Así será la etapa reina de la Vuelta 2009

Exclusiva de Arueda.com
Desde Arueda.com tenemos el privilegio de anunciar en exclusiva los principales ingredientes de la etapa reina de la Vuelta a España, que tomará la salida desde el municipio de Berja y terminará en Sierra Nevada… previo paso por el reclamadísimo Haza del Lino.

La etapa tendría su inicio en Berja, pueblo del sureste almeriense de 14.000 habitantes que acogerá por primera vez una salida de la Vuelta a España. Se tomaría una ruta por la costa, desde donde se iniciará la subida al coloso granadino del Haza del Lino. A este respecto se contemplan dos opciones: subir desde La Rábita, lo cual supondría ascender por una vertiente de casi treinta kilómetros de longitud y cerca del cinco por ciento de pendiente media; o bien subir desde Castillo de Baños, que daría pie a una vertiente diez kilómetros más corta pero un dos y medio por ciento más empinada.

Tras el paso por el Haza del Lino, seguro al noventa por ciento, se emprendería camino hacia Sierra Nevada, puerto que se escalaría hasta Pradollano. Entre medias se podría incluir alguna que otra dificultad montañosa, pero éste es un extremo que no ha podido ser confirmado.

El puerto granadino de Haza del Lino es uno de los que más habían reclamado los aficionados para que fuera incluido en la Vuelta a España. Se trata de un puerto de categoría especial y 1302m de altitud y cuya principal característica es que ofrece hasta cinco vertientes distintas, cada una de ellas con kilometrajes y porcentajes medios considerables.

Esta será la etapa reina de la Vuelta Ciclista a España. Junto a ella habrá otras jornadas decisivas ya confirmadas como la Sierra de la Pandera, y otras como el rumoreado paso por Xorret de Catí ó el Alto de Aitana. Amén de etapas muy interesantes, como la llegada a Lieja o los tradicionales trayectos por la Sierra Madrileña. Sin embargo, si habrá una trascendental y representativa sería esta Berja – Sierra Nevada que Arueda.com os adelanta en exclusiva.

La presentación oficial del recorrido de la Vuelta a España 2009 se celebrará el próximo miércoles 17 de diciembre en Madrid.

Aquel Kelme del año 2000

Plantilla en CycleBase
Era un equipo que atacaba en el kilómetro uno y no se rendía hasta que se cruzaba la línea de meta. Tácticas desquiciadas: mandamos a los tres segundos espadas del equipo en la fuga para que luego ataque el líder, les coja y le lleven a rueda aunque sea 500 metros. O, si no, defendemos en el Tour el honor español tal y como defendieron las guerrillas de Sierra Morena a la patria en la Guerra de la Independencia frente al invasor francés: pañuelo a la cabeza, cuchillo entre los dientes. A Italia, al Giro, que vayan los escarabajos del equipo; aquellos melones sin abrir, que podían salir buenos ó malos pero se compraban de cuatro en cuatro.

Aquel Kelme del año 2000 fue el que me aficionó al ciclismo, aquellos maillots verdes, blancos y azules tan llamativos y siempre por delante. Aquel director tan simpático, bajito y con malas pulgas de cuando en cuando frente a los micrófonos. Aquel que se acostumbró a ver cómo le «robaban» a sus mejores ciclistas; el último fue Valverde, el primero no sabría decirlo porque seguramente el caso se dio antes de que yo naciera. Porque este equipo, no lo olvidemos nunca, nació en 1982 y vivió durante 24 azarosos años, aunque al final lo hiciera como una especie de esperpento repleto de problemas y ahogado por cierta presión mediática fruto del caso Manzano. Dependiendo, además, del dinero público.


Es un equipo inolvidable, no cabe duda. Y he elegido el de ése año, el Kelme 2000, por ser una muestra de cómo acumular talento sin despilfarro, con una buena política de base y con una táctica que permitiera lucir a todos y cada unos de los corredores en todos y cada uno de los momentos de la carrera. En Kelme, fueran más malos o más buenos, todos tenían un cometido y un momento.

Fernando Escartín era el líder del equipo, y junto a él un Roberto Heras en pleno crecimiento. Camino de una plenitud que se le escaparía entre los dedos por caer en la tentación, por entregarle a Lance Armstrong sus mejores años de vida deportiva a cambio de una gran suma de dinero. Éticamente se podría plantear como un dilema, vender el alma a cambio de cubrir las necesidades del cuerpo para mucho tiempo.

A su vera aparecía la gran promesa del ciclismo español, un Óscar Sevilla que tenía la cara de niño que aún hoy conserva. También estaba un Chechu Rubiera que también pasó el mismo proceso que Roberto Heras, aunque en su caso hiciera mucho cierta predisposición a ser un gregario de primera división antes que un jefe de segunda. Estaba un Aitor González del que pocos se esperaban que fuera capaz de hacer saltar la liebre como lo hizo en aquella Vuelta. Estaba un Quique Gutiérrez del que ninguno esperábamos aquellas exhibiciones en la montaña del Giro’06. Estaba Ángel Vicioso, un prometedor sprinter tan parecido a Jalabert…

También había tipos duros, como los gregarios Vidal, De los Ángeles, Cabello, Francesc León, Pipe Gómez, los dos Pascuales, Toni Tauler. Colombianos de campanillas: Botero, Castelblanco, Cárdenas, Contreras. Promesas que quedaron en nada: Eligio Requejo, Álvaro Forner. Hombres que demostraron capacidad y ganas, aquel Rubén Galvañ que fuera el único ciclista español en acabar la Roubaix’00. También Juanmi Cuenca, a quien sempiternas lesiones le impidieron demostrar las condiciones que atesoraba.

