La progresiva regeneración de Lampre

Más que llegar, lo complicado es mantenerse. Lampre lleva años manteniéndose. La pasión de la familia Galbusera, acompañada por el copatrocinador de turno (Daikin, Caffita, Saeco, Fondital, Farnese Vini; ahora, los ucranianos de ISD) y guiada por Giuseppe Saronni, ha generado con el paso de los años un auténtico clásico del ciclismo mundial, estable a lo largo de una historia plagada de hitos y mitos.
Este mes de mayo, sin embargo, la escuadra se vio sacudida por el ‘caso Mantova’. Una parte significativa del plantel y el cuadro técnico se vio implicada en esta sonada ‘procura’, relacionada con doctores de polémico pasado, justo antes del Giro de Italia. Tan fea se pintó la situación que arreciaron los rumores sobre presiones a Lampre para que no llevara a la gran ronda italiana a sus dos líderes, Michele Scarponi y Alessandro Petacchi, e incluso prescindiera de su mánager y alma máter Giuseppe Saronni. Tras unos días de declaraciones interpretables, finalmente un artículo de la Gazzetta aclaró el futuro del equipo: su subsistencia estaba garantizada y pasaba por una regeneración que dejara fuera de juego a sus tótem relacionables con el dopaje para poner al mando a Roberto Damiani, hasta entonces director de Omega Pharma – Lotto, y otorgar galones a dos joyas llamadas Diego Ulissi y Adriano Malori.
Renovación desde la juventud
Finalmente la transición no está siendo tan brusca, lo cual no es óbice para su desarrollo. Saronni, Petacchi, Scarponi y el resto de citados en el ‘caso Mantova’ siguen en plantilla y como líderes; sin embargo, no es menos cierto que se ha apostado por afrontar un cambio desde la base. Se han marchado talentos como Francesco Gavazzi (a Astaná) o Simon Spilak (a Katusha), no fueron renovados otros cuyo rendimiento no estuvo a la altura. Dejan también la escuadra un grupo de corredores cuya contratación fue una imposición de distintos patrocinadores, como Aitor Pérez Arrieta (quien llegaba avalado por la empresa guipuzcoana Ampo) y los ucranianos Buts, Kondrut, Kostyuk y Krivtsov (exigidos por la metalúrgica ISD). La particularidad de estos últimos casos llega cuando se analiza los calendarios de todos estos ciclistas, usados como parches cuando no eran dejados directamente en el ostracismo. Sus circunstancias competitivas no fueron jamás los ideales y, en consecuencia, tampoco lo fue su rendimiento.
A cambio, llegó Damiani y, tras él, un grupo de jóvenes talentos sencillamente espectacular y que, junto a las promesas ya asentadas en la escuadra, está destinado a desbancar más pronto que tarde a Scarponi, Cunego y Petacchi como líderes del equipo. De entre los ya encuadrados con los blu-fucsia, Diego Ulissi ha demostrado grandes cualidades a sus 22 años con su victoria de etapa en el Giro, lo cual sumado a brillantes actuaciones en rondas menores (se llevó un parcial y la general en la Vuelta a Eslovenia) le confirma como candidato a luchar por la victoria en las grandes vueltas en apenas un par de años. Junto a él ha evolucionado esta campaña Adriano Malori, contrarrelojista puro como los que ya no se ven, que se ha confirmado como un buen lanzador para los esprints y tiene tiempo por delante para decidir cómo rentabilizar sus excelentes cualidades fuera de la lucha contra el crono.
En el plano de las incorporaciones destaca Davide Cimolai, componente hasta este invierno del talentosísimo bloque de velocistas de Liquigas, que se enfrentará esta campaña al doble reto de confirmar sus condiciones lejos de la escuadra gasera y, de paso, arrebatar galones a Alessandro Petacchi. Del campo sub23 llegan grandísimos talentos: el potente Massimo Graziato y el ligero colombiano Winner Anacona iniciarán 2012 vestidos de blu-fucsia, mientras que Mattia Cattaneo, ganador del GiroBio (Giro de Italia sub23), esperará hasta agosto para enfundarse el emblemático maillot de Lampre. Completan la nómina de fichajes tres escaladores curtidos como Simone Stortoni (ex Colnago), Morris Possoni (ex Sky) y Matthew Lloyd (ex Omega Pharma). Esta por ver, también, quiénes compondrán el ‘paquete’ de ucranianos aportado por ISD.
… Pero no olvidemos el presente
Todos estos nombres, sin embargo, son de momento posibilidades y no hechos. La actualidad, de momento, pone la capitanía de la escuadra en manos de Michele Scarponi, cuyo segundo puesto en el pasado Giro de Italia tras Contador supo a poco, sobre todo, por su consecución a través de una táctica conservadora. Alessandro Petacchi sigue siendo la mejor opción para las llegadas masivas, con un lanzador de lujo a su servicio como Danilo Hondo. Damiano Cunego, ya olvidadas para él las grandes vueltas, tiene un coto prolífico en las Árdenas y las vueltas de una semana del WorldTour. Y, tras estos nombres refulgentes, hay todo un bloque de garantías: el solvente escalador polaco Przemyslaw Niemiec, el audaz Daniele Pietropolli, el rocoso Grega Bole…
Retales de presente para un equipo cuyo pasado convierte en tradición y con un futuro que inspira esperanza.

