GreenEdge: velocidad olímpica

24 de Octubre, Arueda.com

Desde el anuncio de su nacimiento a finales del año pasado en la mayor de las incógnitas, la bruma que rodeaba a GreenEdge ha ido disipándose para dejar paso a una claridad un tanto mate.
Las grandes incógnitas y expectativas, alimentadas por una información oficial servida a cuentagotas, han cristalizado en una realidad esperanzante, pero no refulgente. Al contrario que las dos rutilantes súper estructuras nacidas en temporadas anteriores con los cuales era comparado (Sky, Leopard Trek), el nuevo conjunto australiano no ha llevado a cabo incorporaciones de relumbrón, a pesar de lo cual ha conseguido configurar una plantilla sólida con la velocidad como virtud, la montaña como flaqueza y los Juegos Olímpicos como gran objetivo.

La clave propiciatoria de esta última circunstancia es la estrecha relación existente en todos los planos entre GreenEdge y Cycling Australia, la federación australiana de ciclismo. Tal y como explicó en una entrevista concedida a esta página en mayo Neil Stephens, director deportivo y por ello uno de los máximos responsables de la escuadra, ésta surge amparada en todos los aspectos por la federación y prácticamente crece desde su interior. El alma máter del equipo es uno de los hombres fuertes del ente, Shayne Bannan; el mecenas es el mismo empresario que patrocina la mayoría de proyectos de Cycling Australia, Gerry Ryan; el actual coordinador de la federación, Matthew White, ha ejercido de asesor y podría unirse al cuerpo técnico; staff y corredores tendrán a su disposición el European Training Centre de Varese, auspiciado por el Gobierno australiano y con parte de su usufructo atribuido a Cycling Australia… Numerosos lazos de unión que justifican que la escuadra sea puesta en servicio de los intereses federativos.
“Es un compromiso que hemos adquirido y por el cual estamos muy motivados”, explicaba Shayne Bannan, mánager general de la escuadra, en una entrevista en SBS. “Los Juegos Olímpicos significan mucho para el australiano medio y para nosotros sería fantástico contribuir al éxito del país en ellos. Trabajaremos codo con codo con Cycling Australia para asegurarnos de que nuestros corredores no tienen ningún problema para preparar los Juegos”. No es un caso único en el mundo del ciclismo, por cuanto ya existen equipos como Sky cuya fuerte ligazón con los estamentos federativos les suponen asumir que los picos de forma de sus corredores serán aprovechados preferentemente para eventos en los cuales los corredores no lucirán su maillot, aunque curiosamente sí su patrocinador.
Así, la plantilla de GreenEdge viene en gran parte condicionada por esta filosofía de servicio al país. Diecisiete de los treinta corredores de la plantilla son australianos; cinco de ellos (Jack Bobridge, Cameron Meyer, Michael Hepburn, Luke Durbridge y Leigh Howard) fueron medallistas en los pasados Campeonatos del Mundo de Pista de Appeldorn y centrarán su temporada en cuando menos repetir los méritos en el velódromo olímpico. El desarrollo de su inmenso talento en la carretera, donde los cinco tienen proyección para llegar a cotas altísimas, deberá esperar o cuando menos quedará en segundo plano hasta agosto.

