El día más feliz de la vida de Johan Van Summeren

Ninguno de los titanes de las piedras llegó a la París-Roubaix con las cuentas saldadas. El único en terminar satisfecho el pasado Tour de Flandes fue el ganador Nick Nuyens, quien se borró de Roubaix con el pretexto de preparar la disputar de la Amstel Gold Race de la semana que viene y se clasificó hoy tercero en la Klasika Primavera de Amorebieta. El resto, desde Boonen hasta Cancellara, desde Ballan hasta Flecha, tenían retos por completar y malos humores que enjugar.
Garmin – Cervélo no era una excepción de todo esto. La escuadra dirigida por Jonathan Vaughters, de hecho, era la gran decepción de la temporada de piedras. Su teórico equipazo, formado por una clase media envidiable, unos ‘outsiders’ reseñables y todo un campeón del mundo como Thor Hushovd ejerciendo de puntal, no había refrendado en la carretera las prestaciones prometidas sobre el papel. Los pinganillos abiertos en televisión, además, habían hecho un flaco favor a la dirección técnica del equipo mostrando como instaban a sus ciclistas a correr de forma conservadora.

En definitiva, la estructura estadounidense llegaba a la línea de salida de Compiègne con mucho por demostrar. Y las circunstancias se alinearon para que lo hiciera, eliminando a varios de los principales favoritos (Boonen, Chavanel, Pozzato) y con ello a sus escuadras. También generando una fuga compuesta de muchos secundarios donde supieron encontrar su hueco Gabriel Rasch y Johan Van Summeren. E incluso dando fuerza a ciclistas como Vanmarcke y Hushovd cuyas cualidades fueron importantísimas a la hora de controlar la prueba y permitir la victoria del citado Van Summeren.
Fue una Roubaix tensa, emocionante y emotiva; pero lo cierto es que no fue una buena carrera. Garmin, en efecto, tuvo buena culpa de ello. Sin embargo, no es menos cierto que la mayoría de equipos acusaron una falta de ambición manifiesta, corriendo a expensas de un Cancellara tan superior como abandonado por sus coequipiers. Leopard Trek no es una escuadra de clásicas, ya se vio en Flandes y ha vuelto a notarse hoy en el Infierno del Norte: desde el tramo de Mons-en-Pévele, situado a medio centenar de kilómetros de meta, ‘Espartaco’ estuvo solo.
Tuvo que sacar el cuchillo y ponérselo entre los dientes desde ese mismo instante para no ver escaparse a la victoria que llevaba en sus piernas. Primero dio un tirón para reavivar la marcha del grupo de favoritos; después se fue junto a Ballan y Hushovd y los remolcó hasta encontrarse a prácticamente doscientos metros de los fugados. Pidió el relevo a italiano y noruego y ninguno se lo concedió, pensando que los coequipiers que marchaban delante les eximían de cualquier responsabilidad. El suizo se hartó, se sentó, habló directamente con los directores de sus compañeros de fuga lanzando un órdago: “no pienso hacer la caza entera yo solo”. No la hagas, le dijeron. Y ‘Espartaco’ perdió todo el trabajo realizado.
En esa sucesión de acontecimientos residió la clave de la carrera, que pasó a decidirse delante. Restando apenas una veintena de kilómetros para el final la fuga se seleccionó, quedando Tjalingii (Rabobank), Bak (HTC), Rast (RadioShack) y Van Summeren por delante. Para dar una idea del calibre de la escapada basta observar que sólo Van Summeren había cruzado alguna vez entre los diez primeros la línea de meta del velódromo de Roubaix, mientras ni Bak ni Tjalingii se habían clasificado jamás por encima del vigésimo puesto.

Yasmin, la futura esposa de Van Summeren

La lógica indicada por el palmarés se cumplió en el Carrefour de l’Arbre. El corredor de Garmin rompió la baraja y nadie discutió su triunfo, ni aun viéndose obligado el belga a recorrer los cinco kilómetros finales pinchado. En el mismo tramo donde decidió Van Summeren intentó Cancellara realizar una aceleración; fue frustrado por la inoportuna moto de la televisión y el obstáculo representado por un Roelandts desfondado. Luego realizó ‘Espartaco’ un último ataque de pura rabia que le sirvió para clasificarse en segunda posición. Mientras el suizo conseguía su premio estéril, Van Summeren sacaba un momento de lucidez entre la emoción de la victoria y pedía matrimonio a su novia Yasmin, paciente espectadora en la línea de meta. Ella dijo sí y completó el que sin duda alguna es el día más feliz de la vida del modesto corredor belga.