Como en toda melancolía hay tristeza. En el Kelme del año 2000 estaban dos gemelos apellidados Ochoa, que con el paso de los años escribirían [dejarían escritos] uno de los episodios más pasionales del ciclismo español. Estaba un Isaac Gálvez que nos dejó en Gante, que murió y consternó, que sigue todavía consternando. Y también un Manzano maldito, el Árbol de la Ciencia tan triste y mezquino, que tras sus ramas desveló una realidad que no todos queríamos saber y algunos siguen sin creer.

Echo de menos al Kelme, tengo que reconocerlo. Echo de menos a Vicente Belda, que esperó volverá la próxima temporada a los mandos del Boyacá es para Vivirla. Y ojalá los vista de azul, verde y blanco, como si fuera un canto a la nostalgia. Como si fuera este artículo tan divagante que escribí anoche y del que no he querido cambiar ni una coma.

Caisse d’Épargne: jóvenes contra la crisis (y II)

30 de Noviembre, Arueda.com
El capítulo de fichajes resulta de gran interés para cualquier aficionado al ciclismo. Caisse d’Épargne ha realizado fichajes prácticamente de videojuego: aprovechando su privilegiada posición dentro del ciclismo (estructura asentada en la élite mundial) y una plantilla de garantías (con un líder como Alejandro Valverde y ciclistas como Óscar Pereiro, José Iván Gutiérrez ó Joaquim Rodríguez en la segunda fila, entre otros muchos), también condicionado por aquellas adversas condiciones económicas a las que hacíamos referencia en la primera parte del artículo, Eusebio Unzué ha decidido apostar por hacerse con jovencísimos talentos de sueldo ínfimo y posibilidades infinitas.


Y es que no cabe duda: los cuatro fichajes son auténticos ‘rara avis’ del ciclismo, corredores tan sumamente polivalentes y avasalladores en su categoría que dan lugar a infinitas cábalas y comparaciones elogiosas. Se trata de mirlos blancos, de estrellas en ciernes, corredores con clase, ilusión y una actitud en carrera agresiva y espectacular. Todos con menos de 23 años y poca experiencia en profesionales. Por explotar.

De entre ellos, el más inusual por su procedencia es el costarricense Andrei Amador. Su segundo apellido, Bipkazacova, delata el origen ruso de su madre y añade aún más singularidad a su ADN. Llegó a España un 29 de enero de hace dos años, aunque medio antes estuvo a punto de llegar para enrolarse en el Viña Magna-Cropu continental de aquellos entonces como stagiaire; asuntos de mánager lo impidieron. Sin embargo, finalmente arribó a las filas del equipo amateur navarro Lizarte (filial de facto de Caisse d’Épargne), donde ha competido dos temporadas que sólo se pueden calificar de fascinantes. Ha ganado casi todo lo que ha querido, de todas las maneras. Escalador notable, buen velocista, tiene cierta falta de fondo comprensible por su edad. Si no se tuerce por el camino, llegará a ser un grande, sin duda será el mejor ciclista de la historia de su país.

De Portugal llega la mejor promesa surgida en el país vecino desde que un desconocido mozo de 23 años llamado Sergio Paulinho saltara a la palestra con la plata olímpica en Atenas tras el inconmensurable Bettini. Rui Costa, 22 años, procedente del Benfica, apunta altísimo; lideró durante esta temporada a la selección portuguesa hacia la victoria en la Copa de las Naciones sub 23, con pocos triunfos pero sí con puestos de honor de todo tipo. Aunque si llamó la atención en algún momento puntual, fue con aquel impresionante quinto lugar en la general final de la Clásica de Alcobendas: un corredor tan joven capaz de acabar Navacerrada con los mejores es, sin duda, un corredor especial. Rui Costa lo es, un escalador que pinta como futuro dominador de grandes vueltas, capaz de adaptarse a las clásicas.

De Francia llega el menos resonante de los cuatro refuerzos, Arnold Jeannesson. Se trata de un buen escalador, podio del Tour del Porvenir, que según su propio director de esta temporada en Auber 93 debería haberse quedado uno ó dos años más en el modesto equipo continental francés para acabar de formarse. Sin embargo, no parece que sea demasiado pronto para firmar por un equipo grande como Caisse d’Épargne, que podría darle un calendario más sencillo donde coger experiencia y mejorar,

Por último, llega también el cántabro Ángel Madrazo. Y llega con polémica, agria: desarrolló sus apenas dos años de amateur en el filial del desafortunado equipo Pro Tour Saunier Duval, incluso a finales de la temporada pasada corrió con el ya por aquel entonces denominado Scott-American Beef en calidad de stagiaire… y, ante la fehaciente posibilidad de que la estructura capitaneada por Joxean Fernández Matxin no pudiera salir a las carreteras el próximo año, optó por dejarla (tal vez faltando a su palabra, no está claro) para firmar con Caisse d’Épargne. Esto dio lugar a un cruce de declaraciones en medios especializados como Biciciclismo.com ó Meta2Mil que, sin duda, no lleva a nada bueno.

