La marea naranja y un equipo a su altura

Euskaltel, con un gran nueve a por una gran actuación
2 de Julio, Arueda.com
El miércoles pasado se presentó en el Parque Tecnológico de Zamundio la camiseta representativa de los aficionados vascos que llenarán las cunetas del próximo Tour de Francia. Un año más, la camiseta ha sido diseñada por Mikel Urmenta y el equipo de Kukuxumusu. Un año más, la camiseta servirá para animar al equipo que muestra al mundo la gran afición del pueblo vasco por lo que en euskera se llama, cantarín, txirrindularitza.


En 2001 Euskaltel fue invitado por primera vez al Tour de Francia. Roberto Laiseka estrenó el casillero vasco con su victoria en Luz Ardiden, en pleno corazón de los Pirineos, con un ataque inapelable desde el grupo de favoritos donde mandaban Lance Armstrong y su gregario Chechu Rubiera. Fue el principio de la marea naranja, de los miles de vascos que, año tras año, se agolpan en las carreteras pirenaicas. De las hordas de aficionados que animan, incansables, a todo ciclista que pasa; pero que espera con ansias a los de naranja. Porque ellos también, por supuesto, van de naranja.

Vivieron su máximo éxtasis en el Tour de 2003, cuando tuvo lugar la mejor actuación del equipo Euskaltel en la ‘grande boucle’. Aunque la gran exhibición fuera en Alpe d’Huez (Iban Mayo ganando ante los desbocados Ullrich y Armstrong), la mágica actuación de los hombres dirigidos en aquel entonces por Gorospe hizo que la fiebre txirrindulari se desatara. Fue el año en que debutaron las camisetas de Kukuxumusu, las mismas que vivieron las decepciones de 2004 y 2005 provocadas por la mala actuación de Mayo; que en 2006 sólo sintieron dignas las actuaciones de Isasi y Zubeldia…

Que en 2007 volvieron a disfrutar en un Tour bellísimo, con Astarloza y Zubeldia entre los diez primeros, con Txurruka y Rubén Pérez atacando en cada ocasión… Con una actuación en la que solo faltó una victoria de etapa, vaya. Y en este 2008 se puede, por qué no, mejorar con creces esto. El director deportivo Igor González de Galdeano no se ha dejado casi nada en casa: solamente faltarían, en un hipotético equipo ideal, el escalador Igor Antón y el sprinter Koldo Fernández de Larrea. El resto de los mejores estarán en la salida de Brest.

Empezando por un Samuel Sánchez, la excepción asturiana a la regla vasca y gran líder de la estructura, quien ha variado sus planes habituales de cada año para integrar en su calendario los Juegos Olímpicos y, de paso, el soñado Tour de Francia. Si bien su experiencia previa en la ronda francesa no acaba de ser positiva (dos retiradas por agotamiento en sendas participaciones), también es cierto que en ellas no era un corredor totalmente maduro. Ahora, con un podio de la Vuelta a España a sus espaldas, no debería ser descabellado pensar en una actuación decente en la general o en una victoria de etapa. En su contra está el hecho de que su preparación está ralentizada con objetivo de llegar en perfectas condiciones a la cita olímpica.


Haimar Zubeldia es, sobre el papel, el jefe del equipo para la gran ronda francesa. Cumplidor en el Tour de Francia (tres veces entre los diez primeros y solamente una retirada), ha mostrado este año una actitud algo más ofensiva que puede conseguir que conecte al fin con el aficionado… y con el podio. Sus cualidades contrarrelojistas han sufrido un ligero retroceso en favor de una sustancial mejora en montaña, donde contará además con un fuerte bloque de gregarios. Empezando por…

…Mikel Astarloza. El de Pasajes tiene experiencia en el Tour y ha realizado una aproximación muy adecuada. Después del espectacular noveno puesto obtenido el año pasado, no sería descabellado que se planteara el asalto al top 5 en la general; sin embargo, el arrojo que le caracteriza podría usarlo a favor de un Haimar Zubeldia que, ante la falta de favoritos solventes, puede estar ante su gran oportunidad de llegar al podio. Habrá que estar atentos a su rendimiento en las cronometradas, campo en que ha registrado una evolución considerable.

Por otro lado estarán los hipercombativos Rubén Pérez y Amets Txurruka, grandes animadores de la pasada edición del Tour. Txurruka, más brillante y con poco que demostrar tras su galardón de ciclista más combativo de 2007, podría aspirar al maillot de puntos rojos que distingue al mejor escalador. Pérez, por su parte, podría repetir actitud… o sacrificarse en pos de sus líderes, tarea en la que cumple con creces.

El papel de Egoi Martínez es la gran incógnita del Euskaltel para este Tour. A pesar de que su pasado debería otorgarle cierta libertad, su temporada no ha sido excesivamente brillante (lo mejor, el maillot de la montaña de la Vuelta al País Vasco). Las cualidades que le llevaron a disputar la Midi Libre al todopoderoso Lance Armstrong parecen un tanto diluidas. Lo más probable es que se centre en ayudar a los líderes y buscar oportunidades en las fugas.

Completarán el equipo el solvente todoterreno Gorka Verdugo, cuyo salto de calidad definitivo se confirmará en la gran ronda francesa; Juan José Oroz, rodador de mérito que espera conocer por primera vez París; e Iñaki Isasi, sprinter de segunda fila y buen hombre de llano que en 2006 tuviera una buena prestación aquí, consiguiendo varios puestos de honor en volatas.

El objetivo es claro, según Igor González de Galdeano: una victoria de etapa. Se presenta la ocasión ideal para disfrutar, para que se vuelva al éxtasis de la marea naranja. No faltará espectáculo, no faltará calidad en el equipo… y tampoco faltarán camisetas.

Saunier Duval, a revindicarse en el Tour

Riccardo Ricco’, buque insignia y gran sorpresa
25 de Junio, Arueda.com
La historia del Saunier Duval en el Tour de Francia no es precisamente la de un idilio. Desde el año de su debut en la gran ronda gala, 2005, Saunier Duval no ha tenido ninguna actuación positiva. Su mejor posición en una etapa fue el tercer puesto logrado por el combativo David de la Fuente el año pasado en Loudenville. En la general, lo mejor fue el decimosexto lugar alcanzado por Iban Mayo, también el año pasado. Unas pobres prestaciones a las que aún no se encuentran motivos…y que este año intentarán ser revertidas por un ‘nueve’ donde abundará calidad y juventud.


