Andalucía aún "sin nueve definido" para la Vuelta

Faltan apenas tres semanas para la Vuelta a España y las distintas escuadras participantes en la gran ronda española van decidiendo sus respectivas alineaciones para configurar poco a poco la lista de ciclistas llamados a estar presentes en la salida de Benidorm el próximo 20 de agosto.
Ayer, la web Wielerfits adelantó la lista de RadioShack: dos de los caídos en el Tour de Francia, Andreas Klöden y Janez Brajkovic, liderarán al conjunto de Bruyneel; a priori como sostén para estos jefes de filas acudirán otros corredores aptos para figurar entre los primeros de la general (Haimar Zubeldia, Tiago Machado, el jovencísimo Matthew Busche), un bisoño contrarrelojista capaz de sorprender (Nelson Oliveira), un esprinter veterano (Robert Hunter) y dos hombres más aún por definir, incógnitas como la táctica de su equipo. Para RadioShack, al fin y al cabo, la Vuelta es únicamente un objetivo secundario más en su temporada. Los americanos no necesitan justificar su temporada en la piel de toro toda vez que cuentan con veintitrés victorias en su haber, incluyendo dos rondas World Tour (País Vasco, Suiza) y dos de categoría .HC (Tres días de la Panne, Vuelta a California).
No es este el caso de Andalucía – Caja Granada. El conjunto del sur de la Península llega a la Vuelta con pocos resultados (apenas una victoria, a cargo de Jesús Rosendo en la modesta prueba uruguaya Rutas de América) y transmitiendo la sensación de ser una formación combativa, destinada a dar salida a los jóvenes ciclistas andaluces, pero algo ineficiente a la hora de sacar partido al talento acumulado en su plantilla.
Convocatoria de Andalucía para la Vuelta
Con objeto de lucir en la Vuelta a España, su gran objetivo de la temporada, Antonio Cabello mantiene a toda su plantilla preparando un pico de forma para agosto y septiembre. De los dieciséis hombres con los que cuenta el técnico cordobés, sólo nueve tendrán el premio de correr en la gran ronda española; quiénes es una incógnita hasta para el propio Cabello. “Aún no hay nada definido y nadie tiene el hueco asegurado, aunque obviamente hay corredores que por su rendimiento este año tienen más opciones de entrar. La convocatoria se decidirá la semana anterior a la Vuelta en función de la actuación de los ciclistas en las carreras previas, las vueltas a Burgos y Portugal”.
Preguntado por si los corredores que competirán cinco días en tierras castellanoleonesas contarán con cierta ventaja respecto a quienes estarán una decena de jornadas fajándose en la dura Grandísima, Cabello niega: “Para nada”. ¿Puede ser la fatiga un problema para el rendimiento de quienes completen Portugal y encadenen con la Vuelta?. “No. De hecho, el año pasado los corredores del equipo que mejor anduvieron en la Vuelta, como [Juan José] Estrada o [Javier] Ramírez Abeja, venían de Portugal. Esta temporada, al haber sólo cinco días entre el final de una ronda y el inicio de la otra, quienes sean seleccionados para la Vuelta y se hallen compitiendo en la Volta recibirán orden de ir más tranquilos en las cuatro o cinco jornadas finales de ésta para no gastar demasiadas fuerzas”.
Antonio Cabello habla sobre José Belda
Respecto de posibles sorpresas en el ‘nueve’ de Andalucía – Caja Granada para la Vuelta, circulaba un rumor insistente desde los Campeonatos de España: José Belda, prodigioso ciclista elite de 36 años, podía ser promocionado desde el conjunto amateur Guerola – Terra i Mar para disputar la gran ronda española con el conjunto andaluz. Cuestionado por el particular, Cabello niega la mayor: “No, no hubo nada serio en este tema. Es cierto que existieron conversaciones informales, pero nada más allá”. Y explica: “llevar a un corredor aficionado a la Vuelta supone dejar a un profesional en casa. Y, por si fuera poco, es un riesgo por cuanto no se sabe cómo se va a adaptar ese ciclista a una competición profesional tan larga y exigente como esta”.
Sin embargo, Cabello muestra interés por una futura incorporación de Belda a Andalucía – Caja Granada. “No me disgustaría probarlo en profesionales”. No es para menos: en el mundillo ciclista, de hecho, existe curiosidad por ver al corredor valenciano desenvolverse en la máxima categoría después de un par de temporadas repletas de exhibiciones como la dada recientemente en la clásica vasca de Loinaz, donde estuvo casi ochenta kilómetros escapado en solitario por delante del pelotón y fue capaz de llegar destacado con casi dos minutos respecto al segundo clasificado. “Anda como a mí me gustaría ver a muchos profesionales. Mueve unos desarrollos impresionantes en las subidas. Creo que andará muy bien si se le da la oportunidad”.
Osuna no correrá como ‘stagiaire’
Respecto del papel de los tres ‘stagiaires’ anunciados por el equipo Andalucía – Caja Granada en este final de temporada, Cabello aclara: “Javier Chacón tomará parte en la Volta a Portugal. José Aguilar quizá corra también en la ronda lusa, pero dependerá de cómo evolucione Sergio Carrasco de la tendinitis que le ha tenido prácticamente toda la temporada en el dique seco; si va bien, quizá haya que buscar alguna alternativa para Aguilar. Respecto de Román Osuna, ganó los Campeonatos de España sub23 y pienso que ahora mismo puede ser más útil para la escuadra luciendo su maillot en las carreras de su categoría, estando también listo para una eventual convocatoria con la Selección nacional para el Tour del Porvenir o el Mundial, que haciendo días de competición con los profesionales. Más aún habida cuenta de que, con su rendimiento y resultados, el año que viene no tendrá problemas para dar el salto de categoría”. Un cambio de planes que quizá no agrade al joven granadino pero que, sin embargo, no incide en el buen futuro que se le augura dentro del ciclismo profesional.