Ángel ha protagonizado una de las carreras amateur de los últimos años; sirva como muestra su victoria en la quinta etapa del Circuito Montañés, aún sin los veinte años cumplidos, esta misma temporada. En sus carreras profesionales se ha mostrado como un ciclista agresivo, sin complejos, capaz de atacar en cualquier momento echando mano de unas cualidades excelentes rodando y escalando que, sin duda, le pueden convertir en uno de los grandes ciclistas españoles de la década.

Únase estas cuatro joyas en potencia con el ya de por sí interesante grupo de jóvenes que atesora Caisse d’Épargne: el colombiano Rigoberto Urán, el francés Mathieu Perget (este año explotará), los murcianos Rojas y Luis León Sánchez ó el navarro Imanol Erviti parecen ciclistas capaces de conformar la columna vertebral del equipo en un futuro. La misma que ahora mismo forman los ya citados Valverde, Pereiro, Gutiérrez, Rodríguez… más los clásicos Lastras, García Acosta, Arroyo…

Caisse d’Épargne lleva años siendo el mejor equipo ciclista de España, o al menos el segundo tras la desaparecida estructura de la ONCE de Manolo Sáiz. Este mercado de invierno, sus movimientos han ido en la línea de asegurar el futuro ante la imposibilidad de pagar un presente (se habla de que Contador no ha recalado en la escuadra por la imposibilidad de asumir su salario). Y no parece que la jugada vaya a salir mal.

> Primera parte

Caisse d’Épargne: jóvenes contra la crisis (I)

29 de Noviembre, Arueda.com
Económicamente vivimos malos tiempos. Factores muy diversos, que en España orbitan en torno a la burbuja inmobiliaria y a nivel global sobre un liberalismo que se ha confundido con descontrol, han empujado a todo Occidente (Oriente es otra cosa) a una crisis financiera que por global se puede calificar como de grandes proporciones. Y, como en toda crisis financiera, los primeros afectados son los bancos. Problema grave, sobre todo si tu sustento es precisamente un banco. Problema grave se ha encontrado, en efecto, el mánager del equipo Caisse d’Épargne Eusebio Unzué.


El grupo Caisse d’Épargne es una entidad financiera francesa que funciona como una especie de cooperativa, al estilo de la Caja Rural española, aunando a las cajas de ahorro regionales de dieciocho departamentos franceses. Cuenta en su accionariado con otras entidades financieras de sobra conocidas en el ciclismo como Credit Lyonnais (patrocinador del maillot amarillo del Tour de Francia) ó Crédit Agricole (patrocinador del equipo ciclista dirigido por Roger Legeay hasta este mismo año). Posee unos fondos propios de unos 20.000 millones de euros, lo cual dota al grupo de una gran solidez…

… Aún y a pesar de los múltiples desfalcos que han sufrido en los últimos años tanto él como sus asociados. Y es que Caisse d’Épargne sufre precisamente de los mismos problemas que muchas otras financieras de todo el mundo: el hecho de que los bancos posean acciones de otros bancos provoca que los problemas de uno de ellos sacudan al resto, con una especie de efecto dominó.

Así, el caso Societé Genérale de principios de 2008 (4.900 millones de euros desaparecieron del mapa fruto de una pésima gestión) afectó seriamente al grupo que nos ocupa, aunque el golpe de gracia llegara hace poco más de un mes con la pérdida de 600 millones de euros emboscados en las terribles jornadas bursátiles vividas en el mes de Octubre, y que acabaron con la intervención del gobierno de Nicolas Sarkozy para precipitar el cese de la cúpula directiva del banco.

A estas circunstancias empresariales ha tenido Eusebio Unzué que adecuar las deportivas. La economía ha impuesto recortes, y el navarro se ha adaptado a ellas prescindiendo de cuatro corredores consagrados, hechos, que daban resultados, para apostar por jóvenes mirlos blancos, por cuatro menores de 23 años cuyo potencial no tiene techo a la vista.


El capítulo de bajas comienza por Vladimir Karpets, aquel ciclista que fichara cuando el equipo aún se sustentaba en Banesto y que tan buen rendimiento ha dado a lo largo del tiempo a la estructura, a pesar de una cierta indefinición con respecto a cómo aprovechar sus características. Sus resultados esta temporada, sin embargo, no han sido del todo buenos; se respiraba un cierto descontento con respecto a él desde el equipo. Las dos partes han acordado que lo mejor era terminar con un ciclo fructífero para ambas, y Karpets recalará el año que viene en el heredero de la estructura Tinkoff, el reforzadísimo Katusha…

… Equipo multicultural y a priori caótico que también acogerá en su seno a otra baja del equipo Caisse d’Épargne, Joan Horrach. El deianenc (natural de Deià, un pueblo mallorquín) entró en la estructura como parte de la cuota étnica impuesta por el patrocinio de las Islas Baleares en 2004, pero se ganó continuar gracias a sus cualidades. Es un oportunista nato, con buenísimas cualidades para cualquier terreno y capaz de todo cuando tiene el día inspirado. Pesa en su contra el hecho de que sienta poco apego por el deporte de la bicicleta.