Delante y detrás de la lluvia

Delante de la lluvia que acompañó durante la práctica totalidad de la jornada de hoy al pelotón viajó durante gran parte de la etapa una fuga de cinco esforzados de la ruta que, puro coraje, se lanzaron a por todas desde el inicio de la jornada. Un contrarrelojista cuya clase viene anunciada desde hace años, Adriano Malori de Lampre; un colombiano atípico de Cofidis, Leonardo Duque; una verdadera fuerza de la naturaleza en busca del gran resultado que le saque a la palestra, Anthony Roux de FDJ; dos ciclistas que, siguiendo la idiosincrasia de su equipo (Vacansoleil), atacan sin temple y la mayoría de veces sin beneficio, Johnny Hoogerland y Lieuwe Westra.
Avanzaron juntos, mojados pero no empapados, protegidos por el viento de cola, hasta el momento en el cual se rompió su entendimiento. Se atacaron entre sí, como si no fuera suficiente con la agresión de la lluvia, hasta que sólo quedó en cabeza el homérico Malori. Buscaba atraer hacia el maillot blu-fucsia los ojos de unos aficionados que difícilmente volverán a observar la prenda con atención, toda vez que su principal esprinter Alessandro Petacchi se ha diluido en el aluvión de jóvenes velocistas y su líder para la general Damiano Cunego parece destinado a ser arrastrado por la corriente a las catacumbas de la clasificación con el paso de los días y el inicio de las hostilidades entre los grandes favoritos. La empresa de Malori naufragó a menos de cinco kilómetros de meta…
Detrás de la lluvia, lejos del pelotón, se quedaron multitud de hombres cuyo pecado consiste en no haber estado donde debían cuando debían. Errores de colocación, despistes propios o ajenos… resultan en caídas y cortes que merman las prestaciones. Y la salud, claro. Ciclistas ya debilitados, como Chavanel, Boonen, Intxausti o Amador, se quedaron descolgados por diversos incidentes y tuvieron que resentirse de sus heridas lejos de la cabeza de carrera, junto al habitual bloque de gregarios de un Contador que llegó solo en el pelotón, huérfano de coequipiers, y trató de buscar pelea en el repecho final sin fortuna. Aún más abandonado, náufrago en medio de la lluvia, quedó un Kiryienka cuya tardía llegada a meta fue saludada por los comisarios del Tour de Francia con un fuera de control.
Los perjudicados más significativos de estos días donde la lluvia está haciendo acto de presencia para provocar la marejada en el seno del pelotón están siendo, sin duda, los hombres del conjunto RadioShack. Johan Bruyneel presentaba cuatro posibles líderes en la salida de Vendée, potenciales top10 e incluso aspirantes al podio: Janez Brajkovic, Levi Leipheimer, Chris Horner y Andreas Klöden. Sólo los dos últimos se mantienen indemnes, secos de percances reseñables. Leipheimer perdió de vista la lluvia de hoy con una caída cerca de meta que le ha costado algo más de un minuto de pérdida; Brajkovic ni siquiera llegó a verla, sepultado ayer por una escalofriante caída que le fuerza a poner sus miras en la próxima Vuelta a España para evitar que su hoja de servicios de esta temporada quede en blanco.

De entre la lluvia, siguiendo la rueda de un Bauke Mollema valiente y quimérico, apareció Geraint Thomas con su maillot de mejor joven; reconocimiento para un corredor tan bisoño como polifacético, con tantos años por delante como posibilidades de deslumbrar en un futuro. A su rueda otro prodigio: Edvald Boasson Hagen. Coequipiers en Sky, talentos solapados entre sí por fuerza y ambición, pero complementarios por cuanto uno (Thomas) aporta la consistencia y el otro (Boasson Hagen) pone el instinto ganador, ese que le lleva a atesorar 52 victorias en seis años como profesional (11 de ellas en el ProTour) con sólo 24 años. El galés lanzó al noruego, y éste sencillamente mantuvo a raya a su compatriota Thor Hushovd y el minusvalorado Matthew Goss. Triunfo sensacional para un vikingo destinado a coleccionar trofeos en todas las circunstancias posibles y por muchos años, llueva o truene por el camino.

Fotos: Cyclingnews y Movistar Team