Wiggins, Horner y Leipheimer no van a ganar el Tour

No hay noticia en una victoria de Cavendish en una etapa completamente llana en cuyos veinticinco últimos kilómetros apenas sí hay media docena de curvas. Su HTC es pura precisión, y las condiciones ideales de hoy favorecieron una prestación milimétricamente perfecta. Velits, Eisel, Martin, Goss y Renshaw cumplieron a la perfección con su labor y dejaron a Manx Express lanzado a 200 metros de meta con la única misión de acelerar un poco para contrarrestar el potente esprint planteado por André Greipel (cara al aire durante 300 metros, pura ansia de resarcimiento) y mantener a raya a un Alessandro Petacchi que optó por seguir la rueda del británico en lugar de por su característico demarraje largo. Triunfo fácil para Cavendish y nuevo entorchado verde para un José Joaquín Rojas cuyas limitaciones en las ‘volatas’ puras, de velocidad y tentetieso, quedaron hoy en evidencia. El murciano debe jugar otras bazas para imponerse en la clasificación de la regularidad; lo sabe y lo está haciendo con cierto éxito.
Las novedades no se hallaron en la resolución de la etapa, sino en los kilómetros anteriores. Faltando algo más de una treinta para el final, una caída a mitad del pelotón dejó fuera de juego a una parte importante del mismo, afectando a potenciales contendientes a la ‘volata’ final (Tyler Farrar, Edvald Boasson Hagen) y también a favoritos para la general. Ante el inmediato tirón en el pelotón de supervivientes, forzado entre otros por un Leopard Trek inmisericorde y con el insólito ‘fair play’ de muchos de sus ciclistas en Stockeu completamente olvidado, Levi Leipheimer (RadioShack) logró concluir con sólo tres minutos de pérdida; su coequipier Chris Horner, mucho más magullado, llegó último a más de doce. Peor suerte corrió un Bradley Wiggins (Sky) que integró, junto a Rémi Pauriol (FDJ, esperado atacante en las etapas de media montaña) y Tom Boonen, la lista de abandonos del día.
El líder del conjunto Sky fue, sin duda, el más dramático de los damnificados de hoy. La escuadra británica había puesto todas sus esperanzas, después de la valiosa victoria de etapa de ayer, en sus opciones de concluir en buena posición en la general. Sirva como muestra el hecho de que la totalidad del equipo se retrasó con la vana esperanza de que pudiera reemprender la marcha, ignorantes de su clavícula fracturada. La baja de Wiggins deja a Sky sin un referente claro y aparentemente fiable de cara a París como era el reciente ganador del Dauphiné, cuarto en el Tour hace dos años. Su testigo podrían recogerlo el intermitente Rigoberto Urán, el sólido Geraint Thomas o incluso un Edvald Boasson Hagen al cual no se establecen límites, a pesar de ser frágil a priori en la alta montaña. Contaran con el inevitable hándicap de tener que cambiar el chip de improviso y los tres minutos de pérdida acumulados en el día de hoy.
Respecto de RadioShack, los sucesos perjudiciales acaecidos las jornadas precedentes parecen haberse extendido más allá de esos días lluviosos donde perdieron a Brajkovic. Con la prácticamente segura baja de Horner pierden a un hombre que, dejando aparte de una elevada autoconfianza que le llevó a afirmar que sólo Contador estaba por encima suya en montaña, auguraba una prestación buena y sobre todo bastante expectación. Por otra parte, los cuatro minutos y medio de desventaja acumulados por Leipheimer alejan definitivamente al veterano ciclista estadounidense de las posiciones de privilegio y le obligan a replantear cuando menos su táctica y quién sabe si también su rol de cara a una mayor recompensa para su desempeño.
En definitiva, las desdichas dejan a Andreas Klöden como único candidato de RadioShack indemne, presto y dispuesto para luchar por la general del Tour de Francia. Frente a él, en el aperitivo de mañana en SuperBesse (primer final en alto más o menos serio donde los escaladores contaran con verdadera ventaja respecto de los hombres potentes), estarán los inevitables Contador y Andy Schleck, el superlativo Evans que bien podría romper el esperado duopolio del madrileño y el luxemburgués, y un nutrido grupo de candidatos a sorprender (o al menos resistir lo máximo posible) encabezado por Robert Gesink, Jurgen Van der Broeck, Alexandre Vinokourov e Ivan Basso. La lucha empezará a partir de mañana, con una nueva jornada de la cual quizá extraigamos el nombre de algún ciclista más que no va a ganar el Tour pero pocas certezas más. Al fin y al cabo, esta carrera en sus primeros compases es pura resistencia. Y supervivencia.

Delante y detrás de la lluvia

Delante de la lluvia que acompañó durante la práctica totalidad de la jornada de hoy al pelotón viajó durante gran parte de la etapa una fuga de cinco esforzados de la ruta que, puro coraje, se lanzaron a por todas desde el inicio de la jornada. Un contrarrelojista cuya clase viene anunciada desde hace años, Adriano Malori de Lampre; un colombiano atípico de Cofidis, Leonardo Duque; una verdadera fuerza de la naturaleza en busca del gran resultado que le saque a la palestra, Anthony Roux de FDJ; dos ciclistas que, siguiendo la idiosincrasia de su equipo (Vacansoleil), atacan sin temple y la mayoría de veces sin beneficio, Johnny Hoogerland y Lieuwe Westra.
Avanzaron juntos, mojados pero no empapados, protegidos por el viento de cola, hasta el momento en el cual se rompió su entendimiento. Se atacaron entre sí, como si no fuera suficiente con la agresión de la lluvia, hasta que sólo quedó en cabeza el homérico Malori. Buscaba atraer hacia el maillot blu-fucsia los ojos de unos aficionados que difícilmente volverán a observar la prenda con atención, toda vez que su principal esprinter Alessandro Petacchi se ha diluido en el aluvión de jóvenes velocistas y su líder para la general Damiano Cunego parece destinado a ser arrastrado por la corriente a las catacumbas de la clasificación con el paso de los días y el inicio de las hostilidades entre los grandes favoritos. La empresa de Malori naufragó a menos de cinco kilómetros de meta…
Detrás de la lluvia, lejos del pelotón, se quedaron multitud de hombres cuyo pecado consiste en no haber estado donde debían cuando debían. Errores de colocación, despistes propios o ajenos… resultan en caídas y cortes que merman las prestaciones. Y la salud, claro. Ciclistas ya debilitados, como Chavanel, Boonen, Intxausti o Amador, se quedaron descolgados por diversos incidentes y tuvieron que resentirse de sus heridas lejos de la cabeza de carrera, junto al habitual bloque de gregarios de un Contador que llegó solo en el pelotón, huérfano de coequipiers, y trató de buscar pelea en el repecho final sin fortuna. Aún más abandonado, náufrago en medio de la lluvia, quedó un Kiryienka cuya tardía llegada a meta fue saludada por los comisarios del Tour de Francia con un fuera de control.
Los perjudicados más significativos de estos días donde la lluvia está haciendo acto de presencia para provocar la marejada en el seno del pelotón están siendo, sin duda, los hombres del conjunto RadioShack. Johan Bruyneel presentaba cuatro posibles líderes en la salida de Vendée, potenciales top10 e incluso aspirantes al podio: Janez Brajkovic, Levi Leipheimer, Chris Horner y Andreas Klöden. Sólo los dos últimos se mantienen indemnes, secos de percances reseñables. Leipheimer perdió de vista la lluvia de hoy con una caída cerca de meta que le ha costado algo más de un minuto de pérdida; Brajkovic ni siquiera llegó a verla, sepultado ayer por una escalofriante caída que le fuerza a poner sus miras en la próxima Vuelta a España para evitar que su hoja de servicios de esta temporada quede en blanco.

