Fabian Cancellara
Somatizaciones de un prólogo del Tour
La prueba de fuego de Quick Step

Responderán las piedras
El pavés es, para una parte significativa del mundo del ciclismo, el terreno más espectacular para el deporte de la bicicleta. Resulta un poco aventurado afirmar esto, aunque sí podríamos asegurar que se trata de la especialidad más emotiva. La tremenda instantánea del corredor que embarrado hasta las cejas cruza la línea de meta del velódromo de Roubaix al límite de la extenuación es indudablemente más emocionante que la ligereza transmitida por el escalador puro bailando sobre cuestas del diez por ciento o la perfecta frialdad del contrarrelojista que se acopla en su ‘cabra’ y despliega su potencia mientras ofrece la mínima resistencia al viento.

Evans culmina la temporada en Mendrisio
Conseguir la victoria ha sido un pequeño galimatías para Evans, como por otra parte también lo era para la quincena de corredores que llegaban con opciones de victoria a la última vuelta. No sólo se trataba de fuerza, que también, sino de una adecuada lectura táctica de una carrera que había quedado oscura e imprevisible, bajo el dominio de la superioridad numérica española (representada con cuatro corredores) y el inenarrable vigor de un Fabian Cancellara que inspiraba auténtico terror a los grandes favoritos como Damiano Cunego, Alejandro Valverde ó Philippe Gilbert. El mejor marcaje sobre Espartaco, sin embargo, lo realizó el asturiano Samuel Sánchez, el único capaz de mantenerle el pulso en los descensos.
Hasta este punto, el Mundial había seguido el guión típico de un Mundial. De inicio, una fuga de diez corredores que formaban parte de equipos menores, tales como Mehels (Letonia), Kvasina (Croacia) ó un Stangelj (Eslovenia) que fue capaz de mantenerse en cabeza hasta la penúltima vuelta. Sólo un ciclista se saltaba esta norma, el poderoso sprinter alemán André Greipel, que decidió quemar sus naves desde lejos ante la imposibilidad de lucir en la parte final por la dureza del recorrido.
A mitad de carrera se formó un corte peligroso que anunció el inicio de la batalla. Una veintena de corredores se situaban entre el pelotón, con Tom Boonen (Bélgica), Kim Kirchen (Luxemburgo) y el campeón del mundo saliente Alessandro Ballan (Italia) como hombres más destacadas. España iba bien representada, con Joaquín Rodríguez, Juanjo Cobo y Carlos Barredo aguardando dándole al equipo la presencia pertinente. Fue la Italia de Ballan quien más apostó por el corte, sacrificando a valiosos gregarios como Paolini, Scarponi y Visconti para la quimérica causa de que esa fuga fuera la buena. El seleccionador transalpino, Franco Ballerini, no jugó bien sus cartas en ningún momento a pesar de la ayuda prestada por Paolo Bettini en calidad de asesor.
Llegados a la penúltima vuelta, el corte de Ballan seguía caminando entre demarrajes varios. Italia había quemado ya sus naves, no había acuerdo y la fuga iba al pairo. Dos hombres destacaban entre los de cabeza: el esloveno Stangelj por su combatividad y el español Purito Rodríguez por su inmensa fuerza. Por detrás, el trabajo incomprensible de Bielorrusia era continuado por Juanma Gárate y Dani Moreno. Pero el remate llegaba en el paso por el primer repecho de los dos que componían el circuito, cuando el tremendo Cancellara dinamitaba la carrera demarrando sentado; a su rueda, todos los favoritos. Se neutralizaba así a los fugados, quedando un grupo de unas veinte unidades en cabeza.
El galimatías estaba planteado. Italia no lo supo aclarar y volvió entonces a jugar torpemente sus bazas. Ballerini contaba con cuatro hombres en cabeza además de su líder Cunego, y optó por hacerlos trabajar en cabeza. El resultado no pudo ser más desalentador: al final del segundo repecho Cunego ya se había quedado solo. Rodeado de enemigos que atacaban en falso, sin convicción, siempre con un corredor español a rueda y mirando a Cancellara para ver cuándo decidía acelerar. El suizo tomó la iniciativa en el descenso, pero Samuel Sánchez le siguió, secándolo y provocando que el intento quedara en agua de borrajas.
