Cofidis y Bouygues Télecom fuera del Pro Tour

Una buena noticia para el ciclismo… ¿y para ellos mismos?

La noticia ha saltado hoy a través de un conciso comunicado de prensa de la UCI. Por un lado, Milram y Lampre veían renovada su licencia ProTour, más que merecidamente en el caso de los italianos y de forma dudosa en el de los alemanes. Para el conjunto lechero seguramente ha pesado más el ser la única escuadra de nivel en Alemania que los méritos deportivos, mayormente a cargo de Fabian Weggman, mi entrevistado Gerald Ciolek… y los hermanos Velits, que dejan Milram para firmar por Columbia. Sus incorporaciones para 2010, el curtido Luke Roberts y el canterano Alexander Nerz, no parecen ostentar ni mucho menos el nivel ProTour que se le presupone a la estructura la próxima temporada.

Decía al principio que saltaba la noticia, pero la misma no estaba en las renovaciones de licencia de Milram y Lampre, sino en la denegación de la misma para Bouygues Telecom y Cofidis. Ambos equipos franceses eran rechazados por la UCI para estar dentro de la máxima división del ciclismo sin que la propia UCI alegara motivo alguno. No entraban y punto.


Sin embargo, no hay que ir demasiado lejos para adivinarlo. En el ránking mundial de la UCI son 19º y 20º, antepenúltimo y penúltimo entre los ProTour, sólo por delante del atormentado Fuji-Servetto. Además, su presupuesto y estructura no daban ninguna garantía: en ese nivel son prácticamente equipos profesionales, ahora que la segunda división del ciclismo ha subido el nivel. La continuidad del patrocinio, en ambos casos, tampoco está garantizada más allá de 2010.

Sólo hay un factor diferencial entre ambos: la actitud competitiva. Más allá de la lógica predilección de ambos por el calendario francés, no es parecido ni de lejos el desempeño de los de Boyer y el de los hombres de Bernadeau. Para muestra, la Vuelta a España. Según un reportaje publicado por el semanario Meta2Mil, Cofidis fue el equipo que más escapadas acumuló; Bouygues, el que menos. Yendo más allá, mientras Cofidis acabó la carrera con sus nueve ciclistas, Bouygues lo hizo con sólo cuatro. En definitiva, mientras Cofidis fue protagonista, Bouygues pasó desapercibido. O más bien fue protagonista negativo.

Casos como el de esta Vuelta son un constante en el balance de Bouygues Télecom. No hay que hablar tanto de intereses económicos como de orgullo deportivo. La falta de talento en la plantilla del equipo telefónico es algo inadmisible en una escuadra ProTour, pero más aún es su falta de combatividad en aquellas carreras que no discurren en terreno francés. Un conjunto de la máxima categoría debe brillar, ó al menos intentarlo, en cualquier carrera de la cual tome parte. Sirva como ejemplo otro equipo francés, AG2R, capaz de plantear la temporada inteligentemente y hacer acto de presencia en todos sus frentes de competición a pesar de que sus mimbres no difieran demasiado de los que posee Bouygues.

¿Es una pérdida para el ProTour el equipo de Bernadeau? En ningún caso. ¿Es una pérdida el ProTour para el equipo de Bernadeau? Tampoco. Así se ha apresurado a manifestarse en L’Equipe el propio Bernadeau. Por el acuerdo suscrito entre equipos y Tour de Francia no se perderán la gran ronda francesa, gran objetivo de la estructura, mientras que el calendario nacional seguirá a su plena disposición. La supervivencia del conjunto al margen del ProTour parece garantizada, incluso en mejores condiciones. Sólo hay un pero: el bajón de la proyección internacional que supondrá la estructura, que no estaba interesada en ella… pero seguramente verá marcharse a sus mejores hombres. Por lo pronto, Pierrick Fédrigo ya manifestó en su día que deseaba que no le renovaran la licencia ProTour para liberarse del contrato y firmar por otro equipo.

El caso de Cofidis es algo distinto. Para verlo sólo se necesita ver las estadísticas de la Vuelta. Profundizando un poco, no hay duda de que para una estructura con aspiraciones internacionales como la dirigida por Marc Boyer el estatus ProTour tenía un cariz casi básico. La marca patrocinadora, de hecho, tiene fuertes intereses en Italia y España, por lo que su presencia tanto en Giro como en Vuelta era una condición casi sinecuánime. Habrá que ver si el pacto entre equipos y grandes vueltas antes referido les solventa este punto, aunque por lo pronto este mismo año no han corrido la gran ronda italiana.

Deportivamente, la actitud del equipo suele ser intachable. Lo visto en la Vuelta se refrenda en casi todas las carreras, donde los rojos suelen adquirir protagonismo aunque éste sea efímero. Sin embargo, la calidad del bloque es más bien baja. El nivel medio es aceptable, la proyección muy buena; pero los corredores son por lo general jóvenes sin explotar, en proceso de crecimiento, que quizá no dan el ancho en los momentos decisivos de una competición de alto nivel. Por ejemplo, el papel del equipo en las clásicas ProTour e Históricas ha sido nulo.

Ese no es un buen precedente. Únase esto a las vacilaciones de la empresa Cofidis a la hora de renovar patrocinio; en principio, éste cesaba este mismo año. Se amplió por una temporada más, con optimismo de las dos partes de cara al futuro. Pero con dudas. Y eso, seguramente, ha pesado mucho en la decisión de la Comisión de Licencias del UCI ProTour.

