Una etapa de culto

No ha sido la más espectacular, por cuanto hemos visto carreras mucho más duras, repletas de pajarones, perladas de ataques épicos… Tampoco la más significativa, por cuanto ésta no es una prueba que marque la temporada, si bien es cierto que suele sellar antes y después en las carreras deportivas de quienes triunfan o fracasan en ella. Pero la jornada de hoy del Critérium du Dauphiné, con inicio en Saint-Alban-Leysse y final en Morzine tras 167,5 kilómetros en los cuales se superaban seis puertos, incluyendo los míticos Colombiére (1ª) y Joux Plane (HC), ha estado llena de detalles y actuaciones que acentúan sensaciones

1. Sky calentando en el rodillo

Antes de la salida, en previsión de la batalla que se desataría de inicio con la subida al Col de Plainpalais (1ª). No se equivocaron los británicos: la lucha en ese primer puerto fue importante, y generó una fuga potente y cortes en el pelotón.

2. El abandono de Andy Schleck

El luxemburgués se bajó a los 67 kilómetros tras circular descolgado desde el principio, rebasando la línea del patetismo. No es una cuestión de sufrimiento por su arrogancia ignorante, o ignorancia arrogante; va algo más lejos. Sufre las consecuencias de meses de mala planificación, falta de tensión y escasa mentalidad competitiva. En este Dauphiné ha demostrado no estar bien a ningún nivel: su estado de forma es poco esperanzador, parece frágil mentalmente. Y, por si fuera poco, sufre problemas de salud, con una rodilla renqueante por un percance en Sierra Nevada y el costado derecho dolorido tras su caída en la ‘crono’ del pasado jueves. Demasiadas malas vibraciones juntas.

3. La exhibición de Sky

Controló la etapa y echó abajo la potente fuga de Feillu, Machado y compañía, ayudado al final de dicha labor por un ambicioso Lotto. Luego, su dominio tiránico en el Joux Plane recordó al US Postal de Lance Armstrong, con Edvald Boasson Hagen ejerciendo de rodador-triturador en sus compases iniciales al estilo de Pavel Padrnos o George Hincapie y cuatro ‘galácticos’ en el grupo de nueve favoritos que llegó a coronar unido el mítico puerto. Un Michael Rogers desconocido, ofreciendo las mejores prestaciones de su vida en montaña; Richie Porte, abstracción eficaz; Chris Froome, tan fácil… Tal fue la sugestión, el revival, que incluso Haimar Zubeldia estuvo a cola  de ese grupo de privilegiados, recordando al de Euskaltel.

4. El ímpetu de Cadel Evans

El vigente campeón del Tour de Francia no se resignó ante la aplastante superioridad de Sky en el Joux Plane. Atacó en el inicio del descenso y no logró hacer hueco, perjudicado por la bondadosa pendiente inicial de éste; probó de nuevo en su parte final, y ahí sí que logró hacer hueco. Se jugó el físico en cada curva de la peligrosa travesía hacia Morzine; Sky debió ralentizar para no arriesgar el suyo. A la postre, Evans apenas sacó unos segundos de renta, migajas; pero consiguió algo más relevante, enseñando los dientes y las ganas de ser un campeón que prometen que no será un elemento pasivo en julio.

5. El desgaste de Evans y Sky

Vástago indeseable de sus respectivas actuaciones. Decía Manolo Sáiz en Twitter que este Tour huele al del 96, y explicaba que «la exigente lucha Indurain vs ONCE nos sometió a un desgaste excesivo«. Aquella campaña, la batalla en el entonces llamado Dauphiné Liberé mermó tanto a los contendientes que sólo tres de los 10 primeros clasificados del Tour de Francia habían pasado por él. 1º y 2º, Riis y Ullrich, venían de la Vuelta a Suiza. En 2012, los beneficiarios de este factor, el desgaste del individuo Evans y el colectivo de Wiggins, pueden ser Robert Gesink, Alejandro Valverde o Levi Leipheimer.

6. La presentación en sociedad de Nairo Quintana

El colombiano de Movistar Team está llamado a ser uno de los mejores vueltómanos del mundo de aquí a unos pocos años; lleva demostrándolo desde su victoria en el Tour del Porvenir de 2010 o la Volta a Catalunya del año pasado, donde brilló con el maillot de Colombia. Movistar le reclutó este invierno y en Murcia se explicó por qué, pero para meterle en el saco de los jóvenes superclases donde sólo caben tres o cuatro elegidos le faltaba una actuación de relumbrón… Y ha sido aquí, en Morzine, donde ha revindicado su cuerpo de insultante juventud (22 años) a pesar de su apariencia curtida y esas maneras de cafetero humilde y prudente. Salvo sorpresa no estará en el Tour, está fuera de la preselección, pero después de su exhibición podemos empezar a pensar en sus posibilidades de cara a la Vuelta y las grandes rondas de un futuro próximo.

En definitiva…

A la vista de todos estos detalles apuntados hoy, parece seguro que ésta es la etapa a la cual nos referiremos una y otra vez en un futuro para explicar por qué los ciclistas hacen rodillo antes de cada carrera de inicio intenso, cuál es la razón de que Andy Schleck no trascendiera a la historia del ciclismo, por qué recordamos a Cadel Evans, qué fue aquel revolucionario equipo Sky, cuál fue la clave del Tour 2012, dónde iniciaron las páginas doradas de la leyenda de Nairo Quintana. Esta séptima etapa del Critérium du Dauphiné ha sido una etapa de culto. Una de esas jornadas que explican ‘per se’ por qué el ciclismo mola tanto.