El siguiente ataque corrió a cargo de Vinokourov y sí tuvo éxito. El kazajo abrió hueco, llegó en cabeza al último paso por meta y por un momento pareció tener alguna opción de victoria. Pero todo se abortó cuando el ruso Alexandr Kolobnev, un corredor que se crece en las citas que se disputan por selecciones, demarró y le rebasó; Vinokourov claudicó, terminando 26º en meta. Un contraataque de Cancellara, verdadero juez de la carrera, capturaba a Kolobnev y seleccionaba el grupo de favoritos. Quedaban en cabeza nueve hombres: los mencionados Cancellara y Kolobnev, Cunego, Gilbert, Breschel, Evans y los españoles Sánchez, Valverde y Rodríguez.
El galimatías se complicaba para todos, España partía con ventaja para resolverlo. Sólo hacía falta clarividencia, conseguir un corte donde entraran uno de los dos hombres rápidos del combinado español, Valverde ó Sánchez. Pero no hubo lugar, porque el primer corte que se formó fue el bueno. En la bajada del primer repecho atacó una vez más Kolobnev, que se llevó a rueda a Joaquín Rodríguez y a Cadel Evans. El australiano, una vez llegados al segundo repecho, aprovechó un momento de dudas para marcharse. Hacia la victoria. Recorrió siete kilómetros triunfales hasta hacer su entrada en meta, mientras Kolobnev y Rodríguez perseguían. Mientras los favoritos esperaban que un nuevo arreón de Cancellara les llevara hasta la cabeza. Cuando este tuvo lugar, en el descenso y una vez más con la única compañía de Samuel Sánchez, era demasiado tarde.
Evans entró en meta sentado. Tranquilamente incrédulo, saludó un poco con el brazo derecho al público. Después besó su anillo de boda, que siempre lleva colgado al cuello cuando compite. Veintiocho segundos después, arribaban Kolobnev y Rodríguez, batiendo el primero al segundo y subiendo su cotización ambos gracias a sendas medallas de plata y bronce. A su estela, Samuel Sánchez llegaba cuarto tras remachar a un Cancellara que fue el más fuerte pero pagó ser la rueda más vigilada. El gran favorito, Alejandro Valverde, se clasificaba noveno, seguramente lamentando haber desperdiciado una ocasión casi irrepetible de llevarse el maillot arcoiris. Sólo hubiera hecho falta una mejor lectura táctica de la carrera…
Una vez más, España se marcha del Campeonato del Mundo lamentándose. A pesar de haber sido el combinado más fuerte, la toma de decisiones alejó el oro de las vitrinas nacionales. Para el aficionado al ciclismo, sin embargo, nada más lejano del lamento. El espectáculo vivido hoy ha sido excepcional, el colofón de una temporada ciclista bastante mejor que las anteriores. Para Evans, el Mundial de hoy ha sido la manera de resarcirse de las dudas y las críticas y conseguir el premio que su cambio de actitud en carrera merece.
"Podemos completar una Vuelta excelente"
Entrevista a Bjarne Riis
13 de Septiembre, Arueda.com
Riis es actualmente el propietario del equipo Saxo Bank, antiguo CSC, uno de los mejores equipos del mundo. De él dependen los destinos de corredores tan conocidos como Fabian Cancellara y los hermanos Frank y Andy Schleck. Ese es su poder teórico. El fáctico para formar parte de los grandes grupos de fuerza del ciclismo mundial es aún mayor. Tuvo la deferencia de atendernos el pasado sábado 12 en la salida de la Vuelta a España en el pueblo almeriense de Berja.

¿Cómo va la Vuelta para el Saxo Bank?
Bien. Tuvimos un inicio muy bueno con Fabian Cancellara, ganando el prólogo y la contrarreloj y vistiendo una semana el maillot oro. Hasta ahora, el balance es positivo.
Las expectativas del equipo para la general con Jakob Fulgsang, sin embargo, no han llegado a colmarse.
Realmente no, porque tuvo una mala caída en Bélgica y eso contrarrestó su buen momento de forma. Ahora mismo está recuperándose y esperamos que esté al cien por cien para la tercera semana.
Fulgsang es una de las grandes promesas del ciclismo internacional. ¿Cómo lo ves en el futuro?
Creo que es un chico fuerte, puede hacer cosas importantes en las grandes vueltas dentro de unos años.