El equipo estará liderado por dos corredores que están llegando a la madurez de su carrera ciclista, aunque aún les faltan algunas temporadas para llegar a su cenit. Riccardo Ricco’ (24 años) entra en el ‘nueve’ a última hora, sin haber competido desde su excelente segundo lugar en el Giro de Italia; su rendimiento es una incógnita, aunque es de esperar que se deje ver en algunas de las etapas cuyos finales pican hacia arriba. Mientras, el cántabro Juan José Cobo (27) sí que llega al Tour en un buen momento, con una adecuada preparación y, en principio, con galones de líder. El año pasado, trabajando para Mayo, fue vigésimo en la general; la aproximación al Tour ha sido positiva, y sólo una caída le apartó de acabar bien clasificado Dauphiné Liberé. Buena carta de presentación para albergar esperanzas de alcanzar un lugar entre los diez primeros

Solamente dos de los ocho ciclistas cuya participación están completamente confirmada pasan de los 27 años de edad. Se trata de Leonardo Piepoli (36) y Josep Jufré (32). El veteranísimo italiano llega al Tour tras no poder rendir en el que era su gran momento esta temporada, el Giro de Italia, debido a una caída y posterior retirada en la decimoquinta etapa, cuando marchaba bien colocado en la general. Su objetivo en este Tour será conseguir victorias de etapa y, en caso de necesidad, trabajar para el hipotético líder del equipo. Por su parte, Josep Jufré debutará en la ronda gala e intentará finalizar la carrera en una posición decente, dejarse ver y, como Piepoli, ayudar en caso de necesidad. Su estado de forma no parece malo, al menos después de su cuarto puesto en la Volta a Cataluña.

Serán de la partida tres jóvenes en proceso de consolidación, que sólo necesitan una victoria de entidad para hallarse totalmente asentados en el profesionalismo… y la buscarán en su debut en el Tour de Francia. Se trata del cántabro Ángel ‘Litu’ Gómez (27) y los madrileños Jesús Del Nero (26) y Alberto Fernández de la Puebla (23). Los tres comparten una cierta calidad escaladora, más notable en el caso de Alberto; de ‘Litu’ Gómez y Del Nero se espera una cierta combatividad en busca de la citada consolidación.


Capítulo aparte merece David de la Fuente, que en el Tour 2006 demostró una excelente combatividad, vistió el mítico maillot de topos rojos que acredita al mejor escalador… y buscó el año pasado, sin éxito, revindicarse como corredor de generales. Habrá que ver si en esta ocasión el cántabro se dedica a lo que mejor se le da o busca revelarse en una nueva faceta.

El último puesto del ‘nueve’ de Saunier para el Tour está entre tres ciclistas, en función de qué perfil decida escoger Matxin. Rubén Lobato (29) es un escalador curtido, ideal para el trabajo de equipo; Rubens Bertogliati (29) es un rodador polivalente, también dedicado al rol de ciclista de equipo; por último, Aurélien Passeron (24) es un rodador con cierta punta de velocidad que podría ejercer de sprinter.

¿Logrará Saunier romper su mala racha en el Tour? Ciertamente, su trayectoria en la Grande Boucle ha sido ascendente; este año, el equipo parece sólido y equilibrado. Pero, como siempre, será la carretera quien decida.

Pedro Romero, el cacereño que cruzó la frontera

Semblanza de Pedro Romero
19 de Junio, Arueda.com
Nació en Plasencia (Cáceres) el 4 de Junio de 1982, y pasó a profesionales en 2005 de la mano de Alfonso Rodríguez en el Spiuk continental, actual Extremadura-Ciclismo Solidario. «Recuerdo que en mi primera carrera en la Challenege de Mallorca lo que más me impresionaba era el ritmo final de carrera. Sin embargo, para mí el cambio más duro fue el de juvenil a amateur. De ser uno de los mejores juveniles, ganar pruebas de la Copa de España… a ver el pelotón desde atrás». Fueron los albores ciclistas del que ahora es considerado uno de los mejores contrarrelojistas españoles, además de un corredor de futuro: con 26 años, aún le restan como mínimo seis más a un alto nivel… y un amplio margen de progresión.


Guarda un buen recuerdo de sus comienzos en Spiuk: «Fueron tres años de los que me siento muy orgulloso, defendí al equipo de mi tierra y en los que tuve la oportunidad de ascender al profesionalismo». Tras una primera temporada de adaptación (el resultado más destacable fue un décimo lugar en el Circuito Montañés), ya en su segundo año empezó a destacar. En el mes de abril llegó el que considera su momento más feliz como ciclista: «Gané la Vuelta a Extremadura con 23 años, ante mis paisanos y con el nivel que hubo… me enorgulleció mucho». También fue tercero en el Cinturón de Mallorca: no se hizo con la victoria por un fallo táctico que le dejó sin compañeros en la parte decisiva, cuando otros equipos le plantearon una encerrona en el llano. A partir de junio no corrió por una mononucleosis.

El año pasado fue el de su verdadera explosión: «Me di cuenta que podía hacer buenas cronos». Y tanto que lo hizo: entre los diez primeros en cinco de las seis contrarrelojes que disputó, incluyendo la victoria en la del Circuito Montañés y el noveno lugar en el Campeonato de España de la especialidad. Este buen rendimiento en los cronos fue acompañado de una adecuada prestación en las generales de vueltas de una semana: cuarto en el Circuito Montañés, quinto en las Vueltas a Madrid y Extremadura y sexto en el Cinturón de Mallorca.

Llegó entonces el momento de dar el salto a una estructura más grande. Tras rechazar una oferta de renovación por tres años con Extremadura, finalmente aceptó cruzar la frontera para marcharse al LA-MSS. Lo que encontró no pudo ser más satisfactorio: «El equipo era una familia, recuerdo que Xavi [Tondo] me comentaba que también estaba alucinado del ambiente del equipo. Fue para mí un cambio muy grande, me enseñaron muchas cosas; los ‘profesores’, además de tener una calidad impresionante, son excelentes personas». Este compañerismo se reflejaba en la carretera, y no sólo a través de sensaciones («en Asturias quería dar el 110% para que mis compañeros estuvieran en las mejores condiciones»), sino también en resultados: Pedro fue 7º, 14º y de nuevo 7º en las tres vueltas en que compitió: Algarve, Santarem y Alentejo, respectivamente.

