La voluntad en el Mont Ventoux

La primera interpretación del encabezado es maliciosa. Valverde le dio la voluntad, la limosna, a Sylvester Szmyd, en el Mont Ventoux. Pero nada más lejos. El murciano hoy ha hecho un nuevo amigo, un amigo de calidad que puede venir muy bien en cualquier envite al cual tenga que hacer frente en los próximos tiempos. Regalarle la victoria al polaco Szmyd no sólo es estrenar el palmarés de un corredor de nivel, también es ganarse el favor de un equipo muy poderoso llamado Liquigas. Si corre el Tour de Francia (ojalá), tal vez Valverde se vea en la necesidad de recordarle esta quinta etapa de Dauphiné Liberé al ‘capitano’ de la escuadra verde. Y puede que le sirva para algo.

Hoy, Alejandro Valverde tomó la salida con voluntad de hacerse con el maillot amarillo. No podía hacerlo de cualquier manera, los casi dos minutos que le separaban del hasta ahora líder Cadel Evans hacían preciso un ataque lejano. Dado que la etapa era unipuerto, los quince kilómetros de Mont Ventoux se tenían que aprovechar de la mejor manera posible. Para ello, el murciano contó con un aliado inestimable: la debilidad del contrincante. El equipo Silence – Lotto, tanto en la montaña como en cualquier terreno que no sean las clásicas, es un gigante con pies de barro: un barco con patrón y sin marineros. Hay líderes, pero no gregarios.

Hoy Evans estaba prácticamente solo desde los compases iniciales de la subida. Eso, la soledad del defensor del liderato, se puede sobrellevar toda una carrera si tú estás fuerte y tienes cierta distancia respecto del resto (nos lo enseñó Menchov en el reciente Giro). Cuando tú no estás en tu mejor condición y el abanico de favoritos está más abierto, sólo puedes mantener tu posición durante unos kilómetros. Después, tienes dos opciones: esperar que te salve impericia máxima de tus rivales, o hacer un movimiento táctico arriesgado y seleccionar tú mismo el grupo para asustar. Evans optó por lo primero y la cosa salió mal: había demasiados rivales como para que todos fueran tontos.

El más listo fue Alejandro Valverde. El más listo y el más fuerte; de los otros candidatos de la general, Contador estaba visiblemente ralentizado, Gesink demasiado nervioso, Millar hacía suficiente con afianzar unas prestaciones desconocidas y llegar con el resto. El único que estuvo a su altura fue el polaco Sylvester Szmyd (1978, Bydgoszcz), uno de los mejores motores para la subida del mundo convertido en gregario por circunstancias psicológicas. No es ya que tal vez le falte esa gota de instinto para la victoria, el problema va un poco más allá: nervios. Voluntad que se convierte en ansiedad. Hoy ha declarado que estaba «a punto de vomitar» en el momento de llegar a meta por la posibilidad tan inmediata de conseguir la victoria. Cosas que pasan, quizá a partir de ahora el ciclista de Liquigas comience a atesorar un cierto palmarés individual.

Mientras Valverde y Szmyd avanzaban con paso firme hacia la cima del «monte pelado», por detrás hubo un número de entremés. Un carrusel de ataques de corredores de segunda fila mientras Evans tiraba y aflojaba, algo desquiciado a juzgar por la expresión de su cara, con Contador a su rueda. Gesink fue el que más seriamente atacó; no sería justo olvidar a Vincenzo Nibali. Tampoco a tantos otros que hacían un tanto mayor el ridículo táctico del australiano: Iván Basso, Jesús Hernández, Vladimir Efimkin…

Sin embargo, me gustaría quedarme con dos nombres de la etapa de hoy. El primero es el denostado Haimar Zubeldia, prototipo de corredor frío y con poco ‘feeling’ para el aficionado. Hoy ha atacado desde los primeros escarceos, se le ha visto con relativa fuerza pero no ha podido seguir a Valverde y Szmyd. Está cómodo como segundo espada de Astaná y eso se nota en actuaciones como las de Catalunya y la de hoy. Voluntad de hacerlo bien.

El otro nombre es el de Igor Antón. Ha sufrido toda la subida intentando coger la rueda de los mejores, nunca lo ha llegado a conseguir aunque sí ha tenido la suficiente voluntad como para lanzar un ataque que, a pesar de haber sido pírrico, le sirve para destacar aunque sea un poco. ‘Fuji’ se ha dejado ver. Este julio va al Tour, y seguramente no va a conseguir entrar entre los diez primeros (una plaza allí va a estar mucho más cara que, por ejemplo, el año pasado); pero, a buen seguro, entenderá pronto que debe atacar sin reservas para destacar. Eso será un premio para el aficionado y, a la larga, para él mismo.

En otro orden de cosas, me ha llamado particularmente la atención el último fichaje de Fuji – Servetto. Exótico, de nuevo, pero más lógico que el de, por ejemplo, Cameron Wurf. Se trata de un ciclista cuyo nombre me comenzó a sonar el año pasado, que esta temporada corría en el suspendido Amica Chips – Knauf: el croata Robert Kiserlovski. Escalador fino que no anda mal en el resto de terrenos, muy joven (23 años) y con muchísimo margen de progresión: su ex director le situaba en el podio del Giro del año que viene. No sé hasta dónde puede llegar, pero promete…

Bert Grabsch, crítico, contrarrelojistas

Hoy ha ganado la etapa del Dauphiné Liberé el ciclista del Team Columbia Bert Grabsch. El heredero directo de aquel mítico dúo de especialistas que terminara sus días en Gerolsteiner, Michael Rich y Uwe Peschel, «justifica su estatus de campeón del mundo» según Cyclingnews. Viendo los rivales, la verdad, yo no iría tan lejos: Cadel Evans es un vueltómano, David Millar un corredor de segunda fila desde su ‘affaire’ de dopaje, Frantisek Rabon y Stef Clement aún se encuentran en progresión como para considerarlos rivales directos para el portador del maillot arcoiris.

El titular de la crónica de Cyclingnews toma otra dimensión si observamos el calendario de Bert Grabsch. Da la sensación de que el alemán lleva todo el año intentado justificar su campeonato del mundo. Vuelta al Algarve, Vuelta a Murcia, Tirreno – Adriático, Critérium Internacional, Tres Días de la Panne, Cuatro Días de Dunkerke, Vuelta a Baviera, Dauphiné Liberé. Cinco meses de temporada, los cinco meses compitiendo, y siempre en el mismo de carrera salvo excepciones como Qatar, Mallorca y algunas clásicas: vueltas pequeñas con una contrarreloj individual programada. Hasta hoy no había ganado ninguna de esas ocho contrarrelojes, en todas había encontrado alguien mejor o en mejores condiciones ante el cual salir derrotado.