¿Lo ves en el podio de una gran vuelta? ¿Incluso ganando?
Es muy pronto para decirlo. De cualquier manera, tiene un potencial enorme.
Siguiendo con ciclistas de tu equipo, ¿cómo va a llegar Cancellara a los Campeonatos del Mundo?
Bueno, hoy [por el sábado] es su último día en carrera y su preparación aquí ha sido satisfactoria. Ahora volverá a casa, se recuperará durante unos días y después hará entrenamientos específicos para la cita. Estará en plena forma en Mendrisio.
La gran decepción de la Vuelta para tu equipo ha sido, sin duda alguna, la actuación de los hermanos Schleck.
Andy estaba enfermo y cuando uno está enfermo debe parar; más teniendo un objetivo como el Mundial tan cerca. En cuanto a Frank, sabíamos el problema que arrastraba en la rodilla, podría haber continuado forzando pero preferimos que se retirara para pasar por el quirófano. De hecho, se operó el viernes.
Hablando de Andy Schleck, el semanario Meta2Mil publicó en su edición de esta semana que la noche antes de su retirada salió de fiesta…
¿Tú los crees?
No sé si creerlos. Meta2Mil no suele aventurarse con rumores polémicos, y cuando lo hace casi siempre lleva razón.
No los creas. No es cierto.
¿Por qué iba Meta2Mil a mentir acerca de Andy, sin ningún motivo concreto?
Esa es exactamente mi pregunta.
¿Cómo sería esta Vuelta perfecta para el Saxo Bank?
Creo que ganar una etapa en la última semana completaría una Vuelta excelente para nosotros, y para ello trabajaremos. Hemos tenido bastante presencia en esta carrera, para mí las cosas han ido bien.
¿Veremos a Matti Breschel prodigarse en los esprints de la última semana?
Sí, cada vez se está encontrando mejor y creo que le veremos luchar por la victoria en alguna que otra etapa.
¿Cuál es el balance de tu equipo esta temporada?
Creo que podemos estar contentos. Somos un equipo fuerte, hemos tenido buenos resultados. Hemos tenido mucha presencia en las clásicas, así como en el Tour e incluso en la Vuelta. Estuvimos bien desde el principio, somos un equipo que hace buenas actuaciones durante toda la temporada. El balance es, en definitiva, es muy bueno.
Saxo Bank es uno de los equipos más potentes del mundo. Una muestra fueron los Juegos Olímpicos, en cuya carrera en línea tres de los seis primeros fueron corredores del equipo. Te sentirías orgulloso aquel día…
Sí, sin duda. Siempre es un motivo de orgullo ver a tus chicos arriba.
Por último, de cara a 2010, ¿habrá algún refuerzo más aparte de los ya anunciados de Laurent Didier y Jonas Jörgensen?
Sí, tenemos un par de corredores con los que estamos hablando. Sin embargo, no es oficial aún y no se puede decir nada.
El nuevo La Vie Claire avasalla en la CRE
En la prueba de hoy, sin embargo, todo ha sido diferente. Los nueve hombres de Astaná han dado lo máximo de sí mismos, desmintiendo cualquier mal ambiente en el equipo. Grégory Rast y Dimitri Murayev se cortaron antes de la mitad de la carrera, sus compañeros son de un nivel mucho más alto que ellos, meros gregarios. El resto rodaron a una velocidad endiablada: Paulinho, Zubeldia, Popovoych, Leipheimer, Klöden. Contador. Y, sobre todos, Armstrong. El americano dio toda una exhibición. Sólo le faltó la guinda del maillot amarillo, que mantuvo por centésimas el poderoso suizo Fabian Cancellara.

Una CRE nunca vista en el Tour
El recorrido de la contrarreloj por equipos se las trajo. El propio Lance Armstrong lo avisó en su Twitter hace una semana: “olvidad todos vuestros pronósticos, esta CRE es totalmente diferente”. No pudo acertar más. Lejos de ser un trazado típico, con anchas carreteras llanas donde las mejores escuadras pudieran desplegar toda su potencia, la ruta estuvo sembrada de encerronas, repechos ratoneros, calzadas estrechas y, sobre todo, curvas peligrosas. Una en especial, a los pocos metros de salir, causó varios estragos: en ella se fueron al suelo Bingen Fernández (Cofidis), Allesandro Ballan (Lampre) y Denis Menchov (Rabobank), que perdió en meta otros 2’20” que le sitúan en la general con cuatro minutos de desventaja casi insalvables si hablamos de pelear por el amarillo.