El tercer descarte es uno de los hombres más cuestionados de siempre, José Rujano. Clase pura para la escalada aliñada con una actitud que oscila con demasiada frecuencia entre lo bueno y la pura desidia. Después de tres años (Quick Step, Unibet y Caisse d’Épargne) donde su rendimiento apenas se ha correspondido con el de 2005, cuando fuera capaz de ganar la ‘maglia verde’ y acabar tercero en el Giro, sigue encontrando destino gracias a sus condiciones innatas. El año que viene será Flaminia donde evolucione, tras una temporada donde ha completado unos decentes Giro de Italia y Vuelta a Alemania … que sin embargo no llegan a compensar su elevado caché.

Por último, deja Caisse d’Épargne el ex pistard Fabien Patanchon, que no ha cumplido en ningún momento las expectativas creadas: donde se esperaba un corredor nervioso, con un buen tren en llano y capaz de pasar la media montaña, se ha encontrado un corredor débil para afrontar un calendario Pro Tour. Es por ello que se le destinó a una serie de pruebas de menor enjundia donde no ha acabado de mostrar su valor real; entre otras cosas por lo [demasiado] dispersos que han estado sus días de competición. A día de hoy, no tiene equipo para la próxima temporada.

En una próxima entrega, análisis de las altas del equipo Caisse d’Épargne

Presentación de los equipos españoles 2009

Al igual que el año pasado, estos meses de diciembre y enero voy a dedicarme a hacer presentaciones de las plantillas de los equipos españoles profesionales, fijándome especialmente en las altas y las bajas de los mismos. Hago este post con el mero objetivo de que sirva como recopilatorio de los mismos.


Caisse d’Épargne: jóvenes contra la crisis (I)
Caisse d’Épargne: jóvenes contra la crisis (y II)

Euskaltel: Cuando todos reman en la misma dirección


Andalucía: Mejorando paso a paso

Se retira la Identidad. Se retira Paolo Bettini

Primera parte en Arueda.com
Segunda parte en Arueda.com
Paolo Bettini se retira. Once temporadas como profesional, sesenta y siete victorias, una condición de superclase más que demostrada dentro y fuera de la carretera. Clasicómano, avasallador cuando quería, capaz de convocar a un equipo entero en torno a su figura, carismática como pocas. Aunque si se puede definir a Bettini con una palabra, ésa es Identidad.


Nació en Cecina el primero de Abril de 1974; nació para el ciclismo dieciséis años después, cuando comenzó a pedalear en la categoría juvenil. Se presentó como fue durante toda su vida deportiva: físicamente pequeño, ágil y habilidoso sobre la bicicleta, nervioso, atacante nato y capaz de poner patas arriba una carrera demarrando en el lugar más inaudito. Fue entonces cuando le adjudicaron el sobrenombre de ‘Grillo’, que le siguió de nuevo durante toda su vida deportiva.

Si se puede definir a Paolo Bettini con una sola palabra, ésa es Identidad, y ya lo empezaba a demostrar en aquellos tiempos. Cuando en 1997 firmó con GB-MG, curtido ya en el selectivo calendario ‘dilettante’ italiano, Michele Bartoli sabía lo que se llevaba. Quería formar una nueva versión de sí mismo, veía en Bettini al mismo corredor que era él en sus inicios: uno de tantos ciclistas italianos rapidillos, capaces de pasar los puertos en cabeza y atacar en cualquier momento. Pero con una chispa especial, brillo, la capacidad de hacer de cada triunfo un triunfo para el recuerdo. Clase.

Bartoli era por aquel entonces la gran estrella italiana junto al mítico Marco Pantani. Profesional desde el 93, figura desde aquel Tour de Flandes que venció en el 96 con una superioridad absoluta respecto al resto de ciclistas. Por no hablar de la Lieja’97, ganada por aplastamiento sobre un Jalabert incapaz de seguir un último ataque progresivo y brutal. Bartoli era un genio, era Ego puro, no quería trabajar para nadie porque se sabía ganador donde quisiera ganar.

Llevó consigo a Bettini, como el maestro que lleva consigo al alumno, para enseñarle y recibir valiosas ayudas. Ficharon juntos por Asics; Paolo fue una pieza clave en la exhibición del equipo camino de Schio, cuando Bartoli puso en jaque el Giro de Italia y ganó la etapa a la par que entregaba la ‘maglia rosa’ a su compañero Andrea Noe’. El Grillo acabaría séptimo aquel Giro, apuntando unas facetas de vueltómano que jamás llegaría a explotar de verdad.

Siguieron su trayectoria compartida, esta vez en Mapei. Y fue aquí cuando alumno y maestro empezaron a chocar, cuando surgió la Identidad a la sombra del Ego. En la Lieja-Batogne-Lieja de 1999, mientras Vanderbroucke asombraba al mundo ciclista anotándose la ‘Doyenne’, Bartoli fue cuarto. Diez segundos después entraba Bettini, quinto. El alumno, aún a unos pasos del maestro, pedía paso. Y se lo dio un grave accidente de Bartoli en la Vuelta a Alemania de 1999, que le mantuvo alejado de la bici durante el tiempo suficiente para no llegar a tiempo a la primavera de 2000…

… Y entonces la Identidad fue capaz de que un equipo entero de ciclistas de clase mundial se limitara a trabajar en pos suya. Johan Musseuw, Andrea Tafi, Giuliano Figueras, Axel Merckx; todos condujeron la carrera de manera que, en los momentos decisivos, Paolo Bettini estuviera en la pomada. El Grillo no falló, y se impuso en Ans sobre un sorprendente David Etxebarría y Davide Rebellin.