Pero todo se rompió hace aproximadamente un mes, con dos trágicos acontecimientos: el primero, la muerte sobre la bicicleta de Bruno Neves. El segundo sobrevino cuando la Policía Judicial portuguesa intervino al equipo y registró la casa de todos los ciclistas lusos de la estructura y la sede de la misma. El resultado: en el hogar de un corredor presuntamente se encontró de todo, pero ni en las propiedades del equipo ni en las casas del resto de ciclistas hubo nada. Sobrevino, sin embargo, el caos para los cinco ciclistas españoles del equipo (José Antonio Garrido, Xavier Tondo, Ángel Vicioso, Tino Zaballa y el propio Pedro).

«No tuvimos información ninguna –explica Pedro– mancharon nuestro nombre sin tener culpa. Sin posibilidad de defendernos. Cuando la Policía Judicial rectificó y dijo que los españoles no estábamos implicados, no lo publicaron. También pasaron por alto la presunción de inocencia; ¿cómo se puede acusar a alguien sin tener pruebas? Si has hecho el daño, por lo menos tener la decencia de rectificar… pero eso no vende periódicos. Tenemos lo que nos merecemos; hemos dejado que violen todos nuestros derechos, ahora no podemos exigir nada…Cómo sigamos así, el equipo puede morir. Pero no seamos tan ilusos, ¡el ciclismo es el que muere!».

Este lunes, los responsables del equipo LA-MSS se reunieron con los de la Federación Portuguesa de Ciclismo, con objetivo de que levantaran el veto al que estaba sometido el equipo. Por fortuna, se consiguió. Y es que la estructura, sin competir, corría el peligro de que los patrocinadores decidieran abandonarla. Esto dejaría en la estacada a veinte familias, truncaría doce carreras profesionales de ciclistas como Pedro, a los que las circunstancias del paranoico mundo ciclista podrían haber golpeado con saña.

Mirando el CQ ránking

Cycling Quotient
Sin duda alguna, es el ránking más fiable de la actualidad. Por delante del History Ranking, demasiado grande para mi gusto, y por supuesto del paupérrimo ránking oficial del Pro Tour. Nació a raíz de la desaparición del ránking UCI en 2005 para valorar a todos los ciclistas en la competición online Gigabike. Y se ha convertido en la mejor base de datos (y ránking) de Internet.

Ránking individual a día 17 de Junio de 2008

1. Cadel Evans
2. Alberto Contador
3. Alejandro Valverde
4. Fabian Cancellara
5. Davide Rebellin
6. Levi Leipheimer
7. Denis Menchov
8. Frank Schleck
9. Thor Hushvod
10. Kim Kirchen
11. Damiano Cunego
12. Daniele Benatti
13. Óscar Freire
14. Philippe Gilbert
15. Stijn Devolder

Se echa un poco de menos la presencia de más clasicómanos en los primeros lugares; tal vez gente como Freire o Gilbert deberían aparecer unos puestos más arriba. También Boonen, Ricco’ o Di Luca deberían estar un poquito más arriba. Sin embargo, no hay mucho que objetar.

Ránking por equipos a día 17 de Junio de 2008

1. High Road
2. Liquigas
3. CSC
4. Astaná
5. Rabobank
6. Quick Step
7. Caisse d’Épargne
8. Silence – Lotto
9. Française des Jeux
10. Bouygues Telecom
11. Crédit Agricole
12. Gerolsteiner
13. Lampre
14. Cofidis
15. Barloworld
16. AG2R
17. Saunier Duval
18. Euskaltel – Euskadi
19. LPR
20. CSF – Navigare
···
23. Milram
27. Karpin – Galicia
38. Contentpolis – Murcia
43. Andalucía – Cajasur
46. Extremadura
76. Burgos Monumental
100. Orbea

El ránking por equipos, por su parte, es igualmente claro. Tal vez habría que poner en tela de juicio hechos como que Lampre, Saunier Duval y AG2R son mejores que Bouygues Telecom, sorprendente décimo puesto de la lista. Sí parece claro, sin embargo, que los ocho primeros de la lista son los ocho mayores equipos del mundo, por infraestructura y por calidad. También que Milram, por calidad, no se merece estar en el ProTour.
En el lado español, todos ocupan más o menos el puesto esperado; solamente Saunier Duval debería estar un poco más arriba. También un Extremadura que sufre la humillación de encontrarse por detrás del Rietmu Bank letón. En las piernas de sus ciclistas hay una mejor clasificación. Si Burgos Monumental tuviera más oportunidades en competiciones de nivel, estaría mucho mejor situado en el ránking.

Hipotético ránking español

1. Alberto Contador
2. Alejandro Valverde
3. Óscar Freire
4. José Joaquín Rojas
5. Carlos Sastre
6. Samuel Sánchez
7. Joaquín Rodríguez
8. Mikel Astarloza
9. Haimar Zubeldia
10. Juan Manuel Gárate
11. Iván Gutiérrez
12. Héctor Guerra
13. Ezequiel Mosquera
14. Luis León Sánchez
15. Xavier Tondo

Es en el ránking con todos los ciclistas españoles donde se arrojan los resultados más dudosos. Por ejemplo, aparece en el puesto 31 el ganador del Tour Óscar Pereiro (quien, por cierto, es 175º en el ránking general). Aparecen por encima otros buenos ciclistas como Dani Moreno, Moisés Dueñas o Gustavo César. ¿Es Óscar Pereiro inferior a ellos? Dudoso.

Una última ojeada al CQ Ránking de españoles, aislando únicamente a los sprinters más o menos puros (esto es, excluyendo «rapidillos» como Valverde y uphill finishers)…

Hipotético ránking de sprinters españoles

1. Óscar Freire
2. José Joaquín Rojas
3. Koldo Fernández de Larrea
4. Ángel Vicioso
5. Aitor Galdós
6. Francisco José Ventoso
7. Mikel Gaztañaga
8. Vicente Reynés
9. Javier Benítez
10. Francisco José Pacheco
11. Diego Milán
12. David Muñoz (-)
13. Javier Cherro (-)

Ciertamente, creo que aquí el ránking no acaba de reflejar la realiad. Hoy por hoy, Aitor Galdós sería el décimo en una hipotética ‘volata’ llana frente a estos trece contrincantes. Por otro lado, Diego Milán y Javier Benítez seguramente entrarían casi con total seguidad en el top 5.

Españoles en rosa (II)

Un repaso a los últimos españoles que pelearon por el Giro
Hace unos días dejábamos este reportaje con Quique Gutiérrez, ángel caído tras hacer el Giro de su vida en 2006. Ahora, seguiremos el repaso de españoles que han luchado por la ‘maglia rosa’ con el último que ha conseguido colarse en dos ocasiones en el podio: Abraham Olano.


