Wiggins, Horner y Leipheimer no van a ganar el Tour

No hay noticia en una victoria de Cavendish en una etapa completamente llana en cuyos veinticinco últimos kilómetros apenas sí hay media docena de curvas. Su HTC es pura precisión, y las condiciones ideales de hoy favorecieron una prestación milimétricamente perfecta. Velits, Eisel, Martin, Goss y Renshaw cumplieron a la perfección con su labor y dejaron a Manx Express lanzado a 200 metros de meta con la única misión de acelerar un poco para contrarrestar el potente esprint planteado por André Greipel (cara al aire durante 300 metros, pura ansia de resarcimiento) y mantener a raya a un Alessandro Petacchi que optó por seguir la rueda del británico en lugar de por su característico demarraje largo. Triunfo fácil para Cavendish y nuevo entorchado verde para un José Joaquín Rojas cuyas limitaciones en las ‘volatas’ puras, de velocidad y tentetieso, quedaron hoy en evidencia. El murciano debe jugar otras bazas para imponerse en la clasificación de la regularidad; lo sabe y lo está haciendo con cierto éxito.
Las novedades no se hallaron en la resolución de la etapa, sino en los kilómetros anteriores. Faltando algo más de una treinta para el final, una caída a mitad del pelotón dejó fuera de juego a una parte importante del mismo, afectando a potenciales contendientes a la ‘volata’ final (Tyler Farrar, Edvald Boasson Hagen) y también a favoritos para la general. Ante el inmediato tirón en el pelotón de supervivientes, forzado entre otros por un Leopard Trek inmisericorde y con el insólito ‘fair play’ de muchos de sus ciclistas en Stockeu completamente olvidado, Levi Leipheimer (RadioShack) logró concluir con sólo tres minutos de pérdida; su coequipier Chris Horner, mucho más magullado, llegó último a más de doce. Peor suerte corrió un Bradley Wiggins (Sky) que integró, junto a Rémi Pauriol (FDJ, esperado atacante en las etapas de media montaña) y Tom Boonen, la lista de abandonos del día.
El líder del conjunto Sky fue, sin duda, el más dramático de los damnificados de hoy. La escuadra británica había puesto todas sus esperanzas, después de la valiosa victoria de etapa de ayer, en sus opciones de concluir en buena posición en la general. Sirva como muestra el hecho de que la totalidad del equipo se retrasó con la vana esperanza de que pudiera reemprender la marcha, ignorantes de su clavícula fracturada. La baja de Wiggins deja a Sky sin un referente claro y aparentemente fiable de cara a París como era el reciente ganador del Dauphiné, cuarto en el Tour hace dos años. Su testigo podrían recogerlo el intermitente Rigoberto Urán, el sólido Geraint Thomas o incluso un Edvald Boasson Hagen al cual no se establecen límites, a pesar de ser frágil a priori en la alta montaña. Contaran con el inevitable hándicap de tener que cambiar el chip de improviso y los tres minutos de pérdida acumulados en el día de hoy.
Respecto de RadioShack, los sucesos perjudiciales acaecidos las jornadas precedentes parecen haberse extendido más allá de esos días lluviosos donde perdieron a Brajkovic. Con la prácticamente segura baja de Horner pierden a un hombre que, dejando aparte de una elevada autoconfianza que le llevó a afirmar que sólo Contador estaba por encima suya en montaña, auguraba una prestación buena y sobre todo bastante expectación. Por otra parte, los cuatro minutos y medio de desventaja acumulados por Leipheimer alejan definitivamente al veterano ciclista estadounidense de las posiciones de privilegio y le obligan a replantear cuando menos su táctica y quién sabe si también su rol de cara a una mayor recompensa para su desempeño.
En definitiva, las desdichas dejan a Andreas Klöden como único candidato de RadioShack indemne, presto y dispuesto para luchar por la general del Tour de Francia. Frente a él, en el aperitivo de mañana en SuperBesse (primer final en alto más o menos serio donde los escaladores contaran con verdadera ventaja respecto de los hombres potentes), estarán los inevitables Contador y Andy Schleck, el superlativo Evans que bien podría romper el esperado duopolio del madrileño y el luxemburgués, y un nutrido grupo de candidatos a sorprender (o al menos resistir lo máximo posible) encabezado por Robert Gesink, Jurgen Van der Broeck, Alexandre Vinokourov e Ivan Basso. La lucha empezará a partir de mañana, con una nueva jornada de la cual quizá extraigamos el nombre de algún ciclista más que no va a ganar el Tour pero pocas certezas más. Al fin y al cabo, esta carrera en sus primeros compases es pura resistencia. Y supervivencia.

¿Será humo? Sobre Pegasus Sports

El misterio tiene visos de acabar en tragedia. Pegasus Sport, el megalómano proyecto anunciado por el joven emprendedor australiano Chris White, podría resultar un cadáver antes incluso de ser una realidad. Meses de incertidumbre componen hasta ahora la historia de una súper estructura nacida sobre la base del modesto Fly V Australia y observada con escepticismo en todo momento por quienes más saben de las tramoyas del ciclismo. La inexistencia de un anuncio oficial en torno al capital del equipo suscitaba dudas; la negación sistemática de la UCI a conceder a la formación australiana una licencia para competir, primero ProTour y luego profesional, empieza a generar certezas.

