Las reacciones de los corredores

Los corredores se quejan por haber tenido que competir en estas condiciones. El ganador, Janez Brajkovic, define la jornada como “el día más duro” de toda su carrera deportiva, y aporta un par de frases estremecedoras: “Desde el primer puerto seguíamos tirando sólo para seguir vivos” y “Si hubiéramos hecho la etapa entera no habría podido terminar”. Stefan Denifl hablaba de “sentirse helado aun después de 20 minutos bajo la ducha”; Wilco Keldermann, de “temblar por el frío hasta el punto de no poder controlar la bicicleta en el descenso”. El joven francés Thibaut Pinot calificaba la etapa como “absurda”, mientras Levi Leipheimer la tildaba de “indescriptible” y “una demostración de que debería ser obligatorio planificar una ruta alternativa”.
Luis Ángel Maté ha sido el más vehemente: “Hoy he pasado uno de los peores días de mi vida encima de la bici. Ni épica ni hostias: esto no es ciclismo. ¡Sobre la bici vamos personas! Ver a corredores temblando de frio, tiritando, sin poder moverse… ¿Esto qué es?”. Mickäel Chérel, segundo hoy y líder de la general si se hubieran tomado en cuenta los resultados, decía estar “extramadamente decepcionado”. Por último Thomas Peterson, envuelto en la caída del kilómetro 5, acusaba de provocar ésta a “un coche aparcado en la carretera” por la cual discurría la prueba.
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Pasó a profesional desde un elefante

Perfil de Egoitz García, ciclista vizcaíno de Caja Rural fichado por Cofidis.
A Egoitz García (1986, Atxondo) la posibilidad de subir a profesionales le pilló subido a un elefante. “Estaba de vacaciones en Tailandia y no se me pasaba por la cabeza encontrar un hueco”, rememora. “Pero sonó el teléfono”.
Había pasado un año prácticamente inactivo merced a una promesa incumplida del equipo continental Andorra-Grandvalira. “En aquel año, 2009, sólo me salieron 18 días de competición. Desde la dirección de la escuadra se me prometió un contrato como profesional. Sin embargo, hubo problemas desde el principio por los requisitos que la estructura debía cumplir por poseer licencia andorrana y, finalmente, me quedé con las ganas de debutar aquel año”.
No tardó en llegar, sin embargo, la segunda oportunidad; la buena. Caja Rural le llamó para formar parte de su equipo continental, semilla de la escuadra que en 2011 iniciara su andadura en la segunda divisón del ciclismo mundial bajo la dirección de Mikel Azparren. Era lo justo y esperable para Egoitz, considerado desde siempre uno de los mejores exponentes de su generación desde juveniles, pasando por unos bonitos años como sub23 en el Würth de Manolo Sáiz y Juan González y el Seguros Bilbao de Xabier Artetxe. Sus cualidades: cierta potencia, cierta resistencia, cierta punta de velocidad; ideales para convertirse en un clasicómano y cazaetapas de desarrollar instinto ganador, o en un excelente gregario de no hacerlo.
“Han sido dos buenos años”, resume cuando se le pide un balance de su estancia en la escuadra navarra. “En la primera temporada, cuando Caja Rural era continental, tuve la oportunidad de adaptarme al ritmo de los profesionales; además pude hacer algún puestecito. En la segunda me he mostrado un poco más maduro e incluso he peleado por alguna victoria. En la Vuelta a Turquía anduve bastante cerca de triunfar un par de veces, pero estaba André Greipel y me ganó la mano en ambas ocasiones. En la Vuelta al País Vasco, por otra parte, iba con mucho respeto por aquello de ser una carrera World Tour… pero me encontré bastante cómodo y pude clasificarme dos veces entre los seis primeros”.

El World Tour, la primera división del ciclismo, tendrá ocasión de paladearlo un poco más la próxima campaña. Este invierno Egoitz ha firmado por Cofidis, un equipo que, si bien se encuadra en la categoría Profesional, suele gozar de un buen calendario en la división superior. Claves en su llegada a la estructura francesa fueron su representante, Antonio Vaquerizas, y el ex presidente de la Federación Vasca de ciclismo Iñaki Iglesias, a la sazón marido de la madre de la novia del ciclista vizcaíno. “Iñaki tenía contacto con Eric Boyer [mánager de Cofidis] y, cuando supimos de sus intenciones de incorporar un segundo español al equipo [el otro es el marbellí Luis Ángel Maté], le hicimos llegar mi currículum junto a mis analíticas y datos fisiológicos. Boyer mostró interés y, en la semana de los Mundiales, me envío un contrato para rubricar mi fichaje”.
Firmados los papeles, Egoitz García inició su andadura con Cofidis a mediados de noviembre participando del ‘stage’ que la escuadra del norte de Francia organizó en Lyon. “Fueron días divertidos, una bonita toma de contacto. Ando aún un poco corto a la hora de hablar francés, pero con la ayuda de Luis [Ángel Maté] he podido ir solventando ese problema. Compartimos cuarto, me acompañó a las pruebas biomecánicas, las tomas de medidas para equipaciones y bicicletas, los almuerzos y cenas… Y así pude entenderme con la gente del equipo durante la concentración”.
El vizcaíno tiene ante sí dos años, la duración de su contrato con Cofidis, para disfrutar y evolucionar en una formación de enjundia. “No sé qué esperan exactamente de mí, pero sí sé qué puedo ofrecer: trabajaré duro, me sacrificaré por mis compañeros cuando me lo pidan y, si algún día tengo la ocasión de disputar triunfos, lo haré”. Mira con buenos ojos “las carreras francesas en general, y las pruebas de un día en particular. Sus recorridos suelen contar con subidas que ajustan mucho las fuerzas y criban el grupo sin ser puertos largos, que es lo único que se me atraganta. Son imprevisibles en su desarrollo por cuanto no hay equipos dominantes y la mayoría de escuadras y corredores optan por tácticas agresivas en las cuales puedo desenvolverme bien. En definitiva, se adaptan bien a mis características y me veo capaz de rendir bien en ellas”.
Bonitas perspectivas para la carrera profesional de Egoitz García, aquella que iniciara hace dos inviernos con una llamada respondida a lomos de un elefante.