De entre la lluvia, siguiendo la rueda de un Bauke Mollema valiente y quimérico, apareció Geraint Thomas con su maillot de mejor joven; reconocimiento para un corredor tan bisoño como polifacético, con tantos años por delante como posibilidades de deslumbrar en un futuro. A su rueda otro prodigio: Edvald Boasson Hagen. Coequipiers en Sky, talentos solapados entre sí por fuerza y ambición, pero complementarios por cuanto uno (Thomas) aporta la consistencia y el otro (Boasson Hagen) pone el instinto ganador, ese que le lleva a atesorar 52 victorias en seis años como profesional (11 de ellas en el ProTour) con sólo 24 años. El galés lanzó al noruego, y éste sencillamente mantuvo a raya a su compatriota Thor Hushovd y el minusvalorado Matthew Goss. Triunfo sensacional para un vikingo destinado a coleccionar trofeos en todas las circunstancias posibles y por muchos años, llueva o truene por el camino.

Fotos: Cyclingnews y Movistar Team

GST I: Liderato simbólico para un ‘tricolore’

Con 39 puertos por delante, 19’1 kilómetros de contrarreloj por equipos apenas son el chocolate del loro: una dulce y paladeable minucia. Pero, en esencia, nada significativo. Por ello, las diferencias de esta bonita jornada inicial del Giro hay que cogerlas con pinzas y casi desecharlas: los ocho segundos obtenidos por Nibali respecto de Contador no representan nada en una prueba de tres semanas tan dura que probablemente se decida por minutos.
El valor es meramente simbólico, como simbólico es el hecho de que el primer líder de este Giro conmemorativo de la Reunificación italiana sea el campeón transalpino contrarreloj, un Marco Pinotti que ya había anunciado en Cyclingnews su intención de vestirse de ‘rosa’ el día de hoy. Su equipo, el extraordinario HTC, puso todos los medios para ello. La escuadra americana siempre obtiene buen rendimiento de una especialidad cuya mecánica muy similar a la suya, el lanzamiento de esprints: un corredor rápido embala durante 200 metros, deja relevo a un corredor potente que mantiene la velocidad 500, y así sucesivamente. De este modo, los hombres dirigidos por Valerio Piva han dado una exhibición de poder con Renshaw, Cavendish, Rabon, Alex Rasmussen y el menos conocido pero imprescindible Patrick Gretsch sacrificándose por un Pinotti radiante.
Lo curioso será observar mañana si el rodador lombardo consumará la paradoja de trabajar para perder el liderato. Encuadrado en su HTC y con su mismo tiempo está Mark Cavendish, actual mejor esprinter del mundo, y la lógica dicta que el campeón de Italia contrarreloj se unirá al resto de sus coequipiers para prepararle las llegadas, empezando por la presumible ‘volata’ de mañana. Si el conocido como ‘Manx Express’ se clasifica entre los tres primeros en meta obtendrá una bonificación que le permitirá rebasar a un Pinotti que, de cualquier manera, ya habrá cumplido su objetivo de vestir el ‘rosa’ al menos un día.
Algo sorprendente… El Giro de Italia no es un objetivo para Omega Pharma – Lotto, y por ello ha traído una alineación de retales donde apenas el prometedor velocista Adam Blythe se adivina como cabeza visible, con dos vueltómanos como Jan Bakelandts y Francis De Greef aspirando a consumar un salto de calidad que les lleve del top20 al top10. Sin embargo, en su ecléctico ‘nueve’ hay buenos rodadores y eso se ha plasmado en la CRE de hoy: cuartos y líderes durante buena parte de la prueba. Quizá sea su momento más brillante en toda la ‘corsa rosa’.
Algo decepcionante… Decepción relativa para Garmin-Cervélo y RadioShack. Los primeros, favoritos por antonomasia en cualquier crono por equipos, han estado algo por debajo de sus expectativas y notado el cambio de última hora que sacó de su ‘nueve’ a Jack Bobridge (actual campeón de Australia) en favor de Thomas Peterson (segundo corredor más lento en completar el recorrido de hoy). Los chicos de Bruyneel, por su parte, han rayado a un gran nivel y sabido mover sus fichas para llegar con un buen bloque a la parte final. La decepción viene por el hecho de que los diez segundos que les han sobrado para superar a HTC quizá hubiera podido dárselos un buen ‘croner’ como Ivan Rovny, eliminado a las primeras de cambio en una curva mal trazada en la cual se fue contra las vallas.
Algo ajeno… Impresionante Thomas Voeckler hoy en los Cuatro Días de Dunkerque. El líder del conjunto Europcar desbancó al alemán Marcel Kittel, dominador hasta ahora de la prueba por etapas gala, rompiendo la baraja con una serie de ataques espectacular en un repecho adoquinado situado en el circuito final. Su exhibición se culminó cuando, en el último paso por el citado repecho, comenzó a doblar corredores rezagados. Una vez los hubo rebasado, comenzó a saludar a la cámara porque tenía tiempo: acumuló casi dos minutos de ventaja en la veintena de kilómetros que rodó en solitario. Voeckler es puro espectáculo, pero también efectividad… Y cada vez, más.

Bruyneel, Nissan y el coche eléctrico

La retirada de Lance Armstrong supone un punto y aparte en la historia del ciclismo americano, y también lo va a suponer para la escuadra de Johan Bruyneel, donde ha militado el texano durante gran parte de su vida deportiva. Los altibajos en la trayectoria de este bloque han estado marcados por los vaivenes de Armstrong: el éxito de US Postal, el desconcierto de Discovery Channel, la falta de espónsor para continuar con el equipo, el transplante a Astaná, la posterior controversia y, finalmente, la decepción de un RadioShack que no llegó a cuajar en 2010 salvo por el brillante Dauphiné ganado por Brajkovic.
Esta campaña, ante la retirada definitiva del siete veces ganador del Tour, se corre el peligro de caer en la misma indefinición vivida cuando los fantásticos gregarios de Discovery se quedaron sin un líder sólido e indiscutible. Las opciones son, esencialmente, muy parecidas entre sí: Andreas Klöden, Levi Leipheimer, Haimar Zubeldia, Chris Horner… Son ciclistas veteranos, de buen nivel y capaces de conseguir un puesto entre los diez primeros en el Tour de Francia de contar con libertad para ello. El problema es apostar por uno y subordinar a los demás a sus órdenes: eso es lo que no se hizo en 2006 y resultó en una temporada anónima. Bruyneel ya ha tomado una determinación al respecto: será el único joven de sus candidatos para grandes vueltas, Janez Brajkovic, el destinado a romper la baraja y luchar con Contador, Schleck, Basso, Gesink y compañía.
De dar la talla el esloveno, la sombra de una posible desaparición del equipo una vez caduque el patrocinio de RadioShack a final de temporada, como sucedió en invierno de 2007, estará menos presente. Pero, aunque no la diera, el futuro de la escuadra de Bruyneel quizá esté ya asegurado.