Imágenes: Cyclingnews y @wielerman

El Dios inexistente, contra todos en Roubaix

Arrogante y furioso se despachaba Fabian Cancellara el pasado martes en el diario italiano ‘Corriere della Sera’ analizando su actuación en el Tour de Flandes. “Quería hacer algo perfecto. No funcionó, he demostrado ser humano y quizá sea mejor así”. El Dios que ya no existe, como definió el comentarista de ETB Xabier Usabiaga, continuaba con su altiva verborrea, esa que saca a relucir cuando algo le ofende en su calidad de ‘capo’ del pelotón. “Eran cincuenta hombres detrás de mí. Fue un espectáculo y una satisfacción doble: yo corría para ganar y ellos para hacerme perder”. Finalizó el suizo su relato, fanfarrón, con una referencia poco elegante al vencedor Nick Nuyens: “Al final ganó quien estuvo todo el día a rueda. Felicidades a Nuyens, pero para mí un triunfo así no sirve”.
Así es Cancellara, así es el mejor contrarrelojista y rodador del mundo, el hombre cuya presencia imponente comenzó a dar destellos en el recordadísimo Mapei III, conjunto en el cual era por carácter el perfecto antagonista de una rutilante promesa llamada Pippo Pozzato. Se consagró a entrar a la leyenda a partir de un periplo espectacular en Fassa Bortolo, y dio el salto definitivo en Saxo Bank. Allí Riis terminó de transmitirle los conocimientos y el ego necesarios para ser algo más que un campeón.
El conjunto de Riis es así, Contador, cuya figura ya ha encallecido por las circunstancias, lo notará: una fábrica de grandes hombres de ciclismo y de grandes egos. Esa filosofía, de suficiencia y autoestima inoculada por el danés a quienes están a su alrededor, ha acabado por estallarle en las manos y sublimarse en el Leopard Trek del cual Cancellara es orgulloso patrón junto a los hermanos Schleck.
Desde hace unos años Fabian es algo más que un campeón; ha devenido un tótem. Él lo sabe, se nota en su porte sobre la bicicleta, en su caminar por las salidas de las pruebas de las que toma parte. Ello le lleva a protagonizar actos de genuino liderazgo, como aquel vergonzoso parón del Tour de Francia. Es el ‘capo’ y tiene derecho tanto a levantar la voz como a proclamar la omertá. También a amenazar a periodistas a sujeto de aquel rumor sobre el motor de su bicicleta: “Cassani [quien lo destapó en la RAI] nunca se me ha presentado en persona. A Bufalino [autor de un libro sobre el particular] me gustaría ponerlo contra la pared”.
Tras la afrenta sufrida en el pasado Tour de Flandes, aquel todos contra él casi frustrado por su tremenda potencia, Cancellara buscará resarcirse este domingo en la mítica París-Roubaix. Ese escenario sagrado del ciclismo, un templo para este Dios inexistente, por una vez verá reducida su mística a constituir un segundo y definitivo acto de la lucha entre el suizo y el resto. Frente a él estarán Boonen, Gilbert, el hasta ahora decepcionante bloque de Garmin (Hushovd, Haussler, Farrar) y el rutilante de BMC (Ballan, Hincapie, Quinziato), Flecha y sus jóvenes de Sky. También Nuyens el denostado, y Pozzato, otrora enemigo, a quien Cancellara aconseja “empezar a correr”. Y los 27 tramos de adoquin entre Compiègne y Roubaix, incluyendo el resucitado Aulnoy-lez-Valenciennes, de 2’6 km y calificado con las cinco estrellas que otorga ASO a las zonas de máxima dureza, tendrán algo que decir. Por algo son los artífices de que esta prueba sea llamada el Infierno del Norte, escenario de la prueba de fuego para el Dios que no existe.

"En Roubaix debí confiar más en mis posibilidades"

Entrevista a Alessandro Ballan
1 de Septiembre, Arueda.com
Nacido en Castelfranco-Véneto hace 29 años, Alessandro Ballan está considerando como el mejor especialista en clásicas del norte de Italia. Pasó a profesionales tarde, con 25 años y directamente al Lampre, equipo en el cual ha desarrollado toda su carrera profesional. Ya en 2005 dio muestras de calidad para el pavé al ganar una etapa en los Tres Días de la Panne; sin embargo, fue en la siguiente temporada cuando saltó a la palestra al ser tercero en la Roubaix de Cancellara. El que hasta el momento es considerado como cénit de su carrera deportiva llegó el 8 de Abril de 2007, cuando se hizo con la victoria en el Tour de Flandes derrotando al sprint a Leif Hoste. Este año ha sido para él, de nuevo, brillante, siendo su segundo puesto en la París – Roubaix (superado por Boonen y superando a Cancellara) el mejor momento de la temporada.