La situación, la verdad, es un poco desoladora si tenemos en cuenta que no hablamos de un ciclista que esté buscando su sitio, ni siquiera de un especialista cualquiera: se trata del campeón del mundo en la lucha contra el cronómetro. No es lógico que ocho corredores distintos le derroten en el terreno donde, teóricamente, es el mejor. Tampoco sería justo considerar el entorchado que se adjudicó el año pasado en Varese fue un mero golpe de suerte, más bien de falta de competencia real. Grabsch ha sido siempre un ciclista consistente, pesado, de los que desarrolla una potencia terrible en cada pedalada; por poner un ejemplo, ganó la famosa y denostada contrarreloj de Zaragoza de la Vuelta 2007. Pero poco más. Entonces…

Bert Grabsch es el campeón del mundo contrarreloj con el perfil más bajo de la historia. Desde que esta modalidad posee un campeonato del mundo propio y oficial (olvidamos el oficioso GP de las Naciones), Agrigento’94, todos los ganadores han sido ilustres vueltómanos o especialistas de relumbrón: Ullrich, Jalabert, Boardman, Indurain. Incluso Honchar o Botero. Sin embargo, desde 2002 la concurrencia, el nivel, fue bajando.

Ejemplo de ello son los tres títulos conquistados por Michael Rogers, el primero indirectamente heredado del positivo de David Millar. En ellos, sólo el de 2005 tiene un podio relativamente deslumbrante, con el australiano flanqueado por Iván Gutiérrez y Fabian Cancellara. Después, en 2006 y 2007 Fabian Cancellara se llevó el arcoiris sin demasiada oposición. El año pasado, ni la locomotora suiza tomó la salida y Grabsch se impuso al semidesconocido Svein Tuft y David Zabriskie. Tras ellos, buenos nombres como Leipheimer, Larsson ó el proyecto Tony Martin.

Sin embargo, queda un cierto regusto amargo. ¿No hay mejores contrarrelojistas? ¡No! No los hay. Al menos, no los hay interesados en participar en el campeonato del mundo de la especialidad. Aunque el pasado fuera año olímpico, lo de menos sería esperar que los mejores especialistas tomaran parte en la prueba. Otro cantar es que ahora mismo no haya demasiado especialistas de verdad, y ese es el objetivo de todo.

El mejor especialista de la actualidad es Bert Grabsch. Le discute el título Fabian Cancellara. El resto, los nombrados en este artículo penco o bien son de nivel más bajo (Rogers, Millar, Zabriskie, Larsson, Bodrogi, Iván Gutiérrez), o bien son un mero proyecto (Clement, Martin)… o bien son vueltómanos cuya virtud en cronos radica en la multilateralidad de su preparación (Leipheimer, Evans, ¿Contador?).

¿Se estarán perdiendo los contrarrelojistas puros?

"En quince días se sabrán los invitados a la Vuelta"

Entrevista a Javier Guillén
Arueda.com

Javier Guillén (1973, Madrid) es uno de los personajes más influyentes del ciclismo nacional. Secretario general de Unipublic, empresa organizadora de la Vuelta a España, desde 2005, la salida de Víctor Cordero en Diciembre del año pasado le dejo como Director General de la Vuelta a Ciclista a España. Aprovechando su paso por Berja para rubricar la salida de etapa de la Vuelta que tendrá lugar en la localidad almeriense este año, ha tenido la amabilidad de responder a unas preguntas para Arueda.com

¿Cuáles son las dificultades logísticas de llegar hasta el límite máximo de equipos marcado por la UCI?
Las dificultades logísticas radican en que, cuantos más equipos, más movimiento. Los problemas que generan son, básicamente, dos. El primero es el control de carrera: es más sencillo cuanto menos equipo haya, dado que en consecuencia habrá menos participantes. El segundo es un tema logístico muy importante: la Vuelta a España sobre todo quiere dar calidad, y uno de los puntos donde hay que darla es en los hoteles. Estos deben cumplir dos parámetros: uno es el estrellaje, hoteles de cuatro y cinco estrellas; y el otro es que sean hoteles próximos a las salidas y llegadas, para que una vez acabe la etapa el corredor no tenga que hacer, además de lo que ha hecho ya dando pedales, un traslado en autobús. Hay lugares donde hay déficit de hoteles y en los que, por lo tanto, cumplir ese patrón es difícil. Por eso, cuanto menos equipos, más fácil acoplarlos. Esas son las dificultades, esa es la margarita que nos queda por deshojar, si 20, 21 ó 22 equipos; y creo que en quince días tomaremos la decisión.

¿Cuántos equipos han pedido estar presentes en la Vuelta?
Han pedido invitación todos los Pro Tour, ellos tienen el derecho a venir y nosotros la obligación de aceptarles; y todos los profesionales han pedido participar en la Vuelta. Este año va a ser muy difícil determinar los participantes; nos gustaría que algún equipo Pro Tour renunciara a su plaza, pero no sólo no lo hacen sino que se nos acumulan las dificultades al haber otros profesionales que lo están haciendo realmente bien. También es verdad que prefiero estar en esta situación, que quieran venir muchos, a tener la contraria.

¿Cuáles son los atractivos de esta Vuelta para los equipos?
Es una Vuelta muy internacional. Salimos de Holanda, pasamos por Alemania, terminamos en Bélgica nuestro periplo europeo; luego vamos a Tarragona, donde vamos a ofreceremos una carrera muy diferente, porque tendremos una gran carga de montaña sin proponer Pirineos ni nuestra querida Asturias. Los elementos para que todos quieran venir son muchos, y ahí están los resultados. Nadie dice “no quiero ir”.