Dos años después, Bettini volvería a reinar en Lieja. De nuevo Mapei se vació por él. Esta vez, fue un magnífico Stefano Garzelli quien le llevó en volandas hasta meta, cediéndole la victoria en la última pedalada. Ambos entraron, brazos en alto, efectuando uno de los dobletes más impresionantes que se recuerdan. Tercero fue un bisoño Iván Basso que, vestido de Fassa Bortolo, empezaba a asomarse.


También corrió aquella Lieja vestido de Fassa Michele Bartoli. Acabó 59º, a 3.55 del Grillo. De alguna manera, su Ego debió arrodillarse ante la Identidad tras negarse a hacerlo aquel invierno, rescindiendo su contrato con Mapei por tal de no aguantar el verse supeditado a la voluntad de un Bettini a quien había repudiado en las Olimpiadas de Sidney’00 por no vaciarse en su favor para cazar al grupo de Jan Ullrich, a la postre oro. Divorcio entre alumno y maestro, que años después se volvieron a reconciliar para siempre.

Después de aquella segunda Lieja victoriosa, Bettini se convirtió definitivamente en gran estrella mundial. En 2003 ganó Milán – San Remo burlando gracias a Paolini el rodillo que era aquel año el Domina Vacanze de Mario Cipollini, además de la Clásica de San Sebastián y la HEW Cyclassics de Hamburgo. Como postre, se llevó la Copa del Mundo que ya ganara el año anterior y que ganaría de nuevo al siguiente. Venció el Giro de Lombardía en 2005 y 2006…

¿Asignaturas pendientes para el alumno por aquellos entonces? Dos. Las clásicas de pavé y aquel Mundial que se resistió siempre a su maestro. En el pavé no llegó a intentarlo seriamente: corrió varios Tour de Flandes sin fortuna, y en París – Roubaix jamás llegó a correr, sabedor de que su fisonomía no es la más adecuada para el cruel adoquinado francés y de que en su equipo siempre ha habido gente mejor que él para ese terreno.

Los Mundiales fueron otra cosa. A pesar de que Bettini se impuso varias veces en el ránking UCI, que nombraba al mejor corredor del año, y en la Copa del Mundo, que premia al mejor clasicómano, nunca se había ganado el derecho a portar el maillot arco-iris que lo acredita como tal, que sólo se consigue en la carrera más grande del año. Hasta 2006, cuando en Salzburgo aprovechó una arriesgada maniobra de Samuel Sánchez, que cortó el grupo en un pequeño descenso a 500 metros de meta, para conseguir la victoria sobre Valverde y Zabel. Lo celebró en el podio, subido en brazos de los otros dos medallistas. La Identidad le ganó el respeto de todo el pelotón, y aquella imagen lo demostraba.

Era un cabecilla, un hombre admirado por el resto de ciclistas a la par que odiado por aquellos que aparentan luchar por su bien, pero luchan por otros intereses. Fue el único con las suficientes agallas de no firmar el canallesco código ético de la UCI. Se rumorea que dejó de correr en Francia (ningún día de competición en territorio francés desde la París-Tours de 2004) para no sufrir las persecuciones de ciertos mandatarios que le tienen ganas. El año pasado, cuando ganó el Mundial de Stuttgart, hizo gestos de disparo durante su celebración. Fue su reivindicación ante la deplorable campaña en su contra puesta en marcha por los medios alemanes. Siendo él mismo, no estuvo quieto cuando vio pisoteada su Identidad.

Este último año, las cosas no han acabado de irle bien. Tres triunfos menores para alguien de su escalafón y dos etapas en la Vuelta a España (aunque no se haya dicho hasta ahora, es uno de los pocos corredores en activo que ha ganado al menos un parcial en las tres grandes) no parecían suficiente como despedida. Pura Identidad, se tenía que despedir a lo grande; y lo hizo en casa, en el Campeonato del Mundo de Varese, y consiguiendo que todo el pelotón danzara al son de sus tambores y pedaleara a su ritmo en señal de respeto, o de duelo.

Por enésima vez: si se puede definir a Paolo Bettini con una sola palabra, ésa es Identidad. Siempre ha sido igual, nunca se ha escondido a menos que fuera una manera de revindicarse o que realmente no pudiera más. Paolo nunca ha dejado de dar un paso al frente, nunca ha dejado de sorprender y nunca ha dejado de pedalear. E incluso ahora que se retira, es difícil no imaginárselo sobre una bicicleta y en cabeza del pelotón.

Haciendo balance con CQ


Cycling Quotient
No se me ocurre mejor manera de ponerle colofón a la temporada, mejor manera de hacer un resumen, que observar Cycling Quotient y deducir a partir de él. Empezamos por el ránking individual absoluto…

Ránking individual a día 1 de Noviembre de 2008

1. Alejandro Valverde
2. Alberto Contador
3. Davide Rebellin
4. Cadel Evans
5. Damiano Cunego
6. Fabian Cancellara
7. Levi Leipheimer
8. Philippe Gilbert
9. Alessandro Ballan
10. Kim Kirchen
11. Tom Boonen
12. Carlos Sastre
13. André Greipel
14. Óscar Freire
15. Robert Gesink

Los quince mejores del mundo. Es prácticamente un hecho que Alejandro Valverde, con sus doce victorias de prestigio, ha sido el mejor ciclista de la temporada; también que Contador, con dos grandes vueltas, no le ha andado a la zaga. CQ tiene razón, esto deriva de que se basa en la lógica. Sólo chirría la ausencia en el Top15 de Stijn Devolder y Mark Cavendish, dos de las sensaciones de la temporada; lo mismo se podría decir de Frank Schleck, a quien su nulo tercio final de temporada le pasa factura en el ránking.

