Extranjeros al asalto de la ronda nacional

28 de Agosto, Arueda.com

Decíamos el otro día que, este año, la Vuelta estaba ante su gran oportunidad de instalarse de nuevo en el cariño del público. Aducíamos motivos mediáticos. También el recorrido acompañaba. Nos quedamos sin hablar de un tercer factor, muchas veces el decisivo, que esta vez también ayuda: la participación.

Pocas veces podrá presumir la Vuelta de un plantel de favoritos como el de este año. Aunque a priori la ausencia de Alberto Contador, Carlos Sastre ó Lance Armstrong pueda deslucirla, la participación es casi inmejorable. De cara a la clasificación general, los seis equipos españoles acuden con líderes de garantías que han centrado la temporada en esta carrera por uno u otro motivo, tales como Alejandro Valverde, Samuel Sánchez, Juanjo Cobo, Xavi Tondo ó Ezequiel Mosquera. Y los extranjeros, lejos de desentenderse, entrarán al trapo: desde antiguos dominadores redimidos como Ivan Basso ó Vinokourov, hasta decepcionados en busca de esa redención como Evans ó Gesink.


Saxo Bank, el bloque más temible

Sin embargo, si hay un nombre entre los foráneos que buscan el maillot oro que brille con luz propia, ése es el de Andy Schleck. El gran rival de Alberto Contador, un hombre que desde su salto a profesionales a finales de 2004 no ha dejado de progresar. Que desde su irrupción en el primer nivel, con sólo 21 años siendo segundo en el Giro de 2007, no ha dejado de asombrar. Su talento para la escalada, combinado con un motor aceptable (aún por pulir) para la contrarreloj, le convierten en favorito para cualquier vuelta donde tome la salida. Según ha anunciado, no viene a ganar; sólo a preparar el Mundial. Pero claro, también Contador fue al Giro’08 directamente desde la playa…

De cualquier manera, Andy no estará sólo. Aunque anunciando las mismas intenciones, su hermano Frank también formará parte del ‘nueve’ de Saxo Bank. A su lado estará la locomotora suiza Fabian Cancellara, también camino del Mundial y con las tres cronos de la Vuelta entre ceja y ceja… sin descartar alguna exhibición en el llano. Precisamente en el llano tendrá que lucir un sprinter en estado de gracia como Matti Breschel. Como «gregarios», cuatro auténticos pura sangre capaces de brillar individualmente: el medallista mundial Kolobnev, los pragmáticos Kroon y Arvesen y el experimentado O’Grady. Como joya de la corona, un joven que sí va a probar el asalto a la general en su primera gran vuelta: el danés Jakob Fulgsang, un proyecto de superclase que ya asombró en Dauphiné Liberé y parece destinado a grandes cosas en el futuro.

Gesink y Basso, alternativas sólidas

Un pasito por delante de Fulgsang en el escalafón de jóvenes llamados a hacer grandes cosas está el holandés Robert Gesink. El corredor de Rabobank, frustrado por tener que abandonar prematuramente el Tour debido a una caída, acude a la Vuelta dispuesto a mejorar su actuación del año pasado, cuando fue séptimo mostrando una solidez impropia de un chaval de 22 años. Ahora, con un año más, busca revindicar su talento para la escalada flanqueado por el hombre que cumplió su sueño en el Mont Ventoux [[aquí enlace a la crónica del Mont Ventoux]], Juanma Gárate, y por otra joven promesa que llega entero después de una temporada de lesiones y buscará su lucimiento en las contrarrelojes y el llano: Lars Boom.

Bien flanqueado por su equipo, Liquigas, llega también Ivan Basso. El italiano, enfant terrible con madera de dominador mundial hasta que tropezó con el dopaje, ha centrado la segunda parte de su año de regreso a la competición en esta Vuelta. Escalador sublime, su rendimiento en crono era también excelente antes de su sanción aunque haya bajado tras su regreso. Seguramente sea, por cualidades, mentalización, preparación y equipo, el candidato más sólido a la victoria entre los corredores extranjeros. A su lado tendrá a una de las sensaciones del pasado Tour, el checo Roman Kreuziger, de quien no se sabe si disputará la general; amén de un bloque sólido donde destacan los gregarios Szmyd, Zaugg y Quinziato. Y un sprinter de primera categoría como Daniele Bennati.

Las dudas: Evans y Vinokourov

Menos sólidos parecen a priori los otros dos grandes candidatos foráneos, Alexandre Vinokourov y Cadel Evans. Evans llega a la Vuelta a contrapié, después de una temporada demasiado larga que quizá acuse. Y no se sabe si acude a las carreteras españolas pensando en el maillot oro o en el arcoiris. En cualquier caso, su equipo vuelve a ser extremadamente débil: sólo Lloyd y Wegelius dan algo de garantías como gregarios, mientras Philippe Gilbert formará parte del nueve… para competir a libre albedrío, preparando la cita del Mundial de Mendrisio.

Aunque si de incógnitas hablamos, la número uno es la de Alexandre Vinokourov. El kazajo corre, enrolado en el Astaná que él mismo ayudó a crear, apoyado más por asuntos políticos que por criterios deportivos. En los mentideros se habla de que el director de Astaná Johan Bruyneel ha aceptado que forme parte del equipo porque, a cambio, se le rescindirá el contrato para poder irse al Team RadioShack de su amigo Lance Armstrong. Centrándonos en lo deportivo, Vinokourov ha estado casi dos años alejado de la bicicleta tras su exhibición y posterior positivo del Tour 2007. Volvió a la competición en el Tour de l’Ain, compitiendo con los colores de la selección kazaja y llevándose una contrarreloj, bagaje nada despreciable para quien vuelve a las carreras después de un parón. Después, campeón de Asia, también contra el crono, y plata en la prueba de ruta de esos mismos campeonatos. La duda es si aguantará las tres semanas de competición con ese mismo nivel. Para ello, tendrá junto a él a Chechu Rubiera, Dani Navarro, Haimar Zubeldia y Christopher Horner, cabiendo la posibilidad de que estos dos últimos disputen la general por su cuenta.

Posibles outsiders

Completando la nómina de favoritos a destacar en la general, es obligatorio empezar por AG2R, un equipo acostumbrado a llevar a cabo buenas actuaciones en la Vuelta. Este año viene liderado por Tadej Valjavec, que ha declarado sentirse preparado para quedar entre los cinco primeros y estará secundado por Vladimir Efimkin y el italiano Rinaldo Nocentini, líder del Tour durante varias etapas este mismo año. También de un equipo francés, Cofidis, viene un candidato a joven sorpresa: el estonio Rein Taaramae. Lampre trae a Damiano Cunego, que seguramente y al igual que su compañero Alessandro Ballan, vendrá con la mente puesta en Mendrisio. Milram alinea a su mejor dúo posible para las general, el alemán Linus Gerdemann y el austríaco Thomas Rohregger. Y Cervélo acude con el contrarrelojista Konovalovas y un bloque de españoles interesante, encabezado por Gómez Marchante.

Por último, los americanos. El Team Columbia llega con su tradicional bloque de rodadores y sprinters, siendo su líder para la general el luxemburgués Kim Kirchen y sus opciones de victoria en cronos el prologuista Frantisek Rabon y el vigente campeón del mundo CRI Bert Grabsch. Por otro lado, Garmin trae una bicefalia que se antoja productiva para la general: el renacido por enésima vez Tom Danielson (el mayor oponente de Valverde en la reciente Vuelta a Burgos) y el prometedorcísimo irlandés Daniel Martin, un escalador de tronío que también aspira a dar la sorpresa. Y, junto a ellos, dos contrarrelojistas de postín como Svein Tuft y David Millar.


Farrar, Greipel y Boonen, los mejores sprinters

No sólo de general vive la Vuelta, también habrá lucha por los triunfos parciales y ahí llega el turno de los sprinters. En principio, son tres los máximos favoritos: Tyler Farrar, de Garmin y reciente vencedor de la Vatenfall Cyclassics; André Greipel, de Columbia y ganador de 16 de los 25 sprints que ha disputado este año; y Tom Boonen, de Quick Step y gran figura del ciclismo belga. En una segunda fila están los citados Daniele Bennati y Matti Breschel, el tricampeón mundial en horas bajas Óscar Freire (Rabobank), los compañeros de Boonen Weylandt y Davis… y otro compañero, este de Greipel: Greg Henderson. Completan la nómina de sprinters el prometedor croata Borut Bozic (Vacansoleil), el clásico Sébastien Chavanel (FdJeux), el italiano Davide Vigano’ (Fuji) y el trío de velocistas de Contentpolis-AMPO: Mikel Gaztañaga, Francisco José Pacheco y Javier Benítez.

¿Por qué han sido estos últimos los únicos corredores de equipos españoles mencionados con algo de consistencia en el artículo? Porque el análisis de las formaciones nacionales toca mañana, en la que será tercera y última parte de nuestra previa de la Vuelta.

