombres que defenderá el maillot de Astaná serán los kazajos Assan Bazayev, Dmitry Murayev, Serguei Yakovlev y Maxim Ilginsky, el ruso Vladimir Gusev, los españoles Toni Colom y Alberto Contador, el estadounidense Levi Leipheimer y el alemán Andreas Klöden. Este último, que a principios de temporada ya tenía programada su participación en el Giro de Italia, ha mostrado ya su alegría por tomar parte en la ‘corsa rosa’, a la cual llegará en un gran estado de forma tras el magnífico Tour de Romandía que está realizando en estos días. Asimismo, el americano Leipheimer también parece encontrarse con una buena condición física: lleva compitiendo a buen nivel desde febrero, cuando se adjudicó la Vuelta a California; también tuvo buenas actuaciones en marzo, al ser cuarto en la Vuelta a Castilla y León… y hace una semana, en la Vuelta a Georgia, donde se clasificó en tercer lugar. En su contra está el hecho de que el perfil de la carrera es demasiado montañoso para sus características.

Más dudas ofrece la condición física en que llegará a la gran ronda italiana Contador. El madrileño está en un gran nivel desde febrero, cuando enrabietado tras la exclusión de su equipo del Tour de Francia protagonizó una escapada antológica sin premio en el Trofeo Sóller. Tras engrosar su palmarés con la Vuelta a Castilla y León y la prestigiosa Vuelta al País Vasco, iba a estar en principio casi dos meses sin competir, hasta la disputa de la Dauphiné Liberé. La participación en el Giro de Italia, obviamente, rompe por completo sus planes.

Habrá que esperar para ver si la precipitación de los hechos le permite alcanzar un estado de forma más o menos decente que le haga llegar a la salida de Palermo con la aspiración de al menos vencer una etapa… o quien sabe si incluso la general final.