Tal y como recogió en su blog Velofutur, Yaroslav Popovych dio en la VeloLive de Febrero una primera pista respecto al posible futuro de la formación estadounidense. Al parecer, la marca de automóviles Nissan, actualmente espónsor secundario, estaría dispuesta para tomar el relevo a RadioShack en el patrocinio principal de la escuadra asociada con la Fundación LiveStrong, toda vez que la marca de hipermercados de electrónica ya no tiene interés en continuar aportando dinero a ésta. Es una decisión empresarialmente lógica: RadioShack apenas tiene tiendas fuera del continente americano, y en esa zona del globo el reclamo más interesante es Armstrong… No hay interés real por sostener la estuctura cuando el texano deje de formar parte de ella.
Las motivaciones comerciales de Nissan, por otro lado, son muy distintas. La firma automovilística tiene ahora mismo un interés muy alto en Europa, donde ha tomado la delantera al resto de competidores en la carrera por sacar al mercado el primer coche eléctrico. Parece ser que ese vehículo de formulación tan quimérica está cerca de ser una realidad, como demuestra el plan gubernamental español Cénit Verde. Y, mientras empresas como Seat tienen previsto iniciar la comercialización masiva del coche eléctrico en 2014, Nissan piensa producir sus primeras unidades del llamado Nissan Leaf en 2012…
He ahí el quid de la cuestión. Por un lado, Nissan quiere asociar su marca con los valores ecológicos intrínsecos del ciclismo con objeto de mejorar la acogida de su modelo Leaf. Y por otro quiere que su campaña tenga fuerza en Europa, y especialmente en aquellos países donde va a ser fabricado el citado Nissan Leaf. Entre estos destacan Portugal, donde se producirán en serie motores eléctricos de ion litio, y Polonia, donde aparentemente Nissan localizará una planta de fabricación. A la luz de estas conjeturas, la ingente cantidad de lusos de la escuadra de Bruyneel (Cardoso, Oliveira, Machado y Paulinho, más Azevedo como director) y el sorprendente fichaje de Michal Kwiatowski, que rescindió su contrato con Eusebio Unzué para incorporarse a RadioShack, parecen tener mucha lógica más allá de las razones deportivas…
Una vez atados todos estos cabos, el domingo aproveché una entrevista con Haimar Zubeldia para preguntarle sobre este particular. El corredor vasco se hizo el sueco: “No sé. Los patrocinadores siempre dicen que están muy contentos y Johan tiene confianza en el futuro del equipo, pero aún están en negociaciones”. Por tanto, la noticia aún no es un hecho sino un mero rumor. Ahora bien: no me extrañaría en absoluto que lo expuesto en este artículo acabara por materializarse.

Taylor Phinney, la gran promesa americana

Pedigrí es la mejor palabra para definir a Taylor Phinney (1990, Colorado). Nació en el seno de una familia ciclista, hijo de dos ex corredores, Davis Phinney y Connie Carpenter, ambos medallistas olímpicos. El chico sólo podía ser ciclista, claro. Y sólo podía ser bueno, siendo ahora mismo la mayor promesa del ciclismo estadounidense.
Taylor causó sensación en los Juegos Olímipicos de Pekín 2008, donde se colocó séptimo en la prueba de persecución en pista con sólo dieciocho primaveras; en los Mundiales del año siguiente directamente ganó. Un talento descomunal alcanzado gracias, en primer lugar, a un talento natural excepcional; y, en segundo, a la dedicación de su padre Davis Phinney, que se volcó en la formación de su hijo y, por cierto, sufre ahora de un temprano párkinson con sólo cincuenta años de edad.

A pesar de lo prolífico de su carrera en los velódromos, no sólo de pista ha vivido Taylor. El chico de Colorado también ha exhibido su magnífica planta (1’93 metros) en el ciclismo en ruta, con idénticos y deslumbrantes resultados como la París-Roubaix sub23 ó la impresionante colecta de cuatro etapas (de siete posibles) y la general final del Olympia’s Tour holandés, una de las pruebas más prestigiosas del calendario .2. Más recientemente, Phinney se llevó el prólogo del Tour del Porvenir, gran objetivo de su temporada en el cual tuvo que claudicar a causa de una tremenda caída. Y, sobre todo, consiguió el entorchado de campeón de su país contra el reloj, derrotando por trece centésimas al consagradísimo Levi Leipheimer. Un éxito asombroso que no hace sino subir las expectativas en torno a él.
Ya antes levantó muchísima expectación su debut como stagiaire este agosto en el RadioShack de Lance Armstrong. Tras año y medio desarrollándose en el prodigioso filial continental de éste, Trek – Livestrong, había curiosidad por ver a Taylor compitiendo en el máximo nivel. Sólo tuvo una carrera para ello, la Vuelta a Dinamarca, y su actuación fue anónima.
Durante unas semanas, Phinney ha sido motivo de controversia. El motivo: su futuro. No quedaba claro hacia dónde se orientaba. La lógica dictaba que ficharía por RadioShack, que le había albergado en su estructura durante dos campañas e incluso ofrecido un ensayo del máximo nivel como stagiaire. Pero esa lógica, digamos, primitiva, no funciona demasiado con Taylor, que ya rompiera su acuerdo (que no contrato) con el filial amateur de Garmin para unirse al a priori más poderoso Trek – Livestrong. Las opciones se abrían, más aún cuando en los mentideros se supo que su relación con Lance Armstrong, teórico padrino, apenas existía.
El ciclista de Colorado acabó por rechazar al mayor equipo de su país, en lo que Bruyneel calificó en su blog como “una decisión difícil”, porque no le podía ofrecer más que un año de contrato, 2011. Eso fue un factor diferencial: Phinney no quería quedarse sin equipo de nivel en 2012, año olímpico, y prefería firmar por dos campañas con algún otro de los equipos ProTour que no cesaban de proponerle jugosas ofertas a este talento, apenas un adolescente que se ha mostrado capaz de todo.
Se desató la especulación. Phinney reconoció tener ofertas de BMC y el Luxembourg Team de los Schleck y se dio por hecho que era el equipo de John Lelangue quien le había firmado su primer contrato de élite. El propio ciclista lo desmintió vía Twitter el 3 de Septiembre; veinte días después, hizo el tweet inverso para anunciar su fichaje por BMC.
Ayer por la tarde (noche en España) tuvo lugar la teleconferencia que hizo las veces de rueda de prensa de presentación de Taylor Phinney con sus nuevos colores. En ella el corredor americano reconoció que había pesado mucho en su decisión la estabilidad, los grandes campeones de quienes podría aprender (Ballan, Evans, su colega Hincapie) y la posibilidad de preparar el ómnium de los Juegos Olímpicos de 2012 con la máxima tranquilidad posible. Parece, pues, que a la mayor promesa del ciclismo estadounidense le quedan un par de campañas donde priorizará en su preparación los velódromos por encima de la ruta.
La pregunta que muchos aficionados nos hacemos es hasta dónde podrá llegar Taylor Phinney en la disciplina reina del ciclismo. Su padre ganó dos etapas en el Tour de Francia; ése es su pedigrí. Sin embargo, el jovencísimo talento afincado en Lucca parece destinado a superar a su progenitor. Como prologuista asombra, gracias a su pasado como persecucionista; como contrarrelojista de larga distancia, después de hacerse con el campeonato de su país, parece estar listo para medirse a quien sea necesario. Sus cualidades de velocista, heredadas también de la pista, están fuera de toda duda.
Pero el verdadero objetivo, para él y para la gente del mundillo norteamericano, es el asalto a las clásicas del norte. Su triunfo en la París – Roubaix sub 23 de 2009 le hace acreedor a la mayor de las glorias en ese tipo de carreras. A él le motiva correr en el Infierno del Norte, en principio para ayudar a George Hincapie; luego, para ayudar a los fanáticos del pedal norteamericanos a seguir algo más que el Tour. Oriente como oriente su carrera, está claro que el futuro del ciclismo americano está en manos de Taylor Phinney.