Ejercerá de digno líder de la escuadra Matthew Goss, ganador de la pasada Milán-San Remo. El rápido ciclista de Tasmania deberá confirmar lo apuntado en HTC y convertirse en un esprinter de referencia, para lo cual contará con un conjunto de lanzadores y rodadores tan aptos como expertos (Baden Cooke, Stuart O’Grady, Wesley Sulzberger; un significativo bloque proveniente de Garmin, con Julian Dean, Matthew Wilson o Brett Lancaster) al cual se sumarán promesas con mucho que decir como el citado Howard. Tendrá además un calendario ideal toda vez que GreenEdge tiene asegurado un puesto en el World Tour gracias a una acertada política de fichajes que le llevó a incorporar ciclistas como Jens Keukeleire (ex Cofidis) y Aidis Kruopis (ex Landbouwkrediet) cuyos puntos han resultado claves para meter a su escuadra entre los quince primeros del misterioso Ránking de Mérito y, por ende, en la primera división del ciclismo mundial.
Precisamente Keukeleire será una de las grandes bazas de GreenEdge de cara a las clásicas, faceta en la cual el belga contará con el apoyo de un intermitente con receta para triunfar como Sebastian Langeveld (ex Rabobank) y el en ocasiones equívoco Thomas Vaitkus (ex Astaná). El resto de opciones ganadoras del conjunto australiano se sitúan nuevamente en el terreno de la velocidad: dos clásicos como Robbie Mc Ewen (ex RadioShack, se retirará antes del Tour de Francia para integrarse en el staff técnico) y Allan Davis (ex Astaná) se sumarán al citado Aidis Kruopis, gran sensación del calendario belga, y a una joya por descubrir llamada Mitchell Docker (ex Skil-Shimano).
Este panorama deja una evidente flaqueza en el planteamiento deportivo de GreenEdge: carece de corredores de garantías para la montaña, tanto alta como media, y como consecuencia de opciones de destacar en las generales de las rondas por etapas. Apenas Simon Gerrans (ex Sky) y Pieter Weening (ex Rabobank) cuentan con bagaje a este respecto, con sendas victorias en etapas de montaña de Tour de Francia y Giro de Italia pero escasa consistencia a la hora de pelear por una buena clasificación final. Expectativas en torno al eritreo Daniel Teklehaimanot aparte, Bannan explicó en una entrevista con Sidney Morning Herald que “desarrollar un vueltómano australiano de nivel en nuestra escuadra va a requerir dos o tres años” y citó a sus dos favoritos para rellenar este hueco en un futuro: los integrantes de la cuarteta vigente campeona del mundo de persecución por equipos Cameron Meyer y Jack Bobridge.
Ni Roma ni Sidney se construyeron en un día, y tanto Bannan como el resto de los técnicos de GreenEdge han sabido desalentar la excesiva expectación creada en torno a una escuadra cuya financiación (mecenazgo de un magnate) suscita suspicacias por el precedente de Leopard Trek. Los australianos han aprendido del error del Team Sky, cuya pompa a la hora de vender su proyecto provocó que sus resultados iniciales fueran leídos en clave de fracaso. En GreenEdge se habla con un tono más modesto, menos pretencioso, y con el ojo claramente puesto en los esprints y en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, epicentros del primer año de una existencia cuya vida se extenderá al menos dos campañas más.
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Las polémicas en torno a GreenEdge

Durante la conversación telefónica con Neil Stephens que dio como resultado el reportaje ‘GreenEdge: desvelamos el secreto mejor guardado del ciclismo australiano‘ se tocaron temas un poco más controvertidos que no se incluyeron en el citado texto para no hacerlo excesivamente largo. Sin embargo, resulta de interés detenerse en ellos para completar el retrato del deslumbrante proyecto australiano.
El primero de ellos fue la posible relación entre GreenEdge y el no-nato Pegasus Sports de Chris White. Como ya se informó aquí, se hablaba de una mala relación entre Pegasus y las altas esferas del mundo de las dos ruedas en las antípodas, lo cual incluiría a Cycling Australia. Además, hubo suspicacias con el hecho de que la bicicletera Scott, en principio espónsor de Pegasus, se uniera a GreenEdge una vez finalizado dicho proyecto.
Cuestionado por estos hechos y por la posibilidad de que Pegasus hubiera sido torpedeado por Cycling Australia para favorecer los intereses de GreenEdge, Stephens respondió con un explícito “de ninguna manera. De hecho, la federación ofreció ayuda a Chris White para sacar adelante el equipo, pero éste la rechazó. Después, cuando sus apoyos económicos les abandonaron, vinieron a solicitarla de nuevo. Pero entonces GreenEdge ya era una realidad y estaba incluso mejor fundado que Pegasus, por lo cual rechazamos una posible colaboración”. Respecto de Scott, Stephens explicó que los directivos de la compañía “son buena gente: apoyaron a Pegasus para intentar formar un ProTeam en Australia y, cuando vieron que éste no salía adelante, se aproximaron a GreenEdge”. Y puntualiza: “nosotros no quisimos acercarnos de inicio a Scott, precisamente, para evitar que los componentesde Pegasus se sintieran agraviados”.
El otro asunto polémico tratado durante la conversación fue el despido de Matthew White del conjunto Garmin – Cervélo de Jonathan Vaughters. El técnico australiano, ex corredor del US Postal de Lance Armstrong, estuvo enrolado varios años en la escuadra radicada en Girona y vio rescindido su contrato con ésta en enero de 2011 por haber recomendado al Trent Lowe asistir a la clínica del doctor Luis García del Moral, algo que iba en contra de las políticas internas del equipo. Los rumores arreciaron en torno a una posible relación del despido con el presunto papel que White tomaría en GreenEdge en 2012, lo cual podría haber resultado en un conflicto de intereses. Vaughters negó en repetidas ocasiones esta hipótesis, en público y en privado; White, por su parte, guardó silencio y asumió el cargo de coordinador en Cycling Australia.
Sobre este asunto, Stephens opina que “Vaughters debería haber mantenido a White en el cargo. Al fin y al cabo, Matthew tiene mucha culpa del actual potencial deportivo de Garmin-Cervélo. Hubo un mal entendimiento entre ambos y Matthew salió demasiado pronto del equipo”. Y añade un dato poco conocido: “Cycling Australia abrió un expediente e investigó en torno al despido de White; la conclusión fue que los motivos de éste fueron incorrectos”. Preguntado por la relación de Matthew White con el cuerpo técnico de GreenEdge, Stephens admitió que estaba “pidiendo consejo” al ex director de Garmin, pero “en calidad de amigo”. “Quizá en un futuro pueda unirse al proyecto, pero es algo que aún no está claro”.