"La situación del ciclismo malagueño es bastante mala"

Entrevista a Luis Ángel Maté publicada en La Opinión de Málaga

Tras dos exitosas campañas en el Androni Giocattoli italiano, el marbellí ha fichado para 2011 por el equipo Coifidis. En la escuadra francesa tendrá la oportunidad de ser el primer malagueño en tomar la salida en el Tour de Francia desde que Pedro Torres lo hiciera en 1980
Después de doce años de sacrificio, por fin le ha llegado a Luis Ángel Maté (1984, Madrid) la oportunidad de dar el salto a la élite del ciclismo. Este marbellí de adopción (vive en la ciudad costasoleña desde los cuatro años) nos recibió en su casa poco antes de partir hacia Francia, donde inicia mañana lunes su primera concentración con Cofidis.
¿Cómo empezó tu relación con la bicicleta?
Como la de cualquier chaval, con la típica bici con la que empiezas a pasear por el barrio, a caerte… Es un instrumento genial, el primero que te permite ver tu entorno, el que te da la primera sensación de libertad y dominio…
Gran parte de tu trayectoria en la categoría sub23 la pasaste en Ávila Rojas, el último equipo amateur malagueño. ¿Qué recuerdas de esa época?
Fue una gran escuela de vida. Allí aprendí los valores del ciclismo. Es una pena que no haya tenido continuidad esa escuadra, que duró treinta años, y fue siempre uno de los mejores equipos élite y sub 23 de España. En él estuvieron grandes como ‘Triki’ Beltrán, Fernández Ginés, Francis Cabello…
Desde que Ávila Rojas cesó su actividad en 2007, no ha surgido ningún otro equipo amateur en Málaga…
Y eso que hemos tenido dos profesionales en los últimos años como José Antonio López Gil y yo, y la próxima campaña estará también Eloy Ruiz. Pero el ciclismo aquí no hace el ruido que podría. Parte de culpa la tienen los medios, que no se interesan por él. Pero tampoco hay apoyo de las instituciones públicas, que son quienes deberían estar en los peldaños inferiores y crear escuelas ciclistas de donde salieran corredores. Y, sin ciclistas, no hay empresas privadas que se animen a patrocinar equipos. La situación del ciclismo malagueño ahora mismo es bastante mala y no se adivina un futuro mejor.
¿Ves la situación mejorable a corto o medio plazo?
Sí. El ciclismo debe empezar a vender todos sus valores: constancia, trabajo, esfuerzo, dedicación, compañerismo… Yo me siento muy orgulloso de ser ciclista, y me sentiría orgulloso si mi hijo también lo fuera porque significaría que llevaría todos esos valores consigo. El ciclismo es un gran medio de educación, así como de transporte, de vida sana… Ése es su futuro.
Volviendo a tu carrera deportiva, debutaste en profesionales con Andalucía en 2008 y después has pasado dos temporadas en el Androni Giocattoli italiano. De este exitoso periplo, el resultado más brillante es la victoria en la etapa reina de la Vuelta a San Luis (Argentina) conseguida este año; un día en que derrotaste a Vincenzo Nibali, ganador de la Vuelta a España…
Aquel triunfo fue una explosión de alegría, recompensó todo el trabajo y el sacrificio asumido durante años. Hoy en día en todas las carreras hay un gran nivel y una gran competencia y por ello ningún triunfo es fácil; pero cuando ganas a grandes campeones… cualquier victoria es aún más bonita.
Este invierno te ha llegado la oportunidad de dar un paso más en tu carrera y firmar por Cofidis. Teniendo opciones de fichar por equipos como Movistar [antiguo Banesto] o Geox, ¿por qué elegiste la escuadra francesa?
En Geox y Movistar iba a estar supeditado a otros ciclistas. En Cofidis, en cambio, no hay un gran líder y tendré libertad para jugar mis bazas. Me he hecho un nombre en el ciclismo profesional y ahora estoy buscando mi sitio. Ya sé que estoy capacitado para trabajar para el equipo y quiero averiguar si puedo ser un líder.
La única pena es que Cofidis se haya quedado a las puertas de formar parte del UCI ProTour [primera división del ciclismo]
El año pasado renunciaron a su plaza en él por desavenencias con la Federación, y les han pasado factura este invierno cuando han solicitado volver. Aún así, Cofidis es un gran equipo y suelen hacerle hueco en todas las carreras donde desea competir. Esta campaña es muy probable que estemos en Tour de Francia y Vuelta a España.
El último ciclista malagueño en participar en el Tour de Francia fue Pedro Torres, que ganó el maillot de la montaña en 1973, hace treinta años. ¿Te haría ilusión tomar su testigo?
Como malagueño, sería un auténtico orgullo. Lucharé con todas mis fuerzas para ganarme una plaza en el Tour este año.