Las opciones españolas para esta Vuelta

28 de Agosto, Arueda.com

Seis serán los equipos españoles en la salida de esta Vuelta a España y, realmente, ninguno acude a la gran ronda nacional con los deberes hechos. Unos por las inclemencias de la mafia ciclista (Fuji), otros por el acoso y derribo a su estrella (Caisse); el resto, porque directamente han planteado la temporada así. Todos llegan a la Vuelta con la necesidad de destacar y justificar su año ante los patrocinadores, que en algún caso ya andan un poco dudosos acerca de la renovación del contrato de esponsorización.

El equipo que más fuerte llega a la línea de salida de Assen es, sin duda, Caisse d’Épargne. La campaña del fiscal antidopaje del CONI (Cómite Olímpico Italiano) Ettore Torri contra Alejandro Valverde ha acabado con una esperpéntica sanción al ciclista murciano que le impide competir en territorio italiano, lo cual obligó a Valverde a renunciar al Tour (que transcurría ¡60 kilómetros! por territorio transalpino) y centrar sus esfuerzos en la Vuelta, ocasión propicia para desmentir a todos aquellos que dudan de su capacidad para competir por la victoria en una gran vuelta. Para conseguirlo, deberá mostrar una mayor solidez en montaña y afianzar sus progresos en contrarreloj. La aproximación, con victoria en la Vuelta a Burgos, ha sido inmejorable.

A su alrededor, Eusebio Unzué ha dispuesto a toda la artillería pesada. Joaquín Rodríguez, ya firmado por Katusha para el año que viene, será el apoyo número uno del murciano en la montaña e incluso podría tomar el liderato del equipo en caso de fallo de éste. Dani Moreno, David López, Fran Pérez y Xabi Zandio deberán también estar ahí en la montaña, mientras que en el llano serán Vasil Kyrienka, Chente García Acosta e Imanol Erviti quienes tendrá que estar cerca de Valverde.

Euskaltel, por su parte, también llega necesitado de una revindicación para su gran estrella Samuel Sánchez… y para el propio equipo, después de que los positivos de Iñigo Landaluze y, sobre todo, Mikel Astarloza dieran al traste con su buena imagen. Centrándonos en el corredor asturiano, todo parece dispuesto para que llegue en su mejor momento de forma: prácticamente no ha aparecido en toda la temporada, si dejamos aparte la Vuelta al País Vasco y su victorioso GP de Llodio. Portador anecdótico del dorsal uno ante la ausencia de Contador, le falta solidez en montaña y contrarreloj para considerarlo un favorito número uno, pero su fe y su habitual ‘punch’ en la tercera semana le confieren alguna ventaja respecto a sus rivales. Junto a él, un bloque con Igor Antón de hombre libre y Txurruka y Egoi Martínez como principales gregarios.

Aunque, si hablamos de equipos necesitados, el número uno es Fuji – Servetto. El apestado, aquel al que todos dan de lado por los positivos de Piepoli y Ricco’ cuando aún se llamaba Saunier Duval. Esta temporada ha sido muy difícil, con la escuadra en permanente vigilia para competir allá donde les dejaran. Los resultados, en estas condiciones, han sido malos. En esta Vuelta debe justificar, más que ninguno, el año entero de patrocinio. Para ello acude con los mejores: el irregular Juanjo Cobo como teórico líder (aunque con molestias físicas), mientras por detrás hay tres extranjeros capaces de lo mejor e incluso de colarse en el podio final de Madrid. Se trata del italiano Eros Capecchi, el croata Robert Kiserlovski y el sueco Frederik Kessiakoff, recientemente contratado por Garmin. Otros nombres destacados del nueve son el prometedor Beñat Intxausti y el ‘niño prodigio’ Arkaitz Durán.

Con respecto a los tres equipos de segunda división, dos llegan con las mejores galas… y otro no. Este es Andalucía – Cajasur, una escuadra perseguida por el infortunio en su camino para la Vuelta. Contaba con cuatro líderes a principio de año: Xavi Tondo, Javi Moreno, Ángel Vicioso y José Antonio Redondo. Moreno y Vicioso han sufrido sendas caídas y se han visto obligados a renunciar; Redondo dio positivo en junio y salió por la puerta de atrás merecidamente después de no dar ni una cuarta parte de lo que ha recibido. Sólo queda en pie Xavi Tondo, que parte con opciones serias de hacer entre los diez primeros tras un año sensacional y exitoso que quizá le pase factura con el paso de los días. Tras él, un bloque combativo aunque poco cualificado donde destaca Antonio Piedra, buen escalador y reciente ganador de etapa en la Volta a Portugal.

Por su parte, Contentpolis-AMPO sí llega con todo a esta Vuelta. Sólo faltan, de entre sus mejores hombres, el lesionado José Herrada y Javier Etxarri. El resto, está: desde el trío de sprinters formado por Gaztañaga, Pacheco y Benítez, hasta combativos como Palomares ó Manuel Vázquez que podrían obtener un triunfo de etapa. Precisamente el propio Vázquez ó Julián Sánchez Pimienta pueden ser buenas opciones para un puesto entre los diez primeros de la general, aunque ésta parece más bien una meta lejana para el equipo dirigido por José Manuel López. Un punto de interés alrededor de esta escuadra será también el rendimiento en cronos del joven Sergio Domínguez, a priori prometedor en este terreno.

Por último, Xacobeo – Galicia Calidad y una sola palabra: Mosquera. El ciclista de Teo llega a la salida pensando en mejorar su actuación del año pasado, cuando acabó cuarto e incluso peleó de tú a tú con el todopoderoso Alberto Contador. Viene, como dijo en una entrevista que publicamos aquí [enlace!], «aspirando al podio». Sin duda, podrá; más aún, teniendo a su alrededor un bloque potente con Gustavo César ó Gustavo Domínguez, más opciones de victoria encarnadas en los siempre incisivos David García Dapena, Eduard Vorganov y David Herrero.

La Vuelta del Público

Arueda.com

En España, cualquier figura medianamente pública es un muñeco de trapo al cual maniatar, vejar y agredir cuando y como se quiera. Una y otra vez. A veces, incluso, esa figura pública es linchada, estando los sicarios que propinan la paliza cargados de razones y bendiciones.

En España, también, hay figuras públicas que caen en gracia. Figuras a las cuales la prensa y, por extensión, el público, se vuelven afines. Figuras a las que no hacen daño aquellos que deciden ser críticos, por cuanto sus ataques no se hacen tanto desde la razón como desde la apatía. Figuras, por tanto, cuyas numerosas virtudes se resaltan y cuyos numerosos defectos se ocultan, por interés o por filias completamente personales.

Buena prensa para la Vuelta: una ocasión de recuperar brillo

La Vuelta es, este año, una de esas figuras públicas a las que prensa y público abrazan sin dudar. Factores para ello hay muchos. A ojos del gran público, resultan agradables las recientes imágenes de un español como Contador avasallando en el Tour de Francia y, por tanto, se recibirán gustosas las próximas dosis de alta competición ciclista. Para el aficionado a este deporte, la nómina de participantes es ilusionante y el recorrido da pie a que se vivan buenas jornadas de ciclismo. Para el entendido, la clave está en el cambio de jefatura en los despachos de Unipublic; ahora dirige la empresa Javier Guillén, un novel que ilusiona con sus ideas frescas y claras, totalmente distinto a lo habitual entre los dirigentes ciclistas, que no cesa de recibir elogios y de quien yo no puedo sino hablar bien.

Las campañas mediáticas para recibir a esta Vuelta a España están siendo, por tanto, positivas. Si bien en los medios generalistas y en los llamados «deportivos» no son numerosas las páginas que se le dedican a la carrera más importante del país, dichas páginas sí que están siendo muy bondadosas, con la Vuelta y con el ciclismo. El positivo de Mikel Astarloza, aún sin aclarar, ha pasado afortunadamente de puntillas por el panorama informativo, a pesar de que el corredor de Pasajes sí acaparó en su día algunos titulares de portada por su triunfo en el Tour. De la Vuelta y del ciclismo, por una vez, sólo se habla bien.

Es la ocasión perfecta. El momento ideal para volver a situar a la Vuelta en la estima de los españoles. Tal y como se pretendía con el eslogan de ‘Tu Vuelta’, tal y como se ha pretendido dejando al público pasar a la zona de autobuses para que puedan comprobar que los ídolos que ven por la tele son de carne y hueso. Y, para aprovechar esta tesitura, nada mejor que un espectáculo interesante, que enganche. Para ello, son necesarias grandes ciclistas y un gran recorrido donde puedan desempeñarse. De lo primero hablaremos en próximos días. De lo segundo hablaremos hoy.