Abraham fue uno de los vueltómanos españoles que sufrió el síndrome post-Indurain que buscaba desesperadamente un heredero para el navarro. Seguramente el que más. Aquellos inolvidables Mundiales de Duitama’95, donde fue segundo tras el navarro en contrarreloj y vencedor en la prueba en línea precisamente por delante de él, relacionaron para siempre al guipuzcoano con el extraterrestre villavés. También sus enormes condiciones como rodador y su aceptable rendimiento en montaña ayudaron a ello. Cuando Indurain se retiró en 1996, el tándem director de Banesto le fichó del equipo Mapei – CLAS, donde había desarrollado hasta entonces su carrera, para sustituir al gran ídolo navarro. Fue una sombra muy alargada para él, una responsabilidad, un ‘deber ser’ que quizá le impidió llegar más alto.

Precisamente su último año en Mapei fue una de las ocasiones en las que casi logró emularlo. Giro’96: poca contrarreloj y mucha, mucha montaña, en una ‘corsa rosa’ que salió de Atenas el 18 de mayo. Una ‘corsa rosa’ en la que Olano hizo gala de sus grandes cualidades contra el reloj en la única ocasión de que dispuso (no ganó, le superó Evgeny Berzin, pero infligió unos valiosos minutos a sus rivales), y las aunó a una gran fortaleza en montaña que le llevó incluso a atacar en el Passo Pordoi, al más puro estilo Indurain. La diferencia con el omnipresente navarro fue que, hasta entonces, éste no había demostrado ser humano; no había fallado casi nunca, aún menos de manera estrepitosa. Si acaso, en el Giro’94 que le birló precisamente Evgeny Berzin, enrolado en las filas de aquel monstruoso Gewiss. Miguelón demostraría ser humano precisamente ese verano; pero en ese momento aún no lo había hecho, y eso marcaba su diferencia con Olano. La humanidad. La misma que puso la zancadilla a Olano en la penúltima etapa de aquel Giro’96, vistiendo la ‘maglia rosa’ y sucumbiendo ante Tonkov y Gotti camino de Aprica. Cayó hasta el tercer cajón del podio.

Ese mismo año fue segundo en la contrarreloj de los Juegos Olímpicos, de nuevo detrás de Indurain. En 1998 llegó el amargo culmen de su carrera, tras la cuarta posición del Tour’97: Abraham se hizo con la Vuelta a España, vestido con los colores de Banesto. Consiguió lo que Indurain jamás hizo, se impuso en la gran ronda nacional. Pero cometió el error de vencer por delante de dos ciclistas que caían mejor, eran más románticos. Por un lado, el sacrificado oscense Fernando Escartín. Por el otro, y sobre todo, el mejor escalador español de los últimos tiempos, más impulsivo y menos calculador que el guipuzcoano: José María ‘Chaba’ Jiménez. Eso no cayó bien, Olano no cayó bien. Había tenido la debilidad de cometer el delito de cerrar el paso a un héroe. Presión mediática durante toda la Vuelta, el equipo hizo poco por solucionarlo. Al año siguiente, Abraham fichó por la ONCE. Ganó la guerra el genio.

Al Chaba solamente se le puede definir como genio y figura. Fue capaz de poner a todo un país en contra del proyecto de ídolo por el que, a priori, iban a beber los vientos. Escalador puro, de raza, pasional. El ciclismo era su vida; el Giro, con sus empinadas montañas, parecía ideal para él. Sin embargo, no fue así: solamente participó dos veces, siendo su mejor resultado la segunda posición en el Gran Sesso d’Italia’99 tras un ciclista con el que comparte forma de ciclismo, de vida y de tragedia: Marco Pantani.

Cinco años pasaron hasta que Olano volvió al Giro. Fue en 2001, cuando arrojó la toalla con la victoria en el Tour y llegaron Beloki e Igor Galdeano a hacerle la competencia en el puesto de líder para las grandes vueltas. Así, Abraham se plantó en la salida de Pescara con intención de llevarse la ‘maglia rosa’ en una edición que resultaría a la postre histórica para el ciclismo español.

Abraham contó con un tren de rodadores y un lugarteniente de lujo como José Azevedo a su servicio. Estuvo siempre en la pomada, beneficiándose de escándalos extradeportivos (expulsión de Belli por agredir a un espectador, la dantesca noche de registros en San Remo que tuvo como resultado la anulación de una dura etapa de montaña y la expulsión de Dario Frigo) y metiéndose, por méritos propios, en el segundo lugar del podio. Pero, mientras Olano brillaba por última vez en una gran vuelta antes de retirarse y Pablo ‘Pencas’ Lastras se hacía con su primer triunfo de prestigio en Gorizia…

… se abría paso un escalador, también guipuzcoano, con cara de niño y enrolado en el equipo Banesto. Unai Osa. Fue su explosión, con 26 años y tras superar múltiples problemas físicos que más adelante siguieron condicionado su carrera. Se marcó unos Dolomitas sensacionales, fue segundo en una etapa ganada por el antiguo escarabajo de Kelme Carlos Contreras. Le perjudicó la suspensión derivada de la redada de San Remo, ya que estaba fuerte y dispuesto a atacar en la etapa afectada. Fue tercero en el podio de Milán; parecía el inicio de una carrera rutilante. Sin embargo, la estrella de Unai se apagó con el agua de los problemas físicos. Volvió a la gran ronda italiana en años siguientes; su rendimiento, aunque aceptable, no fue el mismo.

Esta fue una edición histórica del Giro de Italia para España. Se igualaron dos récord que databan de los 70: Olano consiguió un segundo podio en la ‘corsa rosa’, único ciclista español que lo ha conseguido junto a Francisco Galdós, ciclista más conocido fuera de España que dentro. Por delante de ellos estará siempre Miguel Indurain, tres veces en el podio y dos victorias. Por otro lado, se consiguió acumular dos ciclistas en el podio final, algo que solo se consiguió en 1972 con el ‘Tarangu’ Fuente (2º) y Francisco Galdós (3º). Históricos registros que algún año se igualarán; posiblemente no este, pero más adelante…

Demasiado limitados, demasiado jóvenes

Sobre el papel de los equipos españoles en el Giro de Italia
Hoy las portadas de los periódicos españoles, generalistas y deportivos (también digitales), aparecen copadas por el enorme papel de Alberto Contador y su excelente, asombrosa, victoria en el Giro de Italia. Viene un alud mediático que quizá devuelva al ciclismo sus tiempos de «deporte de masas». Feo término, a la vez muy descriptivo: «deporte de masas».

