"La situación del ciclismo malagueño es bastante mala"

Entrevista a Luis Ángel Maté publicada en La Opinión de Málaga

Tras dos exitosas campañas en el Androni Giocattoli italiano, el marbellí ha fichado para 2011 por el equipo Coifidis. En la escuadra francesa tendrá la oportunidad de ser el primer malagueño en tomar la salida en el Tour de Francia desde que Pedro Torres lo hiciera en 1980
Después de doce años de sacrificio, por fin le ha llegado a Luis Ángel Maté (1984, Madrid) la oportunidad de dar el salto a la élite del ciclismo. Este marbellí de adopción (vive en la ciudad costasoleña desde los cuatro años) nos recibió en su casa poco antes de partir hacia Francia, donde inicia mañana lunes su primera concentración con Cofidis.
¿Cómo empezó tu relación con la bicicleta?
Como la de cualquier chaval, con la típica bici con la que empiezas a pasear por el barrio, a caerte… Es un instrumento genial, el primero que te permite ver tu entorno, el que te da la primera sensación de libertad y dominio…
Gran parte de tu trayectoria en la categoría sub23 la pasaste en Ávila Rojas, el último equipo amateur malagueño. ¿Qué recuerdas de esa época?
Fue una gran escuela de vida. Allí aprendí los valores del ciclismo. Es una pena que no haya tenido continuidad esa escuadra, que duró treinta años, y fue siempre uno de los mejores equipos élite y sub 23 de España. En él estuvieron grandes como ‘Triki’ Beltrán, Fernández Ginés, Francis Cabello…
Desde que Ávila Rojas cesó su actividad en 2007, no ha surgido ningún otro equipo amateur en Málaga…
Y eso que hemos tenido dos profesionales en los últimos años como José Antonio López Gil y yo, y la próxima campaña estará también Eloy Ruiz. Pero el ciclismo aquí no hace el ruido que podría. Parte de culpa la tienen los medios, que no se interesan por él. Pero tampoco hay apoyo de las instituciones públicas, que son quienes deberían estar en los peldaños inferiores y crear escuelas ciclistas de donde salieran corredores. Y, sin ciclistas, no hay empresas privadas que se animen a patrocinar equipos. La situación del ciclismo malagueño ahora mismo es bastante mala y no se adivina un futuro mejor.
¿Ves la situación mejorable a corto o medio plazo?
Sí. El ciclismo debe empezar a vender todos sus valores: constancia, trabajo, esfuerzo, dedicación, compañerismo… Yo me siento muy orgulloso de ser ciclista, y me sentiría orgulloso si mi hijo también lo fuera porque significaría que llevaría todos esos valores consigo. El ciclismo es un gran medio de educación, así como de transporte, de vida sana… Ése es su futuro.
Volviendo a tu carrera deportiva, debutaste en profesionales con Andalucía en 2008 y después has pasado dos temporadas en el Androni Giocattoli italiano. De este exitoso periplo, el resultado más brillante es la victoria en la etapa reina de la Vuelta a San Luis (Argentina) conseguida este año; un día en que derrotaste a Vincenzo Nibali, ganador de la Vuelta a España…
Aquel triunfo fue una explosión de alegría, recompensó todo el trabajo y el sacrificio asumido durante años. Hoy en día en todas las carreras hay un gran nivel y una gran competencia y por ello ningún triunfo es fácil; pero cuando ganas a grandes campeones… cualquier victoria es aún más bonita.
Este invierno te ha llegado la oportunidad de dar un paso más en tu carrera y firmar por Cofidis. Teniendo opciones de fichar por equipos como Movistar [antiguo Banesto] o Geox, ¿por qué elegiste la escuadra francesa?
En Geox y Movistar iba a estar supeditado a otros ciclistas. En Cofidis, en cambio, no hay un gran líder y tendré libertad para jugar mis bazas. Me he hecho un nombre en el ciclismo profesional y ahora estoy buscando mi sitio. Ya sé que estoy capacitado para trabajar para el equipo y quiero averiguar si puedo ser un líder.
La única pena es que Cofidis se haya quedado a las puertas de formar parte del UCI ProTour [primera división del ciclismo]
El año pasado renunciaron a su plaza en él por desavenencias con la Federación, y les han pasado factura este invierno cuando han solicitado volver. Aún así, Cofidis es un gran equipo y suelen hacerle hueco en todas las carreras donde desea competir. Esta campaña es muy probable que estemos en Tour de Francia y Vuelta a España.
El último ciclista malagueño en participar en el Tour de Francia fue Pedro Torres, que ganó el maillot de la montaña en 1973, hace treinta años. ¿Te haría ilusión tomar su testigo?
Como malagueño, sería un auténtico orgullo. Lucharé con todas mis fuerzas para ganarme una plaza en el Tour este año.