La Vuelta, centrada en el sur

Siguiendo el inexorable criterio de Unipublic de repartir los momentos decisivos de la Vuelta en años alternos entre ambos extremos de la Península, en esta edición será el sur la parte de España que marcará el desenlace de la carrera y, de paso, acogerá la práctica totalidad de su recorrido. La montaña de la carrera, sin Pirineos ni Asturias, se repartirá principalmente en tres zonas: Valencia (dos finales en alto), Andalucía (tres) y el tradicional paso por la sierra de Madrid, que este año sólo constará de dos etapas, siendo realmente dura únicamente la segunda. Ésta, la decimonovena y por tanto antepenúltima etapa, se disputará entre Ávila y La Granja de San Ildefonso, con dos pasos por el Alto de Navacerrada (el último a 17 kilómetros de meta) como plato fuerte.

Más significativa será la ración montañosa valenciana, situada en la octava y la novena etapa. La octava, el domingo 6 de septiembre, finalizará con la larga aunque tendida subida del Alto de Aitana, que vendrá precedida por siete puertos de segunda y tercera categoría que endurecerán las piernas de todos los corredores. Al día siguiente, nueva remesa de puertos de mediana entidad, seis en esta ocasión, para después encarar el muro de Xorret de Catí, de corta longitud pero empinada pendiente. Después de esos cinco kilómetros de ascenso vendrán dos y medio de descenso que podrían servir para aumentar o recortar diferencias entre quienes coronen en cabeza y los rezagados.

Andalucía y las contrarrelojes, verdaderos jueces de la carrera

Pero, si algún bloque debe ser señalado como decisivo en esta Vuelta a España, ése es sin duda el andaluz. Serán cinco etapas las que transcurrirán por este territorio; de ellas, tres serán finales en alto. El viernes 11 de septiembre, al día siguiente de la jornada de descanso, la duodécima etapa saldrá de Almería para adentrarse en la Sierra de los Filabres: doble paso por el durísimo Alto de Velefique (final de alto) y, en medio, uno por la vertiente «blanda» de Calar Alto. Al día siguiente, se comenzará en Berja para, previo paso por el inédito y acongojante Puerto de la Ragua, llegar a Sierra Nevada… al cual se le encadenará el durísimo Puerto de Monachil, dando lugar a treinta kilómetros de ascenso que a buen seguro provocarán grandes diferencias. El fin de fiesta lo pondrá la Sierra de la Pandera, precedida como es tradición por el Alto de los Villares y un pequeño rodeo rompepiernas por Sierra Mágina.

Estos tres parciales serán posiblemente los más decisivos y espectaculares en lo que a etapas en línea se refiere. Pero en ninguna vuelta que se precie nos podemos olvidar de la contrarreloj, disciplina a la que en esta Vuelta a España se recurrirá en tres ocasiones. La primera, testimonial, serán 4’5 km de show por el circuito de Assen donde un prologuista debería llevarse el gato al agua. La segunda, treinta kilómetros llanos alrededor de Valencia que configurarán la séptima etapa, debería ver como vencedor a una auténtica locomotora. La tercera y última crono, penúltima etapa en los alrededores de Toledo, tendrá una distancia similar a la de Valencia (26 km)… pero una orografía bastante diferente, puesto que el terreno será quebrado y no dará el triunfo al mejor especialista, sino al más fuerte.

El periplo holandés, ¿desaprovechado?

Se esperaba con expectación el ver qué darían de sí los parciales disputados en tierras neerlandesas y belgas; sobre todo, por las voces que apuntaban que el recorrido incluiría homenajes a las grandes clásicas, cuyos trazados incluso se copiarían como final de etapa. Sin embargo, habrá poco espectáculo deportivo en la incursión holandesa, a pesar de que el éxito a nivel de público está garantizado. De las cuatro etapas, una es puro show en el circuito de Assen; dos, llano absoluto (finales en Emmen y Venlo); el cuarto y último parcial, al menos, nos dejará ver el Cauberg en dos ocasiones y un paso por la conocida cota de Saint Nicholas antes de terminar en Lieja. Tal vez se podría haber sacado algo más de jugo a la historia y tradición que acompaña a la meca del ciclismo de clásicas.

Por último, es de ley mencionar la evolución de las etapas de transición en esta Vuelta. Sólo hay cinco sin dificultades montañosas reseñables cerca de meta (Emmen, Venlo, Puertollano, Talavera de la Reina y Madrid); el resto presentan trampas ó repechos donde romper la carrera. En Córdoba se pasa dos veces el Alto de San Jerónimo; en Murcia, será el Alto de la Cresta de Gallo el encargado de desatar las hostilidades; las tachuelas de Benigárim y La Ermita en Vinarós y Xátiva… Junto a la quebrada etapa con final en Caravaca de la Cruz, terreno de sobra para tender emboscadas.

El recorrido, como hemos visto, parece muy bueno. Movido, con aliciente, con puertos interesantes y puntos donde mover la carrera. Ahora falta ver quién ó quiénes serán los encargados de sacarle rendimiento a este trazado. Y eso lo haremos a partir de mañana.

Sueños que se culminan en el Mont Ventoux

Arueda.com

“He soñado que me cogía Alberto. He soñado que me cogía y me dejaba ganar”. Palabras de Juanma Gárate. Hay veces que los sueños se hacen realidad, al menos en parte. En los sueños del aficionado al ciclismo español para la etapa de hoy quizá hubiera algún nombre diferente para el ganador, pero el desarrollo difícilmente podría haber sido mejor. Etapa para el irundarra Juanma Gárate, general para el pinteño Alberto Contador.

La apuesta de los organizadores del Tour de Francia al situar la subida decisiva al Mont Ventoux el penúltimo día era muy arriesgada. Ha sido muy denostada, se hablaba de que el conservadurismo imperante en los planteamientos tácticos de los principales favoritos convertiría el Tour de Francia en una clásica. Todo se iba a determinar en la vigésima etapa, el resto de la carrera iba a estar completamente descafeinada.

La apuesta de los organizadores salió bien

Sin embargo, esta vez los ciclistas han dado la razón a los organizadores. Los desautorizaron con la triste protesta por el experimento del día sin pinganillo. Hoy les han guiñado el ojo y les han trazado el camino a seguir: el último día decisivo no debe ser una contrarreloj, sino un final en alto cuya dificultad permita el movimiento de los favoritos de la clasificación general. Así habrá emoción como la que hemos tenido hoy, donde sólo estaba definido el maillot amarillo merced al dominio de Contador. El resto estaba en el aire, en el aire que sopla en el Mont Ventoux.

Ha sido una hora de ciclismo para el recuerdo. Antes ha habido poca tela por cortar para el aficionado, pero mucha para el corredor: el ritmo al que se desarrollaron los 167 kilómetros de recorrido fue altísimo. La fatiga se acumuló, y ello favoreció que al pie del Mont Ventoux apenas llegaran una veintena de ciclistas en el pelotón. El resto, damnificados y en muchos casos desmotivados (Evans, Sastre, Menchov…), decidieron dejarse ir en vista del elevado paso marcado por un Astaná que perseguía la fuga de dieciocho hombres que viajaba en cabeza.

El Mont Ventoux define la carrera

Dicha fuga había llegado a alcanzar los nueve minutos de ventaja, exagerados, a cincuenta de meta. A cuarenta, llevaban 8:25. A veinte, tan sólo 4:34; una sencilla muestra de cómo de rápido rodó Astaná. Se empezó a subir el Mont Ventoux y, por delante, muy pronto se marcharon en cabeza tres ciclistas. El jovencísimo alemán Tony Martin (Columbia) cogió el peso y era quien más relevaba; Juan Manuel Gárate (Rabobank) iba muy fuerte, pero más escondido; el combativo Christophe Riblon (AG2R) intentaba agarrarse a la rueda de los dos primeros, pero acabó cediendo mediada la subida. El gran reto era mantener la serenidad para así conservar también la distancia, algo difícil con la guerra que se montaba atrás…

En el grupo de favoritos, Saxo Bank tomó la iniciativa. Chris Anker y Nicki Sörensen quemaron sus naves en cinco kilómetros, suficientes para seleccionar aún más el paquete y dejarlo en poco más de una decena de ciclistas. Preparaban el terreno para el ataque de un Andy Schleck devastador, fortísimo, que se destacaba una y otra vez para que su hermano Frank le cogiera rueda con objeto de dejar atrás a Lance Armstrong, su gran rival por el tercer cajón del podio. Pero no hubo manera; Frank no le seguía. Su sombra era siempre Contador.

Varios kilómetros pasaron Schleck y Contador con un centenar de metros respecto a Wiggins, Klöden, Armstrong y Frank Schleck, que se marcaban descaradamente en su lucha por el podio. A su alrededor, secundarios como Jurgen Van der Broeck (Silence) o los hombres de Liquigas Roman Kreuziger y Vincenzo Nibali. Precisamente este último encendió las alarmas con un ataque que nadie respondió y le llevó hasta la rueda de Contador y Andy. Se metía con los grandes, hacía distancia, estaba a sólo dos minutos del podio.