Fotos: Movistar Team, Team Sky

En honor de los huéspedes huidos

Un poquito más allá de un pueblecito llamado Neupré solía anidar el halcón peregrino. El modesto rapaz se asentaba en una roca que culminaba el típico cerro ardenés, escaso en altura pero profuso en humedad, arboleda, verdor, claroscuro, tierra marrón y vida. Llego un tiempo, cómo no, en que el entorno se urbanizó; la sociedad, arrogante y carente de tacto, metió mano en el ecosistema hasta convertirlo en hostil. En 1957 el halcón peregrino desapareció, o más bien dejó de dar señales de vida para trasladarse a algún vergel; se marchó. Abandonó su roca.

En 2008, ASO introdujo en la Lieja-Bastoña-Lieja una nueva cota en su parte final. Hería ver cómo la selección provocada por La Redoute quedaba anulada antes de Saint-Nicolas por un tramo de llano ancho, confortable, casi autovía. Para evitarlo, decidió implementar una nueva subida, esa que transita cerca de donde anidaban los halcones peregrinos. La nombraron Roche aux Faucons, en honor de los huéspedes huidos.

Dónde

Si la mayoría de cambios de recorrido en los Monumentos suelen ser discutidos y saludados con escepticismo, éste fue observado con expectación. Prometía una buena dosis de frenesí para descartar la frigidez de los grupos de treinta corredores que llegaban a jugarse la carrera en la Côte d’Ans.

La Roche aux Faucons no es una subida superior, ni en dureza ni en longitud, a las tradicionales. No tiene la contundencia de Saint Nicolas, la brutalidad de Stockeu, la eternidad de Haute-Levée, ni el compendio de misticismo de La Redoute. De hecho, diríase que su gran atractivo no radica en la subida en sí: 1500 metros al 9’9%, cuya pendiente va progresivamente aumentando hasta llegar al final de la urbanización que recorre. Su intríngulis llega en los tres kilómetros posteriores, zona de bosque ardenés, las inmediaciones de la Roca: falso llano, a veces favorable pero siempre traicionero por cómplice de un par de hectómetros que vuelven a picar hacia arriba para coronar o descartar a los contendientes.

Cómo

La Roche aux Faucons es terreno de gloria para el fuerte y de penitencia para quien no ha medido bien sus capacidades. Así lo certifica su rol decisivo en las cuatro Decanas de cuyo recorrido ha formado parte. Lo han comprobado, con diversa suerte, el legítimo magistrado de la Roca Andy Schleck y su secuaz o rival Philippe Gilbert. En 2009, por ejemplo, el luxemburgués atacó al inicio de la subida para alcanzar al belga, que marchaba escapado desde la Redoute; le rebasó y se marchó solo hasta la victoria en la zona de la Roca ante la patética duda del resto de favoritos.

En las dos últimas ediciones fue también Andy quien desató las hostilidades en la urbanización, con Gilbert a su rueda. 2010 les vio atrapados por Alberto Contador, gregario de un Alexandre Vinokourov que aquel día quería ganar a cualquier precio y aprovechó los falsos llanos posteriores para marcharse hacia la victoria junto a Kolobnev. En 2011, Andy y Gilbert fueron acompañados por el hermano Fränk; el papel de los dos luxemburgueses terminó por ser el de colaboradores testimoniales, de entregar la victoria en bandeja al belga.

Una historia ligeramente distinta fue la primera aparición de la Roca en 2008: Andy venía escapado y fue alcanzado a la entrada del bosque ardenés por ‘Purito’ Rodríguez, quien se había llevado a rueda al hermano Fränk y Davide Rebellin, los dos grandes rivales de su jefe de filas Alejandro Valverde. Por fortuna, el murciano voló donde anidaren los huéspedes huidos y alcanzó al grupo de privilegiados antes de alejarse de la Roca. Después remató a sus acompañantes en Ans. Cuentan que Davide Rebellin le felicitó por su triunfo cinco kilómetros antes de que sobreviniera, tras resistir su demarraje en Saint Nicolas…

Quién

Este año il Piadoso, proscrito en Miche, no estará para diagnosticar el resultado antes de tiempo. Sí estarán el resto de protagonistas mentados. Por deferencia de vigente campeón, Philippe Gilbert merece ser citado en la ‘pole’ con esos aires de resucitado exhalados en Huy. Andy y Fränk, por su parte, llegan en una dinámica un tanto negativa, de excusas y apelaciones a la mala suerte para justificar una carencia de chispa y nobleza competitiva que se espera conviertan en abundancia cuando se acerque la Roca. También Valverde estará presente, aunque cabe duda de si las secuelas de su caída en la Volta a Catalunya le permitirán jugar algún tipo de rol o dejarán su participación en una anécdota.

Más allá de ellos está el hombre más fuerte por sensaciones y aproximación, aquel gregario que casi perpetra un desastre en 2008 y ahora aspira con toda la legitimidad posible al triunfo, ‘Purito’ Rodríguez. Otro español con vitola de favorito es Samuel Sánchez, quien no tenía clara su participación a pesar de haber terminado entre los 15 primeros en seis de sus siete participaciones en la ‘Decana’. Desde Italia llegan tres amenazas: Damiano Cunego, quien ha preparado su asalto con un podio en el Giro del Trentino; Vincenzo Nibali, líder de Liquigas que pretende refrendar su jerarquía sobre Sagan; y el sorprendente ganador de Amstel Enrico Gasparotto, que contará con la ayuda del croata Robert Kiserlovski. No se pueden despreciar las opciones del francés Thomas Voeckler, invitado con Europcar, y el local Jelle Vanendert, único hombre capaz de estar entre los cinco primeros en las dos mangas anteriores del Tríptico de las Árdenas que culmina la siempre espectacular campaña de Clásicas.

El recorrido al detalle en inrng

Lista de participantes

Fotos: Wikimedia y Cyclingnews