Durante este tiempo se ha especulado mucho en torno a la invitación del conjunto holandés Vacansoleil. ¿Se le va a invitar? ¿Dará el nivel si es en efecto invitado?
Vacansoleil, como Skil – Shimano, son dos equipos que están muy presentes en nuestros pensamientos. Es cierto que Rabobank tiene asegurada la participación en la Vuelta, pero eso no es óbice; hay que tener muy en cuenta el recorrido. Salimos de Holanda, y por tanto en nuestras quinielas está la posibilidad de incluirles. Pero también es cierto que, si yo fuera holandés, tampoco me haría muchas ilusiones; sólo las mismas que si fuera un equipo continental profesional español o uno italiano, que este año en el Giro han demostrado un altísimo nivel. Como, por ejemplo, el LPR de Danilo Di Luca. Yo, en este momento, en ese tema sólo puedo decir que se barajan todas las opciones y más adelante tomaremos la decisión. Estamos recibiendo “presiones cariñosas” por parte de Holanda para que incluyamos otro equipo holandés, pero sólo hay sitio para 22, hay muchos condicionantes…

¿Tendrán los tres continentales profesionales españoles [Andalucía-Cajasur, Murcia-AMPO y Xacobeo-Galicia] la oportunidad de participar en la Vuelta?
Los tres tienen la posibilidad de participar en la Vuelta, a mí me gustaría que participaran. Este es un año distinto, y a la crisis que ha podido sufrir el ciclismo debido al dopaje se ha añadido otra de carácter económico. Yo quiero que la Vuelta haga un poco de patria e intentemos tener a los profesionales continentales españoles en la carrera. No sé que pasará, aún estamos dándole vueltas; creo que hay muchas posibilidades de que estén los tres, pero de momento no me puedo manifestar con seguridad al respecto.

¿Qué supone la participación de Iván Basso en la Vuelta?
Es una magnífica noticia para la carrera. Iván Basso es un corredor que ya ha pagado por sus culpas, se ha arrepentido, reconoció que no lo hizo bien y creo que eso debe ser primado y no reprochado. Desde luego, la Vuelta a España está absolutamente encantada de que Iván Basso no sólo venga a la carrera, sino que venga con intención de ganarla.

El gancho mediático de Carlos Sastre ó Alberto Contador, ¿puede ser una buena referencia para reconstruir la imagen del ciclismo en España?
Yo creo que el gancho de todos aquellos que tienen triunfos a nivel mundial en el ciclismo (Sastre, Contador, Pereiro, Samuel Sánchez, Valverde…) sirven para revitalizar este deporte en nuestro país, no está nada mal. Además, si en los momentos difíciles son ellos los que rivalizan porque ganan, muchísimo mejor. Pero, sin duda, todo lo que sea que los españoles ganen, significa que el ciclismo español toma aire.

En los últimos tiempos, han sonado bastantes rumores sobre un nuevo equipo de gran calado en torno a Alberto Contador. ¿Crees que eso podría ser una gran noticia a nivel mediático? ¿Darle a la gente un equipo de referencia, del mismo modo que en el fútbol tienen a Real Madrid o F.C. Barcelona?
Pienso que Alberto Contador es el mejor ciclista del mundo, eso no lo duda en este momento nadie. Todo lo que sea que Contador esté cómodo en un equipo que le permita ganar y obtener los triunfos que su calidad merece es bueno para él. Yo evidentemente no puedo opinar acerca de en qué estructura debe desarrollar su carrera deportiva Alberto Contador, nadie mejor que él debe saberlo. Ha demostrado ser el mejor en la carretera, y tiene que serlo también en los despachos a la hora de decidir su futuro. Lo único que digo es que la decisión que él tome será la mejor y, por tanto, habrá que apoyarla.

El hecho de que Antena 3 posea la Vuelta y no la emita, ¿es un contrasentido?
No, para nada. La Vuelta a España está muy cómoda en TVE, nosotros queremos seguir en TVE y de hecho vamos a hacerlo. Siempre que testamos las opciones de mercado, todo el mundo asocia a la Vuelta con TVE y viceversa. No es una cuestión de marca, es una cuestión de que todo el mundo pueda ver la Vuelta en abierto, el mayor número de horas y en la mayor franja de territorios posible. Ojalá la Vuelta pueda estar por muchos años en TVE.

¿Son rentables los viajes internacionales de la Vuelta desde el punto de vista del márketing?
Sí, desde todos los puntos de vista son rentables. La Vuelta hay que reinventarla cada año, proponer un recorrido distinto y novedoso. No digo que vayamos a seguir la pauta de salir cada año desde el extranjero, no va a ser así. Pero, desde luego, es un elemento de frescura que no sólo agradece el mundillo ciclista sino también los espectadores, que pueden ver algo diferente. Es muy importante para nosotros que Holanda quiera acoger la Vuelta a España, y de la misma manera en la Vuelta nos sentimos orgullosos de ser reclamados por un país de la tradición de Holanda

El viejo sueño de Enrique Franco de llevar la carrera a las Islas Canarias o las Baleares, ¿es posible en este momento?
Con los medios que hay, hoy en día todo es posible. Sin embargo, la Vuelta sólo puede ir a donde se la solicita porque son muchos los medios necesarios. En el momento en que Canarias o Baleares se interesen por tener una salida oficial, la Vuelta planificará para algún año poder hacerlo posible.

Por otra parte, ¿han pasado ya los tiempos de mirar a Portugal para planificar la carrera?
A la hora de realizar recorridos, desde luego que no. Para mirar equipos, este año no es el adecuado debido a la desaparición de Benfica. Todos los equipos están en nuestra órbita, pero a día de hoy sería engañarse pensar que una escuadra portuguesa pueda venir a la Vuelta’09. Eso no quiere decir que en próximos años sí se pueda dar el caso. Portugal es un país hermano de España, lo es para todo y también lo es en lo tocante al ciclismo.

Por último, tres preguntas en torno a polémicas recurrentes en los últimos años. ¿Crees que prescindir del pinganillo sería una solución para contrarrestar la ausencia de espectáculo que a veces tiene lugar en las carreras?
El pinganillo hay que eliminarlo, sólo hay que dejarlo como elemento de seguridad.

La relación entre las tres Grandes Vueltas y la UCI, ¿es ahora mismo cordial?
Es cordial, teníamos una situación de incomunicación que ha pasado a ser de total comunicación. De hecho, el próximo miércoles 3 de Junio tendremos una reunión la UCI, la Asociación de Equipos y la Asociación de Organizadores para seguir planificando el futuro, en especial de cara al calendario, que es lo que más nos preocupa ahora mismo a todos los organizadores.

Por último, ¿qué es preferible? ¿Un deporte con espectáculo o un deporte limpio?
Un deporte, por ser deporte, siempre será espectáculo. Y el espectáculo, cuanto más deporte, más limpio será.