¿Cuáles son tus intenciones para esta Vuelta a España?
Ganar una etapa y hacer una buena preparación de cara al Mundial

¿Tienes alguna etapa marcada?
No exactamente, pero creo que después del primer día de descanso llegarán mis oportunidades

¿Es segura tu participación en el Campeonato de Mundo de Varese?
Creo que sí. Ya llevo tres años corriendo los Mundiales, creo que puedo llegar fuerte y supongo que no habrá ningún problema.

Eres el heredero directo de Andrea Tafi y otros ciclistas italianos que han hecho de la París – Roubaix su obsesión. ¿Crees que conseguirás ganarla algún año?
Ya he ganado el Tour de Flandes, y también he estado cerca de la victoria algunas veces. Espero conseguirlo, me quedan cinco o seis años a buen nivel donde podré hacer un buen papel allí. Espero ganarla alguna vez.

¿Qué te faltó este año en el velódromo de Roubaix? ¿Estabas tú demasiado mal o ellos demasiado bien?
Me faltó un poco de convicción. Tal vez las fuerzas no estaban igualadas, Boonen era bastante superior. A pesar de todo, pude ser segundo en el sprint.

Ciertamente, ver a Cancellara por debajo de Boonen, o en general por debajo de alguien, no es demasiado habitual…
No, la verdad es que en el grupo iba con dos ciclistas que ya habían ganado en Roubaix, que han sido campeones del mundo… Era mucha presión. De todas maneras, debí creer más en mis posibilidades.

Por último, ¿qué perspectivas hay para 2009? ¿Continuarás en Lampre?
Sí, tengo contrato y haré un calendario parecido al de este año.

Favoritos para París – Roubaix

Una lista con los principales nombres… y algunas posibles sorpresas
Fabian Cancellara (CSC) Qué decir del superclase suizo que no se haya dicho ya. En su contra juega el hecho de que quizá llegue algo pasado de forma a la cita francesa; sin embargo, lleva unas semanas en las cuales se le ha visto reservón, guardando chispa para levantar mañana el preciado adoquín por segunda vez en su carrera.

Stuart O’Grady (CSC) Este año no llega con el mismo golpe de pedal que en 2007, cuando proveniente de una fuga que aparentemente no iba a ningún lado, consiguió llegar triunfante al velódromo de Roubaix.

Matti Breschel (CSC) A sus 23 años, el danés parece listo ya para dar un buen rendimiento en Roubaix. Fue 14º el año pasado y llega en un estado de forma que le señala como candidato a brillar mañana.

Juan Antonio Flecha (Rabobank) Después del buen trabajo realizado a favor de Freire en Gante – Wegelvem y, sobre todo, de su tercer lugar en el Tour de Flandes, no cabe duda de que ‘De Pijl’ es uno de los grandes favoritos para el triunfo. Máxime cuando cuenta con experiencia de sobra en el ‘Infierno del Norte’.

Sebastian Langeveld (Rabobank) Un carrerón como el que realizó en Flandes postula a cualquiera como favorito. En su contra está el hecho de que la carrera de mañana será su debut en Roubaix.

Steffan Wesseman (Collstrop) Claramente en el ocaso de su carrera, este año no ha tenido ninguna actuación digna de mención. Sin embargo, el año pasado tampoco atesoraba un bagaje mucho mayor y se plantó tercero en el velódromo de Roubaix…

Leif Hoste (Silence – Lotto) Después de que la mala suerte le persiguiera en Flandes y de no haber cosechado unos resultados excesivamente buenos esta temporada no llegará en el mejor momento moral a la salida de Compiègne; sin embargo, ha demostrado buenas piernas y conoce perfectamente la carrera.

Greg Van Avermaet (Silence – Lotto) El año pasado, con apenas 22 primaveras y en su debut en París – Roubaix, ya fue 29º. Este año, con más experiencia y tras ser octavo en Flandes, parece capacitado para ser una de las grandes sorpresas de la carrera.