Tú, Yo y los Demás

Definitivamente, este es el Tour de la digresión. El Tour de la ruptura, el Tour de lo extravagante. Este fin de semana, particularmente bizarro, ha mostrado una esquizofrenia notable que sin embargo no ha comportado cambios significativos en la general. Los cabezazos de Renshaw para facilitar la victoria de Cavendish el jueves, Vinokourov enfadado el viernes y satisfecho el sábado, la machada de Riblon hoy. Detalles que marcan el carácter de esta carrera.
Pero la imagen que quedará grabada en la memoria del ciclismo representando este Tour de Francia será, por encima de todas, la que se ha producido hoy en Ax 3 Domaines. Alberto Contador y Andy Schleck, el madrileño ligeramente adelantado respecto del luxemburgués, dejando ir al resto de corredores camino de la cima del antes llamado Plateau de Bonascre. Vigilándose hasta el ridículo. Responde esta imagen a la sensación, refrendada por la general, de que entre Alberto, Andy y los demás hay una distancia insalvable. “Tú, Yo y los Demás”, parecía decir la mirada del luxemburgués tras sus gafas, sosteniendo una expresión idéntica al madrileño. No importaba nada más, así lo había interiorizado Andy de las órdenes de Bjarne Riis.
Mientras tanto, en cabeza de carrera, Christophe Riblon finalizaba su tarea de dejarse los hígados en una fuga de salida con éxito, premiando al pundonor y el sacrificio denodado que tanto se echaban de menos en el ciclismo francés. Inmediantamente delante de Tú y Yo, la terna de aspirantes al puesto vacante en el podio de París se batía el cobre. Denis Menchov, Samuel Sánchez y Jurgen Van der Broeck saben que es cosa de ellos dirimir a quién pertenece ese lugar de honor. Los siguientes parecen descartados: Gesink está supeditado a Menchov, Leipheimer y Luis León Sánchez se muestran vulnerables en las subidas, Joaquín Rodríguez tiene su talón de Aquiles insalvable en las contrarrelojes.
Cosa de tres. Menchov parece el más sólido, como muestra su discreta pero segura actuación en todo este Tour, y tiene el colmillo del que carecen el resto de aspirantes, valioso hoy para comprender la carrera antes que el resto y hacer camino respecto de todos menos de Samuel Sánchez, también lector avezado de las situaciones tácticas. Samuel parece el más fuerte, suele ir a más en la tercera semana de las grandes rondas pero tiene el hándicap de ser algo inferior a Menchov en contrarreloj. Van der Broeck parece el rival más débil, acusa bisoñez e impetuosidad que le hacen gastar fuerzas antes de tiempo.
No tienen nada que hacer en un duelo directo con Alberto y Andy, y eso lo saben ambos contendientes por el maillot amarillo. Tú, Yo, los Demás… Los Demás parecen ser el único problema posible para pinteño y luxemburgués. Los demás que están de su lado, y los demás que juegan en su contra también.
En el seno del Saxo Bank la concentración es máxima, el enrarecimiento del entorno provocado por la incertidumbre respecto del futuro del equipo derivada de su escisión en el “bloque Schleck” y el “bloque Riis” se ha disipado pero sigue presente. Por lo demás, las fuerzas escasean; una semana defendiendo el amarillo de Andy carga en exceso las piernas de los corredores. O mejor dicho las descarga de energía.
Por otra parte, en Astaná reina desde el principio de la carrera un ambiente positivo y, sobre todo, de unión en pos del objetivo de que Contador vuelva a subir a lo más alto de podio de París. Alberto ha ejercido de jefe sabio, sin duda asesorado por un Martinelli que está realizando una buena labor de dirección en la sombra. No ha querido tomar el amarillo en ningún momento para liberar de presión y trabajo a sus coequipiers, que en su mayoría asumen su rol de gregarios con naturalidad. La única posibilidad de ruptura era el carácter de Alexandre Vinokourov, que desde su posición de ‘capitano’ en ruta estuvo a punto de acabar con la armonía en la etapa del viernes.
Vino se filtró en la fuga del día, acompañado de otros grandes corredores como Hesjedal, Klöden o Kyrienka, eximiendo así a sus coequipiers de tirar para neutralizar el movimiento y provocando además un quebradero de cabeza a Saxo Bank, que tuvo que asumir el desgaste de la persecución. Fue también el más fuerte entre los fugados, pero la victoria se le escapó por el empuje de un Alberto Contador que decidió devolver a Andy Schleck golpe psicológico de Morzine-Avoiraz con un ataque en la subida que hizo eterno a Laurent Jalabert. De paso, le quitó la victoria a Vino y se la regaló a Joaquín Rodríguez. La primera consecuencia de esto, según revela Carlos Arribas en El País, fue una larga conversación donde Vinokourov expuso a Contador sus frustraciones; la segunda, la victoria del kazajo al día siguiente en Revel. Allí se escapó a pocos kilómetros de meta, aprovechando un puerto de tercera y el desorden reinante en el pelotón ante la falta de un equipo de esprinters capaz de controlar la carrera. Frenó cualquier posibilidad de caza un autoritario Alberto Contador, que al llegar en meta se fundió un abrazo con Vinokourov para sellar la paz.
Yo y Tú, Alberto y Andy, tienen por tanto dos buenas escuadras a su servicio. Los Demás no pueden decir lo mismo; Menchov apenas tiene a Gesink, Gárate y Moerenhout para la montaña, Samuel a Verdugo, Egoi Martínez y Velasco, Van der Broeck a Dani Moreno, Lloyd y De Greef. Mimbres todos ellos insuficientes ‘per se’ para revolucionar la carrera. Mimbres que, juntos, sí podrían dar un vuelco a la competición. Mimbres que, unidos a ciertos intereses colaterales, sí que tendrían opciones notables de poner en dificultades a Tú, Yo y sus compañeros.
Caisse d’Épargne y RadioShack pueden ser los jueces de la carrera. Luchan por la clasificación por equipos, introducen corredores en cada fuga y arman auténticos zafarranchos con tal de tener la máxima representación posible en cabeza de carrera. Sus tácticas, bien aprovechadas por los Demás de la general, pueden cambiar el signo de esta Grande Boucle. Eusebio Unzué cuenta en sus filas con un nivel medio de lujo: Luis León Sánchez, noveno en la general; Rubén Plaza, vigésimo y dando un nivel relativamente sobresaliente en montaña; Moreau, Kyrienka, Iván Gutiérrez, siempre al salto. Johan Bruyneel, por su parte, tiene a Leipheimer bien colocado en la general (séptimo) y a una serie de ciclistas de calidad que parecen lejos de su mejor momento pero capaces de un chispazo desequilibrante: Brajkovic, Horner, Klöden. Y Armstrong, Lance Armstrong…
El americano anunció esta mañana en su Twitter “sorpresas para la última semana”. No parece probable que se quede de brazos cruzados en su último Tour; prepara un último zarpazo y para él lleva varias etapas reservándose. Por el camino puede hacer perder a Alberto y Andy (Tú y Yo, Yo y Tú) más de lo que él vaya a ganar. En su misma situación se encuentran el resto de a priori favoritos caídos en desgracia con el curso de la carrera; los Evans, Wiggins, Sastre. El abulense, precisamente, ha realizado hoy en Pailhéres el primer movimiento en ese sentido. Sabedor de que la decadencia es honrosa cuando se acompaña con ambición. Atacando desde la base del coloso pirenaico buscando la victoria e induciendo a cierto esfuerzo al Astaná, que controlaba en ese momento el grupo de favoritos.
Estos movimientos jamás son inocuos y pueden jugar un papel clave en el desarrollo de la última semana de este Tour de Francia de la digresión. Un Tour que, sin duda, está cumpliendo lo que prometía: ser una prueba épica, creadora de mitos e imágenes como la de Andy Schleck y Alberto Contador hoy en Ax 3 Domaines mostrando que la lucha por el amarillo se reduce a ellos con un marcaje mutuo que rayaba el insulto al resto de competidores. Reeditando aquella histórica situación de Anquetil y Poulidor marcándose en el Puy de Dôme, pero sin la extenuación que llevó aquel Julio de 1964 a ambos superclases franceses a apoyarse en el uno en el otro, derrengados. Pero eso sí, sin dejar de dar pedales.

