Las Bielas de la Rabassa

1. Cabreo general con Televisión Española. Si ya era un poco mosqueante que antepusieran la ceremonia de inauguración de los Juegos Paralímpicos a su producto estrella del mes, emitiendo sólo una hora de uno de sus momentos álgidos, la no-retransmisión ofrecida no hace sino acrecentar la sensación de que la Vuelta no está demasiado bien tratada por el Ente.

2. Dentro de la fuga, poco nivel para las circunstancias que acaecían. Meersman y De Maar son muy jóvenes, sin el brillo de los superclases y más rodadores que escaladores. Alessandro Ballan, clasicómano de gran nivel, no parecía el más adecuado para ganar una etapa en los Pirineos. Y, por parte española… Por un lado Iñigo Landauze, acusado desde su propio equipo de no haber dado en toda la temporada su máximo nivel, aquel que le permitió imponerse en una Dauphiné Liberé aguantando heróicamente la diferencia obtenida gracias a una fuga también heroica…

…Y, por el otro, el navarro Xabier Zandio, excelente ciclista de equipo que, sospecho, no acaba de saber correr para sí mismo. Sus resultados individuales son pobres, no corresponden con su valía: figuran en su palmarés la Clásica de los Puertos 2005, obtenida tras estirar un magnífico estado de forma que le llevó a terminar segundo y cuarto en dos etapas del Tour que, precisamente, ganaron otros dos españoles (Pereiro, en Pau, y Serrano, en Mende); y una Vuelta a Burgos, que se adjudicó hace más o menos un mes gracias a la renta acumulada con la fuga del primer día. También a que su oponente fue su hoy compañero de fuga Landaluze, quien confió demasiado en sus posibilidades y sólo empezó a demarrar en el terrible último kilómetro de las Lagunas de Neila. Demasiado tarde, victoria para un Zandio que hoy era el mejor escalador de la fuga… y fue el primero en quedarse.

3. Cedió Valverde y se animó la cosa. Selección natural provocada por el ataque del pundonoroso Ezequiel Mosquera, que quiso buscar unos segundos de renta sabedor de que los favoritos se habían quedado como los gatos cuando están en peligro: quietos, mirando fijamente al infinito a la espera de novedades. El estado de alerta felina se rompió, aceleración provocada por la inercia de la competición. Cede Valverde, se queda con él Losada; Dani Moreno y Joaquim Rodríguez no. Esto deja bien a las claras quién no es el líder del equipo Caisse d’Épargne; coherencia con respecto a las declaraciones pre-carrera.

Finalmente, sólo un demarraje de Alberto Contador impidió que todos llegaran de la mano. Detrás llegaron Antón, Leipheimer y Rodríguez; un poquito descolgado respecto a ellos, un Carlos Sastre al cual le faltó cambio de ritmo. Seguidamente, Dani Moreno, Van Goolen…

4. La victoria de Ballan es un indicador. Ni más ni menos. Deja bien a las claras el desinterés que ha habido hoy por mover el pelotón, que sólo ha existido en el momento en que Valverde ha cedido. No es que Alessandro sea un corredor de poca monta; sencillamente, la alta montaña no es su terreno y, si gana, es porque el nivel de los escaladores no ha sido excesivamente alto. Lo mismo se podría decir a bote pronto de Davide Rebellin; sin embargo, olvidaríamos que fue 7º en el Giro hace más o menos una década. También que, físicamente, con el paso de los años se pierde explosividad y se gana en fondo, necesario para aguantar con los mejores en montaña.

5. Capítulo de decepciones. Robert Gesink, colocado como candidato a todo por los que más seguimos el ciclismo, nos dejó un poco mal. Pero si hablamos de quedar mal… De todas mis apuestas de ayer, sólo cumplió Moreno. Popovych, Pedraza, Eskov y Velasco no aparecieron. Cunego perdió tiempo, si bien pocos contaban con él para la general. Andalucía – Cajasur hizo buenos los pronósticos, no metió a nadie en carera; y no ya luchando por la etapa, sino en la fuga. La Vuelta puede ser un via crucis para el bloque de Martínez Oliver y Cabello.

