De la Fuente y Caja Rural se necesitaban

Como Juanjo Cobo, David de la Fuente también había vivido su particular estampida hacia la gloria durante la pasada Vuelta a España. Una cita mágica después, su vida parecía cambiada; ilusiones renovadas, perspectivas mejoradas. Después vino la espantada de Geox; noviembre, diciembre, el paso del tiempo, aliado o verdugo en función de las circunstancias. Esta vez transcurrió a favor del corredor de Reinosa, quien deberá morder con voluntad indómita la ocasión de revindicarse en Caja Rural, de dar un paso atrás para saltar de nuevo hacia la primera línea del ciclismo.

En ese sentido, Caja Rural es el trampolín ideal. De sus filas salieron este invierno Javi Moreno y José Herrada con destino hacia otra escuadra navarra, Movistar, en la cual De la Fuente deseaba recalar de la mano de Juan José Cobo, su amigo, compañero de habitación y equipo durante una década con el único paréntesis de 2010. Por él transformó un monumental triunfo en la Farrapona en una monumental muestra de lealtad; su labor, dentro y fuera de la carretera, fue clave para que el ‘Bisonte’ campeonara en Madrid y Geox se llevara la general por equipos.
Resultaba injusto que este ciclista no tuviera posibilidad de continuar con su carrera profesional, constantemente digna y brillante en momentos puntuales. Una vez descartada la posibilidad de migrar junto a Cobo, su mánager Ángel Edo y su entorno en general comenzaron a pulsar diversas opciones. Por fortuna, a pesar del pesimismo destilado en una entrevista a Marca, despertó cierto eco en el mercado: hasta cuatro equipos (dos españoles y dos franceses) mostraron interés en hacerse con sus servicios, si bien faltaron propuestas concretas.
Caja Rural fue siempre la opción más sólida. Su fichaje por el conjunto ‘verde’ se materializó apenas en las horas previas al anuncio de su incorporación. “Todo ha surgido a última hora. De hecho el presupuesto estaba cerrado y ha habido que solicitar un esfuerzo a los patrocinadores para poder contratarle”, explica en una conversación telefónica el mánager de la escuadra Mikel Azparren, “pero la ocasión merecía la pena”. Azparren se muestra convencido de que De la Fuente “será uno de los mejores del equipo este año. Las referencias, desde luego, son inmejorables; y vamos a intentar proporcionarle un calendario a tono con ellas”.
Analizando pormenores, De la Fuente se antoja tan necesario para Caja Rural como Caja Rural lo es para De la Fuente. La formación navarra tenía carencias a nivel deportivo propiciadas por una política de fichajes cuando menos arriesgada tras la cual la escuadra invertía su identidad de joven y nacional a curtida y transnacional. Apenas emergía la figura de Manuel Cardoso como único corredor capaz de ganar una carrera profesional en 2011 fuera de la suspicaz Portugal. Tampoco De la Fuente ha logrado esto último; su último triunfo se remonta al GP Miguel Indurain 2009…
Sin embargo, su contratación despeja la inevitable duda de si Cardoso, Marcos García y Antonio Piedra daban ‘per se’ el nivel suficiente para justificar la invitación de Caja Rural a la Vuelta a España, gran objetivo de la escuadra en 2012. Azparren dice “no saber nada” en torno a si Unipublic les concederá esta prebenda. Cabe pensar, sin embargo, que la incorporación de un talento tan sólido como David de la Fuente debería acercarles a la salida de Pamplona al otorgarles un líder deseoso de revindicar sus cualidades y, lo que es más importante, muy capaz de ello.
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Pasó a profesional desde un elefante

