
Milram
Cofidis y Bouygues Télecom fuera del Pro Tour
Una buena noticia para el ciclismo… ¿y para ellos mismos?
Decía al principio que saltaba la noticia, pero la misma no estaba en las renovaciones de licencia de Milram y Lampre, sino en la denegación de la misma para Bouygues Telecom y Cofidis. Ambos equipos franceses eran rechazados por la UCI para estar dentro de la máxima división del ciclismo sin que la propia UCI alegara motivo alguno. No entraban y punto.

Sin embargo, no hay que ir demasiado lejos para adivinarlo. En el ránking mundial de la UCI son 19º y 20º, antepenúltimo y penúltimo entre los ProTour, sólo por delante del atormentado Fuji-Servetto. Además, su presupuesto y estructura no daban ninguna garantía: en ese nivel son prácticamente equipos profesionales, ahora que la segunda división del ciclismo ha subido el nivel. La continuidad del patrocinio, en ambos casos, tampoco está garantizada más allá de 2010.
Sólo hay un factor diferencial entre ambos: la actitud competitiva. Más allá de la lógica predilección de ambos por el calendario francés, no es parecido ni de lejos el desempeño de los de Boyer y el de los hombres de Bernadeau. Para muestra, la Vuelta a España. Según un reportaje publicado por el semanario Meta2Mil, Cofidis fue el equipo que más escapadas acumuló; Bouygues, el que menos. Yendo más allá, mientras Cofidis acabó la carrera con sus nueve ciclistas, Bouygues lo hizo con sólo cuatro. En definitiva, mientras Cofidis fue protagonista, Bouygues pasó desapercibido. O más bien fue protagonista negativo.
Casos como el de esta Vuelta son un constante en el balance de Bouygues Télecom. No hay que hablar tanto de intereses económicos como de orgullo deportivo. La falta de talento en la plantilla del equipo telefónico es algo inadmisible en una escuadra ProTour, pero más aún es su falta de combatividad en aquellas carreras que no discurren en terreno francés. Un conjunto de la máxima categoría debe brillar, ó al menos intentarlo, en cualquier carrera de la cual tome parte. Sirva como ejemplo otro equipo francés, AG2R, capaz de plantear la temporada inteligentemente y hacer acto de presencia en todos sus frentes de competición a pesar de que sus mimbres no difieran demasiado de los que posee Bouygues.
¿Es una pérdida para el ProTour el equipo de Bernadeau? En ningún caso. ¿Es una pérdida el ProTour para el equipo de Bernadeau? Tampoco. Así se ha apresurado a manifestarse en L’Equipe el propio Bernadeau. Por el acuerdo suscrito entre equipos y Tour de Francia no se perderán la gran ronda francesa, gran objetivo de la estructura, mientras que el calendario nacional seguirá a su plena disposición. La supervivencia del conjunto al margen del ProTour parece garantizada, incluso en mejores condiciones. Sólo hay un pero: el bajón de la proyección internacional que supondrá la estructura, que no estaba interesada en ella… pero seguramente verá marcharse a sus mejores hombres. Por lo pronto, Pierrick Fédrigo ya manifestó en su día que deseaba que no le renovaran la licencia ProTour para liberarse del contrato y firmar por otro equipo.
El caso de Cofidis es algo distinto. Para verlo sólo se necesita ver las estadísticas de la Vuelta. Profundizando un poco, no hay duda de que para una estructura con aspiraciones internacionales como la dirigida por Marc Boyer el estatus ProTour tenía un cariz casi básico. La marca patrocinadora, de hecho, tiene fuertes intereses en Italia y España, por lo que su presencia tanto en Giro como en Vuelta era una condición casi sinecuánime. Habrá que ver si el pacto entre equipos y grandes vueltas antes referido les solventa este punto, aunque por lo pronto este mismo año no han corrido la gran ronda italiana.
Deportivamente, la actitud del equipo suele ser intachable. Lo visto en la Vuelta se refrenda en casi todas las carreras, donde los rojos suelen adquirir protagonismo aunque éste sea efímero. Sin embargo, la calidad del bloque es más bien baja. El nivel medio es aceptable, la proyección muy buena; pero los corredores son por lo general jóvenes sin explotar, en proceso de crecimiento, que quizá no dan el ancho en los momentos decisivos de una competición de alto nivel. Por ejemplo, el papel del equipo en las clásicas ProTour e Históricas ha sido nulo.
Ese no es un buen precedente. Únase esto a las vacilaciones de la empresa Cofidis a la hora de renovar patrocinio; en principio, éste cesaba este mismo año. Se amplió por una temporada más, con optimismo de las dos partes de cara al futuro. Pero con dudas. Y eso, seguramente, ha pesado mucho en la decisión de la Comisión de Licencias del UCI ProTour.