Ránking por equipos a día 1 de Noviembre de 2008

1. CSC
2. Columbia
3. Quick Step
4. Caisse d’Épargne
5. Astaná
6. Liquigas
7. Silence – Lotto
8. Gerolsteiner
9. Rabobank
10. Lampre
11. Française des Jeux
12. Crédit Agricole
13. Bouygues Telecom
14. Cofidis
15. AG2R
16. Euskaltel – Euskadi
17. Barloworld
18. Garmin – Chiplote
19. Milram
20. LPR
···
24. Scott / Saunier Duval
28. Karpin – Galicia
36. Contentpolis – Murcia
47. Andalucía – Cajasur
57. Extremadura
68. Burgos Monumental
95. Orbea

El ránking mundial por equipos es para CSC, por delante del potentísimo Columbia y del belga Quick Step. Precisamente en este último está mi única queja: ¿ha sido la temporada de Quick Step superior a la de Caisse d’Épargne? En mi opinión, no; la presencia del equipo hispano-francés en las granes vueltas ha sido mucho mayor que la de Quick Step, que sólo se ha mostrado superior a Caisse en las clásicas de pavé (en este caso, también a cualquier otro equipo) y en los sprints. En las clásicas de cotas la balanza se inclina nuevamente en favor de Caisse.
Dato nacional para la preocupación: de los cinco peores equipos de categoría profesional, dos son españoles. Se trata de Andalucía y Extremadura, que según CQ han estado al nivel del BMC estadounidense, el Volsbank austríaco y el PSK checo. Había mimbres para más y la cosa no ha funcionado. Extremadura se ha visto abocado a la desaparición tras subsistir devorándose a sí mismo, mientras Andalucía ya ha dado un paso adelante para mejorar su nivel con los fichajes de Tondo, Vicioso y Calvente.

Hipotético ránking español

1. Alejandro Valverde
2. Alberto Contador
3. Carlos Sastre
4. Óscar Freire
5. José Joaquín Rojas
6. Joaquín Rodríguez
7. Samuel Sánchez
8. Ezequiel Mosquera
9. Mikel Astarloza
10. Luis León Sánchez
11. Héctor Guerra
12. Iván Gutiérrez
13. Gustavo César Veloso
14. Koldo Fernández de Larrea
15. Juan Antonio Flecha

En el ránking español de la temporada llama la atención ver a Samuel Sánchez, campeón olímpico y con ínfulas de ser el cuarto de España, el séptimo. Uno de los grandes nombres, Óscar Pereiro, es 64º, 494 del mundo. Su temporada, finalizada prematuramente debido a la escalofriante caída en el Tour, no ha dado para más.
El primer ciclista no Pro Tour es el gallego Ezequiel Mosquera; queda reflejada así su enorme temporada, desde el principio hasta el final del calendario. Tras él, Héctor Guerra y un Gustavo César aupado ahí por su victoria en la devaluada Volta a Catalunya.

Ránking español sub 25

1. José Joaquín Rojas
2. Luis León Sánchez
3. Igor Antón
4. Sergio Pardilla
5. Daniel Navarro
6. Imanol Erviti
7. Javier Moreno
8. Gonzalo Rabuñal
9. Eduardo Gonzalo
10. Óscar Pujol
11. Mikel Nieve
12. José Herrada
13. Francisco Javier Aramendia
14. Diego Milán
15. Arkaitz Durán

Entre los españoles de 25 años o menos domina el murciano José Joaquín Rojas, poco reconocido por un calendario desarrollado mayormente fuera de nuestras fronteras (sólo 11 días de competición en España). Aparece cuarto el protagonista del mayor culebrón invernal, Sergio Pardilla, quien parece recalar finalmente en Teltek-H2O a falta de un nuevo giro en la historia. Destacable el octavo puesto de Gonzalo Rabuñal, que con sus buenas actuaciones en Asturias (6º) e Irlanda (8º) se sitúa entre los mejores de su generación. Con 24 años, no es descabellado situar sus límites cercanos a los de Mosquera…

La historia de amor de Cunego tiene final feliz

Arueda.com
A veces ocurre en el ciclismo que un corredor y una carrera se enamoran. Año tras año se ven y parece que llevaban toda la vida esperándose: el ciclista está en un momento excepcional, el terreno se amolda perfectamente a lo que él necesita. Como si estuvieran diseñados el uno para el otro. Y, cuando todo termina, el corredor besa al trofeo, a la carrera, y la estampa recuerda a dos enamorados que desde ese instante cuentan las horas hasta el próximo reencuentro.