Perfil de Egoitz García, ciclista vizcaíno de Caja Rural fichado por Cofidis.
A Egoitz García (1986, Atxondo) la posibilidad de subir a profesionales le pilló subido a un elefante. “Estaba de vacaciones en Tailandia y no se me pasaba por la cabeza encontrar un hueco”, rememora. “Pero sonó el teléfono”.
Había pasado un año prácticamente inactivo merced a una promesa incumplida del equipo continental Andorra-Grandvalira. “En aquel año, 2009, sólo me salieron 18 días de competición. Desde la dirección de la escuadra se me prometió un contrato como profesional. Sin embargo, hubo problemas desde el principio por los requisitos que la estructura debía cumplir por poseer licencia andorrana y, finalmente, me quedé con las ganas de debutar aquel año”.
No tardó en llegar, sin embargo, la segunda oportunidad; la buena. Caja Rural le llamó para formar parte de su equipo continental, semilla de la escuadra que en 2011 iniciara su andadura en la segunda divisón del ciclismo mundial bajo la dirección de Mikel Azparren. Era lo justo y esperable para Egoitz, considerado desde siempre uno de los mejores exponentes de su generación desde juveniles, pasando por unos bonitos años como sub23 en el Würth de Manolo Sáiz y Juan González y el Seguros Bilbao de Xabier Artetxe. Sus cualidades: cierta potencia, cierta resistencia, cierta punta de velocidad; ideales para convertirse en un clasicómano y cazaetapas de desarrollar instinto ganador, o en un excelente gregario de no hacerlo.
“Han sido dos buenos años”, resume cuando se le pide un balance de su estancia en la escuadra navarra. “En la primera temporada, cuando Caja Rural era continental, tuve la oportunidad de adaptarme al ritmo de los profesionales; además pude hacer algún puestecito. En la segunda me he mostrado un poco más maduro e incluso he peleado por alguna victoria. En la Vuelta a Turquía anduve bastante cerca de triunfar un par de veces, pero estaba André Greipel y me ganó la mano en ambas ocasiones. En la Vuelta al País Vasco, por otra parte, iba con mucho respeto por aquello de ser una carrera World Tour… pero me encontré bastante cómodo y pude clasificarme dos veces entre los seis primeros”.

El World Tour, la primera división del ciclismo, tendrá ocasión de paladearlo un poco más la próxima campaña. Este invierno Egoitz ha firmado por Cofidis, un equipo que, si bien se encuadra en la categoría Profesional, suele gozar de un buen calendario en la división superior. Claves en su llegada a la estructura francesa fueron su representante, Antonio Vaquerizas, y el ex presidente de la Federación Vasca de ciclismo Iñaki Iglesias, a la sazón marido de la madre de la novia del ciclista vizcaíno. “Iñaki tenía contacto con Eric Boyer [mánager de Cofidis] y, cuando supimos de sus intenciones de incorporar un segundo español al equipo [el otro es el marbellí Luis Ángel Maté], le hicimos llegar mi currículum junto a mis analíticas y datos fisiológicos. Boyer mostró interés y, en la semana de los Mundiales, me envío un contrato para rubricar mi fichaje”.
Firmados los papeles, Egoitz García inició su andadura con Cofidis a mediados de noviembre participando del ‘stage’ que la escuadra del norte de Francia organizó en Lyon. “Fueron días divertidos, una bonita toma de contacto. Ando aún un poco corto a la hora de hablar francés, pero con la ayuda de Luis [Ángel Maté] he podido ir solventando ese problema. Compartimos cuarto, me acompañó a las pruebas biomecánicas, las tomas de medidas para equipaciones y bicicletas, los almuerzos y cenas… Y así pude entenderme con la gente del equipo durante la concentración”.
El vizcaíno tiene ante sí dos años, la duración de su contrato con Cofidis, para disfrutar y evolucionar en una formación de enjundia. “No sé qué esperan exactamente de mí, pero sí sé qué puedo ofrecer: trabajaré duro, me sacrificaré por mis compañeros cuando me lo pidan y, si algún día tengo la ocasión de disputar triunfos, lo haré”. Mira con buenos ojos “las carreras francesas en general, y las pruebas de un día en particular. Sus recorridos suelen contar con subidas que ajustan mucho las fuerzas y criban el grupo sin ser puertos largos, que es lo único que se me atraganta. Son imprevisibles en su desarrollo por cuanto no hay equipos dominantes y la mayoría de escuadras y corredores optan por tácticas agresivas en las cuales puedo desenvolverme bien. En definitiva, se adaptan bien a mis características y me veo capaz de rendir bien en ellas”.
Bonitas perspectivas para la carrera profesional de Egoitz García, aquella que iniciara hace dos inviernos con una llamada respondida a lomos de un elefante.