Chavanel se concede un bis

El pasado lunes, camino de Ans, Sylvain Chavanel consumaba una de las suertes más complicadas y honrosas del ciclismo en ruta: obtener una victoria gracias a una escapada lejana. En el Tour de Francia. Y, por si fuera poco, añadía a la proeza un elemento de valor al hacerse también con el liderato de la prueba, efímero a la postre pero gratificante durante las veinticuatro horas que duró en sus espaldas. Chavanel había conseguido lo que los franceses llaman un ‘coup double’, doble golpe, un triunfo parcial que lleva aparejado el liderato absoluto. Sin embargo, aquel día, la gesta del galo de Quick Step no tuvo la repercusión que merecía en las crónicas. Le hurtó el protagonismo el sindicalismo ciclista, ese movimiento encabezado por Fabian Cancellara que sintió a los corredores acometidos por la organización y decidió que ese día el tramo final de la etapa no se iba a disputar.
A Sylvain Chavanel no le gustó la decisión, y tampoco le gustó pensar que su magnífico ‘coup double’ pudiera haberse visto favorecido por el feo gesto del pelotón. Así lo expresó en meta aquel día, y así lo dijo ayer tras repetir gesta en la Station des Rousses: “es una revancha para mí. Cuando gané el lunes, el pelotón se había detenido…”. Contento. Chavanel saltó en el penúltimo puerto acompañado de otros corredores de nivel medio-alto como Thomas Voeckler, Dani Moreno, Juanma Gárate o Rafa Valls (que llegó segundo a meta a sus 23 años, mostrando un descaro que siempre debiera acompañar al talento y seguramente le hará llegar lejos); en las primeras estribaciones de la última ascensión les abandonó. Superó a su coequipier Jérôme Pineau, cabeza de carrera proveniente de la fuga, y el resto fue coser y cantar.
Chavanel es el hombre que el ciclismo francés estaba esperando. Todoterreno de calidad y altas prestaciones, combativo, con cierto olfato para la victoria pero (¡ay!, dice aquí el aficionado francés) con poca fascinación cuando se le habla del Tour de Francia. No considera que sea su destino, le llaman más las clásicas. Fue el hecho diferencial para que, en invierno de 2008, se decidiera por Quick Step en lugar de por la estructura de Johan Bruyneel. Unos hablaban de adoquines y otros de grandes rondas. Este año acaba contrato y está decidido a firmar por un país del hexágono, para volver a sentir el cariño del aficionado galo que poco a poco le había ido archivando en el cajón mental de los belgas; en el mejor caso, junto a los valones. Los puntos UCI que está cosechando, eso sí, le garantizarán un contrato generoso, por si no fueran suficiente motivo para rubricar el mismo sus excelentes cualidades.
La otra sensación del día, más leve, fue el intercambio de papeles entre el Astaná de Contador y el RadioShack de Lance Armstrong. Por un momento, parecía que fuera el madrileño quien tuviera un equipo de garantías a sus órdenes y el americano el que contara con una compañía de nivel poco concluyente. La escuadra kazaja se mostró sólida, incluso aumentó el ritmo en la ascensión final para seleccionar el grupo; Tiralongo y Navarro imperiales, Vinokourov pululando por las primeras plazas aun sin recibir un soplo de viento en la cara, Contador satisfecho. Mientras tanto, en la formación americana los básicos (Paulinho, Popovych, Murayev) se desfondaban demasiado pronto tirando del pelotón cuando no se debía, Klöden pegaba el petardazo y cedía cuatro minutos, Horner y Brajkovic sufrían a cola de grupo; sólo Leipheimer aguantaba el tirón de Astaná al lado de Armstrong. Ante este panorama, ni rastro de la táctica ofensiva anunciada.
Peor que Armstrong lo pasó, eso sí, Andy Schleck. El jovencísimo luxemburgués prácticamente se quedó sin coequipiers. Hoy sólo aguantó a su lado Chris Anker Sörensen, incluso el danés Jakob Fuglsang puso las luces rojas y perdió trece sintomáticos minutos en meta. El resto se había dejado ir antes. Parece que Andy, sin Frank a su lado cuando las cosas se pongan serias, estará expuesto a sentirse muy solo…