Cinco nombres-bielas mientras el Giro gira

Nos empeñamos en decepcionarnos con algo que es, tristemente, el pan de cada día. El ciclista no corre por sensaciones, no corre por espectáculo, no corre por gloria; corre por números. Es lo malo y lo bueno de un ciclismo tecnificado que nunca llegará a ser como la Fórmula 1 (¡Dios nos libre!), pero por otra parte sí va tendiendo a la linealidad. Cosas también de una generación casi perdida, de líderes de paja que pierden la perspectiva del potencial que puedan llevar en sus piernas por el mero hecho de que jamás han experimentado hasta dónde llega realmente. Lo he dicho un par de veces. Creo que es uno de los principales male de los males del ciclismo actual

Sin embargo, mientras todo esto sucede en el Giro, alrededor se suceden competiciones de menor calado. Algunas porque nunca han tenido esa relevancia (Lorena, Japón). Otras porque, triste realité, han caído en un saco de relativa mediocridad gracias a que su alrededor (y no hablo de políticos) no le prestan la menor atención y la ningunean sistemáticamente. El banquete del F.C. Barcelona está suponiendo el hambre de todos los que cohabitan con el club del crit valent, pregúntenle a los deportes de motor por citar un ejemplo. La Volta a Catalunya sufre este problema, epidémico, pero lo peor es que no es capaz de poner antivirales, de venderle a algún periódico la posibilidad de ser ‘diario oficial’. Tampoco son capaces de tener una web moderna. Ni de garantizarse retransmisiones. Como con la crisis, una circunstancia global está excusando la incapacidad de unos poderes locales.


Alejandro Valverde Ha sido el gran protagonista de la Volta a Catalunya. La figura mediática que a cualquier carrera le gustaría tener. El murciano es, tras Alberto Contador, el corredor español más popular del momento. Es un ‘killer’ que gusta, espectacular por su manera de ganar cuando se encuentra en forma y los últimos metros pican hacia arriba. En Catalunya ha mostrado (según las crónicas, que de las etapas prácticamente no hay ni fotos) un estado de forma excepcional: ganó al sprint en la Pobla de Lillet, podría haberse impuesto también en Pal si no hubiese tardado tanto en atacar. De cualquier manera, ha sumado una etapa y una general valiosas para engordar su palmarés y revindicarse ante las cazas de brujas que tanto le hostigan últimamente.

Sergio Pardilla El de Ciudad Real, seguramente, debería estar luchando en el Giro con los grandes y no donde ha estado. En la Vuelta a Japón, defendiendo sus colores de Carmiooro – A Style y haciéndose con la victoria con una superioridad incontestable a pesar de lo movidísima que ha sido la carrera. Hablamos de un ciclismo sin evolucionar que se encuentra ahora mismo en la época pre Merckx: etapas leoninas, diferencias de calidad y preparación abismales entre los mejores y los peores que se traducen en distancias salvajes del primero al último. Allí han ido A-Style y Knauf. Y se han encontrado con el australiano AIS, que se ha llevado cinco de los siete parciales con Leigh Howard y Jack Bobridge, y con los ciclistas orientales dispuestos a reventar la carrera en cada instante. Un verdadero espectáculo, un río revuelto donde ha pescado Sergio Pardilla otro triunfo que debería hacer reflexionar a todos los equipos profesionales españoles que le han dejado escapar.

Rubén Plaza Saltamos a Francia. Allí ha competido el valenciano de Liberty, que se llevó una etapa, la tercera, por delante del a la postre vencedor absoluto Matteo Carrara. Como Pardilla, cada triunfo suyo es un golpe en la frente, pong, para todos aquellos directores españoles que le han dejado escapar y obligado a batirse el cobre vestido del Liberty portugués en el calendario de los países vecinos. Es uno de los tres mejores rodadores del pelotón español, potente y decidido a la hora de demarrar. Se defiende aceptablemente en montaña. Dos victorias este año. Todo eso pesa menos que el estigma de la Operación Puerto, motivo suficiente para dejarle en la estacada. Como a Manuel Lloret. ¡País!

Romain Sicard Cambiamos de nacionalidad del corredor, aunque no del escenario. El vasco-francés de Orbea es la gran sorpresa de la temporada dentro del pelotón nacional. Sus resultados, a los 21 años, son propios de un gran ciclista; la manera de conseguirlos son propios de un superclase. La Subida al Naranco fue asombrosa, llevábamos años sin ver a un corredor ganar escapado desde el primer kilómetro en un grupo pequeño para rematar luego en solitario [Esta semana podemos leer en las crónicas que Julián Sánchez Pimienta (Conténtpolis) hizo algo parecido en la Volta a Catalunya]. Este sábado, en la Ronde de l’Isard, el triunfo llegó con un ataque desde la base en un puerto-Tour como Plateau de Beille. Sencillamente asombroso. Que tenga cuidado Euskaltel, porque quizá se lo quiera llevar algún equipo francés…

Jonathan Castroviejo …Pero aún les quedaría este. Vizcaíno, más rodador que Sicard pero menos escalador; el paso al Pro Tour asegurado para el año que viene. O quién sabe si a mitad de este año. Tiene proyección de auténtico referente desde juveniles, promete grandes cosas para el futuro. En el último mes está luciendo más que nunca, siempre en .2 francesas. En el Tour de Haut Anjou triunfó en una etapa y casi hace lo propio en la contrarreloj. En la Ronde de l’Isard se hizo con el prólogo y rayó a gran nivel en Plateau de Beille mientras su compañero Sicard se exhibía, lo cual le valió el segundo puesto de la general. Pinta para relevo de ‘Bing Gordon‘ Samuel Sánchez («cuando ganas los Juegos Olímpicos, no te dejan olvidarlo») como buque insignia de Euskaltel. Sin embargo, aún le quedan años de camino por andar y años de camino para que le pongan presión encima. Dejémoslo evolucionar tranquilo…

Los cortes de la Navaja de Occam

Arueda.com

La navaja de Occam es un instrumento empírico que sirve como base a cualquier razonamiento lógico. Lejos de ser un instrumento físico, es una máxima cuyo nombre radica en que corta de raíz cualquier divagación e hipótesis demasiado complicada. Establece la preponderancia de lo simple con el siguiente postulado: “La interpretación más sencilla es probablemente la correcta”.

En ciclismo no hay carrera más sencilla que la contrarreloj: un recorrido que cada participante completa individualmente con el objetivo de hacerlo en el menor tiempo posible. Determina la fortaleza física del corredor mucho mejor que la montaña, donde hay cierto componente mental; mucho mejor que el sprint, donde hay una parte importantísima de trabajo de equipo; mucho mejor que el terreno de las clásicas, donde la táctica juega un papel decisivo. Aquí todo es muy sencillo, es la lucha en igualdad total de condiciones, la navaja de Occam corta muy bien.