El giro de Caja Rural

Hace dos temporadas llegó al ciclismo español un soplo de aire fresco con el nacimiento de Caja Rural. Un equipo idílico, sin limitaciones por motivos de procedencia, con la intención de apostar por los jóvenes y de crecer en un futuro hacia categorías superiores teniendo como principal objetivo la formación de talentos. En consonancia con estas intenciones, ya en 2010 su plantilla reunía algunas de las mayores promesas del pelotón nacional: José Herrada, Rubén Martínez, Egoitz García, Gari Bravo, Higinio Fernández, Arturo Mora, David de la Cruz… En 2011, la nómina se vio ampliada con nombres como Javi Moreno, Diego Milán o Víctor de la Parte.


Mikel Azparren (izq), junto a Juanma Hernández, patrón de Caja Rural. Foto: Team Caja Rural

Esta línea no tendrá continuidad directa en 2012. “Vamos a dar un pequeño giro al equipo”, explica el máximo responsable deportivo de Caja Rural desde el pasado invierno, Mikel Azparren. “No vamos a renunciar a la formación, pero intentaremos que las cualidades de los jóvenes talentos se desarrollen aquí redunden en nosotros. Esta temporada no se han conseguido suficientes resultados [Ed: sólo dos victorias,  etapa y general de la Vuelta a Asturias a cargo de Javi Moreno] y estos son necesarios para cualquier equipo deportivo”. Para ello, el mánager ha afrontado una auténtica revolución en el seno de la escuadra navarra: abandonarán Caja Rural trece de los veinte ciclistas que defendieron sus colores esta campaña y el director deportivo Xabier Artetxe.
Entre las bajas, Azparren comenta tres casos: “Me hubiera gustado conservar a Javi Moreno y José Herrada, pero recibieron oferta de Movistar y ante una propuesta de tal calibre poco podemos hacer. También quería que siguiera Egoitz García, pero pidió la baja [Ed: en el día de hoy se ha conocido su fichaje por Cofidis]”. También abandonan la escuadra navarra buenos esprinters como Diego Milán o Joaquín Sobrino, amén de un buen grupo de promesas como Mora, Fernández o Martínez y un ilustre veterano como Íñigo Cuesta, que puso punto final a su carrera deportiva en la pasada Vuelta a Burgos.
El capítulo de altas inicia con cuatro jóvenes de bastante proyección: dos procedentes del filial, el polaco Karol Domagalski y el panameño Yelko Gómez, y dos venidos desde otras escuadras como el andaluz Antonio Piedra (ex Andalucía, “un buen escalador con un excelente futuro por delante”) y el madrileño Marcos García (ex KTM-Murcia).
Habrá lugar en la escuadra para incorporaciones extranjeras. Por un lado, ligado a la bicicletera Vivélo (nuevo espónsor de Caja Rural, según anunció la semana pasada en su web) llega el búlgaro Danail Andonov Petrov (ex Konya). Por otro, dos lusos sobre los cuales Azparren posa bastantes esperanzas, Hernani Broco (ex LA-Antarte) y André Cardoso (ex Tavira). “Broco es un corredor ya curtido al cual daremos esta temporada la oportunidad de demostrar su valía fuera de su país. Cardoso, por su parte, es una promesa importantísima, un excelente escalador que este año fue capaz de terminar segundo en la Volta a Portugal”.
Respecto a las incorporaciones restantes para completar la plantilla “de entre dieciséis y dieciocho ciclistas” con la cual desea contar el rector de Caja Rural, la rumorología echa humo. Azparren admite “haber preguntado por la situación de muchísimos corredores” y rechaza comentar ningún nombre en particular, si bien da una pista: “tengo intención de contratar algún esprinter ganador”. En este perfil encaja uno de los ciclistas a los cuales se vincula con más insistencia a la formación navarra, el actual componente de RadioShack Manuel Cardoso.
Durante la entrevista telefónica, Azparren también comentó dos salidas controvertidas de Caja Rural, Jordi Simón y Xabier Artetxe. De la jovencísima promesa de origen catalán, que ha abandonado el conjunto filial para firmar por Andalucía-Caja Granada, el mánager ‘verde’explica: “Le expusimos que casi con total certeza pasaría a profesionales con nosotros en 2012, pero también que no podíamos confirmarle dicho trato al cien por cien. No tuvo paciencia, quería asegurarse ser profesional la próxima campaña y decidió aceptar la propuesta de Andalucía”.
Respecto del preparador vasco, Azparren cuenta que “no se le ha renovado el contrato. En el cuadro técnico del equipo había discrepancias y no existía una confianza plena entre los miembros; es por ello que se prescinde de él, aun sin dudar de su valía profesional”. Preguntado por un posible sustituto de Artetxe en el cargo de director deportivo, Azparren responde que “de momento, contamos con Eugenio Goikoetxea en esa parcela y no sabemos si incorporar a alguien. Por lo pronto quizá tome yo mismo alguna de esas funciones, ya que al fin y al cabo soy el máximo responsable deportivo del equipo”.
Son cambios, entradas y salidas, realizados con el objetivo último de “consolidar la escuadra para poder aspirar a ciertas cotas. El presupuesto va a aumentar, particularmente gracias a nuevos espónsors. Tenemos el reto de crecer y asentarnos, primero, a nivel nacional; y, posteriormente, dar un salto similar a nivel internacional”. Genuina y legítima ambición para construir un Caja Rural que, sin descuidar las jóvenes promesas, sea también un equipo ganador y significativo.