El idilio de Damiano Cunego con el Giro de Lombardía ha tenido hoy su tercer capítulo. Todo empezó en 2004, cuando el ciclista de origen veronés culminó una temporada de ensueño (Giro del Trentino y Giro d’Italia, entre otros triunfos) batiendo a Michael Boogerd, Ivan Basso, Cadel Evans y Daniele Nardello. Su siguiente cita no acabó tan bien como la primera: Damiano llegó hundido, dentro del grupo principal del cual se habían burlado Paolo Bettini, Gilberto Simoni, el por aquel entonces emergente Frank Schleck y Giampaolo Caruso. En 2006, Lombardía ni siquiera esperó a un Cunego que renunció a ella desde el principio para centrarse en unas grandes vueltas que siempre fueron traidoras con él, desde aquel Giro soñado de 2004…

Sin embargo, esa historia de amor no podía terminar así. El año pasado, Damiano volvió a participar en el Giro de Lombardía. Preparó con mimo el final de temporada, compitió en la Vuelta a España y el Campeonato del Mundo… Llegó a la cita lo mejor que pudo. Y la historia volvió a tener final feliz. Se presentó en la recta de meta acompañado por un Ricco’ que había sido el principal animador de la carrera desde el paso por la Madonna del Ghisallo. Y, una vez allí, Damiano sólo tuvo que echar mano de su sprint, mucho mejor de lo que se puede esperar para un escalador como él.

Esta mañana en Varese todos los papeles daban a Cunego como gran favorito. Bueno, a Cunego y a su compañero de equipo en Lampre Alessandro Ballan. Plata y oro en el Campeonato del Mundo disputado en la propia Varese hace tres semanas: prácticamente el mejor dúo posible para afrontar esta carrera. De ello se aprovechó Damiano durante toda la carrera, de que la mitad de los ojos estaban puestos en el arcoiris ostentado por Ballan.

No apareció hasta tres cuartas de carrera. Su coequipier Mauro Santambrogio se filtró en la fuga lejana del día junto a otros buenos ciclistas como Michael Rogers (Columbia) o el español Pablo Lastras (Caisse d’Épargne). El resto de sus compañeros trabajaban en el pelotón para controlar las distancias: desde el prometedorcísimo Francesco Gavazzi hasta un Marzio Brusheghin que neutralizó la escapada y seleccionó el grupo casi en solitario durante las primeras estribaciones de la penúltima dificultad de la jornada, Civiglio.

Alessandro Ballan dio la cara en todo momento: el último de la fila del Lampre, el puesto teóricamente reservado para el líder del equipo. Damiano, por su parte, andaba a medio pelotón y, sólo de vez en cuando, asomaba a las primeras posiciones. Fue en el propio Civiglio donde se intercambiaron los roles; Cunego pasó a primer plano y Ballan se dejó ir hasta posiciones intermedias. Chris Horner (Astaná) realizó un movimiento que a la postre fue decisivo, atacando y llevándose consigo a un Francesco Failli (Acqua e Sapone) que comienza a demostrar su clase, similar a la de Bettini, Rebellin y otros buenos clasicómanos italianos. Entonces fue Damiano quien se movió, viendo claro que era clave demarrar en esos instantes. Arribó a cabeza de carrera, y tras él lo hizo el madrileño de Caisse d’Épargne Dani Moreno.

Se enfiló el descenso de Civiglio, ratonero y peligroso a pesar de la ausencia de lluvia. Cunego se puso en cabeza del grupo; Horner, Failli y Moreno, por este orden, le seguían en su vertiginosa travesía. Por detrás, el campeón olímpico de Euskaltel Samuel Sánchez se lanzaba haciendo honor a su enorme y merecidísima fama de descendedor. Y fue mediada la bajada cuando tuvo lugar el hecho clave de la carrera: Chris Horner tomaba mal una curva, demasiado abierto, modificaba la trazada y frenaba. Esto perjudicó a Failli y Moreno, que debieron hacer lo propio. Perdieron la referencia de Cunego, quien marchaba con el cuchillo entre los dientes. Y ni la llegada al grupo de Samuel Sánchez pudo evitar que el ciclista de Cerro Veronese hiciera un hueco que después se revelaría como insalvable.

Y es que lo que vino después fue sencillo para Damiano. La colina de San Fermo Della Batagglia afianzó al italiano; por detrás, el grupo fue cazado por otro más grande en el cual se sucedieron escaramuzas. El joven colombiano Rigoberto Urán (Caisse d’Épargne), un escalador pata negra aún por definir en algunos sentidos, atacó poderosamente en pos del inalcanzable Cunego. Se unió a él un Janez Brajkovic que, ya en meta, se reveló como el protagonista ingenuo del día: esprintó con locura, maniobró peligrosamente para cerrar a Urán… y alzó los brazos. Pensó haber ganado. Pero realmente fue el primero de los pretendientes a los que Lombardía rechazó para besar a Cunego.

El año frenético de Philippe Gilbert

15 de Octubre, Arueda.com
95 días de competición para ser el belga que más ha corrido en este 2008; el octavo entre el total de los ciclistas ProTour. Empezó su temporada el 22 de enero en el Tour Down Under, siendo 15º en la primera etapa. El domingo le puso el broche de oro ganando la prestigiosísima París-Tours con una táctica brillante por parte de su equipo, Française des Jeux. En medio, otras cuatro victorias oficiales más una oficiosa. Diez meses donde no ha dejado de tomar parte en la carrera que tocara. Un año muy activo para el mejor clasicómano valón desde Mathieu Criquelion.