Nibali casi dio la vuelta a la tortilla

La ventaja crecía paulatinamente, ya sólo le quedaba un minuto más que recortar para colocarse tercero en la general y forzó la reacción trasera. Klöden impuso una aceleración que llevó al resto de contendientes por el podio hasta la rueda del trío destacado, eliminándose de paso para la lucha por el podio. Andreas Klöden sacrificó sus opciones por Armstrong; trabajo de equipo. Quedaba así un grupo de una decena de corredores que se miraban tensamente, mientras por detrás entraban nuevos actores: Franco Pellizotti, vistiendo el maillot de topos rojos, demarraba y se marchaba en busca de Martin y Gárate, apenas con un minuto de ventaja en cabeza. El resto, vigilantes.

Unos kilómetros después, los Schleck intentaron unos últimos demarrajes que tuvieron como víctimas a Wiggins, sufridor, y a un Nibali que pagó el esfuerzo. Armstrong y Contador, sin embargo, se mantenían a rueda; el checo Kreuziger, que ha esperado al último día para mostrar lo que muchos expertos aseguran, que es un superclase capaz de ganar el Tour en unos años. De poco sirvió a los de Saxo Bank esos últimos tirones; apenas para cazar a Pellizotti, que aún marchaba destacado. El podio era ya inabordable; la victoria de etapa, también.

La victoria en la cima, entre Gárate y Martin

Se la jugarían por delante Gárate y Martin. Algo más de cuarenta segundos de ventaja eran suficientes. El irundarra encendió la mecha a un kilómetro y medio de meta, con un ataque alegre que fue neutralizado por el potentísimo Martin a los pocos segundos. Siguió el alemán tirando, y con ello regaló la etapa a un Gárate que sólo tuvo que tensar a doscientos metros de meta para hacerse con la victoria.

Una victoria, sin duda, especial. Soñada, aunque de otra manera. A sus 33 años, culmina una carrera meritoria, más valorada fuera de España que en territorio nacional, donde brillan es especial dos cuartos lugares en sendos Giros de Italia y un campeonato de España. Desde ahora, también, brillará otro hito: uno de los pocos ciclistas del mundo capaces de ganar en las tres grandes vueltas. En la Vuelta’02, vestido de Lampre, ganó en Vinaroz. En el Giro’06, vestido de Saunier, ganó en San Pellegrino. En el Tour’09, vestido de Rabobank, ganó en el Mont Ventoux. Sueños de cualquier ciclista que para él se han hecho realidad.

Astarloza consigue la felicidad que merece

Con perdón: olé por los cojones de Astarloza
22 de Julio, Arueda.com

En cualquier religión, filosofía e incluso ideología política o económica se parte, de manera encubierta o no, de la siguiente premisa: la felicidad hay que merecerla. Hay que portarse bien, poner la otra mejilla; Kant diría que la felicidad es paralela a la buena voluntad, Marx que de una suma de comportamientos cívicos nacería una sociedad mejor y más justa. Mikel Astarloza, por su parte, diría que para conseguir algo no hay nada mejor que ir a por él, intentarlo una y otra vez. Porque tanto va al cántaro a la fuente que, al final, se rompe.

Hoy Astarloza ha ido cuatro veces con el cántaro a la fuente infructuosamente. Por delante se había formado una fuga cuyos integrantes más destacados eran Franco Pellizotti (Liquigas), Jurgen Van der Broeck (Silence), Vladimir Karpets (Katusha) y Fabian Cancellara (Saxo Bank). Junto a ellos, alrededor de una quincena de ciclistas, incluyendo tres compañeros de equipo de Mikel: Rubén Pérez, Gorka Verdugo y Egoi Martínez, con el maillot a puntos rojos entre ceja y ceja.

Astaná no pudo controlar las fugas

Pronto Pellizotti y Karpets se distanciaron del resto de la fuga, como para demostrar que eran los más interesados en que la escaramuza llegara a buen puerto y, sobre todo, los más fuertes. No era para menos: Pellizotti prácticamente se aseguraba la clasificación de la montaña, y Karpets por su parte estaba a apenas cinco minutos en la general y podía acortar distancias.

Esta última circunstancia, unida a la presencia de gregarios de los principales líderes, motivó que Astaná no quisiera dejar que la fuga hiciera camino. Sin embargo, el bloque dirigido por Bruyneel no está tan fuerte como los primeros días. Ha sufrido mucho desgaste, el liderato fáctico ejercido a pesar de que el amarillo estuviese en poder de Nocentini es un castigo tremendo. Hoy se ha hecho notar: no pudieron tumbar la escapada del día a pesar de intentarlo, aunque después mantuvieron el tipo en los ataques posteriores de quienes se querían unir a la fiesta…

La escapada del día, gran protagonista del espectáculo

Hasta que finalmente claudicaron. Antes, numerosísimos demarrajes y grupitos se formaron; Astarloza estuvo hasta en cuatro de ellos. El quinto y último, el bueno, lo formó con Goubert, Lefévre… y su compañero Igor Antón, que se vació para introducirle en el grupo de escapados, que transitaba a toda velocidad en persecución del dúo formado por Karpets y Pellizotti. Ambos coronaron el Gran San Bernardo en cabeza para después ser absorbidos en el descenso. Quedaba así un grupo de 18 ciclistas con alrededor de cinco minutos sobre el pelotón tirado por Astaná y tres Euskaltel (Antón, Verdugo y Astarloza; Rubén Pérez y Egoi Martínez se habían descolgado) vaciándose en pro de las opciones del propio Astarloza.

Se comenzó a subir el Pequeño San Bernardo y, de inmediato, se empezó a mover el árbol en la escapada. Pellizotti y Van der Broeck demarraban una y otra vez para seleccionar el grupo, mientras Astarloza llegaba con sufrimiento hasta su rueda segundos después, también una y otra vez. En la tentativa buena llegó a su estela también el francés de Cofidis Amäel Moinard, un combativísimo escalador de segunda fila llamado a un puesto entre los diez primeros del Tour en los próximos años. Detrás se formó un cuarteto con Casar (Française des Jeux), Fédrigo (Bbox), Roche y Goubert (AG2R). El resto de escapados fueron cazados por el pelotón.

Schleck lo intentó de nuevo

Mientras tanto, por detrás, también había tela por cortar. Andy Schleck había anunciado movimiento y parecía dispuesto a efectuarlo, a pesar de las dificultades pasadas en la primera ascensión del día. Y, efectivamente, Saxo Bank comenzó a tirar por detrás con fortaleza. Larsson, Nicki Sörensen y Chris Anker Sörensen seleccionaron el grupo, aumentaron el paso y eliminaron a todos los gregarios de Astaná. Preparaban el terreno para el ataque de los hermanos Schleck que, poderosos, saltaron llevándose a rueda otros cuatro ciclistas: el sorprendente Wiggins (Garmin), Nibali (Liquigas), Klöden y el gran líder Contador (Astaná), que mostró una fortaleza superlativa y, por encima de todo, solidez. Mucha solidez, pocos nervios; el camino hacia la victoria en París parece perfectamente trazado.

Faltaban varios en ese grupo de favoritos. Con Menchov (Rabobank) ya no se contaba, puesto que se había descolgado al principio de la ascensión. Sí fue más inesperado ver detrás a Cadel Evans (Silence), al quejumbroso Carlos Sastre (Cervélo) y, sobre todo, al gran foco de atracción mediático Lance Armstrong (Astaná). Los tres se habían quedado en un grupo retrasado, con toda la segunda fila del Tour a la que, supuestamente, no pertenecen. La sensación de decepción con respecto de la terna de favoritos caídos era fehaciente.

Pero, muy pronto, Armstrong quitó toda esa sensación. El americano dio la mayor exhibición individual en un Tour desde que Cancellara se impusiera el año pasado en Compiégne destrozando a todo un pelotón lanzado al sprint. Lance saltó desde el grupo y, en apenas kilómetro y medio, recortó los 45 segundos de retraso que acumulaba. Fue un ataque portentoso, especial, majestuoso. Empalmó con los seis favoritos que se habían destacado, que a su vez se detuvieron indecisos y dieron posibilidad al resto de ciclistas de segunda fila de reintegrarse con los mejores. Mejor dicho, a casi todos: Evans y Luis León Sánchez (Caisse) no pudieron hacerlo y perdió tres minutos en meta.

Astarloza resolvió la etapa a la perfección

El descenso del Pequeño San Bernardo, casi cuarenta largos kilómetros, apenas cambió nada; sólo apretó un poco las diferencias y eliminó al poderoso Jens Voigt (Saxo Bank), integrante de la fuga entonces situado en el grupo de favoritos que cayó aparatosamente al suelo y se vio forzado a abandonar. Por delante, el cuarteto formado por Pellizotti, Van der Broeck, Moinard y Astarloza caminaba con decisión mientras el cuarteto perseguidor se acercaba. A cuatro kilómetros de meta eran sólo siete los segundos de diferencia entre ambos grupos.