Filippo Pozzato (Liquigas) El príncipe es un gran ciclista al cual le falta esas ganas de sufrir que distingue a los ‘clases’ de los ‘superclases’. Por ello, no es París – Roubaix la carrera que mejor se adapte a sus capacidades; pero jamás hay que descartar que un momento de inspiración le catapulte hacia los puestos de honor.

Enrico Franzoi (Liquigas) No llega en un gran momento, pero al mejor corredor de ciclocross de Italia. El año pasado, supeditado a Alessandro Ballan, fue octavo; en esta ocasión tendrá libertad para evolucionar a su libre albedrío y podría llegar muy alto.

Tom Boonen (Quick Step) Otro hombre al cual podemos darle la consideración de superclase. Se comenta, además, que al reanudar su relación con su antigua novia ha sufrido un golpe moral positivo. Trivialidades aparte, no cabe duda de que el rodador de Mol es siempre un favorito para la carrera donde, con apenas 22 años, se dio a conocer siendo tercero en su temporada de neoprofesional. Además, parece llegar en buena forma a la cita.

Stijn Devolver (Quick Step) Después de la exhibición llevada a cabo en el Tour de Flandes no cabe duda de su excelente estado de forma. Ya el año pasado tuvo una beuna actuación (18º), así que no se le puede descartar para nada.

George Hincapie (High Road) Desde su debut en 1994 ha mantenido una relación de amor y odio con el pavés de París – Roubaix. Ante él se presenta una de las últimas oportunidades de consumar por fin su deseado triunfo en el mítico velódromo de Roubaix… sino la última. Llega en un estado de forma muy bueno.

Servais Knaven (High Road) A este excelente gregario siempre se le recordará por su inesperado triunfo en la París – Roubaix de 2001. Posiblemente sea la última vez que participa en esta carrera, por lo cual es de esperar que quiera despedirse de ella con un buen sabor de boca.

Alessandro Ballan (Lampre) Otro de los grandes favoritos. Fue tercero en la edición de 2006, nadie duda de su capacidad como rodador y sobre los adoquines… Además, goza de un estado de forma casi privilegiado y de una punta de velocidad que le hace ser favorito en caso de llegar al sprint; sólo le superaría Boonen.

Fabio Baldato (Lampre) Será la última vez que se enfrente a su segunda carrera favorita (la primera es Flandes). Aunque estará al servicio de Ballan, no sería descartable que se colara en el ‘top ten’.

Nick Nuyens (Cofidis) A pesar de que jamás ha destacado en París – Roubaix, no es ni mucho menos aventurado considerarle como outsider al triunfo. Tiene buenas condiciones de rodador y supera con nota el pavés; le falta suerte y, quizá, equipo para aspirar a la victoria. Sin embargo, llega en buena forma.

Martin Elmiger (AG2R) El suizo ha dado ya el salto de calidad definitivo. A sus treinta años parece además poseer buenas piernas, lo cual le habilita para llegar al ‘top ten’.

Arnaud Coyot (Caisse d’Epargné) Según me explicó a principios de temporada, “espero obtener una plaza entre los diez primeros en Roubaix. Ganar es muy difícil, pero creo que estar entre los diez primeros es factible”. Arnaud es un buen rodador, con experiencia en el Infierno del Norte y que, además, llega en un estado de forma bastante decente. Podría ser la gran sorpresa de la carrera francesa.

Nico Eeckhout (Topsport Vlaanderen) ‘Rambo’ es un outsider para cualquier clásica. Y, a pesar de no haber destacado nunca en Roubaix, no se le puede descartar…

Thor Hushvod (Credit Agricole) Es, tras Cancellara y Boonen, el corredor más potente de todo el panorama ciclista actual. Aunque parece haber olvidado en los últimos tiempos su faceta de clasicómano (no en vano fue 9º en Roubaix’05), tampoco se le puede eliminar completamente de las quinielas.

Magnus Backstedt (Slipstream) El ganador sorpresa de la París – Roubaix de 2004 parece estar reencontrándose en el novedoso Slipstream. Aunque siguen quedando lejos sus mejores tiempos, mañana podría revindicarse en su vuelta al alto nivel.

Martijn Maaskant (Slipstream) Posiblemente sea el nombre más desconocido de todo este artículo; sin embargo, puede ser la gran revelación de mañana. Formado en Van Vliet, maduró en el filial de Rabobank y ahora comienza a dar frutos Slipstream. Posee excelentes condiciones de rodador y no se desenvuelve nada mal en adoquinado como demostró el domingo pasado en Flandes.