Representing Macedonia

Publicado originalmente en Arueda.com

Conociendo a Gorgi Popstefanov, último clasificado de la contrarreloj élite masculina del Mundial de Ponferrada

Miércoles en Ponferrada; el tiempo amenaza lluvia, son casi las una y media del mediodía, va a iniciar la contrarreloj élite masculina. Es uno de los eventos más esperados de la semana, Martin contra Wiggins; las autoridades se alinean para salir en la foto, los jueces se aprestan para que todo salga perfecto, una embajadora de Loterías y Apuestas del Estado sostiene una bandera con el logotipo de la UCI porque le corresponde el honor de inaugurar oficialmente la prueba. El público no es numeroso, pero está impaciente; y más impaciente aún está Gorgi Popstefanov (1987, Skopje), que lleva varios minutos en la rampa de salida, esperando que llegue su momento.

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No es fácil ser ciclista en Macedonia; más aún si, como Gorgi, tienes una planta de pasarela, con 1,90 de altura y un tren superior relativamente ancho que supone lastre en las subidas. “Cuando entrenaba en mi ciudad, salir del casco urbano me costaba media hora”, cuenta; “y, cuando lo lograba, sólo una carretera era favorable. Todas las demás eran cuestas, o directamente puertos”. Es lo malo de vivir en un extremo de la cordillera de los Balcanes: la orografía es accidentada y beneficia a los ciclistas ligeros. Menos mal que Gorgi se mudó a Nueva Jersey antes de empezar el instituto y ahí sí hay llano para desplegar cualidades de rodador.

En Estados Unidos, Gorgi desarrolló una carrera académica de Derecho Internacional que concluyó este año y otra deportiva en la nutrida escena norteamericana de critériums y carreras .2. “Encontré apoyos: mi familia, mi novia, una empresa de construcción (Metra), una tienda de bicicletas (Cycles54)… Gracias a ellos puedo competir”. La pasada temporada logró un par de victorias y varios puestos de honor; en esta, una lesión en la pierna izquierda le ha lastrado y sólo ha logrado terminar una carrera en la mitad alta de la clasificación. No tiene claro qué será de él en 2015: “Si puedo encontrar un contrato profesional o alguna otra forma de continuar como ciclista, me dedicaré completamente a ello; si no lo logro, me centraré en los negocios o en la abogacía. Creo que tengo potencial para correr en categoría Continental, pero hay tantísima gente con iguales o mejores condiciones que yo que la competencia es elevada y los equipos tienen donde elegir, lo cual es bueno para ellos pero no para nosotros”. Y admite, realista: “No sólo vale con ser bueno: también hay que gustarle a alguien”.

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¿Cómo llegó Gorgi hasta Ponferrada? “La UCI otorga dos plazas a cada país, que las gestiona como quiere. Me enteré el año pasado e intenté participar ya en Toscana, pero el plazo ya estaba cerrado. Me puse en contacto con mi federación y le dije: ‘Si hay posibilidad de ir a representar a Macedonia en la contrarreloj individual de cualquier Mundial, decidme qué debo hacer e intentaré cumplirlo’. Controlaron mis resultados y llegado el momento concluyeron que tenía el nivel necesario para acudir a Ponferrada. En realidad lo sabían de antes: fui campeón nacional en 2010 y al año siguiente estuve en la selección, con el que corrí las vueltas de Serbia y Albania y conseguí algunos buenos resultados”.

No le pagaron el viaje. “Me han ayudado, pero he tenido que costearme algunos gastos”. Una circunstancia poco agradable, aunque habitual en los países cuya escena ciclista no es fuerte. “La situación del ciclismo en Macedonia no es la mejor y tampoco la peor. Hay un programa para ayudar al desarrollo de este deporte, pero necesitan más patrocinadores y apoyos para disponer de más medios y hacerlo realidad. Ayudaría formar un equipo Continental, como los que tienen en Grecia, Bulgaria o Serbia; puedo pensar en varios corredores fuertes de mi país que se han medido con ciclistas de allí y valdrían para la categoría”.

Por fortuna, el panorama en el país balcánico no es desértico: Gorgi tiene dos auspiciadores allí, Energi Cycling Team y Equipe CMI. Tampoco estuvo sólo en Ponferrada: le acompañaron otro Elite masculino para la crono y un juvenil que logró terminar la manga de línea en el grupo delantero. “Somos un primer paso para el desarrollo del ciclismo en nuestro país, los primeros representantes”, proclamaba con orgullo.