En principio, la jugada de crear prácticamente de cero una escuadra de primerísimo nivel parecía complicada pero posible dado el precedente sentado por Sky el pasado invierno, un soplo de aire optimista para que Pegasus comenzara a batir sus alas. Las diferencias, sin embargo, eran y son sustanciales. No era comparable la solvencia de un técnico como Dave Brailsford con la de Chris White. Brailsford es un técnico de reconocido prestigio, extravagante pero respetado por los enormes resultados conseguidos en los velódromos con la selección británica bajo su tutela. White, en cambio, sólo era un economista metido a mánager gracias a su vasta formación y sus contactos en diversos estamentos del ciclismo australiano: contactos no muy positivos en algunos casos, ya que su relación con los altos estamentos del deporte de las dos ruedas en Australia es tan mala que Pegasus, de salir a las carreteras, no contaría a priori con una invitación para tomar parte en el Tour Down Under… Aparte de esto, White no tiene apenas experiencia en la élite aparte de su trabajo en la auditoria suiza Ernst & Young, socia de la UCI para escrutar los papeles presentados por los equipos ciclistas para aspirar a licencias para competir en el alto nivel.
Eso en el plano administrativo. Estructuralmente, Pegasus Sports era aún más imponente que Sky: aspiraba a repartir su presupuesto entre hasta cuatro escuadras: la de élite mundial, una continental en Estados Unidos y otra sub 23 en Australia eran seguras, mientras existían rumores que apuntaban a la formación de un equipo femenino. A todas luces demasiado para un proyecto totalmente nuevo.
El plano económico era el gran problema y, también, la diferencia clave. Mientras Sky tenía detrás un gigante de las telecomunicaciones que garantizaba sus aproximadamente nueve millones de euros de presupuesto, Pegasus decía contar con catorce ‘kilos’ pero no especificaba (ni ha especificado hasta ahora) de dónde saldrían. De hecho, a Pegasus hasta ahora sólo se le conocen dos espónsor: Scott para bicicletas y cascos, Vittoria para ruedas. En teoría, el gran interrogante económico hallaría solución durante el pasado Mundial de Geelong, pero pasó la cita y siguió habiendo silencio respecto al patrocinador de la estructura. Los rumores apuntaban a Gilette como factótum y mecenas de Chris White y los suyos; ahora toma cuerpo la hipótesis de que dicha marca se arrepintió de su inversión cuando estalló el caso Contador…
Sabido esto, sólo queda hablar del plano deportivo, del personal, de los posibles damnificados de un Pegasus nonato. Veintidós corredores de cierto nivel, ninguno de la calidad del Fabian Cancellara por quien suspiraba públicamente Chris White, quizá insuficientes para un calendario ProTour pero sí adecuados para carreras de segundo nivel y apariciones esporádicas en pruebas como Gante-Wegelvem ó Tirreno-Adriático como las que transmitía, optimista, el ciclista americano Phil Zajicek en VeloNews. Como líder, el veterano esprinter Robbie McEwen; a su vera, hombres rápidos como Daril Impey, Robert Hunter o Luke Roberts, sumados a vueltómanos como Jacek Morajko o Thomas Rohregger y rodadores de la categoría de Bobbie Traksel o Svein Tuft. Ciclistas, en definitiva, de caché medio pero con capacidad de rayar a buen nivel en la élite… que ahora están tocando a la puerta de otros equipos una vez Pegasus Sports no parece en disposición de superar el último examen de la Comisión de Licencias pasado mañana, miércoles 15 de Diciembre, para adquirir una plaza en la categoría profesional. El aire limpio y transparente que debería ayudar a volar a Pegasus empieza a tomar el tono sucio y oscuro del humo…
Foto: Road Magazine

Actualización [13:40] Esta madrugada, el equipo Pegasus Sports ha confirmado en un comunicado que su espónsor dio la espantada, poniendo en riesgo la supervivencia de la estructura. Sin embargo, no todo está perdido. Chris White y compañía siguen buscando a marchas forzadas un espónsor que les permita salir a las carreteras en 2011, ya sea como profesionales o como continentales.
Por otra parte, hay una pequeña confusión en el artículo. Se apunta, tomando como fuente el Meta2Mil número 1168, a la marca Gilette como posible patrocinadora de la escuadra. Pero, según VeloNation, no es Gilette sino el magnate de las telecomunicaciones George N. Gillet Jr (antiguo dueño del Liverpool F.C.) quien podría haber estado detrás del equipo. ¡Disculpas!