Desvelando el secreto mejor guardado del ciclismo australiano

El equipo GreenEdge Cycling va a ser una de las grandes atracciones de la temporada 2012. Ya genera, de hecho, una gran expectación, especialmente entre el público anglosajón. Es un proyecto alumbrado por la federación ‘aussie’, la conocida como Cycling Australia, para aprovechar al máximo los talentos generados por su creciente cantera y sus enormes infraestructuras. Una escuadra tan potente que ha sido capaz de ilusionar a gran parte de los corredores de las antípodas, quienes incluso se han mostrado deseosos de unirse a ella tanto en público como en privado. Es un gigante en plena gestación del cual se conoce oficialmente apenas el nombre y los espónsor. GreenEdge es el secreto mejor guardado del ciclismo australiano. Y Arueda.com se ha puesto en contacto con su director técnico, Neil Stephens, para desvelarlo, si no completo, al menos en parte.
Neil Stephens (1963, Canberra-Australia) es un viejo conocido de la afición y el mundillo ciclista españoles. Estuvo ocho años enrolado en conjuntos del país, siendo lo más destacado sus cinco temporadas en el ONCE de Manolo Sáiz y adornando su palmarés en ese tiempo con dos campeonatos de Australia, una Vuelta a Andalucía y una etapa de la Vuelta al País Vasco. Se retiró en 1998, habiendo echado raíces en Euskadi y más concretamente en Oiartzun (Guipúzcoa), donde se casó, tuvo dos hijos y vive en la actualidad. Fue un ciclista inteligente, de equipo, y por ello su sino era convertirse en director deportivo. Se estrenó en esa faceta de la mano del propio Sáiz en el malogrado Liberty Seguros; después pasó al Caisse d’Épargne de Eusebio Unzué, donde orquestó brillantes movimientos tácticos como el que subió a David Arroyo al podio del Giro de Italia de 2010. Hasta finales del año pasado compaginó este cargo con funciones técnicas en Cycling Australia; básicamente, seleccionador ‘aussie’ para los mundiales.
Este invierno lo dejó todo para centrarse en el excitante proyecto GreenEdge, en el cual desempeña el rol de director técnico. El objetivo: “tener un equipo ProTour donde poder aprovechar al máximo el talento del ciclismo australiano”.