Una oportunidad para Marcos

Febrero. Dos ofertas, o más bien propuestas, sobre la mesa. Está la realidad de Super Froiz: correr en aficionados, cobrar un sueldo a cambio de dar un paso atrás, y rezar por el trabajo de su mánager en aras de volver a la máxima categoría. Al otro lado, las promesas de KTM-Murcia: continuar como profesional a cambio de palabras y de la misma oportunidad. Marcos García (1986, San Martín de Valdeiglesias) eligió la propuesta del conjunto grecomurciano y se aferró a lo más bajo del ciclismo de élite. A los pasados Campeonatos de España Marcos llegó la misma mañana de la competición en su coche particular, como el resto de componentes de su equipo que quedaban registrados en la UCI. Deshauciado, sin bici de repuesto ni mayores medios que su ilusión por su ciclismo. Acabó décimo la carrera, encuadrado en el segundo grupo que llegó a meta tras Rojas y Contador.
No es la única actuación de mérito que puede contar esta temporada. Luce en su balance un tercer lugar en el GP Llodio tras Santi Pérez y Daniele Ratto, meritorio sabidas las circunstancias. En 2011 no podrá acumular más honores, acumulables con los conseguidos los dos años previos en las filas de Xacobeo a través de puestos de honor, trabajo denodado en favor de Mosquera o incluso escapadas en solitario en el Giro de Italia. El desmantelamiento de KTM-Murcia le impedirá correr de nuevo esta campaña. Logró desvincularse de él ante la UCI a inicios de julio e incluso estuvo en la órbita de Burgos 2016, pero las negociaciones no culminaron y su búsqueda no prosperó.
No echará de menos, sin embargo, estos meses de competición. Tiene por delante todo un 2012 gracias a Caja Rural, quien ha confirmado hoy su fichaje de cara a la próxima temporada. El equipo de Azparren, Artetxe y Goikoetxea da así un nuevo paso en su búsqueda de un mayor nivel deportivo. Con Marcos García sumará un buen escalador con un amplio margen de progresión, capacidad de sacrificio y cierta punta de velocidad que siempre le acerca a las posiciones de privilegio cuando las carreras se resuelven en grupos pequeños. Su mezcla con Javi Moreno y José Herrada puede deparar una terna interesantísima, de cara al futuro e incluso al presente si sus respectivas cualidades son aderezadas con valentía. Un valor más a sumar en la cuenta de un Caja Rural que debería estar presente en la próxima Vuelta a España y cuya línea de progresión hace insobornable su presencia en la siguiente gran ronda nacional.