La Vuelta deja fuera a RadioShack

A mediodía de ayer, la organización de la Vuelta a España remitía una nota de prensa con veintidós equipos y una nota al pie informando de su decisión respecto de la lista de invitados a la gran ronda española. Y con ello se desataba la guerra dialéctica.
Las escuadras que tomarán parte en la Vuelta serán, según los deseos de Unipublic, las dieciséis que firmaron el llamado ‘Acuerdo de Londres’ hace dos años (básicamente, los ProTour de 2008 que siguen en las carreteras) y seis que son directamente invitadas por la organización: los ProTour Sky, Katusha y Garmin y los profesionales Cervélo, Andalucía – Cajasur y Xacobeo – Galicia. Una selección, según declara Javier Guillén [máximo ejecutivo de la Vuelta a España] en As llevada a cabo en base a «criterios estrictamente deportivos», que deja fuera de la carrera a la gran sensación de su pasada edición de la gran ronda española, Vacansoleil, al BMC de Cadel Evans y a uno de los indiscutibles mejores equipos del mundo, RadioShack.
Es en el seno de esta última estructura donde se ha hecho notar más el descontento y la indignación con Unipublic. La primera reacción fue de Johan Bruyneel, que en su Twitter anunció recién conocida la noticia que haría comentarios «interesantes y picantes». Más tarde, emitió un comunicado donde se mostró «no sólo sorprendido, sino perplejo. Pensé que se trataba de un error y llamé a Javier Guillén para que me diera explicaciones. Me dijo que no ofrecíamos un equipo suficientemente bueno y no me lo podía creer. Sólo con Leipheimer, Klöden, Horner y Brajkovic llevábamos a cuatro potenciales ganadores de la Vuelta. Era nuestro otro objetivo del año junto al Tour, por eso (y porque debíamos correr la Vuelta a California) no corrimos el Giro de Italia».
Si tomamos lo que dice Bruyneel como cierto, realmente la razón no está con Unipublic. Leipheimer, Klöden, Horner y Brajkovic parecen corredores de entidad suficiente como para garantizar la invitación del que, por otra parte, es el octavo equipo del mundo según el Ránking UCI y el quinto según CQ Ránking. Ahora bien, no parece que esa fuera efectivamente la alineación que RadioShack planeaba disponer en la gran ronda española.
Según algunas fuentes y declaraciones de Chechu Rubiera a Biciciclismo, ésta incluía a Janez Brajkovic, Chris Horner, Geert Steegmans y el bloque ibérico del equipo conformado por el propio Rubiera (que con la decisión de Unipublic no estará en el estreno en competición de la cima que lleva su nombre, también conocida como Coto Bello), Zubeldia, Irízar, Machado y Paulinho. Pero no por Leipheimer y Klöden, que de cumplir un calendario formado por Tour y Vuelta acabarían la temporada con 80 días de competición, una cifra a todas luces excesiva para ciclistas de 37 y 35 años respectivamente.
Así, no parece que Bruyneel las tenga todas consigo; pero lo mismo se puede decir de Javier Guillén. El valor deportivo del ‘nueve’ preseleccionado por RadioShack es enorme más allá de las ausencias de sus cabezas de cartel, empezando por el heptacampeón del Tour Lance Armstrong. No puede ser que sea el factor decisivo para esta no invitación a la Vuelta. Más bien puede que lo sea la nota al pie a la cual hacíamos referencia al principio, que establece que «Unipublic se reserva la posibilidad de modificar esta lista si circunstancias importantes así lo aconsejaran, teniendo siempre muy presentes las responsabilidades éticas de los participantes y su calidad deportiva», y la intención sea presionar a RadioShack para que mejor aún más su propuesta.
O quizá, como señala en algunos mentideros, sea un castigo al equipo americano por lo que pueda haber de cierto en las declaraciones de Landis. O por las posturas contrarias a las sostenidas por las grandes autoridades que Bruyneel y Armstrong han adoptado en asuntos de trascendencia para el futuro del ciclismo. Un ciclismo que Bruyneel afirma «estar dispuesto a hacer todo lo posible para profesionalizar» en un pequeño ataque de megalomanía.
En Vacansoleil, en cambio, la decisión de Unipublic de dejarles fuera de la Vuelta en favor de equipos de menor calidad como Garmin o cuyo desprecio por el calendario español ha sido manifiesto como Sky ha sido acogida con resignación. Su mánager Dan Luijkx ha declarado que «es lamentable que no podamos hacer ninguna gran vuelta en 2010 después de lo bien y rápido que anduvo todo en 2009… Esperamos que estas peleas entre organizadores y equipos se acaben cuando llegue el nuevo sistema en 2011. Estamos tristes, pero tenemos que centrarnos en las muchas citas grandes que nos quedan en estos meses». Evita así las polémicas el gerente del conjunto holandés, que revolucionó varias veces la gran ronda española el año pasado con su actitud combativa, y se pone en manos del sistema de invitaciones previsto para la próxima campaña, basado en méritos deportivos y no en económicos o, directamente, subjetivos.
El tercer agraviado significativo por la no invitación a la Vuelta a España, BMC, se lo toma con aún mayor filosofía y, sobre todo, con realismo. Y es que no posee plantilla ni estructura suficiente para afrontar las tres grandes rondas esta temporada, hecho que se hubiera consumado de haber estado presentes en la salida de Sevilla. «Nuestros planes pasaban por competir en un ‘grande’, el Giro de Italia», explica ufano el mánager Jim Ochowicz, «y eventualmente una segunda, el Tour de Francia. Pero hacer la Vuelta, en 2010, no era posible».
Por lo que respecta a los equipos a los que se ha otorgado una invitación, las reacciones de alegría han sido mucho más tibias. Andalucía, cuya viablidad depende en gran medida de estar presente en la gran ronda española, expresaba su agradecimiento a través de su jefe de filas José Ángel Gómez Marchante. Xacobeo, por su parte, afirmaba que su objetivo será mejorar en la Vuelta de 2010 lo hecho en la de 2009, para lo cual contará con el liderazgo de Ezequiel Mosquera y el respaldo de buenos elementos como David García Dapena, Gustavo César o Rodrigo García. Dave Brailsford, mánager de Sky, hablaba de un «voto de confianza de Unipublic», mientras Katusha, Garmin y Cervélo aún no han realizado ninguna declaración al respecto. Los primeros están dentro por la predilección de Javier Guillén por su líder Joaquín Rodríguez; los segundos, por Tyler Farrar; los terceros, por Carlos Sastre. Ahora bien, no se sabe si por su presencia en el ‘nueve’ de la Vuelta o por su poder fáctico…