La crono de hoy parecía sacada de otro tiempo. Acumulaba una longitud de sesenta kilómetros, propia de cualquier carrera del género en cualquier gran vuelta, pero la sazonaba con dos puertos de montaña que proporcionaban una dureza descomunal. Para muestra, los 17 minutos y 50 segundos de retraso que ha acumulado en meta el último clasificado, Óscar Gatto (ISD), con respecto del ganador Denis Menchov.

El ruso de Rabobank ha sido, sin duda, el gran beneficiado de hoy. Inició el día a 1’20” de la ‘maglia rosa’ que llevaba Danilo Di Luca y lo acabó con ella puesta y 34” de renta. Menchov es un corredor fortísimo, dominador en las contrarrelojes y capaz de lo mejor (Alpe de Siusi) y lo peor en la montaña, a causa de una debilidad mental que le hace hundirse cuando ve alguien superior a él en la carretera. Eso le hizo no ganar el Tour del año pasado, donde también acusó un poco de mala suerte, si bien no le ha impedido ganar una Vuelta a España, la de 2007, en la que avasalló desde otra crono (Zaragoza) hasta el final.

Sin embargo, ahora Menchov se enfrentará a otro problema que no es de mentalidad a la hora de defender el liderato. Se trata del equipo. Rabobank ha traído una alineación más bien débil, sobre todo a la hora de subir, que tiene además el hándicap de haber perdido a su ‘capitano’ en ruta, Pedro Horrillo, debido a una caída. Sólo Laurens Ten Dam (19º en la general), Mauricio Ardila (48º) y Dimitri Kozontchuk (79º) si se encuentra en sus mejores días parecen capaces de resistir hasta el último puerto con el ruso. Los acontecimientos pueden sobrevenir, sobre todo, con un ataque lejano en una de las numerosas etapas de media y alta montaña que restan hasta la llegada en Roma.

Otro equipo donde la navaja de Occam ha metido su filo ha sido Liquigas. Su bicefalia corre el peligro de convertirse en dicotomía; desventajas de salir con dos líderes en el mismo ‘nueve’. Ivan Basso y Franco Pellizotti han convivido hasta ahora perjudicándose, no han dado pedaladas a favor del otro y sí en contra; por ejemplo, el corte de la décima etapa que costó veinte segundos de desventaja a Basso lo provocó el propio Pellizotti.

En la contrarreloj, Pellizotti ha demostrado estar un punto por encima de Basso. El hombre del cabello rizado lleva un minuto de ventaja respecto del varesino, quien sólo se mostró mejor que él en Alpe de Siusi y tiene además dos hándicap: impericia para atacar y poca costumbre de alta competición. En estas circunstancias, recortar tres minutos (su diferencia respecto del líder Menchov) se antoja muy complicado si se espera a combatir de tú a tú. Pellizotti, por tanto, parece en mejor disposición para aspirar a la maglia rosa. La solución para evitar un conflicto tal vez sea buscar ataques lejanos con Basso, hacer trabajar a Menchov y dejar el terreno abonado para que Pellizotti remate. Que ambos den pedaladas para sí mismos, pero que al menos no se perjudiquen…

Por otro lado, la decepción de la contrarreloj posiblemente haya sido Michael Rogers. El australiano, antiguo campeón del mundo contrarreloj, se ha visto superado por los rivales y el recorrido y ha perdido casi tres minutos en meta con Menchov. El corredor de Columbia muestra una falta de solidez casi alarmante y, aunque algunas apuestas le daban como candidato a la sorpresa, aún le falta ese punto de regularidad para situarse entre los mejores. Tampoco su compañero Thomas Lövkist (a cinco minutos) ha dejado mejores sensaciones; la navaja de Occam dice esta vez que la guerra de Columbia seguramente no sean las clasificaciones generales.

Todo lo contrario le sucede a Carlos Sastre. Y a Levi Leipheimer. Ninguno de los dos se ha mostrado exultante, ni muy entonado; se mantienen a la expectativa, pero aún así son quinto y segundo en la general, respectivamente. El abulense de Cervélo espera amparado en su condición de corredor de fondo, lo que propicia que sus etapas para marcar diferencias sean más las finales que las iniciales. El americano, por su parte, esperaba no tener rival en la contrarreloj, poder sacar tiempo a todos; ahora tiene un problema llamado Menchov. Y también una solución llamada Astaná, un equipo potentísimo con capacidad de sobra para armar verdaderos zafarranchos.

El último corte de la navaja de Occam, el primero cronológicamente de todos los reseñados, lo ha dado en Lance Armstrong. Después de dos semanas introducido en el fragor de la competición, el americano ya había tomado ritmo de competición y se encontraba ante la prueba de fuego de la disciplina que tantos éxitos le dio otrora. El resultado, 13º a 2’26”, no invita al optimismo de pensar en la recuperación del Armstrong de antes de la retirada; hay doce ciclistas por encima suya, antes no había ninguno. Sin embargo, sí deja bien a las claras que el tejano sigue teniendo un nivel más que decente. Y puede ser, por qué no, que le veamos dinamitar el Giro con su trabajo a favor de Levi Leipheimer…

El regreso de Gulliver

16 de Mayo, Arueda.com

Cuando Gulliver volvió a Inglaterra de la tierra de Houyhnhnm, encontró que nada era tal y como lo recordaba. Nada lo percibía igual. Su trabajo de médico, su mujer, sus hijos; eran elementos extraños que se le antojaban innobles después de tanto tiempo con los Houyhnhnms, caballos dulces con una perspectiva idealista de la vida. Caballos que habían esclavizado a los humanos, que ellos llamaban Yahoos, por ser violentos, desconsiderados, primitivos e incapaces de vivir en armonía. Incapaces, también, de sentir el amor; aunque todo esto no forma parte del tema que nos ocupa.

La cuestión es que, una vez regresado, Gulliver empezó a sentir asco por todo. No quería que nadie se acercara a él porque ya no veía humanos sino Yahoos. Desconfiaba de lo que había sido su familia, lo que había su entorno, en parte también porque percibía que muchos de ellos le miraban con recelo. Como preguntándose por qué volvía después de varios años perdido por el océano, sin dar señales de vida, de los que regresó contando alucinantes historias que más tarde servirían a los que las oían para hacerse un poderoso esquema mental que incluso les situara por encima de los demás.