En los medios especializados, mejor dicho en blogs y foros, empiezan a surgir los primeros análisis pormenorizados, equipo por equipo. Por lo pronto, hay dos muy buenos: Dani en Esquemas Ciclistas y Gimondi en Parlamento Ciclista.

A grandes rasgos los dos coinciden en lo mismo. En el análisis de los equipos españoles, también: bien Euskaltel (para lo que llevaban), regular Caisse d’Épargne, mal Saunier Duval (excepto Ricco’). Pero, ¿realmente lo hizo regular Caisse d’Épargne? ¿Tan bien Euskaltel? ¿Llevaba Saunier Duval un buen equipo?

Empecemos por el final. El equipo que llevaba Saunier Duval era muy justito, carente de experiencia en unos casos y de talento en otros. Su líder, Riccardo Ricco’, dio la talla en el plano individual; con un poco más de equipo podría haber aspirado a ganar el Giro de Italia. Y es que su principal lugarteniente, Leonardo Piepoli, sufrió una caída que nos impidió ver hasta donde podría haber llegado, ya fuera ayudando a Ricco’ ó buscando sus propias opciones. Y el resto…

El resto de corredores de Saunier Duval no conformaban un equipo con las suficientes garantías como para luchar por la maglia rosa. Incluso Contador, con Colom e Ilgynski (más puntuales ayudas de Leipheimer y Klöden, además de un trabajo oscuro en el llano que no sabría muy bien a quién adjudicar), tuvo mejor [y mayor] ayuda por parte de sus compañeros. No dieron para más; baste ver que el siguiente ciclista de Saunier Duval fue David Cañada, 58º y a casi dos horas. [[[El aragonés no es el prototipo de gregario sacrificado; al contrario, es un ciclista ganador que se anula cuando lo que se le pide es trabajo. No es por aptitud, sino por algún condicionante que no comprendo]]] [Texto dudoso-falso]

Los otros dos españoles del equipo Saunier para este Giro de Italia eran Iker Camaño (75º) y José Alberto Benítez (106º). Camaño es un ciclista completo, lo sabemos; con el paso del tiempo, ha ido perdiendo brillo para ganar en regularidad y convertirse en un gregario decente. Sin embarog, no parece haber estado a la altura en este Giro. De Benítez no se puede decir nada malo: lleva en forma desde el principio de año, debutaba en el Giro sin tener una experiencia extensa en grandes vueltas… y, además, no es un ciclista con unas hechuras que permitan exigirle resultados en grandes vueltas. Su terreno son las pequeñas vueltas, en especial las de carácter menor; con 26 años, aún en progresión, puede aspirar a la victoria de pruebas como París – Niza.

Completaban el equipo el letón Raivis Belohvocksis (eliminado por Fuera de Control en Plan de Corones, buen gregario aunque incapaz en la montaña), el unidimensional Luciano Pagliarini (sólo sirve para sprintar) y dos jóvenes italianos, Eros Capecchi y Ermano Capelli. Bastante hizo el primero con completar la ‘corsa rosa’.

Pero, si hablamos de bloques pobres, la palma se la llevaría Euskaltel. Acabaron cuatro. De ellos, Alan Pérez fue el más destacado: entró en dos fugas que llegaron a meta y fue segundo en una etapa, superado por Matteo Priamo. Alan es (al menos lo ha sido en este Giro) un ejemplo de ciclista que cubre sus carencias con actitud, que se distingue del «montón malo» gracias a las ganas de sufrir. En menor medida, Josu Agirre hizo lo mismo: superó un via crucis, fue cuarto por la cola… pero al menos se dejó ver con una fuga en el llano. Markel Irízar no apareció (perdonable, ha estado cargado de competiciones desde principio de año) e Iván Velasco tuvo una decente prestación en la montaña que debe llevarle a plantearse si merece la pena sufrir en el pelotón para ser el 54º… o es preferible aprovechar sus cualidades, limitadas, en fugas. No pasará a la historia, pero al menos podrá afianzar su sitio entre los profesionales.

Respceto a los cinco que se retiraron, la mejor actuación la llevó a cabo Koldo Fernández de Larrea con varios puestos entre los diez primeros que confirman su progresión. «Debo consolidarme», me decía a principio de año; lo ha hecho. Dioni Galparsoro tuvo también la honra de mostrarse en las fugas. Aitor Galdós se retiró pronto, ignoro el motivo. Iñigo Landaluze, cuya inclusión en el ‘nueve’ sonaba a intento de darle categoría, directamente no estuvo. Por último, Lander Aperribai tuvo un rendimiento bajísimo que reafirma el interrogante de si quizá el nivel Pro Tour es excesivo para él. Convendría que tuviera un par de años en algún equipo continental, a un ritmo competitivo menor, para ver hasta dónde puede llegar y, entonces sí, incluirlo en un equipo de mayor rango.

Por último está Caisse d’Épargne, el mejor equipo de España… con licencia francesa. Terminaron sus nueve ciclistas, siendo sin duda alguna el mejor Joaquim Rodríguez: tres terceros puestos y unas excelentes sensaciones desde la primera etapa fueron su balance. Faltó constancia en momentos puntuales para asegurarse un mejor puesto en la general; pero el balance sólo puede ser satisfactorio. Los otros dos grandes líderes, José Rujano y Vladimir Karpets, sufrieron dos contratiempos: Karpets una caída que le dejó tocada la muñeca, Rujano su preocupante aureola de flor de un día. Esta vez ha mostrado más fortaleza psicológica que en precedentes; pero no es lo que podía ser. Conviene no olvidar que el líder era David Arroyo, quien salió del ‘nueve’ a última hora debido a una caída.

Luis Pasamontes tuvo un rendimiento más que decente, 36º en la general; Fran Pérez estuvo en algunas fugas; Pablo Lastras fue segundo en la etapa que se adjudicó Bertolini, y pudo ganar si no es por la caída de Baliani (Bertolini era superior a ambos, pero llevaba el primer puesto antes de la última curva y eso, en un sprint, es sinónimo de derrota); Joan Horrach, mallorquín que se ha profesionalizado con el tiempo, no apareció esta vez. El francés Mathieu Perget tampoco demostró esta vez por qué está en el Pro Tour. A sus 23 años, necesita urgentemente una revindicación. Poco que decir sobre el colombiano Marlon Pérez, inseparable de Rujano, que no hizo nada. Le falta nivel para el Pro Tour, no nos engañemos.