La génesis de la escuadra puede situarse en 2006, cuando apareció en las carreteras el conjunto SouthAustralia.com-AIS. Se trataba de un equipo cien por cien australiano donde aquel año compitieron hombres como Matthew Goss o Matthew Lloyd y cuyo objetivo principal era pulir los mejores talentos ‘aussies’ con la vista puesta en los Juegos Olímpicos, especialmente en las disciplinas de pista. Con el tiempo, el SouthAustralia-AIS se convirtió en Jayco-Skins; por él pasaron la mayor parte de las jóvenes promesas del país, como los hermanos Meyer, Jack Bobridge o Michael Matthews.
El problema era dónde iban cuando salían de Jayco; cómo dejaban aquel entorno idílico de formación y encaraban un mundo distinto en el cual les exigían esfuerzos que divergían de aquellos solicitados por Cycling Australia, quien les había formado. “Nos frustraba ver cómo formábamos corredores”, explica Stephens, “para que se los llevaran otros equipos a competir [y ganar] en grandes citas. Sobre todo porque luego llegaban los compromisos de la selección australiana y nos ponían pegas cuando queríamos contar con ellos. Por ello, nos pusimos de acuerdo con Gerry Ryan [millonario y propietario de la empresa de caravanas Jayco], quien ya estaba realizando una gran inversión en apoyar el ciclismo australiano pensando sobre todo en Londres 2012, para alumbrar este nuevo equipo con todas las garantías”.
Esa es una seña de identidad de GreenEdge: las garantías. “Hemos articulado un modelo similar al Slipstream de Vaughters, con una sociedad que gestiona el equipo respaldada económicamente por un forofo del ciclismo y además busca patrocinadores para poder ser más fuerte e incluso rentable. Ryan nos garantiza tres años de presupuesto, pero somos conscientes de que no podemos depender de sus fondos y por ello ya buscamos espónsor que quiera anunciarse en nuestro maillot. Somos un proyecto serio y a bastante largo plazo, no una inversión filantrópica a fondo perdido”.
La escuadra lleva de hecho un tiempo funcionando, preparando su salida a las carreteras con el liderazgo de Stephens y Shayne Bannan, técnico de Cycling Australia y alma máter de la mayoría de talentos del ciclismo ‘aussie’. Su infraestructura estándar está ya casi lista, con dos autobuses y un camión fabricados por la empresa vitoriana Irízar. Aparte está la infraestructura atípica, sin duda uno de los puntos más fuertes del proyecto GreenEdge.
“Contamos con una base en Varese (Italia), el European Training Centre [ETC]. Se trata de un Centro de Alto Rendimiento construido por el Gobierno australiano en el Lago Varese para especialidades como el remo, el piragüísmo y el mismo ciclismo cuyos recursos explotaremos al máximo”. Para entender la influencia que tendrá el ETC en GreenEdge, Stephens lo compara con “el Centro Mapei del fallecido Aldo Sassi, con el cual colaboramos estrechamente y al que intentaremos emular”. Con objeto de mejorar la sinergia entre los ciclistas del equipo y los técnicos del ETC, existe la intención de que “los corredores se instalen en la zona de Varese. De hecho, algunos posibles fichajes ya viven en allí”.
Fichajes. Una de las palabras polémicas. Stephens se muestra prudente a este respecto y rehuye citar nombres, si bien admite que “se puede proyectar la plantilla ya. Hay varios corredores australianos de élite que terminan contrato esta temporada y han mostrado interés por unirse al equipo. Queremos tener entre un 50 y un 60% de ciclistas del país en la plantilla; el porcentaje restante se completará con extranjeros de calidad. Así que prácticamente cualquier corredor que termine contrato en invierno de 2011 puede entrar en nuestros planes”.
Estos “planes” de GreenEdge, sus posibles fichajes y los métodos para atarlos, han sido uno de los focos de polémica que han rodeado al equipo. El blog The Inner Ring reportó unos supuestos precontratos, firmados en teoría por algunos corredores, en los cuales se prometía a estos bonificaciones económicas por los puntos ProTour acumulados durante la temporada 2011. Una práctica éticamente dudosa por el perjuicio que puede suponer para los equipos actuales de esos ciclistas que Stephens niega categóricamente: “Es falso. Cuando nace un nuevo proyecto siempre suele haber muchos rumores en torno a ellos, y eso es bueno; pero estos precontratos no existen”. De cualquiera manera, las escuadras no miran con simpatía la posibilidad de que sus corredores ‘aussies’ ganen puntos para que luego estos sean aprovechados por GreenEdge para entrar en el UCI World Tour; al menos eso afirmó ayer en declaraciones al Sidney Morning Herald el integrante de Astaná Allan Davis.
El UCI World Tour es la gran aspiración de GreenEdge de cara a 2012: encuadrarse en él en su primer año de existencia sería entrar al mundo del ciclismo por la puerta grande. Para ello el proyecto australiano debería hacer acopio de puntos en el ránking de mérito deportivo que en teoría decidiría la membresía de esa categoría, algo complicado según reconoce un realista Neil Stephens. “Estamos haciendo un esfuerzo para ser ProTeam, pero con los criterios que hay impuestos va a ser complicado. Aunque cumplimos en el resto de factores, seguramente nos falten puntos en el ránking deportivo. Pero el sueño del ciclismo australiano es tener un equipo en el máximo nivel, y esperamos alcanzarlo tan pronto como sea posible”. Un sueño legítimo y estimulante que Stephens y sus colegas buscarán cumplir con GreenEdge, el secreto mejor guardado del ciclismo australiano.