* Agradecimiento a Daniel Sánchez por su traducción de las declaraciones de Dan Luijkx

Bicefalia, arrogancia, "hand in glove"

El frenesí de la temporada ciclista no cesa; estamos en Abril, mes de plena efervescencia en el mundo de las dos ruedas y con la actualidad dividida en varios focos. Mientras en el Circuito de la Sarthe Luis León Sánchez se llevaba una nueva victoria evitando el esprint con un potente demarraje en el último kilómetro, en la Vuelta al País Vasco se volvía a reproducir la controversia de ayer con Valverde realizando maniobras susceptibles de malinterpretación en su duelo con Óscar Freire. El cántabro zanjó el debate con unas contundentes declaraciones recogidas por el periodista de Eurosport Adrián G. Roca en su Twitter: «Ha sido la misma táctica, el mismo esprint que ayer, solo que en diferentes posiciones. A ver si [el juez] es igual de estricto». No lo fue.
La gran polémica del día se ha situado lejos de las carreteras. La ha desatado desde las páginas del diario inglés The Guardian el incomensurable velocista Mark Cavendish, indiscutible número uno del mundo en lo que a ‘volatas’ se refiere y una de las lenguas más largas del pelotón. «Él no es un problema para mí: yo soy mejor corredor». Las declaraciones, que dirigidas a un rival acérrimo constituirían una falta de respeto y una muestra de arrogancia extrema, adquieren un cariz aún peor cuando se conoce que van dirigidas a su propio compañero de equipo en HTC – Columbia, André Greipel. «Aun en mala forma, soy mejor que él».
«Me molestaron mucho sus comentarios tras Milán – San Remo. Si se veía mejor que yo podría haberlo dicho antes, y no con la hoja de resultados en la mano». Ya comentamos en su día la controversia surgida en torno a cómo Greipel perdió una buena oportunidad de luchar por la victoria en la ‘Classiccisima’ por ceder su puesto a Cavendish, corredor de mayor estatus que sin embargo se arrastraba por las carreteras en los días previos a la disputa del primer Monumento de la temporada. El resultado de esta decisión, ilógica en lo deportivo, fue un pobre 89º puesto para el velocista británico. Y, más adelante, unas explosivas declaraciones por su parte que amenazan con desestabilizar la armonía dentro de la escuadra capitaneada por Bob Stapleton.
Cavendish no se limita a criticar a su compañero (¿enemigo?), sino que impone condiciones públicamente: «No hay ninguna opción de que venga a una carrera donde yo participe». Desprecia con esto las opciones del esprinter alemán de participar en los más selecto del calendario mundial, reservado para el mayor caché de ‘Manx Express’. Y, al final de la entrevista, lanza unos últimos dardos sobre Greipel: «Si sólo quisiera conseguir victorias de mierda, correría carreritas de mierda (sic)». Sería justo y necesario recordarle al antiguo pistard de la Isla de Man que el único motivo por el cual Greipel tiene que correr «carreritas de mierda» es porque se ve obligado a cederle el mejor calendario. No se debe ser tan lenguaraz y hostil, y menos contra un coequipier.
Sólo parece existir una solución para este problema, y de hecho parece ser la buscada por Cavendish: la salida de uno de los dos hombres del equipo Columbia en dirección a otra nueva escuadra a la cual aportar la decena de triunfos que cualquiera de ellos (Mark ó André) garantizan cada temporada. Para el corredor germano ya se baraja un posible destino: Omega Pharma – Lotto, estructura históricamente acostumbrada a contar con un esprinter dominante en sus filas y huérfana de ello este año. Sin embargo, no parece probable que el culebrón acabe así. Resulta mucho más factible que sea Cavendish quien abandone Columbia con rumbo hacia el Sky de su mentor Dave Brailsford, que ya intentó en vano incorporarle este invierno y a buen seguro volverá a la carga con gusto el próximo. Teniendo en cuenta este dato, las declaraciones de Cavendish se pueden interpretar como un desaire, no ya a su compañero Greipel, sino al cuadro técnico de su equipo. Un gesto, un brindis contra ellos, un aviso de que está dispuesto a abandonar su plantilla apenas sea posible.
La bicefalia de Columbia ya no se sostiene; a Stapleton le ha llegado la hora de escoger con cuál de las cabezas quedarse. La punta de velocidad de Cavendish no tienen parangón en el ciclismo mundial, siendo Greipel algo más lento pero mucho más potente y consistente, tanto a la hora de lanzar esprints largos como para superar esas dificultades montañosas que son el talón de Aquiles del británico. Un factor diferencial llega cuando ambos se bajan de la bici: el carisma de ‘Manx Express’ contrasta con la timidez de ‘Hulk’, incapaz de atraer los focos hacia sí de otra manera que no sea sobre la bicicleta. Por otra parte, retener a Cavendish y dejar marchar a Greipel supondría perder una magnífica baza para los esprints y albergar en el seno del equipo una bomba de relojería, capaz de estallar en el momento menos adecuado por sus deseos de marchar a un equipo Sky para cuya concepción (británica) y talante (arrogante) es, como se dice en inglés, «hand in glove» (uña y carne).
Foto: Francis Ruiz