Destacable el comportamiento de Chavanel. Para nada decepcionante; ha defendido el maillot oro con dignidad y finalmente lo ha cedido por omisión de sus compañeros de equipo, demasiado confiados en la combatividad de Astaná en busca de neutralizar a la fuga.

Edición: Andalucía – Cajasur sí ha metido a alguien entre los primeros. Se trata del jienense Javier Moreno, que ha llegado en una dignísima 16ª posición. Muy buenas prestaciones para el ex Extremadura, buen finalizador cuando la carretera se empina que hoy ha demostrado aptitudes para la alta montaña.

Cinco nombres a vigilar en la Vuelta

La Vuelta a España está siendo diferente a la de todos los años. La participación que se reúne cada edición, casi de lujo, cuenta en esta ocasión con una motivación tremenda. Hay seis candidatos al podio final (Alberto Contador, Alejandro Valverde, Carlos Sastre, Igor Antón, Robert Gesink y Yaroslav Popovych), una nómina de sprinters donde sólo faltan Thor Hushvod, el defenestrado Petacchi y los Columbia, grandes clasicómanos en forma como Bettini, Rebellin y Gilbert… y un recorrido ideal para el lucimiento de todos.

No nos engañemos. Si bien hemos tenido motivos para quejarnos todos estos años, en esta ocasión no los hay. Por una vez, el recorrido está equilibrado y movido. De momento sólo ha habido un error, aquel de la autovía en Córdoba; se presagian algunos más. De los finales en alto, Fuentes de Invierno pinta como decepción; de la media montaña, la etapa de Segovia no parece estar demasiado bien diseñada como certificó Perico en La ReVuelta. Veremos.

Sin embargo, a un buen recorrido le hacen falta como acompañantes unos corredores con ganas de guerra. Algo que parece no faltar. Los nombres vigilados ya aparecen mencionados antes, si bien uno de ellos ha sido ignorado hasta ahora. Y por él empezamos con cinco ciclistas que aspiran a sorprender…

Yaroslav Popovych Llega a la Vuelta rebotado. Hizo un Tour discreto, trabajando para Evans mientras tuvo que trabajar y desaparecido cuando no hubo de hacerlo. Su corpulencia no corresponde a un vueltómano, sino a un clasicómano; su evolución sigue el camino contrario. A la gran ronda española llega como líder único de Silence-Lotto, por lo que está ante una oportunidad de oro de revindicarse como tal para cotas mayores. De no darse resultados satisfactorios, debería plantearse un cambio de rol. Por lo pronto, ha empezado con ganas y sin la suficiente fuerza: sus ataques en los primeros parciales no han sido demasiado decisivos.

Walter Pedraza No es un candidato serio a la general, pero sí que es está postulando para la clasificación de la montaña. Clasificación que, por cierto, en la Vuelta premia más a los combativos que a los escaladores. Octavo en la Vuelta a Austria, escalador de medianía: estar en forma desde hace dos meses representa un tremendo hándicap que hará que su calidad (no muy abundante) aparezca más al principio que al final de las etapas. Aunque su última competición fue Getxo (31 de Julio), para los ciclistas que no son superclases un período de recuperación de menos de dos meses representa un pico de forma más leve. Ya veremos.

Daniel Moreno El tapado más relevante de esta Vuelta a España. No es que sea un hombre importante en la jerarquía del pelotón, sencillamente tiene una calidad abundante aunque poco reconocida porque siempre le ha faltado regularidad. Ahora, bajo la disciplina del fraile Unzué, puede haber «sentado la cabeza» como ciclista y ser capaz de mantener una cierta constancia en su rendimiento. Asombró en la crono, aunque no se le vieron en estos sprints en subida que tan bien se le dan. La Rabassa marcará su frontera en esta Vuelta.

Iván Velasco Un corredor de calidad. Tiene un buen rendimiento y un problema. El buen rendimiento es obvio: su terreno es la subida, es regular y sabe regularse (juego de palabras). El problema: falta de combatividad. Le falta dar ese paso adelante, meterse en una fuga. Partiendo desde el pelotón acaba el 30º; partiendo desde la fuga podría acabar entre los cinco primeros o incluso ganar. En el Giro fue 54º; pero en esa ocasión no se debía a un líder como Igor Antón. Dentro de una táctica de equipo podría ser una buena baza táctica.