"Vuelvo donde siempre debería haber estado"

Entrevista a Diego Milán (Caja Rural)
Hablar con Diego Milán (1985, Almansa) puede llevar a equívocos. Si uno no mira su DNI ni conoce sus antecedentes puede creer que tiene frente a sí a un veterano, un hombre curtido en mil batallas que reniega de esos jóvenes mal acostumbrados cuyas gafas pueden ser motivo de queja. Pero lo cierto es que Diego cuenta con sólo 26 años y es, al fin y al cabo, una joven promesa del ciclismo español.
Tras debutar en profesionales con Grupo Nicolás Mateos y vivir una aventura italiana de amargo final, el ciclista manchego pasó un año predicando en el desierto del ciclismo semiprofesional, corriendo carreras .2 por medio mundo sin equipo ni perro que le ladrara. Contra pronóstico, el sabor de boca con el cual ha despedido la experiencia no ha sido amargo. Más cuando el fin de ésta significaba el inicio de un año ilusionante en Caja Rural, donde volverá a tener la oportunidad de demostrar en las carreteras europeas sus cualidades de esprinter y clasicómano.

¡Por fin de vuelta al profesionalismo! Ya era hora, ¿no?
Sí, yo pienso que nunca debería haber salido, pero bueno… Estamos aquí de nuevo, así que no queda sino olvidar lo pasado y mirar hacia delante.
¿Cómo se sienten estos kilómetros de regreso?
Geniales. Vuelvo a estar rodeado de gente que hacía mucho tiempo que no veía; vuelvo a estar en el mundo para el cual valgo… En general estoy contentísimo.
¿Creías que ibas a volver al profesionalismo?
Siempre he tenido esa ilusión… Si no, una de las tres veces que colgué la bici la pasada temporada hubiera sido definitiva. El apoyo de mi familia y mi novia ha sido decisivo.
Dijiste en una entrevista con Meta2Mil que 2010, sin contrato y compitiendo en multitud de escenarios, te había servido para madurar…
Maduré en el sentido de que dejé de estresarme por ciertas cosas. Por otra parte, aunque nunca he estado en ningún equipo con una gran infraestructura, sí que llegar al hotel y no tener masajista ni nada parecido te hace ver las cosas de otra manera y valorar equipos como Caja Rural y carreras como esta Vuelta a Andalucía.
Verte en una esquina del mundo compitiendo sin otro medio que tu bicicleta debe cambiar un montón la perspectiva.
Tienes la bicicleta, un maillot y un cullote que debes lavarte tú mismo todos los días. Nada más. Por eso ahora veo algunos ‘neos’ que dicen: “jo, estas gafas no me gustan…” y pienso que no saben verdaderamente lo que tienen.
La pasada campaña estuviste con Metro – Wolkswagen corriendo en Estados Unidos. ¿Te gustó cómo entienden el ciclismo los ‘yanquis’?
Las carreras son ‘pa un ratico’: duran poco más de una hora, en circuitos cortos, a veces llenos de curvas… un auténtico show. Había quien me decía que, al resolverse casi todas las pruebas al esprint, el calendario americano podía irme bien. Pero qué va: los ciclistas americanos son especialistas en ese género de pruebas y resulta complicadísimo derrotarles. Eso sí, gané una carrera: la única que corrí en ruta. A las dos horas yo iba en mi salsa mientras el resto de participantes andaban ya reventados.
¿Cómo surgió la oportunidad de fichar por Metro – Volkswagen?