Los invitados a la fiesta del Tour de Francia

El diario deportivo L’Equipe ha anunciado en su edición de hoy los nombres de los 22 equipos que tomarán parte en el Tour de Francia 2010, que se disputará entre el 3 y el 25 de Julio. En principio, la lista no contiene grandes sorpresas: a las dieciséis escuadras cuya presencia estaba garantizada por el acuerdo que en su día sellaron las formaciones ProTour de 2008 y los organizadores de las grandes vueltas se han unido los seis equipos de nuevo cuño de mayor nivel deportivo: Cervélo, Garmin, BMC, Katusha, Sky y Radioshack.
La controversia nace, por un lado, del hecho de que se queda fuera un equipo profesional francés de gran progresión como Saur – Sojasun, que cuenta en plantilla con grandes exponentes del ciclismo galo como Jimmy Casper o Jonathan Hivert. Y por otro de que la salida de la gran ronda francesa se situará en Rotterdam (Países Bajos), lo cual hacía casi preceptivo la presencia de algún equipo neerlandés que se añadiera a Rabobank, como Skil ó Vacansoleil. Ambas estructuras, de hecho, llevan años haciendo méritos para recibir la invitación de la empresa ASO para la gran fiesta anual del ciclismo en este 2010.
Decepción para Vacansoleil…
Para Vacansoleil, la noticia ha sido un auténtico jarro de agua fría, habida cuenta de los precedentes que hacían probable su participación en el próximo Tour: sus actuaciones en carreras relacionadas con ASO como la Vuelta a España (donde fueron uno de los equipos más combativos) ó el Tour de Qatar disputado en Febrero (donde se llevó la general con Wouter Mol) eran, junto al fichaje de dos de los estandartes del ciclismo francés como son los hermanos Brice y Romain Feillu, un gran aval deportivo. Además, el patrocinio que la marca Vacansoleil aportó a la pasada París-Niza suponía un enorme guiño económico e institucional.
La reacción del mánager Hilaire Van der Schueren en Sporza ha ido en la línea del desencanto: «obviamente, estoy muy decepcionado». Y apunta denodadamente contra la presencia de ciertos equipos cuya plaza estaba garantizada por pacto: «ASO comparte opinión conmigo, sin la norma de que los 16 ProTour que sobreviven de 2008 tengan plaza en la carrera automáticamente habría espacio para nosotros. Hay equipos cuyo nivel es menor que el nuestro, como Footon, que está lleno de jóvenes». En este caso, el director neerlandés dispara donde más duele: la presencia en el Tour de una escuadra deportivamente débil que, para más inri, fue vetada de la carrera en el pasado por los problemas de dopaje de sus antiguos ciclistas estrella Riccardo Ricco’ y Leonardo Piepoli. «Al menos somos el primer equipo reserva», se resigna Van Der Schueren.
… y para Skil – Shimano
En el caso de Skil, la estructura dirigida por Iwan Spekenbrink llegó incluso a participar en el Tour de Francia del año pasado, donde tuvo una suerte desigual: su combatividad, en especial durante las primeras etapas, no llegó a refrendarse con resultados en la línea de meta. A pesar de todo, el sabor de boca dejado por la escuadra antiguamente radicada en Japón fue bueno. Este invierno, con objeto de ganarse los favores de ASO, se consolidó una colonia francesa relativamente extensa en el equipo, con cinco corredores galos en plantilla. Sin embargo, no ha sido suficiente para convencer a los organizadores del Tour de Francia.
Al contrario de las reacciones del seno de Vacansoleil, que iban por la senda de la indignación, las de los hombres de Skil se acercaban más a la resignación. «En secreto esperas buenas noticias», declaró el mánager Iwan Spekenbrink a De Telegraaf, «pero sabíamos que había buenísimos candidatos como Radioshack, Sky ó BMC. Ciertamente no puedo decir que no entienda la elección de equipos hecha por ASO». El corredor Koen De Kort se expresa en su blog en la misma línea: «se veía venir, pero no deja de ser una decepción», comienza. «Sin embargo, comprendo la decisión de ASO de dar las wild-card a quienes las han recibido».
Los seis invitados
No es demasiado aventurado afirmar que dejar fuera a cualquiera de los seis equipos a los que se han otorgado a las invitaciones hubiera constituido un pequeño sacrilegio deportivo. La presencia del recién nacido Team Sky resulta indiscutible toda vez que cuenta con la mayor estructura de entre todos los equipos profesionales, además de con la gran promesa del ciclismo mundial (Edvald Boasson Hagen) y la gran sorpresa del Tour del año pasado (Bradley Wiggins). Radioshack posee un gran nivel medio y, por encima de todo, al heptacampeón Lance Armstrong. Garmin ha demostrado en sus dos participaciones en la gran ronda francesa una solidez sobrada que, seguramente, tendrá continuidad este año.
Ofrecían algo más de dudas Cervélo, Katusha y BMC. En los canadienses, la intención de Carlos Sastre (ganador del Tour 2008) de centrarse en disputar el Giro de Italia parecía una suerte de anticipación a la no inclusión del equipo entre los elegidos por ASO; sin embargo, han pesado otros nombres como Thor Hushvod y Heinrich Haussler, ambos ganadores de etapa en la edición del año pasado e incluso maillot verde de la regularidad en el caso del noruego. Para Katusha, su pobre nivel en el Tour de 2009, sin presencia en la general y con una única victoria de etapa a cargo de Serguei Ivanov, parecía un hándicap importante. Parece haberles redimido ante ASO su notable principio de año, con Joaquim Rodríguez, Robbie Mc Ewen y Filippo Pozzato a muy buen nivel.
Por último está BMC. La escuadra de base suiza recibe su invitación con alegría, seguramente porque se sabían en el alero toda vez que sus grandes estrellas, Cadel Evans y Alessandro Ballan, parecían convencidas de que no iban a estar en el Tour y dispuestas a darlo todo en el Giro de Italia. Han pesado para la decisión de ASO, por encima de todos, dos hechos: sus excelentes relaciones con el staff del equipo (Jim Ochowicz, mánager de BMC, ejercía el mismo cargo en 7-Eleven, primer equipo americano en correr el Tour; John Lelangue, director deportivo, trabajó durante años para ASO) y la presencia en la formación de Cadel Evans, podio en dos ocasiones en la gran ronda francesa y actual campeón del mundo de fondo en carretera. La duda, como en el caso de Sastre, es si el australiano dará el ancho en la ‘Grande Boucle’ después de darlo todo en la ‘corsa rosa’.
En definitiva, la lista de invitados a la fiesta del Tour de Francia ha sido la que dictaba la lógica. Se echa de menos únicamente la presencia de algún equipo holandés acompañando a Rabobank en la salida de Rotterdam. Para ello, tal vez, hubiera hecho falta un poco más de valentía en el seno de ASO: atreverse a dejar fuera a escuadras cuyo nivel esté en duda, como BMC o Katusha, para poner en liza a otras cuyo rendimiento será con toda seguridad bueno aunque no se traduzca en buenos resultados en la meta, como hubiera sido el caso de Vacansoleil, Skil o Saur. De cualquier manera, el espectáculo en las carreteras francesas este mes de Julio está servido… y garantizado.