En el encabezado he planteado la pregunta: ¿es una buena noticia para estos equipos su no inclusión en el ProTour? Para Bouygues, sí. Lo es. Ya no tiene que correr pruebas que no le interesen. Para Cofidis, sin embargo, no lo es tanto. Deportivamente tal vez merezcan la licencia, si bien proyectos como el RadioShack de Armstrong ó el Cervélo de Sastre les ganen la mano clarísimamente. Que la noticia sea buena o no depende de si la vocación del patrocinador era en este momento nacional ó si seguía siendo internacional. Si es lo primero, perfecto: una plantilla de calidad centrada en un calendario asequible. Si es lo segundo… mal. Bastante mal.
“No me he saltado ningún peldaño como ciclista”
Entrevista a Gerald Ciolek
11 de Septiembre, Arueda.com
Todo ello hubiera sido suficiente para que la gloria se le subiera a la cabeza. Pero nada más lejos de la realidad. No sólo por su trato, amable y cercano, sino también por su capacidad para gestionar una carrera profesional que ha sabido llevar siguiendo los pasos necesarios. Sin caer en la tentación de correr antes de andar, asumiendo responsabilidades cuando era preciso y dándole pequeños giros a su trayectoria cuando esta corría peligro de estancarse.
Es un velocista de campanillas, que llama a la puerta de la primera línea mundial con su particular estilo para sprintar, sibilino para colocarse y rebosante de potencia en los metros finales. Más que sus prestaciones actuales, de él asusta más su tremendo margen de progresión, que le puede llevar a convertirse en uno de los mejores del mundo en poco tiempo. Se trata de Gerald Ciolek (Colonia, 1986), ciclista del Milram que tuvo la deferencia de atendernos durante el día de descanso de la Vuelta a España en Aguadulce (Almería).

¿Cómo te encuentras después de las dos caídas que has sufrido durante esta Vuelta?
He tenido dos caídas, pero pienso que he sido afortunado. No he sufrido muchos daños, aunque lógicamente he pagado las consecuencias de haberme caído.
Esta Vuelta, ¿es tu principal objetivo? ¿O estás aquí para preparar los Campeonatos del Mundo?
Ambos son grandes eventos, no creo que sea normal decir que estoy aquí sólo para entrenar. Busco realizar la mejor actuación posible en la Vuelta y, en segundo plano, preparar también lo mejor posible los Campeonatos del Mundo.
¿Definitivamente correrás el Mundial? ¿Con el rol de líder o como gregario?
Sí correré, pero no como líder sino como gregario de los líderes.
Ganaste la segunda etapa de la Vuelta. ¿Fue una especie de alivio?
Sí, llevaba mucho tiempo sin ganar y con la victoria de Emmen me quité un peso de encima.
¿Fue un alivio también para el equipo?
Sí, por supuesto. Conseguimos la victoria gracias al trabajo de todo el equipo, por lo que fue especial para nosotros.
El equipo Milram, su filosofía y las críticas que recibe
Milram es un equipo que es criticado por su falta de resultados de prestigio. ¿Qué opinas acerca de esto?
La verdad es que me siento sorprendido. Tenemos un buen bagaje, por ejemplo, en las carreras alemanas: hemos ganado algo en casi todas, como en la Henninger Turm ó la Vuelta a Baviera. También lo hemos hecho bien en otras pruebas. En las carreras importantes es cierto que nos ha faltado algo de suerte, pero no creo que eso signifique que estamos completamente alejados del éxito. El equipo trabaja como tal, está unido, y eso seguramente sea lo más importante.
Puede que sea la situación actual de crisis absoluta del ciclismo alemán un factor que aumente la presión depositada sobre vosotros: sois el único equipo ProTour de un país acostumbrado a tener grandes estructuras como Gerolsteiner ó T-Mobile
Sí, pero de todas formas siempre estás expuesto a la crítica. Aunque hiciéramos un inicio de año impresionante y consiguiéramos, no sé, cincuenta victorias, si en el resto de la temporada sólo obtuviésemos diez triunfos dirían que nos hemos deshinchado. Creo que nuestros objetivos deben ser los de cualquier equipo: correr determinadas carreras, hacerlo bien en determinadas carreras y ganar determinadas carreras. Por supuesto que podríamos haberlo hecho mejor en algunas pruebas, pero creo que hemos mantenido siempre una línea. Y sí, hay presión, pero creo que no mucha más de la normal.
Un punto interesante acerca del Milram es la bisoñez de su plantilla: sólo diez de los ciclistas superan los 27 años. ¿Puede ser ése, la juventud, uno de los valores principales de vuestro equipo?
Sí, ésa es una de las condiciones interesantes a la hora de valorar nuestros resultados. La otra es que somos un equipo completamente alemán, por lo que nuestro mánager siempre busca tener la máxima cantidad posible de corredores alemanes en la plantilla. No sucede como, por ejemplo, en el Team Columbia, donde pueden escoger entre los mejores corredores de todo el mundo sin importar la nacionalidad. La verdad es que es algo extraño, porque si un español corriera en nuestro equipo no pasaría nada. Sin embargo, tenemos que preocuparnos de la nacionalidad más que de la habilidad a la hora de elegir nuevos refuerzos.