Los primeros en salir fueron Caisse d’Épargne y Katusha, buenas escuadras con grandes rodadores que marcaron referencias muy válidas; no en vano, fueron séptimo y sexto al final. Tardaron mucho en batir sus tiempos; los pupilos de Eusebio Unzué en particular realizaron una CRE de más a menos que les valió ser los mejores en el primer punto intermedio de la prueba al final de la jornada.
Algunos favoritos, decepcionantes
Liquigas fue la primera en batir a Caisse y Katusha. Antes, todas las actuaciones habían sido decepcionantes: la ya comentada de Rabobank o la del Silence – Lotto de Evans, donde el australiano estuvo demasiado solo y nervioso perdiendo 2’36”, fueron paradigmáticas. La excepción a la regla de la decepción fue el Cervélo de Carlos Sastre, que perdió unos dignísimos 1’38” para acabar octavo en la CRE.
Después de que los italianos de Liquigas se pusieran los primeros (acabarían cuartos a 58”) llegó Euskaltel, otra sorpresa agradable. Cimentados en el voluntarioso Mikel Astarloza, los vascos marcaron un meritorio tiempo que les sirvió para acabar décimos a 2’10”. Tras ellos llegó un Garmin desatado que, con una táctica rudimentaria de ir a tope desde el principio, acusaron quedarse con los cinco hombres mínimos para la toma de tiempos del equipo demasiado pronto; aún así, batieron a Liquigas. Luego, sin embargo, se vieron derrotados por 18” ante el potentísimo Astaná y, tal vez, comprendieron que fue demasiado prematuro dejar atrás a Danny Pate sin haber recorrido ni siquiera diez kilómetros.
Todos los equipos contra el nuevo La Vie Claire
Quedaban tres, los tres máximos favoritos. Columbia acusó su portentosa etapa de ayer, donde cortaron al pelotón a voluntad, y cedió casi un minuto. Astaná marcó distancias de una manera excepcional. Saxo Bank, por su parte, echó mano de Cancellara. Se podría decir, sin exagerar, que la ‘locomotora de Berna’ hizo casi un tercio de la CRE encabezando a su equipo; gracias a ello mantuvo el maillot amarillo por escasas centésimas. También fue trabajo colectivo, sacrificio en favor de los hermanos Schleck y de él mismo.
Todo es poco para contrarrestar al mayor arsenal de talento ciclista desde los tiempos de La Vie Claire, aquel equipo que reuniera en su plantilla a Hinault, Lemond, Hampsten, Bauer, Rutimann y Barnard. Se podría decir, sin exagerar, que no le tiene nada que envidiar este Astaná de Armstrong, Contador, Klöden, Leipheimer, Popovych y Zubeldia. En 1985 y 1986, aquel legendario equipo firmó sendos dobletes en la general final del Tour. ¿Llegará este Astaná tan lejos, o se dividirá por el camino por la lucha de egos?
Bert Grabsch, crítico, contrarrelojistas
El titular de la crónica de Cyclingnews toma otra dimensión si observamos el calendario de Bert Grabsch. Da la sensación de que el alemán lleva todo el año intentado justificar su campeonato del mundo. Vuelta al Algarve, Vuelta a Murcia, Tirreno – Adriático, Critérium Internacional, Tres Días de la Panne, Cuatro Días de Dunkerke, Vuelta a Baviera, Dauphiné Liberé. Cinco meses de temporada, los cinco meses compitiendo, y siempre en el mismo de carrera salvo excepciones como Qatar, Mallorca y algunas clásicas: vueltas pequeñas con una contrarreloj individual programada. Hasta hoy no había ganado ninguna de esas ocho contrarrelojes, en todas había encontrado alguien mejor o en mejores condiciones ante el cual salir derrotado.