Llamé su atención en la Vuelta a la República Dominicana y me ofrecieron un contrato corto que me interesó bastante. Encadené con el Tour de Río, una carrera brasileña, y pasé un mes viviendo en Dallas con el equipo.
¿Un mes viviendo en Estados Unidos? ¡Ésa es una experiencia envidiable!
La verdad es que sí. A pesar de no haber tenido equipo me he buscado competiciones y me he movido bastante. Julián [Sánchez Pimienta, compañero suyo en Caja Rural] también ha estado un año sin contrato: no ha corrido y me dice que me envidia por habérmelo montado tan bien. Acabé la temporada con cincuenta días de competición, más que muchos ciclistas continentales, y creo que gracias a ello llamé la atención de Caja Rural.
¿Cuándo se gestó el fichaje?
Llevaba mucho tiempo en contacto con ellos. El año pasado ya intenté entrar en plantilla, pero faltó dinero; luego volvimos a hablar en Circuito Montañés, donde competí con Camargo, y a partir de entonces la cosa se encarriló. Tuve a mi favor que he coincidido en categorías inferiores y mantengo relación con muchos ciclistas del equipo, y eso facilitó el contacto. Después cerré mi incorporación con [Iñaki] Juanikorena y desde entonces me están dando mucha confianza: saben que volveré a mi nivel y recuperaré el sitio que nunca debería haber perdido.
¿Cuál es tu rol dentro del equipo? ¿Eres el líder para las llegadas masivas?
No, no hay un jefe de filas definido. Estamos tres hombres rápidos, Joaquín Sobrino, Aitor Galdós y yo, y nos iremos alternando en función de cómo estemos cada uno en cada momento. Por ejemplo, el primer día de la Challenge de Mallorca yo trabajé para Sobrino; el siguiente, al revés. Ser varios velocistas dentro del equipo es buenísimo para nuestras opciones, ya que cuando uno cuenta con otros hombres rápidos para colocarle y llevarle de la mejor manera posible de cara al esprint se nota para bien.
En ese sentido, Caja Rural es uno de los equipos que más trabaja y valora los esprinters.
Sí, hay otra mentalidad, distinta a la predominante en España: el equipo nos da bastante importancia y nos programa las carreras en función de nuestras distintas cualidades. En general a los esprinters no se nos aprecia como merecemos: damos a los equipos la mayoría de puntos y puestos de honor, y sabiendo eso es una pena ver lo poquísimo valorados que están hombres como Sobrino ó [Javier] Benítez (KTM-Murcia).
Este invierno Caja Rural ha sufrido varios cambios a nivel de estructura interna. Uno de ellos ha sido la vinculación con el centro VitaSport de Mikel Azparren. ¿Se nota el trabajo con esos técnicos?
Sí, por ejemplo en Mallorca nos visitaron los biomecánicos del equipo; hemos hecho un montón de pruebas y controles médicos… En definitiva, se están portando de maravilla con nosotros.
¿Crees que puede afectarte el hecho de haber sido un fichaje de Juanikorena?
[Iñaki Juanikorena fue cesado este invierno como director deportivo de Caja Rural y ha iniciado recientemente un proceso judicial contra los rectores de la escuadra navarra]
No. Estoy convencido de que el factor clave en cómo me vaya la temporada será mi rendimiento. Al final aquí manda la carretera…