Nikita Eskov El ruso de Tinkoff podría aspirar a ser la sorpresa de la Vuelta. No tiene presión ni un objetivo que no sea hacerlo lo mejor posible; tampoco un líder para el que trabajar. Cuarto en el Acebo (Vuelta a Asturias), está por ver su rendimiento en la subida con más de diez días en sus piernas. Un puesto entre los veinte primeros, objetivo plausible.

"En Roubaix debí confiar más en mis posibilidades"

Entrevista a Alessandro Ballan
1 de Septiembre, Arueda.com
Nacido en Castelfranco-Véneto hace 29 años, Alessandro Ballan está considerando como el mejor especialista en clásicas del norte de Italia. Pasó a profesionales tarde, con 25 años y directamente al Lampre, equipo en el cual ha desarrollado toda su carrera profesional. Ya en 2005 dio muestras de calidad para el pavé al ganar una etapa en los Tres Días de la Panne; sin embargo, fue en la siguiente temporada cuando saltó a la palestra al ser tercero en la Roubaix de Cancellara. El que hasta el momento es considerado como cénit de su carrera deportiva llegó el 8 de Abril de 2007, cuando se hizo con la victoria en el Tour de Flandes derrotando al sprint a Leif Hoste. Este año ha sido para él, de nuevo, brillante, siendo su segundo puesto en la París – Roubaix (superado por Boonen y superando a Cancellara) el mejor momento de la temporada.


¿Cuáles son tus intenciones para esta Vuelta a España?
Ganar una etapa y hacer una buena preparación de cara al Mundial

¿Tienes alguna etapa marcada?
No exactamente, pero creo que después del primer día de descanso llegarán mis oportunidades

¿Es segura tu participación en el Campeonato de Mundo de Varese?
Creo que sí. Ya llevo tres años corriendo los Mundiales, creo que puedo llegar fuerte y supongo que no habrá ningún problema.

Eres el heredero directo de Andrea Tafi y otros ciclistas italianos que han hecho de la París – Roubaix su obsesión. ¿Crees que conseguirás ganarla algún año?
Ya he ganado el Tour de Flandes, y también he estado cerca de la victoria algunas veces. Espero conseguirlo, me quedan cinco o seis años a buen nivel donde podré hacer un buen papel allí. Espero ganarla alguna vez.

¿Qué te faltó este año en el velódromo de Roubaix? ¿Estabas tú demasiado mal o ellos demasiado bien?
Me faltó un poco de convicción. Tal vez las fuerzas no estaban igualadas, Boonen era bastante superior. A pesar de todo, pude ser segundo en el sprint.

Ciertamente, ver a Cancellara por debajo de Boonen, o en general por debajo de alguien, no es demasiado habitual…
No, la verdad es que en el grupo iba con dos ciclistas que ya habían ganado en Roubaix, que han sido campeones del mundo… Era mucha presión. De todas maneras, debí creer más en mis posibilidades.

Por último, ¿qué perspectivas hay para 2009? ¿Continuarás en Lampre?
Sí, tengo contrato y haré un calendario parecido al de este año.

Una Vuelta diferente (III)

30 de Agosto, Arueda.com
En la parte anterior de esta presentación analizábamos a los equipos españoles sin detenernos en los extranjeros, quince escuadras de las cuales algunas vienen para destacar y otras… únicamente para cumplir el expediente.


De cara a la general, indudablemente el mejor arsenal lo traen los kazajos de Astaná. El líder y gran figura del equipo, Alberto Contador, estará respaldado por dos vueltómanos consagrados como son el americano Levi Leipheimer y el alemán Andreas Klöden. Contador llega a esta Vuelta con el objetivo de completar la inigualable la proeza de ganar las tres grandes vueltas en el plazo 14 meses y con tan solo 25 años. Las circunstancias, a priori adversas, pueden recompensar al madrileño con un hito histórico. Por su parte, Leipheimer llega en un estado de forma casi óptimo, supeditado a Contador aunque capacitado para buscar sus propias oportunidades. No se puede decir lo mismo de Klöden, que llegará en su tercer pico de forma tras preparar específicamente las vueltas de Romandía y Suiza; teóricamente, acusará dichos esfuerzos. Junto a estos tres primeros espadas, ejercerán de gregarios dos expertos gregarios asturianos como Benjamín Noval y Chechu Rubiera, este último en su última carrera como profesional.