Ride the line, Walk the line

En el deporte, hay veces que el deseo de éxito acaba por opacar el resto de aspectos de la competición. No hablamos sólo de dopaje; de hecho, este artículo no pretende referirse a esto lo más mínimo. Nos referimos más bien a otras partes, o conductas. Todas aquellas que están haciendo que el equipo Sky pase de ser sensacional por lo positivo a sensacional por lo negativo…

‘I walk the line’ (‘Camino la línea’) es uno de los éxitos míticos de Johnny Cash y el título de una película autobiográfica del conocido cantautor. La canción supuso su consolidación en el olimpo de la música country en 1956, tras su salto a la fama con ‘Folsom Prison Blues’ un invierno antes. Y es, también, el perfecto resumen de la fulgurante carrera de Cash. Su letra habla de ojos bien abiertos, de la vista puesta en un objetivo, de mantenerlo entre ceja y ceja día a día…
El equipo Sky ha sido el gran tema de conversación, tanto deportiva como extradeportiva, en el ciclismo mundial. Su parafernalia no tiene igual en el mundo de la bicicleta; yo, al menos, nunca había visto un autobús de equipo que recibiera encerados cada día para mantener su brillo intacto. Y eso es un ejemplo nimio para ilustrar hasta que punto cultivan los británicos el gusto por el detalle. Su alto presupuesto (30 millones de libras según un rumor desmentido, sexto mayor del mundo según su alma máter Dave Brailsford) se gasta en conceptos sin precedentes en el mundo del ciclismo, como la colaboración con el equipo McLaren de Fórmula 1 para usar su túnel aerodinámico o modificar el tradicional pinganillo con una serie de características que lo hacen más cómodo para el corredor e imposible de «piratear» para los directores de otros equipos.
‘Ride the line’ es el emblema de Dave Brailsford, mánager del equipo Sky. Los maillots del equipo británico lo llevan bordado en el interior, según relata Alain Laiseka en Deia. El significado de la frase, siempre según Laiseka, es ‘cruza la línea’. Brailsford va, pues, un paso más allá que Johnny Cash: no se conforma con caminar sobre la línea sino que se exige rebasarla. Y, si tenemos en cuenta la vida y canción de Cash, el tema toma otro cariz. Johnny Cash desarrolló una drogadicción a la par que su notoriedad; probó «todo lo probable». Y, en ‘I walk the line’, hace una referencia que ya se podría aplicar al equipo Sky: «me encuentro solo / cuando pasa cada día».
Más allá de fanfarrias, espectacularidades y vanguardismos, los británicos han cometido un error al ignorar los principios fundamentales del ciclismo, aquellos que no están escritos. Su revolución no entiende de conceptos tácitos. Comenzaron arrebatando a dos ciclistas con contrato de sus respectivos equipos: Ben Swift (Katusha) y Bradley Wiggins (Garmin). En el caso de Wiggins, aunque no existen cifras oficiales, se habla de que la estructura de Jonathan Vaughters recibió cuatro millones de libras de compensación por la rescisión del compromiso que les unía al corredor inglés. Esto no es óbice para considerar estos hechos como atentados contra las bases del mercado de fichajes ciclista, en los cuales un contrato es inviolable.
Por otra parte, la conducta en carrera de Sky ha sido motivo de polémica en más de una ocasión. La más sonada fue la cacareada cuarta etapa del Tour de Omán, donde se negaron a tirar en solitario para defender el liderato de Boasson Hagen, como les correspondería según las reglas no escritas del ciclismo, para acabar acelerando en la zona de avituallamiento, saltándose otra de esas reglas no escritas. Ello les valió la represalia del resto del pelotón, que encabezado por Cervélo descolgó al líder Boasson Hagen aprovechando que paró a orinar. En definitiva, sus malos gestos provocaron la ‘vendetta’, que a su vez les hizo perder la general de la carrera asiática.
Son las cosas del vanguardismo. El cambio, lo único que nunca cambia según Schopenhauer, siempre suscita recelo; más en un gremio tan inmovilista como el ciclista. Y más aún cuando va acompañado de éxito. Eso añade al recelo por el cambio un sentimiento aún más pueril como la envidia, algo que sin duda condiciona las valoraciones que, desde otros equipos, se hacen de Sky.
Si miramos a Cash, el hombre que caminaba la línea, vemos que fue capaz de recitar un brillante epitafio, ‘Hurt’, que acaba afirmando «si pudiera volver a empezar / me mantendría / hubiera encontrado la manera». Mejor para Brailsford no pensar en rectificar, en desistir de revolucionar al ciclismo. Johnny Cash murió viejo, tras una vida intensa y con una prole extensa que incluye varios artistas que continúan con su legado. La desaparición de Sky se antoja lejana. Y la herencia que dejará en muchos términos para nuestro deporte no tendrá precio.
PD Os adjunto el vídeo de ‘Hurt’, originalmente de los Nine Inch Nails y versionada como obra postrera por  Johnny Cash… a mí al menos me pone los pelos como escarpias