Gorgi tomó la salida con un objetivo en mente: “Sentarme en una ‘hot chair’”, decía pensando las sillas en las que los cuatro primeros clasificados provisionales de las contrarrelojes esperan que su tiempo sea batido. No era imposible: si evitaba que le doblaran más de tres ciclistas, cruzaría la meta al menos cuarto. Pero tampoco nadie dijo que fuera a ser fácil. “Tan pronto como partí noté que estaba mal y conforme fui avanzando me encontré peor”. Antes del ecuador de la crono le habían doblado el rumano Andrei Nechita y el sueco Tobias Ludvigsson. “Cuando me rebasó el segundo ciclista, pensé: ‘Oh dios, esto va a ser terrible”. Intenté no caer presa del pánico y seguir a mi ritmo aunque no notara potencia en las piernas”.

No obstante, se abrió un rayo de esperanza: aunque el moldavo Alexandre Pluschin le superó antes del tercer parcial, el paraguayo Gustavo Miño no asomaba a su espalda. “Llegaron las subidas y me encontré bastante mejor, en mi nivel”. Efectivamente, Gorgi terminó cuarto provisional. Pero, cuando aún estaba recuperando resuello antes de enfilar el podio, Miño apareció para mejorar su tiempo en casi cinco minutos. “Entonces, por un momento, dudé: quizá hubiera cinco ‘hot chair’, y no sólo cuatro. Fui al podio a preguntar, pero no: sólo había cuatro. Y ahora… Ahora sólo tengo calambres en la pierna derecha porque la he forzado para compensar la lesión de la izquierda”.

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En la clasificación definitiva, Gorgi terminó último a 14 minutos y 33 segundos del ganador, Bradley Wiggins. El relativo fracaso no amargó el dulce al macedonio, que pasó la semana entera disfrutando de la burbuja del Mundial de ciclismo, por la cual paseaba con amplia sonrisa, gafas de sol, medias de compresión y camisetas con los logotipos de sus patrocinadores, feliz de poder tomarse fotos con Miguel Indurain u Óscar Freire y charlar con los técnicos del Centro Mapei. Gorgi Popstefanov disfrutó de cerca el sueño del ciclismo profesional y, de paso, marcó un hito para su país. Quién sabe si esos días de ilusión no son el principio de una historia mayor y aún más bonita.