En el encabezado he planteado la pregunta: ¿es una buena noticia para estos equipos su no inclusión en el ProTour? Para Bouygues, sí. Lo es. Ya no tiene que correr pruebas que no le interesen. Para Cofidis, sin embargo, no lo es tanto. Deportivamente tal vez merezcan la licencia, si bien proyectos como el RadioShack de Armstrong ó el Cervélo de Sastre les ganen la mano clarísimamente. Que la noticia sea buena o no depende de si la vocación del patrocinador era en este momento nacional ó si seguía siendo internacional. Si es lo primero, perfecto: una plantilla de calidad centrada en un calendario asequible. Si es lo segundo… mal. Bastante mal.

Foto: Velonews
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Pro Tour que se desmembra

Liquigas y Cofidis ya renunciaron; otros se lo están pensando
Arueda.com
Los altos costes económicos, las exacerbadas restricciones éticas y la desaparición de las mejores carreras de su calendario parecen estar a punto de dar la puntilla al Pro Tour. Estos factores se han ido sumando, han aumentado su tamaño y han acabado por resultar insoportables para muchos equipos, que se ven obligados a renunciar a pertenecer a la categoría reina del ciclismo para evitarlos.


El primero en hacerlo fue, hace algo más de una semana, Cofidis. Los gestores del equipo francés alegaron que la inversión económica y correr carreras tan exóticas como las propuestas para el año que viene en China y Rusia no era necesario para el objetivo del patrocinador, un banco francés de crédito. Éste sólo necesita exhibirse en carreras disputadas en territorio galo y en países en los cuales se están abriendo mercado, como por ejemplo España, Bélgica o Portugal. Por ello, no es menester un gasto económico tan elevado en licencias, y tampoco una plantilla tan amplia (este año, Cofidis cuenta con la barbaridad de ¡30 ciclistas!). El hueco natural del equipo sería, por tanto, la categoría profesional: una plantilla más reducida, un calendario libre que podrían ajustar a sus necesidades siempre y cuando mantengan buena relación con los organizadores.

Y es que ya no es necesario estar en la Primera División para estar en las mejores carreras, aquellas pertenecientes a ASO, RCS y Unipublic. Cada empresa organiza sus competiciones al libre albedrío que les proporcionan las Federaciones de sus respectivos países. Se crean así unos climas de vacío legal ante los cuales la UCI no puede hacer nada, al menos nada significativo. Ni siquiera hacer los controles antidopaje pertinentes y estipulados en el código ético.

El mismo código ético que, se supone, ha dado el empujón definitivo al equipo Liquigas para dejar el Pro Tour. Los italianos ficharon a Ivan Basso hace unos meses, lo cual provocó una fuerte polémica: al ser un ciclista sancionado por su relación con el dopaje (o por su ‘no relación’, ya que afirma haber tenido sólo la tentación de doparse), su incorporación a las filas de la estructura dirigida por Roberto Amadio fue mirada con malos ojos por la UCI… y por el resto de equipos. Esto forzó a Liquigas a abandonar la AIGCP donde estos se aglutinan.

La información, anunciada en primicia por Biciclismo, se confirmará según esta misma fuente en los próximos días. Traerá consigo la salida de Pippo Pozzato, ‘il Principe’, que no podrá continuar en el equipo dado su alto caché y sus aspiraciones. También, se dice, por su especial carácter. Ofertas no faltarán: el debilitado Milram, el potente CSC y el próximamente megalómano Tinkoff han mostrado interés por él.

Esta senda de renuncias podría haber sido seguida por Euskaltel. La situación del bloque capitaneado por Madariaga y personificado en Igor Galdeano es muy particular: su patrocinador es estrictamente regional, y si sólo tuviera intención de promocionarse en su mercado potencial podría limitarse a apadrinar una estructura continental que corriera todas las carreras desarrolladas en Euskadi y Navarra. Sin embargo, la motivación de este equipo va más allá de lo estrictamente económico: se busca promocionar a una región, el País Vasco, por el mundo. Aunque, claro está, por esa parte del mundo que se interese por la región. El apoyo institucional a partir del cual sobrevive mayormente el equipo no es una garantía para mantener una estructura Pro Tour. Tal vez bastara con una escuadra profesional que corriera allá donde realmente le interesara. Sin embargo, este razonamiento se quedó por el camino: Euskaltel parece decidido a renovar su licencia Pro Tour para el año que viene, quizá para el próximo cuatrienio.

No lo tienen tan claro Bouygues Telecom y, sobre todo, Française des Jeux. Los primeros tienen exactamente la misma problemática que Cofidis: ¿para qué un crucero si me basta con un yate? Los segundos tienen un problema algo más complejo: la falta de potencial de su equipo toda vez que Philippe Gilbert se marcha a Silence – Lotto. La intención del equipo francés es reducir gastos, menos ciclistas y menos competiciones, para lanzar una estructura continental que sirva de vivero para la grande. En caso de que McQuaid accediera a flexibilizar condiciones, a reducir el presupuesto mínimo para ser Pro Tour, Française des Jeux continuaría en la categoría reina del ciclismo.

El Pro Tour, ya lo hablamos hace mes y medio, no tiene claro su futuro. La sensación de improvisación, la creación de carreras que, sin historia ni tradición, entran en el primer nivel mundial… Ahora, además, surge el problema de que ni los propios equipos admiten continuar en este circo, que prometía ser la reoca y acaba por ser el patito feo. Da pavor imaginar como mirarán deportes perfectamente institucionalizados, o que limpian los trapos sucios en casa, esta caótica situación donde cada ente va por libre, donde se lucha a plena luz del día por ser el dictador mundial del ciclismo. Del adorado Ciclismo.