Encendió la mecha Moinard, con un ataque cuesta abajo poco efectivo que respondió rápidamente Van der Broeck. Una vez neutralizado ese movimiento, los fugados se miraron peligrosamente: se les echaban encima. No había tiempo. Astarloza lo entendió, leyó la carrera y se lanzó. Nadie respondió, abrió hueco en un santiamén y los otros tres comprendieron que se les habían agotado las opciones de victoria. El guipuzcoano de Pasajes, el primo de Chaurreau que empezó como profesional en AG2R, se hacía con una victoria que soñaba desde niño.

Era un premio. Para el trabajo realizado por Euskaltel durante todo este Tour, para las numerosas escapadas protagonizadas, para la labor de equipo por el maillot de la montaña de Egoi y la general ó victoria de etapa de Astarloza. El premio se lo llevó quien más se lo merecía, el corredor de menor clase capaz de entrar entre los diez primeros del Tour. Sólo a base de actitud, compensando su tosca manera de pedalear y su calidad limitada con una capacidad de sufrimiento fuera de lo común. La felicidad está más fácil para unos que para otros, unos son más buenos que otros. Pero se puede llegar a ella sin tantas capacidades, pero con más coraje.

Luis León revindica a los equipos españoles

Arueda.com

Al principio del Tour nos preguntábamos cuál iba a ser el papel de los equipos españoles. ¿Comparsas? Hoy nos han respondido Caisse d’Épargne y Euskaltel metiendo a tres de sus hombres entre los cinco primeros en una de las etapas más duras y espectaculares del Tour de Francia. El ciclismo español ha brillado con luz propia a pesar de la triste retirada de Óscar Pereiro y no ha sido con Sastre y Contador, sino con un Luis León Sánchez ganador en estado de gracia y un pundonoroso Astarloza.

Sin embargo, no todo ha sido hoy lucha por la etapa. Contra todo pronóstico, la batalla por la clasificación general se ha librado hoy también, en un perfil no demasiado propicio para ello. Hay muchos corredores con aspiraciones y ganas de revindicarse; unos porque ven que se acaban sus mejores años, como Evans, y otros porque están deseando que esos años maravillosos lleguen cuando antes y ponen ambiciosamente las tinajas antes que los olivos, como Andy Schleck. Eso, claro está, favorece el movimiento.

Los favoritos atacaron desde el inicio

Precisamente estos dos hombres han sido los dos grandes protagonistas del inicio de la etapa. Se subía el Port d’Envalira de salida, un coloso andorrano cuyas pronunciadas pendientes se suavizan con un asfalto excelente. Ahí se planteó una gran batalla, superlativa, con ataques y contraataques de muy diverso género en los cuales se mostró muy activo el equipo Euskaltel con elementos como Txurruka, Verdugo ó el ayer escapado Egoi Martínez.

La cosa tomó otra cariz cuando, transcurridos diez kilómetros de subida, el grupo de fugados empezó a engordar peligrosamente ante la incapacidad del AG2R del líder Nocentini para controlar la carrera. Casi cuarenta ciclistas por delante y, filtrados entre ellos, tres de los favoritos al podio e incluso a la victoria final: Andreas Klöden (Astaná), Andy Schleck (Saxo Bank) y Cadel Evans (Silence). La presencia de estos dos últimos puso nervioso al Astaná de Armstrong y Contador, que a pesar de haber filtrado al citado Klöden tomó el mando y acabó formando una escabechina en el pelotón para neutralizar a gran parte de los fugados…

La cabalgada de Cadel Evans

… Pero no a todos. El aussie Cadel Evans quedó por delante, acompañado de Egoi Martínez, Christophe Kern (Cofidis), David Zabriskie (Garmin), el compañero del líder Vladimir Efimkin y un Sandy Casar (Française des Jeux) que se mantuvo con unos metros de ventaja respecto del grupo durante la ascensión para asegurarse los puntos para la clasificación de la montaña. Estos fugados coronaron Envalira con alrededor de un minuto respecto del gran grupo tirado por Astaná y, durante el descenso, recibieron a otros cuatro integrantes: el hasta ayer maillot amarillo Fabian Cancellara (Saxo Bank), Thor Hushovd (Cervélo), Juan Antonio Flecha (Rabobank) y George Hincapie (Columbia).

Este nuevo grupo de diez hombres sí era muy peligroso, y Astaná lo comprendió de inmediato. Puso una marcha más e, instantes después de acabar la bajada, consiguió neutralizar a Egoi, Kern, Zabriskie y, sobre todo, Evans, que se dejaba ir en vista de que su presencia resultaba incómoda para los grandes favoritos y su batalla, sin más ayudas, estaba perdida de antemano.

La fuga ganadora se fraguó antes de Porte

Así las cosas, quedaba en cabeza de carrera un grupo de seis buenísimos ciclistas, poderosos rodadores capaces de hacer camino en el llano… pero algo limitados en la montaña. Para solventar esto último, desde atrás llegaron cuatro nuevos elementos para la fuga: Luis León Sánchez (Caisse d’Épargne), Mikel Astarloza (Euskaltel), Sebastian Rosseler (Quick Step) y Mikkhail Ignatiev (Katusha). Este último, muy nervioso, fue incluso un problema para el grupo de escapados: demarraba constantemente, rompiendo el ritmo, si bien hay que decir en su favor que era el primero a la hora de dar relevos duros.

Cuando se enfrentó a las rampas del Col de Porte, el grupo de diez se empezó a desmembrar. La respetable pendiente, los cambios de ritmo forzados por Ignatiev, los tirones buscando la selección de Luis León; todo en conjunto resultó en una situación demasiado dura para Hincapie y Cancellara, que cedieron a las primeras de cambio. Algo parecido sucedió en el siguiente puerto, el difícil Agnés, donde ya sólo quedaron Luis León, Astarloza y Efimkin en cabeza, con Sandy Casar coronando a unos pocos segundos que limaría en el descenso para reintegrarse al grupo.

Andy Schleck, batallador en el grupo

En el pelotón, mientras tanto, el paso lo marcaba AG2R. Cómodos, los hombres de Vincent Lavenu se metieron en el papel de gregarios para un Rinaldo Nocentini cuyo liderato se antoja efímero y rentable para el conjunto de la marca de seguros. Hasta alrededor de cuatro minutos de ventaja dejaron a la cabeza de carrera, mientras notaban como el pelotón se iba haciendo más y más grande hasta llegar casi al centenar de unidades. Parecía que la carrera ya había acabado para los favoritos, que habría que esperar hasta el paso de mañana por el Tourmalet para ver de nuevo a los grandes pelear por la general…

Pero no. Saxo Bank planteó de nuevo batalla. Arrebató la cabeza del grupo a AG2R e impuso un ritmo altísimo con Arvesen y Sörensen entre otros, para terminar con un ataque del campeón de Luxemburgo Andy Schleck. Ataque estéril. Rápidamente saltaron a su rueda cuatro Astaná para certificar el dominio incontestable que el equipo de Bruyneel ejerce sobre la carrera. Tras ellos, el resto de favoritos con mayor o menor dificultad. Sólo había sufrido de verdad con este ataque el líder Nocentini, que guiado por Goubert intentaba regular para volver con los mejores antes de acabar el puerto. Lo consiguió, toda vez que los de Riis cejaron en su intento de dinamitar la carrera. Quizá mañana, piensan, sea otro día.

La resolución de la etapa, vibrante

A las puertas de Saint-Girons llegó el grupo de cuatro escapados con una ventaja oscilante entre los dos minutos y el minuto y medio. Era lo de menos: ya sólo interesaba el triunfo. Ninguno de los cuatro tiene un interés real por la general. Sin embargo, lejos de especular, el grupo prosiguió su marcha hacia meta a un ritmo elevado. Rompió las hostilidades Mikel Astarloza con un ataque tartamudo que claudicó pronto y fue respondido por Vladimir Efimkin, más fresco que sus compañeros de escapada al estar exento de pasar a los relevos por estar su equipo tirando por detrás.

El ataque de Efimkin, a tres kilómetros de meta, estuvo cerca de ser el decisivo. El ruso mantuvo el paso y desafió a Casar, Luis León y Astarloza a atraparlo. Si podían. Parecía que no, Luis León incluso hacía gestos con la cabeza: “no, no, no”. Era demasiado, parecía demasiado. Efimkin iba raudo, tenía tres segundos de ventaja que parecían insalvables para los otros tres; hacía falta un tirón de verdad que los enjugaran. Lo tuvo que dar Luis León, que quizá sacrificaba con él sus últimas fuerzas. Parecía que sí.