El otro gran nombre español para la victoria absoluta enrolado en un equipo extranjero es, sin lugar a duda, Carlos Sastre. El abulense de CSC, henchido de moral después de su brillante triunfo en el Tour de Francia tratará aprovechar los recovecos de una Vuelta a priori adecuada para él. Caben dudas sobre su rendimiento después de mantener la condición física de la gran ronda francesa hasta los Juegos Olímpicos. ¿Habrá podido recuperarse de los esfuerzos derivados de ello? También habrá que ver cómo afronta la carrera después de las declaraciones de su director Bjarne Riis, que afirmó hace unos días que Carlos “no era el futuro del CSC-Saxo Bank”. De cualquier manera, a su servicio estarán gregarios de postín como Kolobnev, Gustov o el burgalés Iñigo Cuesta.

Por su parte, los tres nombres foráneos teóricamente destinados a hacer frente a los españoles en la general son toda una incógnita. La bisoñez del holandés de Rabobank Robert Gesink crea dudas en torno a su rendimiento, a pesar de su reconocida calidad. El ucraniano de Silence-Lotto Yaroslav Popovych parece haber perdido aptitudes para las grandes vueltas, aunque cuenta a su favor con las ganas de revindicarse que atesora tras su decepcionante Tour de Francia. Por último, el italiano Damiano Cunego (Lampre) tiene también ciertas ansias de revancha contra quienes le criticaron por su discreta actuación del último Tour.

Ningún foráneo más parece capacitado para entrar entre los cinco primeros de la Vuelta a España, si bien hay algunos que apuntan a posibles sorpresas; habrá que tener un ojo puesto en Pierre Rolland (Credit Agricole), Oliver Zaugg (Gerolsteiner), Mauricio Ardila (Rabobank), Matthew Lloyd (Silence) o los Tinkoff Evgeni Petrov y Walter Pedraza. Bazas poco consistentes pero que podrían dar la campanada.

Mención aparte merecen Carlos Barredo (Quick Step) y Marzio Brusheghin (Lampre). El asturiano tratará de repetir su impresionante papel de la Vuelta’07, cuando fue décimo contra todo pronóstico; contará para ello con la ayuda del irundarra Juanma Gárate, quien por cierto ya ha anunciado que dejará el equipo belga el año que viene para correr en Rabobank. Mientras, el italiano irá a por la machada de completar las tres grandes vueltas en un mismo año y podría, de paso, ser una baza importante para la general… y para el trabajo en favor de su coequipier Damiano Cunego.

Sin embargo, si algo aportan los equipos extranjeros a la Vuelta son cazaetapas y sprinters. En el bando de los hombres con instinto ganador encontramos destacadísimos clasicómanos como Paolo Bettini (Quick Step), Filippo Pozzato (Liquigas), Philippe Gilbert (Française des Jeux), Alessandro Ballan (Lampre), Davide Rebellin (Gerolsteiner), Sylvain Chavanel (Cofidis) o Rinaldo Nocentini (AG2R). Todos ellos pueden hacer saltar la sorpresa en cualquiera de los numerosos finales nerviosos de esta Vuelta a España. También habría que apuntar en este grupo al ruso Mikhail Ignatiev (Tinkoff), que podría aprovechar la condición física de los Juegos Olímpicos para dar la sorpresa en los últimos kilómetros de cualquier etapa llana con un ataque ‘a lo Recio’.