Espaldarazo, recompensa y gran carta de presentación

Físicamente no hay demasiada diferencia entre ser primero o segundo. Centímetros, segundos, rara vez hay un margen mayor a un minuto entre el ganador y el siguiente; muy excepcionalmente se llega a distancias en las que no haya apelación posible a la mala o la buena suerte. La diferencia entre la victoria y la no-victoria (en ciclismo hablar de derrota es, según en qué casos, muy subjetivo) es, por tanto, más mental que física. Ser primero aporta motivación, gloria y reconocimiento, pero sin embargo no requiere mucho más esfuerzo que ser segundo. No. Sólo exige detalles, escondidos en la confianza, el coraje, la inteligencia. En aquellas cualidades del deportista que emanan de su cabeza. La diferencia entre ser primero y segundo, por tanto, sale de la mente y redunda en ella. Podríamos decir que la victoria es apenas una ilusión mental…

Galimatías y circunloquios aparte, la victoria es normalmente el objetivo número uno del deportista. Por eso es tan complicada de obtener y por eso gratifica tanto, más aún si se consigue merciéndola más que el resto de competidores; por eso José Herrada levantó hoy los brazos con tanta satisfacción en la meta de la sexta etapa de la Volta a Portugal. El conquense estrenó su palmarés a lo grande, con un triunfo en la Grandísima conseguido merced a un ataque bravo a unos cuarenta kilómetros de meta. El conquense cabalgó en solitario por dos puertos, desafiando a un pelotón donde los intentos de fuga eran rápidamente entorpecidos por sus compañeros de Caja Rural y el ritmo marcado por los poderosos Barbot y Palmeiras Resort, que buscaban el esprint respectivamente con Sergio Ribeiro y Cándido Barbosa, O Cándido. Finalmente trece exiguos segundos sirvieron a Herrada para conseguir su primera victoria como profesional y tocar con aún mayor fuerza la puerta del ProTour. Como bien dice en la nota de prensa de su equipo, “[esta victoria] es un espaldarazo a mi carrera, una recompensa a tanto trabajo y una gran carta de presentación”.
Espaldarazo, recompensa y gran carta de presentación es también el significado de esta victoria para Caja Rural. Se trata de la tercera de la temporada para la formación navarra; la particularidad es que las tres han llegado esta semana. Inauguró la racha Arturo Mora imponiéndose en un parcial de la Vuelta a León, de categoría .2; siguió el magnífico Oleg Chuzda, un ciclista que en verano da el rendimiento de un genuino superclase, en los primeros compases de la Volta a Portugal. Herrada compuso ayer el tercer capítulo de este período de tiempo ideal para la escuadra dirigida por Eugenio Gokoetxea.
Una semana ideal, justo es reconocerlo, obtenida por derecho propio después de meses de mucho lucimiento y sacrificio sin resultados, sin números que figuraran en el papel con el mismo fulgor que los bancarios lo habían hecho en la carretera. Caja Rural, poco a poco, se ha ganado el cariño y el reconocimiento de aficionados y mundillo ciclista en general gracias a encarnar con dignidad un concepto históricamente tan presente en el ciclismo español: el de escuadra de formación para que corredores de calidad den su primeras pedaladas como profesionales. Un concepto ausente desde hacía algún tiempo ahora que las estructuras de Segunda funcionan con una suerte de autarquía y las de Tercera (categoría donde sencuadra Caja Rural) suelen ser muy precarias y reunir poquísimo talento. Los navarros rompen con estas feas tendencias modernas, casan más con las clásicas y lo han sabido demostrar en un calendario que hasta ahora apenas ha superado los sesenta días de competición y acabará, tirando alto, en ochenta. Planean, según las noticias que van surgiendo en torno al tema, dar el salto a la categoría Profesional en 2011. Para ello tendrán la confianza de una caja de ahorros que confía en ellos y el aval (espaldarazo, recompensa, carta de presentación) de una excelente temporada remachada con tres triunfos de mérito… y quién sabe si alguno más…

Caja Rural, un soplo de aire fresco

Dentro del asfixiante panorama del ciclismo español cada soplo de aire fresco se celebra con alegría. Sucedió a finales de marzo, cuando la estructura Murcia (de categoría profesional el año pasado) consiguió salir a las carreteras una campaña más gracias a una fusión con el continental griego Heraklion, con unos medios modestos pero suficientes. Es el noveno equipo profesional de filiación española presente en el pelotón mundial, el segundo de nuevo cuño. El primero es un conjunto que marca un hito dentro de un proyecto al que se queda corto tildar de “a largo plazo”: Caja Rural.