A 300 metros de la meta, Luis León rebasaba a Efimkin con Casar a rueda y Astarloza algo más retrasado. El francés se apresuró a remacharle entonces, no cayó en que cometía un error al dar por muerto a Luisle, que cogió su rebufo y esperó cincuenta metros, lo justo, para lanzar el sprint y birlarle el triunfo de etapa, que a la postre pasó a ser el segundo del murciano en un Tour de Francia. Astarloza llegó tercero. El grupo entró en meta a 1’54”, encabezado por un Rojas que ganó el sprint y alzó los brazos para señalar al marcador electrónico que reflejaba la victoria de su compañero de equipo y paisano. La primera victoria de un español en este Tour, la primera de los equipos españoles que hoy han dejado bien a las claras que, aunque sin candidatos al maillot amarillo, no han venido a la gran ronda francesa a ser comparsas.

El nuevo La Vie Claire avasalla en la CRE

7 de Julio, Arueda.com

Había dudas en torno a cuál sería la actuación del equipo kazajo en esta contrarreloj por equipos. Había dudas, en especial, en torno a cuál sería el feeling entre sus hombres después de la sorprendente etapa de ayer, donde Armstrong se filtró en un corte junto a Zubeldia y Popovych y consiguió una renta de cuarenta segundos más valiosa en el plano moral que en el deportivo. Valiosa, especialmente, con respecto de un Contador que se perfilaba víctima real del movimiento realizado desde el coche del director Johan Bruyneel, que por otro lado fue impecable tácticamente.

En la prueba de hoy, sin embargo, todo ha sido diferente. Los nueve hombres de Astaná han dado lo máximo de sí mismos, desmintiendo cualquier mal ambiente en el equipo. Grégory Rast y Dimitri Murayev se cortaron antes de la mitad de la carrera, sus compañeros son de un nivel mucho más alto que ellos, meros gregarios. El resto rodaron a una velocidad endiablada: Paulinho, Zubeldia, Popovoych, Leipheimer, Klöden. Contador. Y, sobre todos, Armstrong. El americano dio toda una exhibición. Sólo le faltó la guinda del maillot amarillo, que mantuvo por centésimas el poderoso suizo Fabian Cancellara.


Una CRE nunca vista en el Tour

El recorrido de la contrarreloj por equipos se las trajo. El propio Lance Armstrong lo avisó en su Twitter hace una semana: “olvidad todos vuestros pronósticos, esta CRE es totalmente diferente”. No pudo acertar más. Lejos de ser un trazado típico, con anchas carreteras llanas donde las mejores escuadras pudieran desplegar toda su potencia, la ruta estuvo sembrada de encerronas, repechos ratoneros, calzadas estrechas y, sobre todo, curvas peligrosas. Una en especial, a los pocos metros de salir, causó varios estragos: en ella se fueron al suelo Bingen Fernández (Cofidis), Allesandro Ballan (Lampre) y Denis Menchov (Rabobank), que perdió en meta otros 2’20” que le sitúan en la general con cuatro minutos de desventaja casi insalvables si hablamos de pelear por el amarillo.

Los primeros en salir fueron Caisse d’Épargne y Katusha, buenas escuadras con grandes rodadores que marcaron referencias muy válidas; no en vano, fueron séptimo y sexto al final. Tardaron mucho en batir sus tiempos; los pupilos de Eusebio Unzué en particular realizaron una CRE de más a menos que les valió ser los mejores en el primer punto intermedio de la prueba al final de la jornada.

Algunos favoritos, decepcionantes

Liquigas fue la primera en batir a Caisse y Katusha. Antes, todas las actuaciones habían sido decepcionantes: la ya comentada de Rabobank o la del Silence – Lotto de Evans, donde el australiano estuvo demasiado solo y nervioso perdiendo 2’36”, fueron paradigmáticas. La excepción a la regla de la decepción fue el Cervélo de Carlos Sastre, que perdió unos dignísimos 1’38” para acabar octavo en la CRE.

Después de que los italianos de Liquigas se pusieran los primeros (acabarían cuartos a 58”) llegó Euskaltel, otra sorpresa agradable. Cimentados en el voluntarioso Mikel Astarloza, los vascos marcaron un meritorio tiempo que les sirvió para acabar décimos a 2’10”. Tras ellos llegó un Garmin desatado que, con una táctica rudimentaria de ir a tope desde el principio, acusaron quedarse con los cinco hombres mínimos para la toma de tiempos del equipo demasiado pronto; aún así, batieron a Liquigas. Luego, sin embargo, se vieron derrotados por 18” ante el potentísimo Astaná y, tal vez, comprendieron que fue demasiado prematuro dejar atrás a Danny Pate sin haber recorrido ni siquiera diez kilómetros.

Todos los equipos contra el nuevo La Vie Claire

Quedaban tres, los tres máximos favoritos. Columbia acusó su portentosa etapa de ayer, donde cortaron al pelotón a voluntad, y cedió casi un minuto. Astaná marcó distancias de una manera excepcional. Saxo Bank, por su parte, echó mano de Cancellara. Se podría decir, sin exagerar, que la ‘locomotora de Berna’ hizo casi un tercio de la CRE encabezando a su equipo; gracias a ello mantuvo el maillot amarillo por escasas centésimas. También fue trabajo colectivo, sacrificio en favor de los hermanos Schleck y de él mismo.

Todo es poco para contrarrestar al mayor arsenal de talento ciclista desde los tiempos de La Vie Claire, aquel equipo que reuniera en su plantilla a Hinault, Lemond, Hampsten, Bauer, Rutimann y Barnard. Se podría decir, sin exagerar, que no le tiene nada que envidiar este Astaná de Armstrong, Contador, Klöden, Leipheimer, Popovych y Zubeldia. En 1985 y 1986, aquel legendario equipo firmó sendos dobletes en la general final del Tour. ¿Llegará este Astaná tan lejos, o se dividirá por el camino por la lucha de egos?

¿Serán los equipos españoles comparsas en el Tour?

3 de Julio, Arueda.com

El teatro del Tour 2009 está a punto de estrenarse. Mañana se abrirá el telón en Mónaco, durante estos días hemos hablado del escenario donde tendrá lugar esta obra cuyo guión desconocemos y de los que parecen llamados a actuar en papeles protagonistas. Para el final dejamos a los equipos patrios, a las dos escuadras Pro Tour registradas en España que tomarán la salida en el Tour de Francia. A dos equipos a priori más débiles de lo que deberían…

Tanto Euskaltel como Caisse d’Épargne acuden a Francia con dos bloques algo desangelados. El motivo no es falta de calidad deportiva en ellos, ya que haberla hayla. Son más bien las ausencias de sus respectivos líderes, Samuel Sánchez y Alejandro Valverde, las que quitan ese broche de oro que es necesario en cualquier formación para que sea tenida en cuenta. Son ausencias distintas, la primera por motivos deportivos y la segunda por extradeportivos; su efecto, sin embargo, es muy parecido. Sin ellos, posiblemente, sus equipos se vean obligados a renunciar a los papeles protagonistas y convertirse en meros actores de reparto o, peor aún, figurantes.


Euskaltel, a por etapas y un top 10

Euskaltel – Euskadi presenta en Mónaco un ‘nueve’ relativamente joven en el cual sólo dos de sus componentes llegan a la treintena. Un ‘nueve’ que sin embargo no es inexperto, ya que sólo Alan Pérez no ha debutado aún en la gran ronda francesa. En principio, los objetivos parecen claramente marcados por el director Igor González de Galdeano: conseguir una victoria de etapa mediante fugas y meter a Mikel Astarloza entre los diez primeros.

Esto último no es, ni mucho menos, una opción remota ni peregrina. El corredor de Pasajes ya entró en posición de privilegio en 2007, concretamente en un meritorio noveno lugar. Astarloza es uno de esos deportistas entrañables que suple la calidad con coraje y llega más lejos de lo que sus condiciones, a priori, le augurarían. Junto a él estará mirando de reojo a la general el joven Igor Antón, escalador casi igual de corajudo de Astarloza cuya falta de potencia es en ocasiones un hándicap demasiado pesado. Posiblemente se centre únicamente en buscar triunfos de etapa en los finales en alto.

Aunque, si hablamos de victorias de etapa, la opción número uno de Euskaltel es el prometedorcísimo sprinter Koldo Fernández de Larrea. Koldo llega algo justo a la salida del Tour, después de pasar casi toda la temporada en busca de un pico de forma que le permita ampliar su palmarés del año, reducido a una victoria de etapa en la Vuelta al Algarve. Sin embargo, cuenta con un factor a su favor: pasa mejor la montaña que el resto de los sprinters, incluso recupera mejor los esfuerzos, y por ello la segunda semana puede ser terreno abonado para su lucimiento.

Entre el resto de componentes del equipo, resaltan dos ciclistas que ya saben lo que es destacar en el Tour de Francia: Egoi Martínez, segundo en la etapa de Prato Nevoso’08, y Amets Txurruka, ganador del premio a la combatividad en 2007. Completan la formación vasca los completos Gorka Verdugo y Juanjo Oroz y dos batalladores genuinos como Alan Pérez y Rubén Pérez.