Mark Cavendish, el rival a batir
¿Crees que Milram quizá necesite algunos refuerzos para convertirse en un equipo de velocistas potente y capaz de montar un ‘treno’ a semejanza de los de Petacchi, Cipollini o Cavendish?
Creo que debemos probar nuestras habilidades y, a partir de entonces, podemos ir perfeccionándolas hasta convertirnos en un ‘treno’ como el de Cavendish.
Hablando de Cavendish, dijiste en julio que era «batible». ¿Es todavía batible?
Es muy difícil derrotarle, pero creo que hay situaciones de carrera en las que por supuesto que se puede. Si tiene un equipo tan fuerte como en el Tour, entonces sí es realmente difícil. Siempre ha habido sprinters dominantes, como en su época lo fueron Petacchi o Cipollini, pero esa dominación no es para siempre.
Ayer [por el miércoles], Thor Hushvod ganó a Cavendish en el Tour de Missouri. El método fue desordenar la carrera atacando al equipo Columbia en un repecho situado a un kilómetro de meta para desintegrar su bloque. ¿Quizá sea es la mejor táctica para descabalgar a Cavendish?
Sí, es una manera: destrozar a su equipo y descolocarle. Pero, si tiene un equipo fuerte, sería difícil fundir a sus compañeros para llevar a cabo la táctica.
Una carrera profesional brillante
Hay dos momentos clave en tu carrera: las victorias en el Campeonato de Alemania de 2005 y en el Campeonato del Mundo sub 23 de 2006. ¿Cuál tiene más valor para ti?
Creo que ambos. Fueron dos situaciones totalmente diferentes. La victoria en los Nacionales fue una gran sorpresa para todos, para mí el primero, y fue una irrupción muy fuerte en el gran mundo del ciclismo. El Campeonato del Mundo fue diferente, ya llegaba con la etiqueta de favorito y tuve que comportarme como tal, llegando a colmar todas las expectativas al ganar.
¿Crees que el Campeonato de Alemania quizá llegó demasiado pronto?
No, no creo. Por supuesto que lanzó mi nombre al estrellato, pero después tuve tiempo para seguir formándome. No me hice profesional hasta el año siguiente [estuvo completando su formación académica en la marca de automóviles Ford], cuando pasé con el Wiesenhof de categoría profesional. Fui paso a paso, creo que no me he saltado ningún peldaño en mi maduración como ciclista.
Sin embargo, tal vez ese Campeonato de Alemania puso todos los ojos sobre ti y, con ello, toda la presión. Tienes un palmarés impresionante para un velocista de algo menos de 23 años, y no es valorado porque era algo que se presuponía. Incluso hay quien dice que estás estancado.
Sí, muchas veces obtienes buenos resultados y la gente espera más y más. Lo que importa, creo yo, es lo que esperas de ti mismo. Hay que aislarse un poco de los comentarios y progresar al ritmo que necesitas, paso a paso. Para alguna gente parecerá que estás estancado, pero realmente tú notas que vas avanzando poco a poco.
Dejar un equipo fuerte como Columbia para unirse a otro relativamente débil como Milram, ¿fue una buena decisión?
Sí, definitivamente. Elegí entre seguir en segunda línea en Columbia o tomar la responsabilidad en Milram, ejerciendo de líder. En Columbia hay 25 corredores que pueden ganar una carrera cada año, ahí yo era simplemente uno más. Decidí cambiar eso y creo que hice bien, incluso pensando de cara al futuro.
Así que estás completamente feliz con tu carrera profesional hasta el momento…
No, nunca puedes estar completamente feliz. Siempre hay momentos en los que podrías haberlo hecho mejor.
De cara al futuro
¿Te gustaría centrarte en las clásicas de primavera o en conseguir triunfos en grandes vueltas siendo un sprinter puro?
Creo que ambos. En este momento, me estoy enfocando más hacia los sprints, creo que es el terreno donde más rendimiento puedo dar. Pero, en un futuro, sí me gustaría ver qué puedo hacer en las clásicas.
En alguna ocasión has dicho que, al ser capaz de pasar los repechos con los mejores, posees una relativa ventaja con respecto de los sprinter tradicionales. En base a eso, ¿te ves luchando por la victoria en clásicas duras como Lieja ó Amstel?
Creo que Lieja es más bien una clásica de montaña, por lo que de verme compitiendo en ella para ganar será en un plazo más largo. Creo que quizá lo pueda hacer mejor en Amstel o en clásicas de pavés como Roubaix, creo que estas últimas son las que mejor se pueden adaptar a mis condiciones.
¿Por qué victoria quieres que se te recuerde dentro de veinte años?
mmm… Esa es una pregunta difícil. Preferiría no ser recordado por una victoria, sino más bien por una carrera profesional completa. Colgar la bicicleta y sentirme satisfecho de todo lo que he hecho, aunque siempre pudiera haberlo hecho mejor aquí o allá.
¿Te gustaría atesorar al retirarte unos registros como los de, por ejemplo, Óscar Freire?
Él es un gran ciclista, tiene un gran palmarés y por supuesto que me gustaría poder emularle.