Lance Armstrong volvió al ciclismo profesional en enero del año pasado y da la sensación de que no volvió como se fue. Lógica deportiva: después de no dar una sola pedalada en competición desde julio de 2005 (si exceptuamos sus triatlones), era absolutamente normal que le costara recuperar sus cualidades. Incluso que las hubiera perdido. Además, el considerable tren superior que tuvo que adquirir precisamente para el triatlón supone un lastre terrible a la hora de escalar cualquier puerto.
Por tanto, no debería ser noticia verlo a cola del pelotón. No debería ser noticia que perdiera tiempo.

Sin embargo, esperábamos que Gulliver volviera de Houyhnhnm y se pusiera a ejercer como médico. Lo esperaban, más bien, esos medios generalistas que no entienden por qué es positivo para las fuerzas de un ciclista ir a rueda, y si lo entienden es por compararlo con el rebufo de la Fórmula 1. Este rosario de segunditos que se ha ido dejando etapa a etapa, kilómetro a kilómetro, es sin embargo para el aficionado especialista pura lógica, ya que su confianza es que la fortaleza mental del texano le hará dejarse ver por orgullo aunque la fortuna deportiva siga (seguirá) dándole la espalda.

Tal vez el texano no la busque. Desde que anunciara su ‘comeback’ en septiembre de 2008 (desafortunada fecha que coincidió en plena lucha de su coequipier Alberto Contador por la Vuelta a España), se ha venido especulando con si la naturaleza de su regreso es deportiva o mediática. ¿Es el interés de Lance Armstrong engrandecer su leyenda? ¿Puede serlo más? Siete Tours consecutivos le colocan ya en los anales de la historia, sin necesidad de hacer nada más.

La posibilidad de un regreso deportivo es incluso una falta de respeto a actuales ciclistas profesionales. Lance habría presupuesto que podría ganarles aún después de tres años y medio parado. Gulliver se pasó de listo, los enanos intentarán aplastar al único gigante uniendo sus pequeños rencores, que diría Sabina. Los Yahoos que Gulliver veía en los humanos se unirían contra él, le tacharían de loco. Algunos le tacharon, de hecho. Pero no hizo falta ir más allá: Gulliver no estaba dispuesto a volver a ser médico, su reino… ya no era de este mundo.

Seguramente el regreso de Armstrong sea puramente mediático, y desde esa perspectiva debemos entenderlo. No quiere un reinado deportivo porque ya lo tuvo; sólo quiere contar sus historias, beneficiar a su Fundación Livestrong contra el cáncer. Y, mientras lo hace, otros podrían aprender de él. Podrían escuchar su historias de caballos que viven en armonía e intentar calcarlas. Podrían aprender de su ejemplo mediático, de cómo atraer todos los focos hacia ti mediante una personalidad atractiva, una historia personal bonita explotada sin llegar al hartazgo, la explotación de canales de comunicación hasta ahora indómitos en el ciclismo y casi la totalidad del deporte, como su famoso Twitter.

Pero no se hace, porque se prefiere señalar las vergüenzas deportivas de un Gulliver al que posiblemente le traen sin cuidado esas consideraciones. Por qué volverá después de tres años y medio sin estar aquí, dicen los enanos. Si ahora podemos ganarle, somos mejores médicos y mejores humanos porque nosotros sí sabemos como funciona esto ahora y a él le falta costumbre. Señalemos a Gulliver y hagámonos los sorprendidos por su debilidad sobre la bicicleta, a la par que nos relamemos heridas de cuando nos humillaba en tiempos pasados.

Y no recordemos cómo, con él sobre el escenario, los focos de la atención general nos iluminaban con fuerza. Cómo no va a tener Gulliver cierto asco a los Yahoos. Como no los va a mirar, incluso, por encima del hombro. Si resulta que es el que comprende todos los aspectos del juego mediático, igual que Gulliver comprendía al final del valiente libro de Jonathan Swift todos los sistemas políticos y la condición humana. Y nadie le escucha.

Lance Armstrong es un gran deportista, pero por encima de todo es un gran personaje. No queramos comprender su regreso como un asunto competitivo, igual que los regresos de Michael Jordan eran posiblemente un intento de relanzar la marca Air Jordan y no de ganar otro anillo más para la colección. Los corredores deben aprender de él; ahora la fuerza mediática es la que distingue a los grandes campeones y futuros leyendas de los grandes deportistas que no trascienden más allá.

Aprendamos de él, que es puro personaje. Que, por orgullo, igual nos regala alguna gesta sobre la bicicleta de aquí a final de año. Pero que, sobre todo, nos habrá regalado el retorno del ciclismo a la primera línea de atención, y una guía práctica de cómo mantenerlo en ella.

¿Cuál será el papel de los "regresos"?

12 de Mayo, Arueda.com

Dos de las grandes figuras de este Giro son, sin duda alguna, Ivan Basso y Lance Armstrong. Ambos han vuelto este 2009 al máximo nivel competitivo, del que estuvieron apartados por motivos diferentes, y han centrado su temporada en conseguir la victoria en la ‘corsa rosa’.


Lance Armstrong se enroló en Astaná para volver de su retiro, consumado en julio de 2005 después de ganar la impresionante cifra de siete Tour de Francia consecutivos. Debutó en el Tour Down Under, para tomar la salida después en California, San Remo, Castilla-León y la pachanga del Tour de Gila. En todas estas carreras el tejano ha demostrado haber perdido bastante del nivel que poseía antes de su retirada en 2005. Si bien aún demuestra combatividad y orgullo personal, se le ve bastante “corto” en las subidas y falto de chispa a la hora de rodar en cabeza de pelotón. Siempre comparando, claro está, con el Armstrong de hace cuatro años; sus prestaciones serían muy buenas de darse en las piernas de cualquier ciclista de nivel medio.

Sus dos principales piedras de toque esta temporada se han saldado con un anónimo 125º puesto en Milán – San Remo, donde se descolgó en la Cipressa, y un 7º lugar aderezado con bastante presencia en carrera en la Vuelta a California. No son señales positivas si el objetivo es llevarse la ‘maglia rosa’. El desaliento es aún mayor si se tiene en cuenta su caída en la primera etapa de la Vuelta a Castilla-León. Una fractura de clavícula a mes y medio del cénit de tu estado de forma que podría echar a perder la preparación de cualquiera. Sin embargo, Lance Armstrong está hecho de otra pasta y así lo demostró en el semiprofesional Tour de Gila y en los primeros compases de este Giro.