Repito la pregunta: ¿realmente lo hizo regular Caisse d’Épargne? ¿Tan bien Euskaltel? ¿Llevaba Saunier Duval un buen equipo?. Ahora les doy respuesta:
– No. Lo hizo bien, aunque faltó un líder sólido para la general y una victoria de etapa.
– Sí teniendo en cuenta el bloque que llevaban, falto de calidad. La aptitud se sustituyó por actitud, y eso les honra.
– No. Sin embargo, no podemos culpar a los jóvenes; quizá habría que mirar a la dirección deportiva, que erró al no contar con más ciclista válidos para grandes vueltas. La presencia de Alberto Fernández de la Puebla o Josep Jufré hubiera cambiado la cara al equipo

Se perfila el Pro Tour 2009

Posible revolución en calendario… y equipos
23 de Mayo, Arueda.com
Se avecinan cambios muy sustanciales en el UCI Pro Tour de cara a la edición 2009; novedades importantes y enfocadas en dos áreas: el calendario a cubrir y los equipos que lo disputen. Es, seguramente, el último intento de la UCI para dar vida a un concepto que no ha resultado tan exitoso como se preveía.


Para comprender la situación de qué escuadras que competirán en el Pro Tour debemos remontarnos a los albores de este invento. Cuando se sacaron a concurso las licencias para la categoría, año 2005, la mayoría de grupos deportivos optaron por adquirirlas por cuatro años (también dependieron, eso sí, del criterio de un jurado que quisiera expedirles las licencias por ese tiempo) y garantizarse así una larga estabilidad en la élite. Así, de cara a 2009 habrán caducado los visados de nueve de los dieciocho equipos que componen actualmente el Pro Tour: Rabobank, Silence-Lotto, Euskaltel-Euskadi, Bouygues Telecom, Française des Jeux, Quick Step, Cofidis, Credit Agricole y CSC. La situación de los tres últimos es crítica, dado que sus actuales patrocinadores han anunciado ya que no continuarán aportando dinero a la escuadra.

De este modo, ante la circunstancia de que solamente nueve equipos tienen plaza segura para el Pro Tour 2009, la cúpula directiva de la UCI se ha planteado la posibilidad de reducir a catorce el número de equipos de su challenge. Con el objetivo paralelo de tratar de agradar a los grandes organizadores, dejándoles más margen para invitar a los equipos que crean oportunos, y tratar de reincorporarlos a su competición.

El calendario es la parte de la “revolución” que mayores sorpresas ofrece, según informa el prestigioso Benito Urraburu en las páginas del Diario Vasco. Esta revolución parece orientada, ni más ni menos, que a rellenar los huecos que dejan en el calendario Pro Tour las carreras de los grandes organizadores… y tratar de perjudicarlas lo más posible, algo que contrasta con el guiño planteado en el apartado de los equipos.

La challenge de la UCI comenzaría en febrero, con la disputa del Tour Down Under (que atrasaría de esta manera unas dos semanas su comienzo). Del 9 al 16 de Marzo se celebraría una carrera en Sudáfrica, coincidiendo con Tirreno – Adriático y París – Niza. A la semana siguiente tendría lugar la Volta a Catalunya, que adelantaría sus fechas unos dos meses en el calendario y coincidiría con la Vuelta a Castilla y León, que también debería desplazarse para evitar el solapamiento de competiciones.

La Vuelta al País Vasco inauguraría el mes de Abril, conservando su lugar en el tiempo; las clásicas harían lo propio. No así la Vuelta a Romandía, que en principio pasaría a celebrarse a finales de abril en lugar de a principios de mayo; un cambio nimio que serviría para dar cabida en el calendario a dos de las grandes bombas de la UCI: dos carreras en Rusia y China que coincidirían en el tiempo con el Giro. En principio la siguiente carrera Pro Tour, la Vuelta a Suiza, se disputaría en las mismas fechas que ahora.


El mes de Julio se mantienen completamente virgen: no se puede competir con el Tour, y los planes perpetrados en Aigle (sede de la UCI) no incluyen un fracaso absoluto ante su rival en esta absurda Guerra del Ciclismo. En agosto se celebrarían la Clásica de San Sebastián, como siempre; sin embargo, la Vuelta a Polonia tendría lugar también en ese mes… así como los Campeonatos del Mundo. Esto supondría un duro golpe para la Vuelta a España, cuya participación está fundamentada en aquellos que acuden para preparar esta cita. Para colmo de males, la gran ronda española coincidiría en el tiempo con la emergente (aunque quizá el retroceso que vive el ciclismo en Alemania le perjudique a partir de ahora) Vuelta a Alemania. Quedan, como incógnitas, la Vatenfall Classics de Hamburgo, la Vuelta a Benelux y la prueba final que la UCI iba a auspiciar para poner el broche del oro al Pro Tour y que aún no dispone de sede.

Equipos Pro Tour 2009

Astaná
AG2R – La Mondiale
Caisse d’Épargne
Gerolsteiner (a la espera de un nuevo patrocinador)
High Road
Lampre
Liquigas
Milram
Saunier Duval – Scott
Más una cifra variable de equipos, no menos de cinco

Calendario Pro Tour 2009
Feb. Tour Down Under
9-16 Mar. Prueba en Sudáfrica
23-29 Mar. Volta a Catalunya
7-12 Abr. Vuelta al País Vasco
Abr. Gante – Wevelgem
Abr. Tour de Flandes
28 Abr-3 May. Tour de Romandía
11-17 May. Prueba en Rusia
26-31 May. Prueba en China
Jun. Vuelta a Suiza
Ago. Clásica de San Sebastián
Ago. Vuelta a Polonia
Ago. Campeonatos del Mundo
Sep. Vuelta a Alemania
Como incógnitas quedan Vatenfall Classics, Eneco Tour de Benelux y la Prueba final

Fuentes:
Diario Vasco
Tuttobiciweb.it

Españoles en rosa (I)

Un repaso a los últimos españoles que pelearon por el Giro
20 de Mayo, Arueda.com
La presencia de españoles en la lucha por la ‘maglia rosa’ ha sido tradicionalmente esporádica. La práctica coincidencia en el tiempo de Vuelta y Giro hasta 1994 (se corrían en abril y mayo, respectivamente, con una sola semana de diferencia entre ambas) hacía casi imposible la disputa con garantías de ambas carreras. El único ciclista español que ganó el Giro en ese tiempo (y hasta ahora) fue ése extraterrestre de Villava llamado Miguel Indurain; de hecho, lo hizo en dos ocasiones consecutivas: 1992 y 1993.