La situación, la verdad, es un poco desoladora si tenemos en cuenta que no hablamos de un ciclista que esté buscando su sitio, ni siquiera de un especialista cualquiera: se trata del campeón del mundo en la lucha contra el cronómetro. No es lógico que ocho corredores distintos le derroten en el terreno donde, teóricamente, es el mejor. Tampoco sería justo considerar el entorchado que se adjudicó el año pasado en Varese fue un mero golpe de suerte, más bien de falta de competencia real. Grabsch ha sido siempre un ciclista consistente, pesado, de los que desarrolla una potencia terrible en cada pedalada; por poner un ejemplo, ganó la famosa y denostada contrarreloj de Zaragoza de la Vuelta 2007. Pero poco más. Entonces…
Bert Grabsch es el campeón del mundo contrarreloj con el perfil más bajo de la historia. Desde que esta modalidad posee un campeonato del mundo propio y oficial (olvidamos el oficioso GP de las Naciones), Agrigento’94, todos los ganadores han sido ilustres vueltómanos o especialistas de relumbrón: Ullrich, Jalabert, Boardman, Indurain. Incluso Honchar o Botero. Sin embargo, desde 2002 la concurrencia, el nivel, fue bajando.
Ejemplo de ello son los tres títulos conquistados por Michael Rogers, el primero indirectamente heredado del positivo de David Millar. En ellos, sólo el de 2005 tiene un podio relativamente deslumbrante, con el australiano flanqueado por Iván Gutiérrez y Fabian Cancellara. Después, en 2006 y 2007 Fabian Cancellara se llevó el arcoiris sin demasiada oposición. El año pasado, ni la locomotora suiza tomó la salida y Grabsch se impuso al semidesconocido Svein Tuft y David Zabriskie. Tras ellos, buenos nombres como Leipheimer, Larsson ó el proyecto Tony Martin.
Sin embargo, queda un cierto regusto amargo. ¿No hay mejores contrarrelojistas? ¡No! No los hay. Al menos, no los hay interesados en participar en el campeonato del mundo de la especialidad. Aunque el pasado fuera año olímpico, lo de menos sería esperar que los mejores especialistas tomaran parte en la prueba. Otro cantar es que ahora mismo no haya demasiado especialistas de verdad, y ese es el objetivo de todo.
El mejor especialista de la actualidad es Bert Grabsch. Le discute el título Fabian Cancellara. El resto, los nombrados en este artículo penco o bien son de nivel más bajo (Rogers, Millar, Zabriskie, Larsson, Bodrogi, Iván Gutiérrez), o bien son un mero proyecto (Clement, Martin)… o bien son vueltómanos cuya virtud en cronos radica en la multilateralidad de su preparación (Leipheimer, Evans, ¿Contador?).
¿Se estarán perdiendo los contrarrelojistas puros?
Un par de ideas ó impresiones
Las Bielas de Flandes
El Tour de Flandes es un Monumento, y las cosas en Flandes son, cómo no, monumentales. Pero dentro de lo monumental, lógicamente, hay más monumental y menos monumental. La victoria de Stijn Devolver hoy ha sido, sin duda alguna, muy monumental. Monumentalísima
Pero entonces Peeters resbaló, o pareció resbalar. Mandó a Chavanel, el más desgastado de sus tres gallos, con Quinziato por delante. En el grupo, mientras tanto, parón. Tal vez los más de treinta kilómetros restantes hacían más conveniente tirar durante diez en bloque, gastando un poco de fuerzas para a cambio eliminar a un buen número de rivales que se organizaba por detrás. El peligro de ello era hacerle la carrera al superclase Pippo Pozzato. El peligro de mandar por delante a Chavanel era aún mayor: que se formara un pelotón, como efectivamente se formó, y que este tirara hasta neutralizarlo. Eso no sucedió por poco… La dirección técnica de Quick Step supo arreglar el problema a tiempo, puso la venda antes que la herida y lo hizo bien. Podríamos hablar de suerte; sin embargo, eso sería despreciar las capacidades de Peeters. O tal vez las de Devolder.
2. Preben Van Hecke es un ciclista de medianías que hoy ha vivido el momento más brillante de su carrera hasta el momento. Reclutado por la estructura Lotto desde 2004, cuando participó en aquel bizarro experimento de Relax-Bodysol que sólo podía salir mal, evolucionó en un principio como si de un corredor de grandes vueltas se tratase. Sin embargo, llegó un punto donde se vio que sus cualidades para la escalada eran más bien limitadas y en el llano no se desenvolvía del todo mal: un cazaetapas menor de libro. Lotto debió pensar que Van Hecke no valía y, tras un 2007 decepcionante donde no dio continuidad a la línea ascendente que le llevó a ganar la Schaal Seels en 2006, le despachó.