Las dudas sobre la competitividad de Armstrong, por otra parte, quizá no estén al final sino al principio. En los porqué de su vuelta. En si se ha montado en la bicicleta para correr o para repopularizarse y proseguir su labora en la lucha contra el cáncer. También en si a las autoridades les ha agradado el ‘comeback’ (como lo llaman los angloparlantes) por la mediatización subsiguiente o si por el contrario les ha molestado y por ello le fríen a controles antidopaje. Se da a entender que a los grandes jefes no deseaban su regreso. Y se percibe que la vuelta al profesionalismo no tiene objetivo competitivo para Armstrong…

… Al contrario que para Ivan Basso. El corredor italiano comparte con el tejano la molestia provocada a algunas instancias del ciclismo por su regreso a la alta competición, este sí con la vista puesta en lo deportivo, en demostrar que todos sus éxitos anteriores a 2006 no tienen por qué estar bajo sospecha de dopaje. Que fueron fruto de su tremenda clase.

Para ello firmó en abril del año pasado, cuando le quedaban aún cinco meses para cumplir su sanción de veinticuatro, con Liquigas, posiblemente el mejor equipo italiano de la actualidad. Para ello han puesto a su disposición una alineación de gregarios contrastados, de la cual se ha quedado fuera incluso un velocista de campanillas como Bennati por no estar dispuesto a sacrificarse por Basso. Para ello, también, lleva dos años y medio preparándose el varesino…

Y es que Ivan Basso lleva con la mente puesta en este Giro de Italia, Giro del Centenario, desde el mismo día que le sancionaron. Constante, estajanovista, ha recorrido cada jornada 200 kilómetros y dado periódicamente cumplida información de ello a través de la Gazzeta dello Sport. Se ha mantenido en forma. No en vano, en su primera carrera tras la sanción (Copa Japón, Octubre de 2008) fue tercero ante lo más granado del pelotón italiano.

Ya en 2009 ha mostrado un buen golpe de pedal en la Vuelta a San Luis (mes de Enero en Argentina, fue quinto) y en Tirreno – Adriático, una cita de alto nivel donde consiguió un excelente quinto lugar. Su última demostración de fuerza ha sido el Giro del Trentino, cuya general se adjudicó después de ser protagonista en casi todas las etapas.

No caben dudas: Basso llega casi en la mejor forma física posible al Giro. Armstrong… no tanto. El transalpino seguramente luche hasta el final por el ‘rosa’, y parte con muchas opciones de salir victorioso; el americano, tal vez, se dedique más al espectáculo y la intimidación para dejar a su coequipier Levi Leipheimer en una posición inmejorable como tapado.

De cualquier modo, la respuesta a este interrogante y los otros dos planteados hace unos días ya se está dando. Comenzó el Giro, el Giro del Centenario; y promete grandes emociones. No como nunca, sino como siempre.

¿Por qué va Fuji – Servetto al Giro? ¿Cuál será su papel?

Segunda entrega del «tres preguntas…»
8 de Mayo, Arueda.com

En principio, su exclusión parecía lógica y consensuada por las tres Grandes Vueltas: el escándalo formado por Saunier Duval, antiguo nombre de la estructura, en el Tour de Francia con los positivos de Riccardo Ricco’ y Leonardo Piepoli, precedidos ambos de exhibiciones casi supersónicas, eran suficiente motivo para la marginación sistemática por parte de los limpísimos grandes organizadores.


Sin embargo, vino el problema cuando Fuji – Servetto reclamó su legítimo derecho a participar en el Giro apelando a su condición de Pro Tour y presentando un recurso ante el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo). Y la salvación no llegó porque Fuji tuviera razón, que la tenía, y no hubiera base jurídica para la exclusión; sino según fuentes cercanas al equipo por los débiles argumentos de RCS para defender su postura. Antes de que el Tribunal llegara a fallar, el Giro pactó con Fuji: yo te dejo participar, tú me traes a tus mejores ciclistas.

Y así será. Sólo hay un ‘pero’: no todos llegarán a la salida de Venecia en el estado de forma adecuado. Algunos llegarán cortos y tendrán que echar mano del pundonor en espera de que la competición les dé el punto necesario: es el caso de Jesús Del Nero, el desafortunado Ángel ‘Litu’ Gómez, Alberto Fernández de la Puebla ó Héctor González. El sorprendente ex biker noruego Frederik Kessiakoff tal vez llegue algo pasado de forma después de una temporada que inició en febrero y, desde el principio, con un gran rendimiento; posiblemente se vaya deshinchando con el paso de los días.

Pero no todo son sombras. También hay luces, y no sólo puestas en la expectativa del paso de los días y las fugas. El joven Eros Capecchi y el experto Iker Camaño llegan en buen momento y pueden ser los líderes del equipo para figurar entre los primeros de la general; el sprinter Davide Viganó puede competir fácilmente en unas llegadas masivas algo deslucidas en cuanto a nombres. Y también está un Ricardo Serrano al cual los quebrados kilómetros finales de algunas etapas pueden venir como anillo al dedo…

¿Debe Xacobeo acudir al Giro en perjuicio de Ceramica Flaminia?

Primera parte de «Tres preguntas sobre el Giro»
8 de Mayo, Arueda.com

Desde el año pasado lleva el equipo de Álvaro Pino invitado a la ‘corsa rosa’; la lista de equipos ha estado configurándose durante meses, Xacobeo ha sido un fijo en ella siempre. Fue en marzo cuando RCS, empresa organizadora de la carrera, anunció los participantes más o menos definitivos: 21 escuadras entre las cuales había catorce Pro Tour legítimos, un Pro Tour ‘de facto’ Cervélo, dos profesionales extranjeros (Barloworld y Xacobeo) y cuatro profesionales de base italiana (ISD, Acqua e Sapone, LPR y Diquigiovanni). Quedaban tres equipos de Segunda italianos sin invitar (Navigare, Amica Chips – Knauf y Ceramica Flaminia), y quedaba también una puerta abierta para la participación de uno de ellos, dado que aún quedaba una plaza vacante para completar el máximo de 22 escuadras que fija la UCI.

Sin embargo, la puerta se cerró. Y con ello se abrió la polémica. El Pro Tour español Fuji – Servetto fue quien llenó la vacante, consiguieron ser absueltos por RCS de los pecados de dopaje cometidos en el seno del equipo el pasado año. El hueco no iba a ser para ningún italiano, y esto indignó a unos transalpinos que se pusieron a clamar por la invitación de Ceramica Flaminia, de los excluidos el más potente deportivamente.