Sin embargo, si hay que hablar de hombres Giro españoles de de hace más de una década, brilla con luz propia un asturiano recordado y carismático en Italia que en su patria: José Manuel Fuente, alias ‘el Tarangu’. Ocho etapas, cuatro veces mejor escalador, dieciocho días visitó la ‘maglia rosa’ en total. Su mejor puesto en la general final de un Giro lo obtuvo en 1972, cuando fue segundo. Sin embargo, la combatividad de la que siempre hizo gala y su rivalidad deportiva con el superclase Eddy Merckx le valieron el cariño y el recuerdo del público italiano… aunque no tanto del español.

Una vez la Vuelta se separó en el calendario del Giro, los españoles quedaron sin excusas lógicas para no disputarlo. Más aún siendo que la gran ronda italiana es la que históricamente mejor se ha dado a los escaladores puros, raza predominante en España. También se prestaba a la épica, a la fuga, algo que también ha sido propicio para los españoles.

Fue precisamente el equipo combativo y escalador por excelencia, Kelme, quien más en serio se tomó siempre esta carrera; al principio fue un coto reservado para sus ciclistas colombianos, después un banco de pruebas para todos sus líderes antes de llegar al estrellato. Uno de los mejores escaladores españoles, si no el mejor, de los últimos tiempos como es Roberto Heras fue quinto en 1999, adjudicándose la etapa de Aprica; mientras, un imberbe Óscar Sevilla se resarcía de la retirada del año anterior y terminaba su primera grande, siendo 13º en la general. Al año siguiente fue 16º; después, no volvió.

Dos años antes, en 1997, Kelme había realizado una carrera memorable. Sin ningún gran líder, con un grupo de grandes gregarios en proceso de formación (Pipe Gómez, José Ángel Vidal, Marcos Serrano y Chechu Rubiera entre otros) y dos colombianos expertos como Chepe González y Hernán Buenahora, el equipo dirigido por Álvaro Pino consiguió logros insospechados: la clasificación por equipos, una etapa y la ‘maglia verde’ para Chepe González, otra etapa en Falzes para Chechu Rubiera y dos top ten a cargo del propio Rubiera (10º) y del gallego Marcos Serrano (8º). Fue la única representación española en la prueba (junto al madrileño Félix García Casas, 12º), y dejó el pabellón nacional muy alto.

Rubiera fue, sin duda, un enamorado de la gran ronda italiana. Tras ese espectacular debut de 1997, disputó la ‘corsa rosa’ los tres años siguientes sobreponiéndose a la alergia al polen que sufría y, de hecho, sufre. En 1998, mientras Edo consumaba su segunda ‘volata vincente’ (la primera, dos años antes) y Dani Clavero hacía un magnífico quinto puesto, Rubiera fue “tan sólo” 13º, mostrando una mayor regularidad y consiguiendo un inusitado cuarto puesto en la llegada de Milán. Al año siguiente se vio obligado a retirarse a las primeras de cambio. En 2000, su último año en Kelme antes de pasar a engrosar las filas del equipo de Lance Armstrong, consiguió una preciosa victoria en Selva di Val Gardena luchando mano a mano con Simoni y, además, un octavo lugar en la general; la mejor y la última actuación de Chechu Rubiera en el Giro de Italia.

Solamente un liderato consiguió Kelme en toda su historia en el Giro de Italia. Fue efímero, también sufrido. Todo sucedió cuando, camino de Prato, una fuga abrió hueco. Era una jornada de media montaña; el pelotón se fraccionó, no había un dominador claro ni velocistas de relumbrón. Un valenciano por aquel entonces imberbe, corpulento, con una tremenda potencia en las piernas y una versatilidad que hacía imposible determinar el techo de su carrera, iba en ella; si todos llegaban juntos, sería líder. La providencia quiso meterse en su camino; pinchó a muy poco de meta. También viajaba en la fuga un belga hijo de leyenda, Axel Merckx, al cual le bastaba con veinte segundos de ventaja más la bonificación para convertirse en ‘maglia rosa’ por delante del valenciano; llevaba un compañero, tiraron a muerte para eliminarle. Pero es que el valenciano también llevaba un compañero, colombiano, José Javier Castelblanco; éste le devolvió al grupo, dándole un liderato efímero (un solo día) y a la vez un nombre en el pelotón internacional: Quique Gutiérrez.

No volvió a participar hasta seis años después, cuando hizo su aparición con el maillot de Phonak. Se metió entre los primeros en el prólogo y se aupó a la segunda posición de la general en la octava etapa. No se bajó de ella hasta el final de la carrera, fue quien mejor aguantó los envites de un Ivan Basso sensacional. La Operación Puerto estalló seis días antes del final de la ‘corsa rosa’; su triunfo (no hace falta ganar para triunfar) quedó ensombrecido por la sospecha para siempre. Después de él se le marginó, se le apartó de la alta competición; tras un año gris en LPR, donde tuvo un buen rendimiento en las semiclásicas de final de temporada, su nombre fue asociado este invierno al modesto equipo continental húngaro Katay. Finalmente, no se concretó nada y se retiró en el más absoluto anonimato.

Ricco’, venenoso y letal

Etapa de incertidumbres y espectacular llegada en Tivoli
Crónica no publicada por corta… y penca
Polémico por definición, ciclista por profesión y estrella por excelencia. Esa podría ser la radiografía en pocas palabras de Riccardo Ricco’, ganador hoy de la octava etapa del Giro de Italia con final en Tivoli por delante de sus compatriotas Paolo Bettini y Davide Rebellin.


La carrera siguió un guión típico, convencional: fuga de salida con cinco hombres poco peligrosos para la general como fueron los italianos Daniele Nardello (Diquigiovani), Alessandro Spiazaletti (LPR), Fortunato Baliani (CSF), el francés Mathieu Perget (Caisse d’Épargne) y el australiano Adam Hansen (High Road). Este último fue el que más resistió en cabeza: no se resignó a ser cazado a algo menos de diez para meta, atacó y fue cazado siete kilómetros después.