La Vuelta deja fuera a RadioShack

A mediodía de ayer, la organización de la Vuelta a España remitía una nota de prensa con veintidós equipos y una nota al pie informando de su decisión respecto de la lista de invitados a la gran ronda española. Y con ello se desataba la guerra dialéctica.
Las escuadras que tomarán parte en la Vuelta serán, según los deseos de Unipublic, las dieciséis que firmaron el llamado ‘Acuerdo de Londres’ hace dos años (básicamente, los ProTour de 2008 que siguen en las carreteras) y seis que son directamente invitadas por la organización: los ProTour Sky, Katusha y Garmin y los profesionales Cervélo, Andalucía – Cajasur y Xacobeo – Galicia. Una selección, según declara Javier Guillén [máximo ejecutivo de la Vuelta a España] en As llevada a cabo en base a «criterios estrictamente deportivos», que deja fuera de la carrera a la gran sensación de su pasada edición de la gran ronda española, Vacansoleil, al BMC de Cadel Evans y a uno de los indiscutibles mejores equipos del mundo, RadioShack.
Es en el seno de esta última estructura donde se ha hecho notar más el descontento y la indignación con Unipublic. La primera reacción fue de Johan Bruyneel, que en su Twitter anunció recién conocida la noticia que haría comentarios «interesantes y picantes». Más tarde, emitió un comunicado donde se mostró «no sólo sorprendido, sino perplejo. Pensé que se trataba de un error y llamé a Javier Guillén para que me diera explicaciones. Me dijo que no ofrecíamos un equipo suficientemente bueno y no me lo podía creer. Sólo con Leipheimer, Klöden, Horner y Brajkovic llevábamos a cuatro potenciales ganadores de la Vuelta. Era nuestro otro objetivo del año junto al Tour, por eso (y porque debíamos correr la Vuelta a California) no corrimos el Giro de Italia».
Si tomamos lo que dice Bruyneel como cierto, realmente la razón no está con Unipublic. Leipheimer, Klöden, Horner y Brajkovic parecen corredores de entidad suficiente como para garantizar la invitación del que, por otra parte, es el octavo equipo del mundo según el Ránking UCI y el quinto según CQ Ránking. Ahora bien, no parece que esa fuera efectivamente la alineación que RadioShack planeaba disponer en la gran ronda española.
Según algunas fuentes y declaraciones de Chechu Rubiera a Biciciclismo, ésta incluía a Janez Brajkovic, Chris Horner, Geert Steegmans y el bloque ibérico del equipo conformado por el propio Rubiera (que con la decisión de Unipublic no estará en el estreno en competición de la cima que lleva su nombre, también conocida como Coto Bello), Zubeldia, Irízar, Machado y Paulinho. Pero no por Leipheimer y Klöden, que de cumplir un calendario formado por Tour y Vuelta acabarían la temporada con 80 días de competición, una cifra a todas luces excesiva para ciclistas de 37 y 35 años respectivamente.
Así, no parece que Bruyneel las tenga todas consigo; pero lo mismo se puede decir de Javier Guillén. El valor deportivo del ‘nueve’ preseleccionado por RadioShack es enorme más allá de las ausencias de sus cabezas de cartel, empezando por el heptacampeón del Tour Lance Armstrong. No puede ser que sea el factor decisivo para esta no invitación a la Vuelta. Más bien puede que lo sea la nota al pie a la cual hacíamos referencia al principio, que establece que «Unipublic se reserva la posibilidad de modificar esta lista si circunstancias importantes así lo aconsejaran, teniendo siempre muy presentes las responsabilidades éticas de los participantes y su calidad deportiva», y la intención sea presionar a RadioShack para que mejor aún más su propuesta.
O quizá, como señala en algunos mentideros, sea un castigo al equipo americano por lo que pueda haber de cierto en las declaraciones de Landis. O por las posturas contrarias a las sostenidas por las grandes autoridades que Bruyneel y Armstrong han adoptado en asuntos de trascendencia para el futuro del ciclismo. Un ciclismo que Bruyneel afirma «estar dispuesto a hacer todo lo posible para profesionalizar» en un pequeño ataque de megalomanía.
En Vacansoleil, en cambio, la decisión de Unipublic de dejarles fuera de la Vuelta en favor de equipos de menor calidad como Garmin o cuyo desprecio por el calendario español ha sido manifiesto como Sky ha sido acogida con resignación. Su mánager Dan Luijkx ha declarado que «es lamentable que no podamos hacer ninguna gran vuelta en 2010 después de lo bien y rápido que anduvo todo en 2009… Esperamos que estas peleas entre organizadores y equipos se acaben cuando llegue el nuevo sistema en 2011. Estamos tristes, pero tenemos que centrarnos en las muchas citas grandes que nos quedan en estos meses». Evita así las polémicas el gerente del conjunto holandés, que revolucionó varias veces la gran ronda española el año pasado con su actitud combativa, y se pone en manos del sistema de invitaciones previsto para la próxima campaña, basado en méritos deportivos y no en económicos o, directamente, subjetivos.
El tercer agraviado significativo por la no invitación a la Vuelta a España, BMC, se lo toma con aún mayor filosofía y, sobre todo, con realismo. Y es que no posee plantilla ni estructura suficiente para afrontar las tres grandes rondas esta temporada, hecho que se hubiera consumado de haber estado presentes en la salida de Sevilla. «Nuestros planes pasaban por competir en un ‘grande’, el Giro de Italia», explica ufano el mánager Jim Ochowicz, «y eventualmente una segunda, el Tour de Francia. Pero hacer la Vuelta, en 2010, no era posible».
Por lo que respecta a los equipos a los que se ha otorgado una invitación, las reacciones de alegría han sido mucho más tibias. Andalucía, cuya viablidad depende en gran medida de estar presente en la gran ronda española, expresaba su agradecimiento a través de su jefe de filas José Ángel Gómez Marchante. Xacobeo, por su parte, afirmaba que su objetivo será mejorar en la Vuelta de 2010 lo hecho en la de 2009, para lo cual contará con el liderazgo de Ezequiel Mosquera y el respaldo de buenos elementos como David García Dapena, Gustavo César o Rodrigo García. Dave Brailsford, mánager de Sky, hablaba de un «voto de confianza de Unipublic», mientras Katusha, Garmin y Cervélo aún no han realizado ninguna declaración al respecto. Los primeros están dentro por la predilección de Javier Guillén por su líder Joaquín Rodríguez; los segundos, por Tyler Farrar; los terceros, por Carlos Sastre. Ahora bien, no se sabe si por su presencia en el ‘nueve’ de la Vuelta o por su poder fáctico…

* Agradecimiento a Daniel Sánchez por su traducción de las declaraciones de Dan Luijkx