El imbatible Gilbert otoñal dominó en Lombardía

Las últimas pedaladas del Giro de Lombardía, por ser también las últimas de la temporada ciclista europea, tienen un sabor especial. La conocida como “clásica de las hojas muertas” (sobrenombre que en ocasiones se adjudica erróneamente a París-Tours), el último Monumento de la temporada, constituye la pasarela postrera para que los mejores ciclistas hagan desfilar sus cualidades delante de los aficionados que les tienen por ídolos. Su recorrido, quebrado en la parte final con subidas que se encuentran justo en la frontera donde los clasicómanos flaquean y los escaladores puros aún no son superiores, es una garantía de movimiento; su prestigio forjado a lo largo de un centenar de años la convierten en un suculento postre para aquellos corredores que no ha saciado su hambre de victoria en el resto de la temporada.
Las condiciones ideales para Philippe Gilbert. El valón adquirió hace años la buena costumbre de reservar parte de sus naves para el final de temporada, con objeto de preparar los Mundiales y causar estragos en las clásicas y semiclásicas otoñales, sacando rentabilidad a su fondo físico y a sus cualidades de rodador potente y explosivo escalador de repechos de menos de tres kilómetros. Los réditos obtenidos de esta costumbre no podrían ser mejores: dos París – Tours y dos Giros de Lombardía en tres temporadas, amén de varias pruebas de un día de segundo nivel.