Y, en la parte de velocistas, la gran ronda española vuelve a contar con el mejor elenco posible. Los líderes del sprint mundial Daniele Bennati (Liquigas), Tom Boonen (Quick Step) y Óscar Freire (Rabobank) estarán presentes en carrera. A su sombra, otros hombres con gran punta de velocidad como Danilo Napolitano (Lampre), Juan José Haedo (CSC), Leonardo Duque (Cofidis), Alexandre Usov (AG2R), el ajado Erik Zabel (Milram) o los jóvenes Nicolas Roche (Credit Agricole) Heinrich Haussler y Óscar Gatto (Gerolsteiner). Una nómina de velocistas tremenda, más aún teniendo en cuenta que falta el auténtico equipo especialista en las volatas, Columbia.

Una Vuelta diferente, como reza el título de este artículo y sus dos “hermanos” precedentes, que a la postre dependerá de la voluntad de los corredores para confirmar si el cambio ha merecido la pena o ha sido más efectista que efectivo. A priori, la participación es de lujo. Pero del dicho al hecho…

Una Vuelta diferente (II)

29 de Agosto, Arueda.com
Hace unos días ya comentábamos que esta edición de la Vuelta a España iba a ser diferente con respecto a las demás. El recorrido iba a ser diferente, el entorno también. Y la participación, donde las ausencias y las presencias están sujetas al de propietario de la carrera, no iba a ser menos dada la entrada en el accionariado (en la práctica, un cambio de propietario) de ASO, sociedad gestora del Tour de Francia y otros grandes eventos deportivos.

Un total de 19 equipos y 171 ciclistas tomarán la salida hoy en Granada, con la pírrica cifra de sólo cuatro españoles de los siete posibles. ¿El motivo de estas ausencias? Diverso. El caso más obvio es el de Scott, antiguo Saunier Duval, que sufrió un verdadero escándalo precisamente en el Tour de Francia que les dio la puntilla. Su imagen estaba deteriorada ante los mandatarios de ASO (posiciones cercanas a la UCI en la Guerra del Ciclismo y otros asuntos provocaban esta circunstancia), y el positivo de Riccardo Ricco’ no hizo más que dar a ASO la coartada perfecta para apartarles de la competición.


Una decisión, discutible, a la cual dio pie Saunier Duval cuando renunció a su invitación a la carrera. Fue una manera de intentar salir airosos, de no ser tachados de la lista sino autodescartarse. En el momento en que la empresa americana Scott decidió respaldar a la estructura en esta difícil situación se intentó dar marcha atrás, pero los organizadores de la Vuelta no quisieron deshacer lo que, satisfactoriamente para ellos, se había hecho. Se ha conocido esta tarde que Joxean Fernández Matxin y Mauro Gianetti (la cara del equipo para el público y la cara del equipo para lo privado, respectivamente) anduvieron pleiteando buscando su readmisión en la gran ronda española, basándose en el derecho a participar implícito en pertenecer al UCI Pro Tour y en haber ostentado una plaza para participar. Finalmente, han acabado condenados a pagar los costes que generaron a ambas partes (equipo y organización) el proceso.

La falta de los otros dos equipos españoles parece algo más lógica. Ambos han padecido problemas económicos diversos a la hora de poner a funcionar la maquinaria del equipo. Mientras Conténtoplis-Murcia (inicialmente Grupo Nicolás Mateos-Murcia) echó mano del dinero público a través de la ciudad digital financiada por el gobierno autónomo Conténtpolis, Extremadura tuvo que solventar la falta de un patrocinador secundario (a priori Grupo Alfonso Gallardo) a través de una “cooperativa ciclista”; o, lo que es lo mismo, la renuncia de una parte del sueldo por parte de los corredores para poder sostener la estructura con un único patrocinador.

Sin embargo, si bien en el caso de Extremadura la no invitación parece algo más justificada tanto a nivel deportivo (ni una sola victoria en todo el año) como a nivel de organización (el modelo de gestión económico es un tanto desquiciado), el caso del Conténtpolis es un poco menos comprensible. Su presupuesto está más que justificado, aunque lo haya estado tarde, y su nivel deportivo es más que digno: no en vano es el primero de los equipos de segunda división españoles según el ránking UCI.