Los invitados a la fiesta del Tour de Francia

El diario deportivo L’Equipe ha anunciado en su edición de hoy los nombres de los 22 equipos que tomarán parte en el Tour de Francia 2010, que se disputará entre el 3 y el 25 de Julio. En principio, la lista no contiene grandes sorpresas: a las dieciséis escuadras cuya presencia estaba garantizada por el acuerdo que en su día sellaron las formaciones ProTour de 2008 y los organizadores de las grandes vueltas se han unido los seis equipos de nuevo cuño de mayor nivel deportivo: Cervélo, Garmin, BMC, Katusha, Sky y Radioshack.
La controversia nace, por un lado, del hecho de que se queda fuera un equipo profesional francés de gran progresión como Saur – Sojasun, que cuenta en plantilla con grandes exponentes del ciclismo galo como Jimmy Casper o Jonathan Hivert. Y por otro de que la salida de la gran ronda francesa se situará en Rotterdam (Países Bajos), lo cual hacía casi preceptivo la presencia de algún equipo neerlandés que se añadiera a Rabobank, como Skil ó Vacansoleil. Ambas estructuras, de hecho, llevan años haciendo méritos para recibir la invitación de la empresa ASO para la gran fiesta anual del ciclismo en este 2010.
Decepción para Vacansoleil…
Para Vacansoleil, la noticia ha sido un auténtico jarro de agua fría, habida cuenta de los precedentes que hacían probable su participación en el próximo Tour: sus actuaciones en carreras relacionadas con ASO como la Vuelta a España (donde fueron uno de los equipos más combativos) ó el Tour de Qatar disputado en Febrero (donde se llevó la general con Wouter Mol) eran, junto al fichaje de dos de los estandartes del ciclismo francés como son los hermanos Brice y Romain Feillu, un gran aval deportivo. Además, el patrocinio que la marca Vacansoleil aportó a la pasada París-Niza suponía un enorme guiño económico e institucional.
La reacción del mánager Hilaire Van der Schueren en Sporza ha ido en la línea del desencanto: «obviamente, estoy muy decepcionado». Y apunta denodadamente contra la presencia de ciertos equipos cuya plaza estaba garantizada por pacto: «ASO comparte opinión conmigo, sin la norma de que los 16 ProTour que sobreviven de 2008 tengan plaza en la carrera automáticamente habría espacio para nosotros. Hay equipos cuyo nivel es menor que el nuestro, como Footon, que está lleno de jóvenes». En este caso, el director neerlandés dispara donde más duele: la presencia en el Tour de una escuadra deportivamente débil que, para más inri, fue vetada de la carrera en el pasado por los problemas de dopaje de sus antiguos ciclistas estrella Riccardo Ricco’ y Leonardo Piepoli. «Al menos somos el primer equipo reserva», se resigna Van Der Schueren.
… y para Skil – Shimano
En el caso de Skil, la estructura dirigida por Iwan Spekenbrink llegó incluso a participar en el Tour de Francia del año pasado, donde tuvo una suerte desigual: su combatividad, en especial durante las primeras etapas, no llegó a refrendarse con resultados en la línea de meta. A pesar de todo, el sabor de boca dejado por la escuadra antiguamente radicada en Japón fue bueno. Este invierno, con objeto de ganarse los favores de ASO, se consolidó una colonia francesa relativamente extensa en el equipo, con cinco corredores galos en plantilla. Sin embargo, no ha sido suficiente para convencer a los organizadores del Tour de Francia.
Al contrario de las reacciones del seno de Vacansoleil, que iban por la senda de la indignación, las de los hombres de Skil se acercaban más a la resignación. «En secreto esperas buenas noticias», declaró el mánager Iwan Spekenbrink a De Telegraaf, «pero sabíamos que había buenísimos candidatos como Radioshack, Sky ó BMC. Ciertamente no puedo decir que no entienda la elección de equipos hecha por ASO». El corredor Koen De Kort se expresa en su blog en la misma línea: «se veía venir, pero no deja de ser una decepción», comienza. «Sin embargo, comprendo la decisión de ASO de dar las wild-card a quienes las han recibido».
Los seis invitados
No es demasiado aventurado afirmar que dejar fuera a cualquiera de los seis equipos a los que se han otorgado a las invitaciones hubiera constituido un pequeño sacrilegio deportivo. La presencia del recién nacido Team Sky resulta indiscutible toda vez que cuenta con la mayor estructura de entre todos los equipos profesionales, además de con la gran promesa del ciclismo mundial (Edvald Boasson Hagen) y la gran sorpresa del Tour del año pasado (Bradley Wiggins). Radioshack posee un gran nivel medio y, por encima de todo, al heptacampeón Lance Armstrong. Garmin ha demostrado en sus dos participaciones en la gran ronda francesa una solidez sobrada que, seguramente, tendrá continuidad este año.
Ofrecían algo más de dudas Cervélo, Katusha y BMC. En los canadienses, la intención de Carlos Sastre (ganador del Tour 2008) de centrarse en disputar el Giro de Italia parecía una suerte de anticipación a la no inclusión del equipo entre los elegidos por ASO; sin embargo, han pesado otros nombres como Thor Hushvod y Heinrich Haussler, ambos ganadores de etapa en la edición del año pasado e incluso maillot verde de la regularidad en el caso del noruego. Para Katusha, su pobre nivel en el Tour de 2009, sin presencia en la general y con una única victoria de etapa a cargo de Serguei Ivanov, parecía un hándicap importante. Parece haberles redimido ante ASO su notable principio de año, con Joaquim Rodríguez, Robbie Mc Ewen y Filippo Pozzato a muy buen nivel.
Por último está BMC. La escuadra de base suiza recibe su invitación con alegría, seguramente porque se sabían en el alero toda vez que sus grandes estrellas, Cadel Evans y Alessandro Ballan, parecían convencidas de que no iban a estar en el Tour y dispuestas a darlo todo en el Giro de Italia. Han pesado para la decisión de ASO, por encima de todos, dos hechos: sus excelentes relaciones con el staff del equipo (Jim Ochowicz, mánager de BMC, ejercía el mismo cargo en 7-Eleven, primer equipo americano en correr el Tour; John Lelangue, director deportivo, trabajó durante años para ASO) y la presencia en la formación de Cadel Evans, podio en dos ocasiones en la gran ronda francesa y actual campeón del mundo de fondo en carretera. La duda, como en el caso de Sastre, es si el australiano dará el ancho en la ‘Grande Boucle’ después de darlo todo en la ‘corsa rosa’.
En definitiva, la lista de invitados a la fiesta del Tour de Francia ha sido la que dictaba la lógica. Se echa de menos únicamente la presencia de algún equipo holandés acompañando a Rabobank en la salida de Rotterdam. Para ello, tal vez, hubiera hecho falta un poco más de valentía en el seno de ASO: atreverse a dejar fuera a escuadras cuyo nivel esté en duda, como BMC o Katusha, para poner en liza a otras cuyo rendimiento será con toda seguridad bueno aunque no se traduzca en buenos resultados en la meta, como hubiera sido el caso de Vacansoleil, Skil o Saur. De cualquier manera, el espectáculo en las carreteras francesas este mes de Julio está servido… y garantizado.