Philippe Gilbert (1982, Verviers) se caracteriza, como decía a principios de año, por tres virtudes que cualquier corredor desearía: clase, potencia, combatividad. La clase le garantiza elegancia y talento; la potencia, fortaleza y capacidad; la combatividad, presencia en carrera y lucha infatigable.

Precisamente ésa combatividad le ha dado al valón ganas de competir después de un 2007 frustrante. Un melanoma (cáncer de piel) interrumpió su preparación en pretemporada. Después, infortunio y desconfianza: ninguna actuación brillante en clásicas más allá de escaramuzas aún lejos de meta. Fue un año negro, sin resultados, que sin duda le ha espoleado a la hora de exhibir sus capacidades en éste.

Comenzó con el Tour Down Under, donde ya se dejó ver con la victoria en la general de la montaña. Continuó en la Challenge de Mallorca, resultando vencedor en los Trofeos de Mallorca y Sóller, amén de colocarse tercero en Pollença y cuarto en Cala Millor y Calviá. Se anotó la general oficiosa de la carrera balear, el principio de lo que iba a ser un gran año. Diez días después fue quinto en el Tour del Alto Var.

En marzo, inicio de la temporada de clásicas, se impuso en dos semiclásicas: la inaugural Het Volk y el competido Memorial Samyn. En su siguiente parada, París-Niza, sólo lució en las dos primeras etapas para posteriormente pasar al anonimato. Llegó la clasiccisima, Milán-San Remo: pasó el Poggio con los mejores, estuvo en el grupo… pero no pudo hacer nada ante el poderío de Fabian Cancellara y se hubo de conformar con el tercer cajón del podio. Cerró el mes con un segundo lugar en la Flecha Brabançona ganada por Sylvain Chavanel.

Abril, mes central de la temporada de todo clasicómano, lo era también para Philippe. Sin embargo, pasado de forma, sólo tomó parte en Tour de Flandes, Gante-Wevelgem Amstel Gold Race, y Lieja-Bastogne-Lieja. Sus actuaciones siguieron una línea descendente, desde el 15º lugar de Flandes hasta el 92º de Lieja. Cerró así su primer ciclo de carreras de un día, con el sabor agridulce derivado de sus dulces victorias en semiclásicas y sus amargos fracasos en monumentos.

Pero no se rindió, el 17 de Mayo volvió a la competición en el Tour de la Picarda: segundo en una etapa, octavo en la general. Anónimo en el Circuito de Lorena y el GP de Vennendaal, en la Vuelta a Suiza tuvo un chispazo en la primera etapa (quinto) y otro en la última (segundo). Eso y una discreta participación en el Campeonato de Bélgica constituyó su aproximación a la única grande que completó, el Tour de Francia.

Allí presenció en primera persona la impresionante victoria de Alejandro Valverde en Plumelec: fue segundo por detrás del murciano. Después, el desierto: veinte etapas totalmente desaparecido, llegó a París por pura honra en el puesto 111 de la general. Tal vez fundido, tal vez desmotivado, su participación en el Tour fue totalmente olvidable.

Tras este pequeño revés, Gilbert tuvo una buena prestación en el Campeonato contrarreloj de su país (sexto) y una testimonial aparición en el Eneco Tour. En septiembre, como muchos otros corredores, escogió la Vuelta a España para preparar el final de temporada. No se dio mal: segundo en una etapa, bastante presencia en carrera… Un buen presagio de cara al Campeonato del Mundo…

…Que sin embargo no se cumplió. En Varese nada acabó de ir bien; la selección de Bélgica sufrió una desorganización absoluta dentro de la a priori clara táctica de apoyar a Tom Boonen hasta el final, Gilbert no fue el único que tuvo carta blanca a la hora de luchar por sus propias opciones… Un desastre que se saldó con nuestro protagonista cruzando la meta en 15ª posición.

La siguiente parada, la penúltima de la temporada, fue el Circuito Franco-Belga. Allí, mientras el Arquero Flecha se revindicaba tras su no inclusión en la lista de la selección española para el Mundial, Philippe volvía a tener una gran presencia en carrera que no se tradujo en nada más que en el cuarto lugar de la general. Y después llegó París-Tours…

…Y una victoria de las que no justifican por sí solas una temporada entera, pero casi. Aprovechando la presencia de su amigo y compañero de equipo en Française des Jeux (y en Silence-Lotto el año que viene) Mickael Délage en una fuga formada a veinte kilómetros de meta, Gilbert llegó al grupo de delante y mantuvo a raya al pelotón. Una vez arribados a la Avenue de Grammont de Tours, sorprendió lanzando el sprint desde lejos a dos corredores más rápidos que él (aunque menos conocidos) como son el belga Jan Kuyckx (Landbouwkrediet) y el francés Sebastian Turgot (Bouygues Telecom).

Por delante aún queda el Giro de Lombardía, al cual está preinscrito, para rematar la gran temporada de un ciclista que siempre apuntó alto. Bien lo sabía Madiot cuando lo probó a finales de 2002 haciéndole correr el Tour de Finistére y el Circuito Franco-Belga. Bien lo sabe Marc Sergeant contratándole para Silence-Lotto de cara al año que viene. Philippe Gilbert es clase, potencia y combatividad: tres virtudes difíciles de encontrar juntas en estos tiempos.