Sí estarán en la Vuelta los otros dos equipos Profesionales, de segunda división, españoles. Xacobeo – Galicia (nuevo nombre del Karpin – Galicia tras la “huida” a Rusia del antiguo patrocinador principal) presenta un nueve de buen nivel, con varios ciclistas que aportarán clase y otros que traerán arrojo. Así, por un lado Gustavo César, Carlos Castaño, Eduard Vorganov y David Herrero intentarán dar destellos que se recompensen mediante triunfos. Y, por el otro, Serafín Martínez (protagonista en las primeras etapas del año pasado), Gustavo Domínguez, David García Dapena e Iban Mayoz mostrarán su pundonor en fugas y poniéndose al servicio de los ‘clase’ cuando sea necesario. Caso aparte es el de Ezequiel Mosquera, mezcla de actitud y aptitud y quinto en la general el año pasado, y que tendrá la misión de dejarse ver en la montaña haciendo valer su regularidad.

Del otro profesional español, Andalucía – Cajasur, no se puede hablar tan bien. Se quedan fuera del ‘nueve’ sus dos teóricos líderes, Fran Ventoso y José Antonio Redondo, y queda así el equipo algo huérfano de calidad. Solamente Javier Moreno parece tener esa magia de hacer parecer fácil la tremenda dificultad de dar pedales; los otros ocho corredores no la tienen, pero sin embargo presentan una fiereza digna de elogio. José Antonio y José Luis Carrasco, Juan José Estrada, José Antonio López Gil, Francisco José Martínez, Manuel Ortega, Jesús Rosendo y José Ruiz tratarán de no dejar que ninguna fuga quede sin representación del conjunto dirigido por Paco Cabello y Juan Martínez Oliver.

Con respecto a los dos Pro Tour nacionales participantes, la calidad de sus equipos está fuera de dudas. Caisse d’Épargne trae al ciclista más completo del panorama nacional, Alejandro Valverde, con el teórico objetivo de ganar etapas y preparar al Mundial. Tras él, a su sombra y luchando por su trono de líder para la general, habrá tres escaladores de postín: David Arroyo (reciente ganador de la Subida a Urkiola), Dani Moreno y Joaquim Rodríguez. Junto a ellos, tres solventes gregarios para el terreno escarpado como Xabi Zandio, Luis Pasamontes y Alberto Losada; y dos para el llano, el tafallés Txente García Acosta y su heredero, Imanol Erviti.

Por su parte, Euskaltel-Euskadi competirá con un equipo articulado en torno a un líder que ilusiona y no siembra dudas como es Igor Antón; el escalador de Galdakao está ante su gran ocasión, ante la encrucijada de dilucidad si está hecho para las generales o para los triunfos parciales. A su servicio, tres brillantes y valientes escaladores como Amets Txurruka, Mikel Astarloza y Egoi Martínez. No menos valientes y curtidos en fugas son Alan Pérez, Rubén Pérez e Iñigo Landaluze, los tres capaces de dar la sorpresa en cualquier etapa con ciertas dificultades y una fuga larga. Mención aparte merecen el escalador Iván Velasco, muy regular y capacitado para ser brillante en cuanto se plantee pasar al ataque; y el sprinter Koldo Fernández de Larrea, autor de cuatro de las siete victorias del equipo y al que una victoria en la gran ronda española puede consagrar definitivamente.

Una Vuelta diferente (I)

27 de Agosto, Arueda.com
Acaba agosto, acaba el mes vacacional por excelencia. Empieza un mes de intervalo donde el fútbol vuelve a marcar los biorritmos de todo español, le guste el deporte rey o no. Y, mientras la piel de toro recupera la rutina perdida durante el estío, es recorrida por una serpiente, la multicolor. Todos estos acontecimientos coincidirán con precisión matemática este año. En el mismo fin de semana acabará agosto, comenzará la Liga y tendrá lugar el inicio de la Vuelta a España, que este año será diferente de todas las demás.