Quieren traerse un Mundial a España

Hace ya unos días que la comitiva española llegó a Geelong para participar en los prácticamente mal denominados Mundiales de Melbourne. Capitaneada por José Luis de Santos en la parte deportiva, con una representación institucional más amplia de lo habitual para defender a capa y espada la candidatura de la ciudad berciana de Ponferrada para optar a la organización de los Mundiales de 2013 y con el siempre eficaz jefe de prensa de la RFEC Luis Román Mendoza para contar sus peripecias. El objetivo: traerse al menos un Mundial a España.
La primera gran opción, esperanza e ilusión, era que los encargados de la candidatura de Ponferrada 2013 fueran quienes consiguieran el primer Mundial para la delegación española esta madrugada, mañana en Australia. Parecían ir bien colocados: los rivales de Florencia, Génova y Hooglede-Gits no tenían demasiado postín ni especial difusión. Además, Ponferrada 2013 había tenido mucho apoyo del Gobierno y la Junta de Castilla y León, aunque no tanto de los medios.
Una vez en Australia, las opciones de la candidatura española comenzaron a bajar enteros. La rumorología, bastante certera en estos casos, señalaba a Florencia como ciudad elegida en el cónclave de trece altos cargos de la UCI que decidiría dónde se desarrollarían los fastos de 2013. Y, efectivamente, este mediodía se confirmó la noticia. La UCI le ha concedido a Italia su cuarto Mundial en quince años; el quinto si contamos Mendrisio, ciudad suiza pero prácticamente italiana. Se dice que la solvencia organizativa de los italianos es admirable… Así pues, Ponferrada deberá esperar un año más para culminar su sueño de organizar un Mundial, dificultado sin duda por no ser una capital de provincia.
Féminas y sub23: opciones remotas
Una vez eliminados los bercianos, a España sólo le queda la opción deportiva para traerse un Mundial; los mejor colocados para ello son, sin duda, los hombres de categoría élite. Entre las chicas, las opciones son mínimas. Rosa Bravo, Ana Belén García y Belén López están por desgracia lejos de las Pooley, Vos o Ardnt; de hecho en la crono de hoy, ganada precisamente por Pooley, Bravo (31ª) y López (33ª) han completado sendas actuaciones anónimas.
En cuanto a los jóvenes, la distancia con la élite existe pero es algo menor. Jesús Herrada, Juan José Lobato, Higinio Fernández y Mikel Landa ya demostraron durante la temporada en general y en el Tour del Porvenir en particular capacidad de codearse con los mejores. En la prueba en ruta, Lobato es una interesantísima baza para el esprint mientras sus compañeros pueden buscar el triunfo mediante fugas. En la CRI, disputada esta mañana, Herrada ha cuajado una notable performance al ser octavo a sólo 1’18” del campeón, el irresistible Taylor Phinney.
Freire, a por su cuarto Mundial
Son los mayores quienes más posibilidades tienen de campeonar en Geelong. José Luis de Santos ha tenido buen criterio para realizar la lista, primando para la prueba en ruta la formación de un equipo sólido y entregado al cántabro Óscar Freire antes que la selección plagada de posibles ganadores que tuvo España en otras ocasiones. Para la contrarreloj ha habido más problemas. Hubo muchas dudas, con Rubén Plaza y Luis León renunciando a tomar parte en ella; pero finalmente se han saldado, como casi todo este año en la selección y en contraste con lo que sucedió en Mendrisio, sin malos rollos. Representarán a España Iván Gutiérrez y Luis León Sánchez, quienes tienen un recorrido adaptado a sus características pero una competencia brutal encabezada por Cancellara, Porte, Martin y Larsson.
En la ruta hay, de inicio, un grupo de seis ciclistas que ejercerán de gregarios y tendrán a Freire como líder, a Gárate como ‘capitano’ y a Samuel como hombre libre. Imanol Erviti, Luis León Sánchez, Rubén Plaza, Carlos Barredo, Haimar Zubeldia y Fran Ventoso llegan a la cita mundialista en un estado de forma óptimo; la mayoría han completado la Vuelta, mientras Zubeldia se ha preparado en las pruebas ProTour canadienses y Ventoso ha hecho lo propio en las semiclásicas italianas y francesas. Todos tienen avales de sobra y se centrarán en proteger a Freire y controlar una carrera que se prevé movida, muy influenciada por el viento. Para ello tendrán la compañía o la animadversión de otras selecciones potentes como Italia (Pozzato, Visconti), Australia (Goss, Evans) o Bélgica (Gilbert), que cuentan también con líderes definidos y quizá opten por dinamitar la prueba para eliminar a esprinters puros como el americano Farrar, el alemán Greipel o el británico Cavendish.
Los puntales de la selección, Gárate, Samuel y Freire, tienen ya sus funciones bien definidas. El hecho de que no habrá pinganillos en la prueba en ruta dota a Juanma Gárate de una importancia especial en los esquemas de la selección: al ser el más veterano del grupo, tomará galones y ejercerá de ‘capitano’; o, lo que es lo mismo, de director fáctico. Él tomará las decisiones y mandará tirar o parar a sus compañeros en función de las necesidades de Freire. Samuel Sánchez, por su parte, podrá jugar sus bazas y no estará atado a las necesidades del cántabro…
El cántabró. Óscar Freire. La mejor baza de todas, el mejor esprinter que ha tenido España en años, con un talento especial para los Mundiales. Ya lleva tres: desde Verona 2004 está empatado con Rik Van Steenbergen, Alfredo Binda y Eddy Merckx en esa plusmarca sólo al alcance de los dioses de este deporte. Su objetivo, de aquí a su retirada, será romperla y colocarse como líder en solitario de ese ránking de ensueño con cuatro impresionantes entorchados. Este año tiene una ocasión de oro con un recorrido que le viene como anillo al dedo y una selección volcada en jugar su baza. El domingo, alrededor de las nueve de la mañana, tras una madrugada donde los aficionados españoles lucharemos a brazo partido con Morfeo, sabremos si Freire consigue traerse ese anhelado Mundial a España.