El porqué se queda corto este apelativo salta a la vista cuando repasamos los diecisiete años que esta estructura navarra lleva en el campo aficionado. Con el apoyo de este patrocinador histórico, que ya diera nombre a un conjunto de primer nivel dirigido por Txomin Perurena que contó con Marino Lejarreta y Mathieu Hermans en 1988 y 1989, el Club Ciclista Burunda sacó a las carreteras un equipo amateur de alto calado, siempre con la vista puesta en el salto a cotas superiores. “La idea de hacernos ‘pros’ viene de lejos”, reconoce Eugenio Goikoetxea, director deportivo y artífice junto a Iñaki Juanikorena de esta aventura, “pero gracias a los espónsor hemos podido llevarla a cabo en pocos meses. Empezamos a movernos seriamente en verano”.
El tener equipo continental no lleva aparejada la desaparición de la escuadra aficionada (“para conservarla hemos comprado una infraestructura nueva: dos autobuses, varios coches nuevos de Skoda…”) ni su debilitamiento. Tampoco significa, sin embargo, que el Caja Rural aficionado sea el único conjunto amateur del cual se vaya a surtir el continental, desobedeciendo la política de filiales y ‘equipos convenidos’ que tanto daño hace en el panorama elite y sub23 español. Y éste tampoco será un polo de atracción para acumular grandes talentos a base de promesas: “ninguno de los ciclistas que hemos incorporado este año al amateur ha venido con compromiso de pasar el próximo a continental”. Se dijo que con Ryabkin era así, “pero en realidad queríamos tenerlo y no pudimos darle cabida en el continental por tema de cupos de extracomunitarios”.
Hacía varios años que la subida de Caja Rural a continental pululaba por lo mentideros ciclistas. Siempre asociada a Caisse d’Épargne que, se rumoreaba, ayudaría al conjunto navarro a cambio de que fuera un coto privado para ‘cazar’ talentos. Sin embargo, este extremo no es del todo real. “Somos un equipo puente, filial de todos y filial de nadie”. La intención es que cualquier escuadra de mayor nivel se fije en los ciclistas que visten este año el maillot verde para reforzarse; “ojalá la temporada que viene no quede ninguno de los de 2010 con nosotros”. Si es cierto, sin embargo, que el equipo de Echavarrí y Unzué ha recomendado ciclistas para que Caja Rural los incorpore; alguno llegó, otros no. El caso paradigmático es el de Michal Kwiatowski, que debuta como profesional en Caja Rural esta campaña y tiene firmado contrato para 2011 y 2012 con Caisse. “Será muy bueno dentro de dos o tres años”, comenta Goikoetxea. Por lo pronto, el polaco ha mostrado combatividad en casi todas las pruebas en las que ha tomado parte.
Kwiatowski no es el único puntal de los verdes. La plantilla está compuesta de quince corredores, nueve de ellos menores de 25 años y diez neoprofesionales, algunos del talento de Egoitz García o David De la Cruz. O el uruguayo Fabricio Ferrari, que pasa pros un poco tarde pero ha mostrado su calidad desde el primer momento con actuaciones como la del GP Llodio (4º). “Cuando coja experiencia nos dará más de una alegría”, vaticina su director. Desde el pelotón portugués llegaron el ex Cartaxo Aketza Peña (“aporta veteranía”) y el ex Liberty Vitor Rodrigues (“es muy conocido en Portugal y muy buen escalador”). También firmaron, provenientes de Murcia – AMPO, Rubén Reig y Oleg Chuzda. Y la joya de la corona de Caja Rural, José Herrada.
El de Mota de Cuervo es, sin duda, el líder de los verdes. “También están Aketza y Rodrigues para las generales”, puntualiza Goikoetxea. “Pero es muy bueno. Ya ha estado en varios equipos superiores, pero incomprensiblemente no se han fijado en él. Se le ve con ilusión y va a disputar el mejor calendario posible”. Y repite un deseo en voz alta: “ojalá el año que viene esté en un Caisse d’Épargne o similar…”. Lo cierto es que Herrada se ha erigido en el ciclista más destacado del conjunto navarro, mostrando su talento para la escalada y combatividad en cada ocasión propicia. Alguna vez, incluso, se ha visto a Caja Rural controlando el pelotón en su favor, para ser tercero en el Tour de Normandía ó décimo en la Klásika Primavera.
Herrada es autor de parte de las actuaciones que hace a Goikoetxea hablar de un balance “positivo. Hemos dado la cara a través de escapadas y en el pelotón, hemos batallado por doquier, sólo nos falta rematar y conseguir una victoria”. Hasta ahora han tomado parte en todas las carreras españolas excepto la Challenge de Mallorca y la Clásica de Almería y en varias carreras francesas gracias a la mediación de la empresa de management Velofutur. Las perspectivas incluyen, amén del calendario español (lo correrán completo, excepto las pruebas citadas antes y la Vuelta a Burgos) más carreras francesas y la posibilidad de participar en la Vuelta a Portugal gracias a la presencia de Vitor Rodrígues (“tenerlo en plantilla nos abrirá puertas”, insinúa).
Pero antes el reto estará en la semana asturiana, que comienza mañana con la Subida al Naranco y continuará hasta el domingo con la Vuelta a Asturias. Una buena oportunidad para comprobar cómo evolucionan las cosas en Caja Rural, un auténtico soplo de aire fresco para el pelotón español.
Foto: Francis Ruiz