Promete ser diferente, al menos. Habrá una participación histórica, sin precedentes; de los grandes ciclistas españoles tan solo faltará el reciente oro olímpico Samuel Sánchez, que ha dado por finalizada su temporada, no cediendo así ante quienes le pedían que la estirara corriendo la Vuelta. Sin embargo, sí estarán las grandes estrellas nacionales como Alberto Contador, Óscar Freire, Alejandro Valverde, Carlos Sastre o Igor Antón. Por parte extranjera, ciclistas de clase internacional que vendrán a preparar los Mundiales como Paolo Bettini, Tom Boonen, Daniele Benatti o Davide Rebellin; amén de candidatos para la general como Yaroslav Popovych, Damiano Cunego, Levi Leipheimer Andreas Klöden … o un Robert Gesink que apunta a gran revelación de la carrera.

Será también una Vuelta diferente por cuanto estará en diferentes manos. Desde Junio, la Vuelta a España está integrada dentro del conglomerado deportivo ASO, propietario del Tour de Francia. No hay que descartar que muchos de los corredores presentes lo estén para guiñar un ojo a Unipublic. No hay que descartar que algún equipo traiga absolutamente a toda su artillería para “vengarse” de la empresa, que a su vez buscara precisamente eso cuando lo dejó fuera de la gran ronda francesa. No hay que descartar que los ausentes lo sean, también, por obra y gracia de ASO.


También se ha notado su mano en el diseño del recorrido, que sigue la tendencia del Tour de Francia con respecto a la inclusión de más finales nerviosos, de intentar que sean trascendentes desde el primer al último día. Así, ha caído en desuso la media montaña pura, tan habitual en la Vuelta a España y tan intrascendente para la general debido al miedo escénico que infundía a los contendientes la presencia de kilómetros llanos antes de meta; y su testigo ha sido recogido por el final de etapa tramposo, usado en ocasiones por los organizadores de la carrera española en los finales de Cuenca (Alto del Castillo) y Ávila (las Murallas).

La carrera comenzará en el mismo lugar que hace tres años, Granada. En aquella ocasión, se empezó con una contrarreloj individual dentro de la ciudad nazarí, con un itinerario de leyenda donde se recorría el casco histórico y los dominios de los antiguos califas. Se incluyó una subida preciosa, denominada para la ocasión Alto de la Alhambra; en realidad, el melancólico y empedrado Paseo de los Tristes.

Este año, sin embargo, se apuesta por un recorrido más urbanita y menos legendario; un paseo por las grandes vías de Granada hasta llegar al Parque Tecnológico de las Ciencias de Salud. Prácticamente, un itinerario de autovía para llegar a la orilla de ésta. Un itinerario ideal para el desarrollo de una contrarreloj por equipos que marcará las primeras diferencias de la carrera. Todas las que se puedan marcar en siete kilómetros, claro está.

Al día siguiente se abandona la gran ciudad de la Andalucía Oriental para llegar hasta Jaén entre olivares y repechos. El final, traicionero, pica ligeramente hacia arriba. Las siguientes dos etapas, con finales en Córdoba y Puertollano, no incluyen dificultades reales, por lo cual sería de esperar que se resolvieran al sprint. El quinto parcial de la carrera, por el contario, sí que será una cita importante para la general: contrarreloj individual en Ciudad Real, 42 kilómetros completamente llanos y para especialistas puros.

Quienes pierdan tiempo aquí tendrán la oportunidad de resarcirse, aún en caliente, en la sexta etapa: un recorrido llano se convertirá en una auténtica trampa en los últimos diez kilómetros, cuando en la ciudad de Toledo se afrontará un intrincado circuito urbano que desembocará en un final en cuesta que hará las delicias del murciano Alejandro Valverde. Será entonces cuando tenga lugar el primer día de descanso ó traslado, que dejará la infraestructura de la carrera en Barbastro…

… Desde donde partirá la primera etapa de alta montaña de la Vuelta a España. 220 kilómetros donde el Alto de la Rabassa marcará las primeras diferencias a favor de los escaladores. El coloso pirenaico se subirá por primera vez (sin llegarse a su cima) a treinta kilómetros de meta; y volverá a ser transitado por los esforzados de la ruta haciendo las veces de final en alto. En el último paso se llegará a Naturlandia, un parque de atracciones de invierno puesto en marcha por el Comú de Sant Julià de Loira en la Rabassa.