El australiano era rebasado por Tiziano dall’Antonia, rodador de CSF – Navigare que decidió probar su suerte desde el pie de la pequeña subida donde estaba situada la meta. Pero la noticia estaba en otra parte. Danilo Di Luca aparecía en los últimos lugares del pelotón, rodeado de compañeros de LPR. Aparentemente, esto se debía a un problema mecánico. Y en el Giro no hay compasión: de inmediato, los ciclistas de Astaná (equipo del gran líder español, Alberto Contador) marcaron un ritmo infernal. Cuando estos se apartaron, fue el italiano Leonardo Piepoli, convertido desde que está en Saunier Duval en un formidable gregario, quien pasó a liderar el grupo en favor de su líder Riccardo Ricco’… y en contra de Di Luca, aparentemente desarbolado…

Fue en ese momento cuando, desde atrás, saltando desde el puesto cuarenta del pelotón, Danilo Di Luca apareció para reventar cualquier esquema que se pudiera haber establecido. Los grandes clasicómanos, los Rebellin, Bettini… Ricco’… se soldaron a su rueda, que era empujada por una pedalada furiosa. Tan furiosa como efímera: Di Luca acusaba el esfuerzo y no podía aguatar más.

‘Il Cobra’, como es apodado Riccardo Ricco’, mordió en el momento preciso. En los últimos metros estuvo a punto de ser rebasado por Paolo Bettini, deseoso de demostrar que no está ni mucho menos acabado. Mientras tanto, en la que ahora mismo es la anecdótica lucha por la ‘maglia rosa’ provisional, Giovanni Visconti (Quick Step) mantuvo la preciada prenda e incluso aumentó la ventaja sobre su gran rival, el alemán de Gerolsteiner Mathias Russ, quien llegó descolgado del pelotón.

Italia vs Resto del Mundo en el Giro

¿Seguirá la hegemonía italiana o habrá sucesor para Pavel Tonkov?
11 de Mayo, Arueda.com
En el terrible recorrido de esta edición del Giro de Italia lucharán por la victoria 198 ciclistas (197 tras el positivo de Richeze, de CSF-Navigare) pertenecientes a 22 equipos. En esta ocasión no parece tan claro el favoritismo de los italianos para la victoria final, tan aplastante en la últimas ediciones (el último extranjero ganador fue el ruso Pavel Tonkov en 1996).


En esta ocasión, los no italianos llegan encabezados por un alemán que tenía en el punto de mira esta carrera a pesar de no saber si iba a correrla: Andreas Klöden. Y es que el de Astaná llega en un buen momento de forma tras su victoria en Romandía. A su lado contará con dos gregarios de lujo que no parecen llegar lo suficientemente bien para optar a la victoria final: el americano Levi Leipheimer y el ídolo español Alberto Contador, que recientemente se ha descartado para la lucha por la ‘maglia rosa’; aún y a pesar de esto, no sería descabellado pensar en un puesto entre los diez primeros y al menos un triunfo de etapa.

El ruso de Rabobank Denis Menchov aspira también a suceder a su compatriota Pavel Tonkov como ganador extranjero del Giro. A priori, asistía como preparación para el Tour: sin embargo, la gran condición física demostrada en Romandía le apunta como gran favorito a la victoria final. Caisse d’Épargne lleva también como líder a un ruso, del cual hablamos recientemente: Vladimir Karpets.

De Latinoamérica llegan tres ciclistas con posibilidades de hacerlo bien en algunas etapas de montaña y, en algún caso, incluso en la general: el venezolano José Rujano (Caisse d’Épargne), el colombiano Mauricio Soler (Barloworld), el mexicano Julio Alberto Pérez Cuapio (CSF-Navigare)… y un aspirante a sorpresa como es el escalador colombiano de Serramenti-Diquigiovani José Serpa, que ha realizado una adecuada aproximación al Giro y podría hacer saltar la banca en alguna etapa y también optar a la ‘maglia verde’ si no se ve excesivamente supeditado a su líder Simoni.

La armada italiana se basa en tres puntales de tres generaciones diferentes: el veterano Gilberto Simoni (Serramenti), el maduro Danilo Di Luca (LPR) y el joven Riccardo Ricco (Saunier Duval). Simoni, un ciclista ya en declive pero con clase y ese puntito extra dado por la experiencia, llega con una forma física aceptable a pesar de no haberse dejado ver en exceso. Ya saboreó las mieles del triunfo en dos ocasiones, ha estado cerca de hacerlo varias más… y podría volver a hacerlo ahora.

Por su parte, Danilo Di Luca llega enrabietado tras los múltiples problemas del asunto ‘Oil for Drugs’, que le han sacado del Pro Tour y de la campaña de clásicas de primavera. Está absolutamente centrado en el Giro y aspira a hacerse con la ‘maglia rosa’ por segunda vez tras su triunfo del año pasado. Llega en una forma física ideal (ganó el Giro del Trentino), las trampas del recorrido en la primera semana no le son para nada hostiles. Es el favorito número uno.

Riccardo Ricco’, ‘El Cobra’, es el último de la terna de grandes favoritos italianos. Y el más imprevisible. Ha tenido una campaña de primavera desastrosa, problemas extradeportivos y físicos… Toda una incógnita. Su sexto lugar en el Giro el año pasado y su evidente margen de progresión, sin embargo, le señalan como favorito.

Un coetáno de Ricco’, Vincenzo Nibali (Liquigas) se presenta como principal alternativa a todos estos nombres… y como potencial sorpresa, ya que hay quien lo sitúa en el podio. A su lado tendrá al curtido Franco Pellizotti, que siguen en busca de ese “puntito extra” que le permita estar con los mejores. CSF-Navigare presenta a otra posible sorpresa, Domenico Pozzovivo, y a un hombre que busca revindicación como es Emanuele Sella. Tres veteranos que ya han brillado en el Giro son también candidatos a destacar: Leonardo Piepoli (Saunier Duval), Marzio Brusheghin (Lampre) y Paolo Savoldelli (LPR).

En el plano de los sprinters, hay múltiples nombres y ningún dominador claro ante la falta de Alessandro Petacchi. Robbie Mc Ewen (Silence-Lotto), Erik Zabel (Milram) y, sobre todo, Daniele Benatti (Liquigas) son los llamados a poseer la supremacía de las volatas; Paolo Bettini estará siempre ahí gracias a la dureza implícita en los finales de cada jornada.

El australiano Graeme Brown (Rabobank), el británico Mark Cavendish (High Road) y el alemán Robert Förster (Gerolsteiner) son alternativas. Se presentan otros nombres destacados como Ilgynski y Bazayev (Astaná), Pagliarini (Saunier Duval), Loddo (Tinkoff) y Hondo (Diquigiovani). También hay un español con serias opciones de estrenar su casillero en vueltas por etapas, el vasco Koldo Fernández de Larrea (Euskaltel). Los sprints, eso parece claro, serán una lotería y un espectáculo ante la falta de un equipo que lleve el mando y la locura de todos los finales de etapa.