Más allá del palmarés, la gran herencia que han dejado estas campañas otoñales a Gilbert es la sensación de imbatibilidad. En octubre es el máximo favorito allá donde va, lo cual añade un plus de dificultad a su habitual empresa de vencer las mejores carreras con las mejores actuaciones. Porque lo que distingue al corredor de Omega Pharma de la mayoría de ciclistas contemporáneos es que, como los modernistas de la literatura, le importa más el cómo que el qué. Le gusta parecerse al flamenco Eddy Merckx, o quizá sólo sabe actuar como lo hacía el Caníbal. Eso depara días frustrantes como los Campeonatos del Mundo de hace un par de semanas, donde su espectacular derroche físico no alcanzó premio alguno; pero también jornadas gloriosas como la recordadísima Het Volk que ganó en 2008 rodando en solitario sesenta kilómetros, ganando el pulso a galgos como Hushovd, Nuyens o Cancellara.
Esta mañana, en la salida de Milán, todos los corredores miraban de reojo a Gilbert. Sabían que la suya era la rueda a seguir, que iría a por su segunda victoria en la clásica de las hojas muertas y que intentaría que ésta fuera más legendaria que la primera, conseguida en un agónico esprint con un Samuel Sánchez que por cierto estuvo presente pero anónimo en la cita de hoy. Los únicos puntos débiles del ciclista francoparlante podían ser su equipo, un Omega Pharma que siempre está bastante por debajo de la calidad de sus líderes, y sus nervios, tendentes a desquiciarse cuando recibe un marcaje como el que le hizo Filippo Pozzato en la París-Tours del pasado fin de semana.
Sin embargo, ni una ni otra flaqueza salieron a relucir: las circunstancias jugaron a favor del belga. La fuga del día estaba formada por ciclistas débiles y fue echada abajo fácilmente por sus coequipiers, que desaparecieron antes de Madonna del Ghisallo (primera de las tres subidas decisivas del Giro de Lombardía) como estaba previsto. Los primeros movimientos en la citada cota los dejó hacer Gilbert con sangre fría: Gusev, Visconti, dos jovencísimos reflejos de grandes nombres del ciclismo reciente como el cántabro Madrazo (sucesor de Valverde) y el holandés Bauke Mollema (sucesor de Boogerd)… no eran problema para el belga.
Fueron los otros favoritos quienes se pusieron algo más nerviosos y le hicieron la carrera a Gilbert. Saxo Bank no hizo valer su gran bloque: un Fuglsang algo atenazado no supo decidir cuál era el momento para romper pero sí hizo trabajar a su equipo. Nibali y Scarponi, solos sin estar para nada acostumbrados a ello, se movieron en la Colla di Sormano que seguía al Ghisallo y permitieron al resto de favoritos que no les fuera el caballo sin hacer mayores esfuerzos. Fue un sorprendente Pablo Lastras quien hizo la selección definitiva, en la cual se filtró junto a los citados Gilbert, Nibali y Scarponi, dignificando a Caisse d’Épargne en su última carrera como espónsor de la estructura de Eusebio Unzué.
En el complicado descenso de Sormano tuvo lugar un suceso que marcó el devenir de la prueba. Nibali, el mejor bajador del grupo, cayó por efecto de la lluvia; su infortunio cortó definitivamente a Lastras, un poquito menos a Scarponi, y dejó a Gilbert en solitario como cabeza de carrera. Quedaban unos veinte kilómetros de llano hasta la siguiente subida, la definitiva al repecho de San Fermo della Bataglia, y la carrera se planteó como un pulso entre el crack belga, Scarponi y un grupo de diez ciclistas que viajaba a un minuto de distancia.
Llegó entonces el otro momento decisivo de la carrera, cuando el director deportivo de Omega Pharma Hendrik Redant se puso en paralelo a Gilbert y le sugirió detenerse para formar un dúo en cabeza con Scarponi y tener más garantía de éxito en la lucha con la decena de corredores que venía, justita de fuerzas, por detrás. El valón mandó al cuerno a su director con un gesto explícito, pero aún así le hizo caso; renunció al cómo por unos kilómetros en pos del qué.
No se puede decir que le saliera mal la táctica. Scarponi tiró sin guardar nada, quizá ingenuamente por llevar en carroza a Gilbert, quizá inteligimente por cuanto se garantizaba un segundo puesto cuyos puntos permitían a su equipo Diquigiovanni-Androni desbancar a AG2R de la decimoséptima plaza del Ránking Mundial y asegurarse así el derecho a participar en 2011 en las tres grandes vueltas… siempre que la caótica situación normativa del ciclismo mundial no cambie de aquí a la próxima campaña.
Tras pasar más de tres cuartos de la subida a San Fermo en paralelo a Scarponi, sin realizar apenas esfuerzo, Gilbert aceleró progresivamente y doblegó al italiano, que cedió importunado por un badén que rompió su ritmo. En el descenso ya se vio ganador; el triunfo no se le escapaba, así que además pudo celebrarlo a lo grande, tomándose el tiempo que quiso en alzar los brazos al cielo. En meta entró segundo Scarponi y tercero un inspirado Lastras que tuvo piernas y, de no haberse cortado en el descenso de Sormano, quizá pudiera haber andado cerca del ciclista de Diquigiovanni… pero nunca de un Gilbert colosal, dominador en Lombardía como en todo el otoño ciclista.

Foto: CyclingNews

Cinco Nombres del Inicio de Temporada (y II)

13 de Marzo, Arueda.com

Hace algo más de una semana comenzamos en Arueda.com un repaso de lo que llevamos de curso ciclista 2009, que empezó voraginoso y continúa en la misma línea, prometiendo una segunda parte con cinco nombres internacionales. Cinco nombres que resumieran todo lo vivido hasta ahora en el panorama mundial, las noticias más destacadas y las competiciones más relevantes.

Aquí están esos nombres. No se trata de ciclistas individuales, sino más bien de grupos cuya representatividad de lo que está pasando esta temporada resulta máxima. Nos encontramos a tres equipos cuya labor conjunta ha sido excelente, bien a través de la suma de resultados individuales o bien a través de un bloque superlativo. También tenemos a una generación de corredores que puede llevar a un país de gran tradición a recuperar gran parte de su peso perdido en el ciclismo de alto nivel; y a varios hombres que se han puesto de nuevo en el ojo del huracán mediático con su regreso a la primera línea, sazonando aún más una temporada que ya de por sí se presenta picante.