Los equipos anglosajones, protagonistas del mercado

Arueda.com

El día 1 de septiembre, según las normas de la UCI, los ciclistas pueden empezar a negociar con otros equipos. Es por ello que, en ese día, un torrente de información sobre compromisos, avenencias y, en definitiva, fichajes, salen a la luz.

Si el mercado de fichajes del año pasado tuvo como protagonista a Cervélo y Katusha, esta temporada ha sido el turno para cuatro equipos cuyo denominador común es su lengua: inglés. Cuatro estructuras, una inglesa y tres estadounidenses; dos de nueva creación, dos en fase de crecimiento. Se trata de Sky, RadioShack, Garmin y BMC. Cuatro escuadras cuyos movimientos en el mercado van dirigidos, como no podría ser de otra forma, a establecerse en la élite del ciclismo mundial. Una élite donde países tradicionalmente ajenos tienen cada vez una mayor representación gracias a grandes inversiones de dinero que, generalmente, son gestionadas de manera cuando menos eficaz.

BMC, ¿un nuevo Cervélo?

De licencia suiza y patrocinador también suizo, cuando hablamos del BMC Racing Team estamos refiriéndonos a un equipo prácticamente americano. En principio creada por la marca de bicicletas BMC con objeto de introducirse en el mercado estadounidense, la estructura controlada por el ex mánager de US Postal Jim Ochowicz y dirigida en la carretera por el ex Phonak John Lelangue ha decidido dar un salto de calidad para formar parte de la primera fila del ciclismo mundial.

Sin embargo, no lo hará a través de la adquisición de una licencia Pro Tour, sino siguiendo el modelo de Cervélo: reunir una gran plantilla que seduzca a los organizadores para que cuenten con ellos en sus carreras. Y, por supuesto, disponer de un buen ramillete de contactos dentro del mundillo, algo de lo que Lelangue y Ochowicz pueden alardear sin rubor. Más aún viendo cómo con una plantilla mediocre ha corrido este año pruebas tan prestigiosas como París – Roubaix.

El primer refuerzo de relumbrón del conjunto suizo ha sido nada más y nada menos que el vigente campeón del mundo Allessandro Ballan. El corredor italiano deja Lampre, donde ha estado desde su salto a profesionales en 2004, motivado por la posibilidad de «aprender inglés y ver mundo»; dicho sin paños calientes, desea cambiar de aires porque su relación con Beppe Saronni, mánager de Lampre, no es la mejor. Otra incorporación destacada hecha por BMC ha sido la de George Hincapie, reciente campeón de Estados Unidos de fondo en carretera y antiguo amigo de Ochowicz que posiblemente pasará a ser director de la escuadra cuando se retire.

BMC se ha reforzado además con un hombre de gran nivel para las clásicas de las Árdenas, el holandés de Saxo Bank Kastern Kroon. Y ha fichado al joven especialista en pavés Marcus Burghardt, también del Team Columbia como Hincapie. Sin embargo, a pesar de las incorporaciones citadas y de las de las promesas suizas Morabito, Schär y Zahner, aún queda mucho por fichar si quiere construir un bloque decente. Sobre todo, teniendo en cuenta que la plantilla de este año era muy mala, pudiendo rescatarse para la alta competición apenas al americano Jeff Louder y a jóvenes suizos como Thomas Frei, Danilo Wyss ó Matthias Frank.

Garmin intenta solventar sus carencias

Señalado por muchos como uno de los equipos más débiles del Pro Tour, el conjunto Garmin – Slipstream ha salido desde el principio al mercado para intentar cubrir esa debilidad. Capitaneado por el sprinter Tyler Farrar y los vueltómanos Christian Vandevelde y Bradley Wiggins (sobre este último, ya veremos más adelante, hay rumores), el bloque de Garmin está formado esencialmente por contrarrelojistas. Ello deja al equipo algo huérfano en la montaña ó las clásicas, terreno este último donde sólo Martijn Maaskant parece apto para brillar.