Caisse d’Épargne, a sobrevivir sin Valverde

Hasta el último momento estuvo Eusebio Unzué esperando para contar con Alejandro Valverde para este Tour de Francia. En todo ese tiempo, poco a poco, gota a gota, se fue consumando lo que era un secreto a voces desde que Ettore Torri puso al murciano en su punto de mira: la incursión por territorio italiano de este Tour’09 iba a costar cara al equipo bancario. Valverde, finalmente, no podrá estar presente en el Tour. No ha dado tiempo a que el TAS revoque ó anule la sanción infligida por el CONI.

Unzué intentará sobreponerse a esta circunstancia con un equipo multicéfalo, sin ningún líder teórico y varios hombres con opciones de hacer un puesto entre los diez primeros. Empezando por Óscar Pereiro, que ostenta un Tour (el de 2006) en su palmarés. Un Tour que suena ya lejano, no sólo en el tiempo sino también en las sensaciones: el gallego ya no es el de hace tres años. Su espíritu combativo se ha ido diluyendo a la par que su rendimiento, cada vez más bajo. No es el mismo subiendo, no es el mismo rodando, y en los descensos (su antigua especialidad) seguramente acusará su terrible caída bajando el Col d’Agnello. Sin embargo, nunca podemos descartar que su capacidad de mentalización le catapulte de nuevo al primer nivel.

Por otra parte, Caisse d’Épargne lleva en su ‘nueve’ un ciclista para el cual la ausencia de Valverde puede ser una de las mayores oportunidades de su vida: el también murciano Luis León Sánchez. Luis León lució el año pasado en esta misma carrera con su victoria en Aurillac, si bien acabó en las catacumbas de la general (59º) al estar centrado en ayudar a Valverde. Esta temporada, por contra, el muleño parece acudir con otros objetivos, reforzado por su excelente victoria en París – Niza: quiere ver hasta dónde puede llegar en la general. No es descabellado pensar en un top10.

La segunda fila del equipo de Unzué está formada por una terna de gregarios de calidad que, con libre albedrío, pueden hacerse con alguna que otra etapa: Luis Pasamontes, Iván Gutiérrez y David Arroyo. Este último, incluso, quizá se plantee buscar un puesto de honor en la general. Tras ellos, otra terna; ésta, de jóvenes de relumbrón.

El primero, José Joaquín Rojas, es un sprinter al cual le falta un salto de calidad que podría encontrar variando el momento en que arranca las volatas. El segundo, el portugués Rui Costa, se ha colado en el ‘nueve’ de improviso y buscará terminar su primera gran ronda con éxito. El tercero, el colombiano Rigoberto Urán, es una de las promesas más firmes del panorama ciclista actual, sin techo en su progresión y que en este Tour podría empezar a apuntar cosas de cara al futuro. Completa el equipoel francés Arnaud Coyot, un magnífico rodador.

Astaná y los demás

Repaso a la participación del Tour de Francia
2 de Julio, Arueda.com

Ayer hablábamos del recorrido, del escenario donde se iba a desarrollar el Tour de Francia, y concluíamos dos aseveraciones. La primera, que estaba ensombrecido por la penúltima etapa en el Mont Ventoux. La segunda, que su éxito dependía en gran medida de la actitud de los participantes, de los actores. Y en ellos nos centramos en esta segunda parte de la previa de la gran ronda francesa…

Si el escenario se opacaba con el Mont Ventoux, podríamos decir algo parecido de los actores con Astaná. Todas las miradas están en el equipo kazajo, que aglutina hasta seis ciclistas que son y han sido capaces de liderar a un bloque con garantías de puesto entre los diez primeros e incluso de podio. El vasco Haimar Zubeldia (5º en 2003), el ucraniano Yaroslav Popovych (8º en 2007), el americano Levi Leipheimer (3º en 2007) y el alemán Andreas Klöden (2º en 2004) conforman una potentísima y temible escuadra de gregarios de lujo al servicio de dos líderes de aún mayor postín de cuya cohabitación puede surgir una polémica casi histórica.


El debate de Astaná: ¿Armstrong ó Contador?

Lance Armstrong y Alberto Contador. El americano ha vuelto para ser el mejor, lo fue durante siete años consecutivos y, tras tres temporadas de parón, no parece dispuesto a renunciar a ese estatus de capo absoluto del pelotón. No parece dispuesto a abdicar en un pinteño que, durante su ausencia, no hizo sino crecer a pasos agigantados hasta el punto de conquistar en apenas catorce meses las tres grandes vueltas.

De hecho, el tejano ha sido explícito en sus declaraciones: él aboga porque el líder se decida en la carretera, en la contrarreloj de Mónaco, el único terreno donde teóricamente Armstrong puede ser superior. Un duelo donde sólo hay una pequeña esperanza de salir victorioso para Contador. El título de campeón de España contrarreloj que se adjudicó el pasado fin de semana apunta una gran evolución en esa especialidad que incluso podría servir para derrotar al heptacampeón, que por otra parte no ha pasado del décimo puesto en ninguna de las cronos donde ha tomado parte este año.

El resto de factores inclinan inexorablemente la balanza en favor de Contador. El ritmo de competición que el madrileño ha mostrado en todas y cada una de sus apariciones esta temporada ha sido impepinablemente mayor que el del tejano; las sensaciones también ha sido mejores. Incluso los resultados: ganador en País Vasco y Algarve, segundo en Castilla y León, tercero en Dauphiné, cuarto en París-Niza; ésa es la hoja de servicios de Alberto. La de Lance se reduce al 12º lugar en la general final del Giro de Italia. Las voces que, desde dentro del pelotón, apuntan a un Armstrong realmente fuerte capaz de aspirar al maillot amarillo no se pueden sustentar en ningún factor más o menos objetivo.

Sastre, Evans y Menchov: el resto de la primera fila de favoritos

Tras Armstrong y Contador, el siguiente gran candidato a ganar el Tour de Francia de este año es el vigente campeón Carlos Sastre. El abulense, enrolado este año en el equipo Cervélo, llega a la carrera francesa después de firmar un buen Giro (4º en la general y dos etapas fue su bagaje) y pasar casi un mes y medio descansando, sin dejarse ver por las competiciones. Su principal aval es la experiencia; su recelo es la falta de dinamita en las piernas, el no tener un terreno donde marcar diferencias concretas de no mediar circunstancias tácticas. La suerte es que estas últimas las domina a la perfección.

El australiano Cadel Evans, por su parte, llega con la esperanza de desligarse de la etiqueta de ‘Poulidor del Siglo XXI’ que se le empieza a aplicar después de años mostrando su impericia para hacerse con el triunfo en carreras grandes. A favor del ciclista del Silence-Lotto están su innegable calidad para subir y rodar y el cambio de actitud mostrado en la Dauphiné Liberé, que al dotarle de ambición puede marcar un antes y un después en la carrera del que parece destinado a ser un eterno segundón. En su contra está, además de la condición antes nombrada, la debilidad de su equipo, que le imposibilita defender un hipotético liderato con garantías.

De eso, de defender un liderato con unos coequipiers flojos, sabe bastante Denis Menchov. El ruso de Rabobank, ganador del Giro’09 con una escuadra ínfima, llega a la salida de Mónaco con los deberes hechos y más fuerte que nunca; la ‘maglia rosa’ es un punto de inflexión para el navarruso. Es cierto que antes había ganado la Vuelta en dos ocasiones, pero ante rivales menores o en una condición menor. Pero hacerse con el triunfo del Giro del Centenario mostrando una fortaleza tan apabullante tanto en montaña como en contrarreloj puede haberle dotado de otro tipo de fortaleza, la mental, que tanto había echado de menos en otras circunstancias. Junto a él estará uno de los favoritos al maillot blanco, el holandés Robert Gesink.


Dos bloques potentes: Saxo Bank y Liquigas

Si empezábamos hablando del bloque de Astaná y su disyuntiva del liderato, en la salida de Mónaco habrá otra formación capaz de poner en jaque la carrera si se lo propone. Una escuadra cuya fortaleza radica en la suma de outsiders, corredores capaces de aspirar a un puesto entre los diez primeros que coordinándose podrían auparse al podio. Se trata de Saxo Bank. Los chicos de Bjarne Riis acuden al Tour capitaneados por los hermanos Frank y Andy Schleck, 6º y 12º de la gran ronda francesa el año pasado, y poseen en la retaguardia a un ciclista que es garantía de espectáculo y resultados cuando está en forma… y de hecho lo está. Es suizo, se llama Fabian Cancellara y se presenta a este Tour como un tapado capaz de todo después de ganar la ronda de su país.

Desde Italia llega también otro equipo capaz de asustar y reventar la carrera si las cosas le funcionan: Liquigas. Los de Roberto Amadio han reservado a dos jóvenes casi prodigiosos para este Tour, llamados a batirse el cobre con los más grandes: el checo Roman Kreuziger y el italiano Vincenzo Nibali. Ambos, notables escaladores y contrarrelojistas, aspiran a un puesto entre los diez primeros pero no renuncian a nada, incluso a moverse en escaramuzas desde el inicio de la etapa. Estarán reforzados por todo un podio del Giro del Centenario, Franco Pellizotti, que acudirá en busca de etapas.