¿Su nuevo lugar de acogida? La estructura Vlaanderen, que con el patrocinio de Totsport sigue sirviendo y servirá como trampolín a los jóvenes flamencos desechados por Quick Step y Silence. Allí se le orientó a las clásicas, género predominante en Bélgica, y allí se ha ido reencontrando consigo mismo. Hoy, de hecho, se ha encontrado consigo mismo envuelto en la lucha de los gallos, con los veinte o treinta grandes. Ha concluido que, con su talento más bien limitado, no iba a llegar muy lejos si seguía con ellos; así que al menos, pensó, ataco y me dejo ver. Vaya si se dejó ver: tras él saltó Devolder, y entre los dos llegaron hasta la rueda de Quinziato y Chavanel, cuya escapada agonizaba ante los tirones del pelotón.
3. Después vino el descontrol. Corredores de tercera fila siguieron el ejemplo de Van Hecke y atacaron, Quick Step metía un hombre en cada corte porque tenía corredores de sobra para hacerlo, como jugueteando. Los favoritos, sin equipo para trabajar la gran mayoría, se miraban esperando a que un arreón de Pozzato seleccionara de nuevo y dejara un grupo de cinco dispuesto a la entente y a relevar a tope hasta llegar a cabeza, aún a costa de llevar a Boonen a rueda. Nada de esto sucedía, la ventaja crecía… El desastre para los favoritos que no fueran de Quick Step.
Al paso por el Kappelmuur demarró un Flecha que se había mostrado débil y con su movimiento confirmó la sensación, aunque con la combatividad mostrada compensó su falta de fuerza. Pozzato, Gilbert y Boonen pasaron en cabeza del grupo, pero no tenían convicción; Pippo debería haber tirado, tenía piernas para ello aunque luego afirmase lo contrario en meta. Por delante Devolder daba el estacazo mientras Van Hecke cedía y Quinziato y Chavanel se miraban y tiraban y se miraban de nuevo. El final fue el esperable: Devolder ganó con gran ventaja respecto del resto, que llegó en pelotón con cerca de un minuto perdido. Del resto excepto de Haussler, que se empeñó en mostrarse como futuro candidato al triunfo y esprintó desde lejos para hacerse con el segundo lugar del podio.
4. Nombres. Tom Boonen fue clave para el éxito táctico de Quick Step al actuar de secante de un Pippo Pozzato al cual le faltó sangre en las venas para haber podido aspirar a algo más. Boonen puede apuntarse dos Tour de Flandes extras en su palmarés, ya que en ambos triunfos de Devolder fue el más fuerte sobre la carretera y se sacrificó tácticamente para propiciar la victoria de su compañero.
Cervélo, por su parte, me sigue dando la misma sensación de caballos negros que antes. Todos son más o menos buenos, han llegado cuatro (si contamos al caído Hushovd) entre los treinta del pelotón principal. Sin embargo, ninguno acaba de ser un ‘top’ que sale en la primera línea de favoritos, aunque Haussler haya explotado y dentro de poco se convertirá en hombre a seguir.
Más nombres. Un «¿qué hacéis aquí?» para tres corredores cuya entrada con los favoritos hoy en Flandes sólo se puede calificar como sorpresa: Alexandre Pichot (Bouygues Telecom), Assan Bazayev (Astaná) y Paolo Longo Borghini (Barloworld). Casos como Hoogerland, De Waele, los hermanos Scheirlinkx o el regresado Leukemans son, dentro de lo que cabe, más normales.
Por último, Fabian Cancellara. Yo tenía curiosidad por saber hasta dónde llegaría. Respuesta: Koppenberg. Pero no por fuerzas, realmente no se le había visto tan mal como parecía llegar. Esta vez fue la mala suerte en forma de cadena rota quien le apartó de la competición. Parece que al bueno de Fabian le ha mirado un tuerto; su manera de tirar la bicicleta después de la avería confirma el nerviosismo y malestar derivado de todo ello. Sin embargo, todo acaba cayendo por su propio peso; Fabian es algo más que un grande, y tendrá la oportunidad de demostrarlo… en el Giro