La receta de los refuerzos, así, parecía clara. Escaladores y clasicómanos. Para lo primero, se ha firmado al sorprendente sueco Frederik Kessiakoff (Fuji) y al holandés Michael Kreder (Rabobank III), que también posee una apreciable punta de velocidad. En lo relativo a clasicómanos, los elegidos han sido el sudafricano Robert Hunter (Barloworld), que apurará los últimos estertores de su carrera, y el belga Johan Van Summeren, abnegado gregario en Silence que tendrá en Garmin la ocasión de brillar individualmente. Otro fichaje del conjunto dirigido por Jonathan Vaughters ha sido el prometedor contrarrelojista y sprinter australiano Jack Bobridge (AIS), mientras que una posible incorporación es la del actual ciclista de Cofidis Bingen Fernández… como director deportivo.

Lance Armstrong, el reclamo de RadioShack

También al otro lado del Atlántico ha nacido como una práctica escisión de Astaná el Team RadioShack, nueva estructura conformada alrededor del siete veces ganador del Tour Lance Armstrong. El tejano llevará consigo, como parte del staff técnico, a su antiguo gregario José Azevedo y a su eterno director y guía Johan Bruyneel, que finalmente conseguirá librarse del contrato que tenía firmado con Astaná por mor de un pacto suscrito con la federación kazaja, según el cual la participación de Alexandre Vinokourov en la Vuelta en las filas de Astaná traía aparejada la rescisión del contrato de Bruyneel.

El equipo, que contará con un presupuesto millonario suministrado por la cadena de tiendas de electrodomésticos RadioShack y la marca de bicicletas Trek, ya posee una plantilla base. En ella, siete de los ocho confirmados pertenecen actualmente a la disciplina de Astaná: el factótum Lance Armstrong, Leipheimer, Brajkovic, Rast, Vaiktus, Paulinho y el asturiano Chechu Rubiera. De fuera viene únicamente, de momento, Sébastian Rosseler (Quick Step). En cuanto a rumores, la estructura conocida como ‘The Shack’ ha generado un ciento, habiéndose relacionado con ella a otros Astaná como Klöden ó Popovych y a otros buenos ciclistas como Geert Steegmans.

La nueva superestructura británica

2010 verá el nacimiento de otra superestructura además de RadioShack, pero ésta sí a este lado del Atlántico. Se trata del Team Sky, patrocinado por la poderosa multinacional de televisión por satélite y dirigido por Dave Brailsford, el hombre que ha llevado al ciclismo en pista inglés a su actual posición hegemónica dentro del panorama mundial. Sky ha puesto a disposición de Brailsford un presupuesto millonario con un único objetivo a medio plazo: ganar el Tour con un ciclista británico. Para ello se ha querido contar con Bradley Wiggins, que sin embargo parece haberse visto obligado a rechazar la oferta al no poder desligarse de su actual contrato con Garmin.

Siendo también prácticamente imposible la contratación del gran sprinter de la Isla de Man Mark Cavendish, contratado por Columbia hasta 2011, Sky ha realizado hasta ahora únicamente incorporaciones de perfil medio. Barloworld ha sido su gran vivero, y de ahí llegarán Steve Cummings, John-Lee Augustyn, Geraint Thomas y el keniano Chris Froome. Además, Brailsford ha firmado a Chris Sutton (Garmin), que tendrá a su padre Shane en calidad de director de equipo, al rodador Matthew Hayman (Rabobank), al todoterreno Simon Gerrans (Cervélo) y a un sprinter de corto recorrido aunque buenos resultados como Greg Henderson (Columbia). No parece suficiente para que el equipo pueda correr el Tour el año que viene…

… Pero es ingenuo pensar que esta será la línea de incorporaciones de Sky para completar la plantilla de 25 hombres con la que, en principio, quiere contar el equipo. Quedan por venir los mejores. Para empezar, se habla de Kurt-Asle Arvesen (Saxo Bank), Serge Pauwels (Cervélo) ó Thomas Lökvist (Columbia) como posibles incorporaciones. Pero también del clasicómano de piedras por excelencia del panorama español, Juan Antonio Flecha (Rabobank)… y de todo un proyecto de dominador mundial del terreno que él elija como el noruego Edvald Boasson Hagen (Columbia).

Mientras tanto, en España…

En territorio nacional, las novedades llegan con cuentagotas. Caisse d’Épargne es el único equipo que se ha movido en el mercado, quizá porque es el único que tiene el patrocinio garantizado y, por tanto, puede moverse. Ha realizado tres incorporaciones prestigiosas que se antojan, sin embargo, poco rentables. El italiano Marzio Brusheghin (Lampre) y el francés Christophe Moreau (Agritubel) llegan al conjunto bancario en la parte final de su carrera, prácticamente con el único objetivo de hacer equipo y contentar a los patrocinadores, si bien podrían realizar funciones destacadas en determinados momentos de la temporada. Por su parte, el escalador colombiano Juan Mauricio Soler arriba de Barloworld con el objetivo de recuperar el nivel que diera en el Tour de 2007; es un fichaje que, por desgracia, recuerda mucho a aquel fracaso con José Rujano. Estos tres hombres compensan las bajas de Charteau, Marlon Pérez y Joaquín Rodríguez, que se marcha a Katusha.

Pero no ha sido esta la última noticia que ha dado Caisse d’Épargne. También se ha anunciado la creación de un equipo continental a partir del actual conjunto amateur Caja Rural que hará las veces de filial de Caisse y contará con destacados amateurs como Rubén Martínez ó Rubén García. Y, por otro lado, se comenta en el mundillo que el año que viene puede ver la luz en España una estructura que, aunque afincada lejos del ProTour, poseerá una organización impresionante y podría marcar un ejemplo de cómo debe ser una escuadra de primer nivel. Mantengámonos atentos…