Algunos deberán confirmarse… y justificarse

Otro candidato de segunda fila a la general del Tour es el americano de Garmin Christian Vandevelde, que deberá confirmar el quinto puesto del año pasado. Tres puestos tras él el año pasado, el luxemburgués de Columbia Kim Kirchen se encuentra en una situación parecida y deberá ratificar sus buenas prestaciones de 2008, más aún en un 2009 que está siendo aciago para él. De reojo habrá que mirar a Marzio Brusheghin, que liderará al equipo Lampre y buscará completar una participación digna.

En los equipos franceses, por otra parte, hay cierta ansiedad por justificar temporadas cuyo eje es por completo el Tour de Francia. En este sentido, AG2R presenta a un candidato serio al top ten que se quedó a las puertas de figurar en él en 2008, el ruso Vladimir Efimkin, y a una posible sorpresa mayúscula como el irlandés Nicolas Roche. Agritubel llevará al eterno y decadente Christophe Moreau, mientras Cofidis pone sus esperanzas en el irregular escalador David Moncoutié y Française des Jeux en un Christophe Le Mével que parece dispuesto a jugar la carta de la general.

La pléyade de sprinters

No sólo de general vive el Tour, y como cada año se vivirá la lucha por el maillot verde y los triunfos obtenidos en los últimos metros merced a emocionantes volatas. Estará presente el indiscutible mejor velocista del momento Mark Cavendish (Columbia), con un equipo de buenos rodadores a su disposición. Frente a él, clásicos como el noruego Thor Hushovd (Cervélo) o el tricampeón mundial español Óscar Freire (Rabobank). También se encontrarán en las carreteras francesas tres corredores dispuestos a lavar la cara de su temporada como los accidentados Daniele Benatti (Liquigas) y Alessandro Ballan (Lampre), y Tom Boonen (Quick Step), cuyo segundo positivo por cocaína está siendo un calvario difícil de soportar.

El resto de opciones en el sprint pasan por posibles sorpresas como Ciolek (Milram), Haussler (Cervélo), Van Hummel (Skil-Shimano), Feillu (Agritubel), Dean (Garmin) ó el medallista en el Mundial de Madrid’05 Geslin (Française des Jeux). También por dos jóvenes españoles en plena progresión como Koldo Fernandez de Larrea y José Joaquín Rojas, cuyo posible rendimiento analizaremos mañana en la tercera parte de la previa del Tour de Francia junto al del resto de sus coequipiers en Euskaltel ó Caisse d’Épargne. ¿O creíais que habíamos olvidado a los equipos españoles?

Un Tour eclipsado por el Mont Ventoux

Presentación del recorrido del Tour de Francia
1 de Julio, Arueda.com

Se acerca la edición número 96 del Tour de Francia y se empieza a comentar sobre las distintas visicitudes de la carrera. Los distintos componentes y factores, los distintos elementos que conformarán un nuevo espectáculo dramático, un teatro deportivo que tendrá lugar, como siempre, en el mes de julio. Que promete mantenernos entretenidos. Una vez más.

Como siempre que enseñan una nueva película al público, en primer lugar se habla de los actores. El debate número uno es en quién recaerá la jefatura de filas en el equipo Astaná, en cuyo seno se encuentran dos máximos favoritos como Lance Armstrong y Alberto Contador. En el plano nacional, se destaca la ausencia de Alejandro Valverde por la sanción del CONI. En Bélgica es Tom Boonen y sus problemas relacionados con el consumo de cocaína quien se lleva la luz de todos los focos. Debates estériles, sin embargo, si pasamos por alto el escenario donde se va a representar la magnífica obra del ciclismo: el recorrido.

La gigantesca sombra del ‘monte pelado’

El trazado de este Tour fue en su día criticado casi unánimemente, y ahora mismo lo sigue siendo. A juicio de la práctica totalidad de aficionados y expertos, es un error terrible por parte de ASO, empresa organizadora de la gran ronda francesa, el haber colocado el penúltimo día la subida al Mont Ventoux, puerto mítico donde los haya e insignia del Tour junto a los no menos célebres Alpe d’Huez y Tourmalet. Puede convertir la carrera en un mero compás de espera, donde los grandes favoritos se marque entre sí con la expectativa de desequilibrar la balanza a su favor en el monte pelado o en las contrarrelojes, donde es imposible esconderse.

No tiene por qué ser así. Antes de la vigésima etapa, a disputar el sábado 25 de julio entre Montélimar y el Mont Ventoux, ASO ha preparado un trazado interesante. El paisaje lunar de la famosa montaña provenzal verá con toda seguridad la resolución final de la carrera, pero no tiene por qué ser la única jornada decisiva: hay al menos otros once parciales capaces de marcar la general. Aunque para que sea así y tomen ese estatus sea condición sinecuánime la combatividad de los grandes nombres…

Más jornadas decisivas de lo que parece

Un total de tres contrarreloj (una de ellas por equipos) hay este año en el recorrido del Tour de Francia. La primera etapa en Mónaco serán 15 kilómetros con una pequeña cota incluida donde los favoritos se empezarán a batir el cobre. Tres días después, en Montpellier, los 39 kilómetros de crono por escuadras marcarán diferencias en función de los adláteres que cada favorito lleve consigo; en este sentido, parece claro que bloques fuertes como Astaná, Saxo Bank o Columbia parten con cierta ventaja. La tercera y última contrarreloj tendrá lugar en Annecy, donde a cuatro días del final serán 40 los kilómetros en los que los más potentes podrán marcar diferencias… si no se les atraganta la Côte de Biuffy, puerto de tercera que se coronará a diez de meta.

Los escaladores, por su parte, tendrán dos llegadas en alto, aparte del Mont Ventoux, para lucirse. Amén de seis etapas con puertos de entidad donde poder reventar la carrera. Empezando por las primeras, la séptima etapa saldrá el viernes 10 de Julio de Barcelona para llegar a la estación de esquí de Ordino-Arcalís, puerto muy largo (se acumularán casi setenta kilómetros seguidos de subida) pero excesivamente tendido y con un asfalto en muy buenas condiciones que favorece a los ciclistas más pesados.

El domingo siguiente si habrá un final para trepadores, escaladores puros. Saliendo de Pontarlier, la población que otorgó al por aquel entonces anónimo corredor francés François Simon el maillot amarillo en el Tour’01, y pasando por el exigente Col de Mosses (2ª), se llegará a un puerto inédito en la gran ronda francesa como Verbier que es, sin embargo, más que temible. Su pendiente media de casi el 8% y sus alrededor de nueve kilómetros de longitud hablan por sí solos de la que puede ser una de las jornadas más recordadas del Tour de este año.

Seis etapas con subidas de entidad… lejos de meta

En lo referente a las etapas movidas, merece la pena detenerse en las decimoséptima, con paso por cuatro puertos de primera, incluyendo la Colombiére a quince kilómetros de meta y precediendo a un descenso vertiginoso hasta Le Grand Bornand. El día anterior, sube y baja con casi 3500 metros de subida acumulados en tan sólo dos puertos (Grand Saint Bernard y Petit Saint Bernard). Y, en las etapas de los viernes 17 y 24, finales en Colmar y Aubenas tras bajar los Col de Firstplan y L’Escrinet, respectivamente, que pueden dar más de una sorpresa.

Antes de esto se habrá pasado por los Pirineos. En ellos estará la caravana durante dos días más, aparte del previamente reseñado de Ordino. El primero, con final en Saint Girons, contará con el Envalira de salida y Agnés a cuarenta de meta; el segundo, que acaba en Tarbes, tendrá Aspin y, sobre todo, Tourmalet a setenta de meta para castigar las piernas de los corredores. Son dos días interesantes que, sin embargo, requieren una carrera muy rota o un bloque muy fuerte para que alguno de los grandes favoritos pueda poner en jaque la carrera.

El periplo catalán

De cara al público español poco aficionado a la bicicleta, el guiño de ASO viene con las etapas de los días 9 y 10 de Julio: Gerona – Barcelona y Barcelona – Ordino. Ambas discurrirán íntegramente por la Península, siendo la primera una etapa llana jalonada con algún pequeño puerto y la segunda una etapa de montaña en toda regla, de la que ya hemos hablado anteriormente. El principal interés vendrá en que los aficionados catalanes tendrán la oportunidad de vivir de cerca el espectáculo del Tour de Francia…

El auténtico teatro de los sueños. De los sueños ciclistas, obviamente. El escenario parece bueno, pero exige mucha capacidad de improvisación (más aún cuando ciertas etapas se harán sin pinganillo) y sobre todo mucho coraje y fuerzas. Sólo falta que los actores estén a la altura. Este año, más que nunca, el recorrido lo harán bueno o malo los ciclistas.