Cinco nombres a vigilar en la Vuelta

La Vuelta a España está siendo diferente a la de todos los años. La participación que se reúne cada edición, casi de lujo, cuenta en esta ocasión con una motivación tremenda. Hay seis candidatos al podio final (Alberto Contador, Alejandro Valverde, Carlos Sastre, Igor Antón, Robert Gesink y Yaroslav Popovych), una nómina de sprinters donde sólo faltan Thor Hushvod, el defenestrado Petacchi y los Columbia, grandes clasicómanos en forma como Bettini, Rebellin y Gilbert… y un recorrido ideal para el lucimiento de todos.

No nos engañemos. Si bien hemos tenido motivos para quejarnos todos estos años, en esta ocasión no los hay. Por una vez, el recorrido está equilibrado y movido. De momento sólo ha habido un error, aquel de la autovía en Córdoba; se presagian algunos más. De los finales en alto, Fuentes de Invierno pinta como decepción; de la media montaña, la etapa de Segovia no parece estar demasiado bien diseñada como certificó Perico en La ReVuelta. Veremos.

Sin embargo, a un buen recorrido le hacen falta como acompañantes unos corredores con ganas de guerra. Algo que parece no faltar. Los nombres vigilados ya aparecen mencionados antes, si bien uno de ellos ha sido ignorado hasta ahora. Y por él empezamos con cinco ciclistas que aspiran a sorprender…

Yaroslav Popovych Llega a la Vuelta rebotado. Hizo un Tour discreto, trabajando para Evans mientras tuvo que trabajar y desaparecido cuando no hubo de hacerlo. Su corpulencia no corresponde a un vueltómano, sino a un clasicómano; su evolución sigue el camino contrario. A la gran ronda española llega como líder único de Silence-Lotto, por lo que está ante una oportunidad de oro de revindicarse como tal para cotas mayores. De no darse resultados satisfactorios, debería plantearse un cambio de rol. Por lo pronto, ha empezado con ganas y sin la suficiente fuerza: sus ataques en los primeros parciales no han sido demasiado decisivos.

Walter Pedraza No es un candidato serio a la general, pero sí que es está postulando para la clasificación de la montaña. Clasificación que, por cierto, en la Vuelta premia más a los combativos que a los escaladores. Octavo en la Vuelta a Austria, escalador de medianía: estar en forma desde hace dos meses representa un tremendo hándicap que hará que su calidad (no muy abundante) aparezca más al principio que al final de las etapas. Aunque su última competición fue Getxo (31 de Julio), para los ciclistas que no son superclases un período de recuperación de menos de dos meses representa un pico de forma más leve. Ya veremos.

Daniel Moreno El tapado más relevante de esta Vuelta a España. No es que sea un hombre importante en la jerarquía del pelotón, sencillamente tiene una calidad abundante aunque poco reconocida porque siempre le ha faltado regularidad. Ahora, bajo la disciplina del fraile Unzué, puede haber “sentado la cabeza” como ciclista y ser capaz de mantener una cierta constancia en su rendimiento. Asombró en la crono, aunque no se le vieron en estos sprints en subida que tan bien se le dan. La Rabassa marcará su frontera en esta Vuelta.

Iván Velasco Un corredor de calidad. Tiene un buen rendimiento y un problema. El buen rendimiento es obvio: su terreno es la subida, es regular y sabe regularse (juego de palabras). El problema: falta de combatividad. Le falta dar ese paso adelante, meterse en una fuga. Partiendo desde el pelotón acaba el 30º; partiendo desde la fuga podría acabar entre los cinco primeros o incluso ganar. En el Giro fue 54º; pero en esa ocasión no se debía a un líder como Igor Antón. Dentro de una táctica de equipo podría ser una buena baza táctica.

Nikita Eskov El ruso de Tinkoff podría aspirar a ser la sorpresa de la Vuelta. No tiene presión ni un objetivo que no sea hacerlo lo mejor posible; tampoco un líder para el que trabajar. Cuarto en el Acebo (Vuelta a Asturias), está por ver su rendimiento en la subida con más de diez días en sus piernas. Un puesto entre los veinte primeros, objetivo plausible.

Una Vuelta diferente (II)

29 de Agosto, Arueda.com
Hace unos días ya comentábamos que esta edición de la Vuelta a España iba a ser diferente con respecto a las demás. El recorrido iba a ser diferente, el entorno también. Y la participación, donde las ausencias y las presencias están sujetas al de propietario de la carrera, no iba a ser menos dada la entrada en el accionariado (en la práctica, un cambio de propietario) de ASO, sociedad gestora del Tour de Francia y otros grandes eventos deportivos.

Un total de 19 equipos y 171 ciclistas tomarán la salida hoy en Granada, con la pírrica cifra de sólo cuatro españoles de los siete posibles. ¿El motivo de estas ausencias? Diverso. El caso más obvio es el de Scott, antiguo Saunier Duval, que sufrió un verdadero escándalo precisamente en el Tour de Francia que les dio la puntilla. Su imagen estaba deteriorada ante los mandatarios de ASO (posiciones cercanas a la UCI en la Guerra del Ciclismo y otros asuntos provocaban esta circunstancia), y el positivo de Riccardo Ricco’ no hizo más que dar a ASO la coartada perfecta para apartarles de la competición.