Sin descanso, al día siguiente se volverá a vivir una etapa de montaña en territorio andorrano. Saliendo de Les Escaldes se afrontarán las subidas al Port del Cantó (1ª categoría) y al Alto de Enviny (2ª categoría). Tras el descenso de este último, habrá treinta kilómetros completamente llanos hasta el pie del gran momento del día: los temibles veinte kilómetros del Puerto de la Bonaigua, puntuado en esta ocasión como de primera categoría. Tras esto, se subirá un retazo de apenas seis kilómetros del larguísimo (y tendido) Pla de Beret, llegándose finalmente a Salardú tras tres kilómetros de ligero descenso.

Cuatro finales destinados a los velocistas en Sabiñánigo, Zaragoza, Burgos y Suances conformarán una semana de transición antes del día de descanso que dará paso a la segunda tanda de alta montaña, desarrollada casi por completo en Asturias… Y que comenzará con la gran atracción de esta Vuelta a España: el Alto del Angliru.

En efecto, será en la 13ª etapa cuando se alcance el clímax de la gran ronda española. Final en el legendario Angliru, el puerto más duro de Europa según algunos entendidos. Como calentamiento se pasará durante los 209 kilómetros de la etapa por tres altos de primera: Arnicio, Colladona y Cordal. Después, la apoteosis de los trece kilómetros de un Angliru que se podría ver sazonado por el mal tiempo, por la niebla que ya azotó a ‘Chaba’ Jiménez y a Pavel Tonkov en la primera ocasión en que se subió en carrera. Mítico.

El día siguiente será más moderado dentro de la dureza imperante: final en la estación de esquí de Fuentes de Invierno, subiéndose un puerto largo pero de dureza media. Antes se subirán dos primeras, Coladiella y Colladona, que sin embargo están demasiado lejos del final como para resultar a la postre significativos.

Tras este atracón de alta montaña, la carrera pasará a un estado de nerviosismo acentuado por la extenuación que a buen seguro sufrirán los corredores a esas alturas de carrera. Una etapa de media montaña con recorrido ‘pestoso’ (incluyendo el Alto de Somiedo, de 1ª categoría) y final en Ponferrada será el primer compás de los últimos de esta Vuelta a España, de esos últimos compases donde sólo puede ganar (o perder) quién se salga del pentagrama por arriba (o por abajo). Al día siguiente, itinerario completamente llano hacia Zamora… salvo por el paso, de salida, por el temible Alto del Acebo (1ª); la cima distintiva de la Vuelta a Asturias servirá para calentar las piernas y quién sabe si no quemar algunas.

De nuevo llegarán dos etapas de transición con finales en Valladolid y Las Rozas, más destinados a priori a las fugas que a unos velocistas cuyos equipos llegarán mermados a esta fase de la Vuelta. También llegarán mermados, por qué no decirlo, ellos mismos.

La antepenúltima etapa será el típico recorrido por la sierra de Madrid, en esta ocasión por su parte norte. Se subirán dos altos temibles, Navacerrada y Navafría, aunque de nuevo lejos de meta. Día de perder lo menos posible, ya que a la mañana siguiente… espera Navacerrada, en una cronoescalada que recuerda a aquella de Abantos donde Isidro Nozal entregara su Vuelta a España, la que tenía ganada, al bejarano Roberto Heras. Serán 16 kilómetros donde los ciclistas sabrán si les han valido la pena los 3000 precedentes…

Al día siguiente, paseo desde San Sebastián de los Reyes hasta Madrid; el maillot oro, subido al podio de la Castellana. Final de 21 días tras los cuales ya habremos vuelto a la rutina y se habrán jugado tres jornadas de la Liga que nos condicionará durante el resto de año. También a los aficionados del ciclismo que, durante tres semanas, nos habremos saltado la norma viviendo con nuestros biorritmos adaptados a la Vuelta. Adelantado o retrasando la siesta en función de los esforzados de la ruta. Sintiendo que esta Vuelta nos convertirá por un tiempo en diferentes, como se ha convertido a ella misma.
Mapa sinóptico del recorrido de la Vuelta a España