Y, en realidad, por nivel deberían estar en el Giro 2009. Pueden aspirar a un top-10 en la general de la mano del polivalente ex Liberty Giampaolo Caruso; en las ‘volatas’ tienen a un Enrico Rossi en progresión que con su descaro les daría bastante presencia. Y el resto del equipo… variado y con posibilidad de éxito en fugas: el veterano escalador Massimiliano Gentili, el jovencísimo rodador Maurizio Biondo o el campeón de Italia Filippo Simeoni, que ha renunciado a su maillot de campeón nacional como acto de protesta por la no invitación del equipo… Mimbres suficientes para aspirar a alguna victoria parcial.

Xacobeo, por el contrario, ofrece menos a nivel competitivo después del varapalo que ha supuesto el accidente doméstico que deja fuera del ‘nueve’ al escalador Ezequiel Mosquera. David García Dapena queda así como cabeza visible del equipo, secundado por Gustavo César Veloso de cara a la general. Sin embargo, el mejor terreno para que los gallegos se dejen ver será el de las fugas, donde cuentan con los talentos rusos Eduard Vorganov y Vladimir Isachev, el combativo vasco Iban Mayoz y el jovencísimo superclase madrileño Marcos García.

A priori, Flaminia parece un equipo más apropiado para el Giro. Tiene mejor plantilla, al menos para lo que a esta carrera respecta y, encima, es italiano. Pero es de suponer que el empeño de RCS que llevó a contar a la empresa a invitar a los hombres de Álvaro Pino (tener una escuadra netamente española en el Giro) persiste, y eso sí que es una garantía por muchas quejas que haya.

Nota a posteriori. Qué chusco David García Dapena, que afirma en Cyclingnews que quiere una victoria en el Giro para dedicársela a Simeoni. Genio y figura.

Las Bielas de Lieja

A lo innoble se le gana con nobleza. No hay mejor manera de dejar en evidencia a quienes les falta coraje que con un corajudo pasándoles la mano por la cara. Hoy Andy Schleck y todo el equipo Saxo Bank ha dejado en evidencia a todos los tuertos que se pretenden reyes, desnudos, en el país de los ciegos. Cuando realmente no son más que pequeñoburgueses sin un ápice de coraje y, lo que es peor, con una capacidad de aprendizaje nula

1. Ya les pasó en la Amstel Gold Race. Eso es lo peor. En los ‘berg’ holandeses, una terna de segundo nivel llegó con ventaja a meta y ocupó el podio, apartando a los grandes (¿grandes?) de la gloria que no se merecían. Porque tenían un kilómetro por delante y a los fugados a tiro de piedra, sólo había que acelerar con decisión y confiar en las propias fuerzas. Pero se especuló, se especuló y se fue el caballo. Victoria para una medianía de clase baja rusa llamada Serguei Ivanov, segundo puesto para una medianía de clase alta como Kastern Kroon, tercer puesto para un futuro ‘top’ llamado Robert Gesink. El resto, con perdón, a chuparla.
Hoy han vuelto a hacer prácticamente lo mismo, pero con el agravante de que había más de un favorito con coequipiers que podían trabajar para él. Alejandro Valverde llevaba a ‘Purito’, Davide Rebellin llevaba a Scarponi. Por citar dos ejemplos. Los dos gregarios tiraron a la risa tonta, sin convicción ninguna y conscientes de que, tal vez, quienes debían agarrar el toro por los cuernos y contrarrestar el ataque ganador de Andy Schleck eran sus propios líderes, o bien ellos como segundas espadas pero sin arrastrar de nadie. Se prefirió, en cambio, esperar a que de repente Schleck estallara en llamas y entonces hubiera oportunidad para la hueste pequeñoburguesa.
2. Sin embargo, la combustión espontánea es un misterio tan insondable… esta vez no vino en ayuda de los reyes desnudos. Cuánto les queda por aprender, no ya del propio Schleck y de un Saxo Bank que ha funcionado tácticamente a las mil maravillas, sino del valón Philippe Gilbert. El de Silence – Lotto jugó a ganador aunque no tenía piernas para ello, quizá sólo por venganza respecto de un Cadel Evans a quien ha criticado públicamente estos días; el ambiente en el equipo parece no ser bueno. Luego de su ataque, Gilbert sufrió y fue rebasado por Andy Schleck, que le desfondó en apenas cien metros. Aguantó después a rueda de los ¿grandes? y les metió el dedo en el ojo ya en Ans: casi consigue el tercer puesto, justísimo premio para su arrojo.
¿De quién más pueden aprender? Tal vez vendrá bien tener ejemplos negativos a mano. Uno: Damiano Cunego, superclase reconocido casi unánimemente. Yo, al menos, tengo debilidad por él a pesar de haber tenido un roce personal en una Clásica de Almería. Ha hecho una campaña de clásicas infame que no se refleja en unos puestos, 5-3-7, inmerecidos a todas luces. No ha aparecido, y su caso es más sangrante que el de otros por cuanto las Ardenas, se supone, eran su objetivo de la temporada. Otro ejemplo: Alejandro Valverde, uno de esos ‘otros’ para los cuales la mira del revólver se sitúa en otro lugar diferente a las Ardenas. Aunque eso no le salva de la quema: es indigno que uno de los tres mejores ciclistas del mundo tenga por bagaje un 21-7-19. Esprinta al menos por las migajas, por favor, aunque no sea fácil con la gente del CONI molestando cada dos por tres.
3. La verdad, estoy un poco desencantado. Dejando aparte que mi vida personal no sea en estos momentos la ideal, que las ideas no me vengan y que me sea imposible escribir buenos textos por una suerte de bloqueo un poco triste, la verdad es que estas demostraciones de falta de nobleza en el deporte más noble de siempre me enervan. El verdadero problema del ciclismo no es tanto el dopaje como la falta de coraje y espectáculo; pregunten a un aficionado a la NBA si le decepcionaría saber que los gladiadores a los cuales aplaude en pabellones y sigue por televisión están rellenos de sustancias exógenas para incrementar su rendimiento. No le importaría porque seguiría viendo a unos hombres batirse el cobre con entrega, llevar a cabo movimientos tácticos en algunos casos intrincados, dejarse la piel por su contrato.
Nosotros, en cambio… nos encontramos con un panorama triste, donde el dopaje y la evolución ha dejado tras de sí una cuadra de pedalistas que no saben tomar decisiones y, lo más importante, no conocen sus cualidades. No saben dónde está su límite, no lo prueban siquiera porque están siempre a rueda. Les falta ambición, les sobra teledirección, les falta también el punto de orgullo que hoy han tenido Andy Schleck y Philippe Gilbert.