Una decisión, discutible, a la cual dio pie Saunier Duval cuando renunció a su invitación a la carrera. Fue una manera de intentar salir airosos, de no ser tachados de la lista sino autodescartarse. En el momento en que la empresa americana Scott decidió respaldar a la estructura en esta difícil situación se intentó dar marcha atrás, pero los organizadores de la Vuelta no quisieron deshacer lo que, satisfactoriamente para ellos, se había hecho. Se ha conocido esta tarde que Joxean Fernández Matxin y Mauro Gianetti (la cara del equipo para el público y la cara del equipo para lo privado, respectivamente) anduvieron pleiteando buscando su readmisión en la gran ronda española, basándose en el derecho a participar implícito en pertenecer al UCI Pro Tour y en haber ostentado una plaza para participar. Finalmente, han acabado condenados a pagar los costes que generaron a ambas partes (equipo y organización) el proceso.

La falta de los otros dos equipos españoles parece algo más lógica. Ambos han padecido problemas económicos diversos a la hora de poner a funcionar la maquinaria del equipo. Mientras Conténtoplis-Murcia (inicialmente Grupo Nicolás Mateos-Murcia) echó mano del dinero público a través de la ciudad digital financiada por el gobierno autónomo Conténtpolis, Extremadura tuvo que solventar la falta de un patrocinador secundario (a priori Grupo Alfonso Gallardo) a través de una “cooperativa ciclista”; o, lo que es lo mismo, la renuncia de una parte del sueldo por parte de los corredores para poder sostener la estructura con un único patrocinador.

Sin embargo, si bien en el caso de Extremadura la no invitación parece algo más justificada tanto a nivel deportivo (ni una sola victoria en todo el año) como a nivel de organización (el modelo de gestión económico es un tanto desquiciado), el caso del Conténtpolis es un poco menos comprensible. Su presupuesto está más que justificado, aunque lo haya estado tarde, y su nivel deportivo es más que digno: no en vano es el primero de los equipos de segunda división españoles según el ránking UCI.

Sí estarán en la Vuelta los otros dos equipos Profesionales, de segunda división, españoles. Xacobeo – Galicia (nuevo nombre del Karpin – Galicia tras la “huida” a Rusia del antiguo patrocinador principal) presenta un nueve de buen nivel, con varios ciclistas que aportarán clase y otros que traerán arrojo. Así, por un lado Gustavo César, Carlos Castaño, Eduard Vorganov y David Herrero intentarán dar destellos que se recompensen mediante triunfos. Y, por el otro, Serafín Martínez (protagonista en las primeras etapas del año pasado), Gustavo Domínguez, David García Dapena e Iban Mayoz mostrarán su pundonor en fugas y poniéndose al servicio de los ‘clase’ cuando sea necesario. Caso aparte es el de Ezequiel Mosquera, mezcla de actitud y aptitud y quinto en la general el año pasado, y que tendrá la misión de dejarse ver en la montaña haciendo valer su regularidad.

Del otro profesional español, Andalucía – Cajasur, no se puede hablar tan bien. Se quedan fuera del ‘nueve’ sus dos teóricos líderes, Fran Ventoso y José Antonio Redondo, y queda así el equipo algo huérfano de calidad. Solamente Javier Moreno parece tener esa magia de hacer parecer fácil la tremenda dificultad de dar pedales; los otros ocho corredores no la tienen, pero sin embargo presentan una fiereza digna de elogio. José Antonio y José Luis Carrasco, Juan José Estrada, José Antonio López Gil, Francisco José Martínez, Manuel Ortega, Jesús Rosendo y José Ruiz tratarán de no dejar que ninguna fuga quede sin representación del conjunto dirigido por Paco Cabello y Juan Martínez Oliver.

Con respecto a los dos Pro Tour nacionales participantes, la calidad de sus equipos está fuera de dudas. Caisse d’Épargne trae al ciclista más completo del panorama nacional, Alejandro Valverde, con el teórico objetivo de ganar etapas y preparar al Mundial. Tras él, a su sombra y luchando por su trono de líder para la general, habrá tres escaladores de postín: David Arroyo (reciente ganador de la Subida a Urkiola), Dani Moreno y Joaquim Rodríguez. Junto a ellos, tres solventes gregarios para el terreno escarpado como Xabi Zandio, Luis Pasamontes y Alberto Losada; y dos para el llano, el tafallés Txente García Acosta y su heredero, Imanol Erviti.

Por su parte, Euskaltel-Euskadi competirá con un equipo articulado en torno a un líder que ilusiona y no siembra dudas como es Igor Antón; el escalador de Galdakao está ante su gran ocasión, ante la encrucijada de dilucidad si está hecho para las generales o para los triunfos parciales. A su servicio, tres brillantes y valientes escaladores como Amets Txurruka, Mikel Astarloza y Egoi Martínez. No menos valientes y curtidos en fugas son Alan Pérez, Rubén Pérez e Iñigo Landaluze, los tres capaces de dar la sorpresa en cualquier etapa con ciertas dificultades y una fuga larga. Mención aparte merecen el escalador Iván Velasco, muy regular y capacitado para ser brillante en cuanto se plantee pasar al ataque; y el sprinter Koldo Fernández de Larrea, autor de cuatro de las siete victorias del equipo y al que una victoria en la gran ronda española puede consagrar definitivamente.