Katusha La estructura rusa, heredera del Tinkoff que el año pasado rindiera a tan buen nivel en el Giro de Italia, generó dudas entre muchos aficionados al ciclismo antes incluso de salir a las carreteras. No era fácil pasar de ser una escuadra familiar que prácticamente representaba a un país, Rusia, a ser una multinacional deportiva. Y más aún si en esa multinacional se estaban sumando sin aparente coherencia nombres de gran calidad pero que no dejaban vislumbrar una posible labor de equipo cuando la competición invitara a ello. Sin embargo, el mánager Omar Piscina ha conseguido hacer funcionar lo que parecía afuncional; Katusha es el segundo equipo con más victorias del ProTour, siendo que con McEwen, Napolitano y Steegmans ha mostrado una superioridad incontestable en las llegadas masivas. Al menos, mientras los hombres de Columbia no han entrado en juego.

Diquigiovanni Aunque si hablamos de grandes cantidades de victorias, este equipo italiano registrado en Venezuela se lleva la palma. Su mánager Gianni Savio ha buscado dar un salto de calidad a la formación, apostando para ello por incorporar a grandes ciclistas que apuran sus últimas pedaladas como Davide Rebellin o Gilberto Simoni y mantener a corredores en plena explosión como Francesco Ginanni, un proyecto de clasicómano que aspira a marcar una época a partir de la próxima temporada. Por no hablar de la recuperación para el ciclismo de Mattia Gavazzi, hijo del mítico Pierino y ex cocainómano, que demostró grandísimas cualidades como velocista con cinco victorias entre enero y febrero. Así, de momento, Diquigiovanni acumula ya un total de quince triunfos, cinco más que el segundo equipo con más victorias (Columbia). Sensacional.

Cervélo Aunque si está habiendo un equipo sensación esta temporada éste es, sin duda, el novedoso Cervélo Test Team. El original concepto de una estructura dedicada a servir de banco de pruebas en competición a una serie de marcas del sector de la bicicleta se ha puesto en práctica con una plantilla donde sólo Carlos Sastre y Thor Hushovd destacan por encima de la media y nadie destaca por debajo. Una plantilla donde predominan los rodadores, ciclistas potentes capaces de destrozar un pelotón en cualquier momento, tal y como se demostró en una Vuelta a Qatar donde dominaron de principio a fin… y no consiguieron la victoria debido a un Tom Boonen impresionante. La agradable sorpresa en que se ha constituido Heinrich Haussler gracias a su salto de calidad refrenda las buenas sensaciones que transmite a un equipo al que, sin embargo, aún falta ver en las citas más importantes.

Sylvain Chavanel El francés se aupó el martes al liderato en París-Niza aprovechando el trabajo de Rabobank en el llano, si bien su mayor exhibición de la temporada ha sido la de Kuurne-Bruselas-Kuurne, donde dejó en bandeja la victoria al anteriormente mencionado Tom Boonen. Es el principal exponente de una poderosa generación de ciclistas franceses que vuelven a merecer el título de esforzados de la ruta, alejándose de esa imagen de aburguesamiento que han dado algunos de ellos en los últimos tiempos. Junto a él, llamados a devolver a Francia a su lugar histórico dentro de la competición, están David Moncoutié, que comienza una segunda juventud que puede ser muy fructífera; Thomas Voeckler, cuya teatralidad le resta el reconocimiento que realmente merece; Romain Feillu, aspirante a la primera fila mundial en poco tiempo que ya fuera líder del Tour el año pasado; y Mathieu Ladagnous, un rodador excepcional que se encuentra cercano a la explosión que le llevará a formar parte del grupo de ‘flandriens’ de élite donde ahora mismo hay mayoría de belgas.

Los Regresos Durante unas semanas no se habló de otra cosa: Lance, Lance, Lance. Había vuelto Lance Armstrong, había que celebrarlo. Y se celebró con una cobertura como no se recordaba para el ciclismo. El Tour Down Under adquirió una mediatización inesperada y superlativa gracias a la presencia del campeón tejano; y con el Down Under, todo el mundo de la bicicleta. Deportivamente ha sido significativo, pero no tanto; Lance sigue siendo muy fuerte, pero aún le falta ‘punch’ y se dedica más a juguetear atacando desde el inicio de las etapas que a intentar ganar de verdad. Casi igual que el italiano Ivan Basso, el otro gran regreso del año, que enfundado en el maillot de Liquigas sólo ha mostrado tensión competitiva real en la argentina Vuelta a San Luis. Sin embargo, no hay que olvidar que el punto de mira, tanto de Armstrong como de Basso, está puesto en mayo. Concretamente, en ese Giro del Centenario que cada vez pinta mejor y más emocionante. Al menos, a priori.